El legado de Castañeda

Castañeda 1
Sin mucho de que jactarse, acaba la tercera (mediocre) gestión de Castañeda. Foto: Trome

Luis Castañeda Lossio deja el cargo en medio de una desaprobación sin precedentes en su carrera política. Existe consenso en los analistas políticos y urbanos sobre la poca calidad de su tercera administración. Solidaridad Nacional se ha convertido cada vez más en un partido familiar, al que se le van hasta los más leales (Patricia Juárez renunció hace algunas semanas), donde su hijo y su hombre de extrema confianza son quienes mandan junto a él. Y el avance de los calendarios hace suponer que su camino en la política peruana está más cerca del cierre. ¿Cómo llegó a esta situación?

La tercera elección de Castañeda fue producto de la mediocre gestión de Susana Villarán. Las buenas ideas que la sucesora – antecesora del actual alcalde de la ciudad quiso plasmar se terminaron ahogando entre la ausencia de una visión política, falencias en la gestión y un aura de superioridad moral que se diluyó en dos tiempos: su ida a la reelección y el descubrimiento del financiamiento irregular de la campaña por el No por parte de Odebrecht.

Frente a ello, Castañeda volvió a la alcaldía con una sola idea fuerza: “vuelven las obras”. En efecto, el líder de Solidaridad Nacional interpretó que un sector mayoritario de limeños priorizaba la necesidad de infraestructura urbana antes que reformas de fondo, que podían afectar distintos tipos de intereses en una ciudad construida en base a la informalidad.  El alcalde retornante pensó que el voto conferido por la ciudadanía implicaba no hacer ningún cambio en la ciudad.

Pero la ciudad a la que Castañeda volvió a arribar para conducir sus riendas no era la misma que dejó cuando buscó – sin éxito – ocupar la Presidencia de la República.

Como Alan García, se volvió anacrónico en sus vínculos mediáticos, que habían sido tejidos en base a amistades con dueños y productores de medios de comunicación. Esta vez, cualquier error de su administración – tal como ocurrió con Villarán – fue amplificado y criticado en las redes sociales. Ya no podía optar por el laconismo verbal de sus dos primeras administraciones. Y cada vez que salía a dar una explicación, se enredaba más en su propio discurso. Todo ello alimentó una espiral de descrédito a su gestión. A ello se sumó el hecho que algunos medios pusieron mayor atención a su desempeño, en comparación a sus dos primeros mandatos al frente de la capital.

Asimismo, quedó falto de ideas para los sectores C y D a los que sus dos primeras gestiones buscó priorizar. Ya no había escaleras en los cerros ni hospitales de la solidaridad que crear. Pero tampoco suplió ello con un trabajo concentrado en otras necesidades. Su público, además, había cambiado en diez años, gracias al crecimiento económico que ha vivido el país. Y Castañeda no supo leer esa realidad.

Al mismo tiempo, malinterpretó el mensaje de las urnas. Si bien la ciudad no reeligió a Villarán, sí consideraba importante algunas de las reformas que la exalcaldesa planteó. En particular, caló la idea que el transporte urbano podía ser mejor. Y Castañeda hizo todo lo posible por no avanzar o mejorar cambios ya delineados, sino que optó por obstaculizarlos. Cuatro años después, la ciudad se ve más colapsada y males que creíamos desterrados – como los colectivos informales de los años 80s – volvieron a varias de las arterias de la ciudad. Y el ciudadano resiente ese descuido.

Si bien Castañeda nunca tuvo una gran popularidad en los sectores económicos más altos desde el inicio de su gestión, poco a poco fue labrando su impopularidad en aquellos lugares que fueron sus bastiones por años. Dos fueron los hechos claves en esta decepción: el incendio que afectó a la comunidad shipiba en Cantagallo – lo que hizo recordar el desvío de fondos para el proyecto Río Verde que terminó en un controvertido by pass – y el derrumbe de un puente en medio de la emergencia por el Niño Costero. El alcalde de Lima trató con indolencia a los ciudadanos y ellos se lo cobraron en aprobación.

Finalmente, la autoridad principal de la capital no pudo cumplir su promesa central. Las obras en la ciudad han sido escasas y las que ha podido hacer han estado marcadas por la controversia. Al mismo tiempo, ha quedado evidente que la infraestructura, sin un plan concreto que se vincule con políticas públicas, no sirve de mucho para la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos.

¿Eso significa que Castañeda es un cadáver político? No por ahora. Es notorio que buscará obstaculizar la gestión de Jorge Muñoz – la reunión con Alfredo Barnechea en medio de una bronca en Acción Popular y el hecho que el sucesor del saliente alcalde de Miraflores sea un hombre suyo (junto a su inseparable amigo Martín Bustamante quien ha sido electo como regidor) va en esa línea – y que buscará recomponer lo que queda Solidaridad Nacional.

Pero también es evidente que sus mejores tiempos han pasado y que varios de sus antiguos aliados (Renzo Reggiardo y José Luna) buscarán robarle el electorado que aún le queda. Porque, eso sí, aún prevalece un sector de limeños que priorizan el cemento y el pragmatismo antes que un plan de fondo para la ciudad más importante del país.

En un país precario en lo institucional como este, es obvio que Castañeda Lossio buscará una nueva oportunidad, como cualquier peruano que juega la Tinka cada semana. Pero como ha pasado con Toledo y García, es muy probable que su ciclo esté cerca a su final. Y el azar no basta para crear nuevas oportunidades, sobre todo, en momentos en los que el ánimo político nacional parece estar más cerca de jubilar a una generación que volver a creer en ella.

El fin del teflón de Castañeda

Hoy es el peor día para Luis Castañeda Lossio desde que ocupara el quinto puesto en la elección presidencial de 2011.

Por primera vez en sus tres gestiones de gobierno municipal, la desaprobación a su actuación como autoridad (50%) es mayor a la aprobación (45%). Peor aún, su aprobación se ha ido en picada en el último mes, perdiendo 8 puntos de popularidad.

Para complicar aún más la situación, solo el 26% de los encuestados se encuentra a favor de otorgarle un cuarto periodo como alcalde de Lima. Se incluyó esta pregunta ante la posibilidad de volver a la reelección de alcaldes, gracias a un proyecto de Ley que se debatirá en los próximos meses en el Congreso de la República.

Y si bien la mayor parte de limeños culpa a su precedesora por las protestas en Puente Piedra, un importante sector de ciudadanos de la ciudad tampoco lo exonera de responsabilidad. Para colmo de males, ayer un informe de Daniel Yovera para Cuarto Poder dejó en claro que se elevará el peaje en el tramo correspondiente al proyecto Línea Amarilla, una iniciativa privada original de OAS – traspasada a la empresa francesa Vinci – que fue aprobada en el segundo periodo de Castañeda. En momentos en que este tema ya ha generado dos marchas bastante fuertes en la ciudad, que el 65% de lo recaudado en Lima se vaya a elevar, es una peor noticia para el alcalde. Y allí no puede echarle la culpa a Susana Villarán.

¿Por qué cae Castañeda? Sin duda, en términos coyunturales, hay tres hechos que han acelerado el descenso en su popularidad: el incendio en Cantagallo y el drama de la comunidad shipiba que tuvo que ser resuelto por el gobierno central, la negociación por debajo de la mesa con OAS ligada al proyecto Línea Amarilla y el by pass de 28 de Julio y, por supuesto, las protestas en Puente Piedra.

Pero creo yo que hay algunos temas más de fondo en la desaprobación.

Castañeda llegó sin ninguna idea meridianamente fija a la Municipalidad Metropolitana, con una sola excepción: obras entendidas como construcción de infraestructura. Pero ha comenzado a ser evidente que las necesidades de la ciudad no se resuelven con cemento, que lo único que ha hecho en términos concretos es inaugurar todo lo que su antecesora ha dejado concesionado (y echarle la culpa de todos sus errores) y que su única obra propia en esta gestión – el bypass de 28 de Julio – tiene demasiadas controversias encima como para exhibirla.

Al mismo tiempo, el estilo poco transparente del alcalde ha comenzado ha ser cuestionado fuerte y permanentemente. La formación de colectivos políticos y profesionales que han hecho notorias las fallas de la administración Castañeda ha sido clave, al igual que la mirada de algunos medios respecto de la gestión. Si bien no se llega a los niveles de crítica que tenía la gestión Villarán encima, resulta claro que las faltas son tan inocultables que hasta periodistas que antes ni siquiera tocaban a Castañeda con el pétalo de una rosa ahora se permiten criticarlo. Y se ha formado un interesante grupo opositor en el que confluye tanto Diálogo Vecinal como la mayor parte de la bancada del APRA.

Una tercera cuestión clara es que el estilo Castañeda resulta anacrónico a estas alturas del partido. Si bien la ciudad requiere ordenar el tránsito, ha calado la idea que la infraestructura es solo una parte de la solución. Los peajes dentro de la ciudad son cuestionados. Las necesidades de la ciudad no son atendidas. Y el discurso del alcalde se reduce únicamente a dos elementos: cemento y echar la culpa de la gestión anterior. Y es claro que ambos elementos se están agotando como únicas respuestas, sobre todo, considerando que la administración actual de la MML tiene serios problemas de transparencia.

Finalmente, la situación debería preocupar a Solidaridad Nacional. Dado que el partido no ha construido ningún tipo de liderazgo alternativo – el que existía, José Luna, se marchó a hacer su proyecto propio con miras a ser alcalde de Lima en 2018 -, la suerte de SN está atada a su único candidato potable. Y aunque tienen mecenas, les será difícil construir a un postulante de fuste que pueda reemplazar a Castañeda.

Ahora que se rompió el teflón, todo le va a ser cuesta abajo al alcalde de Lima.

Crisis Solidaria: a Castañeda se le van los alcaldes

(Luis Castañeda Lossio en tiempos mejores. Hoy su partido anda en serios tropiezos, aunque quieran negarlo. Foto: Solidaridad Nacional)

Este viernes, se confirmó que la excongresista Esther Capuñay dejó las filas de Solidaridad Nacional. En su carta de renuncia, adujo motivos personales, sin señalar mayores discrepancias. De hecho, su salida se reprodujo en buenos términos. La teniente alcaldesa de Lima Patricia Juárez le deseó suerte en sus nuevos emprendimientos.

No ha sido el mismo caso de los cinco alcaldes renunciantes a Solidaridad Nacional en el año y nueve meses que lleva la actual gestión municipal.  Resultó sintomático que, el sábado, luego de tuitear que la salida de Capuñay implicaba una crisis en el partido amarillo, varios seguidores entusiastas del alcalde Luis Castañeda Lossio resaltaban que los alcaldes que se habían salido “no trabajaban” y que no eran tan populares como el burgomaestre limeño.

Como ha reseñado El Comercio hace algunos días, la salida de las cinco autoridades locales responde a distintos motivos. En el caso de Comas, Miguel Saldaña pretextó que no tendría tiempo para la vida partidaria. Mientras que, en Independencia, el alejamiento de Evans Sifuentes respondía a un acercamiento a las actuales filas oficialistas, pero el alcalde no está inscrito en Peruanos Por el Kambio. En los casos de Enrique Peramás (Rímac) y Carlos Palomino (Villa María del Triunfo), ambos adujeron falta de apoyo para sus proyectos.

El caso de Elías Cubas, alcalde de La Victoria, merece comentario aparte. La autoridad edil señaló que hace tres semanas renunció a su militancia en SN también por no priorizar sus obras. Pero también indicó a EC que pesó su cercanía con José Luna Gálvez, exsecretario general del partido, que se alejó del mismo una vez que Castañeda Lossio dio la orden de retirarse de las elecciones generales de 2016. Luna está armando su propio partido, del cual ya se ven pintas en algunas zonas de Lima. Al final, Solidaridad decidió expulsar a Cubas por supuestas denuncias en su contra.

De hecho, la reacción de Patricia Juárez sobre estas renuncias denota que aún están procesando el golpe (vía Andina):

Asimismo lamentó las renuncias de varios militantes a SN, y dijo que “es desagradable” que algunos alcaldes hayan utilizado a dicha agrupación política como un “club electoral”.

“Hay alcaldes que se han ido a un mes de ganar la contienda municipal y otros (exmilitantes) que  tienen otras perspectivas políticas, que son  respetables (…)”, aseveró.

Solidaridad Nacional ha optado por dos caminos para hacer frente a la crisis. De un lado, nombrar como secretario general al empresario Rafael López Aliaga, quien ha ordenado una actualización del padrón de afiliados, en vista que no habían documentos actualizados así como existían serios incumplimientos en el pago de las cuotas. De otro lado, se ha reactivado el Instituto Solidaridad como centro de formación partidaria, con López Aliaga y Juárez a la cabeza.

El problema es que la crisis no solo responde a la pobre estructura partidaria de Solidaridad Nacional. Es claro que, conforme se acerque la fecha de las elecciones, varios de los alcaldes distritales electos bajo filas amarillas comenzará a pensar si es negocio continuar en las filas amarillas, considerando que, si bien es posible que Castañeda Lossio postule a un cuarto periodo, tendrá la tarea más difícil debido a que estará más expuesto a las críticas de sus posibles rivales (entre ellos, Enrique Cornejo y Jorge Muñoz).

Asimismo, es claro que el alcalde de Lima no está teniendo buenas relaciones con sus pares distritales y que la expectativa en el apoyo a determinadas obras está marcando los vínculos entre ellos. Resulta evidente que, antes que una coordinación municipal, Castañeda solo trabaja para su imagen personal, sin permitir que existan liderazgos distritales que tengan miras a sucederlo.

A ello sumemos el hecho que Luna Gálvez, al tener un importante poder económico, busca suceder a Castañeda con una fórmula que puede ser atractiva en sectores populares: obras, clientelismo y un nuevo rostro que se asemeje más a los migrantes que han hecho la nueva Lima en los últimos 70 años. Y ello resulta un peligro para un alcalde que, precisamente, tiene sus mejores números de aprobación en dichos sectores.

Castañeda afronta un problema. Confinada su figura personal a competir eternamente por la Municipalidad Metropolitana de Lima, sin un sucesor notorio a la vista y sin la visión de estadista que le permita vislumbrar un legado para la ciudad más allá del cemento, resulta evidente que su carrera política está supeditada a sus propias capacidades y límites. Ya en 2011 mostró algunos de sus límites como candidato. Lo ocurrido en su tercera gestión ya no solo muestra sus serias limitaciones como alcalde, sino también como líder partidario. De continuar así, Solidaridad Nacional quedará sentenciada al declive una vez que, por salud o por desgaste, el alcalde de Lima decida colgar los chimpunes.

La escisión Solidaria y el futuro político de Castañeda

(Luna arma partido nuevo llevándose a gente de Castañeda. Foto: El Comercio)

La semana pasada, Exitosa Diario publicó una noticia que no llamaba a sorpresa: José Luna Gálvez comenzará a recoger firmas para un nuevo proyecto político. Bajo el título de Podemos Perú, el aún congresista buscará que la flamante agrupación quede inscrita para las elecciones regionales y municipales 2018, sin que aún se confirme o desmienta que Luna pretenda postular a la alcaldía de Lima.

Como recordamos, a fines de marzo, Luna dejó Solidaridad Nacional, luego que Castañeda decidiera retirar a su partido de la contienda electoral, luego de la exigua intención de voto que tenía tanto para la Presidencia de la República – con Nano Guerra como candidato – como al Congreso de la República – donde Luna encabezaba la lista por Lima  -. La inversión del parlamentario había sido fuerte en la campaña electoral.

Pero lo sorprendente es la revelación del diario dirigido por Juan Carlos Tafur:

En diálogo con Exito­sa, el congresista y exin­tegrante de la agrupación del ‘sol’, Enrique Wong, confirmó que, junto a Luna Gálvez, iniciarán la próxima semana la reco­lección de firmas para la inscripción oficial de su propio partido político, llamado Podemos Perú, ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) con miras a los comicios mu­nicipales y regionales del 2018.

El legislador adelantó que en las próximas sema­nas sus colegas de banca­da, Martín Belaunde Mo­reyra y Gustavo Rondón, quienes también se ha­brían distanciado de So­lidaridad Nacional por discrepancias con la diri­gencia, se sumarán al pro­yecto político.

Wong ha confirmado la información mientras que el jueves pasado, en diálogo con Perú.21, el congresista Rondón eludió el tema en forma elegante. Pero lo más preocupante para Castañeda es que no solo quieren conversar con lo que le queda aún como bancada, sino también con sus alcaldes. Dado que es muy probable que el próximo Congreso de la República derogue la prohibición de la reelección edil, esta sería un arma muy importante para Luna, quien tiene la plata suficiente para ser el mecenas de sus jales, algo muy atractivo para ellos.

Por ahora, ningún vocero de Solidaridad Nacional se ha pronunciado sobre este tema, como ya es costumbre en un partido donde el silencio es la norma. De hecho, ayer la mayoría en el Concejo Metropolitano decidió no dejar constancia que Luis Castañeda Lossio solo estuvo cuatro minutos en la sesión. A esos extremos ridículos se puede llegar.

Castañeda va a tener un escenario complicado. Han ingresado un puñado de congresistas con experiencia municipal – Marisa Glave, Indira Huilca, Alberto de Belaúnde – que van a fiscalizarlo y plantear en el Congreso de la República temas vinculados a la ciudad. El nuevo gobierno mantiene un trato cordial, pero distante. Por lo que la única confianza de defensa de la actual gestión es el fujimorismo. El problema es que la mayoría de parlamentarios en tienda de Fuerza Popular no proviene de Lima, por lo que el interés en defender al alcalde sería menor.

Sin una norma que permita la reelección inmediata de alcaldes, nuevamente, el futuro de Luis Castañeda Lossio y Solidaridad Nacional tiene fecha de caducidad: 2018. E, incluso, si esa norma es expedida, el alcalde tiene en Enrique Cornejo un rival de polendas, a quien podría sumarse el alcalde de Miraflores, Jorge Muñoz y, como ya hemos mencionado, Luna Gálvez como competidor de su exlíder. Por tanto, el partido amarillo tendrá que hilar muy fino si quiere persistir más allá de la vida política de su fundador.

Titulación Solidaria: ¿Hernando de Soto candidato presidencial de Castañeda?

(Gracias a la titulación podré ganar la Presidencia. Foto: El Comercio)

Cuando nadie pensaba que Solidaridad Nacional presentaría candidato presidencial, ayer Exitosa publicó una noticia bomba: Hernando de Soto es uno de los posibles precandidatos de la agrupación dirigida por Luis Castañeda Lossio. Y en ese momento reparamos, ¿qué nos ofrecerían los solidarios como oferta electoral para 2016? Aquí algunos datos al respecto.

Kary de Orlandini
(Kary de Orlandini a la derecha de Castañeda en ágape con políticos y periodistas. Foto: Facebook Gabriela Chávez – Diario 16)

DESERCIONES

Como ocurre con toda agrupación donde el líder principal ya tiene un puesto fijo – y por tanto, todos los posibles cargos repartidos – y no existe un número dos con opciones reales, en Solidaridad Nacional ya se han presentado renuncias significativas antes del plazo para postular por otra agrupación política. Tres de ellas llamaron la atención.

La primera era cantada: Virgilio Acuña dejaba las filas solidarias para pasar a postular en la lista de su hermano César, en Alianza Para el Progreso. El actual parlamentario por Lambayeque está vinculado a parte del imperio universitario que está detrás de la postulación del exgobernador regional de La Libertad.

La segunda fue sorpresiva. Kary Griswood de Orlandini, quien fue muy cercana al entorno castañedista durante varios años, también abandonó el barco. Ella era secretaria de la Mujer en SN. Fue postulante al Congreso en 2011 y a la alcaldía de Surco en 2014.

La última también se veía venir. Marco Parra abandonó las filas solidarias luego de varios años donde dejó las primeras filas de la agrupación. Parra fue secretario general de SN hasta 2011, cuando renunció luego del estrepitoso fracaso de Castañeda Lossio como postulante presidencial. Según registró hace un par de años el periodista Martín Hidalgo, Parra mantenía una pugna con José Luna, el nuevo hombre fuerte (luego de Castañeda) en Solidaridad Nacional:

La disputa surgió cuando en los plenarios regionales de Solidaridad Nacional, Luna Gálvez destapó los malos manejos de los recursos mu­nicipales durante la gestión de Parra como teniente alcalde. Con ello y sus grandes aportes partidarios, el ahora congresista ganó poder al lado de Cas­tañeda y lideró la campaña revocado­ra contra Susana Villarán. Aunque para ello tuviera que pedir licencia, pues ocupa la tercera vicepresidencia del Congreso.

Precisamente Luna es el otro protagonista de la historia.
(Otro impulsor de la máxima “plata como cancha” en política. Foto: El Comercio)

LUNA EL PRECANDIDATO

En varias partes de Lima pueden verse sus pintas y carteles. Ya ha publicado varios suplementos pagados – por la universidad de su propiedad, Telesup – donde resalta sus proyectos de Ley, el destino de los donativos de su sueldo y su biografía personal.

José Luna Gálvez era, para muchos, el aspirante perfecto de SN. Representante del populismo de derechas al que pertenece Castañeda, con billete para solventar una campaña electoral y con el mismo discurso de “cumplo con el pueblo” (aunque en lugar de obras, con proyectos de Ley y donativos) que enarbola el alcalde de Lima.

Al mismo tiempo, Luna fue sacando del camino a otros operadores del partido. Había logrado desbancar a Parra. Incluso algunas personas otrora cercanas al alcalde de Lima, como Norma Yarrow (ahora fuera de la agrupación) y Fabiola Morales (quien no juró como regidora), ya no están más en su entorno debido a desencuentros con el parlamentario, quien hace algunas décadas nació a la vida política en las filas del APRA.

Pero Luna no aparece en las encuestas de opinión. ¿Motivos? Quizás la mayor explicación sea que el caudal de Castañeda no es, por ahora, endosable a nadie más. Y que, además, Luna, a pesar de todo su discurso clientelar a cuestas, no ha podido construir bases propias fuera de Solidaridad Nacional. Sumemos a ello las acusaciones en contra del congresista, las que lo metieron en el mismo saco que a muchos parlamentarios. Con esto, su postulación está cuesta arriba.

Esta situación, en medio de un partido que busca mantener una bancada que defienda al alcalde de Lima, obligaba a buscar otro postulante con opciones. Es en ese contexto que Esther Capuñay anunció la posible postulación de De Soto. Un secreto a voces dentro de diversos círculos políticos.

(Holi. Foto: Fabiola Morales)

¿EL NEXO FABIOLA MORALES?

Más allá del apoyo que ambos dieron a Keiko Fujimori a fines de la campaña presidencial de 2011, no se conocía nexo alguno entre Castañeda y De Soto.

Hasta el año pasado.

La nueva cruzada del economista se llama minería ilegal. La fórmula es simple: volver a los mineros ilegales en empresarios, a través de la titulación y un procedimiento presuntamente menos engorroso que el ejecutado por el actual gobierno. Un tema que lo puso en pugna con el ministro del Ambiente, Manuel Pulgar Vidal.

Y allí entraron algunos aliados. Como explica Utero.pe:

Está José Garrido-Lecca, director general de la Escuela de Dirección (PAD) de la Universidad de Piura. Como recordarán, Fabiola Morales trabaja en esta universidad del Opus Dei y ahora es la representante en esta “comisión cívica”. No se olviden que es nuestra nueva regidora gracias a Castañeda (renunció al cargo, nota de DTP). Ahora se muestra muy activa con este plan junto a De Soto.

De hecho, ella y toda la mancha de la “comisión” estuvo en el programa de Jaime de Althaus.

Preguntamos directamente a Morales, vía Twitter, si es que tenía algo que ver en el acercamiento a De Soto. Su críptica respuesta fue:

Hernando, ¿por qué no?

Acompañada de esta foto:

(De Soto, Morales y Bernardo Roca Rey, miembros de la alianza encabezada por el economista sobre minería ilegal)

De Soto, hasta ahora, no se ha pronunciado sobre su posible postulación.

Así están las cosas en Solidaridad Nacional, Por ahora, lo único fijo es que irán aliados con lo que queda de Unión Por el Perú. Mientras el alcalde de Lima goza de buena aprobación, su partido no puede traducir dicho respaldo en un candidato con aceptación que les permita contar con una bancada que lo defienda. Así las cosas, SN corre el riesgo de desaparecer.

A menos que la alianza se amplíe a alguno de los candidatos mayores.

Un Memorex sobre Comunicore y Patricia Juárez

Patricia Juarez

Ayer, en Cuarto Poder, Patricia Juárez intentó desligar a Luis Castañeda Lossio y a Solidaridad Nacional del escándalo suscitado con las nuevas revelaciones que vinculan el caso Comunicore con lavado de dinero proveniente del narcotráfico.  Juárez intentó decir que “no hay ninguna novedad” y que la intención era “afectar a Castañeda Lossio con un hecho deleznable”. También dijo que “no conoce a Montoya” y que todo era “un tema entre privados”. Remató diciendo que el informe de la Unidad de Inteligencia Financiera es “una especulación”.

El informe, sin embargo, no es una “especulación”. Tanto que ha sido la base de un completo informe periodístico de una revista bastante seria como Poder.  Y de allí que resulte inexplicable que el Ministerio Público no lo haya incorporado en el caso. Aunque el dato significativo es que Mateo Castañeda, quien luego sería abogado de Luis Castañeda Lossio en el caso Comunicore, era, en ese entonces, el fiscal coordinador de las fiscalías sobre crimen organizado a cargo de las investigaciones.

Por ello, tal vez ahora a Patricia Juárez le venga claro un memorex sobre su actuación frente al caso Comunicore.

En marzo del año pasado, María Elena Castillo de La República recordó que Juárez Gallegos, actual candidata a teniente alcaldesa, fue comisionada por la gestión Castañeda para investigar el caso Comunicore. ¿Hubo resultados? Solo un expediente con 21 páginas que no llegó a nada.

Como indica el reportaje:

Esta historia comenzó el 3 de agosto del 2010, cuando el entonces alcalde Luis Castañeda envió un memorándum para que se inicien procesos administrativos disciplinarios a los tres funcionarios implicados en el escandaloso pago: el ex gerente municipal Carlos Chávez Málaga, el ex gerente de Finanzas Juan Blest García y el ex gerente de Servicios a la Ciudad Carlos Asmat Dyer.

Su solicitud recayó en su amiga Patricia Juárez Gallegos, entonces presidenta de la Comisión de Procesos Administrativos Disciplinarios de Alto Nivel (…)

El 11 de agosto del 2010, la comisión que presidió Juárez para investigar a los funcionarios vinculados al caso Comunicore emitió el acta N° 049-2010-CEPADAN, en la que se excusaban de investigar a Chávez Málaga porque ejerció el cargo de gerente municipal. Señalaron, además, que se debía nombrar un grupo ad hoc, de acuerdo al Reglamento de Procesos Administrativos Disciplinarios.

El documento agregaba que, sobre los otros funcionarios, era necesario pedir información que les permitiera pronunciarse sobre su actuación.

Precisaron que en ambos casos se debía solicitar a la Asesoría de la Gerencia Municipal Metropolitana , así como al Área de Administración y Control de la subgerencia de Personal, la información personal pertinente para la investigación.

Esta decisión fue tomada con una celeridad fuera de lo común, pues el acta señala que la sesión se inició a las 10 y 50 de la mañana y culminó a las 11 y 5 minutos. Es decir, solo duró 15 minutos.

Un día después, Juárez envió dos oficios en los cuales solicitaba a ambas direcciones el historial laboral tanto de Blest García como de Asmat Dyer en la Municipalidad de Lima.

El 19 de agosto, el área de Administración y Control de la subgerencia de Personal entregó la documentación a la comisión; en esta se confirman los cargos que ocuparon cuando se cometieron las irregularidades del caso Comunicore.

El 1° de setiembre se vuelve a reunir la comisión de Juárez para ver el tema, esta vez por 10 minutos. El acta de dicha sesión da cuenta de un único acuerdo: que se tenga presente la información laboral que les entregaron a la hora de pronunciarse.

La siguiente reunión se produjo recién el 27 de octubre. En esa oportunidad también acordaron un único punto: reiterar el pedido de información a la Gerencia Municipal Metropolitana sobre los dos funcionarios.

Para entonces habían transcurrido ya tres meses desde que recibieron la misión de investigar a los funcionarios; sin embargo, no hicieron ninguna mención a la necesidad de que se forme la comisión ad hoc para investigar al ex gerente municipal Carlos Chávez, a quien se excusaron de evaluar.

La comisión ad hoc para investigar a Chávez se nombró recién el 18 de noviembre del 2010, cuya presidencia recayó también en Patricia Juárez. La resolución fue suscrita por el teniente alcalde Marco Parra, hombre cercano a Castañeda.

Cabe recalcar que, en ese momento, ya había sido proclamada Susana Villarán como  alcaldesa electa.

En diciembre, las dos comisiones que presidía Juárez hicieron dos pedidos más antes de finalizar la gestión municipal, sin que hubiera ninguna respuesta. El 29 de diciembre del 2010 la vocera envió un último oficio con carácter de “urgente”, el que, por supuesto, tampoco fue respondido.

Juárez también dijo anoche que el tema no debería salpicar a Solidaridad Nacional. Pero existen dos problemas.

El primero, es que, como registran Daniel Yovera y Óscar Castilla hoy en Diario 16tres de los exfuncionarios investigados por lavado de activos en el caso Comunicore han tenido relación directa con Solidaridad Nacional. El gerente financiero de Castañeda, Juan Blest, fue militante de SN entre 2004 y 2010. El exgerente general de la MML en la gestión solidaria, Ángel Pérez Rodas, sigue siendo miembro del partido. Y lo mismo se puede decir del exsubgerente de Tesorería, Ulises Merino Rojas.

El segundo punto es que 5 de los exfuncionarios investigados por Comunicore han hecho aportes a Solidaridad Nacional.  Para comenzar, los ya mencionados Blest, Pérez Rodas y Merino Rojas:

A ellos se suman Carlos Chávez Málaga, exgerente municipal, y Carlos Asmat Dyer, exgerente de Servicios a la Ciudad. Ambos debían ser investigados por Juárez:

¿Seguirán con las evasivas y la mudez en Solidaridad Nacional?

La lista de Castañeda

Ayer, sin mucha bulla de por medio, Solidaridad Nacional inscribió la candidatura de Luis Castañeda Lossio a la alcaldía de Lima, con lo que oficialmente inició su campaña electoral. Y por ello, resulta más que interesante ver la lista de regidores metropolitanos que pueden acompañar su gestión. La relación presentada tiene de todo.

Pero antes, un detalle. Según la hoja de vida presentada al Jurado Nacional de Elecciones, el exalcalde señala que se ha desempeñado como asesor académico de la Universidad Telesup en los años que ha estado fuera del quehacer político cotidiano. Dicha casa de estudios, como sabemos, pertenece a José Luna Gálvez, secretario general de Solidaridad Nacional.

Hecha esta precisión, como diría Belaúnde, vayamos al mapa. Aquí los nombres más saltantes.

TENIENTE ALCALDESA: Patricia Juárez: Fue funcionaria de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Fue secretaria general de la Municipalidad de Barranco entre 2011 y 2013. Se hizo conocida como la principal vocera solidaria en la campaña del Sí, durante la revocatoria contra Susana Villarán. Juárez participó en el debate en dicho proceso, retirándose del mismo luego de dos bloques. Luego pasó a trabajar en la vicepresidencia del Congreso que correspondía a José Luna. Su esposo, paradójicamente, fue uno de los regidores revocados en marzo de 2013.

Maribel Ramírez Gallegos: Hija de Fidel Ramírez Prado, rector de la Universidad Alas Peruanas, de la que se graduó como ingeniera. Aparece como gerente de proyectos de Constructora e Inmobiliaria SAC. Registra una sentencia por difamación en su hoja de vida. Y aunque Castañeda no lo incluye en su hoja de vida, cabe recordar, como lo menciona Spacio Libre, que el rector de Alas Peruanas señaló que el exalcalde estudiaba arquitectura en dicha casa de estudios.

Luis Enrique Tord: Ha sido regidor metropolitano entre 2007 y 2010 (con Solidaridad Nacional) y miembro del Congreso Constituyente Democrático por Coordinadora Democrática (luego Cambio Radical), el partido de José Barba Caballero. Es doctor en Antropología y tiene varias publicaciones sobre mitos y creencias en las épocas prehispánicas y virreynal.

Carlos Canales: Abogado, consultor de la Universidad San Martín de Porres. Conocido en el mundo empresarial por ser el presidente de la Cámara Nacional de Turismo (CANATUR). Registra una sentencia por una obligación incumplida de dar una suma de dinero.

José Tisoc Lindley: General de la Policía Nacional en situación de retiro. Fue su director general entre 2002 y 2003. También ha sido regidor metropolitano con Solidaridad Nacional entre 2007 y 2010. Según el exministro Gino Costa, él fue el responsable de su salida del cargo, por discrepancias en torno al manejo de la Policía Nacional.

Pierino Stucchi; Abogado. Durante varios años fue funcionario de Indecopi y de la Comunidad Andina. Actualmente es el Defensor del Inversionista en la Superintendencia del Mercado de Valores.

Guillermo Valdivieso Méndez: Abogado, fue miembro y regidor metropolitano con Somos Perú entre 2003 a 2006.

Chris Castillo: Abogado y principal movilizador de los denominados Jóvenes Solidarios. Fue candidato al congreso con Solidaridad Nacional en 2011, sin éxito. Pero antes estuvo en el PPC, donde postuló como regidor en La Molina, sin ser electo.

Rubén Cano Altez: Empresario de Gamarra y administrador de empresas. Postuló como regidor distrital en La Victoria por Vamos Vecino y Somos Perú, sin conseguir su objetivo. Era precandidato en La Victoria pero pasó a ocupar un puesto en la lista metropolitana.

Fabiola Morales Castillo: Comunicadora egresada de la Universidad de Piura, en cuyo Programa de Alta Dirección ha trabajado en los últimos años. Excongresista en dos periodos por Solidaridad Nacional. Conocida por sus posiciones conservadoras. Defensora a ultranza de Castañeda en redes sociales.

Augusto Miyashiro: Homónimo de su padre, el actual alcalde de Chorrillos, que va por su quinto periodo consecutivo. Es ingeniero agroindustrial y administrador.

Auristela Obando Morgan: Esposa de José Barba Caballero. Abogada, exparlamentaria andina. Fue candidata a regidora metropolitana con Kouri en el 2010. Ha sido gerente general y es miembro de Oportunidades, la ONG de Keiko Fujimori.

Verónica Becerra: Exeditora de Expreso y excolumnista de Diario 16. Dedicada a la comunicación corporativa en los últimos años, en empresas como Yanacocha y Calidda. Es cercana a Kary de Orlandini, postulante a alcaldesa de Surco en filas solidarias.

Wilder Ruiz Silva: Fue brevemente congresista, en reemplazo de José Luna, mientras resolvía sus problemas judiciales. Figura como asesor parlamentario y ha sido miembro de Renovación, el partido de Rafael Rey. Postuló como congresista con Keiko en 2011. Tenía las pretensiones de lanzarse con los solidarios para ser alcalde de San Miguel. Según la web Spacio Libre, formó parte de la comisión de transferencia del CTAR Lima a la MML sobre las funciones regionales en 2003. Como también recuerdan, fue regidor metropolitano entre 2003 y 2006.

Gina Casanova: Ha sido regidora por Democracia con Valores y por el PPC en San Borja en dos periodos consecutivos, representando al oficialismo. Actualmente es coordinadora de técnicos formalizadores en la Municipalidad de San Juan de Lurigancho, donde el alcalde es el solidario Carlos Burgos.

Martín D’Azevedo: Abogado, consultor en temas municipales requerido por algunos medios. Asesor de la Municipalidad de Asia. Regidor metropolitano de Somos Perú en 1998 y quiso postular como independiente a la alcaldía de San Borja en 2002, sin éxito.

Alex Samaniego: Administrador de empresas. Gerente general de Radio San Borja. Fue regidor en San Borja por Unidad Nacional entre 2007 y 2010.

Alfonso Luna Gálvez: Hermano del secretario nacional de SN. Doctor en educación y con negocios propios. Antes militó en Restauración Nacional y Acción Popular.

PD: Ya nos referiremos a los candidatos distritales. Pero nos llama la atención, de arranque, lo ocurrido en San Juan de Lurigancho, donde Carlos Burgos y David Nestares, investigados por varios posibles delitos, postulan como alcalde y teniente alcalde en el distrito más grande del Perú en filas solidarias. Arrancamos mal en este caso.