MAS ALLA DE LOS GESTOS

Luego de una semana de tensiones, hoy los presidentes de Ecuador, Colombia, Venezuela y Nicaragua limaron asperezas y culminaron una jornada en la que, si bien no dejan de haber puyas, reclamos y acusaciones mutuas, se dejó en claro que no podía continuarse con una crisis diplomática que tenía aún visos de telenovela.

Sin duda, el gesto es acertado para liberar tensiones, luego de una semana en las que no faltaron los malos augurios sobre un conflicto armado y en las que la intemperancia de todas las partes involucradas hizo más dífícil la salida a este problema.

¿Qué nos debe dejar en claro los sucesos vividos? Que la lucha contra el terrorismo debe hacerse respetando la soberanía de los Estados, lo que debe llevar a América Latina a ir viendo las maneras de colaborar para luchar contra un problema internacional que viene siendo cada vez más grave – y bien lo sabemos los peruanos – y que requiere el concurso de todos.

Pero también esto ha servido para establecer que hay un dictador que está tratando de aprovechar errores y rencillas para poder ganar aliados internacionales, así como aminorar las críticas internas a una gestión autoritaria cada vez más cuestionada dentro y fuera de Venezuela.

No olvidemos esas dos lecciones, pues son las que marcarán, de alguna manera, la agenda de la región en los próximos meses.

MAS SOBRE EL TEMA:
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EL ROL DEL PERU EN LA REGION

Desde este espacio he sido, soy y seguiré siendo crítico de una gestión de gobierno que parece no tener como prioridad la ejecución de reformas claras ni una visión de futuro que nos introduzca, verdaderamente, en el camino del desarrollo. Sin embargo, una actitud crítica no debe caer en el extremo de la mezquindad a la hora de reconocer aciertos.

Hago esta introducción dado que me he quedado gratamente sorprendido por el comportamiento que ha tenido Alan García frente a la crisis Colombia – Ecuador – Venezuela. El Presidente ha sido claro en mencionar tres puntos claves: la intromisión colombiana en territorio ecuatoriano y la mentira posterior para negarlo estaba fuera de las reglas de juego, la OEA puede ser el potencial escenario de resolución de conflictos, Caracas debe mantenerse lo más lejos posible de la hoguera que ha contribuido a atizar.

En medio de un escenario regional donde los países llamados a decir algo – Argentina, Brasil y Chile – se callan la boca en los 7 idiomas o miran hacia el techo, por primera vez en lo que va de su gestión, García logra configurar una visión clara e independiente de su política exterior. No deja de apoyar los esfuerzos de Uribe para combatir el terrorismo, pero le recuerda que esa lucha debe emprenderse dentro de estándares internacionales y en el respeto de las reglas del Derecho y no como pretende Estados Unidos. Asimismo, intenta canalizar el lógico enojo del presidente ecuatoriano hacia canales diplomáticos y sacar a Chávez de uno de los juegos más peligrosos a los que nos ha llevado su megalomanía bolivariana.

En este espacio hemos criticado anteriormente la ausencia de una política exterior clara en el año de las cumbres internacionales y, en particular, ante dos temas que estaban presentes en ese comentario: la relación con los miembros de la Comunidad Andina y la reacción frente a las potencias internacionales cuando las mismas tuvieran actitudes dignas de no ser respaldadas. García ha intentado preservar la unidad de la CAN a la que varias veces ha petardeado en los hechos y, a la vez, manda un mensaje a Washington que debiera ser la tónica de los gobiernos latinoamericanos: somos socios comerciales, pero no por ello avalo todo lo que haces. A ello debe sumarse una posición clara frente al chavismo, que no implique, a la vez, la satanización de las protestas internas, tal como ya se viene presentando en estos momentos.

Sin duda, se ha dado un buen paso que puede ser el inicio de una buena política. En Torre Tagle, debieran tomar nota y comenzar a perfilarla.

MAS SOBRE EL TEMA:
Editorial de El Comercio: Un conflicto que debemos disipar, no atizar
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La Columna de Tobi: Negocios geopolíticos
La Hora del Pucho: ¿El plan de Chávez para dominar Sudamérica?

PRECIPITACION Y BELIGERANCIA

Muchas veces los seres humanos actuamos movidos por la pasión y, ello, aunque no en todas las ocasiones, genera situaciones de dificultad para todos quienes se ven involucrados en las mismas. Muchas de las relaciones humanas se ven marcadas y complicadas por la actuación con precipitación frente a hechos que se ven como amenazantes y si a esta complicación se le suma un ánimo beligerante, pues los involucrados terminan siendo más afectados por lo que podía ser un problema que podía solucionarse en otros términos.

Creo yo que esto es lo que ha pasado con la actual crisis entre Colombia y Ecuador, cuyos hechos centrales ya son conocidos pero vale la pena reseñarlos brevemente:
– El sábado, las Fuerzas Armadas Colombianas logran la muerte del número 2 de las FARC, Raúl Reyes. El evento es celebrado por Álvaro Uribe como una de las mayores víctorias de su gobierno. En ese momento, se informó que el bombardeo que causó la muerte del líder de esta organización se produjo cerca a la frontera con Ecuador. Lo mismo fue indicado, en primera instancia, al presidente de dicho país, Rafael Correa. Uribe reconoció que se obtuvo la información de su ubicación por inteligencia de Estados Unidos.
– A las pocas horas, Bogotá reconoce que el ataque se produjo en territorio ecuatoriano. Correa manda llamar a su embajador.
– Allí no queda la cosa. Hugo Chávez mete candela, pone tropas en la frontera con Colombia, habla abiertamente de guerra y llama revolucionarios a los miembros de las FARC. Bueno, no se podía menos de quien llamó beligerantes a quienes cometen actos de terrorismo.
– La cuestión se complica más ayer. Quito tiene que admitir que habían habido contactos con Reyes e incluso Francia señala que este personaje era el enlace para la liberación de Ingrid Betancourt, la ex candidata colombiana secuestrada hace varios años por las FARC. Al final de la jornada, Ecuador rompe relaciones diplomáticas con Colombia y Venezuela expulsa a los diplomáticos colombianos en su territorio.

Mientras tanto, el dia se inicia con la llegada de Correa a Lima, en lo que es el inicio de una gira para pedir respaldo ante lo que considera una invasión a su territorio. De otro lado, Uribe ha señalado que denunciará a Hugo Chávez ante la Corte Penal Internacional por apoyo al terrorismo, siendo interesante en que delito podrá encajar este apoyo y que pruebas presentará. Mientras que la OEA intenta detener la crisis.

Todo esto comenzó con un acto precipitado de Colombia. Es cierto que el gobierno colombiano tiene el derecho y el deber de combatir a quienes atentan contra la democracia y los derechos humanos de sus ciudadanos. Pero no ello no lo ampara para mentir sobre lo ocurrido o para pasar una frontera. Fue lo mismo que, a mayor escala, se cuestionó cuando Estados Unidos invadió Irak. Claro, los norteamericanos, a diferencia de los colombianos, no tenían motivo alguno para dicha invasión. Pero el derecho internacional no ampara este tipo de situaciones.

Pero ha continuado gracias a la beligerancia que Hugo Chávez ha instalado en la región. Con un azuzador de las hostilidades, Correa, quien estaba visiblemente molesto por una invasión territorial, ha terminado llevando este problema a un extremo en el que no han faltado los agoreros de un conflicto armado, a pesar que los intereses económicos de los tres países impedirían una conflagación bélica.

Sin duda, Ecuador tiene todo el derecho de protestar ante una invasión de su territorio, pero no puede llevar esto a una situación límite como la que hemos vivido en estas horas, gracias a los “consejos” de su mentor bolivariano, quien desde hace tiempo pretende inmiscuirse en el conflicto colombiano, ante la pérdida de popularidad en su país.

¿A que nos debiera llevar la actuación de los demás presidentes de la región? En primer lugar, a atemperar los ánimos. En segundo lugar, a que Uribe reconozca sus errores y precipitaciones. Y, en tercer lugar, a que Ecuador acepte las disculpas y normalice sus relaciones. Y también es claro que los países latinoamericanos deberán tener convenios claros para combatir al terrorismo. La precipitación y la beligerancia, vale la pena recordarlo, hizo que el Perú se demorara en derrotar militarmente a estos grupos, ya que no se supo distinguir a los inocentes de los terroristas ni se respetaron las reglas del derecho nacional e internacional. Justamente los Estados deben diferenciar su actuación sobre la base de la legitimidad que le da la adopción de reglas comunes y que, además, sean cumplidas. Esa fue una lección que tuvimos y que debemos aprender.

Y a Chávez, habría que recordarle lo que dice hoy el diario La Nación de Argentina:

Sin embargo, hace menos de cuatro años, el 9 de noviembre de 2004, el mandatario venezolano, con el mismo acento y entonación, sostenía, en una visita a Colombia: “Yo soy un hombre de honor. Si yo apoyara a las FARC tengan la seguridad de que lo diría, no lo escondería. Para que quede claro: no apoyo, no he apoyado jamás ni apoyaré jamás a la guerrilla colombiana ni a movimiento subversivo alguno contra gobierno democrático alguno, de ninguna manera. Les juro por Dios y mi madre santa que si yo apoyara la guerrilla, no tendría cara para venir aquí”.

Y advertía: “Llámese como se llame al grupo armado que fuere, en el mismo momento en que entren en territorio venezolano violando nuestra soberanía se convertirán en enemigos de Venezuela y serán tratados como tales”.

¿Qué lo ha hecho cambiar de opinión? Desde Caracas, nos deben a todos los latinoamericanos una respuesa.

MAS SOBRE EL TEMA:
Editorial de La Repùblica: Tormenta en el norte
Augusto Alvarez Rodrich: Los entrometidos
Ariel Segal: Horas de la “verdad”
Mirko Lauer: El cerco a Colombia
El Fondo del Vaso: La Guerra de las Américas
Oceano de Mercurio: Mein Kampf chavista

CHAVEZ PIERDE REFERENDUM

Creo que no me iba a ir a dormir sin ver los resultados sobre la posible modificación constitucional en Venezuela. Y las sorprendentes cifras dadas hace algunos minutos por el Consejo Nacional Electoral dicen lo siguiente:

Bloque A: Reelección indefinida, más poderes presidenciales, profundización del “socialismo del siglo XXI”.

SÍ 49.29%
NO 50.70%

Bloque B: recorte de la libertad de expresión y atributos procesales en estados de excepción

SI 48.94%
NO 51.05%

Pues bien, escribo este post luego de soplarme el discurso de Chávez vía Globovisión. No le ha quedado otra que reconocer el resultado electoral, aunque con frases enigmáticas como “esto es una victoria pírrica”, “este es otro por ahora, que yo he preferido así” o “por ahora no pudimos”. El señor que maneja Venezuela más allá de los límites democráticos ahora quiere pegarla de demócrata compungido. Hasta ha dicho que hay “plena libertad de expresión”, sin acordarse de lo que hizo con RCTV hace unos meses. No lo dudo, algo trama este personaje que ahora quiere iniciar una carrera nuclear en América Latina.

Lo cierto es que el resultado comprueba dos cosas. La primera, es que Venezuela está polarizada gracias a su estrambótico Presidente, que, como hemos dicho reiteradamente, no es de izquierda, sino que encarna el peor mal de América Latina: las tiranías. Alguien que quería quedarse hasta el 2050 no puede ser sino puesto al lado de gentuza como Pinochet, Videla, Fujimori o Fidel Castro.

La segunda, es que la oposición venezolana tiene la gran oportunidad de fortalecerse y, como se hizo en el Perú, buscar una salida al autoritarismo sobre la base de los mecanismos legales existentes. Y para ello, además, tendrá que tener un programa político que pueda incorporar las demandas económicas y sociales que ya están presentes en Venezuela, como la escasez de alimentos, la desigualdad y la inflación.

Y es que el gran reto de América Latina, para poder frenar a estos autoritarismos de nuevo cuño, es demostrar a la gente que la libertad democrática es compatible con un programa económico basado en el mercado y en la inclusión social, respondiendo a las demandas de la población por Estados más eficientes, menos corruptos y más preocupados por las carencias de sus ciudadanos.

De no hacerlo, seguiremos con estos caudillos autoritarios gobernando o amenazando con gobernar países como los nuestros, con los resultados que todos conocemos: menos bienestar económico y social a mediano plazo, más corrupción, menos libertades.

Ojalá en Venezuela se cante próximamente la primera línea de nuestro himno: Somos libres, seámoslo siempre. Y que el ¡abajo cadenas! de su himno se entone en todo Caracas.

MAS SOBRE EL TEMA:
Juan Sheput: ¿Quién ganó en Venezuela?
Menos Canas: Percepción ciudadana: democracias
El Blog del Morsa: Venezuela: el No a Chávez
Utero de Marita: Dos caras de Venezuela
Fabber: Gana el NO en Venezuela
Alan: Venezuela quiere una “democracia de alternancia”

CHAVEZ Y EL REY: PENSANDOLO MEJOR

Hace algunos años, El Comercio sacó un libro compilatorio de algunos artículos de Mario Vargas Llosa, al que tituló El Lenguaje de la Pasión. Creo que el título no podía ser más acertado. Cuando una persona coge su lapicero – sea azul, negro y en algunos casos rojo – o se sienta frente a la computadora, no solo escribe procurando transmitir ideas, sino también sentimientos y sensaciones. La pasión nos empuja a decir lo que sentimos y lo que pensamos, pero, en ciertas ocasiones, también nos puede ocultar algunos desaciertos que, en el momento, consideramos que son buenos. Y a veces hace falta que personas que están en tu misma vereda te hagan notar que la pasión puede, en ocasiones, hacerte aplaudir cosas que no están del todo bien.

Creo que es conocido por todos que no siento ninguna simpatía por Hugo Chávez. Las razones las conocen de sobra: creo en las reformas en democracia antes que en las revoluciones violentas, creo que un nuevo Estado no se construye destruyendo todo lo que se opone a uno, creo en que la libertad y la justicia social no son cuestiones incompatibles y por ello es que las dictaduras, con sus horrores y represiones, sin importarme su signo, son de lo peor que nos legó el siglo XX.

Hace una semana, a raíz de los incidentes en la Cumbre Iberoamericana que ya todos conocen, escribí un post llamado El Complejo Escenario Regional, acerca de la actitud de los presidentes latinoamericanos frente a un personaje que ha hecho de la prepotencia y la desmesura verbal su gran legado para la historia latinoamericana de los dictadores. Y dicho post terminaba con la satisfacción frente al gesto del Rey Juan Carlos de España por haber “puesto en su sitio” al gobernante caribeño.

No comparto los comentarios que acusan de franquista y antidemocrático al Rey. Ataques ad hominem como los recibidos esta semana por el monarca español no hacen sino ver que los partidarios de Chávez, onubilados por lo que creen que es el “Socialismo del Siglo XXI” – y que no es otra cosa que repetir, muertos más, muertos menos, las dictaduras de Castro, Pinochet o Fujimori -, han pretendido llevar este tema al terreno de un supuesto enfrentamiento ideológico, cuando aquí el tema es más profundo: ¿pretendemos sacrificar las libertades democráticas y el derecho al disenso sobre la base de una supuesta ventaja económica asistencialista? Ojo, Fujimori hizo lo mismo con las privatizaciones y muchos de los que hoy aplauden a Chávez en ese momento hicieron un escándalo. Para mi, ideologías al margen, me parece exactamente lo mismo, pues los pueblos terminan renunciando a lo más importante para ellos: la libertad.

Pero dicho esto, quisiera introducir un matiz autocrítico sobre uno de los aspectos del artículo del domingo pasado: mis felicitaciones al Rey, motivado por un texto que leí el viernes y que motivó varias preguntas que quiero compartir con ustedes.

Deben haber notado que entre los blogs que más he recomendado en este último tramo del año se encuentra Menos Canas. Particularmente, es uno de los espacios que leo más frecuentemente por dos razones: la primera, es que en un país donde la política es antropocéntrica, también tiene género másculino, y ello hace valioso el esfuerzo de que alguien del género femenino pueda exponer sus ideas con vehemencia y, muchas veces, con más pasión de las que varios de sus congéneres hombres lo harían. La segunda, es que los textos están bien escritos y, dentro de la ironía que los caracteriza, siempre te dejan algo, sobre todo, muchas preguntas. Y cuando un texto de este tipo te deja preguntas o indignación realmente ha funcionado.

Pues es lo que me ha sucedido con el post titulado ¿Por qué no me callo?. Sosteniendo una posición igualmente crítica frente al chavismo, el texto se plantea una pregunta central: ¿No es que el Rey cometió un acto de intolerancia semejante al del dictador venezolano? Y creo que, meditándolo en frío, parece ser que sí. Chávez, con todo lo que dice o piensa, se merecía respeto, al igual que el Rey o cualquier otro ciudadano y cualquier reclamo podía hacerse en un tono menos destemplado. Peor aún, el tema le ha servido al veneco para hacerse pasar como víctima, cuestión que le queda de maravillas.

Con una actitud igualmente intolerante, Juan Carlos habría terminado cayendo en el mismo nivel de Chávez, lo que me plantea otra pregunta: ¿Cómo dar batalla a dictadores como quien dirige los destinos de Venezuela?

Quizás un inicio de respuesta sea diciendo que no cayendo en las mismas prepotencias en la que ellos caen. Y me acuerdo de la lección de civismo que la oposición a Fujimori dio hace algunos años: nunca se cayó en la violencia, las marchas fueron pacíficas, las reacciones dentro del orden constitucional y la desmoronación del régimen fue procesada dentro de los cauces establecidos. Ello terminó dándole una lección al mundo sobre como un pueblo puede deshacerse de un sátrapa son necesidad de un tanque o de armas, haciéndolo ver con los pies en polvorosa frente a la espantosa corrupción de su régimen. ¿Pasará lo mismo en Venezuela? Pues la respuesta la tiene, principalmente, la hasta ahora desarticulada oposición llanera.

En la misma Cumbre del “¿por qué no te callas?” hubo un gesto igualmente valioso pero menos resaltado. Sin estridencias, ni frases altisonantes, José Luis Rodríguez Zapatero rechazó las actitudes bravuconas de Chávez, en gesto que no ha sido suficientemente resaltado, quizás porque no tenga la notoriedad mediática de un gesto real, pero sí la valentía y exactitud verbal de un demócrata a carta cabal. Y esa actitud debe ser más aplaudida que lo que ya se ha convertido en muestra de chistes y hasta canciones en Internet.

Decía al inicio que la pasión puede ser buena pero que, a veces, nos onubila. Cuando se acompaña de la razón y de las formas democráticas, sin duda, puede servir para que las cosas comiencen a cambiar en un país al que todos apreciamos.

EL COMPLEJO ESCENARIO REGIONAL

Del vals Alan – Chávez al “¿Por qué no te callas?”

Vaya que es una región compleja e impredescible la nuestra. La última cumbre iberoamericana, con algunas ausencias, nos confirma que el escenario regional viene siendo cada vez más complejo y, por que no decirlo, agrio.

El estilo personalista, malcriado y autoritario de Hugo Chávez se ha convertido en el principal elemento divisor entre países de la región. Lejos de hacer concordar visiones sobre como encarar una relación con Estados Unidos menos dependiente y, a la vez, cordial, o sobre como encarar los problemas de la pobreza y la desigualdad en la región y potenciar los espacios económicos regionales, hemos terminado discutiendo como nos relacionamos con el reemplazo de Fidel Castro en eso de ser el autoritario más poderoso de América Latina.

Como lo hemos manifestado en otra ocasión, el problema con Chávez no es de izquierda o de derecha, como sus defensores y los más torpes de sus detractores intentan poner sobre la mesa. El problema es que intenta ponerse él como única alternativa válida a alinearse absolutamente con Estados Unidos y vender una receta que termina concentrando el poder en una sola mano, con el funesto resultado que ha generado en América Latina, sin importar el signo que la dictadura de turno nos haya puesto.

El grave problema es que sus pares – los presidentes latinoamericanos democráticos – no hacen lo posible por deslindar con este sujeto. Como lo relató Carlos Basombrío hace algunas semanas:

Lo anterior no ha sido óbice para que, a nivel regional, Chávez siga consolidando su influencia. Hace unas semanas logró que su idea del Banco del Sur, como respuesta al Banco Mundial y al FMI, se convierta en realidad y que, además de los países del ALBA, participen Brasil, Argentina y Colombia. Chávez ha logrado, también, una relación muy cercana con Uribe y es hoy nada menos que el principal mediador para un acuerdo humanitario para la liberación de los rehenes de las FARC. Incluso con Brasil, con el que ha tenido roces a lo largo del año, acaba de conseguir que Lula empuje, en la Câmara dos Deputados, la ratificación del ingreso de Venezuela al Mercosur, faltando ahora solamente el Senado.

¿Y ello por qué se produce?

Por un lado, el juego de Chávez, tanto dentro como fuera de las fronteras venezolanas, se basa en un solo tema: petróleo y recursos económicos ingentes. Con el precio del barril de petróleo cercano a los 100 dólares, el gobierno venezolano sabe que tendrá recursos ingentes para seguir desarrollando su política de asistencialismo, profundización de la dictadura – con cambio de Constitución incluido – y venta de su modelo a otros vecinos de la región. Ello, en un contexto donde los problemas energéticos para el Cono Sur son angustiosos.

Pero de otro lado, Chávez se beneficia de lo que pasa en cada uno de los países de la región, sobre todo, en aquellos que podrían ser alternativas a su modelo. Lula ha quedado debilitado como líder regional, tanto por falta de definición en su política exterior como por los escándalos de corrupción que afectaron su primer gobierno. En Argentina, la dinastía K tiene que hacer frente a las críticas hacia la creciente personalización de su poder y los problemas económicos ocultos que parece tener, sin tampoco tener las cosas claras con relación a que hacer con Chávez, con quien Nestor tiene una relación cercana y parece que Cristina no tanto. En Chile, ya son conocidos los problemas de la presidenta Bachelet por tener consenso popular y la lucha por la sucesión tanto en la Concertación como en la Alianza, más que un interés en lo que pasé en el vecinario, salvo en resolver los problemas con Bolivia y Perú.

Tampoco es que los aliados de Chávez la tengan todas consigo. Vean los post de Martín Tanaka sobre Ecuador y Bolivia para que nos percatemos que la situación es más compleja de la que TVSur y los canales venezolanos informan. Claro, el peligro del personalismo lindante con lo autoritario en ambos países sigue siendo fuerte, pero, hasta el momento, no han dado ese paso que los ubicaría en la mísma égida que su mentor.

¿Y que pasa con nosotros? Pues luego de las peleas de callejón durante la campaña electoral, hemos dado paso a la reconciliacion en cumbres, al silencio con lo que pasó con RCTV y ahora, a los abrazos y a los negocios con Alan.

Por eso es que el gesto de ayer del Rey Juan Carlos I – a pesar que yo piense que Aznar es indefendible – es tan valioso. Poner en su sitio a alguien que hace de la prepotencia una forma de vida, del autoritarismo la única vía a la izquierda y de la malcriadez su único medio de crítica dice mucho del mismo monarca que fue firme ante un intento de golpe de Estado en 1981.

Y por eso, ese ¿Por qué no te callas? merece ser visto, una y otra vez. E imitado por los demás líderes de la región.

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ME TAPARON LA BOCA

Dije que sería goleada, pero uruguaya.

Y me alegra haberme equivocado…3 veces.

Ahora, a romperle el arco a los Chavez’s Boys.

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El blog de Oblitas: Perú estuvo soberbio
Blogger uterino – periodìstico te invita a reventarle cohetes a Uribe…hasta que volvamos a perder.
La Cebolla se burla de hinchas peruanos y de Uribe
Desde el Fondo del Vaso, una crónica completa del Perú – Uruguay