SOBRE EL CASO IVCHER

A estas alturas, muchos vienen especulando sobre lo que pasará con Frecuencia Latina luego que ayer Caretas destapara que Baruch Ivcher tiene pasaporte israeli.

Las reacciones de los detractores de Ivcher no se han hecho esperar. En un furibundo artículo, César Hildebrandt ha demandado una investigación exhaustiva sobre un tema que, para muchos, podría tener como consecuencia un nuevo desalojo de Ivcher de la propiedad de Frecuencia Latina.

Sin embargo, el tema es más complejo que un pasaporte y es bastante parecido a lo que, paradójicamente, pasaba con la nacionalidad japonesa de Alberto Fujimori.

La Nationality Law israelí de 1952, modificada en varias ocasiones, señala lo siguiente:

Articulo 14, b.
An Israel national who is also a foreign national shall, for the purposes of Israel law, be considered an Israel national

En castellano: El israelí que tiene también una nacionalidad foránea, para la ley de dicho país, es considerado como un nacional de Israel.

Este resquicio legal permitiría sostener a Ivcher que, para efectos de la nacionalidad peruana, renunció a la ciudadanía israelí, pero, a la vez, tenía derecho a contar con pasaporte de Israel ya que su país de origen lo seguía considerando como nacional de dicho país. Es lo que sostiene hoy el diario La República como una opción posible en el colofón de su informe sobre el tema.

Dicha interpretación, solo sería válida, sin embargo, si es que Ivcher hubiera optado por la “cláusula del retorno” (artículo 2 de la Nationality Law) que permite a los hijos de israelíes obtener la nacionalidad del estado judío, para lo cual tenía que haber sucedido este hecho una vez que fue despojado de la nacionalidad peruana. Según fuentes de la Comunidad Judía, este habría sido el caso del empresario televisivo. De todas maneras, un fuerte tufillo a leguleyada se respira en el ambiente.

¿Pronóstico? Va a venir una batalla de abogados procurando, cada uno de ellos, dar su interpretación sobre la nacionalidad y sobre si se puede anular la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre la materia. Y claro, al fujimorismo defendiendo la “inocencia” de su líder en este tema.

Pero hay dos hechos objetivos que no podemos olvidar en esta historia.

El primero es que, independientemente de pasaportes y nacionalidades, el tema de la nacionalidad de Ivcher no fue más que el pretexto para los planes del fujimorismo: apoderarse de la televisión para la re-reelección. Las pruebas objetivas: Frecuencia Latina cambió de línea editorial y los hermanos Winter vendieron, con contratos de por medio, el contenido de los programas periodísticos al gobierno de Fujimori.

El segundo es que, aprovechando eso, Ivcher ha pretendido sacar mayor ventaja económica de lo que su condición le permitía. La millonaria indemnización obtenida mediante un arbitraje que no estuvo exento de presiones mediáticas al gobierno de Toledo, así como el pedido para no pagar impuestos, pone al propietario de Frecuencia Latina al nivel de aquellos que venden sus servicios en las batallas.

Quizás por eso sea que opté por acabar con este post con algo que dije hace cerca de dos años sobre este caso:

Si todos los que luchamos contra la dictadura tuvieramos su afan de lucro, pediríamos reparaciones del mismo calibre por lo que perdimos en el combate contra Fujimori. Así no son las cosas. Si salimos a las calles o denunciamos – en medios grandes o en nuestros pequeños círculos – las tropelías del dictador fue por una cuestión de convicción, no por salir en la foto o recibir algún pago. Desafortunadamente, algunos lo creyeron así.