EL VERDADERO SIN “CHICHA”

Venta de información de Inteligencia de la Marina revela verdadero estado de los sistemas de inteligencia.

Jerónimo Centurión, reportero de La Ventana Indiscreta, reveló el último jueves la existencia de, por lo menos, un agente de inteligencia de la Marina de Guerra del Perú que ha vendido información clasificada a una empresa privada y se ha desempeñado como polígrafo en otra empresa (Ver Parte 1 y Parte 2)

La denuncia es bastante seria. Por un lado, Carlos Barba Daza, el agente de inteligencia involucrado en la denuncia, está impedido de laborar para una empresa privada (Grupo Atenea) – al igual que sus pares – y, menos aún, poniendo en práctica la actividad para la que fue entrenado: la detección de mentiras.

Por otro lado, es significativamente grave la venta de información a una empresa privada (Andrick Service, que tiene en su plantilla a Raúl Gonzáles, senderòlogo vinculado a las Fuerzas Armadas), quien a su vez, suministraba los datos dados por Barba a empresas mineras. Lo que se hacía era seguimiento y files de las autoridades y personas que presuntamente se oponían a la actividad minera, para poder encontrar algo que pudiera involucrarlos en actividades o conductas poco santas. No es difìcil recordar lo ocurrido con el seguimiento al padre Marco Arana y al equipo de Grufides en Cajamarca.

Si bien Allan Wagner y la Marina de Guerra del Perú han reaccionado rápidamente, disponiendo la separación del oficial involucrado y una investigación en Inspectoría de la Marina, la cuestión es más seria de lo que se piensa, dado que las empresas involucradas pertenecen a oficiales retirados de la Marina y Barba no sería más que uno de los varios agentes de inteligencia que hacen este “doblete” de información.

Cuestión que nos debe hacer reflexionar sobre el verdadero estado de la Inteligencia en el Perú. Hace unas semanas escribí al respecto y concluía diciendo que era necesaria una reforma, pero que habían varias personas en el gobierno poco interesadas en que dicha reforma se produzca, dado que conviene a sus intereses particulares tener un servicio desarticulado, que les permita acceder a información que pueda servirles para sus propias campañas.

Jerónimo promete más reportajes sobre este tema para la próxima semana. Sin duda, para que el Gobierno comience a ponerse a las pilas.

¿Y POR QUE NO VENDEMOS LOS CUARTELES?

Respondiendo a una propuesta de Aldo Mariátegui

El día de hoy, en su ya conocido estilo, el director de Correo Aldo Mariátegui hace una de aquellas propuestas temerarias y polémicas a las que ya nos tiene acostumbrados de cuando en cuando.

Esta vez, el conocido abogado plantea que las universidades estatales cuyas ciudades universitarias se encuentran en la ciudad de Lima (específicamente, San Marcos, Agraria y UNI) vendan sus amplios terrenos para la edificiación de proyectos inmobiliarios importantes para el crecimiento de la ciudad. A cambio, Mariátegui propone que con la venta de estos terrenos el Estado les venda u otorgue zonas eriazas en las afueras de la ciudad.

La pregunta que se desprende de esta propuesta es si es o no viable.

Ernesto Cárdenas, de Física 3, se hace la misma interrogante hoy en su blog. Y responde que si bien puede generar un gran negocio económico, puede resultar siendo contraproducente desde el punto de vista social, ya que estos centros de estudio ya no podrían captar a estudiantes de diversas zonas de la capital, más aún, considerando el caótico sistema de transporte público que tenemos.

Otros comentaristas incidieron en las microeconomías que se generan alrededor de las universidades y que podrían verse afectadas por este traslado. Imagínense lo que ocurriría con dueños de fotocopias, restaurantes, academias, cabinas de internet y demás negocios que se generan alrededor de la universidad (sí, incluyendo a los “huecos” abarrotados por los estudiantes cada fin de semana o fin de ciclo).

Yo por mi parte me atreví a hacer una propuesta más o menos en la línea de Mariátegui. Si las universidades tienen como único patrimonio – o uno de sus pocos patrimonios – sus locales, sería perjudicial para ellos venderlos. Más bien, quizás sea tiempo de repotenciar la idea ya explorada de vender los cuarteles que se encuentran dentro de la ciudad, por lo menos los que ya no se usan.

En el caso de los locales militares en zonas urbanas, por lo menos en el caso de Lima, es importante constatar que las manzanas circundantes a los mismos son aquellas de mayor peligrosidad de sus distritos. Ocurre con la zona cercana al Cuartel Bolívar en Pueblo Libre o con la zona de Santa Cruz en Miraflores, al pie del Cuartel San Martín. La única excepción es el Pentagonito en San Borja, que tampoco se podría a la venta, dado que es una instalación militar en uso y que no afecta a la expansión urbana de la ciudad, al igual que con las instalciones de Chorrillos. Es decir, podríamos solucionar un tema social y urbano.

Ya anteriormente se puso sobre la palestra la idea de vender el cuartel San Martín. Existían compañías constructoras interesadas en hacer proyectos habitacionales, la Comisión de Personas con Discapacidad del anterior Congreso planteó venderlo al Ministerio de Salud para construir un gran centro para la atención de este sector de la población y no es un secreto que el Ministro Allan Wagner tiene esta idea en mente. Sin embargo, Proinversión, entidad que se encargaría de esta venta, no ha puesto este terreno a la venta, debido a que el Ejército no ha dado de baja este inmueble.

Incluso veo en un blog aprista que la idea ha pasado por la mente del Presidente de la República, para tener fondos que incrementen la potencialidad de las Fuerzas Armadas. Otro punto a favor.

Otro tipo de razones, igualmente válidas, han esgrimido un grupo de congresistas para solicitar el traslado de toda instalación militar que se encuentre en zonas urbanas. En efecto, el Proyecto de Ley 1024/2006-CR, plantea la reubicación de cuarteles, infraestructuras y demás instalaciones que dificulten el desarrollo urbano, en un plazo de un año desde la aprobación de esta norma. Lo mismo ocurriría, por razones de seguridad, con todo el material de guerra y polvorines que se encuentren en zonas urbanas. La idea se completa con la autorización al Ministerio de Defensa para la venta de los inmuebles que se encuentren comprendidos en estos espacios.

En su exposición de motivos, el proyecto se concentra en los desajustes de las vías de acceso de las ciudades, el peligro que podrían ocasionar su presencia en caso de conflicto y, sin duda, los antecedentes de accidentes e incidentes ocasionados en diversas ciudades del interior del país por la explosión de materiales de guerra.

Por el momento, dejo el tema allí para sus comentarios.