BALANCE DESDE LA CUMBRE

1. No pasó tan desapercibida como se esperaba. Aunque la Declaración de Lima parece ser un documento bastante genérico y que refleja que hay aun diferencias en los temas medioambientales, la preocupación por el tema del cambio climático es global y se ha hecho patente en esta cumbre.

2. No las tuvo todas consigo. García intentó llevarse los grandes aplausos de la cumbre pero lo logró a medias. Su mayor éxito: conseguir que la UE y la CAN tengan un Acuerdo Marco de Integración con velocidades distintas. Ese es el mayor éxito del país en esta via. Por cierto, ¿alguien tiene el video donde recita a Vallejo en la clausura de la cumbre?

3. Chávez no hizo gala de sus declaraciones verbales altisonantes, aunque tuvo una excepción: “El Peru sobredimensiona el caso MRTA”. Patinada en medio de las investigaciones que Colombia hace a las FARC y a sus vínculos con Caracas. En la otra orilla, Uribe fue bastante cauto con Correa y Chávez.

4. La Cumbre de los Pueblos no tuvo el final que se esperaba. Solo fueron Evo y Ollanta al acto final. Se rechazó un acuerdo con la UE por considerarlo lesivo a los intereses latinoamericanos. Y ya se anunció paro nacional para el 8 y 9 de junio. También les tenemos la Declaracion Final de la Cumbre de los Pueblos.

5. Por favor, apenas se acabe la última reunión, quiten las dichosas rejas. Han sido días en los que quienes vivimos cerca de lugares claves no la hemos pasado tan bien. Lo mejor es que nos devuelvan nuestra normalidad lo más pronto posible. Y por favor, alcalde Castañeda, planifique mejor las obras con sus pares distritales.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: Fin de Fiesta
Rosa María Palacios: Cumbre, en dos
César Lévano: Palabras, palabras, silencios
Iván García: Saldos de la V Cumbre ALC-UE

Utero de Marita: Hastalcue III
Utero TV: La pichanga de Evo

BOSÉ Y LOS ALGODONEROS

Hoy es el concierto de Miguel Bosé en Lima. Aunque muchos se fijan en la ambiguedad sexual del intérprete de Don Diablo o disfrutan de sus canciones – como es mi caso -, hoy voy a hablarles de algo que hace Bosé como parte de sus tareas: la lucha por un comercio justo para los algodoneros.

Hace unos años, el cantante español vino al Perú para una campaña liderada por Oxfam Internacional , en la que pudo entrevistarse con agricultores dedicados al cultivo del algodón, que podrían verse afectados por ciertos efectos distorcionadores de la apertura económica con los tratados de libre comercio, los cuales, si bien son importantes, cabe recordar que solo son una herramienta para una estrategia de desarrollo que no solo debe mirar mercados externos, sino también debe tener en cuenta a los posibles perdedores de la apertura comercial, desarrollando estrategias importantes para su desarrollo.

En dicha oportunidad, se pudieron registrar, entre otros pasajes, las siguientes impresiones de Bosé:

En la última década Perú ha pasado de tener 260 mil hectáreas de cultivo de algodón a solo 80 mil. Esto es inaceptable en un país que cuenta con una tierra inmejorable para el cultivo de este producto”, señaló. Bosé hizo también referencia a la excelente calidad del algodón peruano, reconocida a nivel mundial, sorprendido ante la mínima parte de las ganancias que reciben los agricultores, “y la ayuda que reciben del Estado es nula: es muy poca y llega tarde”, dijo.

Antes de despedirse, el cantante hizo un llamado al gobierno entrante para que atienda los reclamos de los algodoneros y les permita acceder a vivir una vida digna. Al dirigirse a los candidatos les pidió “que no piensen en partidos, sino en cada uno de los peruanos”. Bosé señalo que él considera que la economía peruana “necesita de esta industria y no es mucho lo que hay que hacer para repotenciarla. Si se logra un comercio con justicia, el Perú puede volver a ser una gran potencia del algodón, pues tiene un producto de calidad, 100% competitivo”, manifestando así lo impresionante que ha sido esta experiencia para él.

Pero las buenas intenciones del artista no han quedado aquí. Una vez llegado a Lima para el Papitour, se entrevistó con el Presidente del Congreso, cuyas impresiones han sido registradas por El Comercio:

El intérprete agradeció la voluntad de los congresistas de involucrarse en el rescate de “una de las identidades más grandes e históricas” de Perú que, según dijo, “no se puede perder”.

Aseguró que está “vinculado” al algodón que se produce en la región norteña de Piura, “porque ahí fue por primera vez” que conoció del tema.

“Es una producción que ha ido disminuyendo incomprensiblemente”, remarcó para después destacar la “sapiencia, experiencia y voluntad” que le mostraron hoy los legisladores peruanos.

“A partir del lunes se van a impulsar proyectos, compromisos, financiaciones, leyes para que la agricultura del algodón de este país vuelva a tener el lugar que siempre ha tenido históricamente”, destacó.

Bosé dijo que cuando se llegue a los “hechos” estará “ahí” y advirtió que las medidas sobre el algodón tienen que ser eficientes para evitar “hacer el ridículo”.

“Me he comprometido que si esto realmente funciona, porque sino vamos a hacer el ridículo, (…) a ser no solamente en Perú, sino donde haga falta, la imagen del algodón del Perú”, concluyó.

Pues bien, la sapiencia no solo la tendrán que tener con el algodón, sino también con los demás productos que se verán perjudicados por el TLC, impulsando una política agraria que parece ser inexistente en el país, con una gestión preocupada más en la agroexportación.

Los esfuerzos de artistas como Miguel Bosé ayudan a visibilizar problemas que muchas veces pueden pasar desapercibidos por la prensa. Allí está el mérito de su colaboración. Pero ahora dependerá de los políticos peruanos corresponder a dicho esfuerzo, que, esperemos, no se vea marcado bajo el signo de Caín.

MAS SOBRE EL TEMA:

Santiago Pedraglio habla de agricultura

Para las y los fans que no pudieron ir al concierto: Bosé x Tres en La Azotea del Tercer Piso

EL CONGRESO, ¿SE VA DE VACA?

Mientras escribo estas líneas teniendo como fondo el video del juicio a Fujimori vía Canal N, hay un hecho entre varios que merece nuestra atención, por las contradicciones que vienen suscitándose en el Congreso de la República.

Ayer, El Comercio alertó sobre la no ampliación de la legislatura ordinaria, a pesar de la existencia de proyectos de Ley cuya aprobación es importante, como la reforma constitucional sobre el sistema de justicia, la Ley de Carrera Judicial, la Ley General del Trabajo y, con la aprobación del TLC, la decisión sobre si se otorgan facultades o no al Poder Ejecutivo para dar las normas necesarias para su implementación.

Dado que las materias son importantes, no se entiende porque el Congreso se conforma con tener a la Comisión Permanente funcionando. Cabe recordar que las modificaciones constitucionales no se pueden aprobar por dicha Comisión, lo mismo que las Leyes Orgánicas, como las que se plantea modificar como prioridad. Ello implica un severo problema legal.

Pero, más allá de las cuestiones jurídicas, el Congreso da una mala imagen. Como lo han advertido desde varios espacios, los congresistas se pelean espacios mediáticos antes que debatir temas de fondo. Si a ello se le suman los escándalos de empleados fantasma y asesores contratados por fuera del despacho parlamentario, se puede explicar porque nuestros representantes tienen una mala imagen. Y es que la agenda parlamentaria que nuestros sucesivos presidentes del Congreso muestran al inicio de su gestión como signo de orden en el debate, simplemente es letra muerta.

Para complicar más las cosas, Alan ha mencionado que se pedirá una cuestión de confianza frente al pedido de facultades para legislar sobre la implementacion del TLC. En cristiano: si no le dan las facultades, el Gabinete se va.

La medida, a pesar de lo antes mencionado, nos parece extrema.

Por un lado, no considero que deba darse facultades al Ejecutivo para esta materia. La vez anterior que se le otorgó para materias de seguridad ciudadana se dieron normas que vulneraban la Constitución, por lo que la confianza hacia el gobierno en el buen empleo de esta facultad está mellada.

De otro lado, creo que se requiere de un debate nacional sobre la forma de implementar el Tratado de Libre Comercio. El mejor camino para hacerlo es a través de una entidad con mayor representatividad como el Congreso. Y ello, además, haría que nuestros parlamentarios asuman su responsabilidad con los temas más importantes para el país.

No se puede aceptar que el Congreso pretenda evadir responsabilidades hasta marzo sobre temas y reformas que ya no pueden esperar más tiempo. Pero tampoco puede darse un cheque en blanco a un Poder Ejecutivo cuyo crédito está desgastado. Más que soluciones extremas, se requiere una coordinación entre ambas entidades que, hoy, simple y llanamente, es tan inexistente como la vocación del reo de Barbadillo por aceptar sus responsabilidades. Estaremos esperando.

TLC: UN MERITO DE DOS GOBIERNOS

Como se esperaba, hoy el Senado de Estados Unidos aprobó el TLC con el Perú, último paso necesario para el inicio de su implementación en el Perú.

El acuerdo, más que una panacea, constituye la oportunidad para que el país emprenda reformas de fondo con mira a una mayor competitividad. Ello no solo implica una mayor inversión en infraestructura – sea por via directa o a través de concesiones -, sino también una mayor inversión en las áreas sociales (educación sobre todo) y una mejora en el sistema de administración de justicia. Pero también implicará la necesidad de compensar a los sectores agrícolas que puedan verse perjudicados con la medida.

A pesar que yo nunca estuve a favor del “sí o sí” o que vi demasiadas demoras al inicio de este gobierno, se debe reconocer tanto a Alejandro Toledo como a Alan García, así como a los ministros Alfredo Ferrero y Mercedes Araoz, los méritos correspondientes a la aprobación de un tratado que, no nos olvidemos, es un instrumento de políticas públicas y no una política pública en sí misma.

Y ahora, a comenzar a implementar los cambios necesarios.

MAS SOBRE EL TEMA:
Alan García: Aprobación es un hecho sin precedentes para el país
Lourdes Flores: Aprobación del TLC es un gran paso para el país
Perú.21: Las reacciones de la oposición
Mirko Lauer: Aprobar TLC: 30%. Adecuarse a TLC: 70%
David Lemor: Debe reconocerse a todos los que trabajaron por TLC
Archivo del Tercer Piso: TLC: Más allá de la aprobación
El Blog del Morsa: Habemus TLC

TLC: MAS ALLA DE LA APROBACION

Ayer la Comisión de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó, por unanimidad, el Acuerdo de Promoción Comercial Perú – Estados Unidos (TLC). Luego de esta votación abrumadora, se da por descontado la aprobación del tratado en los plenos de la Cámara de Representantes y del Senado estadounidenses.

Si bien varios en Palacio de Gobierno y en Stanford deben estar celebrando la noticia, es momento de reflexionar sobre las implicancias de este acuerdo, sobre todo para quienes han (hemos) apoyado el TLC – en mi caso, con matices – y no conocen bien las reales implicancias de lo que viene.

Un Tratado de Libre Comercio es un instrumento – y remarquemos bien este carácter, pues muchos creen que es un fin en si mismo – destinado fundamentalmente a incentivar dos cuestiones básicas de la economía: una mayor oferta de productos de calidad hacia los consumidores y la posibilidad de exportar a mucho menor costo diveros tipos de productos. En teoría, estos dos temas deberían repercutir directamente en la generación de empleo y el incremento del mercado interno.

Sin embargo, también es necesario mencionar que habrán desventajas para ciertos productos agrarios, por lo que es necesario establecer dos tipos de política. Una de compensaciones, destinada a paliar los efectos inmediatos de la apertura comercial y otra de desarrollo agrario, concentrada en la mejora de la productividad y la reconversión de cultivos en áreas no competitivas, tomando en cuenta los diversos pisos ecológicos que tiene el Perú.

Para que el TLC tenga la repercusión esperada, es necesario establecer tres tipos de enlace.

Un primer enlace tiene que ver con el tema más urgente del país: la lucha contra la pobreza. Quizás el MINCETUR deba leer el balance hecho por la Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza que, como señala Beatriz Boza, da una mirada global a lo que es un problema generalmente percibido desde aspectos segmentados.

Un segundo tema tiene que ver con algo que ya hemos comentado antes en este blog: la competitividad. Si bien existe un Plan Nacional de Competitividad, este aún no es asumido como una política de Estado, a pesar que su autora principal, Mercedes Araoz, es parte de este gobierno. Se perdió demasiado tiempo con Hernando de Soto y podríamos pagar las consecuencias de no iniciar la aplicación de este plan a su debido tiempo.

Finalmente, como lo ha mencionado Augusto Alvarez Rodrich, la adopción del TLC puede ser la oportunidad para que este gobierno haga reformas en áreas que, a la vez, garantizan derechos de los ciudadanos y fomentan la inversión: justicia, seguridad ciudadana, educación y reforma del Estado.

Sin duda, una oportunidad importante se nos presenta. Dependerá del gobierno si la aprovecha o no. Y tal vez el Congreso deba ocuparse de esto, antes que pensar en como evadir sus mecanismos de fiscalización sobre los sueldos.

CANDAMO Y EL TLC

El fin de semana pasado, dentro de un post sobre las debilidades del Estado en política ambiental, tocamos el tema del Parque Nacional Bahuaja Sonene, conocido también como Candamo, que se ve amenazado por un proyecto de Ley que recortaría su extensión para la explotación petrolera. Ello a pesar que un ex funcionario de INRENA señaló su opinión técnica contraria.

Los autores de El Blog del Morsa y de El Utero de Marita – dos de los blogs que han hecho eco del tema – informaron que los ambientalistas que impulsaban la campaña señalaban, entre sus argumentos, que la norma en contra de Candamo estaría en choque con el Tratado de Libre Comercio Perú – Estados Unidos, teniendo en cuenta que las addendas al TLC firmadas este año se centraban en el medio ambiente, entre otros puntos.

La tarde de ayer, tuve acceso a una carta que confirma estos temores y que presento a continuación. La misiva, dirigida por el Representante de Oregon Earl Blumenauer al embajador del Perú en Washington Felipe Ortiz de Zevallos, expresa la preocupación de este congresista por el proyecto de Ley que recortaría el Parque Nacional Bahuaja Sonene y señala que el propósito de la norma es “contrario al espíritu del nuevo acuerdo que supone el TLC Perú – Estados Unidos”. Incluso llega a señalar que, mientras la preocupación de Estados Unidos es apoyar a Perú para convertirse en un centro de atracción de inversiones, nuestro país estaría siendo poco congruente con dicho esfuerzo al reducir las protecciones ambientales.

La opinión de este congresista demócrata no es moco de pavo. Blumenauer fue uno de los que impulsó una corriente para renegociar el TLC con el Perú, debido a la alta tasa de tala de madera, y que culminó en la suscripción de las ya mencionadas addendas, con las que el congresista estadounidense estuvo de acuerdo. Cabe recordar, además, que este representante votó en contra del TLC con Centroamérica, por lo que convencerlo de apoyar la iniciativa a favor del acuerdo con Perú ha sido harto difícil.

La negociación “sí o sí” fue un error y, en general, las posiciones frente al TLC han estado teñidas de muchos prejuicios, sean a favor o en contra. Aunque particularmente no he estado en contra del Tratado, sí lo he estado de la forma empecinada como se negoció y en como se ha descuidado la agenda interna para aprovechar sus beneficios. Una muestra de esto último es el proyecto de Ley para reducir Candamo.

Si para comerciar también importa el desarrollo sostenible y el respeto al medio ambiente, ¿por qué se sigue insistiendo en una norma como esta?

TRAIDORES A LA PATRIA

Si hay una ofensa realmente grave en política, es que te llamen traidor a la Patria.

Lamentablemente, como muchas procacidades, es bastante repetitiva en estos tiempos. Sobre todo en lo que se refiere a un tema tan sensible como el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Durante todo el tiempo de negociación, gente de los gremios agrarios, izquierda radical y del Partido Nacionalista llamaron traidor a la Patria a todo aquel que exponía las bondades del TLC.

El jueves, en un exabrupto verbal clamoroso, Susana Pinilla, Ministra de Trabajo, llamó traidores a la patria a los dirigentes de la CGTP que se entrevistarían durante esta semana con una delegación de congresistas demócratas para decirles una verdad a gritos: en el Perú no se respetan las normas laborales. Y claro, ahora la CGTP amenaza retirarse del Pacto Social por este exabrupto.

Creo que ambas posturas siguen confundiendo las cosas. No puede existir un pensamiento único sobre el TLC por dos motivos. El primero, es que cada quien tiene su propia concepción del modelo económico. El segundo, es que sí van a existir sectores perdedores del Tratado, a los cuales debe atenderse. Claro, de lo que tienen que darse cuenta ambos es que el TLC tiene un capítulo laboral que merecería ser alabado por los sindicatos y que pone obligaciones al Estado y a los empresarios que deben cumplir.

Siempre he dicho que mucho de la oposición al Tratado de Libre Comercio es ideológica o basada en el terror-pavor-oposición que se tiene a Estados Unidos en algunos sectores.

Pero también creo que decir a ciegas que el TLC va a ser la panacea es una reverenda tontería. Solo será bien aprovechado si tenemos una agenda interna clara (por cierto, ¿que fue del llamado TLC “hacia adentro”?) o aplicamos el engavetado Plan Nacional de Competitividad.

Con comentarios como estos, los radicales de uno y otro lado son los que ganan. Sin embargo, las mejoras para los exportadores y para los sectores que podrìan perder con el TLC siguen durmiendo el sueño de los justos.

MAS SOBRE EL TEMA:
Federico Salazar: Pleito inutil de intolerantes
Mirko Lauer: No son traidores, solo piensan diferente
Santiago Pedraglio: El TLC y el discurso único.
César Levano: Caso de Tolerancia

TLC SI, TC NO (CON UNA EXCEPCION)

Mas o menos así puede resumirse la jornada parlamentaria de ayer.

A comienzos de la tarde, se aprobaron las addendas al Tratado de Libre Comercio. Como era de suponerse, nacionalistas y upepos votaron en contra y todos los demás votaron a favor de las enmiendas acordadas con los norteamericanos, en temas como regulación laboral, medio ambiente y propiedad intelectual, puntos que, en mucho, nos benefician más que la negociación primigenia.

Como lo he dicho antes en este blog, de nada nos servirá firmar un Tratado de Libre Comercio si es que no se tiene una política comercial que vaya más allá de la relación con Estados Unidos y, sobre todo, si no se implementa un Plan Nacional de Competitividad que nos permita obtener mayores ventajas comerciales y, sobre todo, haga que los beneficios de la apertura nos lleguen a todos.

Más tarde, llegó el turno de la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional. En la mañana de ayer, varias personas me habían preguntado sobre cual era mi pronóstico y a todas respondi: no van a elegir a nadie, no van a llegar a los 80 votos.

Y bueno, eso fue lo que ocurrió, con la solitaria excepción de Ricardo Beaumont Callirgos, quien había resultado ser el que obtuvo mejor calificación en la selección hecha por la Comisión Pastor. Debo decir, además, que Beaumont, un profesor reconocido en San Marcos, totalmente independiente de toda cuestión partidaria, puede ser un valioso aporte al TC.

Independientemente de esto, cabe preguntarse si, con esta suerte de “baloteo” de los candidatos, si es que debe irse a un nuevo proceso de selección. Luego de ver el análisis hecho por el Instituto de Defensa Legal – que comparto en el fondo, quizás no tanto en algunos detalles – sobre las entrevistas y evaluación del CV de cada postulante, así como de apreciar el fin de semana algunas de los cuestionarios hechos por los congresistas, no termino de entender la diversidad de criterios con la que los parlamentarios han practicado la evaluación. Como me dijo Rosa María Palacios hace un tiempo, un doctorado de la Garcilaso terminó valiendo igual que un cartón afuera, cuestión fuera de toda proporción.

El problema con ir a un nuevo proceso – lo que convierte este tema en un círculo vicioso – es que dudo que gente de prestigio se presente al mismo, sobre todo luego del maltrato sufrido con esta experiencia, plagada de poca transparencia.

Con esto se cierra una legislatura polémica, con unas de cal y otras de arena. ¿Mejorará?

TLC (TOLERANDO LO CONTRARIO)

Nuevamente las posiciones extremas sobre el TLC se han puesto de manifiesto a raíz de la iniciativa de Ollanta Humala de enviar a Estados Unidos un grupo de congresistas del Partido Nacionalista para que expliquen su posición contraria al Tratado de Libre Comercio.

Por un lado, Humala sigue empeñado en la cantaleta de que un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos es perjudicial per se y quiere hacer todo para que no se firme. La oposición parte de dos premisas básicas: a) una supuesta defensa de intereses nacionales (es decir, dale compensaciones a todos, al igual que los gringos se las dan a su productores) y b) un complejo de inferioridad frente a los Estados Unidos, reflejado en el hecho de pensar que, de todas maneras, todos perderemos con el Tratado.

Por el otro, voces como las de Cecilia Valenzuela, que defienden ardorosamente la firma del TLC “sí o sí” (curioso, cuando Toledo lo decía, varios lo cuestionaban y ahora lo repiten), señalan que la iniciativa de Humala es totalmente antipatriótica y lesiva a los intereses nacionales.

Particularmente, creo que ambos puntos de vista están equivocados.

Comienzo por el último punto de vista. Creo que Humala y sus muchachos nacionalistas pueden expresar su punto de vista si así lo desean. No veo problema en ello. Y no lo percibo así porque considero que la discusión central – y así lo debe haber percibido García en su gira por Washington – no toma en cuenta los puntos de vista de los peruanos, sino que se convierte en un pleito gringo. Como lo señala Silvio Rendón, la presencia de los nacionalistas termine por causar el efecto contrario, es decir, gringos asustados por tener un país más sumado al grupo de Chávez y terminen firmando el TLC. Esas bravatas al estilo “no toquen esto que nos va a ser daño” son contraproducentes, tanto por antidemocráticas como por levantar la imagen de alguien que está dando tumbos en la política peruana.

Pero creo que Humala también está errado. Considero que no haría la misma bulla frente a este TLC si es que la contraparte fuera China, la Unión Europea u otro país (salvo Chile). Y creo que también exagera los efectos negativos del TLC – que existen, tampoco vendamos sebo de culebra a la gente – de la misma manera como desde la otra orilla exageran sus efectos positivos, como si el Tratado fuera el único instrumento de política económica que tenemos. Pienso, además, que el acuerdo comercial supone una gran oportunidad, no solo de aumentar nuestras exportaciones, sino también de elevar nuestra productividad y competitividad como nación.

Y es allí donde Humala debería enfocar sus baterías opositoras: ¿Qué hace el gobierno para reducir el impacto negativo de los sectores perdedores con el TLC? ¿Qué hace Hernando de Soto con el famoso “TLC hacia adentro” tan mentado? ¿Sacarán de la gaveta el Plan Nacional de Competitividad que nos permitirá aprovechar mejor las ventajas del libre comercio y no convertirnos en una economía de maquilas?

Soy de la opinión que el TLC es una importante herramienta para el desarrollo, pero también tiene varios problemas que afrontar. Que se termine de firmar dependerá de lo que pase en Washington las próximas semanas. Que lo aprovechemos dependerá de los peruanos y de las políticas que hagamos para ello. Desafortundamente, como en otras cosas, veo improvisación en Palacio de Gobierno sobre esta materia.

SIN RITMO Y SIN RUMBO

A seis meses de gobierno, Alan García no encuentra la hoja de ruta

Ni cambio, ni responsable. Así encontramos a un Presidente cada vez más desaforado, cada día protagonista mayor de un escenario político que pretende convertir en un monólogo antes que en una obra coral y un coro que, a diferencia de los griegos, no le advierte de las posibles desgracias que le podrían pasar.

NO HAY CAMBIO

La enseña de García es no tocar para nada la economía. A los empresarios ni con el pétalo de una rosa, no importa que las condiciones en las que hacen su inversión en el Perú no dejen nada para el país y para su población.

Está bien que exista la estabilidad macroeconómica necesaria para un crecimiento económico saludable y que fue una ficción durante su primer gobierno. Pero, más allá del candado humano que supone Luis Carranza al mando del Ministerio de Economía, ¿qué ideas tiene el gobierno para una política económica que estimule la inversión en condiciones que ayuden a todos los peruanos? ¿Cómo hacer que el crecimiento llegue a todos, para dar igualdad de oportunidades? De ello, naranjas Huando y sin pepa.

Un ejemplo claro de la falta de rumbo gubernamental es lo que ha ocurrido con el TLC y la posición del gobierno y del Presidente de la República. En campaña, García decía que sería un error que el gobierno de Toledo firme un tratado que él se encargaría de revisar artículo por artículo. Claro, cuando llegó a Palacio no revisó nada – cosa que tampoco podía hacer, por cierto – y nombró un representante personal, Hernando de Soto, para que haga el lobby exterior y, al mismo tiempo, se ocupe de los mecanismos internos de compensación y aprovechamiento interno de las ventajas del TLC.

Esta jugada descolocaba a quienes debían encabezar las tratativas, es decir, al embajador en Estados Unidos Felipe Ortiz de Zevallos y a la Ministra de Comercio Exterior, Mercedes Araoz.

Sin embargo, poco a poco se hizo evidente que la capacidad de lobbing del economista de apellido de conquistador, bastante sobrevalorado en el medio, era restringida, a lo que se sumó la derrota republicana en la elección parlamentaria. Ante la evidencia del error, García ha tenido que hacer lo que desde el inicio debió hacer: colocar a quienes ocupaban los cargos que, durante el gobierno de Toledo, permitieron la negociación con los norteamericanos, es decir, el embajador en Washington y la titular del MINCETUR, quien, además fue la jefa del equipo asesor para la negociación del TLC.

Y aunque De Soto ha quedado relegado al “TLC hacia adentro”, no se entiende bien su papel, dado que existe un Plan Nacional de Competitividad – en cuya elaboración intervino de primera mano Mercedes Araoz – que, de aplicarse, debiera ser suficiente junto con medidas específicas y concretas para contrarrestar los perjuicios que causará el tratado en un sector de la población y aprovechar las ventajas que sin duda conlleva.

En resumen, el capricho presidencial supedita las opciones de reforma. Lo mismo pasa con la evaluación a los maestros, con las bravatas al Poder Judicial para que se reforme. Pero de planes concretos – muchos de ellos existentes, incluso desde el gobierno de transición – nadie habla en el gobierno.

NO HAY RESPONSABILIDAD

El debate sobre la pena de muerte y las recientes sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos nos han permitido confirmar la persistencia de un estilo presidencial dado a buscar el aplauso fácil, la maniobra distractiva y vacía de contenido y la carencia de escrúpulos para soliviantar a nuestra envilecida sociedad despertando las más bajas pasiones y pulsiones que afloran en este tipo de situaciones.

Ese mismo estilo, como bien lo ha señalado Lourdes Flores Nano, no es más que el infantilismo y el capricho llevado a la Presidencia y, que represalia a los empresarios que lo traicionaron, lo llevó a sus pretenciones de estatizar la Banca en 1987. Es decir, lo mismo que hizo de su primer gobierno algo difícil de olvidar y no precisamente por su buena gestión.

El encaprichado Presidente quiere matar gente. No pudo hacerlo por vía parlamentaria, en una derrota política que nadie quiere admitir en Alfonso Ugarte y ahora miente al decir que lo harà por referéndum, cuando la Constitución no permite una consulta popular para disminuir derechos fundamentales.

El Presidente y su cada vez más patética bancada parlamentaria hacen todo lo posible por desprestigiar al sistema interamericano de derechos humanos, confundiendo a la gente con cifras – cosa que saben bien hacer los que ponían la inflación más baja de lo que era – para dar el mensaje que estamos ante un organismo que no entiende al Perú y que pretende hacernos pagar el oro y el moro. No duda en calificar de terrorista a un campesino de 68 años sin ninguna relación con el senderismo y que fuera torturado por no entregar dos carneros a la tropa.

Lo que no dice García, por cálculo político y por inescrupulosidad, es que la pena de muerte es inviable. No dice que si tenemos que reparar a personas por decisiones del sistema interamericano es por errores – y horrores – cometidos por el Estado, atrocidades que nunca se debieron cometer y que no ayudaron en nada para la derrota de los grupos subversivos. Eso es lo que haría un estadista.

Sin embargo, antes que un Pelé que estaba al servicio de su equipo, García es como aquellos amarrabolas en las pichangas, aquellos que solo buscan su provecho personal, meter el gol, hacer la jugada para la tribuna, sin importar que los principios básicos que un Estado democrático tienen se vayan al tacho de la basura y que para “hacer sus goles” tenga que jugar con un equipo descalificado por mandar las reglas del juego al diablo, como lo es el fujimorismo.

Para esto no lo elegimos señor Presidente. No votamos por usted – sabiendo lo que era – para que fuera un vulgar Fujimori o un Humala redivivo. Hoy podrá tener el aplauso popular, que ensordece o hace acallar a los pocos que se ateven a decirle que no tiene rumbo ni ritmo. Hoy baila “La Vida es un Carnaval”, cuando el gobierno se viene asemejando a una farsa de mal gusto. Hoy disfruta su efímero poder, sin embargo, seremos nosotros los que, al dia siguiente que deje el poder, en julio de 2011 tendremos que lamentar que no gobernó para todos los peruanos, sino para su propio megalomaniaco ego.

Aun se está a tiempo de enmendar rumbos y hacer las cosas bien. Han transcurrido sólo 6 meses. Pero también se han perdido 6 meses. El tiempo se le agota, más adelante no podrá emprender los cambios requeridos y allí se quejará de no haberlos hecho antes. Acuérdese de su primer gobierno, no sea tan impulsivo ni protagonista. No se parezca al extraditable. Compórtese como el líder de un partido democrático y no como el capataz abusivo de una chacra de la que solo ve la cosecha inmediata y no su mantenimiento permanente.

Gobierne como estadista y no como Alan García.

MAS SOBRE EL TEMA:
Lourdes Flores Nano: El Perú no está para seguir caprichos de Alan García.
Augusto Alvarez Rodrich: Perdiendo ritmo y rumbo.
César Hildebrandt: Enamorado de la muerte.
Enrique Bernales: Solo Pilatos hizo consulta sobre pena de muerte.
Martín Tanaka: “Fujimori debe estar satisfecho”.
Federico Salazar: El fetichismo no es justicia.
Alberto Adrianzén: Caudillismo y Autoritarismo.
Iván García: Ruta Equivocada.
Miguel Santillana: ¿Le quitaron la sonaja?