ALVA CASTRO MINTIO SOBRE FALLECIDOS EN PROTESTA

El señor Luis Alva Castro permanece en su puesto de Ministro del Interior por una única razón: ser miembro del Partido Aprista Peruano.

Para nadie es un secreto que la gestión del también congresista es un total fracaso. No pudo comprar patrulleros por su cuenta, la seguridad ciudadana es un desastre, gasta plata del Ministerio para levantar su imagen y no reforma a la Policía Nacional.

Pues bien, si esto no es motivo suficiente para echarlo, pues los congresistas deberían mandarlo a su casa por el siguiente hecho. Informa El Comercio:

La Cuarta Fiscalía Provincial de Huamanga, a cargo de Hugo Martínez Mamani, formalizó una denuncia penal contra el suboficial de tercera PNP Carlos Alberto Rodríguez Huamaní (28) por el delito de homicidio contra Emiliano García Mendoza y Rubén Pariona Camposano, el pasado 19 de febrero, en Ayacucho, cuando ocurrió el paro agrario promovido por la Junta de Usuarios del Distrito de Riego de Ayacucho.

Durante la investigación, el suboficial admitió haber disparado a ambos campesinos con la escopeta de perdigones que portaba. El cargo presentado contra el suboficial es homicidio calificado y podría recibir una condena no menor de quince años.

Lo curioso es que Alva Castro le había dicho al Congreso que:

Ninguna bala de la PNP ha causado la muerte de los campesinos. Seguimos trabajando para dar con los autores materiales. (…) Los instigadores se revelan por sí mismos y deben ser procesados por terrorismo, homicidio calificado y otros delitos”.

Cuando se produjeron los hechos, dije sobre el tema lo siguiente:

A estas alturas, sigue quedando claro que el cargo le queda grande a Luis Alva Castro. El hecho de que se han registrado disparos por la espalda en dos de las personas que fallecieron nos da una idea de que no se han respetado los protocolos de actuación policial en respeto a los derechos humanos. También es claro que no se tenian los policías suficientes para controlar la seguridad en las carreteras – una amiga mía estuvo varada durante todo el lunes, con el consiguiente peligro que pasó durante esas horas – y, mientras tanto, el Ministro se divertía con los patrulleros.

Muchos han tolerado las incompetencias de LAC en lo que se refiere a los temas de gestión. Pero aquí estamos hablando de dos ciudadanos que fueron asesinados por un Policía. El Ministro, por desconocimiento o por encubrimiento deliberado, no informó al país con la verdad de los hechos ocurridos. Y ello sólo merece su salida.

Así que señores parlamentarios, tengan responsabilidad y saquen a este incompetente. Las dos familias ayacuchanas damnificadas y el resto del país se los agradecerá.

EL PERU ¿AVANZA?


Tres hechos graves, tres escenarios distintos, una misma dejadez gubernamental

FUEGO EN LA SELVA

Hace un año y medio, en octubre de 2006, César Hildebrandt advertía lo siguiente en su columna:

Pluspetrol no odia al río Corrientes. No lo odia pero le echa bario, cadmio, plomo, benceno, mercurio, arsénico, todo revuelto en una cazuela de aguas de formación que están a 80 grados centígrados de temperatura y que, en vez de ser reinyectadas como mandan los estándares internacionales, son lanzadas al río a un promedio de un millón trescientos mil galones por día.

Es decir, todos los días y a toda hora las sentinas inmundas de Pluspetrol chorrean su carga sobre las aguas que daban de comer a ocho mil indios de la etnia achuar

Esas aguas, examinadas por las autoridades de Osinerg y de Digesa, arrojan resultados que las hacen imbebibles y tóxicas para los tercos peces que las respiran.

Panorama tan desolador fue comprobado por el Presidente del Consejo de Ministros y la Defensora del Pueblo, más o menos por la misma época, cuando los achuar tomaron el campamento de Pluspetrol. Se llegó a un acta de entendimiento, que incluían compromisos de tratamiento del agua, capacitación para el control de la contaminación y una suma de dinero al año.

El tema incluso cobró cariz internacional, con la protesta de varios actores de Hollywood frente a una reunión de la Occidental Petroleum Company (OXY), la primera compañía que explotó petróleo en la zona y que comenzó la contaminación, hace más de 30 años.

Esta vez, el conflicto ha vuelto a estallar entre los achuares y la petrolera, pero por cuestiones laborales y de desarrollo del pueblo achuar. El intento de toma de las instalaciones de Pluspetrol ha terminado con el saldo lamentable de un policía muerto, violencia que parece haber sido promovida por los colonos, según indica el Presidente Regional de Loreto. Luego de varios días de tensión, los nativos van a retomar el diálogo. (Vean la completa cronologia de Paco Bardales al respecto).

Aquí nos encontramos ante varios problemas. De un lado, el uso de la violencia para solucionar un problema laboral que pudo conducirse de otra manera. Pero, de otro lado, la ausencia del Estado como mediador en un conflicto que parece agravarse o derivar hacia otros tópicos. Esto se señala en un completo reportaje de la BBC:

Sin embargo, Pluspetrol, que se ha comprometido a pagar millones de dólares, ha mostrado su frustración de que el gobierno no esté desempeñando un papel más importante.

“Esta industria petrolera debería beneficiar a todo el mundo. Quizás hoy no es un beneficio para los indígenas y el gobierno debería encontrar la mejor forma de resolver ese problema”, señaló Roberto Ramallo, gerente general de Pluspetrol Norte.

El problema que afrontan los Achuar -y otras tribus-, es que su vivienda se encuentra encima de lo que se consideran son enormes reservas de crudo.

Gracias al intenso empuje para subastarlas, casi tres cuartas partes de la amazonía peruana está en arriendo para proyectos de exploración y extracción.

La alta demanda global y el precio del petróleo también están haciendo que las compañías consideren a la amazonia peruana como un prospecto atractivo. ¿Pero es esto sostenible?

“Toda esta exploración petrolera en el Amazonas es un gran experimento”, señaló Bill Powers de E-Tech, una firma de ingeniería, sin fines de lucro.

“Simplemente vienen a la selva, desarrollan el recurso, consiguen el beneficio económico e, históricamente, siempre ha sido que lo que suceda con quien estaba ahí antes, pasará”.

“No hay plan, no hay un esfuerzo para asegurase de mantener su identidad cultural o que tengan algo que hacer una vez que los ríos y los bosques no suministren lo que proporcionaban antes”, agregó Powers.

Y mientras tanto, el gobierno, bien gracias.

EL NARCOTRAFICO AVANZA

Ya parece ser una malsana costumbre informar sobre la muerte de policías en la zona del VRAE. Ayer se conoció la muerte de Marisel Solier Gavilán, una nueva heroína de la Policía Nacional, a manos de los sicarios del narcotráfico.

Desde dos puntos de vista distintos, llegan las preguntas de rigor para Alva Castro. La indignación ciudadana, expresada en Menos Canas, replica las siguientes interrogantes:

Aquí hay dos cosas muy puntales. Si en serio se trata de una respuesta, ¿no debió prever el Ministro que dicha consecuencia llegaría? En ese mismo sentido ¿qué hace enviando un contingente especial ahora que ya se realizó el atentado? ¿Por qué no previó que ello ocurriría?

Es que en realidad no hay que ser genial para darse cuenta de que nuestros actos tienen consecuencias y que es preciso, prever que ellas no afecten a los ciudadanos peruanos que, en principio, debieran poder confiar en la capacidad de sus autoridades.

Pero, por otro lado, me pregunto ¿qué clase de operativo exitoso puede permitir que estas consecuencias terribles se concreten? ¿Cuándo culmina un operativo? ¿Acaso no debe también existir un momento en el proceso, en el cual los miembros de la Policía garanticen la seguridad en aquellos lugares en los cuales “operaron”?

Estas cuestiones antes anotadas tienen un solo nombre: falta de previsión y de coordinación en torno a los operativos que se realizan para combatir el narcotráfico. Y ello no es sólo responsabilidad de los jefes policiales de la zona o del director de la Policía Nacional, sino, fundamentalmente, de la dirección política, es decir, del Ministerio del Interior.

Ya en este blog hemos informado anteriormente sobre la dejadez de Luis Alva Castro para los operativos de combate al terrorismo. Y me da la impresión que lo mismo viene ocurriendo con el tema del narcotráfico. Si se viene repitiendo un mismo patrón de ataque y no se idean correctivos, ¿no estamos ante la carencia de diagnósticos, es decir, ante la fase más primaria de elaboración de una estrategia?

Pero no es el único error en el que se incurre. Rubén Vargas, analista en temas de narcotráfico nos recuerda que las responsabilidades no son solo del incompetente de Corpac:

La responsabilidad de combatir al grupo terrorista Sendero Luminoso es del Ministerio de Defensa, que lo realiza a través de las bases contrasubversivas del Ejército. Dado los niveles crecientes de violencia en esta zona es legítimo que nos preguntemos: ¿Cuáles son los resultados de esa lucha, más allá del cómputo de las horas de patrullaje? ¿En los últimos cuatro años se ha capturado a algún cuadro importante de Sendero Luminoso? ¿Se ha desarticulado alguna columna del Ene o se ha atacado algún centro de producción en Boca Mantaro? Lamentablemente, la respuesta es no.

De hecho, y como bien apunta Vargas en su artículo de hoy en El Comercio, el Plan VRAE ha sido un fracaso, al no articularse los proyectos de desarrollo con las políticas de seguridad. Y la carencia de bases contra el narcotráfico hace que no se tengan los relevos necesarios para llevar a cabo una política conjunta. De hecho, han sido los celos institucionales los que, desde el gobierno de Fujimori, no se ha podido llevar a cabo una labor conjunta y una única estrategia en esta materia.

¿Y Antero? Perú.21 registra que el Ministro de Defensa hizo uno de los más grandes papelones de su vida, pues no sabía de la emboscada en Ayacucho, e incluso la confundió con el problema de los achuar en Loreto. En otras palabras, no sabe ni donde está parado.

ALAN: EL AVALADOR DE VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS

La semana pasada, Marco Sifuentes rogaba a Dios, Ala, Buda y demás santos del cielo para que a Alan no se le ocurra alabar a China – como es su costumbre -, en momentos que la represión contra los monjes budistas del Tibet está en su punto más alto en años.

Pues bien, mientras el normalmente errático Nicolás Sarkozy está pensando en no enviar a Francia a los Juegos Olímpicos de Pekín, los cables internacionales informaban lo siguiente:

El presidente peruano Alan García expresó el jueves su apoyo a la “justa causa” de la soberanía nacional de China después de la violencia en Lhasa, la capital tibetana, durante un encuentro con el primer ministro chino Wen Jiabao, indicaron los medios chinos.

“Perú se opone firmemente al proyecto de referendo en Taiwán para su adhesión a la ONU y está consciente de las razones que están detrás de la reciente violencia en Lhasa”, dijo a Wen Jiabao el presidente peruano, citado por la televisión central (CCTV) y la agencia oficial Nueva China.

Hoy Luis Jaime Cisneros Hamann, en Perú.21, señala el despropósito mayor cometido por García:

García resulta hoy el único mandatario del mundo en reconocer la represión china, en momentos en que Estados Unidos -que mira con un ojo al presidente Hu Jintao y con el otro su política comercial con el gigante asiático-, Gran Bretaña, Alemania y el Vaticano instan a Pekín a que deje de lado la mano dura y dialogue con el Dalai Lama.

Un periodista peruano puede opinar y adherir a causas, pero que un presidente de la República avale, en nombre del comercio bilateral, el activo político chino y, por añadidura, el pasivo (Tiananmen, 1989), resulta sorprendente en una época donde los derechos humanos son la piedra en el zapato de toda política exterior.

Quiero creer que el presidente del Perú actuó desinformado. ¿No había alguien cerca del oído presidencial? Para la cancillería peruana, ¿no hubo manera de evitar un comentario que para los chinos era “políticamente correcto”, pero que en el contexto proyecta, para la prensa occidental, la imagen de un país sudamericano al que los derechos humanos le importan cada vez menos? La suspensión de una conferencia de prensa de García en Pekín hace prever que el tema había adquirido su real importancia.

Bueno, esta actitud no me sorprende mucho del sujeto que bota a su secretario de Derechos Humanos por presiones de un broadcaster, pero de todas maneras, es extraño que una persona que se jacta de ser meridianamente informada, como García, ignore la causa de las protestas del Tibet, o los cuestionamientos en materia de libertad de expresión y otras violaciones de los derechos humanos cometidas en el país que se ha convertido casi en la niña de sus ojos.

En el fondo, los tres temas están relacionados con derechos fundamentales. El derecho a la vida de los policías que deben cumplir con su labor en condiciones precarias, los derechos de los pueblos indígenas y de todo ser humano a tener un medio ambiente saludable, los derechos civiles y políticos básicos que no se respetan en todo el mundo.

La carencia de una cultura institucional que privilegie los derechos humanos es la que genera soluciones meramente represivas, una estrategia de combate al narcotráfico inteligente, la carencia de mediación frente a conflictos sociales y los desatinos presidenciales de toda la vida. Pero en Palacio no le toman la debida importancia y seguimos pensando que con cifras macroeconómicas boyantes, el Perú avanza. Yo me pregunto: ¿hacia donde?

INSEGURIDAD CIUDADANA

Las últimas protestas violentas ocurridas en el país durante la semana pasada han puesto en evidencia que el gobierno, además de no tener una política eficiente para el manejo de conflictos, no cuenta con medios adecuados para asegurar la seguridad de todos los peruanos.

Independientemente de quien haya causado la muerte de cuatro personas durante dichas manifestaciones – en particular, los dos campesinos fallecidos en Ayacucho – lo cierto es que la Policía Nacional no ha sido capaz de controlar el uso de la fuerza, sea de sus propios miembros, sea de quienes el Ministro del Interior sindica como las personas que cometieron los asesinatos. Peor aún, la existencia de dos informes contradictorios de la propia PNP hace difícil establecer con claridad que fue lo que realmente pasó, con todos los perjuicios que ello conlleva.

¿Qué nos indica esto? Que no contamos con una Policía suficientemente organizada para afrontar lo que van a ser una serie de protestas sociales, sea por el tema de las cumbres internacionales o por los problemas existentes en el país. Y ello tiene que ver con la ausencia de una reforma policial consistente y que no ha sido retomada luego de los impulsos iniciales a inicios de esta década.

Peor aún, la ausencia de un liderazgo claro en el Ministerio del Interior nos demuestra a las claras que el capricho presidencial al mantener a Luis Alva Castro viene causando efectos perjudiciales. Y no solo se trata de la muerte de ciudadanos, sino de la falta de estrategia para afrontar la lucha contra los remanentes de Sendero Luminoso – y, sobre todo, la carencia de apoyo real, como lo señaló un reciente artículo de Gustavo Gorriti en Caretas – o los temas de gestión referidos a la compra de patrulleros o al manejo de nombramientos dentro de un sector bastante caliente.

En un país tan poco institucionalizado como el Perú, lo que hagan las personas que se encuentran a cargo de puestos de relevancia determina finalmente cual es el destino real de las políticas públicas. Lamentablemente, cuando una persona que no se destaca por su competencia está al frente de estas instituciones, termina perjudicando tanto al gobierno al que dice servir como a un país que requiere que el orden se imponga, con respeto a los derechos humanos y con inteligencia.

(Artículo aparecido originalmente en Prensaperuana.com)

MAS SOBRE EL TEMA:
Fernando Rospigliosi: ¿País ingobernable?

HISTORIA DE UNA TRAICION

No es secreto para nadie que considero al gobierno de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos como el peor de la historia republicana. Independientemente del desastre económico que supuso la primera gestión de Alan García, considero más grave que el país haya padecido la dictadura más cleptómana de su recorrido como nación independiente, que la economía de mercado se haya asociado con una autocracia travesti que no dudó en convertir al Derecho en un instrumento para cubrir sus peores atrocidades y que, además, existan muertos y desaparecidos como parte de su herencia de gobierno.

Pero si hay algo más que hizo que la dictadura fujimorista me provocara una melancolía bastante cercana al asco es su vocación por la felonía y por la mentira. Si nadie recuerda las diversas manifestaciones de ambas conductas, expresadas con creces durante la década de los noventa, basta presenciar una audiencia del juicio a Fujimori para darnos cuenta hasta donde quedan las deudas del ex autócrata con la verdad y con quienes dicen ser sus seguidores, al dejarlos sin argumentos de defensa.

Si hay una mentira de esos años que aun quedado grabada en cierto imaginario popular es la del autócrata vencedor del terrorismo – con ayuda de su todopoderoso asesor -, lo que justifica el golpe de Estado, las muertes, las desapariciones, las violaciones de los derechos humanos y las demás tropelías de ese decenio infame. Ello explica porque el fujimorismo ataca con fruición a la Comisión de la Verdad y Reconciliación, cuyo Informe Final derriba, letra por letra, la mitología que durante años se vendió al pueblo peruano sobre la pacificación. Y lo mismo ocurre con cualquier periodista independiente o cualquier ciudadano común que ose recordar a Fujimori pescando zúngaros en Iquitos mientras la Policía Nacional daba el golpe final a la cúpula de la organización más sanguinaria de América Latina.

Pues si esa mentira ya estaba herida de muerte, una investigación de Gustavo Gorriti, publicada en la más reciente edición de Caretas, puede darle el tiro de gracia.

La historia se resume en lo siguiente. El GEIN, la unidad de inteligencia policial que capturó a Abimael Guzmán, pudo haberlo hecho en diciembre de 1990, exactamente al día siguiente del cumpleaños del líder senderista. Las coordenadas estaban establecidas: avenida Buenavista, distrito de San Borja, a pocas cuadras del Pentagonito. Tal como fue la costumbre senderista, su demencial cabecilla residía en barrios de lujo, en los cuales, además, era más fácil despistar a la Policía. Aún así, el preparado GEIN logró ubicar a la jefatura de Sendero.

Pero la captura no se produjo en ese momento. ¿Por qué? Lo que detalla Gorriti detalla movimientos extraños lindantes con la felonía más incomprensible y desdeñable. El 5 de diciembre de 1990, se recibió la orden superior de no proceder con la captura, el Director General de la Policía destituyó al jefe de la DINCOTE y su reemplazo, Héctor Jhon Caro, no ejecutó el plan de detención que se encontraba en marcha. Peor aún, la cúpula de Sendero recibió un mensaje que alertó de la inminencia de la operación policial, lo que les hizo huir.

Para que nos demos cuenta de lo importante que era la casa de Buenavista, leamos este párrafo del Informe Final de la CVR:

El GEIN dedicó este primer mes del año (1991) a la consolidación de la Operación Caballero. Habían ubicado e iniciado vigilancia a una casa de aparente importancia para la organización del PCP-SL. Al finalizar el mes, el día 31, procedieron a su intervención. Se encontró que, en esa casa, ubicada en la calle Buenavista en Chacarilla del Estanque, San Borja, venía funcionando el Departamnto Central del PCP-SL. Si bien no llegaron a tiempo para encontrarlo (ahora sabemos porque), recogieron información valiosa incluyendo el conocido video en que aparecía Guzmán en una reunión social bailando Zorba el griego, acompañado de importantes miembros del partido. Este video sería de especial importancia, pues permitió contar por primera vez con imágnes recientes de altos mandos del partido. Asimismo, se encontró información detallada sobre el I Congreso Nacional del PCP-SL, cuyas sesiones se realizaron entre el 26 de enero de 1998 y el 29 de junio de 1989. Estos documentos permitieron recién a los policías del GEIN saber, con exactitud, quienes eran los miembros del Comité Central, del Buró Político y de otros organismos importantes del PCP-SL. En esta oportunidad, se logró también detener a Nelly Evans Risco de Álvarez Calderón y otros subversivos.
(Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Tomo II, p. 219).

Como señala Gorriti, esta operación frustrada por “orden superior” pudo haber cambiado el curso de la historia:

¿Quién ordenó abortar la captura de Abimael Guzmán? ¿Quién saboteó la operación? Si se hubiera actuado entonces se lo habría arrestado y el golpe hubiera sido fulminante, porque con él habría caído Feliciano, y Sendero habría quedado ideológica y operativamente decapitado de un solo golpe.

Además no habría habido la menor excusa para el golpe del 5 de abril de 1992. Y no habría habido ni Tarata, ni Barrios Altos, ni La Cantuta ni los centenares de muertes y destrozos que tuvieron lugar esos dos años. Se habría demostrado además la clara posibilidad de una democracia de defenderse eficazmente, empleando las armas de la inteligencia y los valores de la libertad.

Solo hay dos posibilidades de quien pudo haber ordenado semejante ignonimia: Alberto Fujimori y/o Vladimiro Montesinos. Y de confirmarse esta especie, pues no solo será hora de que la justicia haga su tarea.

Clio, la musa de la historia, tiene una nueva chamba.

LOS DAÑOS DE ALVA CASTRO

Ayer, la encuesta del día de La Ventana Indiscreta preguntó sobre quien era el político más antipático y nefasto del 2007. Ganó Carlos Raffo, el escudero de Fujimori, quien ha hecho méritos suficientes para hacerse de tan dudoso honor.

Sin embargo, mi voto no hubiera sido por el cada vez más patético congresista de las filas del reo de Barbadillo, sino por el peor ministro de este gobierno: Luis Alva Castro, el (ir)responsable que está a cargo del Ministerio del Interior.

Desde su nombramiento, Alva Castro conscitó las dudas de todos. Bastaba evocar su pasado como Primer Ministro y Ministro de Economía del Aprocalipsis y su poca experiencia en el sector para desconfiar de lo que sería su gestión. Si bien el desalojo del Mercado de Santa Anita le dio algo de oxigeno, lo que es una operación de rutina – a pesar de la magnitud – no determina que una gestión sea exitosa.

Es así que la gestión de Alva Castro, luego de 10 meses, termina siendo la más dañina para el actual gobierno.

DAÑOS DE IMAGEN:

El cambio de gabinete ministerial – con todos los cuestionamientos que ya tenía por las personas escogidas – no ha supuesto una mejora en la imagen del gobierno al mantenerse a una persona sumamente cuestionada como el “Ministro” del Interior en su puesto.

A estas alturas, ni siquiera la supuesta intención de tener un Premier “suplente” se sostiene: ya trajeron a Flores – Araoz para que cumpla esa función y Alan, con lo autodestructivo que puede ser, no es tan iluso para suponer que Alva Castro puede seguir cumpliendo esa función.

DAÑOS EN LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCION:

Bueno, eso de “lucha contra la corrupción” es un decir.

En realidad, cuando Pilar Mazzetti salió del Ministerio, dejó una advertencia: Yo me voy, pero todo el sistema que permitió la corruptela de Patrulleros I, está intacta.

¿Cambios? Ninguno. Por el contrario, Alva Castro tuvo el triste record de superar a su antecesora y hacer una licitación de patrulleros de menor calidad y más amañada. Y a ello le sumó una compra de pertrechos también cuestionada. Resultados: algunos funcionarios de nivel medio despedidos, pero la estructura que permitió estas compras cuestionadas siguen intactas y seguimos, un año después, sin contar con vehículos adecuados para colaborar en la lucha por una mejor seguridad ciudadana.

Si por menos, se fue Pilar Mazzetti…

DAÑOS EN LA ESTRUCTURA POLICIAL:

Si algo se procuró respetar en todo el gobierno de Alejandro Toledo – con todos los defectos que tuvo – fue la línea de carrera en la Policía Nacional, por lo menos entre los altos mandos policiales. Quienes fueron elegidos como Directores de la Policía Nacional fueron los más destacados de su promoción y, bemoles más, bemoles menos, funcionaron en la medida de sus capacidades y del margen permitido por los sucesivos Ministros del Interior.

Pero ello no ha ocurrido con el gobierno aprista. En agosto, por ejemplo, se advirtió del desequiibrio entre las distintas fuerzas policiales provocado por el propio Alva Castro, el cual afecta a la cohesión policial, aun ausente en algunas ramas y direcciones.

Sin embargo, es peor lo que se cocina en estas semanas. En la última edición de la revista Ideele, Gustavo Gorriti advirtió un par de detalles que mostrarían que el operador real de los ascensos en la Policía no es Alva Castro, sino nada menos que Luis Nava Guibert, el Secretario General de la Presidencia de la República. Los detalles: la inclusión de Nava en los agradecimientos protocolares durante el discurso del actual Director General de la PNP, David Rodríguez Segeu, y las relaciones que ha tendido el hombre de confianza de Alan García con Jorge Cárdenas – director de la Dirección de Inteligencia del Ministerio – y Mauro Remicio, jefe de Seguridad del Estado.

Y hoy, Plaza de Armas de Perú.21 ha informado que Remicio sería el nuevo Director General de la Policía, para lo que se estaría impulsando la promulgación de una norma que le impida pasar a retiro el próximo 31.

Quizás aquí está la razón central por la cual Alva Castro se quede en Corpac: Porque permite que los escuderos de Alan manipulen a la Policía como les da la gana.

DAÑOS A LA VIDA:

Si lo anterior no es grosero, pues no tengo calificativos para explicar lo que viene. Las recientes muertes de policías en Ocobamba, Huancavelica y Huanta pudieron evitarse si es que se hacían caso a las advertencias dadas por los mismos agentes del orden y que, para variar, Alva Castro no advirtió.

Susana Villarán, ex Defensora de la Policía, en un artículo bastante fuerte, nos recuerda la responsabilidad del encargado de Corpac y de su jefe en este tema:

Luricocha, 24 de diciembre, Tayacaja, Huancavelica el 14 de noviembre, Occobamba, Apurímac el 1 de noviembre, Huancavelica, puesto de vigilancia de DOE Run , 30 de agosto, Tocache, San Martín, 14 de junio. Estos son los lugares y las fechas. Desde ahí se llevan sus cuerpos inertes a que sus viudas y huérfanos los lloren y los entierren Señor Presidente. Es en esos sitios en los que caen asesinados Señor Ministro, a los que usted llega en helicóptero siempre un día después. Son nuestros policías, aunque parece que no fueran suyos, Señor Presidente.

Si valora sus vidas, ocúpese de su seguridad y de la nuestra. Si le importa enfrentar con eficacia y decisión el crimen organizado y la criminalidad común, dirija la política de seguridad del país en serio. El primer paso es sacar a Alva Castro de Córpac. Si no lo hace inmediatamente enviará un penoso mensaje a la Policía Nacional del Perú: que prefiere a un militante aprista en su Gabinete que las valiosas vidas de nuestros policías.

Quizás ahora se entiende mejor porque Alva Castro fue pifeado ayer en el entierro de uno de los policías asesinados.

PARA TERMINAR:

No soy de los que creo que el número de ministros o funcionarios que un periodista o un blog pueda echarse abajo es el criterio con el que deba medirse su efectividad. Por el contrario, esa vocación que tienen algunos periodistas por poner cabezas de funcionarios de trofeos hace que se pierda la perspectiva de lo que realmente se busca: la verdad y el análisis de los hechos que a todos los ciudadanos nos importan.

Pero no por ello se debe callar. Otro blog, con más dedicación y energía con el que yo lo he hecho, nos ha recordado durante este año como la política de seguridad ciudadana ha estado supeditada al capricho de dos personas: Luis Alva Castro y Alan García Pérez. Esa irresponsabilidad es la misma que nos costó un desastre en 1987 con la economía. Hoy puede repetirse esa historia, pero con la seguridad de todos los peruanos.

En Año Nuevo, una de las canciones más bailadas será una del Grupo 5, cuyo coro espero entonarle a Alva Castro en un futuro cercano: Y hoy te vas, te vas, te vas.

Señor Presidente, súmese al coro.

OTRA DE ALVA CASTRO: Personal de la Sanidad es empleado como Policías

MAS SOBRE EL TEMA:
Alva Castro: Policías asesinados no cumplieron con instrucciones
Perú.21: Alan sigue defendiendo a Alva Castro (27.12.2007)
Menos Canas: Tiro por la culata
Susana Villarán: Ni un policía más

VENDEDOR DE HUMO

Tal vez ustedes no se acuerden del congresista Alvaro Gutiérrez. Con efectos de Memorex, durante el presente año y meses de gestión, este Padre de la Patria se ha “destacado” por su proyecto de Ley sobre los Símbolos Patrios, su propuesta para volver al Servicio Militar Obligatorio y sus intenciones de volarse el Tribunal Constitucional luego de la cuestionada votación de medidados de año.

Pues bien, el otrora financista de Ollanta Humala, convertido ahora en una de las fichas no oficiales pero si oficiosas del gobierno, se ha mandado con una seria denuncia sobre la compra de pertrechos policiales. Como recordaran, luego del segundo roche con los patrulleros, salió una denuncia sobre la compra sobrevalorada de municiones para la Policía, en la que no se habia previsto la urgencia de la compra de munciones que estaban por agotarse.

La denuncia de Gutiérrez apunta a señalar que sí existían municiones suficientes y, por tanto, no existía emergencia. El blanco de sus ataques ha sido el Director General de la Policía, David Rodriguez Segeu. Por su parte, Rodríguez se ha defendido diciendo que los pertrechos existentes se encontraban vencidos y ha mostrado que, efectivamente, estos elementos ya habían caducado.

Si bien se debe ir hasta las últimas consecuencias en esta investigación – y si realmente el Director General de la Policía está comprometido, debe irse a su casa – hay dos elementos que me hacen pensar en que Gutiérrez piensa distraer la atención del hecho más importante en el sector Interior: La interpelación al cuestionado Ministro Luis Alva Castro.

El primer elemento es estas declaraciones de Gutiérrez recogidas por La República. Vean a quien ataca y a quien defiende:

Por responder en conferencia de prensa a las denuncias de compra injustificada de material antimotín, el legislador Álvaro Gutiérrez (UPP) quiere denunciar al director de la Policía Nacional, general David Rodríguez Segeu.

Gutiérrez Cueva (UPP) señaló que “el general salió a responder políticamente e interferir en la labor fiscalizadora del Congreso, impulsado por el ministro Luis Alva Castro“.

El segundo elemento tiene que ver con cuestiones más internas de la Policía. Como saben, hace 20 años se fusionaron las tres entidades policiales: Guardia Republicana, Policía de Investigaciones y Guardia Civil. Entre ellas siempre ha existido gran rivalidad, sobre todo entre la GR y la GC. Pues bien, el Area de Seguridad Ciudadana del IDL ha señalado un hecho sintomático de esta gestión en Interior: la presencia hegemónica de los miembros de la ex Guardia Republicana en los altos mandos policiales. Y claro, es importante recordar que Gutiérrez fue miembro de la Escuela de Oficiales de la Guardia Civil, por lo que no se descarta que algún celo institucional haya mediado de por medio en su denuncia.

Harto pan por rebanar, pero también mucho humo en el medio.

PARA RESPETAR A LA POLICIA

Hoy se celebra el día de la Policía Nacional. Y hoy también aparece en algunos medios los resultados de una encuesta elaborada por la PUCP sobre la percepción ciudadana frente a la Policía. Esta muestra de opinión no hace sino confirmar la mala imagen que buena parte de la ciudadanía tiene de la Policía Nacional, en la que la mayoría de los encuestados no termina de confiar.

Sin duda, la mala práxis de algunos miembros de la PNP ha provocado una reacción de este tipo. Denuncias de corrupción menuda, maltratos en comisarías o la sensación de que dejan libre a los ladrones de poca monta que más daño hacen a la población provocan una percepción bastante extendida.

Pero, como indica hoy en su editorial Augusto Alvarez Rodrich, el problema es más complejo:

El policía es, para empezar, un servidor público mal pagado, mal vestido, mal tratado. No se le ofrece las condiciones básicas para que pueda cumplir su papel, lo cual afecta la posibilidad de que se desempeñe con honestidad y eficiencia. Por ello, me pregunto lo que debe sentir un policía honesto cuando se entera del poco cuidado que se tiene en el uso de los recursos escasos del sector.

Pues bien, congresistas como el actual Presidente del Congreso se desesperan por salir ante cámaras para proponer mejoras en las condiciones salariales de la Policía o para descartar huelgas policiales. Sin embargo, ¿qué hacen nuestros polìticos para reformar la estructura policial?

Hace 6 años, el gobierno de aquel entonces conformó una Comisión de Reestructuración de la Policía Nacional, que elaboró un Plan de Reforma con plazos, metas e indicadores bastante claros. Se avanzó algo, pero la salida de los impulsores de la reforma del Ministerio del Interior terminó liquidando este esfuerzo.

Sin embargo, dicho plan aun está allí, a disposición de este gobierno, para que lo pueda ejecutar. Pero parece que el sector seguridad e interior, más allá de la retórica, no interesa.

Y es que las recientes compras frustradas de patrulleros y la cuestionada adquisición de pertrechos hacen pensar que el problema tiene que ver también con una reestructuración del Sector Interior, que vaya más allá de la reforma policial. De lo contrario, compras como esta seguirán constituyendo un maltrato a una institución que merece un mejor futuro, para el bienestar de todos los peruanos.