COSTA VERDE, ALCALDE EN ROJO

Aprovechando que estamos en plena temporada playera – y que es domingo – vuelvo a un tema que anteriormente he tocado: el estado de la Costa Verde, el espacio que hace que Lima sea la única capital sudamericana con mar incorporado.

En nuestros dos capítulos anteriores hemos visto la contaminación de las playas gracias a los colectores y el recorte de la zona para los veraneantes en Barranco, dos de los problemas más álgidos y notorios de esta zona de la capital.

Como lo hemos mencionado en ambas ocasiones, es necesario que los gobiernos locales, en particular el Metropolitano, asuman su responsabilidad en esta materia y no solo se encarguen de quejarse ante la Autoridad Autónoma de la Costa Verde o el Gobierno Central, sino que propongan soluciones.

Parece que ese clamor está atendiéndose. De hecho, los alcaldes de Magadalena, San Miguel y Miraflores tienen clara la necesidad de mejorar sus zonas costeras e invertir en el espacio que podría iniciar la recuperación de la Costa Verde: un malecón. Por su parte, el Colegio de Arquitectos del Perú viene propiciando discusiones sobre la viabilidad de los distintos proyectos que tienen como norte común la recuperación de un espacio público en favor de los vecinos de Lima y, claro, del turismo nacional y extranjero.

Sin embargo, hay una persona que viene obstaculizando estos proyectos: Luis Castañeda Lossio. Y es que ahora el alcalde mudo de la ciudad se propone convertir la Costa Verde en una autopista, lo que implica que se amplien a 6 carriles las vías del Circuito de Playas, con el consiguiente perjuicio para la formulación y concreción de cualquier idea que busque redefinir nuestra franja costera como espacio público recreativo.

Castañeda no solo contradice a los alcaldes de su propia agrupación – que son los más interesados en mejorar sus playas -, sino que también va en contra de su propio Plan de Gobierno:

LA COSTA VERDE Y LOS BALNEARIOS DE LIMA:
Tiene como OBJETIVO recuperar ambientalmente las Playas y Mar de la Costa Verde, convocando a la Iniciativa privada para que a través de concesiones, se ejecuten proyectos de locales recreativos, turísticos y de servicios. En esa línea nos proponemos: (01) Aprobar el nuevo Plan Integral de Promoción y Desarrollo de la Costa Verde, elaborando los estudios especializados complementarios, los nuevos lineamientos para las edificaciones en acantilados, y las propuestas para la ampliación del área pública de playa (02) Aplicar a través de las Municipalidades Distritales y la empresa privada, las obras urbanas en los espacios públicos de la Costa Verde (malecones, escaleras, puentes, paraderos, pérgolas, jardines, etc); (03) Aprobar y Supervisar el desarrollo de los proyectos de inversión privada; (04) Continuar con las gestiones con el Gobierno Central para que los proyectos Mesías, Interceptor Norte y Colector Costanero, cumplan con sus etapas de ejecución y descontaminar el mar

Si hay algo que Castañeda puede legar a la ciudad en los tres años que le faltan para terminar – por fin!! – su gestíón, es la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos. Y un proyecto integral para la Costa Verde lo haría: se mejora el paisaje y el medio ambiente, se descontaminarían las playas y tendríamos otro espacio turístico que presentar al país y al mundo.

Sin embargo, como señala Roberto Bustamante:

y luego con las obras heredadas por ricardo belmont y el abandono de la costa verde, lima no es más (¿lo fue alguna vez?) una ciudad jardín y por el contrario es una ciudad carretera o ciudad autopista. una ciudad diseñada para ir en carro y no para caminar o ser peatón. (lo cual me lleva a recordar un viejo cuento de ray bradbury donde se prohibía caminar por las calles y los peatones eran personas de las que había que sospechar). que la costa verde sea actualmente una vía rápida y no el gran espacio público de la ciudad es mucho más que un indicador sobre la imagen de ciudad que se tiene desde la municipalidad de lima. ciudad carretera: ni siquiera tenemos playa, tenemos una autopista que le come metros a la orilla.

Una ciudad carretera, que ahora Castañeda quiere ampliar a la playa en lugar de mejorarla. Y, claro, como es su estilo, sin consultar a nadie.

¿Lima podrá resistir a su alcalde?

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Luis Castañeda contra las playas
Salvador Heresi, alcalde de San Miguel: No comparto la idea de privatizar las playas.

UNA COSTA NADA VERDE (II)

Con motivo del Blog Action Day, escribí aquí sobre la problemática de la Costa Verde, a la que autoridades y ciudadanos maltratamos todos los días, ignorando el privilegio que tenemos al contar con el mar al costado de nuestra ciudad.

Pero el maltrato ecológico no solo queda en la cuestión de los colectores, síno también en la reducción del espacio de las playas, sobre todo en un distrito: Barranco.

Hace unos días, El Comercio nos presentó lo siguiente:

La sinuosa y heterogénea Costa Verde sigue transformándose frente a las miradas tristes e indignadas de sus más fieles visitantes: los surfistas. La ejecución de los proyectos privados en sus playas no se ha detenido aun cuando diversos movimientos ciudadanos han advertido que los espacios públicos están cada vez más recortados; y la dinámica natural costera, alterada.

“Las obras de las dos marinas (estacionamientos de embarcaciones) que están siendo construidas en Chorrillos y Barranco han afectado la ola de Triángulo y Ala Moana”, señala el movimiento Acción por las Olas de la Costa Verde en su página web, donde analiza la agonía del espacio considerado cuna de los surfistas en el país.

No obstante, ambas obras privadas se realizan con autorización de las municipalidades distritales y han sido ratificadas por la Autoridad Autónoma de la Costa Verde.

Sin duda, la noticia no solo debe preocupar a nuestros amigos émulos de Felipe Villarán y Sofía Mulanovich, a quienes los cambios en las playas y la reducción en las costas dejan sin buenas olas para poder correr todos los días, como acostumbran hacer.

Aquí hay un problema serio que atender: el derecho de todos los ciudadanos a gozar de un medio ambiente saludable, lo que está directamente relacionado con disfrutar de la costa y del mar, sin que nos lo recorten o sin que se contamine más. Nuestra Costa Verde tiene poco de verde justamente porque seguimos permitiendo este tipo de acciones.

Lo que más me indigna de este tema es que los responsables de que se vayan recortando nuestras costas han morado en una Municipalidad. En el blog Playas de Barranco pueden leer ustedes una historia que podríamos titular: Crónica de una muerte en las olas. En dos partes (aquí y aquí) podemos ver la historia de como el Consejo Municipal más insufrible de los últimos años – pregúntenle a vecinos como El Morsa lo que tienen que padecer – autorizó las obras de recortes playeros con los complejos estilo Brad Pizza que ahora tenemos que ver cuando queremos ver el horizonte del mar barranquino.

Y aquí viene una reflexión sobre lo que nos toca como vecinos. Además de no ensuciar nuestros espacios públicos como muchas veces lo hacemos, ¿no nos toca también ver mejor lo que hacen nuestras autoridades locales? No sólo hablo de ti Lucho, o de ti Alberto, sino de cada uno de nuestros alcaldes, que muchas veces son responsables de varias de las cosas que, sin conocer, le echamos la culpa al gobierno central.

Hay una canción que culmina diciendo que todos somos iguales bajo el sol. Pero, como en la Granja Animal de Orwell, pareciera que hay quienes son más iguales que otros. Varios limeños disfrutarán de playas limpias este verano. Pero habrá quienes vean que su espacio de antaño para compartir con la familia o con los amigos o, simplemente, para ver una puesta de sol, se verá reducido gracias a sus incompetentes autoridades ediles.

Y ahora, si me disculpan, me voy a ver el mar, antes que me quiten la oportunidad de contemplarlo.