LLAMEME PARASITO, SI QUIERE

A estas alturas, uno no sabe si pedirle a Luis Castañeda Lossio que hable más o que vuelva a su estado de mudez habitual. Sin duda, es necesario que el alcalde de Lima nos de explicaciones por una gestión cada día más criticable desde varios aspectos, pero sus últimas intervenciones han tenido como tónica la descalificación de los críticos que de tener mentalidad de bodegueros han pasado a ser parásitos. Lindo vocabulario para quien representa a la ciudad y sus habitantes.

Pues bien, uno de los errores de Castañeda va a comenzar a cobrarle factura: la suspensión de las revisiones técnicas de modo unilateral, ante la caducidad unilateral del contrato. En su comentario editorial, El Comercio mencionaba las dificultades legales que entrañaba este tema:

Para aumentar la confusión y el caos, ni siquiera se ha aclarado la figura legal de la caducidad, mientras la empresa Lidercon achaca la culpa a la comuna y anuncia que exigirá el cumplimiento del contrato y hasta un nuevo arbitraje.

No hacía falta ser Nostradamus – o Nosjodimus – para predecir que, ante una polémica sobre la caducidad del contrato, Lidercon acudiría al mecanismo de solución de controversias que le facultaba el contrato: un arbitraje.

Para quienes no están familizarizados con el lenguaje abogadil, un arbitraje es un medio alternativo de solución de controversias. Cada parte elige a una persona como arbitro y estos árbitros, a su vez, escogen a un tercero para que complete una suerte de tribunal, que decide sobre aspectos contractuales. La “sentencia” del tribunal arbitral, llamada Laudo, es de obligatorio cumplimiento por las partes.

¿Y cual ha sido el resultado? Pues la Cámara de Comercio de Lima ha declarado que deben reabrirse las plantas de revisiones técnicas cerradas por Castañeda, lo que quiere decir que pueden volverse a hacer las inspecciones. Es decir, Castañeda legalmente no tiene razón y Lidercon tiene un punto más para poder pedir una indemnización por la cancelación del contrato.

Todo esto nos lleva a una situación legal complicada que aquí explicamos.

Por un lado, el abogado de la Municipalidad de Lima pretende no acatar el laudo, con argumentos dignos de Cantinflas:

La medida cautelar del tribunal arbitral de la Cámara de Comercio de Lima, que la comuna minimizó con el calificativo de “supuesta”, no tendrá efectos prácticos, según el abogado de la Municipalidad de Lima, Jorge Sánchez Arriola.

“El contrato ha sido declarado caduco y a la fecha esa situación no se ha modificado; por lo tanto, la caducidad está firme”, remarcó el defensor de la comuna.

También cuestionó que “si el tribunal hubiera declarado que se dejara sin efecto la ordenanza de la Municipalidad de Lima que declara que ya no son obligatorias las revisiones técnicas vehiculares, entonces la comuna tendría que requerir una aclaración o nulidad del fallo, si fuese el caso, pues se estaría resolviendo respecto de un tema sobre el cual el tribunal no tiene competencia”.

Lo que el abogado de la Municipalidad no recuerda – o no quiere recordar – es que los laudos, como las sentencias, se cumplen a pesar que no nos gusten. Y en el caso de las soluciones arbitrales, el hecho de que nombres a un árbitro te condiciona más. Además, la caducidad del contrato, salvo para los abogados de la Municipalidad, ocasiona una consecuencia directa a la que Castañeda se niega a admitir: el pago de una fuerte cantidad de dinero.

Pero la cuestión se complica para todos, pues el Congreso aprobó un proyecto de Ley para que las revisiones técnicas estén a cargo del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, con lo que volver a las revisiones vía Lidercon sería una solución temporal. Y si bien las municipalidades y gobiernos regionales pueden encargarse de esta materia, vía tercerización, lo cierto es que, en la práctica, la Municipalidad de Lima va a perder la competencia en esta materia, una vez que se promulgue la norma que, dicho sea de paso, fue promovida por el propio Castañeda.

Y es que en este lío legal, los únicos afectados son los ciudadanos. De un lado, si vuelven las revisiones vía Lidercon, ¿alguna autoridad le reconocerá validez a sus certificados? Y, de otro lado, si el Ministerio de Transportes y Comunicaciones hace las revisiones, ¿será capaz de asumir el costo social de sacar vehículos del parque automotor?

Algo que Castañeda podría respondernos, pero sin llamarnos parásitos.

BAJADA DE MOTOR

Don Ernesto prende el televisor para ver el noticiero del día, luego de una jornada de trabajo y de pasar tiempo con su hijo menor. En cualquier momento llega su hijo mayor del trabajo para comentar las noticias del día. Está tranquilo, pues dinero no sobra pero tampoco falta y su auto, su fuente de ingresos, está en óptimas condiciones y presto para la revisión técnica cuya cita pedirá luego de la quincena, ya que este mes le toca pasar por allí.

A inicios de año, como transportista responsable, don Ernesto internó su auto en el mecánico durante quince días para que le hagan el mantenimiento y no le haga problemas la gente de la Municipalidad. Le parece bien esto de las revisiones técnicas, pues obliga a los conductores a tener en óptimas condiciones a sus unidades y, además, podrían evitarse más accidentes de los que ve todos los días, cuando recorre de polo a polo de la ciudad para recoger niños y jóvenes de un programa de vacaciones útiles o, como la mayor parte del año, del colegio de su hijo menor.

Por ello, nuestro amigo Ernesto casi bota el control remoto cuando se entera de la primera noticia del día: el contrato de concesión de las revisiones técnicas es declarado como caduco y todo se suspende hasta nuevo aviso.

El encargado de dar la noticia es un señor que bien podría ganar un concurso de mimo, dado que su capacidad de habla está reducida al mínimo. Y parece que su capacidad de gestión también, dado que desde el inicio de las revisiones técnicas, se le advirtió de la improvisación con la que la comuna limeña manejaba el tema y de los severos incumplimientos de la empresa concesionaria. Aun así, el alcalde siguió mudo, con excepción de los oportunos cherrys en los noticieros matutinos para explicar sus obras viales. Para que le rinda cuentas al vecino, está Marco Parra o el abogado de turno que contrate la municipalidad.

Peor aún, como lo ha denunciado un regidor metropolitano, nuestro fantasmagórico alcalde ni siquiera consultó o comunicó al Consejo que iba a dejar sin efecto el contrato. Es decir, rendición de cuentas cero ante un tema que le ha costado a los ciudadanos 7 millones de soles, en pagos efectivos a Lidercon, plata que, por supuesto, no se devolverá a los ciudadanos que cumplieron con la ley y que hoy se sienten estafados por la Municipalidad y por su ex socia.

En teoría, la Municipalidad de Lima ha suspendido las revisiones por 180 días – tiempo en que, se supone, buscará un nuevo concesionario – pero, para complicar las cosas, Lidercon ha dicho que seguirá atendiendo revisiones técnicas. Y mientras tanto personas como don Ernesto no saben si acudir o no a obtener un sticker cuya validez es ahora discutible, mientras que otros propietarios de vehículos siguen preguntándose para que le sirvió invertir en su auto, sí al final el alcalde no especifica como van a valer lo que le han pegado en la luna del auto.

Estas son las consecuencias lógicas de una concesión entregada en monopolio, por parte de un alcalde poco transparente y que solo tiene como mira única mudarse del Palacio Municipal al Palacio de Gobierno, con el único mérito del cemento y las piletas que parecen ser el único producto que sale de sus neuronas.

Mientras tanto, don Ernesto le pregunta a su hijo mayor cuando se va a ir Castañeda Lossio, el más incapaz de los alcaldes que él recuerda. Y yo le respondí: viejo, el 31 de diciembre del 2010. Solo espero que no se mude de casa en la misma Plaza.

MAS SOBRE EL TEMA:
Editorial de El Comercio: Revisiones Técnicas ¡Hasta cuando!
Editorial de La República: ¿Adios Lidercon?
Augusto Alvarez Rodrich: Con las llantas bajas
Alberto Andrade: Errores de Castañeda motivaron fracaso