¿Crisis en El Comercio?

(Foto: El Comercio)

El último viernes, el semanario Hildebrandt en Sus Trece mostraba, en su penúltima página, una nota que anunciaba el posible final de la “era Berckemeyer” en El Comercio:

(Foto: Hildebrandt en Sus Trece)

La nota mostraba los intentos de Martha Meier Miró Quesada, accionista del Grupo El Comercio y despedida por el actual director del diario más antiguo del país, para evitar que los socios – y miembros de su familia – que tengan algún tipo de vinculación con la constructora Graña y Montero se abstengan de votar en la Junta General de Accionistas que, en las próximas semanas, elegirá al Directorio de Empresa Editora El Comercio para los próximos tres años. El pretexto para ello es el caso Lava Jato, dado que la conocida empresa intervino como socio nacional en varios de los consorcios donde operaron varias de las constructoras brasileñas hoy cuestionadas.

El Directorio es una instancia clave en el GEC, dado que puede remover a los directores de los medios que conforman el Grupo. La alusión de Meier Miró Quesada es a José Graña Miró Quesada y su familia, quienes pertenecen a la rama Garland, aquella que tiene mayor porcentaje de acciones dentro de los propietarios de El Comercio. De hecho, hasta hace unos años, Graña era el accionista individual con mayor peso en una Junta General bastante atomizada.

Son públicas y notorias las discrepancias que tiene MMMQ con la gestión de Fernando Berckemeyer, no solo por su salida abrupta, sino también por la línea liberal que adoptó el diario desde 2014.  Como es conocido, las posiciones de Meier en temas valorativos y políticos son más bien conservadoras.

En varias oportunidades durante los últimos años. el director de El Comercio ha sido respaldado por el Directorio en sus decisiones – como la salida de editores que tuvieron varias décadas en el diario – la actual línea editorial y frente a las presiones del Cardenal Juan Luis Cipriani para que deje el cargo.

Ello explica porque, durante las últimas semanas, Meier Miró Quesada ha utilizado su activa cuenta de Twitter para enfatizar los presuntos vinculos corruptos entre Graña y Montero y Odebrecht. Si bien es cierto que la decisión comercial de GyM de continuar con su relación comercial con las empresas brasileñas cuando ya existían informaciones sobre posibles actos irregulares es harto cuestionable, también es verdad que, hasta el momento, no han aparecido indicios claros que vinculen a funcionarios de la constructora peruana con actos de corrupción.

En esa medida, los intentos de Meier Miro Quesada buscarían un posible cambio en la correlación de fuerzas dentro del Directorio que, en el corto plazo, termine destituyendo a Berckemeyer como director de El Comercio y, con ello, se consolide una vuelta a la situación existente entre 2008 y 2013, con un fuerte predominio conservador en los puestos cruciales del diario.

Según pudimos conocer, la situación dentro del diario más antiguo del país es de calma y serenidad. Se conoce claramente la postura de Meier Miró Quesada sobre la actual dirección, pero se entiende que la exeditora de Fin de Semana del diario “sobreestima sus propias fuerzas”.

De acuerdo a lo recogido por DTP, resultaría bastante difícil que MMMQ logre la abstención de los Graña Miró Quesada en la Junta General de Accionistas que elegirá al próximo directorio. Peor aún, incluso en el supuesto que logre dicho objetivo, estaría lejos de obtener una mayoría que fuerce una correlación de fuerzas favorable a la salida de Berckemeyer. Otra fuente fue más contundente: “no se prevén cambios para marzo”, en alusión a una posible salida del director de El Comercio.

Lo mismo se señala en cuanto a las cifras de ventas y lectoria de la web, que se han incrementado durante los últimos meses y que fueron señalados como uno de los supuestos factores de disgusto con Berckemeyer.

Además, desde El Comercio enfatizan que no se han opuesto en ningún momento a una investigación a Graña y Montero en el caso Lava Jato. Recuerdan que hace un par de semanas salió un editorial donde indicaron expresamente que:

También están las empresas que se asociaron con Odebrecht en importantes negocios respecto de los que existe evidencia o indicios de corrupción por parte de la constructora brasileña, y que hoy se encuentran bajo escrutinio de la fiscalía. Como se sabe, muchas firmas participaron en consorcios con Odebrecht para la licitación o ejecución de grandes obras de infraestructura en los últimos años (gasoducto sur peruano, la línea 1 del metro de Lima, IIRSA Sur e IIRSA Norte, entre otras), como Graña y Montero, Enagás, ICCGSA, JJC Contratistas Generales, Obrainsa y Compañía San Martín.

Desde luego, el haber participado de una sociedad con Odebrecht no constituye en sí prueba de complicidad. Pero el que el accionar delictivo de la constructora brasileña fuera sostenido durante varios años en todos los países en que operaba, respondiera a una estrategia bien montada, contase con toda una compleja estructura societaria internacional creada con el solo propósito de canalizar sus sobornos e incluso se viera reflejada en varios proyectos estatales cuyos montos se multiplicaban escandalosamente sin ninguna justificación económica detrás, lleva cuando menos a plantear algunas interrogantes: ¿Nunca supieron o escucharon nada acerca de los tratos ilícitos de Odebrecht? ¿No les generó suspicacia las irregularidades advertidas en algunas de las licitaciones? ¿No tenían algún grado de control, o supervisión siquiera, en las postulaciones a estos grandes proyectos? ¿Qué tipo de filtros implementaron al momento de escoger a una compañía con la que se iban a asociar en proyectos de 20, 30 y hasta 40 años?

En esa línea, la composición del nuevo directorio de El Comercio será clave para saber si es que las políticas establecidas por Berckemeyer tendrán continuidad por los próximos tres años. Todo indica que el viento sopla a su favor.

La importancia de la absolución de Rafo León

Rafo Leon
(Rafo León por fin absuelto. Foto: La República)

En mayo pasado, el periodista Rafael León fue condenado a un año de prisión suspendida en el marco de una querella planteada por la exeditora de Fin de Semana del diario El Comercio, Martha Meier Miró Quesada. El motivo era una columna publicada por León en la revista Caretas, donde cuestionaba las críticas hechas por MMMQ a la entonces alcaldesa de Lima, Susana Villarán.

Ayer por la tarde se conoció que, en segunda instancia, León fue absuelto. Y ello es importante por tres razones:

1. QUEDA CLARO QUE LA COLUMNA DE LEON ERA CRITICA, PERO NO OFENSIVA: En ningún momento el periodista emitió insulto alguno a la señora Meier Miró Quesada. Y ello es ratificado por la sentencia. Así lo reseña César Romero para La República:

“Habiendo fijado el ámbito propio de cada uno de los derechos fundamentales -Honor y Libertad de Expresión-, y comprobado que las palabras y frases que contiene el artículo escrito por el incriminado, si bien son chocantes, quizá exageradas, confrontaciones, de mal gusto, satíricas e irónicas, no son de tal intensidad que lleguen a calificar como ilícito penal porque, como se ha expuesto precedentemente, recaen en el ámbito del interés público, y se sustentan en una base fáctica razonable

2. SE RECONOCE QUE UN PERIODISTA, AL MOMENTO DE OPINAR, ES UN PERSONAJE PUBLICO: En la sentencia de primera instancia, la jueza llegó a decir que Meier Miró Quesada no era un personaje público. Corrigiendo este error, la Sexta Sala Penal para Reos Libres de Lima indica que si bien un periodista, per se, no es un sujeto público, sus escritos sobre temas de interés general si son materia de crítica.

Esta afirmación es congruente con lo que dice el sistema interamericano de protección de los derechos humanos sobre este tipo de casos. Así lo dijo la CIDH en su comunicado sobre el caso León:

Como ha sostenido la Corte Interamericana en diversas decisiones, los jueces, al evaluar situaciones en las que puedan caber posibles responsabilidades ulteriores, debe ponderar el respeto a los derechos a la honra y la reputación de los demás con el valor que tiene en una sociedad democrática el debate abierto sobre temas de interés público y el efecto disuasivo de sanciones penales sobre el ejercicio del derecho a la libertad de expresión. Por otra parte, en el caso de figuras públicas siempre es posible tener mayor acceso a los medios de información para responder a las críticas y ofrecer explicaciones.

3. EL CASO SE CENTRA SOBRE DECLARACIONES PUBLICAS: La Sala indica que lo expresado por León recae sobre temas públicos y no sobre la esfera íntima de Meier Miró Quesada. Por tanto, ello refuerza que lo dicho por León se enmarca dentro del ámbito de la crítica legítima a una opinión de un personaje público a otro personaje público.

Y, mucho más importante: se ratifica que en el Perú el delito de opinión no existe. Y esto es clave para una democracia que se precie de serlo.

Si bien el abogado de Meier piensa llevar el caso a la Corte Suprema de Justicia – y la querellante, desde su cuenta en Twitter, ha criticado la capacidad de los magistrados en términos que le son conocidos -, la fundamentación dada por la Sala no debería ser revertida por la instancia superior. De hecho, corrige un fallo de primera instancia con varios errores (e incluso, plagios). Felicitamos desde aquí a Rafo León por esta victoria judicial.

Cipriani en los descuentos

(El año de Cipriani da para este gesto. Foto: Info Vaticana)

El 28 de diciembre de 2018, Juan Luis Cipriani Thorne deberá presentar al Papa Francisco su carta de renuncia como Arzobispo de Lima. Si bien el pontífice tiene la potestad de aceptarla o no, lo cierto es que el Cardenal peruano juega, en tiempos eclesiales, los minutos finales de su mandato al frente de la Iglesia Católica limeña. Aquí un análisis sobre cómo se encuentra su poder.

Durante el último año, Juan Luis Cipriani ha podido comprobar que su poder ha mermado considerablemente. Si bien sigue siendo, a ojos de la opinión pública, el personaje eclesial con mayor influencia en el país, resulta claro que no vive sus mejores horas en términos de posición estratégica. Varios escenarios que le eran favorables hasta hace relativamente poco tiempo, hoy comienzan a serle desfavorables. Una mezcla de factores abona en dicha perdida paulatina de predominio: la acentuación de la secularización de la sociedad peruana – sobre todo, limeña -, una posición más moderada por parte del Papa actual frente a sus predecesores más conservadores, escándalos que han escapado a su control y, por supuesto, errores propios que lo han dejado mal ante el público.

A continuación, una revisión de los escenarios en los que el Cardenal mantenía cierta ventaja y, en la actualidad, comienza a ver una sustancial disminución de su influencia.

(El Cardenal terminó fuera de El Comercio por plagios. Foto: BBC)

Los medios

En noviembre de 2014, Fernando Berckemeyer asumió la dirección del diario El Comercio donde, durante dos años, se había desempeñado como Editor General de Opinión.

Entre 2008 y 2013, el periódico había asumido banderas bastante conservadoras en varios temas, entre ellas, las vinculadas a temas religiosos y, por supuesto, a la visión de la familia que compartía el sector más tradicional de la Iglesia Católica peruana. Esta visión chocaba con la de Berckemeyer y su editor adjunto, Enrique Pasquel (actual subdirector), quienes se definen como liberales en los sentidos más amplios del término.

A las pocas semanas de asumir el puesto, el abogado y periodista emprendió una serie de cambios de editores que cambiaron la faz del diario privado más antiguo del país, bajo la impronta de renovación y eficiencia. En el proceso, dejaron el diario Diana Seminario, editora de Política y Rossana Echeandia, quien comandaba la Mesa Central de Redacción. Ambas, en las páginas del diario, habían sido claras en sus convicciones católicas conservadoras, en particular, en contra de la unión civil para parejas del mismo sexo y cualquier intento para despenalizar las causales del aborto. Esta impronta no solo estaba en sus columnas de opinión, sino que también se traslucían en las páginas del diario. Ninguna de las dos periodistas ha ocultado su amistad con el Cardenal Cipriani.

Por razones distintas, vinculadas a lo que el director consideró como un acto de difamación en su contra, también quedó fuera del diario Martha Meier Miró Quesada, la persona que ejerció el poder en la práctica en El Comercio durante varios años. La periodista comparte los mismos puntos que sus colegas antes mencionadas respecto a temas eclesiales y valorativos.

Con la salida de las tres mujeres de prensa, el diario tuvo una posición más equidistante de la Iglesia Católica en sus páginas. En mayo de 2015, el periódico editorializó a favor del matrimonio igualitario en el Perú y, en plena campaña electoral, manifestó su tendencia a eliminar las contribuciones que hace el Estado a cualquier confesión religiosa. Ello no evitaba que personajes del mundo eclesial pudieran comentar en sus páginas, entre ellos, el Cardenal Cipriani. Aunque un sacerdote cercano al prelado, Luis Gaspar, ha cuestionado en su cuenta de Twitter la constante aparición de críticas al miembro del Opus Dei en este medio.

Dos columnas publicadas en 2015 por el Arzobispo de Lima le valieron un duro golpe. El blog Utero.pe identificó que Cipriani había plagiado escritos de Juan Pablo II y Paulo VI en dichas piezas de opinión. Con el escándalo desatado – y más plagios detectados en homilías del Cardenal – Berckemeyer optó por no recibir más columnas del prelado en el futuro. Esta decisión supuso tensiones fuertes al interior del diario de la familia Miró Quesada, que el director supo capear. Recientemente, la revista Caretas publicó dos informes con nuevos pasajes de otros autores sin citar en artículos y predicas del exarzobispo de Ayacucho.

Con esta perdida de espacios, las opiniones mediáticas del Cardenal están confinadas al rebote mediático de alguna de sus homilías dominicales y, sobre todo, al programa Diálogo de Fe, que mantiene en RPP. El propietario del conocido grupo mediático, Manuel Delgado Parker, fue uno de quienes firmó el comunicado de “notables” a favor del Arzobispo, una vez que los plagios fueron detectados. No es el único vínculo. De acuerdo con el periodista José Enrique Escardó, la productora del espacio religioso sabatino es Ursula Delgado, hija del accionista principal de la emisora, ligada al Sodalicio de Vida Cristiana.

(Cipriani junto a los sacerdotes sodálites Juan Carlos Rivva y Juan Mendoza. Foto: Las Líneas Torcidas)

El escándalo Sodálite

Precisamente, los destapes periodísticos sobre los abusos psicológicos, físicos y sexuales cometidos al interior del SCV colocaron otro flanco duro de afrontar por Cipriani. La investigación de Pedro Salinas y Paola Ugaz, a través del libro “Mitad Monjes, Mitad Soldados” y reportajes publicados en La Republica, apuntaba directamente a una de las organizaciones tradicionalmente aliadas de los puntos de vista políticos y sociales del Arzobispo limeño. En los primeros días del escándalo, él optó por el silencio.

En las semanas siguientes a los destapes principales, Cipriani intentó desmarcarse del tema. Señaló públicamente que el fundador de la organización, Luis Fernando Figari, debería ser separado del SCV. En privado, de acuerdo a la versión recogida por la periodista Laura Grados, el prelado pidió personalmente al superior del Sodalicio, Alessandro Moroni, que expulsara al controvertido laico, acusado de violación sexual, secuestro y maltratos. Hasta la fecha, si bien Moroni ha declarado persona non grata a Figari, él sigue residiendo en una casa de la institución en Roma, a la espera de lo que el Vaticano decida hacer con él.

Otro flanco abierto para Cipriani con este caso se vincula con la presunta inacción del Tribunal Eclesiástico de Lima frente a las denuncias interpuestas por diversas personas que denunciaron abusos sexuales en el Sodalicio. El caso viene investigándose en el Ministerio Público. Hace dos meses, el portal religioso Crux dio a conocer que el presidente del Tribunal, cercano al Cardenal, había cumplido con remitir la documentación a Roma, donde se estaba produciendo la demora en su tramitación. Sin embargo, las víctimas de diversos tipos de maltrato al interior del SCV cuestionan que Cipriani, en términos pastorales, no se haya interesado a tiempo por el caso.

(Obispos representantes ante la Asamblea Universitaria de la PUCP junto al Rector Marcial Rubio. Foto: PUCP)

La PUCP

Desde la llegada del Papa Francisco, la situación en torno al conflicto sobre el estatus de la Pontificia Universidad Católica del Perú frente a la Iglesia Católica así como a los procesos judiciales sobre la administración de sus bienes, se había mantenido en calma. Tanto las autoridades de dicha casa de estudios como el Arzobispado de Lima habían mantenido un prudente silencio respecto de este tema. En 2014, el Vaticano había nombrado una comisión a cargo del arzobispo Peter Erdó, quien había llegado al Fundo Pando como visitador hace algunos años, para una solución global y definitiva a estos desencuentros.

En las últimas semanas, algo parece haberse movido a favor de la Universidad. El pontífice decidió que los cinco obispos que integran la Asamblea Universitaria – de acuerdo con los Estatutos de la PUCP – se reintegraban a esta instancia luego de cuatro años de ausencia. La decisión era vista desde San Miguel como el inicio paulatino de mejores relaciones con Roma. No supone, como algunos diarios titularon, como “el fin del dominio de Cipriani en la Católica”, que nunca tuvo. El Arzobispo mantiene las prerrogativas que le da el Estatuto como Gran Canciller, en particular, aquellas vinculadas a la autorización de los profesores que dictan Teología. Sin embargo, no ha ganado terreno en medio de la negociación que mantiene el equipo Rectoral con varios de los secretarios de la Curia.

Al cierre de este informe, los procesos judiciales respecto de la administración del legado de Jose de la Riva Agüero se mantenían pendientes de resolución.

(Cipriani en el cierre de la Marcha por la Vida. Foto: El Comercio)

La vida y la familia

Sin duda alguna, el tema que más ha movilizado al Cardenal durante los últimos años es lo que se conoce bajo el lema “defensa de la vida y la familia”. Membrete que en realidad cubre las campañas de Cipriani en contra de la legalización de cualquier supuesto de aborto, así como el mantenimiento de la idea de núcleo familiar en la que cree el Arzobispo, sin dar pie al reconocimiento jurídico de parejas del mismo sexo. En este esfuerzo tiene, a su vez, alianza y competencia en los sectores más radicales de las iglesias evangélicas, los mismos que hicieron que Keiko Fujimori firme un documento en contra ambos temas.

Se trata de materias a las que dedica amplio espacio en sus homilías – de hecho, felicitó al presidente Humala por su “defensa de la familia”, al no tener una posición sobre la unión civil para parejas del mismo sexo – y también en su programa “Diálogo de Fe”. En los últimos meses, ha afinado su discurso para enunciar a lo que considera su enemigo: lo que denomina “ideología de género”.

Resulta cierto que la línea oficial de la Iglesia Católica no reconoce ni el aborto ni a las parejas homosexuales. Pero el Arzobispo de Lima va un paso más allá, pues busca deslegitimar a la lucha de miles de mujeres por el reconocimiento de sus derechos.De hecho, como ha señalado Luis Pásara en el libro “Cipriani como actor político”, la mirada cardenalicia apunta, más bien, a un rol conservador de la mujer, confinada a los aspectos estrictamente educativos y hogareños.

Es en esa línea que se inscriben las infelices declaraciones del Cardenal respecto de las causas de la violencia contra la mujer, las mismas que le valieron, como casi nunca en su mandato, un pedido público de disculpas. Sin embargo, el prelado nunca hizo alusión a la marcha “Ni Una Menos”, movilización nacional que logró congregar más personas que un movimiento impulsado desde el Arzobispado de Lima: la Marcha por la Vida, en contra de cualquier tipo de aborto. De hecho, el sábado 13 de agosto, día de la multitudinaria concentración, Cipriani no apareció en su programa radial.

(El Presidente de la República marca cierta distancia del Cardenal. Foto: Perú.21)

La política

A estas alturas, no cabe duda que las cercanías políticas del Cardenal tienen color naranja. En una campaña electoral en la que, inusualmente, tuvo un perfil más bajo que las anteriores, solo en el último fin de semana tuvo pronunciamientos que deslizaban un apoyo a la candidata Keiko Fujmori. Habló de un “pensamiento único” que tuvo “un gran rebote porque se observa una cierta concertación de medios”, indicando que “Fulano es corrupto porque el centro de inteligencia del pensamiento único ha determinado. Menganito es demócrata. Fulanita es corrupta porque nosotros hemos determinado que es corrupta. Y así van tomando determinaciones inapelables. Y así salen en las redes, en los diarios”. Además, defendió la visita del alcalde Luis Castañeda Lossio a la postulante de Fuerza Popular. Como se sabe, Cipriani ha defendido la liberación del expresidente Alberto Fujimori mediante un indulto humanitario.

Si bien el Cardenal ha señalado que tiene una amistad con el actual Presidente de la República, Kuczynski ha decidido mantener en parte el camino de su predecesor, es decir, asumiendo una distancia respetuosa. Es claro que el Cardenal buscará seguir presionando para que su agenda se imponga frente a un plan de gobierno y acciones anunciadas que implican tanto el impulso del reparto gratuito de la anticoncepción oral de emergencia como de la unión civil para parejas de diversas orientaciones sexuales.

Sin duda, Cipriani cuenta con algunos aliados políticos. Al revisar su libro “Semillas” que reúne sus homilías en la misa de acción de gracias por Fiestas Patrias, nos encontramos que el congresista aprista Jorge del Castillo es uno de los comentaristas de las prédicas del Cardenal, en tono de elogio. Lo mismo ocurre con representantes de otros partidos, como Lourdes Flores Nano (PPC), Luis Iberico (APP), Marcíal Ayaipoma (PP) y Ántero Flores – Araoz (Orden) y los expresidentes del Consejo de Ministros Luis Solari, Ana Jara, así como abogados cercanos al Arzobispo limeño como Fernán Altuve y Augusto Ferrero Costa.

Todos firmaron el comunicado de respaldo cuando se descubrieron sus plagios. Paradójicamente, el libro que comentan también los contiene. Una cruz de la que, junto con sus declaraciones – en ocasiones infelices, en otras controversiales -, le será difícil desprenderse a Juan Luis Cipriani hasta su próxima jubilación. Serán dos largos años para el Cardenal, antes de su retiro.

Informe publicado en Revista Ideele N° 263.

El Comercio: palabras finales

(Foto: El Comercio)

Confirmada la salida de Martha Meier Miró Quesada de El Comercio, algunas palabras finales sobre este tema:

1. No existió una censura vinculada al tema Yanacocha. El Comercio – aunque quizás no con el espacio que muchos quisieran – ha cubierto el caso de Máxima Acuña de Chaupe presentando versiones que contradecían lo dicho por la empresa minera. Como explicaba bien Juan Carlos Tafur esta mañana en Exitosa, cada día más son los diarios en el mundo que chequean que sus columnistas no incurran en contenidos difamatorios o que no coloquen hechos que no pueden ser verificados. Una cosa es una columna y otra una calumnia.

Llamar “narcopromotor” a alguien debería estar desterrado del lenguaje común, así como atribuir a una persona natural o jurídica hechos que no son ciertos. ¿Qué otros columnistas del mismo grupo editorial lo hacen? Eso no da carta blanca para que se haga. Por el contrario, con la misma vara debería exigirse a los demás colaboradores de los medios del Grupo El Comercio a que revisen los Principios Rectores del mismo y, por supuesto, a que los cumplan.

2. ¿La situación de MMMQ en El Comercio ameritaba otro tipo de medidas? Desde este espacio jamás festejaremos el despido de una persona, por más discrepancias que tengamos con la misma. Sin embargo, creemos que resulta complicada la permanencia en su puesto de un trabajador que tiene un cargo de confianza y, desde esa posición, avala la versión dicha en un tuit sobre la existencia de intereses subalternos por parte de su jefe y, además, ya ha tenido problemas durante varios años con la actual cabeza periodística del diario.

3. La salida de Meier Miró Quesada, simbólicamente, representa el fin de un ciclo en El Comercio. Así como la renuncia de Alejandro Miró Quesada Cisneros de EC y el despido de Augusto Álvarez Rodrich de la dirección de Perú.21 lo fue en 2008. En aquella época, escribió Roberto Bustamante lo siguiente:

El diario Perú.21, creo, cumplió un fin bastante definido a inicios de la década, en los primeros años del gobierno de Toledo (con los recuerdos de del gobierno de Fujimori y de la fallida transición con Paniagua). Digamos que el equilibrio de fuerzas conservadoras (que sostuvo al fujimorismo) se ha recompuesto y ya no es necesario una línea editorial como la que mantenía AAR. Sale. Aunque causó harta sorpresa, no deberíamos asombrarnos. El Comercio (y sus distintos productos) ha tenido una línea conservadora histórica y más bien, lo de Perú.21 fue una suerte de intermezzo, una corta desviación de su tradición periodística.

¿Qué ciclo se cerró entre ayer y hoy? Básicamente termina un periodo predominantemente conservador en muchos aspectos, encarnado precisamente en algunas de las cabezas que han salido en el último mes. Visión bastante tolerante hacia el fujimorismo, deshumanización de la figura de Ollanta Humala, defensa de los sectores más tradicionales de la Iglesia Católica y de las libertades económicas. Es un ciclo que, paradójicamente, se inició con un director que tenía ideas contrarias a las antes mencionadas – pero con poco peso interno para imponerse – y que continuó bajo la gestión Du Bois y en el interinato Cortijo – Paredes Castro.

4. ¿Qué ciclo se inicia entonces? Para comenzar, descartemos que el diario se convierta en un medio socialdemócrata. Incluso en sus épocas más nacionalistas – con Luis Miró Quesada de la Guerra a la cabeza – El Comercio siempre ha sido un diario de derecha, matizado por momentos de mayor apertura y aquellos en los que predominaban ideas más conservadoras.

Lo que tendremos es una visión libertaria. ¿Cómo definirla? Una apuesta por la casi abstención del Estado en la economía, donde cualquier intento regulatorio es visto con sospecha – vean nomás los argumentos dados por el editorial de hoy sobre la Ley Universitaria -, donde la libertad de elegir en un sistema de mercado es elevada casi a nivel de catecismo, bastante influenciada por el Análisis Económico del Derecho. Y aunque no todos los editores de EC se adhieren a dicha corriente jurídica, la mayoría de los recién llegados juegan en este esquema.

En lo político, supone cierta distancia de la izquierda, pero también del fujimorismo. Tanto el director como el subdirector de EC mantienen diferencias abiertas con el legado político de la década de 1990. Implica también una tendencia proclive a la defensa de los derechos humanos, así como una mayor apertura en temas sociales (la Unión Civil, por ejemplo).

Finalmente, en lo periodístico, de acuerdo a lo señalado por fuentes al interior del diario, se busca combinar a personas que no han estudiado la profesión periodística, pero que tienen conocimiento en su materia, con miras a profundizar la información que se presenta en el medio impreso, dado que en la web ya aparecen las noticias en tiempo real.

5. Sin embargo, encuentro tres problemas serios para que esta visión se plasme.

El primero y, a mi criterio, el principal, es que El Comercio tiene ahora una visión ideológica absolutamente dura, pensada a partir de una corriente del Derecho que en otras partes del mundo no se asume como catecismo, y que le va a restar mucho a la posibilidad de plasmar su visión de “noticia + análisis a profundidad” que piensan tener. Más aún si la mayoría de editores tiene la mirada económica como sesgo principal.  Y más aún en un país como el Perú que tiene serios problemas de desigualdad, los mismos cuya solución es vista desde una mirada libertaria como el mero triunfo del individuo, sin necesidad de una política estatal (que no sea estrictamente la promoción de la inversión privada). Más aún cuando, como señala Alberto Vergara, cuando “tenemos un tipo de liberalismo, sobre todo en los medios limeños, más preocupado por Robert Nozick que por el país donde deben ponerse en práctica las políticas públicas (el Perú)”.

El segundo es que El Comercio ahora no solo es un diario, sino también una corporación, lo que conlleva dos dificultades, a su vez. La primera, es que el Grupo ya no solo se expande en temas estrictamente periodísticos y editoriales, sino también en campos como el educativo. Es conocida la adquisición del Instituto Peruano Alemán (hoy Avansys) para su camino a transformarlo en una universidad. Ese tema debería llevar a que los editoriales de El Comercio sobre educación superior – como el de hoy – deban tener algún tipo de aclaración sobre la existencia de un posible conflicto de interés (de hecho, lo hicieron en julio de 2014, cuando Daniel Mora anunció que se preparaba una Ley sobre institutos). Y lo mismo en otros campos.

De otro lado, tenemos el irresuelto tema del acaparamiento de medios, puesto en la mesa judicial a raíz de la adquisición del grupo Epensa por parte del GEC. Y sobre todo, con los efectos que ello puede tener en la próxima campaña electoral. Si algo se criticó fuertemente al GEC y a EPENSA en 2011 es que, con contadas excepciones, los matices editoriales – sobre todo en la segunda vuelta – fueran escasos. Nadie niega el derecho que tiene un medio por presentar sus simpatías o antipatías, pero quizás debiera llegarse una fórmula parecida a la estadounidense: el diario presenta su opinión editorial en la sección respectiva y cubre por igual (incluyendo actividades y denuncias) a los todos los candidatos. Y ello resulta aún más importante ad portas de un nuevo proceso electoral presidencial.

Finalmente, un tema irresuelto: la investigación periodística a profundidad. El Comercio, en una de las peores decisiones de la gestión Du Bois, decidió desactivar su unidad de investigación. Y más allá de la creación de Informes Especiales con un editor a cargo, sigue sin entenderse porque no se enmienda un error. De hecho, reportajes elaborados por Ojo Público, un buen portal liderado por varios de los exintegrantes de dicha unidad hoy extinta, han sido rebotados por el diario decano.

Así las cosas, comienza una nueva era en el diario privado más antiguo del país. Si será un éxito o no, lo sabremos en los próximos meses.

ACTUALIZACIÓN (10:40 P.M.) El Comercio publica el pronunciamiento oficial de Fernando Berckemeyer, director periodístico del diario, sobre el caso Martha Meier Miró Quesada. Confirma la versión brindada por DTP anoche, así como el despido de la ahora exeditora de El Dominical. Remata de la siguiente manera:

Como se comprenderá, no puedo pretender hacer un trabajo serio como director del diario y, al mismo tiempo, mantener en él a una editora que implícita y públicamente me acusa de corrupción.

Finalmente, pienso que El Comercio está llamado a cumplir un rol muy diferente al que supone publicar este tipo de artículos y que el encargo que me ha sido dado como director implica esforzarme al máximo de mis posibilidades para que las páginas del diario estén a la altura de su legado, de su misión y, sobre todo, de la confianza que depositan en él sus lectores. Por ello, además de dejar sus cargos de editora, la señora Meier no publicará más sus artículos bajo mi gestión.

 

Exclusivo: la versión de El Comercio sobre la columna de Martha Meier y Yanacocha

En una semana caliente para Yanacocha, marcada por el acoso a la familia Chaupe Acuña en terrenos cercanos al proyecto Conga, el ambiente periodístico se vio sacudido por un incidente en torno a una columna de Martha Meier Miró Quesada sobre este tema.  Una versión ha sido hecha pública a través de las redes sociales. La otra será dada a conocer por este blog. Veamos que fue lo que ocurrió.

LO QUE CONOCIMOS AYER

Ayer por la mañana, varios se vieron sorprendidos por un tuit de Meier Miró Quesada, quien promocionaba así su columna que, normalmente, publica en El Comercio en su edición sabatina.

Con chiquita al gobierno en el tuit y en la columna, MMMQ, desde su posición de derecha conservadora, se solidarizaba con Máxima Acuña de Chaupe y la campaña de hostilización que emprendía Yanacocha en su contra. En base a una controvertida caracterización de “el Perú pre-industrial” y “el Perú industrial”, Meier trataba a Yanacocha como una empresa abusiva y aprovechadora, señalando que el principal obstáculo para las inversiones era la conducta de esta compañía.

No es la primera vez que Meier Miró Quesada se pronunciaba en contra de Yanacocha. Progresivamente, la editora de El Dominical y de la página de Ecología de El Comercio ha ido distanciándose de la empresa, señalando algunas críticas al proyecto Conga, destinadas a que el proyecto pueda ser viable, con la correspondiente licencia social. Pero esta vez, fue con todo contra la empresa minera, de capitales estadounidenses y peruanos.

Como en los últimos tiempos – pueden ver en su timeline en Twitter – Meier Miró Quesada se dedicó a spammear su columna en versión virtual a políticos, diversos diarios (incluyendo aquellos que no pertenecen al Grupo El Comercio) e incluso a la cuenta de Newmont, copropietaria de Yanacocha.

A las pocas horas de aparecida la columna en la web de El Comercio, la misma fue retirada de dicha página. Ante ello, revisamos la edición impresa de EC y, en la sección Opinión, no figuraba la columna de MMMQ, que normalmente se ubica al costado de la publicada por el politólogo Carlos Meléndez. En su lugar, aparecía una columna de opinión extraída de uno de los periódicos integrantes del Grupo de Diarios América.

En un informe rápido sobre el tema, La Mula denunció una posible censura al artículo de Meier. En la misma línea, varias personas que rechazan las acciones de Yanacocha – y que normalmente están en las antípodas ideológicas de MMMQ – también se manifestaron en contra del retiro de la columna, acto comprendido por ellos como una suerte de respaldo a las acciones de la controvertida empresa minera. El hecho también causó la extrañeza de periodistas y líderes de opinión, incluyendo a varios insultados por la exeditora de Fin de Semana de El Comercio en diversos momentos.

Meier habló de una censura ante una pregunta de la excongresista y renunciante regidora metropolitana Fabiola Morales, con quien comparte cercanías con el Opus Dei:

Luego, la editora de El Dominical retuiteó esta versión de José Carlos Palacios:

La alusión era al director de El Comercio, Fernando Berckemeyer, quien durante su ejercicio como abogado trabajó en el Estudio Olaechea, vinculado a su familia materna.

Hoy solo Diario 16 abordó el tema, interpretándolo como una censura. El Comercio no emitió un pronunciamiento sobre el tema en su edición impresa, ni tampoco publicó la columna.

LA VERSIÓN DE EL COMERCIO

Desde el Tercer Piso pudo conocer esta tarde cuál es la versión que maneja el diario El Comercio respecto del incidente en torno a la columna de Meier Miró Quesada.

Según nuestras fuentes, MMMQ envío su columna bastante avanzada la tarde del viernes 06 de febrero. Y rápidamente se advirtió la existencia de dos problemas con la misma. El primero de ellos tenía que ver con esta parte del texto:

la minera Yanacocha, asociada a Newmont (donde el especulador y narco promotor George Soros mantenía acciones)

Para los principales directivos periodísticos de El Comercio, de acuerdo con esta versión, llamar a Soros como “narcopromotor” asumía vincular al hoy retirado hombre de finanzas con el narcotráfico. No era la primera vez que Meier ponía este apelativo.

En la segunda vuelta electoral de 2011, la entonces editora de Fin de Semana de El Comercio publicó un artículo llamado “La prensa del narcopromotor”, en la que atacaba a Soros por promover la legalización de las drogas – hecho que, por alguna liségica razón, la periodista liga con el narcotráfico – y por financiar, a través de la Fundación Open Society, las actividades de IDL – Reporteros, portal que dirige Gustavo Gorriti. La columna tenía como propósito desacreditar al conocido periodista, conspicuo opositor al fujimorismo que Meier defiende con ardorosidad (y del que fue candidata al Congreso en el año 2000).

Dicha expresión fue tolerada en 2011, cuando Meier tenía peso significativo en el diario, sobre todo en su edición de fin de semana, en particular, en sus titulares y en su tono frente al fujimorismo. Hoy, para los actuales directivos periodisticos de EC, la expresión resulta inaceptable.

La segunda sección de la columna de MMMQ que, a criterio de las principales cabezas periodísticas de EC, podía generar un problema legal al diario, es la siguiente:

La visibilización de su drama ha impedido que intereses subalternos interfieran con el Poder Judicial de Cajamarca que le dio la razón en diciembre de 2014.

Según nuestras fuentes, se consideró que la alusión a “intereses subalternos” llamaba a pensar sobre la existencia de posibles actos de corrupción por parte de la empresa minera para torcer la voluntad judicial en relación con el caso de Máxima Acuña de Chaupe.

De acuerdo con nuestras fuentes, El Comercio considera que Yanacocha ha cometido varios errores en su relación con su entorno, pero no existen evidencias de una actuación de la compañía minera que intente torcer mediante métodos vedados lo decidido en sede judicial en torno a la declaratoria de inocencia de la señora Acuña en torno a los cargos de usurpación planteados por Yanacocha.  La posibilidad de una demanda que tuviera como tercero civil responsable a EC circuló en el ambiente, al advertir dicho pasaje de la columna.

Por estas dos razones, El Comercio decidió no publicar la columna de Martha Meier. Sin embargo, la misma apareció en la web debido a un error técnico de procedimiento. Advertidos del mismo, los directivos periodísticos del diario ordenaron su retiro de la página web del diario.

Asimismo, nuestras fuentes nos indican que Berckemeyer dejó de tener relación alguna con el Estudio Olaechea desde 2010 – cuando se retiró a hacer una maestría en Literatura – y que, además, el mencionado bufete jurídico no tiene a Yanacocha como uno de sus clientes. También refieren que el diario ha procurado cubrir el caso de Máxima Acuña con las versiones de todas las partes, incluyendo aquellas que contradicen lo señalado por la empresa minera.

Roberto del Águila, gerente de Comunicaciones de Yanacocha, confirmó esta tarde vía Twitter que el Estudio Olaechea no maneja casos de la empresa minera.

Según pudo conocer DTP, El Comercio se pronunciará oficialmente sobre este tema en breve.

EL CONTEXTO: DISPUTAS INTERNAS

Lo ocurrido ayer es un episodio más de las pugnas existentes entre, de un lado, Fernando Berckemeyer y Enrique Pasquel, encargados de la sección Opinión entre 2012 y 2014 y actuales director y subdirector de El Comercio respectivamente y, del otro, Meier Miró Quesada.

Fuentes familiarizadas con los entretelones internos del diario decano de la prensa nacional señalaron que la bronca se inició en octubre de 2012, cuando EC publicó un editorial titulado “El Indulto”, referido a la solicitud de indulto humanitario presentada por Alberto Fujimori. La posición del diario era clara: solo se podía conceder esta expresión de gracia si se cumplían con los requisitos legales y, en ningún caso, la concesión del mismo suponía una exoneración de los graves crímenes cometidos por el expresidente ni una convalidación de su estilo de gobierno.

Meier respondió a dicho editorial con una columna denominada Divide y Reinarás, donde indicó que “se formaron dos bandos: los pro indulto por causas humanitarias (como El Comercio, otros diarios y destacados jurisconsultos) y los vengativos…”

Una misiva enviada a los pocos días por la ciudadana Rafaela Aréstegui Buscaglia, quien se extrañó por posiciones tan disímiles dentro de la misma sección, motivó el siguiente comentario de los entonces encargados de Opinión de EC:

“Agradecemos mucho su carta, que nos da la oportunidad de hacer una aclaración importante: las posiciones de El Comercio está única y exclusivamente representadas por su editorial. Las opiniones de todos nuestros columnistas, incluidos aquellos que trabajan también como periodistas en el Diario, sea en cargos de editores o no, son hechas a título personal y no a nombre de El ComercioNo hay, pues, lugar para algo así como “interpretaciones auténticas” de nuestros editoriales en los escritos de nuestros columnistas. Por lo demás, consideramos como usted que el editorial del 7 de octubre fue claro en lo que nos dijo y a él nos remitimos para la posición del Diario en torno del indulto al ex presidente”.

Aquel incidente fue comentado ampliamente en el espacio “La Hora Loca”, que mantenían en radio Capital Rosa María Palacios y Augusto Álvarez Rodrich. Era la época en que, con sorna, se hablaba de los “dias Paco” y “días Martha” para diferenciar aquellas jornadas en las que el diario decano tenía portadas en contra y a favor del fujimorismo o de alguna causa conservadora, respectivamente.

Desde aquel momento, Meier se la tiene jurada a las actuales cabezas del diario. De hecho, en no pocas ocasiones la exeditora de Fin de Semana ha criticado a Pasquel en Twitter por alguna opinión. Y dentro del diario son notorias las discrepancias entre ambos bandos tanto sobre el fujimorismo como en torno a temas como la Unión Civil. De acuerdo con una fuente, el contacto entre MMMQ y los nuevos director y subdirector de El Comercio es mínimo y se limita, casi exclusivamente, al envío de sus columnas en tres secciones distintas: Ecología los martes, Lima los miércoles y Opinión los sábados.

Como indicamos hace exactamente un mes, en nuestra crónica sobre los cambios en el diario privado más antiguo del país, Meier Miró Quesada había perdido peso interno.  Durante la breve gestión de Fritz Du Bois, se eliminó el cargo de Editora de Fin de Semana que ella mantuvo en los años en los que Francisco Miró Quesada Rada fue director. Esta decisión se ratificó durante el interinato de Mario Cortijo y Juan Paredes Castro. Con la salida de Diana Seminario – exeditora de Política y aliada interna de MMMQ – y la concentración de la facultad final de decisión de los titulares en Berckemeyer, su influencia quedó confinada a la página ecológica y al suplemento cultural de los domingos.

Y ello se confirma con el nombramiento de nuevos editores que, con algunas excepciones, no pertenecían al gremio periodístico o combinan dicha profesión con otra. En el último mes se han incorporado Mario Ghibellini (Editor Adjunto de Opinión, periodista), Santiago Dávila (Editor de Economía, economista), Erick Sablich Carpio (Adjunto de Política, abogado), Sandra Belaúnde (Editora de Lima, exSemana Económica). Gabriel Daly (Editor de Informes en Profundidad, exMEF y exILD) y, como confirmó Marco Sifuentes el viernes, se suma a los jales Jaime Bedoya (Editor de Proyectos Especiales, periodista que durante más de dos décadas fue uno de los puntales de Caretas).

En ese contexto, ¿la pugna MMMQ vs. Berckemeyer – Pasquel se resolverá en las próximas semanas? Veremos que más ocurre en el diario privado más antiguo del Perú.

ACTUALIZACION (09.02.2015 – 11:00 a.m.): A través de su cuenta de Twitter, la periodista Rosa María Palacios anunció el despido de Martha Meier Miró Quesada de El Comercio. El motivo final fue el retuit que dio MMMQ a una versión que afirmaba que la cabeza periodística del diario se había sometido a intereses privados y particulares al no publicar su columna del sábado último, como reacción al control sobre contenido agraviante o difamatorio hecho por el director del diario, Fernando Berckemeyer.

Como hemos contado en este post y señala la revista Poder, este fue el episodio final de una larga serie de desavenencias entre Meier y Berckemeyer.  La publicación dirigida por David Rivera señala que, en las últimas semanas, ya se habían levantado notas de la exeditora de El Dominical porque no podía comprobar la veracidad de sus afirmaciones.

La decisión ha sido comunicada al directorio de El Comercio. Según la periodista Patricia Montero, no habrá una reunión especial por este tema, sino que será tocado en la sesión regular de esta instancia. Anticipó también que, de acuerdo a una fuente, el respaldo a Berckemeyer es indiscutible.

De acuerdo a lo que pudo conocer este blog, lo ocurrido este fin de semana precipitó la salida de Meier Miró Quesada, cuya salida ya era evaluada por las altas instancias periodísticas de EC así como su posible reemplazo, en el marco de los cambios de editores que viene emprendiendo la nueva dirección del diario.

Hasta el momento, El Comercio no ha hecho un pronunciamiento oficial sobre este tema.

(Fotos: MMMQ: Diario 16. Tuit de Meier sobre supuesta censura y de Jose Carlos Palacios: JAG)

Movidas en El Comercio

(Foto: Ricardo Granados)

Hoy Exitosa Diario publica en su sección Datos Sueltos la siguiente noticia:

Anoche se confirmaron varias salidas inespe­radas en ‘El Decano’. Diana Seminario dejó de ser editora de la sección Política, mientras que Mario Cortijo entregó el cargo de editor general. Cortijo no solo perdió el empleo sino que habría sido separado de muy mala manera del medio de comunicación. Inclu­so trascendió que En­rique Pasquel tomaría su lugar. Y parece que la purga recién empieza.

La salida de Seminario y Cortijo había sido corroborada por este blog, a través de cuatro fuentes distintas, anoche. Pero para comprenderla mejor, debemos remontarnos, al menos, a septiembre de 2013.

LA ERA DU BOIS

Fritz Du Bois, quien hasta el mes antes mencionado era director de Perú.21, había sido nombrado como director de El Comercio, cargo que desempeño desde octubre hasta mayo de 2014, cuando falleció repentinamente luego de una complicación cardiaca. Su ingreso se producía luego de varios meses de búsqueda de una nueva cabeza periodística, dado que, por regla interna del diario, a los 65 años correspondía la jubilación a su antecesor, Francisco Miró Quesada Rada. La búsqueda incluso supuso buscar a un director extranjero, siendo el más voceado el colombiano Fernando Quijano Velasco.

El ingreso de Du Bois supuso la puesta en marcha de tres cuestiones centrales al interior del diario. Para comenzar, una línea editorial decididamente mas opositora al gobierno de Ollanta Humala y más cercana a la defensa de las libertades económicas. El primer rasgo se acentuó una vez que el Presidente de la República se pronunció en torno a la demanda sobre supuesto acaparamiento de la propiedad de medios de comunicación, presentada por 8 periodistas, para dilucidar la constitucionalidad de la compra del Grupo EPENSA por parte del Grupo El Comercio. El segundo tenía total sintonía con los editoriales del diario, escritos desde la sección Opinión dirigida por Fernando Berckemeyer Olaechea, cuyo adjunto era Enrique Pasquel. Ambos abogados serían, poco después, protagonistas centrales de la historia.

En segundo término, Du Bois suponía un hombre de consenso dentro de las distintas facciones de la familia Miró Quesada, así como en torno a las cabezas de la redacción. A cambio, el directorio le puso un Consejo Consultivo Editorial confirmado por Milagros Miró Quesada, vicepresidenta del directorio del grupo y por los dos últimos directores del diario hasta ese entonces: Alejandro Miró Quesada Cisneros y Francisco Miró Quesada Rada.

Finalmente, Du Bois plasmó la visión del directorio de aquel entonces: reducción de costos a través de la reducción de personal. La fusión entre las redacciones web e impresa – que incluso supuso un cambio de ambiente para ambas – sirvió como pretexto para la evaluación de redactores, editores e incluso de contenidos. El Comercio dejó de lado a varios periodistas valiosos, siendo las decisiones más controvertidas de Du Bois la fusión del suplemento i (dedicado a noticias internacionales los días domingos) con Portafolio Financiero (el suplemento económico dominical), así como la desactivación de la unidad de investigación del diario (con la consiguiente renuncia de sus miembros a la publicación).

En esa línea, ocurrió lo que anoche, en un debate sobre la Ley Laboral Juvenil, contó el periodista especializado en temas económicos (y exmiembro del equipo de EC) Luis Davelouis:

Te pongo una empresa muy grande en el rubro editorial: se despide a periodistas con premios, con 25 años de trabajo y con muchísima experiencia, por chicos de 22, 23 años (a los que le pagan una fracción de lo que le pagaban a estos) a que hagan las mismas notas que hacían estos otros periodistas. Claramente la calidad del producto bajó, no cayeron las ventas, pero eso pasó.

En medio de ese devenir, El Comercio hizo un cambio en su directorio, concretado en marzo de 2014. Entre las novedades estaban la salida de José Graña Miró Quesada – en medio de rumores sobre un presunto veto del gobierno a la constructora Graña y Montero, de la que es accionista y miembro del directorio – y el ingreso de Bernardo Roca Rey, fundador de Canal N y de Somos, dos de los productos que antaño habían dado prestigio al Grupo. Al mismo tiempo, comenzaban a circular las versiones sobre posibles cambios en los puestos de editores dentro del diario matriz del grupo.

Fue en esas circunstancias que ocurrió la repentina muerte de Du Bois.

EL INTERINATO

Rápidamente, el directorio acordó que dos hombres de la casa se hicieran cargo del barco: Juan Paredes Castro, Editor General de Política, y Mario Cortijo, Editor General de Informaciones Centrales. Su labor era clara: manejar el diario ante una circunstancia inesperada hasta que nombren a un nuevo director.

La búsqueda fue larga. Dentro de los nombres que se barajaron estuvieron los de Alfredo Torres (presidente de Ipsos Perú), Cecilia Valenzuela (conductora de Willax Televisión), Jaime de Althaus (aunque lo perjudicaba el tema de la edad) y Juan José Garrido Koecklin (economista y director de Perú.21). Ninguno de ellos fue elegido por el directorio.

En ese interregno, ocurrió un incidente. Como se relata en El Útero de Marita:

El Comercio publicó una noticia en portada dando cuenta que varios artistas y periodistas (entre ellas, Claudia Cisneros) que fueron los Rostros del NO, fueron contratados en ese mismo año por el Municipio de Lima para diversas actividades.

Los personajes mencionados saltaron hasta el techo. Y no era para menos. Cisneros y Jason Day fueron quienes más pidieron una rectificación en las redes sociales tanto al periodista Gustavo Palomino como al diario. A la semana de esta publicación, El Comercio decidió disculparse por esa portada.

La versión oficial del diario aludió que la causa de las disculpas era una falta a los Principios Rectores del Grupo El Comercio. Sin embargo Exitosa publicó que el medio se tuvo que rectificar porque una de las artistas afectadas era Pepita García Miró, miembro de la familia propietaria del diario, y que otros de los actores denunciados pertenecían a la producción más rentable del canal del grupo, América Televisión.

Como el propio Palomino mencionó ayer en su cuenta en Twitter, lo terminaron despidiendo. Según su versión, la decisión fue tomada por Paredes Castro, Cortijo y Seminario, editora de la sección donde trabajaba Palomino. Según una fuente cercana al diario, Cortijo se había opuesto desde el inicio a la publicación de dicha nota.

Apenas terminada la campaña electoral municipal, el directorio escogió al nuevo director de su diario matriz. Otra vez elegirían a un hombre de la casa: Fernando Berckemeyer Olaechea.

LOS CAMBIOS DE BERCKEMEYER

La llegada de Berckemeyer, como lo hemos explicado en otro post, suponía dos cuestiones claras. De un lado, la ratificación de la línea libertaria en materia económica dentro del diario, así como una visión algo más plural de la que tenía Du Bois en cuestiones políticas y sociales, sin dejar de ser un diario de derechas. En muchas cosas, Berckemeyer es más liberal que varios de sus editores, no solo en cuestiones económicas. Un episodio producido en la era Du Bois lo confirma.

En febrero pasado, se desató una polémica interna dentro de El Comercio. La revelación del actor Jason Day sobre un episodio incómodo sufrido a manos de un sacerdote perteneciente al Sodalicio de Vida Cristiana suscitó una furibunda respuesta, en una columna publicada en el diario decano, por parte de Rossana Echeandía, Editora Central de la Mesa Central de Redacción. El “pequeño” detalle es que la periodista no indicó en momento alguno que ella pertenece al mencionado movimiento católico conservador, a través de la Asociación María Inmaculada. Y allí ocurrió lo que relata Diario 16:

Normalmente el decano no suele dar derecho a réplica, pero en este caso, el área de Opinión, que dirige Fernando Berckemeyer, buscó que Jason Day responda porque “descubrieron que Echeandía era del Sodalitium”.

Lo que Du Bois recordó a la columnista fueron los puntos más resaltantes de los principios rectores del medio. Uno de ellos es que los periodistas deben separar sus actividades personales de la información que puedan desarrollar. En castellano: evitar conflictos de interés.

La patinada, si así podemos llamarlo, de Echeandía ha hecho que dentro del decano se unan varios de sus enemigos.

Según fuentes consultadas por este diario, la noche del jueves, al enterarse que El Comercio iba a reproducir la columna de Jason Day, la editora central puso el grito en el cielo. “Fue un grito sordo” porque Du Bois acababa de despedir a otra editora y a cinco correctores de estilo del decano.

¿Alguien sacó cara por Echeandía? Nadie. Ni siquiera su compañera de religión, Diana Seminario, editora de Política de El Comercio. Tampoco ha recibido el apoyo de Martha Meier Miró Quesada. “Martha escoge sus batallas”, dijo una fuente a este diario.

La publicación de la columna de Day fue autorizada, primero, por Du Bois, quien llamó a Berckemeyer para que contacte con el actor y le otorgue el derecho a réplica.

Volviendo a Berckemeyer, un segundo punto que caracterizaba su nombramiento era la renovación generacional. Se trata del director más joven que ha tenido el diario desde que pertenece a la familia Miró Quesada. Y ha asumido la bandera de recambio en forma clara.

El 30 de diciembre, la periodista Paola Ugaz anunció a través de su cuenta de Twitter que Paredes Castro dejaba el diario y que el 5 de enero se realizaría su despedida. El exconductor de Rueda de Prensa estuvo durante 38 años en El Comercio y fue homenajeado por su trayectoria.

El lunes 5 también se conoció, vía Ugaz, que Enrique Pasquel asumiría tanto el puesto de Paredes Castro (Editor Central de Política) como uno nuevo creado especialmente para él: subdirector periodístico. Es decir, sería el segundo a bordo en El Comercio. Pasquel obedece a la misma línea de Berckemeyer: libertades económicas al extremo, apertura en temas como la Unión Civil, fuerte crítica a la izquierda, pero sin dejar de ser duros – por lo menos en sus columnas – con personajes como Fujimori, Castañeda o García. Pasquel y Berckemeyer son abogados egresados de la PUCP y, en el seno de dicha casa de estudios, fueron miembros de la asociación Themis, donde estuvieron como directores del informativo jurídico Enfoque Derecho.

Ese mismo día, Mario Cortijo supo en la oficina de Berckemeyer que saldría de El Comercio. Una fuente señala que el correo sobre su retiro llegó a la redacción recién el día martes, suscrito por el gerente general, César Pardo Figueroa. Otra fuente indica que la salida de Cortijo se dio en buena línea, luego de 33 años de trabajo en el diario. El despido de Seminario se produjo el miércoles. Las palabras que suenan más en la redacción de la calle Miró Quesada en torno a estos cambios y a los que se vienen son calidad y renovación.

Se han señalado otros nombres de editores entre los despedidos, pero no han podido ser confirmados por este blog al 100%. También queda pendiente el nombramiento de la cabeza de la sección Economía, ocupada interinamente por la periodista Azucena León, luego de la partida del abogado y periodista Augusto Townsend para trabajar en el grupo Brescia. Mientras que tres fuentes han señalado a DTP que Mario Ghibellini será presentado en los próximos días como Editor Adjunto de Opinión.

La salida de Cortijo y Seminario supone dos cosas. De un lado, la plasmación de un plan de reducción presentado por Berckemeyer, en el que planea quedarse con una redacción “más eficiente”. Una fuente nos dijo que este plan no se ejecutaría, en las condiciones de Du Bois, sino que se optaría por personal bien pagado y de peso para reemplazar a quienes saldrían. Otra fuente señala que se optaría por la línea de reducción de sueldos, dada la salida de tres pesos pesados y el posible despido de otras personas que ganan salarios relativamente elevados.

De otro lado, supone que pierde el bando conservador dentro de EC. Seminario era bastante lejana y discrepante de posiciones de izquierda, se encontraba dentro de una línea dura que consideraba que lo ocurrido entre 1980 y 2000 solo podría calificarse como “terrorismo” y es bastante cercana tanto al Cardenal Juan Luis Cipriani como al Opus Dei. La periodista es una militante detractora de todas las formas de aborto y considera que las parejas homosexuales solo deberían tener derechos patrimoniales, sin que se les pueda considerar como una familia. Al mismo tiempo, Martha Meier Miró Quesada, otrora segunda al mando del diario, ha perdido peso interno y sus intervenciones están confinadas a sus tres columnas semanales (en Ecología, Lima y Opinión) como a la edición de El Dominical.

Desde fuera, las visiones son distintas. Un periodista que ha observado estas pugnas señala que un gran perdedor con estos cambios es Alan García, dado que ha perdido a dos periodistas – Paredes Castro y Seminario – que eran bastante cercanos a las posiciones actuales del partido, así como a personajes como Jorge del Castillo. Otros periodistas que otrora estuvieron en El Comercio han comentado en público y en privado sus temores por el afianzamiento del poder de abogados y economistas devenidos en periodistas y cuya lógica, obedecería más a la libertad de empresa que a la defensa de valores de la profesión que hoy ejercen.

La interrogante (así como las siguientes movidas) se despejará en las siguientes semanas.

La crisis en Perú.21

alan-augusto.jpg

Hoy ha continuado la crisis en Perú.21, iniciada por el despido de su director Augusto Alvarez Rodrich. Como informamos más temprano, han asumido interinamente la dirección Claudia Izaguirre y Manuel Tumi, los dos editores de confianza de AAR, hasta que se ubique a un nuevo director.

Tampoco salió la columna de Rosa María Palacios. Ayer la periodista no hizo referencia al hecho en su programa, pero sí indicó que “este programa seguirá investigando la corrupción”, en clara alusión a las presiones que hay ahora sobre América Televisión. Aunque se ha desmentido, por el momento, la salida de Laura Puertas, editora general de prensa de América Televisión, el lunes 24 de noviembre será una fecha central, dado que ese día se celebrará una reunión del Consejo Editorial del canal.  Cabe recordar que hace unos días se renovó el Consejo Editorial de América Televisión y Canal N, que ahora está conformado por Martha Meier Miró Quesada (integrante de la facción dominante de El Comercio), Manuel García Miró Bentín y Mirko Lauer.

Ahora hay tres versiones sobre la salida de AAR del diario:

– La primera, vinculada a los pleitos internos en la Corporación, referida a las discrepancias entre Francisco Miró Quesada y Hugo Guerra con el ex director de Perú.21 por la publicación de los petroaudios.

– La segunda, comentada por La República, que hace alusión como “gota que rebalsó el vaso” a la publicación de una noticia en contra del Alcalde de Chiclayo, Roberto Torres, anfitrión de la inauguración de la planta de El Comercio para la región norte, puesta en marcha esta semana.

– La tercera, es contada por Paola Ugaz:

La cabeza de Alvarez Rodrich estaba en juego desde entonces para los miembros del directorio como la vicepresidenta del mismo, Milagros Miró Quesada de Rodríguez Larraín, José Graña Miró Quesada, Pablo Llona García Miró, entre otros.

No estaban de acuerdo con la pluralidad del periódico, entre los que destacaban plumas tan disímiles como Fernando Rospigliosi, Nelson Manrique, Jorge Bruce, Guillermo Giacosa, Ramiro Escobar, Giovanna Pollarollo, Roberto Lerner, Luis Pásara, Esther Vargas, Santiago Pedraglio, entre otros.

Tampoco les gustaba su apoyo al informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, su presunto sesgo antimilitarista, el suplemento “El Otorongo”, las denuncias de discrimación social, racial, de género y por sobretodas las cosas ser irreverentes y “faltosos” (como decía en sus frescas y diarias columnas Augusto Alvarez Rodrich) ante el poder de turno, es decir, el gobierno que preside Alan García.

El “petrogate” exacerbó los ánimos y sirvió como detonante para la forzada salida y el ex director se batió hasta donde pudo.

Hasta donde pudimos conocer, los miembros del directorio (a espaldas del actual director Francisco Miró Quesada Rada y subdirector, el periodista Hugo Guerra) nunca se plantearon el debate deontólogico de difundir o no los audios del Petrogate, si el chuponeo es un acto ilícito, de donde vino el espionaje industrial, ni nada parecido.

A ellos, jamás se les cruzó por la mente esa disyuntiva editorial. (Vamos, IPYS anímense a hacer un encuentro de periodistas sobre el tema).

El tema, para Ugaz, tendría un interés económico, con uno de los casos más controvertidos de este gobierno:

La mano que mueve la cuna en este nuevo directorio es José Graña, dueño de Graña y Montero y quien está interesado en la construcción en los polémicos terrenos de Collique otorgados por el Ministerio de Vivienda; y quien mueve la pelota en el diario “El Comercio” es Martha Meier Miró Quesada, ecologista y candidata de “Perú 2000” de Alberto Fujimori al Congreso de la República, cuando pretendía su tercera reelección.

Como se recuerda, el caso de la venta del Aeródromo de Collique es un caso que viene siendo investigado por el Congreso de la República, ante posibles irregularidades en su forma de venta. El Ministro de Vivienda y Construcción, Enrique Cornejo, está a punto de ser interpelado por este tema. Y, en el caso de Meier Miró Quesada, como vemos, su poder ahora llega también a América Televisión.

Y Ugaz informa sobre las siguientes dos bajas en el diario, esta vez por renuncia:

(…) hasta el momento han renunciado en solidaridad por la medida, los columnistas Fernando Rospigliosi y Nelson Manrique.

A continuación les dejo la carta de renuncia de Manrique:

Hola Paola:

Estuve durante el dìa ocupado con una ponencia que tenía que presentar y recién ahora, a la medianoche, me entero de la salida de Augusto de la dirección de Perú 21.
Quiero darte la primicia de mi renuncia, por una parte, porque me alegra dártela a tí, y por otra, porque no se a quien diablos se la presentaré en Perú 21. Ya averiguaré mañana.
Mentiría si dijera que no esperaba esto. Este el el Perú de Alan García y, como diría Martín Adan, “las cosas han vuelto a la normalidad”.
Un abrazo de

Nelson Manrique

PD. Un encargo para Augusto, si lees ésta: llámame, porque el teléfono que tengo es el que usabas en Perú 21. Y me encantó trabajar contigo.

Como vemos, esta historia aún tiene para rato. Y, como vemos, los faenones también.

MAS SOBRE EL TEMA:

Menos Canas: ¿Libertad de qué?

Habla Sonia Luz: La libertad de expresar: Periodistas, periodismo y poder

Eduardo Villanueva: La partida de AAR en el contexto de una crisis mediática