VERGUENZA PARLAMENTARIA

La sesión del Congreso del pasado jueves fue, literalmente, vergonzosa.

Ese día se tenían que votar dos temas importantes: la acusación constitucional al congresista fujimorista Ricardo Pando – otro especialista en contratar empleados fantasmas – y la aprobación de la Ley de Carrera Judicial, una norma importante para comenzar a reformar en serio a este poder del Estado.

Pero ni una ni otra fueron aprobadas. Pando fue exculpado por el Congreso de la República y la Ley de Carrera Judicial va a seguir durmiendo el sueño de los justos. ¿El motivo? Los congresistas se fueron yendo de a pocos de la sesión.

Algunos, porque prefirieron un coctel ofrecido por la Embajada de Japón, otros, porque parece que no les interesa nada que castiguen a uno de sus pares o saquen una Ley que pueda darle independencia al PJ. Pero El Comercio registró el sábado un motivo más otoronguil, por lo menos, en lo que respecta al caso Pando:

Malo conocido
¿Por qué anteayer se frustró la acusación constitucional contra el legislador fujimorista Ricardo Pando si es que él había admitido que permitió un irregular contrato laboral en su despacho? Según pudo conocer El Comercio, pesó el hecho de que se haya disculpado y dicho que él no se benefició económicamente de la falta cometida, pero sobre todo que los legisladores se enteraron minutos antes de la votación final de quién reemplazaría a Pando si era desaforado: el ex alcalde de Huancayo Dimas Aliaga.

Humalista converso
¿Quien es Dimas Aliaga? Postuló sin éxito al Congreso en la lista fujimorista Alianza para el Futuro, pero cuando quiso volver a ser alcalde en Huancayo se presentó como independiente aunque patrocinado por el Partido Nacionalista. Cuando se supo que el humalismo podría ganar una curul más en el Congreso, muchos legisladores optaron por abstenerse o votar en contra de la acusación constitucional. La única bancada que acusó a Pando disciplinadamente fue la humalista. Eso explica también por qué no se ha pedido reconsiderar esa votación a pesar de los anuncios de los voceros apristas José Vargas y Aurelio Pastor.

Luis Gonzáles Posada ha dispuesto una serie de medidas para evitar que los congresistas sigan faltando a las sesiones, resoluciones que en principio parecen ser positivas, aunque habría que ver si es que el reemplazo de sus congresistas por parte de sus accesitarios sea compatible con la Constitución.

Sin embargo, más allá de que obliguen a los congresistas a acudir puntualmente a las sesiones parlamentarias, hay algunos temas adicionales que analizar.

A mi modo de ver, gran parte de la responsbabilidad por el bajo nivel de los parlamentarios tiene que ver con las reglas del juego de su elección. Por ello, vale la pena recordar algunas propuestas lanzadas desde aquí:

Tener la elección parlamentaria en fecha distinta a la de las elecciones, eliminar el voto preferencial, incrementar el número de parlamentarios en la Cámara Baja sobre la base de distritos electorales más pequeños y renovar el Congreso por tercios y mitades. A ello se suma la implementación de la valla electoral de 5% para las próximas elecciones.

Y claro, esto debe complementarse con la aprobación del voto facultativo para los comicios del 2011.

A ello debe sumarse un elemento adicional: la responsabilidad del elector para elegir a sus congresistas. Si se separa la elección presidencial de la parlamentaria, se puede contribuir a este propósito. Sin embargo, creo que la solución está también en la responsabilidad que cada uno de nosotros tengamos para optar por mejores alternativas.

Para traducirlo: si no queremos un Congreso así, votemos por mejores parlamentarios.

EL ESCUADRON DE TULA

¿Se acuerdan del caso Tula Benítes? Si, la congresista aprista que contrató a un empleado fantasma para quedarse con su sueldo, tal como hizo su colega Elsa Canchaya.

Pues bien, si bien Benites fue suspendida por 120 días en sus funciones parlamentarias, se esperaba que el Congreso de la República fuera expeditivo como en el caso de la parlamentaria de Unidad Nacional y dispusiera el retiro de este personaje del recinto parlamentario, a fin que afronte aquello que merece: un proceso penal.

Sin embargo, la Tula de esta historia ha tenido un escuadrón de defensa más efectivo que el que la otra Tula tiene al mediodía en un canal de televisión.

El escuadrón, como podrán imaginarse, se llama Partido Aprista Peruano. Y la fórmula es el conocido refrán limeño Hecha la ley, hecha la trampa.

La ley es el Reglamento del Congreso. En su artículo 89, establece el procedimiento correspondiente para tramitar las acusaciones constitucionales, el paso previo para que se pueda procesar a los altos funcionarios contemplados por la Constitución, entre ellos, los Congresistas. Para el estado actual del caso Benites, es importante el siguiente numeral:

d.5 Concluida la audiencia y actuadas todas las pruebas, el Presidente encargará al Congresista que se delegó la determinación de los hechos materia de la investigación y la pertinencia de las pruebas, la elaboración de un informe para que lo presente, a más tardar, dentro de los cinco (05) días hábiles posteriores a la audiencia, el cual será debatido y aprobado, o rechazado, en la sesión que para el efecto convoque el Presidente de la Subcomisión. Es obligatoria la presencia de todos los miembros de la Subcomisión, salvo que se trate de licencias autorizadas.

La trampa es la siguiente: En cuatro oportunidades los representantes apristas ante la Sub Comisión de Acusaciones Constitucionales han frustrado el debate y votación del informe final, porque no les dio la gana de asistir a las sesiones, argumentando, como se imaginarán, licencias autorizadas por reuniones con autoridades o con enfermedades.

A tal punto ha llegado el roche entre los compañeros que Luis Gonzáles Posada y Luis Negreiros han tenido que salir a rogarles a sus colegas de bancada para que asistan a la tan mentada sesión.

Parece que en el partido de gobierno, varios de sus integrantes ignoran que este tipo de actos no solo le hace daño a la imagen del congreso, sino también a la de ellos mismos. Tener como pensamiento guía que una exoneración o dilatación del caso Benites hará feliz a nuestro Luis XIV criollo es solo pensar en un interés de corto plazo que, a la larga, deja al Partido Aprista en una posición otoronguil francamente deleznable.

Y luego se quejan de porque tienen tan baja aprobación en las encuestas.

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