CHILANGA BANDA




La encrucijada mexicana, en el día del cambio de gobierno.

Dame, dame, dame, dame todo el power
para que te demos en la madre
Gimme gimme gimme gimme todo el poder
so I can come around to joder
(Gimme the Power, Molotov)

Hace seis años, México festejaba el retorno a la democracia. Luego de 70 años del dominio autoritario y dictatorial del Partido Revolucionario Institucional (PRI), llegaba al poder el candidato de un partido opositor, Vicente Fox Quesada, del Partido Acción Nacional (PAN) (centro derecha).

Hoy, sin embargo, la situación parece ser de órdago, dado que la herencia perniciosa de los años del priísmo ha terminado por contaminar la transición democrática mexicana.

Por un lado, la situación económica es bastante parecida a la peruana, es decir, hay un crecimiento importante de la economía, las exportaciones van viento en popa, pero la desigualdad sigue allí, sin que se generen mayores políticas para ello. Quizás el intento más fructifero sea la continuidad del programa Oportunidades (en el que se basó nuestro programa “Juntos”).

De otro lado, el Presidente Fox no ha podido hacer reformas institucionales importantes, toda vez que el Congreso se opuso a varias medidas importantes, al tener una oposición parlamentaria bastante hostil.

Así, con una economía que no aprovecha todas las ventajas del TLC (a pesar de aumentar exponencialmente sus exportaciones), desiguldades sociales y un edificio democrático a medio armar, México llegaba al primer relevo democrático en mucho tiempo con un país polarizado.

El protagonista principal de esta telenovela, más larga que las de Televisa, es Andrés Manuel López Obrador, líder del Partido de la Revolución Democrática (PRD – izquierda). AMLO se había hecho notar como alcalde de la ciudad de México, con una gestión caracterizada por el asistencialismo social. El desgaste del PAN en el poder y su propio liderazgo personal lo catapultaban como el gran favorito a ganar la elección mexicana.

Por su parte, el PRI iba en default. Entre pugnas internas y acusaciones mutuas, el candidato presidencial fue Roberto Madrazo, perteneciente al sector más cavernario y corrupto del priísmo. En otras palabras, candidato descartado.

En el gobernante PAN, la postulación la obtuvo Felipe Calderón, un opositor a Fox dentro de su partido, aunque continuador de varias de sus políticas.

La campaña se desarrolló en niveles de ataques esperables en América Latina. La prensa escrita y televisiva se la jugó en contra de AMLO, quien era presentado como un intransigente seguidor de Hugo Chávez, cosa que no era del todo cierta.

La elección, que se vislumbaba como apretada entre Calderón y López Obrador, tuvo a los dos candidatos proclamándose como Presidente, sin boca de urna que pudiera definir a un ganador – es más, los canales ni se dignaron a pasarla por prudencia – y se inició una batalla por los votos.

Calderón ganó por un estrecho margen. AMLO denunció fraude.

¿Existió fraude? Conversando con amigos en México y con analistas como Farid Kahhat que han vivido varios años en el país azteca, puedo afirmar que no existió fraude. Es cierto que el PAN y el PRI se coludieron para poner a personajes cercanos en el Instituto Federal Electoral, pero el IFE tuvo una actuación pulcra. Es cierto que los medios estuvieron en contra de AMLO, pero aún así obtuvo un importante porcentaje superior al 35%, lo más alto que ha llegado la izquierda mexicana en sus historia. Es cierto que en 1988, el PRI con una “caida de sistema” le robó la elección presidencial al PRD, pero esta vez no hubo posibilidad por el control nacional e internacional que hubo sobre el sistema de conteo de votos.

Quizás sí hubiera sido recomendable un recuento general de votos, con lo que se habrían despejado todas las dudas y se habría quitado argumentos a AMLO por una derrota que se debió a sus propios errores de campaña y a la campaña que le hicieron desde los medios, frente a la cual no supo responder.

Como sabemos, la semana pasada AMLO juró como “presidente legítimo” ante miles de seguidores en el Zócalo, la plaza principal del Distrito Federal. Ello ha complicado el panorama en un país debatido por protestas sociales como las de Oaxaca, que lleva 6 meses sin resolverse, y donde el saldo de muertos y desaparecidos comienza a ser evidente. En lugar de canalizar la protesta social y convertirse en una oposición que fiscalice desde el primer día al Presidente electo, AMLO ha terminado por patear el tablero, poniendo, al mismo tiempo, su liderazgo en cuestionamiento y arrastrando a México a una encrucijada que por momentos se parece a los peores sketch de programas cómicos.

Hoy Felipe Calderón debe jurar como el Presidente de México. Sin embargo, el día ha comenzado de una manera rara, con Calderón asumiendo la presidencia en una ceremonia privada en la residencia de Los Pinos, mientras los parlamentarios del PRD siguen ocupando la tribuna principal de la Cámara de Diputados, donde Calderón debía juramentar. Al mismo tiempo, AMLO ha anunciado una marcha en la ciudad de México. En los precisos momentos que escribimos esta columna, Calderón ha tomado juramento como Presidente.

La encrucijada está por resolverse ¿o por seguirse complicando?

ACTUALIZACION (05:30 PM):

El resto de la jornada se desarrolló dentro de la “normalidad” que cabía esperar dadas las circunstancias.

Luego de jurar, en medio de gritos y en una ceremonia bastante rápida, Felipe Calderón se dirigió al Auditorio Nacional de la Ciudad de México, donde dio su primer discurso como Presidente. Allí anunció rebaja de sueldos de los altos funcionarios públicos, la petición de una reforma constitucional sobre reformas electorales (muchos preveen la instauración de la segunda vuelta electoral) y modificaciones al sistema de administración de justicia y seguridad ciudadana. Eso sí, de la crisis en Oaxaca no dijo nada.

La marcha de AMLO discurrió desde el Zocalo hasta el Auditorio Nacional, sin mayores incidentes, aunque con un buen número de los seguidores que lo consideraban como “presidente legítimo”.

Lo cierto es que Calderón se salió con la suya: pudo jurar, nadie en el exterior reconoce a AMLO como Presidente y encima comenzó a tomar decisiones.

La anécdota del día: Joaquín Sabina de visita en Guadalajara, quejándose que los congresistas que pernoctaron en la Cámara de Diputados cantaran su canción “Y nos dieron las diez”.

MAS SOBRE EL TEMA:
La cobertura más imparcial desde México: El Universal.
BBC Mundo: Los retos de Calderón.
El Pais (España): Los enfrentamientos previos a la juramentación.
El Mundo (España): Especial sobre Elecciones en México.
Mirko Lauer: México en una laguna.