ANIMUS PATEANDI

“Cuando se descubre eso, (hay que) aplicar la fórmula de la patada bien puesta y echar a todos estos, porque uno se rompe el lomo trabajando en el friaje, se rompe el lomo distribuyendo computadoras a 4,500 metros de altura, para que unos imbéciles vengan a aprovecharse de esto. Yo no lo voy a permitir, y mi instrucción es que saquen a las patadas a todos estos, y si son apristas, dos patadas”
(Alan García Pérez, 17 de abril de 2008)

Una primera lectura de las declaraciones coprolálicas del Presidente de la República nos hace ver la inconsecuencia entre sus declaraciones y sus actos. Tanto Augusto Alvarez Rodrich como Carlos Basombrío han insistido en esta idea que, ayer mismo, García puso en práctica: mientras mandaba patear a los funcionarios del Banco de Materiales, daba una absolución casi papal a Alex Kouri luego de que el Congreso lo acusara por 9 delitos vinculados a ese monumento a la estafa llamada Vía Expresa del Callao. Eso para ya no hablar del mil veces perdonado Luis Alva Castro.

Pero detenernos en una lectura como esta nos hace quedar en lo inmediato y no apreciar algunas continuidades en el discurso presidencial.

Si algo quedó grabado en la memoria de los peruanos durante el primer gobierno de Alan fue eso que llamamos coloquialmente floro. García es un excelente orador – aunque tiene una pelea constante con la palabra escrita -, pero sus capacidades oratorias para convencer a la gente parecen haber quedado de lado frente a un nuevo estilo de decir las cosas: la altisonancia verbal.

Cuando el ahora Presidente regresó del país, recitaba a Calderón de la Barca, hablaba de concertación y de errores de juventud cometidos. El García de hoy es un personaje convertido en una caricatura de si mismo: ha terminado haciendo de la intolerancia su principal capital político y por ello no duda en fustigar a todo aquel que se encuentre en contra de él.

Algo de lógica política se encuentra atrás. Como conversaba con una persona la semana pasada, el Presidente tiene la intención de asumir el costo por su intransigencia verbal porque espera tener ventajas. Sus excesos verbales están vinculados a determinados sectores frente a los cuales espera tener réditos políticos con la población a mediano plazo.

El problema con una lógica como esta es que termina alejando a la población y sus demandas. Es nítido que en el interior del país existe una insatisfacción frente a la marcha cotidiana de las cosas y ante una carencia de rumbo que viene siendo cada vez más evidente. Y frente a ello, los excesos verbales del Presidente de la República terminan siendo únicamente el mecanismo de defensa frente a algo evidente: la carencia de ideas o la inconsistencia de las mismas.

Y pensar que aún faltan 3 años…

MAS SOBRE EL TEMA:
Lourdes Flores: Combata corrupción con hechos
Utero de Marita: Alan: “Los echaré a todos a patadas”

FRATERNIDAD Y CRISIS

El día más importante del calendario aprista encuentra al partido de gobierno en una semana bastante difícil y complicada, tanto en términos del régimen como de la arena intrapartidaria.

El paro agrario y su saldo de víctimas, así como dejar de lado la norma del tercio superior, han supuesto dos golpes bastante duros para el APRA, que no ha sabido manejar con inteligencia y diálogo anticipado las consecuencias de actos de gobierno cuyas implicancias eran bastante serias.

De otro lado, la situación para dos congresistas apristas – de La Libertad, para enredar más el panorama – ha sido harto complicada. Tula Benites está prácticamente fuera del Congreso, luego que se aprobara la acusación constitucional en su contra. Con ello, viene terminando uno de los más tristes espectáculos de encubrimiento y contratación irregular en el Estado del que hayamos tenido noticia.

Y comienza otro escándalo. El parlamentario trujillano Elías Rodríguez Zavaleta ha sido vinculado con los Sánchez Paredes, con lo que vuelven a aparecer los fantasmas sobre la relación APRA – narcotráfico que parece convertirse en un triste clásico de la política peruana. Y, claro, con reproches de parte de Rodríguez a Alva Castro que nos recuerdan que la fraternidad aprista a veces hace ver a Caín y Abel como ejemplo del amor fraternal.

Todo ello nos revela una crisis seria en el partido de la estrella, evidenciada en tres elementos. La carencia de una capacidad para la intermediación política frente a los actores sociales y políticos del interior del país – con los límites y peligros que anota Carlos Meléndez -, la ausencia de cuadros capaces de administrar adecuadamente el Estado y la presencia de relaciones peligrosas con la actividad delictiva que pone más en riesgo la seguridad del país. Si bien varios de estos elementos pueden achacarse a las demás agrupaciones políticas de nuestro medio, se colocan de modo más grave cuando tenemos en la vitrina al partido más longevo del país y que actualmente detenta una cuota de poder.

A mi modo de ver, estos síntomas de crisis son señales de algo peor: la esquizofrenia de identidad a la que ha llevado Alan García al APRA y que se puede resumir en la siguiente frase: ¿Podemos seguir llamándonos partido socialdemócrata con las recetas del perro del hortelano?

Ello se acentúa más cuando en Alfonso Ugarte, para todo efecto práctico, la palabra de Alan es la Constitución o voz divina. Una dependencia peor que la que tenía la selección argentina con Maradona en los ochenta.

Por todo esto, vale la pena preguntarse, ¿qué va a celebrar el APRA?

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Los Sánchez Paredes celebran el Día de la Fraternidad
El Jorobado de Notre Dame: El APRA y los conflictos sociales

PERREA, ALAN, PERREA

La falacia de “El Perro del Hortelano”

Luego de poner en el debate sus ideas sobre el subdesarrollo del país, el Presidente de la República ha presentado sus Recetas para acabar con el Perro del Hortelano, nuevo artículo en el que, sobre la base del diagnóstico presentado hace algunas semanas, intenta dar algunas soluciones a los problemas supuestamente encontrados en su análisis.

No comentaré cada una de las propuestas hechas por el Presidente – algunas buenas en sí, otras no tanto -, pero me queda claro que las soluciones dadas por García se ubican en el terreno administrativo y parlamentario, sin tomar en cuenta otro tipo de variables que vayan más allá del plano de los cambios legales.

Volvamos ahora al error de saque del binomio articulista de Alan: el diagnóstico. Como ya otros blogs lo han mencionado, García tiene un público claro – el empresariado peruano -, una idea obsesiva – que Gorriti ha bautizado bien como Inversiones García – y un pensamiento que resulta ser poco compatible con una economía de mercado en la que se hablan de productos con valor agregado, revolución educativa, respeto al medio ambiente, responsabilidad social empresarial y fortalecimiento institucional. De ello no hay nada en la analogía del Perro del Hortelano.

Buscando como responder, sin redundar, a la nueva ideología oficial del gobierno, me topé con el Informe de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, recién salidito de la imprenta. El Informe tiene como tema este año el cambio climático. Como me considero aún ignorante en la materia ambiental, quizás mi amigo Alberto de Belaúnde pueda explicarles mejor que yo lo concerniente a un tema que va a cambiar las vidas de todos en los próximos años.

Pero vayamos a las cifras del Informe, que quizás le muestren al Presidente donde es que realmente estamos parados y cuáles son nuestros problemas centrales. Para que tengamos las cosas claras, la medición del PNUD ha tomado en cuenta a 175 países. Los datos más reveladores son los siguientes:

Perú se encuentra a media tabla en el Índice de Desarrollo Humano: Estamos en el puesto 87, dentro los países con Desarrollo Humano Medio. Nuestra tendencia, felizmente, ha sido hacia el alza.
Nuestro nivel de gasto en salud es bajísimo: 235 dólares per cápita es nuestro estimado, muy por debajo incluso de los estándares medios.
– Una cifra que alerta sobre las desigualdades. Entre 2004 y 2005, en el sector más pobre, solo 34 de cada 100 partos fueron atendidos por personal sanitario especializado; en el sector más rico, los 100 partos tuvieron a un médico especialista para la atención. Quizás ello explique porque nuestra tasa de mortalidad materna es alta: 240 para cada 100,000 habitantes.
– En 1990, Perú invertía el 2.8% de su PBI en educación. Entre 2002 y 2005, la inversión es de 2.4%, incluso con Acuerdo Nacional mediante.
Gasto en inversión y desarrollo: 0.1% del PBI. Es decir, no damos valor agregado a lo que tenemos.
Seguimos siendo de los países más desiguales del mundo. De acuerdo al Coeficiente de Gini, nuestro índice de desigualdad de ingresos es de 52. Chile también tiene un índice parecido, pero, de acuerdo a un Estudio de la PUC de Chile, han encontrado el factor determinante de la movilidad social: la educación.

En suma, vemos que nuestros indicadores sociales nos reflejan claramente donde están las fallas: no contamos con servicios básicos de calidad, la desigualdad es bastante fuerte y nuestro nivel de desarrollo, a pesar del crecimiento, sigue siendo medio. ¿Culpa de un perro del hortelano espanta inversiones?

Particularmente pienso que no. Sin duda, es necesario atraer mayores inversiones. Pero también cabe recordar que no nos encontramos en 1990 y que las condiciones para los inversionistas no implican dejar de lado el pago de tributos, las cuestiones ambientales, la protección a los trabajadores y una institucionalidad más fuerte.

Si el gobierno no acompaña las medidas planteadas por Inversiones García con reformas sustanciales en los servicios básicos, aquellos que la población sigue sintiendo como escasos y deficientes, pues nos dará un grave presente griego: el camino hacia otro outsider, que sea más radical incluso que Ollanta Humala, dado que el país no consiguió ponerse en un camino de modernidad inclusiva.

Y es que creo que ese es el debate de fondo que el país se juega en los próximos años. Un gran sector del país ya siente los beneficios del crecimiento y puede defender sus derechos. Otro sector es tan poco ciudadano que es discriminado por el mero hecho de hablar una lengua distinta al castellano. El cambio responsable que García prometió al país debía enmarcarse justamente en la ruta de una modernización inclusiva y democrática. Desafortunadamente, sus analogías caninas parecen seguir enfatizando el gran mal del Perú y para el que Orwell encontró una analogía perfecta: Algunos animales son más iguales que otros.

MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: Receta de García en la mira de ex jefes de Gabinete
Augusto Alvarez Rodrich: La receta presidencial
Salomón Lerner Febres: García debe decir como distribuirá la riqueza
El blog del Morsa: Hugo Neira: perro faldero
Menos Canas: El protagonista
Blogiarquía: Entre síndromes, recetas, perros del hortelano y autoritarismos
Mirko Lauer: El librito rojo del presidente García
Juan Carlos Valdivia: Más vale tarde que nunca

(Caricatura: Quino. Cortesía de La Hora del Pucho)

EL VERDADERO PERRO DEL HORTELANO

Hace una semana, el Presidente de la República nos planteó, en un artículo publicado en El Comercio, su opinión sobre las personas y situaciones que nos impedirían el crecimiento. Bajo el título de El síndrome del Perro del Hortelano, el primer mandatario indica que la oposición a una economía basada en la mera extracción de riquezas constituye el principal lastre para mantener el crecimiento económico que durante casi 6 años viene manteniendo del país.

Desde mi punto de vista, el Presidente comete dos serios errores de concepto. El primero de ellos es seguir pensando que una economía que solo extrae materias primas es la única receta para salir del subdesarrollo. Se deja de ver que los países que mayor desarrollo han obtenido son aquellos que han dado mayor valor agregado a sus productos de exportación. Debe tenerse este punto en cuenta cuando estamos ad portas de la aprobación del TLC con Estados Unidos y se requieren de mecanismos para que los beneficios de dicho instrumento lleguen a todos los peruanos.

El segundo de ellos tiene que ver con la satanización que se hace de las preocupaciones ambientales. El Presidente cree que la oposición a una extracción intensiva de madera o minerales es oponerse al desarrollo. Lo que denota, más bien, es no conocer las preocupaciones mundiales por tener un desarrollo sostenible, que permita a los países seguir creciendo y brindando mayores servicios a sus ciudadanos, pero sin descuidar el impacto que tiene sobre el entorno social y natural.

El verdadero perro del hortelano no está en los supuestos opositores de la inversión, a los que el Presidente sataniza a lo largo de su artículo. Por el contrario, para que dicha inversión pueda ser bien aprovechada, bien distribuida y en condiciones que garanticen el respeto de los derechos fundamentales se requiere contar con instituciones sólidas, un Estado que verdaderamente funcione y que sepa gastar los ingresos provenientes de una mayor recaudación tributaria. Y ello se puede hacer en colaboración con la sociedad civil, desde la cual se tienen ideas creativas para participar en dicho esfuerzo, de carácter nacional.

Sin embargo, el año y medio transcurrido nos ha demostrado que en Palacio de Gobierno ésta no es la preocupación más importante. Por el contrario, todo intento de reforma institucional ha sido dejado de lado por esta administración y los problemas acontecidos durante este periodo nos han demostrado que justamente se requiere de una mayor y mejor presencia estatal en la regulación de determinadas áreas económicas, en la cobertura de servicios básicos, en el combate contra la corrupción y en la generación de capacidades para que cada ciudadano pueda labrar su propio destino. Y, además, todo intento de incursión de organizaciones no gubernamentales es convenientemente satanizado tanto por el propio gobierno como por cierto sector de la prensa que no muestra interés en las reformas de fondo.

Es allí donde se encuentra el verdadero perro del hortelano que nos impide crecer: la inexistencia de una vocación reformista, la satanización de quienes si la tienen y el mantenimiento de una precaria institucionalidad que, aunque nos permite seguir creciendo a tasas altas, no nos lleva a contar con mayor desarrollo y ciudadanía para todos los peruanos. Aun se está a tiempo de cambiar.

SOBRE EL SINDROME DEL PERRO DEL HORTELANO:
Editorial de El Comercio: ¿Cómo superar el síndrome del perro del hortelano?
Antonio Brack: Sobre el perro del hortelano
Modesto Montoya: Ciencia sin perro lazarillo
Daniel Córdova: ¿Un cambio de rumbo?
Francisco Sagasti: Tesis del Perro del Hortelano es una cantaleta
Jorge Bruce: El perro y su amo
Nelson Manrique: El perro del hortelano y el plato de lentejas
Sinesio López: En defensa del perro del hortelano
Agencia Perú: Debate entre Jorge Bruce y Gonzalo Prialé
Luis Solari: ¿De hortelanos a falderos?
Enrique Bernales: Potencialidades desperdiciadas
Marco Sifuentes: Alan García columnista
Luis Rey de Castro: Alan García, el caballo y el perro
Bloguiarquía: Alan y el hortelano
Roberto Bustamante: Alan García, jalado en redacción