FRATERNIDAD Y CRISIS

El día más importante del calendario aprista encuentra al partido de gobierno en una semana bastante difícil y complicada, tanto en términos del régimen como de la arena intrapartidaria.

El paro agrario y su saldo de víctimas, así como dejar de lado la norma del tercio superior, han supuesto dos golpes bastante duros para el APRA, que no ha sabido manejar con inteligencia y diálogo anticipado las consecuencias de actos de gobierno cuyas implicancias eran bastante serias.

De otro lado, la situación para dos congresistas apristas – de La Libertad, para enredar más el panorama – ha sido harto complicada. Tula Benites está prácticamente fuera del Congreso, luego que se aprobara la acusación constitucional en su contra. Con ello, viene terminando uno de los más tristes espectáculos de encubrimiento y contratación irregular en el Estado del que hayamos tenido noticia.

Y comienza otro escándalo. El parlamentario trujillano Elías Rodríguez Zavaleta ha sido vinculado con los Sánchez Paredes, con lo que vuelven a aparecer los fantasmas sobre la relación APRA – narcotráfico que parece convertirse en un triste clásico de la política peruana. Y, claro, con reproches de parte de Rodríguez a Alva Castro que nos recuerdan que la fraternidad aprista a veces hace ver a Caín y Abel como ejemplo del amor fraternal.

Todo ello nos revela una crisis seria en el partido de la estrella, evidenciada en tres elementos. La carencia de una capacidad para la intermediación política frente a los actores sociales y políticos del interior del país – con los límites y peligros que anota Carlos Meléndez -, la ausencia de cuadros capaces de administrar adecuadamente el Estado y la presencia de relaciones peligrosas con la actividad delictiva que pone más en riesgo la seguridad del país. Si bien varios de estos elementos pueden achacarse a las demás agrupaciones políticas de nuestro medio, se colocan de modo más grave cuando tenemos en la vitrina al partido más longevo del país y que actualmente detenta una cuota de poder.

A mi modo de ver, estos síntomas de crisis son señales de algo peor: la esquizofrenia de identidad a la que ha llevado Alan García al APRA y que se puede resumir en la siguiente frase: ¿Podemos seguir llamándonos partido socialdemócrata con las recetas del perro del hortelano?

Ello se acentúa más cuando en Alfonso Ugarte, para todo efecto práctico, la palabra de Alan es la Constitución o voz divina. Una dependencia peor que la que tenía la selección argentina con Maradona en los ochenta.

Por todo esto, vale la pena preguntarse, ¿qué va a celebrar el APRA?

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ANTERITO, SE MAS CALETA

Tomo prestada esta frase de Laura Arroyo Gárate para titular este post, pues es ilustrativa de la nueva crisis que parece avecinarse en el Partido Popular Cristiano y que ha sido alertada de la manera, digamos, menos ortodoxa.

Esta historia comienza hace poco menos de un año. Ántero Flores – Araoz anunciaba sus deseos de conformar un Foro Socialcristiano con personalidades intelectuales afines, sueño que quedó en suspenso con su nombramiento como Embajador ante la OEA y su posterior partida del PPC. (insertar “Me Voy” de Julieta Venegas como música de fondo).

Pero Ántero está de vuelta por el barrio y no solo como Ministro de Defensa. Para pocos es un secreto que Alan lo quiere tener de recambio para cuando Jorge del Castillo deje la Presidencia del Consejo de Ministros. Y también es claro que Flores – Araoz sigue pretendiendo tener un juego propio en la política peruana, liderando algún intento relativamente orgánico hacia el 2011.

Ecos de reuniones sostenidas entre el titular del sector Defensa y algunos miembros del partido de la Plaza Bolognesi han llegado a los oídos de los jerarcas pepecistas y han amenazado con la expulsión a todo aquel que se reuna con ex – miembros del PPC con el fin de tentar suerte en otras agrupaciones políticas.

Este hecho me suscita algunas preguntas que intentaré responder y que quizás, con la aguda reflexión de los lectores, podamos enriquecer el diálogo.

Una primera interrogante es: ¿Por qué tanta gente se va del PPC?

Hagamos un repaso rápido y veamos la lista de quienes se fueron de allí para formar su partido propio o tener mayores posiciones de liderazgo: Además de Flores – Araoz, son los casos de Alberto Borea, Alberto Andrade y Alex Kouri, los dos últimos con relativo éxito en el campo municipal y parlamentario. Sin embargo, ninguna de las agrupaciones que se escindió del PPC ha logrado conseguir lo que tanto ansiaban: la Presidencia de la República. De hecho, en eso cargan con el estigma que ha tenido su partido madre. En realidad, hasta aquí tenemos la explicación psicológico – política de los egos demasiado grandes o el fenómeno “cabeza de ratón”.

Pero hay otra causal, sobre el cual he insistido mucho durante estos meses, a costa de ser cargoso: la indefinición programática de un partido orgulloso de ser socialcristiano. Me explico, a pesar que el PPC se ha definido como seguidor de la Doctrina Social de la Iglesia y de la Economía Social de Mercado, pues sigue padeciendo de una duda que hace quedar a Hamlet como un mero interrogador pueril: ser un grupo liberal, socialcristiano o conservador. Lo que no es poca cosa, pues ello define que programa de gobierno vas a tener y la forma de acercarte a la gente. Y creo que buena parte de los problemas de “partido limeño” que tiene el grupo liderado por Lourdes Flores radican en ello.

Y un tercer motivo tiene que ver con la imagen del PPC. Si bien de allí han salido buenos parlamentarios y alcaldes en sus 41 años de existencia, no han tenido ningún Presidente de la República, arrastrando – no se que tan justo sea esto – una imagen de partido perdedor. Y como en todos sitios, a nadie le gusta estar en el partido que no gana la elección mayor.

Una segunda pregunta: ¿Flores – Araoz tendrá éxito en sus intentos de un partido propio?

Pues primero hay que ver una paradoja. Ahora es Ántero quien quiere hacer un frente y Lourdes – y sus escuderos – los que defienden la existencia del PPC. Hasta hace unos tres años, la disputa era inversa en las posiciones. Ello nos vuelve a demostrar que subsiste la pugna sobre dos ideas que aluden a la manera como desarrollarse políticamente en un mismo espacio político. Por ese lado, el Ministro de Defensa tiene cierto espacio para maniobrar.

De hecho, un conspicuo dirigente del partido como el alcalde de San Miguel, Salvador Heresi, ha criticado a quienes prohíben reuniones con ex miembros e incluso fustigó la cena de la alta dirección de su partido en Palacio de Gobierno. Allí hay otro punto donde Flores – Araoz puede jalar la pita: entre aquellos que están cercanos a Alan y aquellos que no, dependiendo hacia donde vayan sus propias conveniencias.

Sin embargo, el principal problema de Flores – Araoz lo puede percibir cada vez que se ve al espejo. El carisma de Ántero es tan escaso como mi conocimiento de física cuántica, no se ha caracterizado por ser un hombre que brille por sus ideas y ha escogido mal sus caminos de proyección política. Pensar, en un país como el nuestro, que dos cargos desgastantes como un Ministerio o la Presidencia del Congreso son efectivos trampolines políticos es tener tanta agudeza mental como el cariño que el “Puma” Carranza tiene por Alianza Lima.

Interrogante final: ¿Cómo van a vigilar que estas reuniones no se produzcan? Que yo sepa, el derecho de reunión está permitido por la Constitución. Y no creo que un partido democrático como el PPC se dedique a hacer vigilancia de sus dirigentes desde que se levantan, hasta cuando se van a la playa.

Recuerdo que la última propaganda de Flores – Araoz decía algo como “No va a dormir, sino a trabajar”. Y vaya que está trabajando, pero en sus intereses. La duda que aqueja es que si ello es compatible con su ardua chamba de Ministro de Defensa – a menos que haya decidido dejar todo en manos de las Fuerzas Armadas – y con el fortalecimiento de los partidos políticos en el Perú. Dicha incertidumbre quizás no lo sea dentro de poco. Total, mi país vive en una montaña rusa, donde cualquier cosa puede pasar.

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BARRANTES E IU EN DEBATE

Entre todas las cosas que estoy leyendo en estos días, la que más me ha llamado la atención se ha encontrado en el blog de Martín Tanaka. Bajo el título de Barrantes: vicios privados, vicios públicos, el conocido sociólogo hace una severa (auto)crítica a lo que fue Izquierda Unida en los años ochenta y el papel que cumplió el más conocido de sus líderes de aquellos años.

Creo que el debate es primordial por tres motivos centrales.

El primero, es que varios analistas – tanto de izquierda como de derecha, pero sobre todo quienes han tenido simpatías zurdas – han señalado que, para que surja un nuevo partido de izquierda con fuerza electoral, debe tenerse un caudillo como Barrantes.

El segundo es que, frente a personas como Belaúnde, Paniagua o Barrantes, debido a su proverbial honestidad, se tiene a totemizar, sin ver cual fue su real legado histórico y sus posibles defectos.

Finalmente, es necesario ver cuales fueron los posibles errores y fortalezas de ese experimento, así como lo que ha cambiado en el país durante estos años, para ver que es lo que vale la pena rescatar y que no lo es.

El artículo de Tanaka cumple con esos tres requisitos. Sin dejar de reconocer su arrastre popular, honestidad y forma fácil de enganchar con la gente, el ex director del IEP demuele el mito de Barrantes y lo coloca en su debido lugar: como co-responsable de lo que fue la crisis de la izquierda peruana. Ya lo había anticipado en su libro sobre la crisis de los partidos en los años ochenta, pero esta vez es más explícito y directo.

Según Tanaka, la crisis comenzó cuando Barrantes se olvidó de hacer su chamba: es decir, gobernar Lima e ir a las bases de IU. Y si a ello se suma la crisis de radicalización en Izquierda Unida, que no se supo manejar bien, el liderazgo dentro de la izquierda por parte del ex alcalde de Lima estaba perdido en 1988, aproximadamente.

Y ello, a mi modo de ver, explica, en parte, porque nuestro país no tiene una socialdemocracia consolidada, sino un partido supuestamente socialdemócrata (el APRA) convertido en la locomotora del conservadurismo más ramplón y a los posibles iniciadores de un nuevo esfuerzo similar (Fuerza Social) empezando prácticamente desde cero.

Sin duda, Barrantes sigue siendo un personaje fundamental en la política peruana. Pero, tal como José Ignacio López Soria lo plantea sobre Mariátegui en un reciente libro, es necesario darle un entierro decoroso. Así como se debe plantear la discusión sobre el Estado – Nación en términos de un contexto dominado por la globalización – sin dejar de lado lo dicho en los años veinte, pero ya no tomándolo como referente central -, lo mismo debiera ocurrir en quienes piensan construir una aventura socialdemócrata o quienes pretenden analizarla.

Por ello, luego de leer este articulo, las preguntas que hace un tiempo me hice siguen quedando abiertas: ¿de verdad se sigue necesitando un caudillo para levantar a la izquierda? ¿No es necesario un mayor trabajo de base, además de contar con los cuadros técnicos que ya se tienen? ¿De qué tipo de izquierda se puede hablar en el siglo XXI?

El debate está abierto.

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¿POR DONDE VA EL PPC?

Curiosa semana esta. La comencé comentando sobre la aparición de un nuevo partido hacia el lado izquierdo del espectro político y ahora la culmino comentando lo que pasa del otro lado de las fuerzas politicas de nuestra bienamada patria.

Y es que el Partido Popular Cristiano parece entrar a una etapa de definiciones clave. La proxima semana, se elegirán a las autoridades del partido y tal parece que Lourdes Flores Nano será reelegida como Presidente de dicha agrupación política, dado que ha anunciado su postulación a dicho cargo.

Pero esta reelección se produce en un clima particular, sobre todo por una polémica propuesta del congresista Juan Carlos Eguren: la formación de un frente amplio de partidos para contrarrestar al humalismo, pero en el que incluyen al fujimorismo, dadas las coincidencias en el campo económico.

La propuesta no ha caído nada bien en el PPC. Personalidades como Felipe Osterling y la misma Lourdes Flores han rechazado dicha dicha propuesta pues, al margen de lo económico, no pueden coincidir con un grupo político que no cree en el sistema democrático y en la lucha contra la corrupción.

Y es que la propuesta de Eguren resulta ser bastante, digamos, poco feliz. En primer lugar, por seguir postulando un anti (contra Humala) que, en lugar de proponer una visión, busca simplemente anteponerse a otra que, aunque perniciosa, no puede seguir siendo derrotada por una mera oposición. Y en segundo lugar porque procura derrotar a un movimiento antisistema aliándose incluso con el grupo que menos cree en la democracia en el Perú.

Y ello me viene a recordar la eterna discusión que existe dentro de la (centro) derecha peruana: ser un grupo liberal, socialcristiano o conservador. La propuesta de Eguren apunta más hacia el conservadurismo, mientras que en otros sectores apuntan más hacia la mirada liberal. Lourdes Flores, en tanto, no termina de encarnar una definición clara en esta materia y ello se trasluce en el hecho de que su partido sigue sin tomar un rumbo claro.

Esa discusión, que en tiempos en que las ideologías parecen desvanecerse, no es bizantina. Ello define la mirada que puede tener la agrupación en temas como el modelo económico, derechos humanos, relación inversión privada – comunidades, medio ambiente, reforma del Estado, entre otros. Y es lo que finalmente plasmarían en un programa de gobierno con miras al 2011.

Como vemos, el panorama se mueve en todos los lados del espectro político. La pregunta final será: ¿hacia donde?

MAS SOBRE EL TEMA:
Laura Arroyo Gárate: Ser o no ser partido: PPC

NUEVA PROPUESTA, NUEVOS RETOS

Este fin de semana se anunció la creación de un nuevo partido político sobre la base de la fusión de grupos regionales con el Partido por la Democracia Social. La iniciativa ha alegrado a analistas como Martín Tanaka y podría ser una iniciativa saludable para el fortalecimiento de los partidos políticos que desde hace muchos años esperamos.

La verdad, la tarea que tiene por delante dicho grupo no es fácil y los retos que tienen por delante son varios.

El primero tiene que ver con la propia naturaleza del esfuerzo que supone la mezcla de agendas regionales con una visión nacional. Varios de los partidos que se fusionan vienen teniendo experiencias de gobiernos regionales – casos de Junín, Cajamarca, San Martín y Apurímac – y los demás tienen agendas muy particulares. ¿Cómo conjugar esas labores particulares con una visión más nacional?

El segundo esta relacionado a los temas que propondrá este nuevo partido. De lo que se ve hasta ahora, el vínculo que los une es la profundización del proceso de descentralización. Y es cierto que es una tarea pendiente en el Perú, sobre todo cuando el gobierno ha decidido controlar dicho esfuerzo en pocas manos y la transferencia de competencias y recursos es lenta y desordenada. Pero habrá que ver cuales serán los otros temas en conjunción. ¿Cuál será la posición del nuevo partido sobre orientación económica, el problema entre minería y comunidades, institucionalidad y reformas sociales?

Un tercer tema tiene que ver con la organización. ¿Como será la conjunción de bases de estos partidos regionales con un partido pequeño pero de cierta presencia nacional? Y ya que entramos a este terreno, veamos algunas cosas que fueron defectos de la campaña presidencial del PDS: les faltó un nombre marketero, un buen símbolo, tener 3 o 4 temas concretos de campaña y mayor presencia mediática.

Si bien son elementos que a muchos pueden parecer menores frente a la construcción de una propuesta sólida, lo cierto es que las técnicas de venta del mensaje, en tiempos donde todo es mediático, son importantes. No dudo que hayan tenido cuadros técnicos buenos o un buen plan de gobierno. De hecho, eso fue lo que me animó a votar por el PDS el año pasado, pero si noté que faltaba algo y quizás ello explique en parte porque esa propuesta no llegó al 1%. La empatía es tan importante como las ideas claras, más aún en un electorado en el que los sentimientos priman más que la razón.

El país necesita que existan propuestas modernas y de cambio. Espero que esta que se acaba de formar lo sea. Y claro, podrían comenzar por difundir mejor las actividades, para que no seamos pocos los que nos enteremos de dicho esfuerzo.

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Susana Villarán: Un río
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EL FRACASO DEL APRA

Cuando Alan Garcia asumió el poder, las expectativas frente al rol que cumpliría el Partido Aprista Peruano eran dos: una reivindicación responsable frente al copamiento que supuso el periodo 1985 – 1990 y al fracaso de dicho gobierno y, por otro lado, la disposición del partido para mantener un trabajo constante entre sus bases y militantes y, luego del 2011, dejar de depender del actual Presidente de la República.

Lo cierto es que ninguna de las dos cuestiones parece haberse cumplido en este primer año de gobierno.

Por el lado gubernamental, si bien no se ha repetido la ola de nombramientos públicos que caracterizaron los últimos años del primer quinquenio aprista, sí han habido personajes cuestionados en varios aspectos. De quienes quedan en el Gabinete, el ministro más cuestionado es aprista: Hernán Garrido Lecca. Compañeros como Carlos Arana le trajeron más de un problema y tuvo que salir dos veces del aparato estatal. La deslucida elecciòn del Tribunal Constitucional tuvo en la cabeza los nombres de dos apristas: Aurelio Pastor y Mercedes Cabanillas. Y eso que no mencionamos las hechas por el Presidente del partido (y de la República).

Claro, este comentario cabe matizarlo, en el sentido de que también personajes independientes como Pilar Mazzetti y Carlos Vallejos cometieron serios errores que a una le costaron el puesto y al otro le tienen la mira puesta hace rato.

Y a pesar de que no ha existido copamiento, el primer año de gobierno ha dado la sensación de un gobierno bastante solitario, a excepción de lo que llamamos Coalición Conservadora y que ha terminado aislando a un gobierno ocupado en intolerancias, medidas controvertidas como la pena de muerte o en insultar al adversario, sea de izquierda o de derecha, olvidándose que García fue elegido para ser Presidente de todos los peruanos.

Peor aún ha sido el comportamiento político del partido durante este año. Si bien, con prudencia, Mauricio Mulder no ordenó sacar a los militantes para enfrentar la ola de protestas sociales, ciertamente los reportajes que he podido ver sobre protestas en el interior del país dan cuenta de la orfandad ideológica y logística que tiene el partido en provincias. Ahora uno se explica porque perdieron tan clamorosamente en Trujillo el año pasado.

Y es que el APRA no ha tenido un esfuerzo de reconversión organizacional que le permita dejar de depender de su figura electoral: Alan García. AGP ha sido muy hábil en dar la sensación de que gobierna con el partido, pero, en realidad, las bases están muy poco tolerantes con lo que pasa en las altas esferas y de ello están pescando justamente los sectores más cuestionados y cuestionables de Alfonso Ugarte.

Los apristas tendrán que ser conscientes de que, a pesar que la política peruana es sumamente impredescible, Alan García no volvería al poder en el 2016. Y tendrán que prepararse para el momento en que ya no esté presente como líder del APRA. Cuando Haya de la Torre falleció, el partido casi se parte, y fue producto de una crisis interna que Alan García llegó hace 25 años a ser el lider del partido.

¿Estarán esperando que ello ocurra?

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Renato Cisneros: Entre la plaza y el espejo

MAS TRANSPARENCIA EN LA POLITICA

El escandaloso caso de la congresista de Unidad Nacional Elsa Canchaya, quien contrató a su empleada del hogar para que funja de asesora parlamentaria, vuelve a poner sobre la mesa el tema de las personas que trabajan en el despacho de los congresistas y sus méritos para ocupar dichos puestos.

En principio, cada parlamentario tiene derecho a contatar a 6 personas, las cuales deben ser profesionales y tener una experiencia de 3 años. Sin embargo, la sección Transparencia del Portal Electrónico del Congreso no ha incluido la lista de estos asesores, único medio que los ciudadanos tenemos para poder verificar si es que los asesores tiene

Pero esto debe ser contemplado con otro mecanismo de transparencia, contemplado por la Ley de Partidos Políticos: la publicación de los padrones de militantes de las agrupaciones políticas, en particular, aquellas que se encuentran en el Gobierno y en el Congreso, para verificar si es que hay algún favorecimiento indebido a militantes, por el mero hecho de serlo.

El caso del Partido Aprista es particularmente preocupante. Durante meses, Mauricio Mulder ha aplicado la técnica de la mecedora cada vez que se le ha preguntado sobre cuando publicará el padrón de los compañeros en su portal en Internet. Vamos casi 9 meses de gobierno y, hasta hoy, no se oye padre. Lo mismo ocurre con Renovación Nacional, el partido del Ministro Rafael Rey, cuya página web está bastante desactualizada y menos aún cumple con este requisito legal.

De los partidos que se encuentran en el Congreso, Perú Posible y Acción Popular son los únicos que en sus portales en Internet ofrecen este mecanismo a los ciudadanos. Las otras agrupaciones, como el Partido Popular Cristiano, Solidaridad Nacional, UPP (que no tiene pagina web), Partido Nacionalista, el fujimorismo (que tampoco tiene web oficial) y Restauración Nacional no cumplen con esta normativa.

Esperemos que estos incumplimientos no sean a causa de que se pretenda ocultar alguna sorpresa.