CONVIVIENDO CON LA CORRUPCION

La semana pasada, fue presentada la Cuarta Encuesta Nacional sobre Corrupción encargada por el consorcio Proética y la CONFIEP. Esta encuesta nos revela datos interesantes sobre la percepción que los peruanos tenemos sobre la corrupción en las altas esferas del poder, como en la vida cotidiana.

La corrupción es percibida como uno de los problemas más importantes de nuestro país. El 30% de peruanos entrevistados consideran que es el mayor problema del Perú. Es señalado como el cuarto problema en prioridad de solución, luego del desempleo, la pobreza y la delincuencia.

Sin embargo, la corrupción es percibida como el principal problema del Estado, muy por delante de la falta de eficiencia de funcionarios y autoridades y de la falta de recursos. Es decir, las personas son conscientes que más perjudicial para un Estado es que el dinero se malgaste por robo o delitos contra la administración pública, antes que por empleados ineficientes y carencia de recursos estatales.

Las instituciones percibidas como más corruptas son el Poder Judicial y la Policía Nacional, aquellas que, en teoría, están encargadas de la persecución del delito. Y aunque la mayoría de personas entrevistadas no confía en ninguna institución para luchar contra la corrupción, resaltan el trabajo hecho por la Defensoría del Pueblo en esta materia.

Resulta sintomático e interesante que los entrevistados, ante la pregunta sobre quienes son responsables de la corrupción en el Perú, responsan en porcentajes cercanos que son los gobernantes y nosotros mismos. La sensación de que son los gobernantes se da en el sector menos instruido. La impresión de que somos nosotros mismos se da con mayor incidencia en quienes tienen mayor grado de instrucción.

Conductas corruptas más toleradas por los ciudadanos:
– Compra de productos piratas
– Favorecimiento de un funcionario público a parientes y amigos.
– Evitar pagar pasaje.
– Pagar una coima para evitar una multa.
– No pedir factura para no pagar IGV.
– Dar obsequios o regalos para agilizar trámites municipales o judiciales.

El gobierno en el que hubo más corrupción: el de Fujimori 54%.

La mayoría de la población cree que la democracia ayuda a combatir la corrupción y confía en que el nuevo gobierno ayudará a combatirla.

Sin embargo, esa percepción puede cambiar con los siguientes acontecimientos:
– Los indicios de contubernio en el Congreso entre el Fujimorismo y el APRA.
– El poco interés que se tiene en la extradición de Alberto Fujimori.
– La controvertida decisión del procurador Omar Chehade para dejar de lado los procesos de extradición contra Daniel Borobio y Julio Vera Abad, involucrados en la corrupción de los medios de comunicación durante la década pasada.
– La fuga del empresario José Lizier, el que ayudo a fugar a Montesinos en su velero “Karisma”.
– La reciente decisión del Congreso de no suspender al congresista José Luna Galvez, procesado ante la Corte Suprema por ser transfuga en el año 2000 a cambio de 30 000 dólares. Hay que señalarlo, esto se dio con votación contraria del APRA. Fueron parlamentarios del fujimorismo, UPP y Unidad Nacional quienes le salvaron el cuello.

Es por ello que los ciudadanos deben estar alertas con la corrupción, partiendo de la percepción que no solo es un tema que afecta la moral pública, sino que también va contra el manejo eficiente del Estado y contra la economía de mercado. Partir de hacer un examen de nosotros mismos puede ayudar a conseguir dicho objetivo.