MUERTO (BIEN) FRESCO

Durante la transmisión de la Cumbre ALC – UE en TV Perú, un viejo rostro reapareció en pantalla. Se trataba de Carlos Espá, ex conductor de Cuarto Poder, con su conocida parsimonia. Una muestra de lo que hizo como conductor durante 3 días en este video de Utero.tv:

Lo que no conocíamos eran los detalles de la contratación de Espá para este trabajo.

Las Bases: Para realizar este trabajo, TV Perú pedía los siguientes requisitos:

  • Con estudios en Derecho y Ciencias Políticas
  • Experiencia y/o Conocimiento en Presentación de programas periodísticos en televisión en Entidades Publicas y/o Privadas.
  • Disponibilidad Inmediata.

Pregunta: ¿cuantos periodistas cumplen con estos requisitos?

Sigamos con más de las bases, ¿qué actividades desempeñaría el conductor?

El profesional deberá realizar las siguientes actividades para el desarrollo del servicio:

  • Realizar la presentación de un programa televisivo.
  • Realizar entrevistas periodísticas a dignatarios  extranjeros y nacionales.
  • Otras actividades desarrolladas

¿Y por cuanto tiempo? Las bases señalaban que desde que se suscribía el contrato hasta la culminación de la Cumbre. CONSUCODE no indica cuando se firmó el contrato.

La Buena Pro: El ciudadano Alfonso Carlos Espá y Garcés – Alvear fue el único postor en este proceso de menor cuantía. La buena pro fue adjudicada el viernes 9 de mayo y la cumbre comenzó el jueves 16 de mayo. En pocos días, Espá se llevó la suma de S/. 6,320.00, lo que podría explicarse por la trascendencia del evento.

Sin embargo, llama poderosamente la atención esta contratación, dada la posición de Espá con relación al gobierno. Veamos una selección de algunas de sus últimas columnas en Correo, para comprobar esta afirmación:

Lacrimosa Encuestocracia (25 de abril de 2008):

TRES: Pese a todo, no hay rubor en nuestros lloriqueos; no hay pudor en nuestras exigencias, en la primera piedra que alzamos, en el índice acusador que esgrimimos. Si hay algo que sobra en el Perú son plañideras y catones de alquiler. Nos encanta hacernos las víctimas. Un par de tragos y somos hermanitos. ¿Qué otra razón habría para que Toledo haya sido elegido presidente?

Que sea el Perú (09 de mayo de 2008)

UNO: En los menos de dos años que lleva el actual gobierno se ha creado cerca de un millón de empleos. Un millón. Es lo que ofreció e incumplió el segundo belaundismo. Recordemos que, bajo el slogan Trabajar y Dejar Trabajar, Belaunde fijó tamaño guarismo como objetivo para todo un quinquenio. Al final, la feroz recesión con caída de 14 por ciento del PBI trajo por los suelos tal ensoñación. Hoy, sin grandes titulares, esta meta que es colosal ha sido ya alcanzada. Restan aún tres años para seguir creando más millones de puestos de trabajo.

La comunicación ja,ja,ja (30 de mayo de 2008)

DOS: En política las casualidades no existen. Hace un mes los agoreros del acabose anunciaban un país en llamas, paralizaciones y anticumbres. Hoy retornan a su libreto predilecto: la mezquindad. Refunden en páginas interiores la subida presidencial. Asimismo, ponen en tela de juicio las cifras de reducción de la pobreza sin haber siquiera examinado la metodología utilizada. De paso pretenden ningunear a las entidades participantes, incluido el Banco Mundial.

(…)
CUATRO: ¿Por qué guardar silencio ante lo bueno? ¿Por qué retacear? ¿Por qué confundir independencia con majadería?

¡Grande, chiquito Humala! (13 de junio de 2008):

QUINTO: Mientras el gobierno avanza en electrificación, agua potable, carreteras, salud, educación, puestos de trabajo y reducción de la pobreza, Humala devanea entre el autoritarismo y la piconería. Caretas se pregunta “¿A dónde apunta Humala?” Se trata de una pregunta retórica. Es obvio que apunta a sus propios pies. Tiene muy poco vuelo, la verdad. Seamos agradecidos: gracias, gracias, muchas gracias mariscal.

¿Se contrató a este periodista solo porque escribe estas cosas a favor del gobierno?  Alguien en Tv Perú nos debe la respuesta.

OTRA DE ESPA:
Ombloguismo y el libro de entrevista a Alan pagado por el empresariado

PERIODISTAS EN APUROS


Ayer escuché a alguien que el periodismo es una de las profesiones con mayores peligros, tanto para el desempeño de la función como en su estabilidad laboral. Dos ejemplos nos ayudaran a entender que en el Perú de hoy, algunas viejas prácticas del pasado parecen estar más vigentes que nunca.

Guillermo Giacosa es de los periodistas a quienes más respeto, a pesar que sus posturas ideológicas sean absolutamente contrarias a las mías. Y lo respeto por su honestidad, pues hasta en los errores es totalmente transparente. Y aunque no comparto sus visiones complotistas sobre el mundo de hoy, sin duda, es de las personas que mejor información maneja sobre algunas partes del mundo que para los latinoamericanos son ignotas.

Por ello, es que preocupa que a Giacosa le hayan cancelado su programa en TV Perú. sobre todo, cuando es conocido que tiene posiciones contrarias al actual gobierno y a muchos de los invitados de las próximas cumbres internacionales. Al parecer, el canal estatal prefiere transmitir bodas de cuentos de hadas – con el respeto que me merece el reconocido tenor que se casó ayer – antes que optar por una programación plural y que respete las diversas opiniones de todos los peruanos y los extranjeros que han hecho su vida en el Perú.

Pero si la despedida abrupta de Giacosa preocupa, otra noticia también nos recuerda a la década de los noventa. Informa (y alarma) El Comercio:

Un habitual barrido electrónico de líneas de comunicación vinculadas a este Diario dejó al descubierto que el teléfono fijo del domicilio del editor central de Política y Opinión de El Comercio, Juan Paredes Castro, venía siendo interceptado a través de un sofisticado equipo de ‘chuponeo’ instalado en un poste ubicado a 400 metros de su casa.

El hallazgo del aparato trasmisor-receptor, cableado en conexión con el número telefónico del periodista, se produjo luego de que los servicios de seguridad del Diario efectuaran hace un mes de manera inopinada una limpieza electrónica de las líneas fijas domiciliarias, anexos y móviles del personal de diversos niveles de esta casa editora, en lo que constituye una práctica empresarial periódica de prevención.

Si bien se ha podido confirmar la interceptación telefónica, no se ha podido determinar cómo operaba el aparato trasmisor-receptor y a cargo de quiénes estaba el sistema de escucha; si detrás de este había una persona en permanente posición de control de las comunicaciones o si estas eran seguidas a través del hilo telefónico e inclusive grabadas y revisadas periódicamente por todo un equipo de espionaje.

Se trata de una flagrante violación de la privacidad de las comunicaciones que El Comercio y el periodista directamente afectado denuncian y hacen de conocimiento público y de las autoridades.

De acuerdo con las características del transmisor-receptor encontrado, este procedería de Colombia y sería uno de los tipos que utilizarían agentes de Seguridad del Estado y empresas particulares que actúan clandestinamente. Por lo general, quienes se encargan de operar este trabajo ilegal lo hacen desde una camioneta ubicada en las inmediaciones del inmueble donde está el teléfono intervenido y en la que se encuentra instalada una cabina con receptor.

Situación bastante preocupante y que ya se había registrado hace algunos años con Rosa María Palacios, sin que se esclareciera el tema.

Y por ello caben varias preguntas: ¿Quién está escuchando las conversaciones de Paredes Castro? ¿Se escuchan las conversaciones de otros periodistas? ¿Para quién se procura obtener esta información? ¿Los ciudadanos tendremos que volvernos a cuidar de no poder hablar por teléfono fijo o celular sobre algunos temas?

Algo huele bastante mal.

MAS SOBRE EL TEMA:
Eduardo Bruce: Canal 7 se ha convertido en un aparato publicitario del Estado

TELEVISION PUBLICA, INTERES PARTIDARIO

La reciente polémica sobre la transmisión del juicio a Alberto Fujimori en Tv Perú – vean la polémica suscitada en Menos Canas al respecto – marca, a mi modo de ver, un nuevo capítulo en la discusión sobre lo que debe hacerse con los medios de comunicación del Estado.

Leyendo Rajes del Oficio 1 y 2, la serie de buenas entrevistas a periodistas hechas por Pedro Salinas, noto que si hay una pregunta que genera discrepancias entre nuestros referentes opinantes es la referida a si el Estado debe tener o no medios de comunicación. Veamos una pequeña muestra:
– Beto Ortiz, con real politik, señala que es bueno que se conozca la verdad oficial.
– Rosa María Palacios cree que, en principio, no los debería tener, pero que no es dogmática sobre el tema.
– Rospigliosi cree que debe ser un canal cultural con un directorio independiente.
– Alvarez Rodrich dice que estos medios deben orientarse a los objetivos del Estado.
– Los Vargas Llosa padre e hijo, Bayly y Tafur, como buenos liberales, le dicen definitivamente no a la idea.
– Y Fernando Vivas, nuestro crítico de televisión, dice que no debieran existir, pero que es potestad del Estado tenerlos.

Y en esas mismas indecisiones también andan nuestros políticos. Tal como lo ha indicado Fernando Vivas, en los próximos días culminará un trabajo largo para la elaboración de una Ley especial para la radio y televisión estatales que permita, de una vez por todas, liberarla del máximo de sus defectos: la supeditación a los vaivenes políticos y a los intereses que cada gobierno tiene de tener “buena prensa”.

Ello implica definir el peso de las noticias, las actividades oficiales y de la “parrilla de programación” cultural dentro del canal del Estado. Esta es la razón que ha hecho que Vivas y Alvarez Rodrich propongan salidas intermedias para la transmisión del juicio a Fujimori, en el entendido que la programación propuesta por la señal televisiva debe respetarse, pero que noticias como el proceso judicial más importante de nuestra historia deben ser cubiertas de manera especial y pedagógica.

Creo yo que el Estado debe tener medios de comunicación a su cargo, pero con una visión de televisión pública. ¿Que implica ello? Que se tenga una cobertura informativa sobria y equitativa, programas de entretenimiento de calidad y un fuerte componente cultural que no deje de lado las manifestaciones y costumbres – pues de imaginarios y prácticas se compone la cultura – de todos los rincones de nuestro país. Ello implica un manejo independiente, profesional y que, en algunos casos, revista la forma de coproducciones y colaboraciones con universidades o productoras independientes. Televisión Nacional de Chile quizás sea un ejemplo donde podamos mirarnos como futuro de lo que ahora es TV Perú.

Y mientras tanto, los televidentes deben seguir reclamando para que la programación cultural se mantenga y los programas informativos no parezcan cada vez más una edición de La Tribuna. La presión pública, basada en la buena imagen que tuvo el canal del Estado durante el gobierno pasado, puede generar un cambio mientras se aprueba la legislación pertinente. Y cuando ésta se apruebe, debemos estar vigilantes para que los mecanismos de independencia se encuentren plasmados y sean respetados por un gobierno que quiere tener un tono monocorde y sin críticas en la pantalla chica.

Ojalá no tengamos que apagar la tele para informarnos de mejor manera.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El canal del hortelano
Laura Arroyo Gárate: Fujimori a la tele
Fernando Vivas: Juicio al 7
Roberto Bustamante: Hechos sobre Canal 7

TV PERU EN DEBATE

En medio de las celebraciones navideñas, se ha producido el segundo cambio en la presidencia de TV Perú en lo que va de este gobierno. El nuevo presidente del canal de todos los peruanos es Carlos Manrique Negrón, hasta hace pocos días director de El Peruano y con vínculos con la familia Agois, propietaria de Correo y Ojo.

Desde inicios de este gobierno, el manejo de TV Perú tuvo visos de copamiento partidario. La gestión de María del Pilar Tello llego incluso a los extremos de sacar a una narradora de noticias por decir que no aceptaría trabajar en un “canal sobón”. Luego de ese affaire, Tello salió del canal y la reemplazó el publicista aprista Alfonso Salcedo.

Con Salcedo la cosa no mejoró. Por el contrario, fueron cada vez más evidentes los intentos de copar el canal del Estado con la mayor cantidad de actividades presidenciales posibles, incluso aquellas que tenían solo la importancia de ser las vinculadas con los amigos de Alan. En lo que fue casi un manifiesto, Salcedo declaró a La República que:

Esa producción tiene que estar subordinada a los más grandes intereses del país, como es lo que habla el Presidente de la República Alan García.

En Alfonso Ugarte, ese pensamiento es común. Hasta el hijo del Ministro de Salud Garrido Lecca se mandó una columna en Correo – curioso, diario vinculado al nuevo presidente de TV Perú – en el que decía que había que difundir lo “verdaderamente importante”, léase, las actividades presidenciales.

Pero como cereza sobre el pastel, Salcedo se mandó con otra de sus brillantes ideas. Decidió no pasar el juicio a Fujimori en canal 7. ¿Sus razones?

Yo soy el responsable. A mí nadie me ordenó que no se emitiera. Preferí que no se haga porque solo complacería a quienes, con morbo querían ver tal gesto de Fujimori. Hay noticias más importantes que el país debió ver a esa hora.

Es decir, Salcedo prefiere pasar hasta las inauguraciones de ollas de Alan, antes que el proceso judicial más importante de la historia peruana. El sentido de la noticia por parte del ahora ex presidente de la señal televisiva estatal reprobaría cualquier examen elemental de comunicación social.

Este tema refleja una problemática mayor. El gobierno ha definido claramente que no quiere un régimen de televisión pública para Tv Perú, sino que prefiere tener un canal al servicio del gobierno y de las actividades presidenciales. Ello explica la denuncia de Fernando Vivas de hace unas semanas sobre la demora en la elaboración de la ley de radiodifusión estatal, encargada al ex congresista aprista José Luis Delgado. Peor aún, su parrilla cultural ha sufrido cierto retroceso en su impulso, lo que hace que se añoren – con todo y defectos – a la gestión que Eduardo Bruce emprendió hace algunos años en el canal del Estado.

Por cierto, ya que tanto idolatramos al modelo chileno: ¿por qué no vemos que es lo que hacen con su televisora estatal y su manejo pulcro y separado de la política partidaria? En lugar de pensar en privatizaciones o en seguir partidarizando el canal del Estado, tal vez sea hora de exigir al gobierno que tengamos una televisión pública, de una vez por todas.

Supeditar la programación del canal del Estado, cuya función es brindar una pluralidad informativa, programación cultural y entretenimiento de calidad, a los caprichos de los ayayeros presidenciales sigue siendo uno de los principales errores de este gobierno. Pensar que el uso descarado de los medios de comunicación logrará mayores réditos es seguir ignorando que el país votó en contra de los medios en 1990 y 2000 (y, en menor medida, en 2006).

Mientras tanto, saltemonos el 7 a la hora de ver noticias.

MAS SOBRE EL TEMA:
Juan Paredes Castro: ¿Donde radica el problema del canal 7?

¿QUE HACEMOS CON EL CANAL DEL ESTADO?

El reciente artículo de Mijael Garrido Lecca – hijo del Ministro de Vivienda y Construcción – sobre el rol del canal del Estado frente al gobierno, ha traido cola.

Hoy, en La República, Maritza Espinoza comenta las alertas que en este blog y en el Utero de Marita se encendieron por dos hechos coincidentes en el tiempo: el hijo de uno de los ministros más cuestionados -justamente por su manejo de los medios – propone que el canal de todos los peruanos se convierta en la caja de resonancia de Palacio de Gobierno y comienzan a correr las bolas sobre un futuro Presidente del Directorio de TV Perú que oficialice dicha línea editorial.

El debate no es nuevo en lo que respecta a este gobierno. Los hechos y actitudes de María del Pilar Tello y Alfonso Salcedo, los dos presidentes de Canal 7 durante este periodo, revelan que el fin del APRA para este medio de comunicación en que se convierta en una sección del aparato mediático que le de “buena prensa” a las actividades del Presidente de la República. Para ellos, la noción de interés público abarca hasta las actividades privadas del Jefe de Estado, y la programación del canal debe superditarse a las mismas.

Los voceros gubernamentales – jóvenes y no tan jóvenes – olvidan la labor fundamental del canal del Estado: la forjación de una identidad cultural y la transmisión de las diversas manifestaciones culturales del país. Ello – con interrupciones presidenciales y el breve estadío de Belmont – lo tuvo más claro el gobierno de Alejandro Toledo y, por supuesto, el régimen de transición. Y se avanzó mucho en lo que debía ser un horizonte a corto plazo: una televisión pública.

La propia Maritza Espinoza, en su programa de radio, sugería tener una señal alterna del canal estatal – cuestión que podría hacerse más fácil con la llegada de la televisión digital – para que las actividades presidenciales pudieran ser cubiertas sin contratiempos y, a la vez, disfrutar de la programación normal. Entiendo que el proyecto – pre televisión digital – lo tenía ya Eduardo Bruce en agenda antes de dejar el canal. Bien podría retomarse como solución transitoria mientras que se realiza el debate que fije lo que realmente queremos hacer con un canal que nos cuesta a todos los peruanos y que, a 50 años de su creación, no merece los manoseos a los que Alan y su combo quieren someterlo.

MAS SOBRE EL TEMA:
Eduardo Villanueva Mansilla: Propuestas para una televisión pública en el Perú.
Utero de Marita: Todos somos Nicolasa
El Blog del Morsa: ¿Algún día tendremos tv pública en el país?

DE TAL MARCAHUASI, TAL ASTILLA


A Hernán Garrido Lecca todos lo conocemos. Aprista redivivo, Ministro de Vivienda y Construcción, socio de Genaro Delgado Parker, mentor de Abraham Levy y Carlos Arana (por cierto, ¿que hacía en el Congreso durante el mensaje) y reciente promocionador de las bondades de la faja gástrica para bajar de peso.

Pero la prensa nacional lo recordará por dos sucesos: su escatológica mención a los medios de comunicación – que le ganó la chapa de Marcahuasi – y la compra de contenidos de medios de comunicación para inflar la imágen de su gestión.

Parece que en este último tema, bien dicen que lo que se hereda, no se hurta.

El vástago de Garrido Lecca, Mijael, tiene una columna en Correo. Hoy, este muchacho de 18 años de edad nos da lecciones sobre el manejo de TV Perú, el canal de todos los peruanos:

El pasado fin de semana, mientras todos los programas dominicales se dedicaban casi interinamente a hacer recuentos de las pérdidas económicas y sociales causadas por el paro nacional, TV Perú transmitía un documental acerca de las danzas de Europa Oriental. Bastante interesantes los europeos bailando, para ser sincero, no obstante, considero que hubiera sido un tanto más acertado dedicarse a emitir programas acerca de la importancia de las reformas dadas por el Ejecutivo y el Legislativo, logrando de este modo impedir que oportunistas como Ollantín o Diez Canseco se trepen al carro de la huelga mintiendo y politizando un tema social.

Mismo rollo de los compañeros: No hemos comunicado bien, por eso los ultra nos ganan la agenda. “Crecemos pero no nos comunicamos bien” dijo Mulder, “la prensa no hace caso a nuestros logros” dice el Presidente, la misma monserga repite el hijo de Marcahuasi. Pero sigamos con las disquisiciones de este digno hijo de su padre:

El rol de los organismos del Estado peruano, como lo es el Canal 7, debe ser servir de manera óptima los intereses de todos los peruanos. Un peluche parlante y un programa dedicado a las danzas típicas nacionales no son exactamente la manera más adecuada de llevar esta complicada tarea a cabo. Si bien los programas mencionados pueden ser divertidos para algunos, o interesantes si se quiere, son inútiles en términos funcionales.

Perdón, pero ¿acaso el APRA o el gobierno deben definir cuales son las cuestiones fundamentales que debemos ver todos los peruanos? Peor aún, el chibolo se mete faltosamente con Nicolasa y con la buena franja cultural del 7, principales damnificados de las constantes apariciones de Alan García en el canal del Estado cada vez que le da la gana.

Y Garrido – Lecca Jr. la remata con lo siguiente:

Fuera de TV Perú, hay seis canales de señal abierta dedicados exclusivamente al entretenimiento de la ciudadanía. Por tanto, no tiene ningún sentido que el canal del Estado pretenda competir con los canales privados en cuanto a programación de entretenimiento se trata, ya que la competencia tendrá el resultado obvio. Por más esfuerzo que se le imprima al intento de competencia contra el sector privado, es un tema de presupuesto. Por eso, el Estado debería potenciar al máximo la señal de su canal, con programación de interés nacional; verdadero interés.

Creo que los Garrido Lecca tienen el mismo pensamiento que María del Pilar Tello y Alfonso Salcedo tienen sobre el canal del Estado. Sino, basta recordar la reciente entrevista en La República a Salcedo:

– Se cuestiona las constantes interrupciones del presidente Alan García en la programación del Canal 7.

–Las constantes apariciones del Presidente no pueden ser catalogadas como una interrupción. Tenemos un gobernante que se levanta a laborar muy temprano y hay que difundir sus obras.

–Esa es su percepción. ¿Cree que la comparten los televidentes?

–El televidente lo ve bien. Cuando aparece el Presidente, sube el rating.

–Y qué hay de producciones, como Hola Perú, que tienen un programa armado y sorpresivamente tienen que suspender todo…

–Esa producción tiene que estar subordinada a los más grandes intereses del país, como es lo que habla el Presidente de la República Alan García.

Aló Presidente (García) parece ser el siguiente paso.

POST DATA:

La cosa puede ser aún peor, si es que se produce lo que señala La Primera:

Canal
Parece que las cosas están movidas en Canal 7. Su actual presidente del directorio, Alfonso Salcedo Rubio, volvería al Viceministerio de Turismo y dejaría su lugar al periodista Pablo Truel, quien ya habría tomado nota de las palabras de Mauricio Mulder y se alista a convertir al canal en un medio eminentemente dedicado a destacar las obras del gobierno. Habrá que ver…

A quien hace alusión el diario de Lévano es a Pablo Truel Uribe. En el primer gobierno aprista, fue director de HOY, un diario de propiedad de Luis Gonzáles Posada que era abiertamente oficialista. Actualmente Truel es parte del directorio de Editora Perú, la empresa estatal que emite El Peruano. Por cierto, Truel es el jefe de la Agrupación Nacional de Periodistas Apristas.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: El hijo de Garrido Lecca vs. Nicolasa.

(Foto del Padre: Mi Vivienda. Foto del Hijo: Correo)

FAN DE PINK FLOYD Y DE ALAN

Alfonso Salcedo a favor de poner TV Perú al servicio del Presidente

Este espacio fue uno de los primeros en alertar sobre las reales intenciones del actual Gobierno frente a la televisora estatal: convertirla en caja de resonancia del Presidente de la República. Ya algo de ello se había visto durante la desafortunada gestión de María del Pilar Tello y ahora se repite, con el “interino” Presidente de TV Perú, el publicista Alfonso Salcedo, conocido por el famoso spot del Shock de 1990, en el que satanizó a Vargas Llosa con imágenes de The Wall, la película de Pink Floyd.

Hacía unos meses, hice notar sobre cómo los amigos de Alan aprovechaban el canal estatal: la presentación del libro del Secretario General de Palacio, Luis Nava Guibert, fue pasada en vivo por TV Perú. ¿Cuál era el interés público en juego? ¿Sólo por qué Alan estaba presente en la pascana de su pata?

Hoy, en una entrevista difundida en La República, Salcedo justifica la omnipresencia presidencial, aquí los párrafos más saltantes:

–Se cuestiona las constantes interrupciones del presidente Alan García en la programación del Canal 7.

–Las constantes apariciones del Presidente no pueden ser catalogadas como una interrupción. Tenemos un gobernante que se levanta a laborar muy temprano y hay que difundir sus obras.

–Esa es su percepción. ¿Cree que la comparten los televidentes?

–El televidente lo ve bien. Cuando aparece el Presidente, sube el rating.

–Y qué hay de producciones, como Hola Perú, que tienen un programa armado y sorpresivamente tienen que suspender todo…

–Esa producción tiene que estar subordinada a los más grandes intereses del país, como es lo que habla el Presidente de la República Alan García.

El mensaje es claro: el canal está hecho para sobar al Presidente de la República. Punto. Los otros programas, que revienten, que más importante es hacerle el autobombo a Alan.

¿Qué vendrá después? ¿La versión peruana de Aló Presidente?

MAS SOBRE EL TEMA:
Fernando Vivas: Que no se meta