Algunas ideas sueltas sobre la “Marcha por la Vida”

Marcha Por la Vida
Movilización contra el aborto genera adeptos y detractores irreconciliables (Foto: El Comercio)

Mañana sábado, se realizará una nueva edición de la denominada “Marcha por la Vida” (MPLV), movilización convocada por grupos conservadores católicos y evangélicos en contra de la despenalización del aborto en el Perú. Tradicionalmente, esta manifestación ha congregado una importante cantidad de personas y genera polémica, dado que la materia que tiene como centro es, sin duda alguna, una de las que genera mayores pasiones en el mundo.

Antes de empezar, creo necesario hacer un disclaimer personal. Soy católico y no estoy de acuerdo con esta movilización. Mis razones las pueden leer aquí. Ahora sí, entremos en materia.

Un primer punto que debemos entender es que estamos ante una movilización que tiene una doble finalidad: religiosa y politica.

En lo religioso, sin duda, los sectores que se movilizan en contra del aborto pretenden dar una demostración de fuerza dentro de sus propias iglesias. En el caso de la Iglesia Católica, esta será la última “Marcha por la Vida” que encabece Juan Luis Cipriani como Arzobispo de Lima y, de hecho, varios de los golpes de efecto que se han querido dar desde hace meses hasta esta semana van en la línea de resaltar el liderazgo del Cardenal. Desde la necedad por hacer la misa del Papa Francisco en la Costa Verde – escenario donde normalmente termina esta manifestación -, pasando por el “monumento a la familia” inaugurado entre Magdalena y San Miguel, hasta la recurrencia a personajes del deporte bastante apreciados por el público en general (como Ricardo Gareca y Aldo Corzo), todo va en esa línea. Y no les sorprenda que mañana, a la salida de la entrevista que tendrá el Presidente de la República en RPP, Cipriani lo invite a la movilización ante cámaras.

En el caso de las iglesias evangélicas, como bien apunta el teólogo Juan Fonseca, son las denominaciones más recalcitrantes y autoritarias las que buscan dominar la escena. Y logran movilizar a sus seguidores en base a una premisa: “creen estar salvando a la humanidad de un inminente apocalipsis moral gracias a la eficaz campaña de terror anti-género impuesta por sus líderes”.

En lo político, estos grupos buscan que el Congreso de la República no apruebe nuevas causales de despenalización del aborto – que tiene una pena entre 3 a 6 meses de prisión – y que el Poder Ejecutivo no impuse proyectos en esta línea. Cabe recordar que solo se permite el aborto terapeutico para los casos en los que la vida de la madre corre peligro. La estategia es clara: dar un golpe de masas para inhibir a políticos tendientes a ir por donde la corriente les lleva. Más que a los convencidos, se apunta a los indecisos.

Segundo. Es claro que esta movilización no solo tiene como centro el aborto, sino que se pretende consagrar que solo existe un modelo de familia que debe ser amparado por el Estado: la familia héteroparental.

Una visión conservadora del mundo toma como premisa que la familia y las iglesias son instituciones fundamentales para el desarrollo de la sociedad. Lo que se denomina como célula básica de la sociedad es percibida en una forma bastante restringida: una familia formada por hombre y mujer con fines reproductivos. Donde la mujer tiene un rol secundario, la reproducción asegura la transmisión de la propiedad vía herencia y la sexualidad solo se disfrutaría en tanto sirve para la “preservación de la especie”. De allí que la educación sexual, los métodos anticonceptivos y cualquier alusión a familias que salgan de este molde son practicamente penalizadas. Y, en el camino, se invisibiliza la violencia de género, en un país donde las mujeres claman todos los días por el respeto de sus derechos.

Esta visión, empero, tiende adeptos incluso en sectores que son creyentes meramente nominales. ¿El motivo? Buena parte de los padres de familia considera que los contenidos sobre sexualidad en los espacios educativos deben ser puestos al mínimo y desde una perspectiva que, en suma, se concentre en evitar que sus hijos tengan relaciones sexuales.

Una tercera cuestión que se debe considerar es que existe una estrategia bien trazada detrás de la MPLV. Veamos como ejemplo el uso del deporte. Ricardo Gareca es una persona que puede tener convicciones conservadoras (como la mayor parte de personajes del mundo del deporte en el Perú), pero a la que el Cardenal Cipriani ha rodeado hábilmente. El Arzobispado de Lima le donó un terreno a la Federación Peruana de Fútbol apenas clasificamos a Rusia 2018 para que construya un nuevo complejo, Gareca fue invitado a conocer al Papa Francisco en el Palacio Arzobispal y el técnico de la selección de fútbol brindó recientemente una charla en el Seminario de Santo Toribio, dominada por Cipriani y sus adeptos, donde habló maravillas del prelado.

Ojo, no todas las jugadas le salen al bando conservador, como el frustado intento de vincular a la Fuerza Aérea del Perú con una movilización frente a la que debían guardar neutralidad, como entidad estatal en un país laico y como institución no deliberante en materia política. O el descubrimiento de cartas en las que se pide movilizar alumnos (menores de edad) de colegios no religiosos. Pero sí debe reconocerse que hay una estrategia que no se puede ignorar.

Por ello – y este es mi último punto -, resulta importante que los sectores en contra de esta movilización entiendan que también deben trazar una estrategia política y no limitarse a quejas y parodias en redes sociales.

Ello implica saber que al otro lado hay una acción coordinada y fuerte. Por tanto, requiere, antes que diezmar fuerzas, articular una acción política efectiva. Identificar a los congresistas y políticos de todos los partidos que pueden ser aliados o personas a convencer para esta causa. Y, claro está, hacer la misma presión que vienen haciendo los grupos evangélicos y católicos conservadores. Para ello se requiere, obviamente, una organización y recursos.

También es necesario considerar que, si bien es bueno contrarrestar los argumentos (o la carencia de los mismos) de los activistas conservadores, en realidad el centro de las preocupaciones debe estar en el ciudadano. Y sobre todo, apostar a los indecisos o quienes se dejan llevar por los números en estas materias.

Además, resulta necesario tener empatía.  Sin duda, el gran defecto de los sectores conservadores es que no se colocan en el lugar del otro. Hablan de la familia bien constituída, pero no demuestran ni un gramo de química hacia personas homosexuales. Mientras que, en el caso del aborto, la mujer que es violada y que no quiere tener al hijo producto de tan execrable acto es vista como una pecadora peor que María Magdalena. Incluso estos sectores tampoco impulsan una legislación que haga más fácil la adopción. Este es un ángulo que el sector más liberal debería explotar más.

Finalmente, hay que tener claro el terreno que se está pisando. Un importante sector de peruanos es conservador: Sea por convicción pura y dura, por temores o por no quedar mal con la mayoría, hay una buena parte de compatriotas que sigue adscrito a una visión de familia “bien constituida” al menos en el discurso. Los políticos lo saben (y ello explica el silencio sobre este tema tanto del Presidente de la República como de su gabinete). Y es necesario saber que las redes sociales no lo son todo en este tema. Si los conservadores se han posicionado, es porque cuentan con una organización real. Y ello es lo que el sector más liberal en lo valórico debe construir en estos años.

 

Hitos comentados de la Visita Papal

Papa Francisco Peru
Foto: El Comercio

Amazonía: Para quienes no han leído o escuchado mucho al Papa en los últimos años, sorprendió mucho la dureza de la palabra del pontífice sobre los problemas que azotan a la selva peruana. Sin embargo, bastaba revisar la visión de la Encíclica Laudato Sí para percatarnos que el Papa no es precisamente un hincha del libre mercado a ultranza (ojo, más allá de su anticomunismo, tampoco lo era Juan Pablo II) y que tiene un mensaje ambiental bastante congruente. Importantes palabras en contra de la trata de personas y la promoción de la interculturalidad. Sin duda, el hito más importante de la visita fue la visibilización de una región y un conjunto de ciudadanos habitualmente olvidados desde Lima. Se viene un Sínodo de obispos amazónicos, donde se discutirá la agenda planteada por el Papa.

Catolicismo: A diferencia de Chile – donde el viaje ha sido calificado casi como un desastre -, la visita tuvo actividades con una importante cantidad de personas. Se ratifica que el país, más allá de la hemorragia de fieles a las iglesias evangélicas, es mayoritariamente católico. Un dato que no es bueno ni malo en sí mismo, pero que también nos indica la necesidad de replantear modos de acercamiento de quienes propugnan una agenda más liberal en lo valórico frente a quienes son creyentes. Debe partirse de la consigna que no todo católico es conservador. Hubo entusiasmo y participación masiva.

Cipriani: Pese a que montó una organización paralela a la de la Conferencia Episcopal Peruana – que incluyó web, redes sociales, himno y equipo de asesores -, no tuvo oportunidad de figurar más de la cuenta. Nuestras fuentes eclesiales nos refieren que la orden papal era clara: ningún obispo sobresale entre los demás. Ello se cumplió e impidió que el Cardenal aprovechara el espacio para legitimar su agenda o prolongar más su estadía luego de lo que será su jubilación obligatoria en diciembre.

Conferencia Episcopal Peruana: Pasó airosa la prueba de la organización de la visita del Papa – buena en términos generales -, pero también recibió un llamado de atención del jefe, quien aludió a que debían trabajar más en la unidad. Francisco sabe de los desencuentros entre los obispos y ello explica porque ha ido nombrando a personal moderado en los últimos años. Aún así, hubo arqueos de cejas por parte de los Dominicos, quienes fueron plantados por el Pontífice a última hora en la visita breve que iba a realizar a la Basílica de Santo Domingo.

Conservadores: Con excepción de la (desatinada) presencia de monseñor José Antonio Eguren (sodálite) en una actividad pública en Trujillo, la agenda focalizada en derechos sexuales y reproductivos estuvo ausente en la visita de Francisco. Con excepción de un tuit con una alusión a la defensa de la vida “desde la concepción hasta la muerte”, no hubo ninguna condena a la “ideología de género” o algún guiño mayor a ese sector.

Corrupción: Otro punto en el que el Papa fue bastante firme. Y sobre el que dio la declaración más política de su visita: “¿Qué le pasa a Perú que cada presidente lo meten preso? Humala está preso, Toledo está preso, Fujimori estuvo preso hasta ahora, Alan García está en ese intento que entro y no entro, ¿qué pasa?…y presos con rabia?”. Lamentablemente, no se apreciaron los rostros de los políticos cuando Francisco aludía en Palacio de Gobierno a una lucha anticorrupción en serio. Había varios con ropa tendida.

Francisco: Carismático como Juan Pablo II, pero con un perfil menos macartista. Por momentos, parece un peronista, en la mezcla de preocupación social lejos del mercado y conservadurismo social. Ha venido a apagar incendios y a colocar temas en agenda. Sus esfuerzos parecen haber rendido más éxitos en Perú. Lejos de ser infalible y con problemas de empatía en determinados temas. Para los católicos, es un rock star en toda la linea.

Fujimori: No hubo un solo pronunciamiento ni a favor ni en contra del indulto, por más que PPK quiso meter el tema de contrabando en su discurso en Palacio de Gobierno. Como indica Rosa María Palacios, esta es una forma de decirle al Estado que no se iba a meter en el tema, pero que tampoco lo iba a avalar.

Las Palmas: Lugar seguro para hacer una misa, más allá de las pataletas que Cipriani y su coro hicieran en su momento. Necesidad de mejorar las vías de acceso. Como indica el arquitecto y urbanista Jorge Ruiz de Somocurcio, la visita papal puede ayudar a colocar en la agenda la necesidad de convertir a la base aérea en un Parque del Bicentenario para la ciudad, otorgando un terreno amplio a la FAP a las afueras de Lima para sus actividades.

Monjas: Sin duda, la declaración más disonante de la visita de Francisco fue la alusión a los chismes desde los claustros monjiles. Mal chiste, que alimentó las críticas sobre una institución que sigue manteniendo a las mujeres en un rol secundario.

No creyentes: Como resaltó Marco Sifuentes el viernes en su columna en El Comercio, ateos y agnósticos se hicieron más visibles en estos días (sobre todo, a través de redes sociales). Las pocas manifestaciones públicas en contra fueron lamentablemente repelidas por la Policía, con cargos tan inverosímiles que dejaban en claro que no tenían fundamento alguno para arrestar a alguien con el legítimo derecho de expresarse. El Estado peruano sigue pensando que un no creyente es un ciudadano con menos derechos que los demás y eso es algo en lo que los creyentes debemos insistir en que cambie.

Ornato: Lamentablemente, en todas las actividades papales se vio una gran cantidad de basura al acabar las mismas. Resulta indispensable una labor pedagógica – tanto para eventos religiosos como aquellos que no lo son – que la limpieza es una responsabilidad de los asistentes y no solo de los trabajadores dedicados al recojo de desperdicios.

Periodismo: La Defensora del Lector de Perú.21 Claudia Izaguirre recordó que la CEP y el Arzobispado de Lima hicieron capacitaciones para la visita papal a los hombres y mujeres de prensa. Lamentablemente, sobre todo en televisión, se observo una cobertura que se debatía entre el comentario intrascendente y la pasada de franela religiosa (lo de #ModoPapa lo llevaron a #ModoMasPapistasQueFrancisco). Para decirlo claro, el nivel fue terrible en muchos casos, salvando la transmisión televisiva los acertados comentarios de los sacerdotes invitados (sobre todo, los jesuitas). Podía hacerse una cobertura que, sin dejar de lado las creencias (o no creencias) de cada quien, fuera decorosa. Las ediciones impresas de El Comercio y La República dieron muestra que se podía cubrir la visita papal con sobriedad, rigor y abordando temas incómodos para la propia Iglesia Católica. También hay que decirlo: hubo poco espacio para preguntas en vivo, como sí ocurrió en Chile.

PPK: El Presidente de la República buscó continuamente un baño de popularidad al asistir a cada una de las actividades papales. No tuvo pifias, ni tampoco mayores aplausos. Quedó claro que el Papa no se prestó para su agenda política particular. Sus declaraciones fueron más bien contenidas y protocolares, con excepción de lo dicho a CNN sobre el abordaje de los casos de pederastia en la Iglesia Católica.

Reconciliación: Palabra ausente de todos los discursos papales. Sin duda, si Palacio de Gobierno y los sectores más conservadores esperaban un aval al concepto más manoseado de las últimas semanas se llevaron un gran chasco.

Sodalicio: Fue el gran tema ausente en suelo peruano (¿producto de las contradicciones papales sobre el caso Karadima – Barros en Chile?). Sin embargo, el periodista Ghiovanni Hinojosa de La República hizo la pregunta que muchos esperaban, durante el vuelo de retorno a Roma. Allí Francisco fue claro sobre la materia: Luis Fernando Figari ha apelado la resolución que lo declaraba responsable en el fuero eclesiástico, hay abundante material para procesar al fundador del Sodalicio ante la justicia común y también se han detectado problemas económicos en la institución. También se aludió al caso de Germán Doig, ya fallecido. Sin embargo, se extrañó un mensaje empático hacia las víctimas de los abusos cometidos por Figari y sus secuaces, así como de otros casos.

Trujillo: Contradicción entre las palabras de un pontífice que buscaba alentar a los damnificados del Niño Costero y representantes del Estado que colocaron triplay en el barrio de Buenos Aires para que Francisco no viera lo poco que se se ha realizado a favor de estos ciudadanos. Un auténtico papelón.

Vaticano: Más satisfecho con los resultados de la visita a Perú que a Chile. Sabían que en el vecino del sur existía un terreno más duro, aunque recién se dieron cuenta de la magnitud ante la ausencia en las misas y las críticas por las declaraciones sobre el obispo Barros, vinculado al caso Karadima. En Perú esperaban obtener un terreno más proclive a su mensaje y todo indica que así lo consiguieron. La pregunta es cómo manejaran esta relación con una situación política complicada como la peruana, así como en la transición hacia un nuevo Arzobispo de Lima.

Cipriani pelea por el Papa

Papa Cipriani

El cardenal Juan Luis Cipriani vuelve al ojo de la tormenta. Su estrategia para aprovechar la visita papal con fines terrenales causa resquemor en el resto de la Iglesia Católica peruana. Esta es la historia. 

En prudente silencio, el gobierno decidirá la sede de la misa con la que Jorge Mario Bergoglio finalizará sus actividades en Perú el 21 de enero de 2018. La elección será comunicada por el ministro Alfonso Grados Carraro, encargado de la visita papal y cercano al movimiento conservador Pro Eclessia Sancta.

Aunque los voceros oficiosos de Cipriani achacan al “ateísmo” de los ministros Jorge Nieto y Carlos Basombrío el posible cambio del lugar de la celebración litúrgica, fuentes gubernamentales refieren que su preocupación central es la integridad de los fieles católicos en dicha ceremonia.

La seguridad de los ciudadanos de un país depende del Estado. Y el Estado es laico, más allá de los vínculos históricos que tenga el Perú con la Iglesia“, sentencia el periodista Ramiro Escobar. “Hay una discusión absurda a mi juicio, que ni siquiera debería existir“, añade. “Existe un deseo de estar cerca al Papa y conducir un ritual para mejorar la imagen del cardenal“, enfatiza el analista internacional.

El presidente del Congreso de la República, Luis Galarreta, respaldó a una comisión de allegados al cardenal y solicitará un informe a Grados. Y el congresista aprista Jorge del Castillo, amante de causas conservadoras, está a favor de mantener la liturgia en la Costa Verde.

Esta polémica ha destapado el partido propio del Arzobispo de Lima para la visita papal. Un juego que no hace feliz a sus colegas.

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El abogado Martín Santivañez y la periodista Diana Seminario son de los voceros del Arzobispado de Lima para la visita papal (Foto: Congreso de la República)

LAS REDES DEL CARDENAL

Oficialmente, la Conferencia Episcopal Peruana es la encargada de la visita. El coordinador general es Norberto Strotmann, obispo de Chosica, y las cuestiones mediáticas son supervisadas por Miguel Cabrejos, arzobispo de Trujillo. Se conformó un equipo donde la figura más prominente es el exministro del Interior José Luis Pérez Guadalupe, reconocido teólogo cercano a posturas progresistas en materia social.

La regla en la CEP es que ningún obispo tenga más figuración que los demás durante la estancia del pontífice. Sin embargo, Cipriani viene incumpliendo dicho acuerdo, lo que, según fuentes eclesiales, ha generado fuertes resquemores en buena parte de los obispos.

Comprobamos que el Arzobispado de Lima cuenta no solo con una página web propia para la visita papal. También tiene cuentas en Twitter y Facebook distintas a las creadas por la CEP. Llama la atención que el portal esté a nombre de la Universidad San Ignacio de Loyola y que su jefe de marketing digital, Christian Núñez Herrera, figure como administrador, según verificamos en Whois. Cipriani es doctor Honoris Causa por la casa de estudios fundada por el exvicepresidente Raúl Diez Canseco Terry.

Martín Santiváñez Vivanco, vocero en la conferencia del último miércoles, es decano de la Facultad de Derecho de USIL. Columnista del diario Correo, sus piezas de opinión fustigan a los sectores liberales y de izquierda y propugnan que el país debe obedecer a su raíz católica. Junto a Diez Canseco suscribió un comunicado de respaldo a Cipriani en 2015, luego de que El Comercio detectó varios plagios en sus columnas y decidió no publicar más sus artículos.

Una exeditora del diario más importante del país figuró como vocera de prensa. Diana Seminario es conocida por sus posturas conservadoras sobre el aborto y la unión civil. Junto a otras editoras, marcó un claro apoyo al cardenal -a quien entrevistó siempre en forma amable- desde las páginas del periódico entre 2008 y 2014. Si bien hoy El Comercio disiente de las posturas cardenalicias, mantiene a Seminario como columnista habitual todos los lunes.

La web del Arzobispado sobre la gira muestra como “director ejecutivo de la Visita Apostólica del Papa” al sacerdote Luis Gaspar, vocero en el conflicto con la PUCP. El conocido publicista Carlos Raffo responde oficiosamente en Twitter a quienes cuestionan la sede de la Costa Verde. Raffo asesoró al Sodalicio de Vida Cristiana en la crisis desatada por las denuncias contra la organización católica.

Ellos han difundido en sus redes sociales la posición del exviceministro del Interior Dardo López Dolz sobre los presuntos peligros que acarrearía hacer la misa papal en la Base Aérea de Las Palmas, alternativa que baraja el gobierno. Él también suscribió el pronunciamiento de notables luego de los plagios cardenalicios.

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La visita papal desata una nueva tormenta entre los obispos más moderados y el Arzobispo de Lima (Foto: Perú.21)

¿POR QUÉ CIPRIANI QUIERE LA SEDE DE LA COSTA VERDE?

En redes sociales, los adeptos al cardenal reconocieron que uno de sus intereses por mantener la sede playera es que Cipriani sería el primer concelebrante de la celebración eucarística. Si se realiza en Las Palmas, dicho honor correspondería al obispo castrense Juan Carlos Vera, un moderado dentro de la Iglesia Católica. Y si la misa se hace en las afueras de la ciudad, los beneficiados serían los obispos de Carabayllo, Chosica o Lurín.

Fuentes eclesiales nos indicaron hace algunas semanas que el cardenal busca ser presidente de la Conferencia Episcopal Peruana en marzo próximo. Pero la actitud del prelado viene generando antipatías internas que le impedirían llegar al puesto por quinta vez consecutiva.

Similar opinión tiene Wilfredo Ardito, abogado y observador de la actualidad católica. Él nos indicó que Francisco ha nombrado a obispos moderados en plazas otrora conservadoras, lo que complica que Cipriani presida la CEP.

Nuestras mismas fuentes también nos indicaron que el arzobispo limeño procura que el Papa avale sus posturas conservadoras en la misa limeña. “Por algo quiere el lugar donde se cierra la Marcha Por la Vida“, nos manifestaron. Sin embargo, resulta difícil que ello ocurra.

En temas sociales, Bergoglio tiene posturas más liberales que su colega limeño. Escobar refiere que el Papa dará un mensaje fuerte en materias ambientales y en contra de la trata de personas en Puerto Maldonado. Y si bien el pontífice no dará un mensaje a favor del aborto o la unión civil, “puede marcar algunas diferencias con Cipriani en materia de familia“, señala el periodista.

Ardito recuerda que “este Papa dice que los divorciados pueden comulgar, que el aborto es un pecado que puede ser perdonado por cualquier sacerdote y busca una mayor comprensión frente a los gays”. Estas posiciones le han generado críticas conservadoras en Europa y Estados Unidos y, a criterio del docente de la PUCP,  descolocarían a Cipriani y a los evangélicos más radicales.  Pero el abogado reconoció que un sector de fieles solo espera consuelo y fortaleza en las palabras papales antes que un mensaje social.

Un tema complicado para la visita es el caso de los abusos en el Sodalicio de Vida Cristiana. Escobar indica que si bien Francisco es más enérgico que sus predecesores frente a la pederastia, aún tiene vacilaciones y este caso lo recuerda. Mientras que Ardito matiza que, si bien hubo un manejo polémico del tema, un sacerdote diocesano acusado de abusos en San Martín está preso desde hace un mes. El Vaticano no ha señalado si habrá una reunión con las víctimas de Luis Fernando Figari y otros dirigentes sodálites.

A pesar de nuestra insistencia, ni el Arzobispado de Lima ni la Conferencia Episcopal Peruana nos brindaron una versión oficial sobre los hechos aquí narrados. Sin duda, la procesión va por dentro en la Iglesia Católica nacional.

(Publicado originalmente en La Mula)

 

 

 

El caso Sodalicio en el limbo

Figari Roma

Una investigación fiscal que avanza lentamente. Una moción para la indagación parlamentaria que no es debatida en el pleno del Congreso de la República. Una propuesta para una comisión de la verdad sobre abusos sexuales sin luz verde en Palacio de Gobierno. Mientras Luis Fernando Figari prosigue su exilio dorado en Roma, el Sodalicio de Vida Cristiana oscila entre el silencio estratégico ante los medios y el cabildeo discreto. Esta es la historia de la poca preocupación estatal sobre uno de los mayores escándalos eclesiales en nuestro país. 

Desde febrero de 2017, el Sodalicio de Vida Cristiana no emite pronunciamiento alguno sobre los abusos físicos, psicológicos y sexuales cometidos por varios de sus dirigentes en la mayor parte de su historia. Canal S, espacio destinado en redes sociales para ello, se encuentra abandonado. Tampoco hay referencias en la página web de la institución sobre los avances en la implementación de las recomendaciones hechas por las comisiones investigadoras internas presididas por Manuel Sánchez Palacios e Ian Eliott. El tema ha desaparecido. 

El silencio es estrategia, refiere Pedro Salinas, periodista que ha dedicado la mayor parte de la década actual a indagar y denunciar los graves hechos cometidos en la entidad conservadora fundada por Luis Fernando Figari en 1971. Acontecimientos que han generado deserciones masivas, así como el repudio de buena parte de la opinión pública a la entidad.

Pero el Estado peruano no se viene comportando a la altura de las circunstancias con las víctimas. En las instancias que deberían investigar el caso, la lentitud y la lenidad son las características. Este informe alerta sobre la posibilidad de impunidad en el caso Sodalicio. Ello se sumaría al pronunciamiento de la Santa Sede que confina a Figari a una vida de recogimiento y meditación en una casa en Roma, con todas las comodidades del caso, sin posibilidad de venir al Perú a responder ante la justicia.

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Luis Fernando Figari aún no ha sido citado nuevamente a declarar en la nueva investigación que se le sigue ante el Ministerio Público (Foto: El Español)

MINISTERIO PÚBLICO: AVANCES LENTOS

A fines de marzo de 2017, parecía que el caso Sodalicio se encaminaba a una vía de justicia. El fiscal superior Frank Almanza decidió que la denuncia presentada por los exsodálites José Enrique Escardó, Óscar Osterling, Pedro Salinas, Martín y Vicente López de Romaña sobre secuestro, lesiones graves y asociación ilícita para delinquir debía ser nuevamente investigada.

Almanza detectó que la indagación de la fiscal María del Carmen Peralta tenía graves deficiencias: testigos que no fueron llamados, peritajes descartados, interrogatorios conducidos en forma ineficiente y carencia de fundamentos adecuados.

Peralta fue suspendida en sus funciones durante un mes por el Ministerio Público, debido a estos errores y omisiones. Esta decisión ha sido apelada por la representación legal de los denunciantes, encabezada por el abogado Héctor Gadea, porque ha sido considerada como insuficiente.

Actualmente el caso se encuentra a cargo de la fiscal María del Pilar León Pizarro, titular de la 18° Fiscalía Provincial Penal de Lima. La investigación ha sido declarada compleja, por lo que ella tiene 8 meses para indagar.

Gadea nos confirmó que la fiscal viene tomando declaraciones a testigos y víctimas de los abusos cometidos en el Sodalicio. También ha hecho pedidos de documentación a la entidad católica sobre diversos aspectos de su manejo institucional. Él también refiere que las indagaciones avanzan de forma lenta y nos explica los motivos:

Una fiscalía común no se da abasto para un caso de tanta complejidad. Ello sobrepasa las capacidades institucionales de la misma. Esa es la explicación por la que solicitamos siempre que sea una fiscalía de criminalidad organizada la que esté a cargo del caso. Este tipo de instancia se dedica a casos puntuales, con bastantes recursos humanos y de infraestructura, con mayores plazos para que puedan ver una investigación de esta naturaleza. Las normas sobre criminalidad organizada brindan al Fiscal de la Nación la facultad de enviar un caso a este tipo de fiscalías”.

Hasta la fecha, el Fiscal de la Nación Pablo Sánchez Velarde no ha enviado este caso a las Fiscalías Especializadas en Criminalidad Organizada. La fiscal León Pizarro pidió el traslado del caso, pero su pedido no ha sido atendido.

Salinas nos confirma que el caso se maneja con lentitud, aunque vislumbra algunos avances. “No me han vuelto a llamar a declarar, pero están comenzando a convocar a personas que estaban en la lista original que no fue tomada en cuenta por la fiscal Peralta. Algunas de estas personas declararon para el libro Mitad Monjes, Mitad Soldados y otras no”. El periodista nos confirmó que la fiscal León ya ha solicitado el volumen sobre los abusos en la entidad católica conservadora.

 

Paola Ugaz, periodista que colaboró con Salinas para el mencionado libro y quien continúa con sus indagaciones sobre el Sodalicio, expresa sentimientos mixtos ante la actuación del Ministerio Público “Todo está muy lento. Están presentándose documentos y están convocando a varias personas. La situación sin duda ha mejorado, porque se ha incorporado a gente que la fiscal Peralta no llamó nunca, como los miembros de la Comisión de Ética“.

Para Ugaz, el punto crucial de la investigación fiscal es que se pruebe la existencia de una organización criminal. De la misma opinión es el congresista Alberto de Belaúnde, quien también nos refiere su preocupación por la lentitud con la que viene actuando el Ministerio Público. Sin embargo, el parlamentario oficialista señala una posible pista de indagación que podría ser atendida por las autoridades:

“Un abusador de las características de Figari no deja de serlo de la noche a la mañana. Si se investiga en serio, se podrían encontrar casos de abuso sexual que no hayan prescrito. Lo mismo con otros líderes de la organización”.

Actualmente, la investigación recae sobre Figari, el sacerdote Jaime Baertl, el exfuncionario de la Organización Internacional del Trabajo Virgilio Levaggi, así como en miembros actuales del Sodalicio como José Ambrozic, Eduardo Regal, Óscar Tokumura y Erwin Scheuch.

Si bien el Sodalicio no se ha pronunciado sobre esta nueva investigación, Gadea señala que la entidad católica no viene colaborando adecuadamente con las investigaciones. De hecho, el abogado nos refirió que el SVC viene buscando que la fiscal León Pizarro emita de una vez su informe, para que la investigación se cierre. La institución tampoco está entregando información solicitada por el Ministerio Público. “Uno es el discurso hacia la tribuna y otro hacia la fiscalía”, refiere Gadea.

Alberto de Belaunde - La Republica
Alberto de Belaúnde insistirá en su pedido para crear una comisión investigadora sobre el Sodalicio en el Congreso de la República (Foto: La República)

CONGRESO DE LA REPÚBLICA: UNA MOCIÓN EN SUSPENSO

De Belaúnde presentó hace unos meses una moción multipartidaria para la creación de una comisión investigadora sobre el caso Sodalicio. En marzo pasado, fue rechazada por el Consejo Directivo del Congreso de la República. Para el parlamentario, esta decisión fue antireglamentaria, porque estas mociones deben ser vistas en el Pleno.

Si bien se logró que la moción pase a la agenda del Pleno, no ha sido discutida hasta el día de hoy. “Es potestad del presidente del Congreso de la República definir cuando se debate”, refiere el congresista oficialista. Sin embargo, el actual titular de dicho poder del Estado, Luis Galarreta, fue bastante duro como vocero de Fuerza Popular frente a este pedido de creación de la comisión investigadora.

De Belaúnde mantiene cierto optimismo sobre la aprobación de su pedido: “Yo creo que tarde o temprano este tema se va a poner en debate.  Estamos ante un caso de interés público, de carácter emblemático y lo que aprendamos de esta investigación, dará importantes lecciones para nuestro país y nos permitirá modificar el marco legal para que estos casos no se repitan”.

En la conversación que sostuvimos, resaltó la importancia del tema a partir de lo ocurrido con el sacerdote chileno Abel Pérez Ruiz, integrante de la congregación Marista, sindicado por 14 personas por abusos sexuales y que actualmente está en el Perú.

Salinas es más pesimista ante la posibilidad de una comisión investigadora, sobre todo, por las coincidencias entre el Sodalicio y Fuerza Popular

“No se va a mover absolutamente nada. Y si se mueve algo, va a ser un gesto de efecto para la tribuna. Porque en un congreso donde la mayoría la tiene el fujimorismo, que es un aliado táctico del Sodaliciono hay forma que se cree una comisión investigadora del caso. Digo que es un aliado tácito porque cada vez que hay marchas por la vida, contra la unión civil o cualquiera donde la Iglesia Católica – entendida como Opus Dei, Sodalicio y todo el grupo más conservador – y los evangélicos más recalcitantes, están ellos”. 

Diversos medios de comunicación han dado cuenta que uno de los asesores principales de Keiko Fujimori, Pier Figari, es pariente del sacerdote sodálite Juan Mendoza. Figari es conocido por ser uno de quienes “baja línea” al interior del grupo parlamentario mayoritario, junto a a la asesora Ana Vega. Y si bien Kenji Fujimori manifestó públicamente su posición contraria a enterrar el caso, su núcleo de más de veinte congresistas también tiene a parlamentarios evangélicos con más de una coincidencia con el Sodalicio.

La organización católica conservadora mantiene vínculos familiares con otros líderes partidarios. Luis Castañeda Lossio es tío de Germán Doig, fallecido vicario del Sodalicio acusado de abusos sexuales. Ugaz refiere que “con Solidaridad Nacional hay una afinidad. Tienes el caso de la entrega del terreno de Ancón al Sodalicio para que hagan un cementerio”. El exparlamentario del PPC Juan Carlos Eguren – hoy dedicado a la gestión de intereses – es tío del miembro del Consejo Directivo sodálite Carlos Neuenschwander. Ambos comparten las mismas posiciones conservadoras.

Un vínculo mayor es el existente entre el expresidente Alan García y el sacerdote Jaime Baertl, quien durante años fue el hombre fuerte de las finanzas de la institución. Baertl bautizó al hijo menor del exmandatario, cuando aún ocupaba Palacio de Gobierno. “La relación no se ha roto para nada. Baertl es cercanísimo a Alan García”, refiere Ugaz. Sin embargo, parlamentarios apristas sí se mostraron a favor de la investigación parlamentaria.

Congreso de la República - LR
Miembros del Sodalicio visitaron el Congreso de la República para para la comisión que investigaría a la institución. Sus reuniones no fueron registradas (Foto: La República) 

De hecho, el Sodalicio hizo gala de sus influencias políticas para parar la moción presentada por De Belaúnde. El congresista nos confirmó que miembros de la entidad católica acudieron al Congreso de la República para hacer presión en contra de su pedido y reveló un hecho bastante grave:

Lamentablemente no existe registro de sus visitas a las instalaciones del Congreso de la República. Ello no es difícil que pase. Basta que un miembro de la oficina del congresista que autoriza la entrada ingrese con ellos al edificio para que no quede registro alguno de la visita, lo cual está mal. Debe ser obligatorio que cualquier persona se registre y la información sea de acceso al público.

De acuerdo con la versión del parlamentario, “el actual responsable del Sodalicio en el Perú fue quien visitó a distintos congresistas de distintas bancadas dando el mensaje que este tema no debería ser visto por el Congreso y mintiendo al señalar que la comisión atacaría a la Iglesia Católica como institución”.

Según pudimos conocer por diversas fuentes que se mantienen en reserva, fueron varias personas ligadas al Sodalicio de Vida Cristiana quienes esgrimieron ante los congresistas de diversas bancadas que la comisión serviría como instrumento contrario al cardenal Juan Luis Cipriani y para revisar el Concordato, tratado entre el Perú y la Santa Sede que otorga beneficios de diverso tipo a la Iglesia Católica. De Belaunde desmintió que el grupo de trabajo hubiera tenido este último propósito.

Solicitamos reiteradamente al Sodalicio de Vida Cristiana una versión sobre estas visitas al Congreso de la República, sin obtener una respuesta oficial o extraoficial sobre las mismas hasta el cierre de este informe.

Australia Comision Abusos Sexuales
Australia ha formado una Comisión Real para investigar abusos sexuales a menores de edad. ¿Un modelo para exportar al Perú) (Foto: Reuters) 

PODER EJECUTIVO: UNA LLAVE AUN NO UTILIZADA

En febrero pasado, De Belaúnde viajó a Australia. Allí conoció la experiencia de la Comisión Real de Respuesta Oficial a los Abusos Sexuales a Menores, grupo de trabajo creado por el Poder Ejecutivo para investigar casos vinculados a diversas instituciones. “Lo que ha sucedido es que el 65% de denuncias registradas corresponden a la Iglesia Católica. Es un trabajo muy serio, mas de dos años”, refiere el parlamentario.

Para Salinas, el esquema australiano es interesante y podría ser tomado en cuenta en nuestro país: “Yo soy partidario de tener a Australia como referente. Se puede hacer una comisión de la verdad a nivel nacional, porque estas cosas no solo pasan en Lima. En esta investigación de largo aliento, se ha involucrado al cardenal George Pelt, el número 3 del Vaticano, quien manejaba las finanzas de la Santa Sede”.

De Belaúnde coincide en contar con una suerte de comisión de la verdad para investigar casos de abusos a menores“Esto podría salir con un Decreto Supremo del Poder Ejecutivo. Lamentablemente, aún no ha existido la voluntad política para ello, admite el parlamentario oficialista.

Salinas se muestra escéptico sobre la posibilidad de creación de una comisión de este tipo por parte del actual gobierno. “Cuando tienes gente en el Poder Ejecutivo a cargo de la visita del Papa, yo no espero ningún tipo de ánimo fiscalizador”, sostiene el periodista.

Ugaz comparte la misma impresión: “Es un gobierno muy frágil“. Y también detalla que el Ministerio de Educación tampoco actuó para supervisar a los colegios del Sodalicio: “Ni siquiera se hizo una visita de campo. De hecho, cuando pasó la denuncia en el caso Juan Borea – promotor del colegio Héctor de Cárdenas acusado de tocamientos indebidos a menores – , la procuradora fue al plantel. En este caso, no pasó nada. Algunos padres de familia denuncian es que han vuelto los sodálites a los colegios vinculados a la organización, sobre todo al San Pedro”, refiere la periodista.

Hace dos meses, padres de familia que tenían a sus hijos en el Colegio San Pedro decidieron denunciar al plantel ante INDECOPI para que se les devuelva la cuota de ingreso y se les reintegren los gastos hechos para trasladar a los menores a otros colegios. La entidad administrativa ha declarado el caso como confidencial. Erickson Molina, patrocinante de los apoderados de los exalumnos del colegio sodálite, confirmó esta decisión y se excusó, por ello, en dar mayores detalles sobre el caso.

Quizás ahora se entiende mejor el silencio en las sedes de Camacho y San Borja de la golpeada, pero aún poderosa, institución conservadora.

(Publicado originalmente en La Mula)

 

 

 

Todos los abusos deben investigarse: el caso Borea

Ayer por la mañana, el ingeniero químico Rafael Salgado brindó un fuerte testimonio en su cuenta de Facebook. En el mismo, acusó directamente al promotor y director del Colegio Héctor de Cárdenas, Juan Borea Odría, de haber abusado sexualmente de él a los 10 años de edad.

Luego de la confesión de Salgado, aparecieron, tanto en los comentarios de su muro de Facebook como en otros espacios, testimonios de otros exalumnos del plantel ubicado en Jesús María que acusaban a Borea de inconductas sexuales, abusos de este tipo, así como agresiones físicas y psicológicas.

De acuerdo a lo recabado por este blog, Borea Odría ha pedido licencia como director del colegio que creó hace poco más de tres décadas, sin señalar la veracidad o falsedad de las acusaciones. En paralelo, la Comunidad Héctor de Cárdenas, a la que pertenece el educador – y que no tiene vínculo alguno con el colegio del mismo nombre -, viene recabando información e investigando estos hechos. La CHdC pertenece a la Congregación de los Sagrados Corazones, donde Borea es miembro de la rama secular. De allí que el grupo religioso se haya comprometido a indagar sobre estos hechos.

Conocí a Borea hace veinte años. Varios colegios católicos o de inspiración católica, incluyendo al mío, hacían sus programas de confirmación en forma más o menos conjunta. Dado que vivía cerca del Colegio Héctor de Cárdenas, fui enviado a dicho plantel para confirmarme.

En sencillo: no fui testigo ni víctima de abusos sexuales o inconductas de este tipo. Pero sí noté algunos rasgos que, a la distancia, no eran los más adecuados para el tratamiento de adolescentes. Uso excesivo de lenguaje coprolálico y duro, arranques de ira acompañados de palabras de grueso calibre y cierto tono “mitad monje, mitad soldado” en las formas que él empleaba (y que, según me referían alumnos del Colegio, era aún más marcado al interior del mismo). Sin embargo, dado que existía un equipo mucho más amplio de animadores de confirmación, muchos de estos rasgos quedaban aminorados por una intensa reflexión teológica y acogida espiritual, que sí me sirvió para valorar mi fe y confirmar mis creencias.

En los años siguientes, asistí a varias reuniones de la Rama Secular donde Borea estaba presente. Allí tampoco noté nada extraño. Pero también es cierto que, dentro del carisma de los Sagrados Corazones, la reflexión en torno a la fe distaba mucho del autoritarismo y la culpa y, más bien, se encarnaba en la libertad. Manteníamos un trato bastante cordial, sin que llegara a consolidarse una amistad.

Como es evidente, las acusaciones presentadas son impactantes para muchos de quienes las hemos leido. Pero, a diferencia de quienes las niegan a rajatabla en base a los buenos momentos que pasaron en el Colegio Héctor de Cárdenas, comparto la preocupación de muchos exalumnos de mi generación (a varios de los cuáles conozco) y exijo como ellos, una explicación.

Al leer los testimonios brindados, sí queda claro un posible patrón de inconducta que debe examinarse. Y que, acompañado de otros rasgos, podría configurar otro caso de abusos que resultan intolerables para cualquier persona y, menos aún, para un creyente. Por ello, resulta necesario que tanto el Colegio Héctor de Cárdenas como la familia SSCC, con la que Borea ha estado vinculado, hagan las investigaciones respectivas y, de comprobarse lo evidenciado en los testimonios, procedan a hacer las denuncias pertinentes ante las instancias judiciales correspondientes. Y, por supuesto, tomen las medidas correspondientes en torno a su permanencia tanto a cargo de menores de edad como en una entidad de cariz religioso.

Precisamente, hace algunos años, a raíz de los abusos cometidos al interior del Sodalicio, otro miembro de la Comunidad HdC, Pablo Espinoza, señalaba estas palabras:

Nada asegura que en una comunidad de creyentes, por más abierta o liberal que sea, no se vayan a producir abusos o manipulaciones que deriven en la cosificación de personas hasta llegar a los terrenos que comprometan la afectividad o la sexualidad para beneficio individual. Ello porque en definitiva, como diría San Pablo, el Evangelio es un tesoro que llevamos en vasos de barro, es decir, se trata de la relación y testimonio entre personas, con nuestros límites y pecados. Por ello debemos cuidar la necesaria vigilancia fraterna, el discernimiento permanente de nuestro actuar con los demás, la revisión de vida a la luz del Evangelio y la corresponsabilidad cuando se trata de formar personas.

Es necesario, por tanto, tener acogida ante los denunciantes, sin caer, en ningún momento, en actitudes que pretendan invalidar su credibilidad. Es momento de escucharlos y ser empáticos. Y, al interior de los grupos afines a Borea, ser imparciales en la investigación. Todo abuso debe investigarse. Y es una exigencia que desde aquí hacemos, aún impactados por lo que leímos este fin de semana.

Caso Sodalicio: la afrenta del encubrimiento

(Los abusadores sexuales Luis Fernando Figari y Germán Doig junto a un pontífice que se hizo de la vista gorda en casos de pederastia. Foto: Utero.pe)

Anoche, se conoció la resolución de la Congregación para la Vida Consagrada de la Santa Sede sobre las acusaciones sobre abusos físicos, psicológicos y sexuales atribuidos a Luis Fernando Figari, fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, entidad conservadora fundada hace 45 años en Lima.

El dictamen de esta sección de la Curia Romana ha causado estupor e indignación en creyentes y no creyentes que han venido siguiendo el caso del Sodalicio. Y, a mi modo de ver, la resolución tiene dos problemas bastante serios.

El primero de ellos tiene que ver con el tenor de la calificación de los hechos que señala la resolución.

Si bien es cierto que la Congregación para la Vida Consagrada reconoce la existencia de “un estilo de gobierno excesiva o impropiamente autoritario”, así como la “utilización de estrategias y métodos de persuación impropios” y un caso comprobado de abuso sexual contra una persona que era mayor de 16 años en aquella época, otros de los términos usados son aberrantes e infamantes.

Para comenzar, no se puede calificar como “anómala” la reacción de la opinión pública o la exhibición de los casos presentados ante la opinión pública gracias a las revelaciones hechas por Pedro Salinas, Paola Ugaz y José Enrique Escardó durante los últimos años. Precisamente, la presentación periodística del caso hizo que un sector de la opinión pública conociera estos abusos y que, del mismo, la mayoría abrumadora considere a Figari responsable de lo ocurrido. Y menos aún se puede señalar que la prensa buscó “obstaculizar la verdad”, cuando, para decirlo claro, el Sodalicio no hubiera movido siquiera un dedo sobre su fundador si es que los casos no salían en los medios de comunicación.

También se habla de “testimonios genéricos” y “no verificados”. Pero, como dice Pedro Salinas, el discasterio nunca se acercó a las tres víctimas de abusos sexuales cometidos por Figari que presentaron sus denuncias ante el Tribunal Eclesiástico en Lima y, peor aún, solo reconocieron a una víctima de abuso sexual porque esta persona fue con su plata a Roma para dar su testimonio. Empatía cero, tan igual como ha ocurrido con el SCV y el Ministerio Público.

También relativizan el tema de la edad y de la violencia. Precisamente, lo que queda claro con la investigación de Salinas y Ugaz y los testimonios presentados durante los últimos años, tanto a la opinión pública como a las comisiones formadas por el Sodalicio, es que Figari construyó un sistema de sujeción a su persona y a la entidad que “normalizaba” inconductas aberrantes: desde las órdenes absurdas hasta los abusos sexuales, disfrazados de técnicas de yoga o expresiones de afecto que “daban mayor cercanía hacia Dios”. Peor aún, con la existencia de antecedentes como los de los casos Karadima y Maciel, donde estos sacerdotes aprovecharon su posición de dominio y una formación que “lavaba el cerebro” para someter a sus víctimas.

Pero si ya esto hace que la lectura de la resolución genere una mezcla de melancolía y asco, el fallo final genera arcadas: confinar a Figari a un retiro dorado, en el que además le conculcan su derecho a la libertad de expresión – que lo tiene, así sea un monstruo (¿o acaso temen que eche a más gente?) – y donde el Sodalicio tenga que mantener “un estilo decoroso de vida” de por vida, sin posibilidades de venir al Perú, es una afrenta. Y, para decirlo claro, es encubrimiento.

Para decirlo con todas sus letras, Luis Fernando Figari no debería estar en una casa de “retiro y oración” como los sacerdotes que muestra la excelente película “El Club”, del chileno Pablo Larraín. O como fue el destino final de Marcial Maciel y Fernando Karadima.  Luis Fernando Figari debería estar en un penal peruano, esperando el juicio por los abusos que cometió, una vez que el Ministerio Público rectifique la aberrante resolución de la fiscal María del Pilar Peralta, plagada de serios errores y omisiones que hemos registrado. Y que la Santa Sede haga esto, es francamente, una burla que, en cualquier país serio, motivaría una nota de protesta inmediata por parte de nuestra Cancillería.

Pero también es una burla tanto a las víctimas como a las personas que han venido bregando para que en este caso se haga justicia. Precisamente, esta ignominiosa resolución sale en la misma semana en la que, se conoció que 4,500 menores de edad  en Australia sufrieron abusos por parte de sacerdotes católicos durante los últimos 35 años. Una monstruosidad frente a la cual el Vaticano no envío la documentación requerida por parte del gobierno australiano. ¿Y se dice así que se tendrá “tolerancia cero” frente a los abusos? Ello para no hablar del amor al prójimo que es, precisamente, uno de los fundamentos de la fe católica.

Capítulo aparte para la reacción del Sodalicio frente a esta resolución. En su mensaje de ayer, Sandro Moroni indica que van a acatar lo dispuesto, sin mencionar en ningún momento la palabra “expulsión” para este execrable sujeto. Y recién ahora se animarán a publicar, a partir del martes, el informe encargado a expertos internacionales, el segundo encargado por el SCV sobre este tema. Y para mayor añadidura, recién presentarán información sobre abusos sexuales al Ministerio Público. Es decir, es claro que no presentaron todo lo que sabían a la fiscal Peralta. ¿Eso cómo se llama?

Y esto es aún más grave porque Moroni no solo conocía de los casos contra Figari y el fallecido Germán Doig. También conoció lo ocurrido con Jeffrey Daniels, exiliado en Estados Unidos, una de cuyas víctimas, Alvaro Urbina, ha dado su testimonio en público. Y porque él y José Ambrozic, número 1 y número 2 del SCV respectivamente, señalaron que conocían los abusos presuntamente cometidos por Virgilio Levaggi, funcionario de la Organización Internacional del Trabajo que, según pudo conocer este blog, ha pedido un periodo sabático al interior de la misma.

Además, porque la actitud del Sodalicio parece responder a una sola misión: concentrar todas las culpas en Figari y no hacer reformas de verdad. Porque un real cambio implicaría fondear los libros de Figari y Doig, erradicar la doctrina sodálite con acentos fascistas y dejar de lado el lenguaje en el que toda crítica a sus métodos anteriores es un ataque a la Iglesia Católica. Y por supuesto, expulsar a todos los abusadores y encubridores en la organización, donde la lista está encabezada por Jaime Baertl, Enrique Elías, Óscar Tokumura, Alfredo Draxl, Miguel Salazar, José Antonio Eguren, Fernando Vidal, Luis Ferroggiaro y, por supuesto, Moroni y Ambrozic.

Y por supuesto, merecen una mención aquellos periodistas que, blandiendo sus creencias, todo el día señalan que “con sus hijos no se metan” – y algunos ni siquiera son padres – y han sido incapaces de decir una palabra frente a este caso o simplemente han ensayado salidas de compromiso. No tener ni una sola voz de apoyo hacia las víctimas solo se puede definir de una manera: miserables y sepulcros blanqueados. No incluyo, por cierto, a quienes siendo católicos como quien escribe estas líneas, sí han expresado claramente su condena a estos hechos y, por supuesto, frente a la ominosa resolución de ayer.

Por esta razón, se hace más imperiosa la aprobación de una comisión investigadora del caso Sodalicio en el Congreso, propuesta por el parlamentario Alberto de Belaúnde. Como señala claramente la moción, se requiere una clara respuesta institucional por parte del Estado para esclarecer estos hechos y tomar las medidas legislativas para evitar que casos como estos (y la impunidad que parece acompañarlos) no se repita. Es necesario que el pleno del Congreso apruebe esta moción apenas retorne de su receso.

Finalmente, es necesario que los católicos hagamos sentir nuestra voz frente a este tema. La jerarquía eclesial no va a dejar su estilo de toda la vida frente a estos casos si es que nos quedamos de brazos cruzados o silbamos al techo. Es hora que en nuestras parroquias y grupos digamos claramente que no solo es intolerable el abuso, sino también el encubrimiento y los retiros dorados. Y es hora de encarar a los grupos que musitan “con mis hijos no te metas” pero no dicen una palabra frente a los pederastas que tienen cerca de menores. Es hora de limpiar la Iglesia Católica en serio.

Tristes querellas en la bancada Ppkausa

(Foto: Correo)

El señor de la foto se llama Moisés Guía Pianto y es congresista por Peruanos Por el Kambio representando a la región Junín. Y hoy protagonizó un incidente que pinta de cuerpo entero tanto la fragilidad del oficialismo parlamentario como el grado de fanatismo religioso presente en algunos representantes parlamentarios.

Hace un par de semanas, Utero.pe presentó una serie de datos que alertaban sobre la presencia de un segundo parlamentario disidente – el primero fue Roberto Vieira – en Peruanos Por el Kambio: pasado fujimorista, revindicación del reo de Barbadillo y una agenda conservadora a ultranza. Este diálogo entre Andy Livise, reportero del conocido portal, con el congresista da cuenta sobre sus ideas sobre la ficticia “ideología de género”:

Útero.Pe: ¿Cuál es su pedido?

Moisés Guía: Que se  respete el anterior proceso educativo y el nuevo entre a una mesa de diálogo. (…) Si eso nos complace y está dentro de los márgenes de nuestra ideología cristiana y pastoral, lo asumiremos como tal y la respetaremos. Caso contrario, tomaremos acciones.

Útero.Pe: ¿Y con respecto al decreto legislativo 1323?

Moisés Guía: No pedimos nada hasta no escucharlos.

Útero.Pe: ¿Entonces para qué se realiza la reunión si no están pidiendo nada?

Moisés Guía: Nosotros estamos pidiendo la verdades. Explicación del antes y el después de la reglamentación. Si no nos satisface como iglesia, nosotros haremos las preguntas necesarias.

En ese mismo post, se indicó que el congresista Guía Pianto venía organizando una conferencia denominada “Educación y Género”, para que las ministras de Justicia (Marisol Pérez – Tello) y Educación (Marilú Martens) expusieran ante miembros de las iglesias evangélicas los alcances del Decreto Legislativo N° 1323 que incluye la discriminación por orientación sexual y los crímenes de odio, así como el currículo educativo nacional.

De acuerdo a algunos asistentes a la ceremonia, las dos ministras respondieron con solvencia su posición frente a estos temas con las iglesias evangélicas. Pero la ceremonia pasó a otro cariz cuando Guía Pianto, una vez retiradas ambas funcionarias de la sala, se mandó con lo siguiente (vía El Comercio):

En una parte del conversatorio, al que asistieron las ministras de Educación, Marilú Martens, y de Justicia, Marisol Pérez Tello; Guía sostuvo que “es difícil poder convivir cuando tenemos una bancada dividida y los 18 ministros no reponden a una expectativa de identidad de género y no hay una respuesta política de Estado. Nos quieren engañar y mentir“.

“[Por lo anterior,] pido desde ahora que el 4 de marzo se declare la vacancia presidencial y la insurgencia popular, porque caso contrario estaremos nosotros confinados a poder sufrir las consecuencias”, concluye el oficialista.

Además de la evidente faltosería de un parlamentario oficialista frente al líder de su partido y Presidente de la República, lo que se muestra es la evidencia que un grupo de evangélicos (y un sector de católicos conservadores) busca vacar a PPK si es que no cambia sus posiciones. Y también la presencia fuerte de integristas religiosos en el Congreso de la República: a Guía Pianto se le suma Julio Rosas (APP), así como los fujimoristas Nelly Cuadros, Juan Carlos Gonzales y Marco Miyashiro.

Peor aún, hoy la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables Ana María Romero publica en El Comercio un artículo bastante claro donde desmiente la existencia de la monserga de la “ideología de género”. Aquí los párrafos más saltantes:

Desde el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) hemos afirmado rotundamente que la “ideología de género” no existe en las políticas públicas.

Las leyes y políticas públicas vigentes se refieren a la “igualdad de género”. Es decir, a la igualdad de derechos, deberes y oportunidades entre mujeres y hombres para garantizar que las mujeres desde niñas se desarrollen en igualdad de condiciones que los varones, accedan al mismo tipo de educación, servicio de salud, posición laboral, nivel de sueldo y representación política, sin sufrir discriminación ni violencia alguna.

Lo peor es que, desde inicios de este gobierno, en Palacio de Gobierno están advertidos sobre la existencia de estos grupos fanáticos que buscan que “las leyes divinas” primen sobre la Constitución y la legislación peruana. Por ahora, las ministras de Educación, Salud, Justicia y Mujer se han plantado bastante bien frente a estas presiones. Pero lo cierto es que PPK y su equipo van a tener que enfrentar una andanada conservadora en los próximos meses, que tiene organización y plata, frente a la cual, van a tener que plantear una estrategia.

El destino de Guía Pianto es claro. Lo más probable es que sea separado de la bancada oficialista, que sufrirá su segunda baja. Un nuevo momento en el que Peruanos Por el Kambio deberá hacerse cuestionamientos serios sobre la consistencia de su grupo (dado que el filtro para entrar a la lista parece que nunca existió), pero que también puede servir para consolidar los lazos entre los 16 que quedan.  Hora clave para que el gobierno le preste más atención a su grupo parlamentario y a la disputa liberal – conservadora que atraviesa toda la política peruana.