UNA DENUNCIA INFAME

A la memoria de Hubert, dos años después

Ayer, leyendo la revista Ideele, me enteré que hace algunas semanas, el diario Expreso, uno de esos medios de comunicación que sigue poniendo sal a las heridas del conflicto armado interno, se vanagloriaba de esta noticia:

El Ministerio Público abrió investigación preliminar por los presuntos favorecimientos que tuvieron algunos acusados por terrorismo, con la designación de sus abogados, que luego integraron la Comisión de Indultos, Derechos de Gracia y Conmutación de Pena, durante el gobierno de transición de Valentín Paniagua Corazao.

La titular de la 55° Fiscalía Provincial Penal, Frecia Junchaya Vera, será la encargada de las pesquisas en torno a la entrega de pruebas que hace tres semanas EXPRESO hizo a la mesa de partes de la Fiscalía de la Nación, en las cuales existirían claras referencias de que se indultó a los acusados por terrorismo, que resultaban siendo culpables de ese delito y otros afines.

Como es costumbre, Expreso miente. Y miente para seguir con dos de sus más grandes campañas: la persistencia en el terrorismo como el mayor problema de seguridad del país y la persecusión contra las organizaciones no gubernamentales de defensa de los derechos humanos, a las que siempre ha tachado – sin pruebas – de ser órganos de defensa del terrorismo.

Como bien se recuerda, durante el gobierno de Alberto Fujimori se dieron una serie de leyes para procesar a los acusados por terrorismo. Estas normas vulneraron todas las garantías del debido proceso garantizadas por la Constitución y los tratados internacionales, a tal punto que el propio dictador tuvo que darse cuenta que tenía un problema social: cientos de inocentes en prisión. Por ello, se creó una Comisión Ad Hoc para identificar esos casos y recomendarlos para el indulto presidencial. La Comisión fue conformada por el Defensor del Pueblo, el Ministro de Justicia y el padre Hubert Lanssiers.

El trabajo de la Comisión duró 3 años y luego fue incorporada al Ministerio de Justicia, pero el interés de Fujimori en el tema disminuyó. Fue durante el gobierno de Valentín Paniagua cuando el tema cobra un nuevo impulso y se reconstituye la Comisión, llamándose de nuevo a Lanssiers y a varios abogados especializados en derechos humanos, como Ernesto de la Jara, Wilfredo Pedraza (como representante de la Defensoría del Pueblo) y Javier Ciurlizza (entonces jefe de asesores del Ministerio de Justicia). Todos estos abogados conocían de la situación de las cárceles en el Perú y del drama que suponía la permanencia de inocentes en las prisiones peruanas.

¿En qué consiste la acusación de Expreso? En que todas estas personas patrocinaron casos de “terroristas” y que hubo un tráfico de influencias para liberar a patrocinados por las organizaciones en las que estas personas trabajaban.

Esta acusación es falsa por tres motivos:

1. La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos prohibe a sus organizaciones miembros patrocinar casos de terroristas, por lo que están obligadas a hacer una investigación previa a quienes se acercaban a sus puertas para hacer las denuncias respectivas. Eso implicaba un drama humano adicional para quienes se sentían afectados, pero suponía, a la vez, un resguardo para estas organizaciones y una garantía para los familiares de que su caso sería visto.

2. Los casos, en efecto, eran presentados por las organizaciones a las que estas personas pertenecían. Pero la mayor parte de ellos fueron presentados con anterioridad a su nombramiento. Ademàs, era excepcional que otro tipo de abogados patrocinara a los inocentes en prisiòn. La pertenencia de los mismos a sectores con menores recursos para acceder a la justicia y la renunencia de varios abogados a comprarse este tipo de causas provocaron esta situación. ¿Alguna ganancia por ello? Ninguna. Los indultos no daban – ni dan – derecho a indemnizaciones monetarias y estos casos se defienden sin cobrar un solo centavo. Y no solo las ong’s a las que se sataniza presentaron casos, sino también el propio Lanssiers, a través de la Obra Recoletana de Solidaridad, un pool de abogados ex alumnos del Colegio Recoleta que comprometían parte de su tiempo en revisar los casos que Hubert conocía por sus visitas interdiarias a los penales.

3. El indulto no era otorgado por esta Comisión, sino por el Presidente de la República. Lo hizo Fujimori y también Paniagua y Toledo. Los casos eran presentados cuando existía unanimidad en los mismos y cuando se comprobaba que no existía relación alguna con el terrorismo. Justamente, para llevar a cabo esta labor de reparar vidas frustradas por una condena injusta fue este trabajo.

¿Por qué esta campaña? Para mi es claro. Con sus virtudes y defectos – sobre los cuales debieran hacer una revisión -, las organizaciones de defensa de los derechos humanos han contribuido a que varias causas importantes se vean en el Perú y son de los organismos más críticos con el actual gobierno. Los medios que más las contrarían son aquellos que comparten tres características: lenidad frente al fujimorismo y su atroz herencia, un macarthismo militante y una adhesión a Alan García que hace palidecer al propio Mauricio Mulder. Por ello no me extrañó que el Presidente quisiera mezclar inocentes con culpables publicando las listas de todos quienes pisaron las cárceles por terrorismo, sin importar que más de 1,000 personas no tuvieran culpa de nada.

Pero en el camino, además de manchar honras de quienes participan en esas organizaciones, se embarra a un sacerdote que falleció hace dos años – y que no puede responder, por tanto, a esta ignonimia – y que durante toda su vida luchó para que la vida de las personas que viven en las cárceles sea más digna y, además, se pretende buscar la nulidad de los indultos otorgados, cuestión que es jurídicamente imposible y que, además, añade un drama adicional a quienes vivieron un tiempo en las prisiones peruanas, esa sucursal del infierno, sin haber cometido delito alguno.

Y quizás, por ello, sea importante recordar alguno de estos casos:

“Cada minuto que pasaba parecía una inacabable hora. Prohibida la lectura, la escritura, el trabajo, parecíamos seres del mundo vegetal. La visita familiar era una vez al mes por un máximo de 30 minutos. La visita de los hijos menores, el mismo tiempo pero cada tres meses” (Yehude Simon)

Se trata de vidas, de compatriotas como nosotros. Por eso es que acusaciones como estas me generan tanta rabia.

EL CARDENAL Y LAS COINCIDENCIAS

O porque Juan Luis Cipriani habla de “no polarizar” el país

El fin de semana, luego de la llegada del hoy presidiario Alberto Fujimori, el Cardenal Juan Luis Cipriani se mandó con unas declaraciones que nos hicieron recordar su cercanía con el huesped del Fundo Barbadillo. Habló de un “país polarizado y dividido” o a “dejar de lado los odios y las venganzas”. Más que un pastor de almas, Monseñor parecía César Nagasaki.

Pero quizás, más que a Fujimori, el prelado procuraba defender algo más: la amnesia de los peruanos sobre su trayectoria.

Un episodio poco conocido de la trayectoria del Arzobispo de Lima tiene que ver con el proceso electoral del 2000. Ya saben, el más inmundo desde 1950, cuando Odría se hizo elegir como candidato único. Las firmas falsas de Perú 2000, el cierre de los medios de comunicación a la oposición, el uso de recursos del Estado, el uso de cabinas de Internet para modificar los resultados de la primera vuelta, etc. Todo esto había sido denunciado por los candidatos de la oposición y puesto en evidencia por organizaciones no gubernamentales que vinieron como observadoras a este proceso. Cabe destacar la labor que cumplieron el National Democratic Institute y The Carter Center, a las que claro, los seguidores del Chino les decían de todo.

Claro, eso podía esperarse de Francisco Tudela, Fernando de Trazegnies o Martha Chávez, pero, ¿de un prelado de la Iglesia Católica? Ver para creer, como diría Santo Tomás.

Esta nota hecha a Cipriani corresponde a la edición del sábado 18 de marzo de 2000, en Expreso, controlado en ese entonces por Eduardo Calmell del Solar y alquilado por Montesinos. Entre las cosas que dice el Cardenal, estas son las frases más resaltantes:

“Esas ONG, que están a punto de perder la credibilidad, vienen a fabricar un carnaval”.
“Todo hombre, también los obispos, tiene amor a su patria. Yo, con la soberanía de mi patria y como peruano, le pido a Estados Unidos sus inversiones y su dinero, pero no estoy de acuerdo que esas instituciones – no el gobierno norteamericano – pretendan marcar un ritmo de vida e imponérselo al resto del mundo”
.

Cabe recordar que, por esa misma época, Fernando de Trazegnies, canciller de la dictadura, hablaba del relativismo cultural como justificación para los atentados contra la democracia y los derechos humanos cometidos por el fujimorato. Palabras más o menos que las proferidas por el Cardenal.

Pero Cipriani no solo coincidía con de Trazegnies. Días más tarde, alguien iría un poco más allá:

El mismísimo Chino, según registraba Expreso el lunes 3 de abril de 2000, decía que “Organismos no gubernamentales vienen del exterior para coordinar con organismos peruanos y luego pretenden decir que el proceso electoral es fraudulento”.

6 días más tarde, empezaba la última parte de la resistencia.

ONG’S: ¿ACABARA EL FUEGO CRUZADO?

Por fin se dio a conocer hoy la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la Ley que controla a las ONGs.

Luego de leer el texto completo de la sentencia, me queda claro el sentido de lo que el TC ha señalado. Por un lado, reconoce el derecho de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional a fiscalizar actividades realizadas con fondos que vienen por cooperación internacional que llega a través del Estado y a aquellas entidades que se acogen a beneficios tributarios. Esto nunca fue cuestionado por las ong’s que impulsaron la demanda.

Por otro lado, la sentencia saca del ordenamiento jurídico los puntos más rochosamente inconstitucionales de la Ley: ya no serán materia de control obligatorio las entidades que no reciban fondos canalizados a través del Estado, la famosa “priorización” de actividades no será compulsiva para quienes usen fondos privados, ni se cerrarán ong’s por vía administrativa.

Este equilibrio constitucional puesto por el TC ha hecho que ambas partes hayan recibido tranquilamente la sentencia. Tanto onegeros como el gobierno se han mostrado respetuosos de la sentencia. Donde sí han habido pataletas es en los sectores más recalcitrantes: los fujimoristas amenazan con presentar otro proyecto controlista y los empresarios mineros siguen diciendo que quienes no piensan como ellos entorpecen el desarrollo del país. Pobre gente.

Y ello me hace pensar que esta suerte de guerra sucia contra las organizaciones no gubernamentales, sobre todo, contra las que ven temas de medio ambiente, derechos humanos e institucionalidad, continuarán en los medios de comunicación más cercanos a estos intereses. Jurídicamente la discusión queda zanjada, pero la intolerancia seguirá persistiendo en cada epiteto de Mariátegui, cada calumnia de Ben Schmuel o cada mentira de Expreso.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Carta de Goldfinger
Roberto Bustamante: Las ong’s versus el Perú
Ricardo Vasquez Kunze: Derecha rochosa y ONGs

(Fotomontaje: El Utero de Marita)

TIEMPO DE DECISIONES

Lo que el país se juega en los siguientes días

Aunque para muchos no lo parezca, parte del futuro democrático del Perú está en juego en estos días. Dos temas centrales dominarán la agenda y podrían delimitar si es que el crecimiento económico viene acompañado de madurez institucional y si el Perú decide convertirse en una república de verdad o seguir jugando a ser el país de caricatura que nuestros políticos parece que quieren que seamos.

En los próximos días el Tribunal Constitucional emitirá su fallo sobre la Ley contra las ONGs. Una ley que vulnera derechos fundamentales tan básicos como la libertad de asociación o de expresión, derechos que son la base del liberalismo político más básico.

Desde inicios del presente gobierno se agudizó una campaña de satanización contra las organizaciones no gubernamentales. En particular, la pieza de lodo concentrado cayó sobre las instituciones que se ocupan de medio ambiente, derechos humanos, democracia y reforma de la administración de justicia, acusandolas de desestabilizadoras del país, plataformas políticas de la izquierda o de ser cómplices directas de Sendero Luminoso. Claro, se olvidaban en los ataques que el Instituto Libertad y Democracia o Ciudadanos al Día también son ONGs y que la “policía del pensamiento” que veían en sus cabezas también controlaría a estas instituciones. Y que sepa, ni Beatriz Boza o Hernando de Soto son marxistas y ambos están en contra de una medida que afecta a sus organizaciones.

Los infundios de grueso calibre han sido sostenidos y tuvieron su máxima repercusión en una ignominiosa Ley que procura amordazar a las ONGs, yendo más allá de los mecanismos de fiscalización que ya existían y que la mayor parte de organizaciones de este tipo – incluyendo, claro está, a las satanizadas – cumplen con estos campos de fiscalización.

Este fallo podría ser el último que emita la actual conformación del Tribunal Constitucional, dado que mañana se podrían elegir a los 3 miembros restantes del TC que falta escoger.

Y digo podría porque no existe hasta el momento consenso sobre a quienes se elegiría. Lo cual me hace pensar que el manoseo político y la intriga que caracterizó el proceso anterior no están descartados.

El Tribunal Constitucional deberá cumplir con su tarea de eliminar las normas que eliminan derechos fundamentales y el Congreso elegir a conciencia. Si ello se da, habremos dado un gran paso adelante.

De lo contrario, el peligro de empeorar una situación precaria se cierne sobre todos nosotros.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich y Marco Sifuentes hablan de nuestros hijos de Putín.
Hans Landolt: Confiamos en que TC declare inconstitucional Ley que modifica facultades de APCI.
Ramiro Escobar: ¿Mundo “caviar”?
Francisco Távara, Presidente del Poder Judicial: Congreso debe ser transparente en elección de magistrados del TC.
CPN Radio: Apristas respaldarían a Fernando Calle en elección al TC
Archivo del Tercer Piso: Conoce a los finalistas (Tener en cuenta las renuncias de Ernesto Blume y Carlos Ramos y post sobre Vladimir Paz de la Barra)

IDL EN LA MIRA

Hoy, tanto Alberto de Belaúnde como Perú.21 alertan sobre una de las consecuencias de la inconstitucional norma sobre las ONGs.

La institución afectada es el Instituto de Defensa Legal, una de las entidades que tiene mayor posicionamiento en el tema de derechos humanos, justicia, defensa y seguridad ciudadana, con una línea crítica hacia muchas de las acciones del actual gobierno. De Belaúnde resume el problema:

El pasado 27 de agosto, el IDL recibió una carta – fechada 24 de agosto – de la APCI (agencia gubernamental que ve el tema de la cooperación técnica internacional) en la cual se les informaba que habían sido seleccionados para ser fiscalizados, y que enviaran toda la documentación requerida para dicho propósito (que no es poca). ¿Cuál era la fecha límite para dicho envío? El 23 de agosto (cuatro días antes de haber recibido la carta).

Como nada es casual, esto se produce en las vìsperas del fallo del Tribunal Constitucional sobre la ley de las ONGs. Se conoce que esta semana se dará a conocer la sentencia – que, según mis fuentes, provocaría una pataleta de Aldo Mariátegui -, por lo que los impulsores de la norma vienen haciendo presión abierta en los medios sobre el tema. Expreso y La Razón son los medios favoritos para este tipo de ataques.

¿Mi pronóstico? Esperemos ver más de esto hasta que salga la sentencia y, si se confirma lo que me han señalado, pues veremos a por lo menos tres diarios – incluyendo a Correo – en una campaña feroz.

Si bien hay ong’s que no hacen un buen trabajo, la mayoría si lo hace. Los mecanismos de fiscalización que ya existían eran buenos y la norma invade derechos fundamentales claves. El objetivo, como lo he anotado antes, es controlar contenidos de organizaciones vinculadas a temas de fortalecimiento institucional, medio ambiente y derechos humanos, pues la incomodidad que producen en varios sectores, inclyendo a varios del gobierno, es clamorosa. Estamos advertidos.

EL ALBA Y EL PERU

Una de las cosas de las que veo todos los días en los periódicos es sobre el ALBA, la famosa Alternativa Bolivariana de las Américas que Hugo Chávez quiere imponer como “alternativa” a Estados Unidos, propagándola por toda América Latina.

Los lectores habituales de este blog conocen mi opinión sobre Chávez, pero no está demás repetirla. No creo que su famosa “Revolución Bolivariana” sea la alternativa que América Latina necesita, no solo por su desfase económico, sino también porque representa la vieja receta latinoamericana: el caudillo autoritario. Y ya hemos tenido suficientes especímenes de esta especie, sean de izquierda o de derecha, como para saber que terminan en lo mismo: más pobreza, menos democracia, más corrupción.

Dicho esto, creo que hay demasiada bulla alrededor de esta cuestión del ALBA. Se le quiere poner como el núcleo de financiamiento de las protestas sociales y claro, pretender servir como la gran cortina de humo para presionar al Tribunal Constitucional para que no declare inconstitucional la ley contra las organizaciones no gubernamentales, que los sectores más conservadores del país pretenden que permanezcan para evitar una fiscalización independiente sobre democracia, derechos humanos, desarrollo social y medio ambiente. Y no ha faltado un viejo político que la comparado con Sendero Luminoso.

Como lo ha acaba de señalar Agustín Haya de la Torre (aprista, por si acaso), Director Ejecutivo de la APCI, las casas de ALBA no pueden ser fiscalizadas por su entidad pues no reciben cooperación internacional no reembolsable y, en todo caso, constituye un problema de carácter político.

Aldo Santos, quien trabaja para SER, una de las organizaciones no gubernamentales con mayor presencia en Puno, ha examinado el tema y señala lo siguiente:

La “Casa del ALBA”, como se ha llamado a la oficina instalada en la región, está constituida como una asociación civil sin fines de lucro, al igual que cualquier Organización No Gubernamental y, por el momento, sus actividades son meramente asistenciales y se reducen a gestionar la atención médica oftalmológica gratuita en la localidad de Copacabana, ubicada muy cerca de la frontera con Bolivia. Los beneficiarios son mayoritariamente campesinos pobres que probablemente terminarían sus días ciegos, si no fuera por la atención que reciben, y que por sus precarias condiciones de vida, probablemente entiendan poco de ideologías o de la “injerencia chavista” que el Gobierno aprista no se cansa de denunciar, como intentando justificar una política que no da frutos en la región, o buscando culpables de la inoperancia de los proyectos que ha impulsado para Puno como Sierra Exportadora o la Zona Económica Especial

.

Y su reflexión final, sobre la conexión del controvertido presidente regional Hernán Fuentes con Caracas, vale la pena ser tomada en cuenta:

Por supuesto, tampoco se pueden negar los nexos de Fuentes con el Gobierno venezolano, la Coordinadora Continental Bolivariana, partidos políticos como Patria Roja o el uso de un lenguaje radical; sin embargo, esto no justifica la visión maniquea y alarmista de alguna prensa y el Gobierno, que hacen de Puno una abstracción general sin reconocer sus particularidades. En realidad lo más seguro es que para cualquier puneño Hernán Fuentes ó Hugo Chávez están lejos de ser los ideales de líderes democráticos que necesita el país, tan lejos como Alan García

.

Ahora bien, ¿como hacer para contrarrestar la presencia chavista en el Perú? Pues entendiendo lo que ha señalado Haya: que es un problema político. Es decir, son los políticos los que tienen que hacer mayor trabajo político – lease, presencia real – en las zonas donde esta gente pretende abrir estas casas o regiones. Solo así se puede evitar que eso siga avanzando. Tomar medidas de restricciones de derechos no son lo mejor para el país, sino convencer a la población, con medidas efectivas y buen gobierno, de que la democracia bien vale la pena ser defendida.

LOS FALSOS LIBERALES


Hace dos días, escuché a Julio Cotler en el programa de Rosa María Palacios tocar el tema referido a la ley que intenta amordazar a las ONG’s, promovida por el fujimorismo y auspiciada por el aprismo y por Unidad Nacional.

En dicha entrevista, Cotler dijo una de las frases más lúcidas que el reconocido sociólogo peruano ha proferido: “nuestro país no ha tenido una derecha liberal” y añadió “los liberales en el Perú son escasos” y muchos de ellos – señaló – provienen ahora de las canteras de la ex izquierda.

Pero el tema quedó rebotando en mi cabeza: ¿en verdad hemos tenido liberales en el Perú? Y creo coincidir con lo que dice Cotler, son pocos y contados con los dedos de la mano los liberales consecuentes. Mario Vargas Llosa es el primer nombre que se me viene a la mente. Fernando de Syzszlo otro. Por allí, Ricardo Vega Llona. Rosa María Palacios el último nombre. Y de allí no cuento a más – de notoriedad – en el Perú.

Es curioso que quienes se proclamen liberales en el Perú solo miren el aspecto de la apertura comercial y económica, sólo se preocupen cuando las empresas privadas son afectadas y aplaudan a los gobiernos de turno cuando se da una dádiva a los intereses empresariales.

En el Perú tenemos falsos liberales, gente que se presenta como defensora de las libertades, pero sólo de las económicas, quedándose sólo con el primer capítulo de los libros de Adam Smith y rindiendo un culto al mercado que ni los feligreses de la iglesia del pastor Lay profesan a Dios.

Son los que se callaron en los idiomas existentes en el mundo de los atropellos profusos efectuados por el fujimorismo durante la década de los noventa, los que apluadieron el golpe de Estado, los que pedían (y piden) dejar sin derechos laborales a sus trabajadores, los que exigieron luego a Toledo y García que reprimieran a sangre y fuego las protestas sociales, los que poco les importó que miles de compatriotas que viven en la sierra y la selva de nuestro país murieran a manos de SL o de las Fuerzas Armadas. Algunos de ellos incluso acudieron a la salita del SIN a recibir dádivas o a hacer gala de su “trato directo” con el poder.

Son los que aplaudieron la Ley de Amnistía, como Rafael Rey, los que exigían que Fujimori se quede en su puesto cuando la reelección inconstitucional se consagraba, como Julio Favre, los que vendían su línea editorial como Calmell del Solar (cuyo fantasma parece haber reencarnado en Luis García Miró, actual director de Expreso), los que llaman electarado a los que no votaron por su candidata, como Aldo Mariátegui. Los que acudieron a hablar con Montesinos a pedir favores, como Dionisio Romero. Los que son capaces de dar pena de muerte hasta a los carteristas, como Lourdes Alcorta.

Hoy están parapetados en sus medios de comunicación y escriben cosas como estas:

Los mismos actores socialistas de los ochenta –hoy vestidos de metroizquierdistas– vuelven a denigrar al Perú. Recordémoslos viajando al extranjero para desacreditar al gobierno democrático de Fernando Belaunde Terry. Porque ese era –y es– su negocio: participar en foros y en conferencias ante medios del exterior, con el fin de desacreditar y extorsionar a nuestra nación. Este chantaje les facilitó siempre –y en simultáneo– adquirir poder y dinero. ¿Cómo? Al presentar ante gente poco informada el espectáculo de una supuesta lucha por los menesterosos, y los principios democráticos y derechohumanistas, para justificar pedidos de donaciones al extranjero, pero eso sí, a nombre de los pobres del Perú, cuando en rigor su objetivo fue –y sigue siendo– dominar al Estado peruano. Preparémonos entonces porque el poder caviar es inescrupuloso y mendaz. Pretendió desestabilizar al gobierno de Belaunde y ahora prepara una guerra sucia para debilitar a los flamantes Parlamento y Ejecutivo. Porque a las ONG no les interesan los pobres, los derechos humanos ni la democracia. Sólo el Poder, para seguir recibiendo dineros secretos del exterior sin transparencia alguna“.
(Editorial de Expreso, 08/11/06)

Sucede que Beatriz Merino –de regreso de las poderosas oficinas washingtonianas del Banco Mundial– ha retomado su viejo proyecto de ser candidata presidencial, presumiblemente el 2011. Y con la ingenuidad que la caracteriza considera que el ruido mediático de una prensa de vergüenza –comprometida hasta los pelos con las oenegés políticas– puede servirle de “catapulta” en su imaginario tránsito a la primera magistratura. Pero, ¿por qué Merino no protestó ante esa permisividad de su gobierno que engendró la reagrupación terrorista que hoy amenaza a la sociedad? ¿Acaso Merino alzó la voz cuando la Corte Interamericana anuló las sentencias a cadena perpetua para los terroristas, beneficiando tanto a Guzmán Reynoso como a Lori Berenson, “la joven norteamericana pacifista, defensora de los derechos humanos y periodista presa en el Perú” según señala la página web de su abogado, Ramsey Clark, quien como informamos ayer sospechosamente defiende –asimismo– a Saddam Hussein, uno de los principales colaboradores de la secta terrorista islámica Al Qaeda?”
(Luis García Miró, Expreso, 08/11/2006)

Si bien es idealista y liberal, Merino también tiene indudables ambiciones políticas y por allí que razona que no vale la pena pelearse con la caviarada, dada la tremenda fuerza mediática que están demostrando. Es muy “políticamente correcto” y romántico quedar como una Juana de Arco en la defensa de libertades que supuestamente se estarían recortando (lo cual no es cierto en este caso).
De otro lado, Merino demostró un razonamiento jurídico espectacular en su presentación con la frase: “Allí donde pocos alzaron su voz durante gobiernos autoritarios, las ONG canalizaron la decidida voluntad democrática de nuestro pueblo y reivindicaron los derechos que eran conculcados”.
Esas palabras son: a) Un juicio de valor bastante relativo, porque hubo muchas ONG, como la Comisión Andina de Juristas y otras más, que firmaron jugosos contratos con Fujimori (y con integrantes que antaño apoyaron al dictador Velasco o a la dictadura del proletariado). B) Una evaluación política muy discutible, pues es dudoso que “hayan canalizado” algo cuando demostraron políticamente ser cuatro gatos en las urnas. Seguramente se referirá a la mesa de diálogo de la OEA, pero ésta se impuso por presión gringa, no por las ONG. O tal vez la Marcha de los Cuatro Suyos, aquella caviar gesta épica que supuestamente tumbó a Fujimori. Pero ésta también anda sobrevalorada. Lo que desintegró a Fujimori, cual la luz a Drácula, fue el video Kouri-Montesinos, y allí todo el mérito es de Olivera, un político, no de las ONG. C) Y lamentablemente es irreal ese aserto de que nuestro pueblo tiene una “decidida voluntad democrática”. Más del 40% votó por Fujimori. Posteriormente, Humala sacó una cifra similar. Y esos votos provenían mayoritariamente de C-D-E y de provincianos, que es lo que más se conoce coloquialmente como “pueblo”.
No pues. Estas son simples opiniones, no el análisis jurídico riguroso que uno espera de una defensora del Pueblo. Si Merino sale a hablar, que nos diga que la norma es inconstitucional o represiva por “x” razones, no con frasecitas políticas
“.
(Columna de Aldo Mariátegui, Correo, 07/11/2006)

Y son falsos liberales, porque el liberalismo, desde John Locke, pasando por J. Stuart Mill y el propio Adam Smith hasta llegar a nuestros días no sólo cree en la libertad económica, sino también en la libertad política y en los derechos ciudadanos, en la igualdad de oportunidades, en la autonomía individual no sólo como consumidores, sino también como seres humanos.

Ni siquiera merecen título de “neo liberales”, palabreja acuñada hace algunos años para denominarlos, sino el de “neo conservadores”.

El término “neo conservador” no es como los epítetos que esta gente se atreve a soltar en contra de quien no piensa como ellos, es acuñado por la ciencia política desde los años ochenta. En un inicio hizo referencia a los asesores de Reagan que impusieron liberalización económica a todos los países del mundo y aplaudían dicha liberalización sin importar que en dicho estado se atropellaran los derechos ciudadanos. Hoy han vuelto a la Casa Blanca y encabezan uno de los gobiernos más torpes y desprestigiados de los que la historia norteamericana contemporánea tiene historia. Hablan de libre comercio, pero restringen beneficios sociales. Hablan de paz en el mundo, e invaden un país a la mala. Hablan de libertad, pero la restrigen con su Ley Patriota.

Hoy sus émulos en el Perú tachan de “caviares” a quienes le incomodan, a la prensa que no se alinea con el gobierno – como ellos lo hacen todos los días -, a quienes se oponen a su proyecto de control de libertades ciudadanas que busca no incomodar al capital, a la bayoneta y a su muy querido Cardenal. No responden con argumentos, lo hacen con los insultos y la prepotencia de la que siempre han hecho gala. Y desde algunas torres del Club Empresarial, el Cuartel General del Ejército y el Arzobispado de Lima, los aplauden con fruición.

Como lo dijimos hace unos meses, Joseph McCarthy, el perseguidor de izquierdistas, el que hacía cacerías de brujas, goza de buena salud en la ciudad de Lima.

ENLACES
Gonzalo Gamio: El gran miedo a la sociedad civil.
Mirko Lauer: Socavando la democracia liberal.
Juan Paredes Castro: La lógica que no calza en la ley contra las ONG.
Augusto Alvarez Rodrich: Los perros en la chacra.
Otra Orilla: Los espejismos de la libertad.
El Blog del Morsa: Nace el mundo de Alditus.
Archivo del Tercer Piso: Mc Carthy vive en Lima.