LA BUENA EDUCACION


Es difícil encontrar buenas noticias en estos días. De hecho, son las que menos salen en los medios de comunicación en general. Sin embargo, éstas se producen y es necesario también comentar sobre las mismas.

El jueves pasado, tuve la oportunidad de estar presente en un evento sin precedentes. Presidentes Regionales y Rectores de universidades públicas de Cajamarca, Cusco, Junín, Lambayeque y Loreto estuvieron dialogando sobre las posibilidades de colaboración institucional que podían tener con miras al desarrollo de estas zonas del país.

Ambas partes partieron de una premisa: se necesitan mutuamente. De un lado, la universidad requiere mejorar la calidad de los servicios que presta y, luego de estar encerrada en si misma, requiere proyectarse hacia la comunidad que la circunda. De otro lado, los gobiernos regionales procuran una mejor capacidad de gestión, así como proyectos concretos para aprovechar las potencialidades de los sectores productivos que se desarrollan en cada zona del país. En algunas regiones ya existían avances iniciales sobre la materia, en otras, el estado de la cuestión era más incipiente, pero, al final, existía la voluntad de todos por salir adelante.

Sobre esta base se desarrolló un productivo intercambio de ideas, que permitió identificar los principales problemas de ambas entidades, las áreas en que podrían ayudarse y la necesidad de formar equipos conjuntos con miras a formalizar contratos que impliquen obligaciones mutuas a cumplirse y ser monitoreadas con el apoyo del Instituto de Estudios Sobre la Universidad (INESU), organizador del evento.

¿Por qué considero a esta noticia como relevante? Porque demuestra que actores que no han sido suficientemente bien tratados por el gobierno central, como la universidad pública y los gobiernos regionales, cuentan con capacidad suficiente para dialogar y comenzar a tomar decisiones importantes sobre el futuro de su región, lo que redunda en la mejora de la institucionalidad democrática y de cada una de estas entidades. Asimismo, nos vuelve a demostrar el gran potencial que tiene la educación como motor del desarrollo sostenible en nuestro país y las posibilidades que se puede tener a través de la investigación aplicada y la inversión en ciencia, tecnología y humanidades.

Para que este esfuerzo de resultados, sin duda, se requerirá de mucho más que la buena voluntad de los actores involucrados. Se necesita que concreticen las áreas en las que trabajarán y los aportes que una y otra se brindarán. Asimismo, considero que la empresa privada debiera estar más interesada en este tipo de iniciativas, ya que puede ser el germen para contar con mejores profesionales en las regiones, que accedan a mejores puestos de trabajo y quienes, además, estén familiarizados con los problemas y necesidades de su región. Algo que los inversionistas deberían considerar como valor agregado, en momentos en que se requiere mayor inversión en el interior del país que, además, tome en cuenta a quienes no viven en Lima.

Mirar hacia las provincias es necesario, ya no solo para detallar la protesta de la semana, sino también para fijarnos en aquello que permita marchar hacia el desarrollo a todos los peruanos. Este es un primer paso.

MAS SOBRE EL TEMA:
Comunicado conjunto de los participantes en la reunión

¿DESPEGA LA DESCENTRALIZACION?

Si hubo una materia en la que la Presidencia de la República salió jalada con creces el año que pasó, fue la descentralización.

El único gesto importante que se tuvo desde Palacio sobre el tema fue la desactivación del Consejo Nacional de Descentralización, para concentrar el proceso en manos de la Presidencia del Consejo de Ministros. Todo indicaba que se repetía la misma lógica subyacente al primer gobierno de García: un proceso que era controlado desde Lima y en el que el empoderamiento de las regiones sería minúsculo.

Peor aún, el gobierno se puso en confrontación con los Presidentes Regionales, quienes formaron una Asamblea que ha tenido relativo éxito en convertirse en un canal de expresión de demandas y necesidades que, aunque diversas, coinciden en la necesidad de ahondar un proceso conveniente para el paìs y corregir los defectos heredados de la administración anterior. García no entendió la lógica regional y se la pasó reprimiendo paros y reclamos regionales durante buena parte del 2007.

La recuperación del diálogo parece haber surgido el viernes, luego de una extensa reunión entre Alan y todos los presidentes regionales, en la que se han definido temas de agenda y grupos de trabajo específicos para ver diversas cuestiones vinculadas al desarrollo regional.

Para que dicho esfuerzo resulte, se requiere, en primer lugar, de una nueva predisposición tanto del gobierno central como de sus pares regionales, en medio de una lógica que no privilegie la confrontación. Pero también requiere de compromisos de ambas partes. Como bien anota Jorge Bruce:

Pero esta vez (Alan) se ha comprometido ante un conjunto de dirigentes -algunos tan afiatados como Guillén, Huaroc o el propio Simon- que no le van a dejar salirse con la suya tan fácilmente como el Congreso o el gabinete ministerial. Estos deberán dar cuenta de los avances ante su electorado, que trasladarán al poder central… si este no cumple sus compromisos descentralizadores. A su vez, esto obligará a dichas autoridades a desempeñarse con eficiencia en sus respectivas regiones, privados de la excusa de la centralización limeña. En suma, un círculo virtuoso cuyos resultados serán revisados en la próxima reunión trimestral, pactada para marzo.

Retos para ambas partes y que deberán afrontar con eficiencia. Cabe recordar que el mayor descontento con la democracia y con el modelo económico se concentra en provincias, por los motivos que ya conocemos. Si se llegan a encontrar sinergias importantes entre estas autoridades y se hacen planes congruentes con ello – por cierto, ¿para cuando el Centro de Planeamiento Estratégico? – si podrían ponerse las bases para una mejor redistribución y mejores servicios básicos.

Para que la descentralización funcione, empero, no es solamente necesario que los gobiernos regionales y central hagan bien su tarea. También se requiere del concurso de otros agentes, como el empresariado y las organizaciones no gubernamentales. Pero dejo esta idea suelta para pensar: ¿Qué pasa con las universidades públicas y el efecto que pueden tener en el desarrollo regional?

Y aquí viene una idea que tal vez se pudiera recoger. Imaginemos que Gobiernos Regionales y las Universidades Públicas puedan tejer alianzas estratégicas que puedan beneficiarlos a ambos. De un lado, podríamos tener universidades con mejor presupuesto y dedicadas exclusivamente a las carreras que tengan mayor incidencia en el desarrollo de cada región del país. Del otro lado, podemos tener regiones que aprovechen mejor sus capacidades, tengan profesionales con conocimientos en ciencia, tecnología y humanidades que puedan trabajar por la mejora de la zona del país en la que viven.

Hasta ahora, esa propuesta parece un sueño. Dependerá de ambas partes si lo quieren realizar. Y ese es un aporte que no requiere de transferencias del gobierno central, por lo que la tarea está pendiente de cumplir.

Como vemos, la descentralización nos compete a todos. Y ya no puede esperar más tiempo. De lo contrario, vayamos haciendo apuestas sobre el próximo outsider del 2011

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El tuturú regional
Editorial de La República: ¿Tregua Lima – regiones?
Santiago Pedraglio: Relaciones intergubernamentales
Juan Paredes Castro: Deshielo entre el Gobierno Central y el Perú profundo