Una primera mirada al gabinete Villanueva

Vizcarra y Gabinete
Foto de Promoción (Fuente: Facebook Martín Vizcarra)

Se trata de un equipo ministerial con menos peso político del que se pensaba. Casi por completo está centrado en César Villanueva, un Presidente del Consejo de Ministros al que se vislumbra como un contemporizador (aunque también puede pecar de pretender quedar bien con todos – y con ello, mal con nadie -). Los demás ministros – con excepción de Salvador Heresi – tienen un perfil más bien técnico.

Si bien no es un “gabinete de guerra”, tampoco es un equipo que, en términos generales, haya tenido el beneplácito total del fujimorismo. Si pudiéramos encontrar un símil para el nuevo equipo ministerial, sería parecido a un típico gabinete de Ollanta Humala: ortodoxos en sectores económicos, liberales y socialdemócratas en carteras sociales, militares y policías en retiro para las carteras ligadas a seguridad.

Dos notas distintivas frente a la administración pasada. La primera es que se trata de un gabinete más variopinto en orígenes sociales. Varios son provincianos y al menos cinco llegan desde universidades nacionales (2 UNI, 2 Villarreal y 1 San Marcos). Los ministros que han pasado por la PUCP siguen siendo mayoría (6) y la cuota de la Universidad del Pacífico ha disminuído (2). La segunda, es que hay menos gerentes privados y gestores de intereses – con excepción de Daniel Córdova – y más tecnócratas, varios de ellos con experiencia en el Estado.

Otro esfuerzo que deberá tener el nuevo gabinete es el diálogo entre las distintas tendencias a su interior. Un ejemplo lo ilustra: David Tuesta es un ortodoxo que piensa más allá de la caja en varios temas (por ejemplo, pensiones). ¿Cómo compatibilizar esto con un ministro de Trabajo como Christian Sánchez que es más cercano a una línea progresista en temas laborales y con un titular de la Producción como Córdova que es más cercano a intereses de empresas?

El elenco se terminó de armar en la noche del domingo. Según se puede ver en la web de la Presidencia de la República, durante todo el Domingo de Resurrección desfilaron por Palacio los nuevos ministros de Interior, Justicia, Cultura, Vivienda, Educación y Comercio Exterior y Turismo. Tal vez por ello, algunos antecedentes que ya saltan en las redes sociales no han sido bien examinados.

Por ahora, el equipo despierta más incógnitas que entusiasmos. En suma, las prioridades estarán más claras cuando César Villanueva exponga la política general del gobierno ante el Congreso de la República. Allí también veremos el talante real de Fuerza Popular frente al nuevo gabinete.

Dicho todo esto, pasemos a ver la lista de ministros, cartera por cartera.

César Villanueva (Presidencia del Consejo de Ministros): Es quien tiene más experiencia política que todos: gobernador regional en San Martín en dos ocasiones, efímero PCM en tiempos de Humala, congresista por las filas de Alianza Para el Progreso. De entrada, ya cosecha tres posibles cuestionamientos: haber sido artífice de la vacancia de PPK y negar que iba a ser cabeza de un gabinete de Vizcarra, un presunto vínculo con Jorge Barata que se ha apurado en desmentir y sus ambiguas declaraciones sobre el enfoque de género brindadas ayer por la mañana. Ser concertador no puede ser sinónimo de tratar de caerle bien a todo el mundo.

Néstor Popolizio (Relaciones Exteriores): Un diplomático de carrera para un ministerio que había tenido a una antecesora para el olvido. Las críticas a su nombramiento han llegado por un recuerdo sobre noticias que lo vinculaban a un presunto traslado de dinero desde Torre Tagle al Servicio de Inteligencia Nacional en 1998 – del que parece haber salido bien librado – y su manejo poco feliz de un incidente diplomático con Francia, cuando se tejió el rumor que la familia Humala – Heredia se iba a asilar en la embajada de dicho país. Su primer reto se viene ahora, con la Cumbre de las Américas (ver más en la columna de Óscar Vidarte de hace una semana).

José Huerta Torres (Defensa): General de Brigada en situación de retiro, perteneciente al arma de Artillería. Llegó a ser Inspector General del Ejército entre 2001 y 2002 (es decir, el número 3 de su institución). Era el actual viceministro de Políticas para la Defensa, nombrado durante la gestión de Jorge Kisic. Se le cuestiona por haber firmado la famosa acta de sujeción en 1999, donde se comprometía a la alta oficialidad de la época a respaldar al régimen de Fujimori y a la Ley de Amnistía de 1995. Además de responder por este tema (que ya lo coloca en un serio entredicho), su principal reto se viene al enfrentar el tema pensionario militar policial, donde el gobierno anterior tenía una posición clara en llevar la norma de homologación de pensiones con los sueldos actuales de oficiales y suboficiales ante el Tribunal Constitucional.

David Tuesta (Economía): Doctor en Economía por la PUCP. Durante varios años, ha sido el líder de estudios económicos en el BBVA Continental. Recientemente, integró la Comisión de Protección Social, que entregó un informe para la reforma del sistema de pensiones y de la salud pública, donde se combinan componentes públicos y privados. ¿Reimpulsará este estudio y sus conclusiones? Es cercano al exministro Luis Carranza, con quien ha escrito textos académicos y ha trabajado en los últimos meses en la Comisión Andina de Fomento.

Mauro Medina (Interior): Policía en situación de retiro desde 2010. Fue viceministro de Orden Interno durante la gestión de Daniel Urresti en Interior. Ha sido jefe de la Policía en Puno y Piura. Según nuestras fuentes, tiene fama de incorruptible, lo que ha sido confirmado por el exministro Fernando Rospigliosi. Se desconoce si retomará los esfuerzos de reforma hechos por Carlos Basombrío hasta diciembre de 2017.

Daniel Alfaro (Educación): Llegó al Ministerio de Educación de la mano de Jaime Saavedra, como director general de Educación Técnico – Productiva y Superior Tecnológica y Artística. Se retiró, de acuerdo a nuestros informantes, cuando su antecesor en el cargo, Idel Vexler, comenzó a desmantelar su equipo. Antes fue funcionario en el MINCETUR  y en el Ministerio de Cultura. También trabajó en la revista Semana Económica. Según nuestras fuentes, no es un conservador en temas de género. Algunos analistas del tema educativo le ven cercanía a los sectores que propugnan una mayor entrada de instituciones con fines de lucro. Otros lo ven como un técnico capacitado, cuyo fuego político está por verse.

Silvia Pessah (Salud): Candidata a ser el cuco de dos sectores que han pesado mucho en el sector. Por su experiencia en salud sexual y reproductiva y su mente abierta en estas materias, va a recibir fuertes embates conservadores. Mientras que algunos gremios médicos tienen resistencias contra ella por su actuación como viceministra en la gestión de Patricia García. La incógnita es si tendrá el peso político para hacer frente a estas críticas.

Christian Sanchez (Trabajo y Promoción del Empleo): Concentra dos grandes unanimidades: conoce el sector a fondo y es un experto y, a su vez, va a ser la ficha más a la izquierda del equipo ministerial. Sánchez firmó hace cuatro años un comunicado donde señalaba que, si bien era necesaria una reforma integral de la regulación laboral, tampoco consideraba que los sobrecostos laborales fueran tan elevados. Firmar este comunicado le costó su puesto en la SUNAFIL, a pedido de la Sociedad Nacional de Industrias. De allí que periodistas como Jaime de Althaus hayan saltado hasta el techo porque no se daría una reforma laboral entendida como una mayor flexibilización de derechos laborales y, sobre todo, en la protección frente al despido.

Gustavo Mostajo (Agricultura y Riego): Se trata de un técnico con experiencia en SENASA y como agregado agricola en Brasil. No se tiene mayores señas sobre su perfil más allá sobre su experiencia en este sector.

Salvador Heresi (Justicia y Derechos Humanos): El nombramiento más controvertido de todo el gabinete. La única explicación racional para su designación es, como apunta Juan Carlos Tafur, consolidar la unión entre la bancada oficialista y el Presidente de la República. A Heresi se le cuestionan amistades cercanas a casos de corrupción – entre ellos, el sentenciado por colusión Alex Kouri, para quien trabajó -, cierta tendencia a la farandulización (ver su campaña a la alcaldía de Lima en 2014) y un entorno con tendencias conservadoras. Sobre la papa caliente de su sector, el indulto a Alberto Fujimori, ha tenido posiciones disímiles: cuando PPK lo otorgó, estaba a favor; hoy se muestra más favorable a acatar un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sea cual fuere el sentido.

Daniel Córdova (Producción): La otra piñata del gabinete en redes sociales. Hace 8 años, intentó postular a la Presidencia de la República mediante una “ocupación hostil” del Partido Popular Cristiano, que se vio frustrada rápidamente. Fue candidato al Congreso con PPK en 2011, sin éxito. Se le ha criticado sus posibles conflictos de intereses por haber participado a la vez en el Instituto Invertir y la empresa de comunicación empresarial Newlink (que hoy es manejada por Cecilia Blume), que manejó la cuenta de Southern Perú luego del conflicto Tía María. El economista fue vocero de la empresa sobre los yacimientos de Toquepala. También se ha mencionado en su contra un carácter poco proclive a las críticas. Según nuestras fuentes, Córdova tiene una buena relación con Villanueva desde hace algunos años.

Rogers Valencia (Comercio Exterior y Turismo): Cusqueño, miembro de la Asociación Civil Transparencia. Es un promotor del sector Turismo y ha sido, hasta ayer, el viceministro del ramo. Un cambio de prioridades en un ministerio tradicionalmente dedicado a los TLCs.

Francisco Ísmodes (Energía y Minas): Ha sido gerente de la minera Milpo, una de las pocas que ha tenido cierta tranquilidad con sus proyectos y también ha trabajado en la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía. Cercanos a él lo presentan como un “minero con sentido social”. Veremos como revitaliza el sector.

Edmer Trujillo (Transportes y Comunicaciones): Persona de suma confianza de Martín Vizcarra, con quien trabajó en Moquegua. Ya fue ministro de Vivienda, Construcción y Saneamiento (esta última, su especialidad). Trujillo tiene el reto central de ver temas de infraestructura para impulsar la inversión pública y la reconstrucción del norte del país. Se le critica que es poco dado a hablar con los medios.

Javier Piqué del Pozo (Vivienda, Construcción y Saneamiento): Profesor de la UNI, ingeniero civil (con grado de Magister en el prestigioso MIT) y un experto en estructuras sismoresistentes. Quienes lo conocen, indican que tiene el don de caer bien tanto a sectores de izquierda como a los fujimoristas, además de ser una persona bastante correcta. También es un preocupado por la calidad de la educación universitaria y un partidario de la actual normativa sobre la materia.

Ana María Mendieta (Mujer y Poblaciones Vulnerables): Ha sido viceministra de la Mujer en las gestiones de Carmen Omonte y Marcela Huaita. Dentro de los sectores feministas, es una incognita sobre si será una aliada o si buscará pasar con perfil bajo en una cartera donde hay reclamos por una mayor actividad, luego de la salida de Ana María Romero en julio pasado.

Fabiola Muñoz (Ambiente): Ha sido directora ejecutiva del Servicio Nacional Forestal (Serfor). Su gestión fue criticada por algunas organizaciones no gubernamentales que velan por evitar el tráfico ilegal de madera.  Es abogada y tiene buenas credenciales académicas. La interrogante es si podrá devolver protagonismo a un sector que ha perdido terreno en los últimos meses.

Patricia Balbuena (Cultura): Vuelve al sector que dejó en 2016. Se desempeñó como viceministra de Interculturalidad, donde condujo los primeros procesos de consulta previa en el país. Profesora de la Escuela de Gobierno de la PUCP – disclaimer, donde también soy docente – y directora del programa Cuna Más hasta hace pocos días.

Liliana La Rosa Huertas (MIDIS): Actual decana nacional del Colegio de Enfermeras del Perú.  Ha trabajado en SERVIR, APCI y el Ministerio de Salud. También es docente de la Escuela de Gobierno de la PUCP.  Según Infogob, es militante del Frente Amplio, lo que hace más importante aún un manejo pulcro e imparcial del sector.

Cinco escenarios del segundo año de PPK

Araoz PPK

Con el nombramiento de Mercedes Araoz como presidenta del Consejo de Ministros, comienza el segundo año de gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, para todo efecto práctico. ¿Qué retos deberá afrontar esta administración en este segundo tramo? Ensayamos una respuesta, a partir de cinco escenarios centrales que deberá afrontar.

La economía

Sin duda, para un gobierno caracterizado por la fuerte presencia de tecnócratas, este es el escenario donde se sienten más cómodos, por dos razones. En primer lugar, porque buena parte de las obsesiones del equipo gubernamental pasan por el éxito en recuperar tasas de crecimiento relativamente altas en forma paulatina. Destrabe es una de las palabras más pronunciadas en los pasillos de todos los ministerios, sobre todo, aquellos ligados a los sectores productivos.

En segundo lugar, porque el escenario internacional suena mejor. Los precios del cobre y del zinc son más que favorables para nuestras exportaciones primarias y reactivarán, sin duda, proyectos mineros dormidos. La recuperación económica en simultáneo de Estados Unidos, Europa y China es otra buena noticia. En los salones de la CONFIEP y otros gremios empresariales se respira confianza, no solo por la buena marcha internacional, sino también por el nombramiento de Claudia Cooper en el Ministerio de Economía y Finanzas.

Sin embargo, más allá de los entusiasmos empresariales, el ciudadano debe sentir que el gobierno trabaja para su bolsillo. Ello va desde calmar las ansiedades por controles de precios que sabemos a dónde nos llevan, hasta una adecuada fiscalización de los derechos del consumidor. Es en esta materia donde PPK y su equipo tienen una seria deuda. Y una “reforma laboral pro empleo”, como la que pretenderían encabezar mediante facultades legislativas, requeriría dotes políticas que hasta ahora parecen escasear en el gobierno.

Donde parece no existir aún un norte claro es en los necesarios ajustes que el modelo económico requiere. Como advirtió el politólogo Alberto Vergara en su columna en El Comercio, es evidente que la economía no crece como quisiéramos hace varios años. Más allá de las responsabilidades particulares del gobierno de Humala o de la gestión Thorne en el MEF, resultaría necesario hacer este trabajo de pensamiento en torno al modelo de desarrollo que requiere el Perú. Pero las reacciones de nuestra derecha liberal en lo económico ante el artículo del docente de la Universidad del Pacífico hacen pensar que, precisamente, las presiones irán por continuar con más de lo mismo. Y es probable que en jirón Junín las acaten.

Género

Una materia en la que el gobierno hizo grandes esfuerzos durante el primer año fue en la lucha por la igualdad de género. La gestión de Ana María Romero tuvo como una de sus prioridades la lucha para defender a las mujeres de cualquier tipo de violencia. Al mismo tiempo, se dieron algunas iniciativas a favor de los ciudadanos LGTBI, como el Decreto Legislativo 1323 que incorporó a los crímenes de odio en la legislación peruana.

Sin embargo, esos avances parecen estar en peligro. La nueva titular del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables está más preocupada en el empoderamiento femenino a través del mercado antes que en afrontar situaciones de violencia de género. Si bien la presidenta del Consejo de Ministros está sensibilizada con estos temas y anunció que propondrá un proyecto que busque la igualdad salarial entre hombres y mujeres, habrá que esperar a su discurso de investidura para conocer cuáles serán las prioridades del gobierno en esta materia. Y el tema LGTBI ha desaparecido de la agenda gubernamental. A ello se suma el nombramiento de Idel Vexler y Fernando D’Alessio en ministerios claves como Educación y Salud, siendo conocidas sus simpatías conservadoras.

Al mismo tiempo, confluyen dos escenarios. El gobierno se siente lo suficientemente débil como para encarar varias batallas y uno de los campos en los que indica que arriará banderas en lo referido a la igualdad de género. Y, de otro lado, los sectores conservadores buscan aprovechar la visita del Papa Francisco para obtener cualquier declaración que salvaguarde sus intereses. Si a ello se suma la división interna del gobierno en torno a temas confesionales, tenemos un escenario bastante complicado en esta materia.

El fujimorismo

Uno de los problemas que el gobierno nunca pudo resolver fue su relación con el fujimorismo. Las indecisiones en torno a este vínculo terminaron irritando a todos: detractores de Fuerza Popular que consideran inviable pactar con una mafia, resignados a la real politik que señalaban que “es necesario algún tipo de entendimiento para que avance alguna reforma” y entusiastas con un “cogobierno que le cierre el paso a la izquierda en 2021”.

Con el nombramiento de Araoz y la salida de ministros incómodos para el fujimorismo, cierta tregua política parece haberse alcanzado. Se da por sentado que, más allá de algunas modificaciones, la Ley de Presupuesto 2018 será aprobada. Y el gobierno procura que el clima político se enfríe hasta el verano, aprovechando la visita papal en enero.

Sin embargo, no se advierte aún una estrategia en el gobierno respecto a la bancada mayoritaria. Mejor dicho, hasta el momento no se modifica el status quo de la relación con Fuerza Popular y tampoco queda claro qué es lo que quiere hacer el gobierno. Por ahora, se prefiere mantener la indefinición, pero dos escenarios pueden cambiar las cosas: la aceleración de la crisis en el fujimorismo por el factor Kenji Fujimori y un posible indulto humanitario a Alberto Fujimori.

El indulto

Precisamente este es uno de los temas donde el gobierno tampoco tiene una definición clara. En Palacio de Gobierno, sin duda, se prefiere evitar que Fujimori muera en la cárcel, para evitar las consecuencias políticas de la posible creación de un “mártir”. Sin embargo, varias cuestiones complican una decisión en Palacio de Gobierno.

De un lado, es evidente que Keiko Fujimori no quiere un indulto humanitario a su padre. Ella oscila entre la posibilidad remota de una sentencia judicial que revierta en parte la condena sobre violaciones a los derechos humanos y el silencio claro sobre una gracia que su hermano sí está dispuesto a impulsar y, sobre todo, a tranzar con el gobierno.

De otro lado, el sector más movilizado en torno a reafirmar la culpabilidad de Fujimori en los casos de crímenes de lesa humanidad y corrupción tiene una capacidad de incidencia en el gobierno. No solo porque tiene perfiles mediáticos importantes o una personalidad con capacidad de influencia como Mario Vargas Llosa, sino también porque tiene un elemento que el sector favorable al indulto no puede esgrimir: capacidad de movilización en las calles.

Las élites están divididas sobre este tema, lo que lleva a que la decisión se siga postergando en Palacio de Gobierno. Eso sí, por ahora, está descartada la existencia de informes médicos o que la venida del Papa sea el momento perfecto para llevar a cabo esta complicada determinación.

Conflictos sociales

Por ahora, con excepción del conflicto alrededor de la posibilidad de una consulta previa en el Lote 192, las posibilidades de disputas en torno a proyectos mineros y de energía son reducidas. Los yacimientos más polémicos –Conga y Tía María– no se llevarán a cabo en este gobierno, más allá de los deseos de algunos entusiastas analistas. Por ahora, el gobierno tiene un flanco menos que cubrir en esta materia.

Sin embargo, la prolongada huelga de maestros mostró las debilidades estatales para afrontar conflictos donde lo laboral se mezcla con la política. Se desconoce el rol que tuvo el viceministerio de Gobernanza Territorial en este conflicto en particular, así como el papel que cumplirá en otras disputas de diverso tipo.

Precisamente, es el flanco laboral el que deberá cuidar más el Poder Ejecutivo. La huelga magisterial demostró que gremios con posibilidad de movilización tienen la capacidad de ponerlo contra las cuerdas. Si va por una reforma laboral, sin duda, se vendrán varias movilizaciones que podrían replicar lo visto en las marchas contra la “Ley Pulpín”. Sin política, cualquier cambio o proyecto importante se podría debilitar. Ya lo demostró el primer año de gestión.

(Publicado originalmente en Ideele. El autor hace la salvedad que trabajó en la Presidencia del Consejo de Ministros entre marzo y junio de 2017)

¿Quién es la nueva ministra de Educación?

(Marilu Martens y Jaime Saavedra, entrante y saliente ministros de Educación)

Anoche el gobierno decidió nombrar a la educadora Marilú Martens como nueva ministra de Educación. Jurará al cargo hoy a las 5:00 p.m.

Desde el Tercer Piso pudo conocer que una de las opciones que se manejó hasta el viernes era el nombramiento de Juan Pablo Silva Macher, uno de los viceministros de Saavedra, como una línea de continuidad con el sector. Dicha opción fue descartada. Otras fuentes indican que nunca estuvo en el bolo.

Para el sábado, tres eran los nombres que más sonaban: Martens, el economista Pablo de la Flor (gerente de Asuntos Corporativos del BCP y exviceministro de Comercio Exterior) y el psicólogo y experto en temas educativos Ricardo Cuenca (director del Instituto de Estudios Peruanos). Una de las personas que dio una buena impresión de Martens fue el conocido abogado José Miguel Morales, amigo del Presidente de la República y presidente de Empresarios por la Educación.

En términos estrictamente de sus pergaminos profesionales, Martens reúne una maestría en Psicopedagogía en Chile, así como otros estudios de postgrado en Harvard. Por ese lado, cubre las expectativas de varios. Lo mismo en lo que se refiere al conocimiento de un sector en el que ha trabajado durante los últimos años, sobre todo, en lo que respecta a los Colegios Mayores.

La otra ventaja que tiene, de acuerdo con fuentes del Ministerio de Educación, es su vinculo con los gobiernos regionales. Gracias a la ampliación de la política de creación e implementación de Colegios Mayores en todo el territorio nacional, ella ha tenido contacto con los gobernadores regionales durante los últimos años. Ello puede ser clave para un gobierno que busca – al igual que la oposición fujimorista a través de la Comisión de Fiscalización – una buena relación con las regiones.

Sin embargo, el principal problema con Martens se vincula con su visión de la educación. Los Colegios de Alto Rendimiento (COAR), de los que ha estado encargada durante los últimos años, buscan formar élites dentro de los sectores más pobres del país. La idea no es mala per se, pero desde los COAR se tiene la impresión que se dará un efecto inmediato de recorte de brechas. Sin embargo, ello no es así. De hecho, si algo se le critica a la gestión de Saavedra es que no se preocupó lo suficiente por este tema. Si la nueva ministra tiene esta visión, es probable que, conjuntamente con la continuidad de varios de los puntos de la agenda del MINEDU, también se hereden (y se acentúen) algunos de sus defectos.

Una segunda cuestión que merecerá un disclaimer fuerte de la ministra es la relación con la educación privada. Desde el CADE, algunas voces se manifestaron en contra de los amplios requisitos que piden las UGEL para los colegios privados, cuestión que Saavedra se comprometió a simplificar. Martens ha sido vicerrectora de la UCAL y miembro del comité de Educación de IPAE, por lo que resultará necesario que tenga una posición clara sobre la regulación universitaria y el nuevo reglamento sobre educación básica privada que se viene preparando.

Un tercer punto que alerta a algunos es el hecho que Martens venga desde la gestión Chang y haya sido muy cercana al exviceministro Idel Vexler, lo que aumenta las suspicacias, considerando que Vexler fue uno de los principales detractores de Saavedra. Lo que ella podría señalar a su favor es que trabajó bien con Saavedra y que podría seguir los mismos objetivos. Es la línea que ha indicado la nota de Diego Pereira para Perú.21.

Lo cierto es que, en momentos en los que se requería una posición más política, el gobierno apostó por lo técnico. La ministra Martens deberá demostrar en la cancha que podrá tener un estilo propio, afianzando las reformas de las gestiones Salas y Saavedra y, por cierto, dándoleun sello propio. Y, por supuesto, aprendiendo aceleradamente sobre política.

Condecorando a Saavedra

Hoy Fuerza Popular, el Partido Aprista Peruano y un puñado de congresistas desgajados de sus propias bancadas han ofrecido la mejor condecoración que Jaime Saavedra Chanduví ha podido tener.

Los dos partidos a los que he hecho alusión, no cabe duda, son corresponsables del lamentable estado que ha tenido la educación peruana. Y no solo por las acciones y omisiones realizadas en los veinte años en los que dirigieron nuestro país. Sino por la sostenida campaña que han tenido en contra de la Ley Universitaria y de sus disposiciones.

Vamos a ser directos. La mayoría de las universidades privadas vinculadas a estos dos grupos políticos – así como al congresista Julio Rosas – no pasaría siquiera el proceso de licenciamiento que la Superintendencia Nacional de Educación Superior (SUNEDU) viene emprendiendo durante los últimos meses. Y, en el caso de las universidades nacionales a las que han estado cercanos, perderían el control de entidades que han manejado por décadas, debido al nuevo sistema de elección de autoridades.

Y en esta línea de demolición, ambos grupos han recibido el apoyo de conservadores que no toleran que la educación en temas de reconocimiento de identidad e igualdad de género sea más abierta, dado que conciben que la homosexualidad es una anormalidad y la mujer solo debe tener un rol sumiso dentro de una visión reducida de la familia. Así como de periodistas y columnistas que sueñan con un cogobierno de derecha que le cierre el paso a la izquierda, o de personas que veían en Saavedra – un ministro que tiene de socialista lo mismo que yo de hincha de Alianza Lima – casi en la encarnación de un comunista redivivo o el símbolo del humalismo.

Y esta pantomima ha tenido el silencio cómplice de un empresariado que aplaudía al ministro Saavedra en CADE hace apenas dos semanas, pero que ninguno de sus voceros ha tenido el valor de enunciar en público el respaldo que merecía. ¿O es que el compromiso por la educación solo se queda en pasillos y cocteles?

Podemos discutir eternamente si es que existían las condiciones para que el Presidente de la República pueda y deba plantear una cuestión de confianza. Pero sí se le debe criticar al gobierno actual no haber tenido una estrategia para prever que el ministro de Educación iba a ser la víctima de una andanada de críticas, debido a los intereses que se enfrentaba. Así como confiar demasiado en que los modales del fujimorismo no serían los mismos que en el pasado. En cualquiera de las decisiones que se hubiera tomado, era necesario contar con una estrategia política y esta no se tuvo. Y lo mismo se podría decir en algunos sectores del Ministerio de Educación.

La principal lección aprendida que debe tener el gobierno es que no basta con tecnócratas eficientes para defender las políticas. Esta cuestión ya se tenía clara desde el gobierno de Humala y se ha acentuado en una administración donde los operadores políticos escasean. Es hora de reclutarlos y, sobre todo, de emprender lo que debió hacerse desde el inicio de este gobierno: un trabajo político donde la popularidad se oponga a las amenazas y bravatas de un grupo político que está lejos del pragmatismo y la institucionalidad de partidos que pasaron del autoritarismo a la democracia y que, por el contrario, viene acentuando crecientemente rasgos de abierta matonería y poco respeto por quienes no piensan como ellos.  Ver convertido a Luis Galarreta en el perfecto sucesor de Gilberto Siura y a Rosa Bartra en la heredera de Martha Chávez nos da cuenta de los pocos cambios que existen en el fujimorismo.

El legado que deja Saavedra – que, no hay que olvidar, acentuó políticas de su antecesora, Patricia Salas, y le dio un sello propio – es de destacar: crecimiento en pruebas PISA, aumento en 60% del salario de los profesores públicos (una de las carrreras peor pagadas en el país), carrera pública magisterial en proceso de consolidación, una relación con el sindicato de maestros que ha evitado una huelga nacional desde hace 3 años, un plan de educación intercultural aprobado hoy, el éxito de Beca 18, nueva legislación para universidades e institutos, incorporación en serio de inglés y educación física en los colegios y mejora de infraestructura.

El próximo ministro no solo debe comprometerse a continuar con estos logros, sino también a mejorarlos. Y a emprender la reducción de brechas educativas entre hombres y mujeres, zona urbana y zona rural, Lima y las provincias. Es hora que esta tarea sea acometida con prontitud.

Y al ciudadano Jaime Saavedra, las gracias por los servicios prestados al país. Vistas las cosas a la distancia, la censura votada hoy será vista como la confirmación que estamos ante un partido que, cada vez que ejerce el poder, abusa siniestramente del mismo y que no tiene ningún empacho en exhibir sus abusos de poder como si fueran grandes logros. Y ante otro que requiere ser salvado por la militancia decente que le queda, antes de terminar de convertirse en el furgón de cola de un grupo que hoy ha demostrado que la educación peruana le importa un carajo.

¿Qué significan los relevos ministeriales?

Nieto Salvador PPK
(Foto: Presidencia de la República)

Este mediodía juraron los nuevos ministros de Defensa y Cultura. Y ambos nombramientos han causado sorpresa y también críticas. Un enroque y un nuevo jale han desatado cierta polémica.

En el caso de Jorge Nieto Montesinos, llamó la atención que el gobierno no consiguiera a alguien ajeno a sus filas para ocupar este puesto. Aquí pueden caber tres interpretaciones (complementarias entre sí): la carencia de cuadros en el entorno del gobierno en materia de seguridad nacional, la ausencia de expertos civiles en dicha materia – con contadas excepciones – y el inicio de dificultades para poder convocar a personalidades que quieran ser ministros (entiendo que, en varios casos, declinaron básicamente por cuestiones económicas).

Para algunos, el nombramiento de Nieto es un error. No solo porque se le saca de una cartera donde se le veía relativamente empoderado, sino también por su paso por las filas de la izquierda (fue miembro del Partido Comunista Revolucionario en los 70s), a la que tradicionalmente se le ha achacado una visión antimilitar.

En su defensa, Nieto puede argumentar que es hijo de un militar – lo que, para la cultura castrense peruana, siempre es un buen requisito de entrada – y que puede darle una visión política a un sector que requiere ir más allá de los legítimos reclamos salariales y pensionarios de oficiales y suboficiales y del combate a la subversión en el VRAEM.

¿Cómo puede entenderse el nombramiento de Nieto, entonces? Básicamente, como una promoción. Cuando se formó el gabinete Zavala, era claro que el ministro de Defensa era parte de los ministros con mayor muñeca política. Es conocido que es cada día más escuchado en Palacio de Gobierno respecto de sus impresiones políticas. Y estar en un sector de perfil más alto le puede dar mayor acceso a determinadas puertas para la negociación política o para, cuando sea necesario, enfilar la crítica a la oposición. Un Pedro Cateriano con mejores modales.

Pero, además, en lo sectorial, Nieto tiene que enfrentar varios retos: reclamos de oficiales en retiro por mejores pensiones, presiones por mayores y mejores compras de armamento, continuar con lo bueno del gobierno anterior en la lucha contra el terrorismo en el VRAEM y, sobre todo, tener una política de defensa clara hacia el Bicentenario.

El caso de Salvador del Solar es distinto. Aquí se ha logrado convocar a una figura que tiene formación en Derecho y en Políticas Públicas con una interesante carrera como actor, director y guionista.  Las calidades profesionales y artísticas del flamante ministro están fuera de toda discusión. Al mismo tiempo, se manda un mensaje claro al fujimorismo, al nombrar a una figura que ha sido crítica frente a su pasado.

Del Solar, sin duda, conoce claramente el tema de industrias culturales. En momentos en que el exministro Nieto anunciaba que el próximo año se discutirá una Ley de Cine, sin duda, los aportes que puede dar a la discusión pueden ser claves para perfilar una norma que, al mismo tiempo que construya una industria, también garantice visibilidad al cine de autor y, por supuesto, a la creación de una cultura cinemátográfica en el Perú desde las aulas. Lo mismo podríamos decir de lo que podría hacer en las demás industrias y actividades culturales.

La pata floja de la mesa es el tema de la Interculturalidad, en particular, lo ligado a la consulta previa. Algo que ya se había advertido cuando Nieto fue nombrado, pero que él supo paliar con varios datos y cifras al respecto en el Congreso de la República. Pero sí es cierto que los ojos de muchos estarán en lo que pueda hacer Del Solar en este subsector que requiere continuidad en las políticas y consolidación de su institucionalidad.

Ahora bien, ¿qué representa para el gabinete Zavala este cambio?

En primer lugar, con el ingreso de Del Solar, logran el acceso de una figura de la cultura que tiene buena imagen en todos los niveles sociales y que, por su visión crítica del fujimorismo, supone un guiño a ese sector. Asímismo, implica una clara señal que el tema de industrias culturales sería la prioridad del Ministerio de Cultura. Y por ello, resulta importante que el ministro pueda ser claro en decirnos que hará en temas como consulta previa o políticas interculturales. Del Solar, además, tiene inquietudes políticas desde hace varios años y, por tanto, no solo será un representante más del sector Cultura, sino que puede tener opiniones en temas más allá de su sector, en la línea de Zavala.

En segundo término, se empodera más a Nieto dentro del gabinete. Defensa es un sector complejo por tener que lidiar con las Fuerzas Armadas y sus requerimientos, así como por el combate a los remanentes subversivos. Pero, al mismo tiempo, supone una mayor exposición política por lo delicado de la cartera. El mensaje hacía adentro y hacia afuera es claro: PPK y Zavala confían en el ojo político de su ministro sociólogo y analista.

En tercer lugar, se da cierto ajuste político al gabinete. La presencia de dos figuras que tienen una mirada que va más allá de lo estrictamente técnico implica darle un punche mayor a un equipo que ha sido muy técnico, pero que requiere, a gritos, una mayor destreza para saber como lidiar con el fujimorismo (y sus aliados naturales apristas).

Finalmente, el gobierno recupera algo de iniciativa política. En un día donde el Ministerio de Educación comenzaba a aclarar todas las mentiras sobre la “ideología de género” y se presentó el informe de la Comisión de Integridad, el Poder Ejecutivo pasó a la ofensiva. Y ello es algo que requería Palacio de Gobierno para afrontar una interpelación complicada a su ministro de Educación.

Gabinete Zavala: primera crisis

Ministro del Amor
(Foto: Trome)

Contra todo pronóstico, el ministro de Defensa Mariano González fue el primero en salir del gabinete encabezado por Fernando Zavala. Una discreta gestión de cuatro meses terminó en medio de un escándalo.

Como ya es conocido a esta hora, anoche Panorama presentó un reportaje en el que revelaba que Gonzáles había ascendido en cuatro días a la abogada Lisette Ortega Orbegoso, quien se desempeñaba como asesora del Viceministerio de Políticas para la Defensa, para apoyar a su despacho. Si bien Ortega cumplía con los requisitos para estar en un puesto de alta dirección – es Doctora en Derecho por la UNMSM y ha trabajado en entidades públicas – existía un problema ético: un mes después de comenzar a trabajar directamente con el ministro, ambos funcionarios iniciaron una relación sentimental.

El problema es que el Código de Ética de la Función Pública plantea que:

Si ya esto constituía una situación delicada, el ministro se complicó la vida en su presentación en vivo en Panamericana Televisión. Si bien anunció que su asesora y pareja renunció el viernes pasado, antes de hacerlo, se mandó con una frase de antología: “Yo no he cometido ningún acto de corrupción, lo que he cometido es un hecho de amor. Me he enamorado y eso no es un delito. El único delito que he cometido es haberme enamorado de una maravillosa mujer”. Frase que fue motivo de un festival de risas en redes sociales.

Por la mañana, González tuvo que renunciar. Según indicó Zavala este mediodía, él y el Presidente de la República le solicitaron la dimisión. PPK fue claro en referirse a su excolaborador: “yo también creo en el amor, pero no a costa del Estado”. Sin embargo, el ministro se fue deslizando un reglaje por parte de aparatos de seguridad estatal.

A nuestro criterio, la situación de González era insostenible en el gabinete. De un lado, porque el escándalo en sí mismo y su respuesta eran suficientes para dejarlo sin sostén al interior del equipo ministerial. De otro lado, porque resultaba (por lo menos) ingenuo que el principal encargado de la seguridad exterior del país pueda ser filmado con total facilidad, sin tomar precaución alguna.

De hecho, la afirmación del exministro sobre un seguimiento ha desatado toda serie de especulaciones sobre la posible autoría del video (que llegó a Panorama vía fuente anónima, según indicó su directora y conductora Rossana Cueva): desde miembros de la seguridad del MINDEF, hasta integrantes de la DINI y aparatos de seguridad privados puestos al servicio de políticos de oposición (ver post de Laura Grados al respecto). Lo cierto es que, para variar, cuestiones vinculadas a la inteligencia estarán de nuevo sobre la palestra.

Pero la salida del ministro de Defensa también representa una oportunidad. Como sugiere Javier Torres Seoane, dado que el relevo se realizará a mitad de semana – cuando el Presidente de la República retorne de su visita oficial a Chile -, puede ser un buen momento para pensar en algunos enroques dentro del gabinete. El antropólogo y analista señala que “Una ventaja es que el actual ministro de Educación tiene las suficientes capacidades para ser la cabeza de más de un sector, mientras que hay por lo menos un par de ministros que podrían ocupar las carteras de Educación y Defensa, lo cual garantizaría- en ambos casos- una continuidad con las políticas del gobierno en ambos sectores”.

En otras palabras, se pueden hacer una serie de movidas que salven a Jaime Saavedra de una (injusta) censura y, a la vez, garanticen la continuidad de las reformas educativas con las que el gobierno está comprometido.

Como dicen los chinos, crisis puede sonar a oportunidad. Veamos si Palacio de Gobierno la aprovecha.

El blanco Saavedra

(En sus horas díficiles. Foto: Perú.21)

Comenzaré por el final. Creo que las políticas emprendidas por el ministro de Educación Jaime Saavedra son, en varios aspectos, lo que la educación peruana necesita. Ello no lo debe exceptuar de críticas, las mismas que tampoco deben convertirse en el pretexto para bajarse sus reformas.

Nos explicamos.

Es claro que el ministro Saavedra ha pisado callos con tres políticas claras: reforma e implementación de la carrera pública magisterial, reforma del sistema universitario (a la que se sumará el de institutos) y el nuevo currículo escolar. Como ya hemos mencionado en este blog hace unas semanas, hay hartos grupos de intereses que le tienen tirria al ministro:

  • El APRA y el fujimorismo, varios de cuyos miembros le tienen tirria porque el proceso de licenciamiento ejercido por el SUNEDU dejaría fuera de competencia a las universidades que algunos de sus miembros controlan. Además, el APRA no perdona que Saavedra haya mejorado e implementado la Ley de Carrera Magisterial que ellos aprobaron y que tenía varios defectos que fueron corregidos.
  • Algunos rectores que buscan ser, nuevamente, juez y parte, tratando de ingresar al SUNEDU, a través del proyecto de Ley presentado por Javier Velásquez Quesquén.
  • Propietarios de colegios privados que quieren evitar que el Ministerio de Educación avance en una cuarta reforma: una regulación sobre ellos, más allá de las cuestiones de competencia que ya veía INDECOPI.
  • Y, last but not least, un sector conservador de la Iglesia Católica e iglesias evangélicas que cree que la incorporación de contenidos vinculados a la discriminación por razones de orientación sexual y contra el machismo es la avanzada de la “ideología de género” para “destruir la familia”. Encima, se copian los mismos argumentos que esgrimieron los mismos sectores en Colombia.

Todos estos sectores – juntos pero no revueltos – han buscado una única salida: sacar a Saavedra para que estas políticas se vayan al diablo. Y han lanzado dos globos de ensayo para ver si les liga. Ambos con el mismo motivo: tratar de enlodar al ministro.

En un país donde al padre de familia le importa poco si es que la educación es pública o privada mientras le garantice a su hijo un empleo, o donde el tema de la educación sexual es delegado en la escuela para todo efecto práctico (salvo honrosas excepciones), el único flanco que le podía caer al ministro era el del principal evento deportivo a realizarse en 2019: los Juegos Panamericanos.

Saavedra pudo enfrentar bien el temporal. La organización de los Juegos se reordenó. Se ratificó la sede en Lima y, esta semana, se expidió la norma que permite acelerar las obras destinadas para la realización del mencionado evento deportivo. La cola del asunto ha sido unos audios atribuidos a Francisco Boza, así como acusaciones del excongresista Daniel Abugattás que han motivado la amenaza de una querella por difamación al exparlamentario. Pero, por ahora, este flanco parece haber sido relativamente conjurado.

El problema es que se le ha abierto otro. Un informe presentado el domingo por Panorama reveló que la Unidad de Inteligencia Financiera había detectado irregularidades en la adquisición de computadoras para colegios. Parte de los pagos hechos por el MINEDU culminaron en manos de personas insolventes. Los indicios apuntan a que la trama comprometería a la exjefa del programa de Donación de Materiales Educativos del Ministerio, Ruth Marina Vilca, quien debió renunciar al cargo por la denuncia. Para la adquisición, se empleó un sistema de contrataciones denominado “convenio marco”, a partir del cuál se evita una licitación pública y el funcionario encargado puede comprar a través del catálogo del portal Perú Compras.

Según nos refirió una fuente que conoce del tema contrataciones, si bien el “convenio marco” puede servir para algunos tipos de adquisiciones, no es la modalidad más recomendable para la compra de bienes más sofisticados. Otra persona que conoce bien el sector Educación nos indicó que se podían haber adquirido mejores máquinas que las que se compraron.

Desde el Ministerio de Educación, la versión oficial es que no tienen injerencia ni decisión respecto a la generación de acuerdos marcos ni sobre la selección de los proveedores que ofertarán sus productos y servicios a través de los catálogos electrónicos de Perú Compras. En esa línea, refieren también que las Entidades se encuentran obligadas a consultar los catálogos electrónicos de acuerdos marco de manera previa a la contratación de un bien o servicio y que, si se cumplen con las condiciones, la entidad estará obligada a contratar. La adquisición de computadoras a través de esta modalidad es obligatoria, de acuerdo a lo que hemos podido conocer, a partir de 2013. Y que, al conocer las presuntas irregularidades sobre el destino final del dinero, pidieron a Contraloría que investigara el tema, a pesar que se adquirió la oferta más barata.

Ante la bataola de críticas, Saavedra ha pedido asistir al pleno del Congreso, pero el fujimorismo buscaría su interpelación. De acuerdo a una de nuestras fuentes, Fuerza Popular buscaría que otra bancada presente el pedido, para luego apoyar con las firmas y “algún otro favor adicional”. Al mismo tiempo, en el gobierno ya están defendiendo a Saavedra, sobre todo, desde el ala tecnocrática liderada por Fernando Zavala.

No cabe duda que la denuncia es complicada y que, desde el Ministerio de Educación, es necesario que expliquen esta contratación y cómo se les pudo colar una funcionaria con serios problemas. Ya Saavedra comenzó una serie de entrevistas en esa línea. Y resultará necesario que se presente ante el Congreso.

Sin embargo, también es claro que el tema será aprovechado políticamente. Como ha referido hoy Rosa María Palacios:

Este ataque viene con fuerza y el tema de fondo es la reforma universitaria. Reforma que defiende los intereses de los alumnos y sus padres a tener una educación de calidad y no ser estafados con un título que no sirve para nada. Pero los mercenarios de la educación han puesto su dinero en todas las campañas políticas. Y vienen a cobrar. No esperarán nada para tomar por asalto la Sunedu y volver a entregar a los rectores su propia supervisión como propone el proyecto aprista de Velásquez Quesquén.

¿Pretenden disimular su asalto con una pantomima mas? Si. ¿Pueden censurar al Ministro? Si, tienen 72 votos mas 5 apristas.  ¿Puede aprobar leyes que destruyan a Sunedu? Pueden, tienen los votos. La pregunta es ¿por qué no lo hacen? ¿Por qué quieren buscar una elaborada denuncia de corrupción contra Saavedra?

Por que tienen miedo.

Miedo a que se les vea el fustán, Miedo a que todo el país sepa cual es el verdadero y  vil interés detrás de esto. Miedo a que el Presidente se harte de esos jueguitos y haga cuestión de confianza, del gabinete, la presencia de Saavedra. Ahí los quiero ver. Censuren pues. Y que vaya una. A la segunda, chau.

El gobierno debe estar listo para el embate. Pero, sobre todo, para defender políticas educativas que van en la línea correcta y que, más allá de correcciones puntuales (lean la columna de Lauer de hoy), requieren continuidad. Al mismo tiempo, en el MINEDU deben tener claro que es necesario hacer política para defenderse, así como la necesidad de corregir errores en contrataciones y ajustar los flancos de política pública más débil. Esta sí es una batalla que donde Zavala y su equipo deben comprarse el pleito a fondo.

La educación peruana no resiste más estafas. Menos aún que sus mercenarios vuelvan a tratar de coparla.