Panorama político de Marzo

PPK Flauta
Foto: Perú.21

Pedro Pablo Kuczynski: Jugando a la permanencia en la categoría de Presidente de la República. Busca seguir minando a Fuerza Popular con la hemorragia de parlamentarios causada por Kenji Fujimori. También juega a su favor que, en sectores institucionalistas, su vacancia se ve nuevamente como un mal menor frente a los atropellos del Congreso con la alianza apro – fujimorista. Los dardos envenenados en su contra, más que de Barata, vienen de su exsocio Gerardo Sepúlveda. Su destino político sigue siendo de pronóstico reservado.

Keiko Fujimori: En su peor momento político. La salida a cuentagotas de congresistas de su bancada afecta su imagen de lideresa. Si bien las declaraciones de Barata no la incriminan directamente, le han generado un daño tremendo a su imagen. Una bancada abiertamente obstruccionista no despierta adhesiones en casi nadie. De allí que muchos vean en el apoyo a la vacancia un salto hacia adelante para salvar su proyecto político.

Kenji Fujimori: Por ahora, es el ganador inicial de las disputas veraniegas. Va consolidando una bancada que le permite negociar obras con el gobierno, así como el mantenimiento del indulto a su padre, a cambio de no vacarlo. Aun no se vislumbra sus planes si es que papá vuelve a la DIROES o a Tokio. Y su bancada corre riesgos debido a la cantidad fuerte de acusaciones en su contra ante la Comisión de Ética, a punto de ser revividas por Fuerza Popular. Accesitarios se vuelve una palabra clave.

Alberto Fujimori: Un retorno sin gloria, lejos del baño de masas que esperaba. El exreo aguarda en La Molina el destino de su indulto. Un arqueo de cejas se debe haber producido anoche, cuando Carlos Bruce indicó que pertenecía a un sector del gobierno favorable a acatar un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contrario a su liberación. Sigue siendo el mejor consejero de su hijo.

Martín Vizcarra: Un silencio que ha creado imágenes distintas sobre su persona. Los más institucionalistas lo imaginan como un Paniagua II. Los fujimoristas lo creen cooptable. Ayer tuvo una victoria, cuando el Ministerio Público archivó la investigación por el caso Chinchero, la mayor amenaza a una posible presidencia suya. La relación con Palacio, sino rota, está bastante deteriorada.

Mercedes Araoz: Preside un gabinete donde importa más la imagen que lo que se hace, al mismo tiempo que se mandan al desvío varias reformas importantes (en particular, en el sector Educación). Más efectivos como operadores políticos para el gobierno resultan Javier Barreda y Jorge del Castillo, otrora enfrentados en el APRA. A su favor, está la lealtad con el Presidente.

Luis Galarreta: Cumpliendo los peores presagios sobre su presidencia del Congreso. Los dos dardos institucionales aprobados en estos días – la modificación de las reglas sobre cuestión de confianza y la posible nueva conformación del Consejo Nacional de la Magistratura – vuelven a la imagen del fujimorismo de la década de 1990. Es el mejor antídoto para vacar a PPK. Con esta imagen y las movidas de Kenji, Fuerza Popular corre el riesgo de quedarse sin mesa directiva en julio próximo.

Alan García: Liquidado electoralmente, apuesta como única salida el caos, contexto donde puede venderse como figura confiable. Si bien puede salir librado judicialmente del caso Lava Jato, la impresión en la opinión pública sobre su probidad es bastante clara (y negativa). Y, para colmo de males, el CEN que impuso con el apoyo de Mauricio Mulder acaba de ser declarado nulo por el Jurado Nacional de Elecciones.

Alejandro Toledo: Por aplicar la segunda parte de su plan para evitar la extradición. De un lado, presionar a PPK con el conocimiento de presuntos hechos irregulares en su administración. De otro lado, jugar con sus abogados – lobistas y sus contactos en Washington. Su caso es el mejor armado de todos los políticos en problemas.

Verónika Mendoza: Aparecer como la artífice de la vacancia le puede generar un serio problema si no prospera. Al mismo tiempo, las indecisiones de su bancada y su entorno sobre Venezuela la siguen enredando en un tema donde parecía haber zanjado posición hace algunas semanas. Anda en búsqueda de un perfil propio aún esquivo.

Pablo Sánchez Velarde: El Fiscal de la Nación anda más sosegado luego que el Consejo Nacional de la Magistratura archivara las acusaciones disparatadas en su contra. Las acciones de los fiscales de lavado de activos hacen que las demoras de sus pares sobre corrupción aún aparezcan con tímidas críticas. La pregunta es si irá o no a la reelección.

Marco Arana: Buscando un perfil más verde que rojo, como indica una bien dateada nota de Juan Carlos Tafur. Apuesta por sus banderas iniciales sobre recursos naturales y medio ambiente, buscando un espacio propio entre Mendoza y Gregorio Santos. No descarta una movida al centro.

Eloy Espinoza – Saldaña: Convertido en la piñata del Tribunal Constitucional dentro y fuera del mismo. Tanto el caso El Frontón como un error en su hoja de vida – enmendado posteriormente – lo han puesto en la picota, pero también han revelado un plan para que el TC termine sirviendo a los intereses de Keiko Fujimori.

Luis Castañeda Lossio: Buscando un legado, a partir de obras por inaugurar (Línea Amarilla) o en inicio (restauración del Teatro Segura). Percibiendo que, con sus candidatos a sucederlo en 10% de intención de voto como máximo, no es mal negocio postular a su hijo como su delfín en el cargo.

Roque Benavides: Fue el único en reconocer que recibió dinero de Odebrecht. Pero la imagen de CONFIEP ha quedado maltrecha por la falta de transparencia sobre su participación en la campaña electoral de 2011. Sin embargo, no han sido proactivos en proponer reformas contra la corrupción o modificaciones al sistema de financiamiento de campañas electorales, cuestiones que los han golpeado en las últimas semanas.

Juan Luis Cipriani: No sacó el provecho deseado de la visita del Papa Francisco y ha vuelto a tener un revés en la Conferencia Episcopal Peruana, que nunca presidirá. Sus objetivos están en seguir obteniendo logros en su visión sobre educación y salud en el Estado, así como conseguir que su jefe nombre un sucesor afín a su conservadurismo.

Julio Guzmán: Uno de los pocos ganadores en la coyuntura actual. Está en el segundo lugar de encuestas presidenciales, cada vez más cerca de Keiko Fujimori. Sus giras a provincias y la construcción de un partido le están generando réditos, al igual que la carencia de acusaciones en su contra. En el debe está una explicación sobre cómo viene financiando su carrera política.

Venezuela y Perú: política exterior, politiquería interior

Grupo de Lima
Grupo de Lima respalda decisión del gobierno peruano para evitar llegada de Nicolás Maduro a Cumbre de las Américas (Foto: AP)

 

Los vaivenes del gobierno peruano sobre la presencia de Nicolás Maduro en la Cumbre de las Américas a realizarse en la quincena de abril en Lima pueden resumirse, con total exactitud, en esta caricatura de Andrés Edery:

Edery Maduro Venezuela
Foto: El Comercio

Dejémoslo en claro: hace varios años que Venezuela no vive en democracia. El régimen inaugurado por Hugo Chávez y prolongado por Nicolás Maduro no garantiza elecciones limpias, justas y transparentes. Atenta contra varios de los derechos humanos de sus ciudadanos (sobre todo, de sus opositores). Y con el cuento que se “enfrenta al Imperio” (es decir, a Estados Unidos), el autoritarismo venezolano se va por las dos décadas de gobierno casi ininterrumpido. Peor aún, cada día da más muestras de convertirse en una dictadura desembozada y su política económica ya rebasa incluso los históricos niveles de incompetencia del primer gobierno de Alan García.

¿Este problema debe importar al Perú? Sí. Venezuela es un país con lazos bastante estrechos con el nuestro desde la lucha por la independencia nacional y, tradicionalmente, hemos mantenido buenas relaciones. Nuestro país, desde que cayó el régimen fujimorista, ha tenido una voz activa para pronunciarse sobre la democracia en nuestro continente. Y a ello se suma el importante número de ciudadanos venezolanos que han visto en nuestra patria un destino atractivo de migración.  En suma, el gobierno peruano había hecho bien en condenar los constantes atropellos cometidos por el chavismo – madurismo y en acoger, en la medida de nuestras posibilidades, a la diáspora venezolana que llega a Lima.

El problema es cuando se usa el drama venezolano para asuntos de politiquería interna.

Resulta cierto que la relación entre el chavismo y la política interna peruana siempre ha sido bastante complicada. En 2000, cuando nuestro último autócrata se iba por los diez años de gobierno, las relaciones entre Fujimori y Chávez eran bastante amistosas. De hecho, Venezuela terminó defendiendo al régimen fujimorista en la famosa cumbre de la OEA en Windsor (Canadá), cuando la misión especial electoral declaró que los comicios de aquel año habían sido una farsa. Eran tiempos del “Ritmo del Chino” y de otros bailes.

Keiko Chavez
Keiko Fujimori y Hugo Chávez en singular trencito bailado en un aparte de la Cumbre de Río en 2000 (Foto: La Mula)

Huído Fujimori a Tokio, la relación entre Chávez y el Perú se volvió más tirante. Vladimiro Montesinos terminó refugiado en Caracas y traicionado por sus vigilantes, sin que se llegara a esclarecer si es que el gobierno venezolano lo protegía. Cuando se produjo el intento de golpe de Estado de 2002, Alejandro Toledo saludó la breve caída de Chávez y tuvo que callarse cuando volvió al poder 72 horas después.

Y, cuando el régimen chavista rebosaba en petróleo y George W. Bush andaba en lo peor de su desprestigio en la región, al gobierno venezolano no se le ocurrió mejor idea que crear aliados en América Latina. Los apapachos a Ollanta Humala – con una fundada sospecha de financiamiento – en 2006 iban en esa línea. De allí que, hábilmente, Alan García planteara en la segunda vuelta electoral de aquel año una disyuntiva: “O Chávez o el Perú”. Y así ganó las elecciones.

El intento chavista de inmiscuirse en la política peruana generó un temor bastante fuerte en nuestra derecha. Como indicó hace algunos años Marco Sifuentes, nuestro establishment empresarial – político – mediático – religioso le perdonaba todo a García II y armaba unas teorías de la conspiración dignas de la Guerra Fría en base al miedo al chavismo o al “comunismo internacional”.  A la par – recuerden, la vieja escopeta aprista de los dos cañones -, discretamente García hacía las paces con el sátrapa de Caracas, con miras a un mejor escenario regional por la demanda a Chile sobre nuestros límites marítimos.

Pero nuestra DBA no veía estas sutilezas y se quedó con la “lucha contra el chavismo” como único objetivo internacional. De allí que emprendieran con todo contra Humala en 2011, esgrimiendo que Lima se convertiría en una nueva Caracas. A pesar que el líder nacionalista hace rato que miraba más a Brasilia. Y ya saben cómo quedó aquella elección.

Chavez Humala
El cuco de nuestra derecha, cuando hacía rato que Humala era más cercano a Brasilia que a Caracas (Foto: Perú.21)

Más allá que los vínculos entre Humala y Lula estén más que probados, en el imaginario de nuestra derecha siempre quedó que el exmilitar “sacaría la garra chavista” en cualquier momento. Si quieren explicarse porque el marcaje a presión a Humala en materia económica incluso cuando desechó su plan de gobierno original, se encuentra en este miedo.

Y cuando económicamente no había cómo sostenerlo, este miedo continuó en dos elementos poco aclarados por Humala: la “reelección conyugal” – desmentida luego de un año básicamente por torpeza de quienes gobernaban – y la ausencia de una condena abierta al régimen venezolano. Este último punto, me confirman dos personas que trabajaron con Humala, tenía la misma explicación que la política de acercamiento de Alan a Chávez: no abrirse un frente en América Latina ad portas de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia sobre nuestro diferendo limítrofe marítimo con el vecino del sur. De hecho, como explica bien el internacionalista Óscar Vidarte, luego de superar el juicio en La Haya, el gobierno de Humala fue más proactivo en una posición algo más dura frente a Caracas, sin mucho eco en la región.

Existió otro abono a estos temores: la posición de nuestra izquierda frente al régimen venezolano. Con honrosas excepciones – Susana Villarán y Alberto Quintanilla, entre ellos -, varios voceros zurdos hicieron gala de lo que Fernando Tuesta ha calificado bien como un mito: la solidaridad internacional. En parte de la izquierda peruana sigue primando una postura que lleva al abrazo inmediato hacia aquel que se proclame como ellos o se oponga al cuco eterno: Estados Unidos. Y en otro sector, el temor a quedar “cercano a los intereses de la derecha” hace que varios duden en condenar a un régimen que hace buen tiempo dista de sus sueños de igualdad y lucha por los pueblos. Si el manejo político del “antichavismo” dura aún en la política interna peruana es, básicamente, por la pobre distancia que buena parte de la izquierda peruana ha tenido frente al chavismo.

PPK Capriles
PPK ha mostrado una actitud más proactiva de apoyo a la oposición venezolana. Aquí con el exgobernador Henrique Capriles (Foto: La Mula)

En esa línea, Pedro Pablo Kuczynski había acertado en cuestiones formales, al tener una política más dura frente al chavismo. Se percató que estaba del lado correcto en términos internacionales, pero también se dio cuenta de los réditos internos que implicaba colocarse frente a un gobierno rochosamente autoritario y que goza de pocas simpatías en nuestro país.  Y, precisamente, ante la desesperación tanto por la caída en las encuestas como por el desprestigio internacional de su gobierno, que PPK acude a “la vieja confiable”.

Ya no es un secreto que el Papa Francisco se negó a incluir la palabra “reconciliación” en sus discursos en el Perú, porque estaba prevenido del uso politiquero de la palabra, post indulto irregular a Fujimori. PPK esperaba este aval internacional, que le fue esquivo. Y hoy requiere un tema que le permita, en teoría, hacer un juego a tres bandas: recuperar iniciativa interna y bajar la tensión con el fujimorismo, aislar a la izquierda parlamentaria que hoy busca vacarlo (sabiendo que en el otro lado tiene también a gente con reflejos de 1970, como Marco Arana) y tener algo más de prestigio internacional.

El problema es que la maniobra ha sido tan grosera y la ejecución tan chambona que el papelón ha sido mayúsculo. Nicolás Maduro ha brindado un discurso que le sirve en términos internos, dado que se sigue colocando como la “víctima del Imperio y sus aliados”, como internacionales, dado que podríamos terminar con una Cumbre de las Américas con un posible boicot de los aliados de Caracas. Al mismo tiempo, no pocos opositores al régimen venezolano le han criticado la inconsistencia, pues con los mismos motivos que se han tenido para “desinvitar” a Maduro se le debió retirar la alfombra roja al cuestionado presidente hondureño Juan Hernández (reelegido en comicios que la OEA ha calificado como irregulares) y al dictador de Cuba Raúl Castro. Y somos varios quienes pensamos que lo mejor era dejar que Maduro venga, para hacerle una masiva protesta de peruanos y venezolanos opuestos a su régimen autoritario.

Así las cosas, el gobierno peruano acelera una descomposición mayor, en la que el único objetivo de cada día es sobrevivir. Y cuando ello se convierte en premisa única para la actuación de un presidente, queda más claro que el país está a la deriva. Incluyendo a nuestra política exterior, uno de nuestros pocos estamentos que estaba libre de los vaivenes politiqueros cotidianos.

La bronca Keiko – Kenji: hechos y consecuencias

Familia Fujimori
Detrás de la foto familiar, una bronca real. (Foto: Keiko Fujimori)

Con la renuncia de Kenji Fujimori y su facción de nueve congresistas a Fuerza Popular, se abre una nueva fase en la disputa de liderazgo al interior del fujimorismo. 

Lejos de las teorías conspiranoicas, la bronca que enfrenta a Alberto y Kenji Fujimori con Keiko es real.  Aquí algunos hitos que explican que esta disputa tiene largo tiempo y no es – como dirían en “Amor, Amor, Amor” – un armani.

Keiko Kenji 1
“Fraternidad” al máximo. (Foto: El Comercio)

LOS HECHOS

  • Febrero 2011: La enfermera de Alberto Fujimori, Gina Pacheco, aparece en la lista parlamentaria de Fuerza 2011, gracias al padrinazgo de Alejandro Aguinaga, médico del entonces reo. A Keiko no le cuadró la presencia de la también empresaria y la sacó de la lista a la mala. El Jurado Nacional de Elecciones la repuso.
  • Mayo 2011: Alberto Fujimori discrepa con la estrategia tejida por Jaime Yoshiyama para la segunda vuelta electoral. El exministro apostó por la “desfujimorización” y evitó que la candidata presidencial fuera al sur del país. También le frenó un spot televisivo al patriarca del clan.
  • Julio 2011: Fujimori resiente sus relaciones con Ana Herz de Vega, asesora de Keiko, considerada como una suerte de “segunda madre” y mujer de confianza de la excandidata. Según la periodista Rosa María Palacios, el sentenciado por asesinato y secuestro consideró que Vega frenó un arreglo con Alan García para ser indultado al final de su mandato.
  • Septiembre 2012 – Mayo 2013: Primer intento de indulto humanitario a favor de Alberto Fujimori. La estrategia fue planteada originalmente por el entorno del exdictador, conformado entonces por Aguinaga, Carlos Raffo y el empresario Germán Kruger.  Si bien Kenji jugaba en pared con Raffo, la mala estrategia del publicista hizo que, al final, los hermanos decidieran prescindir de sus servicios.
  • Abril 2013: La revista Velaverde publica un informe de la periodista Laura Grados que relata, por primera vez, disputas internas entre Keiko y Kenji. El benjamín de la familia ya buscaba contactar a congresistas de provincia que se sentían desplazados y maltratados por la lideresa de Fuerza Popular. Sin embargo, tanto su liderazgo como su entorno – encabezado entonces por la periodista Rosario Enciso – eran vistos dentro de la bancada como demasiado bisoños. Al mismo tiempo, Ana Vega no tenía aún los anticuerpos que generó después en parte del fujimorismo.
  • Noviembre 2015: Un reportaje de Marco Sifuentes para la revista Poder revela las disputas de Ana Vega y Pier Figari frente a una parte de FP. Se indica que Octavio Salazar, Leila Chihuán, Julio Rosas y Pedro Spadaro habían querido separarse de la bancada debido a la asesora, pero el intento se logró abortar (Rosas se terminó yendo por las declaraciones “pro choice” de Keiko sobre el aborto en la Universidad de Harvard). Kenji también expresó la “animadversión” que Vega tenía hacia ella y su padre.
  • Diciembre 2015: Con la anuencia de Keiko Fujimori, Vega y Figari encargaron focus groups para evaluar la presencia de los “históricos” del partido en la lista parlamentaria para las elecciones 2016. Allí se recomendó la salida de Alejandro Aguinaga, Luisa María Cuculiza y Martha Chávez. La única histórica que quedaba bien parada era Luz Salgado, quien al final ingresó a la lista. Tanto Kenji como Alberto Fujimori hablaron a favor de los cuatro. Al final, Keiko decidió hacerle caso a su entorno.
  • Abril 2016: En plena segunda vuelta electoral, la cuenta de Kenji Fujimori lanzó una serie de tuits. El más relevante es que él sería candidato presidencial en 2021 si su hermana perdía. Meses después, el parlamentario atribuyó a sus entonces asesores Gustavo Ruiz y Rosario Enciso estos mensajes. Hoy ambos personajes ya no están en su entorno cercano.
  • Junio 2016: Kenji no acude a votar en la segunda vuelta electoral. El indicó que se debió a “factores personales”, que luego ha explicado como la presión que sentía porque sus declaraciones podrían haber contribuido a la derrota de Fuerza Popular.
  • Julio 2016: Keiko cede a Alexei Toledo – hasta ese entonces, el hombre fuerte de prensa dentro de la Bankada – como asesor a Kenji. Sin embargo, el desplazamiento de poder al interior del fujimorismo hace que Toledo y Jorge Morelli queden como consejeros exclusivos de Kenji Fujimori.
  • Noviembre 2016: Rosa María Palacios revela que un grupo de parlamentarias fujimoristas de provincia se comienzan a acercar a Kenji, al verse desplazadas dentro de la bancada, así como asediadas por procesos en la Comisión de Ética del Congreso de la República. Allí se indicó que la rebelión de “las chicas del baño” se daría cuando “Kenji de la señal”.
  • 2017: Hacia afuera, Toledo y Morelli vieron una oportunidad. Keiko y su entorno se colocaban en posiciones cada vez más conservadoras. Entendieron que Fuerza Popular se estaba volviendo un grupo demasiado duro ante la opinión pública. Allí fue que se generó la imagen de un Kenji más liberal en cuestiones valóricas, autocrítico frente incluso a la Constitución de 1993 (con su posición a favor de la unicameralidad) y que aprovechaba cada oportunidad que tenía (caso Sodalicio, Niño Costero) para hacerse sentir. Las ilustraciones de Mario Orihuela buscaban conectarlo con un público en redes sociales cada vez más harto de su hermana y su intransigencia.
  • Diciembre 2017: Horas antes de Nochebuena, Pedro Pablo Kuczynski otorga un indulto humanitario a Alberto Fujimori. Morelli indica que la decisión se tomó en agosto. Tanto Ojo Público como Palacios dieron cuenta de reuniones en la celda de Fujimori en Ate, como de allegados al Presidente de la República, que confirmarían la aceleración del trámite luego del pedido de vacancia presidencial por parte del Keikismo. Fuerza Popular indica no estar de acuerdo con la forma en cómo se otorgó el indulto.

Kenji Avengers
Por ahora, Kenji jugará como “alfil de la gobernabilidad” de PPK (Foto: La República)

EL PRESENTE Y LO QUE SE VIENE

La estrategia de Kenji Fujimori resulta clara. Quiere presentar un rostro más amable del fujimorismo, mostrándose como un “garante de la gobernabilidad”. De hecho, hoy presentó un acuerdo en esa línea, casi convirtiendo a su facción en una suerte de bancada satélite del gobierno. No les sorprenda ver a los “kenjistas” asistiendo a inauguraciones de obras junto al Presidente de la República y sus ministros, cuestión que tenían expresamente prohibida por Vega y Figari. Y también va a buscar captar más adherentes a su facción. Por lo pronto, Roberto Vieira, parlamentario no agrupado, sería el congresista 11 de “Fuerza Ganadora”, como se bautizaría a este grupo aún informal. A ello se suma que tiene un equipo más afiatado de asesores de los que contaba hace 5 años (Morelli, Toledo y su propio padre).

Pero este juego tiene límites claros. Si Kenji quiere ser candidato presidencial en 2021, deberá calcular el momento en el que deberá hacer un deslinde más claro con un gobierno que todos los analistas serios ven como débil (Apuesten cuanto tiempo dura “el pacto Barbadillo – Choquehuanca”). La posibilidad de sacar obras para las regiones, donde sus congresistas se tomen fotos con PPK, con un gobierno pasmado, es limitada. Es claro que no tiene por ahora un partido con el qué ofrecer candidaturas regionales y municipales afines (a menos que concrete un acuerdo con Alianza País, cuya membresía ha sido brindada a Julio Gagó, considerado un “albertista”). Y la posibilidad de jalar más parlamentarios descontentos con su hermana estará supeditada al (muy probable) éxito de la demanda que varios congresistas han hecho al TC sobre la conformación de las “bancadas mixtas”.

Keiko Fujimori ha ejecutado un plan discreto, pero más efectivo. Queda bien con los “albertistas” al criticar el informe de la Defensoría del Pueblo en contra del indulto a su padre, pero el comunicado inicial de Fuerza Popular sobre las discrepancias con “la forma” en que se otorgó este beneficio pueden blindarla frente a lo que se puede venir tanto en la Sala Penal Nacional como en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Asimismo, con la salida de los disidentes, ella afianza su liderazgo propio, lejos de la égida de un patriarca cuyo legado criminal no ha quedado borrado con el indulto. Y, además, da un claro mensaje a quienes se quieren salir. Además, al conservar el control de Fuerza Popular, tiene una mayor capacidad de maniobra para definir candidatos regionales y municipales cercanos a sus congresistas leales. Y, por supuesto, mantiene el principal activo: ser la locomotora para la reelección de sus seguidores. La encuesta de GFK presentada el último domingo valida dicha hipótesis.

Claro está, Keiko también ha tenido pérdidas con esta escisión. Va a tener que ceder algunas presidencias de comisiones ordinarias, de acuerdo a la proporcionalidad. Tendrá menos votos para continuar con las acusaciones constitucionales contra el Fiscal de la Nación y cuatro magistrados del Tribunal Constitucional. Tampoco podrá, salvo que cuente con votos apristas, continuar aprobando leyes por insistencia luego que sean observadas por el Poder Ejecutivo. Aunque también podría, con ello, ir salvando su imagen de “oposición obstruccionista” de a pocos.

Sin embargo, el futuro de esta bronca promete definirse en pasillos judiciales. Cuatro hitos marcan, sin duda, el devenir del fujimorismo: las resoluciones sobre el indulto y la gracia presidencial a dictarse en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Sala Penal Nacional, respectivamente; la investigación a Keiko Fujimori por sus presuntos vínculos con Odebrecht y otras empresas vinculadas al caso Lava Jato; la indagación a Joaquín Ramírez – el hombre más cercano a la lideresa fujimorista – sobre lavado de activos; y lo que halle el Ministerio Público sobre las empresas montadas por Kenji y Hiro Fujimori Higuchi.

Para ponerlo más claro, Keiko espera que su padre termine de nuevo en prisión o en Tokio y su hermano comprometido con Limasa, mientras que Kenji está a la expectativa de lo que pueda deparar la declaración de Barata y lo que provenga de la DEA.  A tal grado están las cosas que, de acuerdo con nuestras fuentes, en la sesión donde se discutió la vacancia presidencial, un congresista fue a pechar a Kenji diciéndole “si no votas a favor, tu hermana se puede ir presa”. Dicha frase no inmutó al menor de los Fujimori Higuchi.

Como puede verse, esta disputa no tiene – más allá de algunos tuits – ningún trasfondo ideológico o discrepancias sustanciales en lo político. Responde a dos estilos de liderazgo distintos en un movimiento donde lo único que asegura cierto futuro como cabeza del mismo es tener un DNI con el apellido Fujimori.  Lo peor es que, con la debilidad del gobierno, buena parte del destino político del Perú continua signado a un pleito de familia.

Hitos comentados de la Visita Papal

Papa Francisco Peru
Foto: El Comercio

Amazonía: Para quienes no han leído o escuchado mucho al Papa en los últimos años, sorprendió mucho la dureza de la palabra del pontífice sobre los problemas que azotan a la selva peruana. Sin embargo, bastaba revisar la visión de la Encíclica Laudato Sí para percatarnos que el Papa no es precisamente un hincha del libre mercado a ultranza (ojo, más allá de su anticomunismo, tampoco lo era Juan Pablo II) y que tiene un mensaje ambiental bastante congruente. Importantes palabras en contra de la trata de personas y la promoción de la interculturalidad. Sin duda, el hito más importante de la visita fue la visibilización de una región y un conjunto de ciudadanos habitualmente olvidados desde Lima. Se viene un Sínodo de obispos amazónicos, donde se discutirá la agenda planteada por el Papa.

Catolicismo: A diferencia de Chile – donde el viaje ha sido calificado casi como un desastre -, la visita tuvo actividades con una importante cantidad de personas. Se ratifica que el país, más allá de la hemorragia de fieles a las iglesias evangélicas, es mayoritariamente católico. Un dato que no es bueno ni malo en sí mismo, pero que también nos indica la necesidad de replantear modos de acercamiento de quienes propugnan una agenda más liberal en lo valórico frente a quienes son creyentes. Debe partirse de la consigna que no todo católico es conservador. Hubo entusiasmo y participación masiva.

Cipriani: Pese a que montó una organización paralela a la de la Conferencia Episcopal Peruana – que incluyó web, redes sociales, himno y equipo de asesores -, no tuvo oportunidad de figurar más de la cuenta. Nuestras fuentes eclesiales nos refieren que la orden papal era clara: ningún obispo sobresale entre los demás. Ello se cumplió e impidió que el Cardenal aprovechara el espacio para legitimar su agenda o prolongar más su estadía luego de lo que será su jubilación obligatoria en diciembre.

Conferencia Episcopal Peruana: Pasó airosa la prueba de la organización de la visita del Papa – buena en términos generales -, pero también recibió un llamado de atención del jefe, quien aludió a que debían trabajar más en la unidad. Francisco sabe de los desencuentros entre los obispos y ello explica porque ha ido nombrando a personal moderado en los últimos años. Aún así, hubo arqueos de cejas por parte de los Dominicos, quienes fueron plantados por el Pontífice a última hora en la visita breve que iba a realizar a la Basílica de Santo Domingo.

Conservadores: Con excepción de la (desatinada) presencia de monseñor José Antonio Eguren (sodálite) en una actividad pública en Trujillo, la agenda focalizada en derechos sexuales y reproductivos estuvo ausente en la visita de Francisco. Con excepción de un tuit con una alusión a la defensa de la vida “desde la concepción hasta la muerte”, no hubo ninguna condena a la “ideología de género” o algún guiño mayor a ese sector.

Corrupción: Otro punto en el que el Papa fue bastante firme. Y sobre el que dio la declaración más política de su visita: “¿Qué le pasa a Perú que cada presidente lo meten preso? Humala está preso, Toledo está preso, Fujimori estuvo preso hasta ahora, Alan García está en ese intento que entro y no entro, ¿qué pasa?…y presos con rabia?”. Lamentablemente, no se apreciaron los rostros de los políticos cuando Francisco aludía en Palacio de Gobierno a una lucha anticorrupción en serio. Había varios con ropa tendida.

Francisco: Carismático como Juan Pablo II, pero con un perfil menos macartista. Por momentos, parece un peronista, en la mezcla de preocupación social lejos del mercado y conservadurismo social. Ha venido a apagar incendios y a colocar temas en agenda. Sus esfuerzos parecen haber rendido más éxitos en Perú. Lejos de ser infalible y con problemas de empatía en determinados temas. Para los católicos, es un rock star en toda la linea.

Fujimori: No hubo un solo pronunciamiento ni a favor ni en contra del indulto, por más que PPK quiso meter el tema de contrabando en su discurso en Palacio de Gobierno. Como indica Rosa María Palacios, esta es una forma de decirle al Estado que no se iba a meter en el tema, pero que tampoco lo iba a avalar.

Las Palmas: Lugar seguro para hacer una misa, más allá de las pataletas que Cipriani y su coro hicieran en su momento. Necesidad de mejorar las vías de acceso. Como indica el arquitecto y urbanista Jorge Ruiz de Somocurcio, la visita papal puede ayudar a colocar en la agenda la necesidad de convertir a la base aérea en un Parque del Bicentenario para la ciudad, otorgando un terreno amplio a la FAP a las afueras de Lima para sus actividades.

Monjas: Sin duda, la declaración más disonante de la visita de Francisco fue la alusión a los chismes desde los claustros monjiles. Mal chiste, que alimentó las críticas sobre una institución que sigue manteniendo a las mujeres en un rol secundario.

No creyentes: Como resaltó Marco Sifuentes el viernes en su columna en El Comercio, ateos y agnósticos se hicieron más visibles en estos días (sobre todo, a través de redes sociales). Las pocas manifestaciones públicas en contra fueron lamentablemente repelidas por la Policía, con cargos tan inverosímiles que dejaban en claro que no tenían fundamento alguno para arrestar a alguien con el legítimo derecho de expresarse. El Estado peruano sigue pensando que un no creyente es un ciudadano con menos derechos que los demás y eso es algo en lo que los creyentes debemos insistir en que cambie.

Ornato: Lamentablemente, en todas las actividades papales se vio una gran cantidad de basura al acabar las mismas. Resulta indispensable una labor pedagógica – tanto para eventos religiosos como aquellos que no lo son – que la limpieza es una responsabilidad de los asistentes y no solo de los trabajadores dedicados al recojo de desperdicios.

Periodismo: La Defensora del Lector de Perú.21 Claudia Izaguirre recordó que la CEP y el Arzobispado de Lima hicieron capacitaciones para la visita papal a los hombres y mujeres de prensa. Lamentablemente, sobre todo en televisión, se observo una cobertura que se debatía entre el comentario intrascendente y la pasada de franela religiosa (lo de #ModoPapa lo llevaron a #ModoMasPapistasQueFrancisco). Para decirlo claro, el nivel fue terrible en muchos casos, salvando la transmisión televisiva los acertados comentarios de los sacerdotes invitados (sobre todo, los jesuitas). Podía hacerse una cobertura que, sin dejar de lado las creencias (o no creencias) de cada quien, fuera decorosa. Las ediciones impresas de El Comercio y La República dieron muestra que se podía cubrir la visita papal con sobriedad, rigor y abordando temas incómodos para la propia Iglesia Católica. También hay que decirlo: hubo poco espacio para preguntas en vivo, como sí ocurrió en Chile.

PPK: El Presidente de la República buscó continuamente un baño de popularidad al asistir a cada una de las actividades papales. No tuvo pifias, ni tampoco mayores aplausos. Quedó claro que el Papa no se prestó para su agenda política particular. Sus declaraciones fueron más bien contenidas y protocolares, con excepción de lo dicho a CNN sobre el abordaje de los casos de pederastia en la Iglesia Católica.

Reconciliación: Palabra ausente de todos los discursos papales. Sin duda, si Palacio de Gobierno y los sectores más conservadores esperaban un aval al concepto más manoseado de las últimas semanas se llevaron un gran chasco.

Sodalicio: Fue el gran tema ausente en suelo peruano (¿producto de las contradicciones papales sobre el caso Karadima – Barros en Chile?). Sin embargo, el periodista Ghiovanni Hinojosa de La República hizo la pregunta que muchos esperaban, durante el vuelo de retorno a Roma. Allí Francisco fue claro sobre la materia: Luis Fernando Figari ha apelado la resolución que lo declaraba responsable en el fuero eclesiástico, hay abundante material para procesar al fundador del Sodalicio ante la justicia común y también se han detectado problemas económicos en la institución. También se aludió al caso de Germán Doig, ya fallecido. Sin embargo, se extrañó un mensaje empático hacia las víctimas de los abusos cometidos por Figari y sus secuaces, así como de otros casos.

Trujillo: Contradicción entre las palabras de un pontífice que buscaba alentar a los damnificados del Niño Costero y representantes del Estado que colocaron triplay en el barrio de Buenos Aires para que Francisco no viera lo poco que se se ha realizado a favor de estos ciudadanos. Un auténtico papelón.

Vaticano: Más satisfecho con los resultados de la visita a Perú que a Chile. Sabían que en el vecino del sur existía un terreno más duro, aunque recién se dieron cuenta de la magnitud ante la ausencia en las misas y las críticas por las declaraciones sobre el obispo Barros, vinculado al caso Karadima. En Perú esperaban obtener un terreno más proclive a su mensaje y todo indica que así lo consiguieron. La pregunta es cómo manejaran esta relación con una situación política complicada como la peruana, así como en la transición hacia un nuevo Arzobispo de Lima.

“Todo el tema del indulto ha reconfigurado totalmente el escenario político”

José Alejandro Godoy Ideele

Estuve nuevamente en Ideele Radio para conversar con Glatzer Tuesta y Ernesto de la Jara sobre la coyuntura política posterior al indulto a Alberto Fujimori y el contexto en el que el Papa Francisco llega al país. Sin duda, el mapa político peruano se ha reconfigurado a partir de la pasada Navidad.

Pueden ver la entrevista a continuación:

 

Despejando mitos sobre el indulto

Fujimori indultado
Foto: Peru.21

El indulto es irrevisable. Al ser una injerencia del Poder Ejecutivo en decisiones judiciales, los indultos son excepcionales y contemporáneamente, están sujetos a reglas. Desde el caso Crousillat, pueden ser analizados por jueces constitucionales e incluso anulados.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos no puede revisar el indulto, porque Fujimori no fue sentenciado por crímenes de lesa humanidad. Para el sistema interamericano, basta que un delito sea una “grave violación de derechos humanos” para verificar si amnistías, indultos u otro mecanismo permiten la impunidad. Los casos Barrios Altos y La Cantuta son considerados por la Corte como tales. Y los jueces peruanos sí otorgaron la calificación accesoria de lesa humanidad.

Se han saltado los plazos para admitir un caso ante la Corte Interamericana. Este tribunal puede realizar audiencias de cumplimiento de sentencia a pedido de las víctimas y sus familiares. Por ello, el tribunal internacional revisará el indulto en febrero.

Se cerrarán los pleitos entre los Fujimori. Más allá de la foto de compromiso, el patriarca del clan no ha podido pacificar a sus hijos. Kenji busca concentrar más poder ofreciéndoles a los congresistas conseguir proyectos y obras con el gobierno, conociendo los problemas legales de su hermana, esgrimidos como argumento interno para que voten a favor de la vacancia de PPK. A su vez, Keiko sabe que el indulto puede ser anulado en San José y, con su padre de nuevo en la cárcel (o en Tokio), ella retomaría las riendas del fujimorismo. La bronca es real.

Será posible la gobernabilidad y la realización de reformas de mercado. La actual partición del fujimorismo hace inviable esta hipótesis. Y la mayoría de sus proyectos de ley no son precisamente garantes de la buena marcha macroeconómica del país. En sencillo: la reforma laboral y la pensionaria no les interesan.

El país se reconciliará. Junto con el trapicheo de la palabra reconciliación, el indulto a Fujimori, tanto en fondo y en forma, no ha contribuido a la unión nacional. ¿Quién fue el “genio” en Palacio de Gobierno que pensó en ello?

(Publicado originalmente en La República)