AL FINAL DEL PRIMER AÑO


Llegó en medio de los ecos de un cambio responsable.

Sin embargo, a pesar de mantener las cifras macroeconómicas en azul y continuar con la buena ruta económica trazada por el gobierno anterior, Alan García no ha iniciado un rumbo de inclusión para todos los peruanos.

Era el mensaje imperativo de una campaña electoral que había reflejado que el país requería cambios y que la impaciencia era alta. Aun así, la población le dio a García la oportunidad de iniciar dichas reformas esperadas durante tantos años.

Sin embargo, el Presidente de la República desaprovechó dicha oportunidad y se dedicó a socavar parte de la institucionalidad democrática, los derechos de los demás y a convertir a sus opositores en enemigos. Olvidó que en democracia las opiniones distintas deben saberse procesar, no por la represión, sino a través del diálogo y el intercambio de ideas.

Para complicar más aún su relación con la población, los casos de corrupción comenzaron a salir, los nombramientos inadecuados se sucedieron unos a otros y, así, poco a poco, García fue perdiendo iniciativa política, rumbo y la poca orientación que aun tenía.

El Presidente llega a este primer año con poco más de 30% de aprobación, aislado en sí mismo, su partido y una alianza conservadora que le impide cambiar un status quo cada vez más injusto. Incluso alguien tradicionalmente ultra conservador como Ms. Cipriani le ha tenido que recordar hace algunos minutos la importancia de la justicia social, cosa que parece haber perdido desde que se sentó en Palacio de Gobierno.

Más allá de las palabras que escuchemos el día de hoy, dentro de algunos minutos, García deberá entender que requiere un cambio de rumbo.

Cambio que implique fortalecer las instituciones democráticas y los derechos humanos, que no desande lo avanzado en crecimiento economico y estabilidad, que implique una reforma del Estado que permita un mejor gasto y una preocupación mayor por los sectores sociales. Un compromiso mayor contra la corrupción y por la ética pública.

Aun está a tiempo de hacerlo. Las segundas oportunidades no se desperdician así nomás Dr. García.

Y un Feliz 28 para todos.

EL GRAN BALDON DE ALAN GARCIA

Justicia, lucha contra la corrupción y derechos humanos en el primer año de gobierno

La tarea por tener una mejor administración de justicia, acabar o disminuir el flagelo de la corrupción y tener presente la importancia de los derechos humanos constituyen cuestiones que todo gobierno debe enfrentar, no solo como una cuestión de mejora de condiciones para la inversión, complementar la reforma del Estado o hacer que se gaste de mejor manera los recursos fiscales, sino también con un tema de la más amplia importancia ética y de consolidación del sistema democrático.

Desafortunadamente, el gobierno parece no haber entendido esta tarea urgente y ha culminado teniendo serias dificultades de articulación de políticas en estas áreas, así como groseros errores que, a mi modo de ver, explican la naturaleza conservadora de este régimen.

Luego de un sonado escándalo de corrupción que involucró a un Vocal de la Corte Suprema, el gobierno señaló que una de sus prioridades sería colaborar con la reforma de la justicia. Sin embargo, cuando tuvo la oportunidad de ayudar con dicha tarea, no quiso emprender reformas: Observó la Ley de Carrera Judicial, su partido no ayudó a impulsar la Reforma Constitucional en materia de justicia, el presupuesto del Poder Judicial sigue siendo bajo y las recomendaciones de la CERIAJUS siguen durmiendo el sueño de los justos.

¿Responsabilidad solo del gobierno? Ciertamente no, pues muchos de los actores que llegaron con expectativas no han hecho cambios fundamentales, sobre todo por una estructura de la Corte Suprema que es ajena a todo tipo de cambio.

Pero también el gobierno tiene su cuota en no contribuir a liderar este esfuerzo. La designación de María Zavala y de una serie de colaboradores bastante cuestionados – desde personas involucradas en casos de narcotráfico hasta el fiasco que resultó ser Benedicto Jiménez en el INPE -, así como la carencia de planes claros sobre el tema judicial terminaron enturbiando una gestión ministerial que, esperemos, acabe mañana sábado.

En lo que respecta al tema de lucha contra la corrupción, los baldones no solo se han referido al poco interés en la extradición de Fujimori, sino también en la cuestionada designación de Moises Tambini del Valle como Presidente del Consejo de Defensa Judicial del Estado, a pesar de los serios cuestionamientos en su contra.

Peor aún, el gobierno ha tenido casos de corrupción bastante graves en lo que se refiere a adquisiciones – patrulleros (con Mazzetti y, al parecer, también con Alva Castro) y ambulancias -, compra de contenidos de medios de comunicación, entre otros. Tampoco se tuvo la voluntad de crear una autoridad de prevención contra la corrupción y los cambios que se pretende hacer en los organismos encargados de vigilar las compras estatales y proyectos de inversión solo buscan relajar dichos controles.

En lo que respecta a los derechos humanos, han existido más sombras que luces. Comenzando el gobierno, se planteó una propuesta de pena de muerte para los violadores de menores de edad y, posteriormente, para casos de terrorismo. El fracaso de esta última terminó con cualquier pretensión mortícola, por ahora… (Por cierto, con protesta blogger de por medio)

Posteriormente, una propuesta para otorgar defensa legal a los militares y policías procesados por violaciones a los derechos humanos terminó encendiendo una polémica sobre el nivel de responsabilidades que el Estado peruano está dispuesto a aceptar en casos de graves vulneraciones de los derechos fundamentales. Aunque la medida podía ser entendida como un amparo a personas que actuaron en nombre del Estado, dio la sensación de búsqueda de impunidad, sobre todo por declaraciones del Primer Vicepresidente de la República en contra de estos procesos judiciales.

Por cierto, Giampietri se convirtió en un personaje controvertido por investigaciones a organizaciones no gubernamentales, por mociones que pretenden invalidar el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y por tener un asesor facista. Además, impulsó una moción contra una Sala Anticorrupción por citarlo a declarar como testigo en el caso Colina.

Y siguiendo ese camino apristas, fujimoristas y pepecistas aprobaron una norma que procura controlar los contenidos de las actividades de las organizaciones no gubernamentales. La incomodidad de los partidos políticos y los empresarios con organizaciones que se ocupan de temas ambientales, lucha contra la impunidad y derechos humanos terminó en un mamotreto controlista que, esperamos, sea anulado por el Tribunal Constitucional.

Además, la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso Castro Castro terminó desatando un debate que parecía superado sobre la permanencia del Perú en el sistema interamericano de derechos humanos, así como sobre el monumento El Ojo que Llora.

Los únicos avances reales se sintieron en el campo de las reparaciones a las víctimas de la violencia: se creó el Consejo de Reparaciones que elaborará el Registro Único de Víctimas y se inició con el programa de reparaciones colectivas.

Finalmente, resulta serio que el gobierno no haya implementado el Plan Nacional de Derechos Humanos aprobado por la administración anterior, lo que denota la real voluntad política del gobierno sobre esta materia.

Lo peor del caso, es que el gobierno no se da cuenta de estos horrores. Por el contrario, parece estar muy convencido de su tendencia sobre estos temas. Ello explica por que su vocación por el cambio es tan reducida.

LO SOCIAL CON ALAN II

Balance de los sectores sociales del gobierno

EDUCACION

El sector se ha movido entre la falta de dirección política y poca articulación de políticas con algunas medidas acertadas en el fondo pero tuvieron problemas por la forma en que se llevaron a cabo.

Por un lado, se cumplió con una evaluación a los maestros que fue el resultado del voluntarismo del Presidente de la República y que no tuvo mayores precisiones en relación con los objetivos que quisieron plantearse con la misma. Fue, además, la primera confrontación con el SUTEP, con un claro triunfo político para el gobierno.

La Ley de Carrera Pública Magisterial fue una de las mejores acciones del gobierno en el fondo, pero fue una idea pésimamente vendida por el gobierno, en medio de insultos y amenazas de despidos. Ello provocó una huelga magisterial que acaba de resolverse en estos días.

El problema es que, si bien el gobierno ha aprobado el Proyecto Educativo Nacional como política de Estado, no ha logrado articular estas medidas con este documento.

A ello se suman cuestionamientos serios al titular del sector, José Antonio Chang, por intereses personales: continua figurando como Rector de una universidad privada y, además, dicha universidad patrocina un cuestionado proyecto sobre computadoras de bajo precio para la educación peruana. A ello súmenle problemas con el shock de inversiones.

Finalmente, la gestión del Instituto Nacional de Cultura, perteneciente a este sector, se vio seriamente cuestionada por problemas en su manejo de la política cultural, así como, fundamentalmente, por el tema de la censura a Piero Quijano.

SALUD

Ha sido una gestión gris e intrascendente. Puede anotar como logros la ampliación del horario de los hospitales en Lima y Callao y, sobre todo, la vacunación contra la rubeola y el sarampión.

Sin embargo, dos aspectos revelan la poca preocupación del gobierno en este sector: el hecho de que el presupuesto siga siendo de los más escasos y el escándalo de la compra sobrevaluada de ambulancias.

TRABAJO

Quizás sea uno de los sectores donde más se haya avanzado. El Ministerio de Trabajo ha procurado cierto equilibrio entre las posiciones extremas de gremios sindicales y empresariales, no siempre posible. Claro, ello ha impedido que, como durante 5 años, siga sin aprobarse la Ley General del Trabajo.

Asimismo, merece destacarse los esfuerzos por reducir los conflictos en el sector minero y el incremento de inspectores de trabajo.

Sin embargo, se sigue careciendo de una política de largo plazo para las condiciones laborales y el sector sigue contando con el presupuesto más exiguo de todos los Ministerios.

VIVIENDA

Se han continuado con los esfuerzos de la administración anterior a través de los programas Techo Propio y Mi Vivienda. Claro, también persisten los defectos, como el hecho de que no se tenga un proyecto similar para el sector D. Aunque no se sabe bien si por impacto mediático o realización plena, Agua Para Todos es mencionado como el programa más exitoso del gobierno.

Lo que ha opacado estos logros ha sido los escándalos del sector: el caso Carlos Arana, la compra de contenidos de prensa a La Razón, el Fenómeno del Niño inventado por Abraham Levy y las vinculaciones del Ministro con Genaro Delgado Parker.

LUCHA CONTRA LA POBREZA Y DESARROLLO SOCIAL

Al igual que Salud, otro sector opaco y con pocos resultados que mostrar. Una Ministra de bajo perfil, con pocas ideas sobre el enfrentamiento de la lucha contra la pobreza y el manejo de los programas sociales. La agenda del Ministerio, sobre todo, estuvo vinculada al tema de la violencia familiar.

Y SIN EMBARGO, ¿SE MUEVE?


Reforma del Estado, Descentralización y Conflictos Sociales en el primer año de Alan II

Cuando Alan García asumió el mando hace un año y anunció sus primeras medidas, pudo preverse cierto entusiasmo sobre la reforma de un Estado que no ha sido capaz de satisfacer las necesidades básicas de la población.

Las primeras medidas de austeridad, prometidas en la campaña para recuperar la confianza de la población, eran un gesto reclamado por la población, pero que no debían convertirse en el único eje de la reforma del Estado. Peor aún, su aplicación a los cuadros técnicos del Poder Ejecutivo comenzaron a provocar fugas en mancha o búsqueda de empleos en el sector privado, con la consiguiente pérdida de calidad del personal contratado en altas esferas.

Posteriormente, con Verónica Zavala a la cabeza, se inició lo que se llamó el “inicio de la Reforma del Estado”, con la fusíón de organismos públicos descentralizados y programas sociales. No estaba mal, pero se notó carencia de ideas cuando se convocó a la prensa para que diera sus opiniones, o cuando simplemente se dejó de hablar el tema desde el gobierno.

El gobierno no entendió una visión más amplia de la Reforma del Estado, que fuera más allá de la mera simplificación administrativa, que tuviera metas por sectores y programas, con reformas institucionales de fondo como acompañantes importantes y que promoviera la transparencia.

¿Los resultados? No tenemos hasta el momento un Centro de Planificación Estratégica en que se plasmen las políticas del Acuerdo Nacional, el shock de inversiones fue un monumental fracaso y tuvo incluso serias denuncias de corrupción y la sensación que quedó en la población es que no se saben gastar los recursos públicos.

Para complicar más las cosas, otro fuerte componente de la reforma del Estado, la descentralización, ha sido abandonada a su suerte. Ya durante la campaña electoral se notaban las deficiencias del planteamiento aprista. Luego, con pompa, se anunció que octubre de 2006 sería el mes de la descentralización, sin que se tomaran medidas efectivas para reimpulsar el proceso.

Pero la “política real” de descentralización se fijó el 25 de enero de 2007, cuando se liquidó el Consejo Nacional de Descentralización. En dicha oportunidad escribimos lo siguiente:

“El gobierno no tiene un esquema claro de que quiere hacer con la descentralizaciòn. Y es que el APRA padece de cierta esquizofrenia sobre el tema. Durante su primer gobierno, los Alfonso Ugarte Boys estuvieron a favor de la misma y fue uno de los caballitos de batalla de AGP, pero el esquema que emplearon centralizaba toda decisión sobre el tema en el Presidente de la República y dejaba bastante debilitados a los presidentes regionales frente a las asambleas no elegidas por la población. De allí el fracaso de esa experiencia descentralizadora.

Curioso recordar además que fue el APRA la principal propulsora del No en el referéndum realizado para la formación de macroregiones en octubre de 2005, cuando decía que era necesario fortalecer a los gobiernos regionales”.

Luego comenzaron a repartir los cheques del canon en Palacio de Gobierno, dando la apariencia de impulso a las regiones, pero el engaño quedó descubierto cuando vino la ola de protestas sociales y no se tenía una instancia que pueda articular políticamente los intereses del Poder Ejecutivo y los niveles subnacionales de gobierno. Hasta el aprista Rodolfo Raza, último presidente del CND, ha señalado que la eliminación de este organismo fue un grosero error.

A ello se suman errores de la concepción que tuvo el proceso de descentralización desde el gobierno de Alejandro Toledo, en el que se priorizó la elección de autoridades sobre la conformación de regiones más grandes. El resultado: los impulsos para la creación de regiones son escasos y, en la práctica, se han transferido competencias a los departamentos que debieron transferirse a las regiones, lo que complica aún más el proceso. Y claro, los reclamos regionales son cada vez más incesantes.

En ese panorama surge la protesta social, en medio de un Estado que no encuentra mecanismos de desfogue y previsión de conflictos. Y cuando los encuentra, como en el caso de la Defensoría del Pueblo, el Poder Ejecutivo resume su impotencia y le dice: “resuelve tú el conflicto” cuando no es su tarea hacerlo.

¿Por qué se optó? Por la satanización de las protestas – a la que abonó, sin duda, la radicalidad y violencia con las que muchas de ellas estuvieron acompañadas – o el remedio meramente represivo (criticado hasta por apristas conspicuos como Luis Negreiros).

28 de julio puede ser una buena oportunidad para un cambio de rumbo que profundice en reformas importantes que hagan que tengamos un Estado eficiente, al servicio de las personas, descentralizado, transparente y previsor de los conflictos sociales.

LA DIPLOMACIA, LA ESPADA Y LA SEGURIDAD


Un balance sobre las políticas de relaciones exteriores, defensa y seguridad en el primer año de Alan García

Nota: Con este artículo, comienza una serie de balances sobre el primer año de gobierno de Alan García que durará esta semana y que se alternará con los temas de coyuntura

¿TENEMOS POLITICA EXTERIOR?

Esta pregunta cabe hacérsela, dado que la política exterior parece haber pasado a un segundo plano en lo que respecta a este gobierno.

Alan García es alérgico a los viajes al exterior, cuestión que dista mucho de la proyección continental que quiso tener en su primer gobierno. Tal vez esa alergia a todo aquello que tuvo que ver con dicho periodo hizo que el Plan de Gobierno del APRA en esta materia fuera, por decir lo menos, bastante austero.

Si bien la reducción de los viajes de Alan – y el ridículo debate sobre el avión presidencial – permiten ajustar ciertos gastos, lo cierto es que Perú parece haber perdido iniciativa y brújula en la política exterior. Hecho sintomático: el abrazo de la paz que Alan tuvo con Chávez hace unos meses, que dio verguenza a quienes creemos que en Venezuela gobierna un dictador. Y la Cancillería – que tiene una prudencia que linda con lo pusilánime – no dijo una sola palabra sobre el cierre de RCTV.

Peor aún, García no quiso convertirse en el líder democrático de América Latina y ha terminado recluido en las cuestiones meramente domésticas y dando trastadas que lindan con lo autoritario.

De otro lado, las relaciones con Chile, que parecían quererse manejar por cuerda separada, han terminado agriadas por incidentes respecto a los límites marítimos y terrestres. La decisión para ir a la Corte Internacional de Justicia de La Haya se mide con pasos de plomo, por temor a los termocéfalos de uno y otro lado de la frontera. La relación con los demás vecinos casi no ha existido, con excepción del eterno debate: ¿Permanecemos o no en la Comunidad Andina de Naciones?

Con Estados Unidos, la relación se ha medido en un solo tema: TLC. Y las cosas se le complicaron al gobierno luego de que los demócratas ganaran las elecciones parlamentarias. Se tuvo que negociar una adenda que mejora en mucho algunos capítulos del Tratado, pero se ha desperdiciado mucho tiempo con las idas y venidas que se tuvo con la presencia de Hernando de Soto – hasta ahora inexplicable – liderando el llamado TLC hacia adentro.

Finalmente, con la región Asia Pacífico se han cometido serios errores, tomando en consideración que la cumbre de APEC será en Lima el próximo año. Por un lado, la militarización de la cumbre (con licitaciones libres de control) a cargo de Giampietri. Del otro lado, (y en eso tengo que darle la razón a Aldo Mariátegui), fue un serio error no enviar a alguien de peso a la cumbre de este año, celebrada en Australia.

En suma, como mucho en el país, hemos funcionado reactivamente en el plano exterior. A mi modo de ver, esto no pasa solo por un Canciller de real perfil bajo, sino por una decisión presidencial abierta de no comprometerse mucho en los temas externos. Y ello, en un contexto de globalización, es no tener una visión de futuro.

DEFENSA: CARRERA DE CABALLOS, PARADA DE BORRICOS

Uno de los despachos que inició mejor su tarea fue el de Defensa. La llegada de Allan Wagner – un experto diplomático – acompañado de un equipo civil bastante eficiente en términos académicos y administrativos auguraba una gestión civil en Defensa que hiciera cambios puntuales.

Y, en verdad, así pareció vislumbrarse. A pesar de ciertos obstáculos preliminares – tanto desde adentro como de la prensa pro Fuerzas Armadas – se pudo maniobrar para comenzar con una reforma administrativa del sector Defensa, que buscaba definir amenazas reales y trabajar por resultados. Asimismo, se superó una crisis importante por malos manejos en compra de gasolina en el Ejército, lo que ocasionó un relevo generacional que parecía ser esperanzador en la reforma no solo de la operatividad, sino también de la mentalidad militar.

Sin embargo, tengo para mí que la gestión de Wagner se vio frustrada el día que Alan García lo cuadró en público por señalar que la operatividad de las Fuerzas Armadas era en vano. Ese día Wagner desdibujó su perfil reformista y optó por su permanencia en el cargo, a cambio de callarse la boca.

Así, la presencia del Ministro se ha visto aminorada. Si bien vienen haciendose esfuerzos para aprobar normas que ordenen las cosas en las Fuerzas Armadas, el esfuerzo de reforma inicial parece haberse perdido. En Inteligencia, más allá de la rápida reacción frente a las denuncias de venta de información en la Marina, no se vislumbran cambios en esta materia, que parece ser dominada por los intereses privados y por los agentes paralelos.

Como colofón, Wagner apareció desubicado en el tema Quijano, primero avalándolo y luego mostrándose en contra de la censura. Sin duda, poco queda del ministro que llegó con ideas en agosto y que hoy parece estar flotando por su permanencia.

SIN POLITICA DE SEGURIDAD INTERIOR

El gobierno se inició con una incógnita: Pilar Mazzetti en Interior. A su favor, jugó el hecho de su honestidad y su buena gestión al frente del Ministerio de Salud. En su contra, estaba su desconocimiento del sector Interior.

Al final, lo segundo termino pesando bastante, dado que nunca pudo articularse una política de seguridad ciudadana clara ni una reforma en el Ministerio del Interior. Lo mismo ocurrió con las medidas frente a los remanentes de Sendero Luminoso.

Y en relación con lo primero, la denuncia sobre la compra de patrulleros sobrevalorados y su pésimo manejo político sobre este tema terminó liquidando la permanencia de la neuróloga a cargo del despacho.

Su reemplazo, Luis Alva Castro, no ha distado mucho de la falta de cambios en su cartera. Pero su permanencia estuvo atada a dos factores: su agenda propia dentro del Ministerio, como contrapeso a Jorge del Castillo; y, por otro lado, el exitoso operativo de recuperación del Mercado de Santa Anita.

Sin embargo, su ausencia en el tema narcotráfico ha sido clamorosa, la distritalización de la policía linda con la burla y la previsión policial frente a los conflictos sociales fue nula.

Finalmente, las recientes medidas sobre seguridad ciudadana, muchas de ellas efectivas, han quedado ocultadas por los mamarrachos hechos por el gobierno en materia de represión a los conflictos sociales.

Otra área en la que AGP deberá darnos más de una explicación este sábado.

EL FRACASO DEL APRA

Cuando Alan Garcia asumió el poder, las expectativas frente al rol que cumpliría el Partido Aprista Peruano eran dos: una reivindicación responsable frente al copamiento que supuso el periodo 1985 – 1990 y al fracaso de dicho gobierno y, por otro lado, la disposición del partido para mantener un trabajo constante entre sus bases y militantes y, luego del 2011, dejar de depender del actual Presidente de la República.

Lo cierto es que ninguna de las dos cuestiones parece haberse cumplido en este primer año de gobierno.

Por el lado gubernamental, si bien no se ha repetido la ola de nombramientos públicos que caracterizaron los últimos años del primer quinquenio aprista, sí han habido personajes cuestionados en varios aspectos. De quienes quedan en el Gabinete, el ministro más cuestionado es aprista: Hernán Garrido Lecca. Compañeros como Carlos Arana le trajeron más de un problema y tuvo que salir dos veces del aparato estatal. La deslucida elecciòn del Tribunal Constitucional tuvo en la cabeza los nombres de dos apristas: Aurelio Pastor y Mercedes Cabanillas. Y eso que no mencionamos las hechas por el Presidente del partido (y de la República).

Claro, este comentario cabe matizarlo, en el sentido de que también personajes independientes como Pilar Mazzetti y Carlos Vallejos cometieron serios errores que a una le costaron el puesto y al otro le tienen la mira puesta hace rato.

Y a pesar de que no ha existido copamiento, el primer año de gobierno ha dado la sensación de un gobierno bastante solitario, a excepción de lo que llamamos Coalición Conservadora y que ha terminado aislando a un gobierno ocupado en intolerancias, medidas controvertidas como la pena de muerte o en insultar al adversario, sea de izquierda o de derecha, olvidándose que García fue elegido para ser Presidente de todos los peruanos.

Peor aún ha sido el comportamiento político del partido durante este año. Si bien, con prudencia, Mauricio Mulder no ordenó sacar a los militantes para enfrentar la ola de protestas sociales, ciertamente los reportajes que he podido ver sobre protestas en el interior del país dan cuenta de la orfandad ideológica y logística que tiene el partido en provincias. Ahora uno se explica porque perdieron tan clamorosamente en Trujillo el año pasado.

Y es que el APRA no ha tenido un esfuerzo de reconversión organizacional que le permita dejar de depender de su figura electoral: Alan García. AGP ha sido muy hábil en dar la sensación de que gobierna con el partido, pero, en realidad, las bases están muy poco tolerantes con lo que pasa en las altas esferas y de ello están pescando justamente los sectores más cuestionados y cuestionables de Alfonso Ugarte.

Los apristas tendrán que ser conscientes de que, a pesar que la política peruana es sumamente impredescible, Alan García no volvería al poder en el 2016. Y tendrán que prepararse para el momento en que ya no esté presente como líder del APRA. Cuando Haya de la Torre falleció, el partido casi se parte, y fue producto de una crisis interna que Alan García llegó hace 25 años a ser el lider del partido.

¿Estarán esperando que ello ocurra?

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