ALAN INDULTA A EX MINISTRO FUJIMORISTA

Ha pasado desapercibida entre las páginas del Diario Oficial El Peruano una de esas noticias que debío ser portada: el ex Ministro del Interior de Fujimori Fernando Dianderas fue indultado el 7 de marzo por el Presidente de la República.

Según el decreto de indulto, Dianderas ha sido sacado de 9 procesos judiciales en su contra por razones de salud, luego de una operación coronaria llevada a cabo hace algunos meses, que, según el perdón presidencial, no le permitía permanecer en un penal.

Una pregunta que podría hacersele al Presidente es si es que esa imposibilidad no hubiera llevado una salida intermedia, es decir, que sea arrestado en su casa, con los controles médicos del caso. Más aún, la Ministra Rosario Fernandez nos debe una explicación sobre la decisión en cuestión dado que solo hace unas semanas su antecesora en el cargo, María Zavala, no consideraba como pertinente el otorgamiento de dicho derecho de gracia. Y ex procuradores anticorrupción ya habían alertado sobre dicha posibilidad.

Por cierto, Dianderas ha tenido poderosos padrinos en este pedido. Uno de ellos, el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, quien desde su púlpito de RPP había dicho que “Quiero saludar y rendir mi homenaje al almirante Giampietri, permanentemente acosado por un Poder Judicial rarísimo y al Gral. Dianderas”

¿Y que pergaminos tiene Dianderas para ganarse el perdón presidencial y la gracia cardenalicia? Pues una condena de 6 años de prisión por enriquecimiento ilícito, por no poder demostrar cual porque tenía un desbalance patrimonial bastante considerable. Por si fuera poco, Dianderas también tenía otra condena por cuatro años de prisión por el ilegal allanamiento a la esposa de Vladimiro Montesinos, el caso por el cual Fujimori fue condenado a 6 años de reclusión en Barbadillo.

Como se ve, la lucha contra la corrupción tiene tanta prioridad para este gobierno como hacer reformas de fondo para el país. Aquí tenemos una muestra. Y los ciudadanos nos merecemos una explicación por esta increible resolución.

OTRA VEZ, LA INFLACION

Inflación. Mala palabra en términos económicos cuyo significado conocemos todos aquellos que hemos nacido, crecido y/o padecido el primer gobierno de Alan García Pérez.

Hasta para los más neófitos en economía, nos quedó claro que inflación significaba dos cosas: la pérdida en el valor real de los ingresos – sobre todo, para quienes menos ganan – y, además, elimina toda posibilidad de confianza en quienes manejan nuestra economía.

Sobre este último punto, ya algo hemos comentado por aquí. Frente a la crisis en Estados Unidos, era necesario que Luis Carranza explicara si, más allá de nuestra bonanza, nuestra economía era realmente sólida como para aguantar los embates internacionales y, además, saber si es que el auto del desarrollo sostenido realmente estaba andando sobre una pista amplia y con buenos cimientos.

Pero Carranza ha procurado imitar en esto a Luis Castañeda Lossio y competir por el título de autoridad más callada del país.

Sin embargo, lo que hoy saca El Comercio en primera plana debería hacerlo despertar del letargo.

Un informe de la Universidad del Pacífico ha logrado medir el impacto real de la inflación en los sectores más pobres. Cabe recordar que la inflación del año pasado fue, según cifras oficiales, de 3.9%, una de las más bajas de la región, pero de las más altas en 10 años. Y lo que dice la UP es preocupante:

Que debido al mayor peso de los alimentos dentro de su canasta, para una familia con un ingreso mensual de S/.800 la inflación no fue de 3,9%, como dice el INEI, sino que podría haberse ubicado en alrededor de 8,2%, según demuestra un estudio del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico.

Es decir, cuando tenemos incluso una inflación aparentemente baja en comparación con la región, los afectados siguen siendo los pobres. Los especialistas de la UP se cuidan mucho de desconfiar de las cifras oficiales – cuestión que, con este INEI, no compartimos – e indican también que:

“No es que se esté escondiendo la inflación, sino que el índice de precios que se publica se construye con el promedio de los precios de la economía y no con el promedio de las inflaciones de las familias. Por ello, refleja más la de los grupos con ingresos más altos, porque consumen más”

Ello indica que la variable de construcción de la inflación no estaría reflejando adecuadamente que es lo que ocurre verdaderamente en el país, por lo que, si a ello se suma la desconfianza en el gobierno, pues el resultado puede ser perjudicial para la economía peruana.

Haría bien el ministro Carranza en explicar este tema. Sobre todo, cuando todos sentimos que los precios suben de verdad y nadie dice absolutamente nada, salvo que todo sigue marchando bien.

Ojalá esto no sea un deja vu y mañana vuelva a escuchar de inflación bruta e inflación neta. Ya sabemos como acabó esa historia.

CARRANZA LESIONADO

No ha sido suficientemente resaltada, en las notas sobre el lanzamiento de la cumbre de APEC, la discrepancia sobre las perspectivas económicas del Perú para este año entre Alan García y Luis Carranza, Presidente de la República y Ministro de Economía.

Mientras que Carranza hizo alusión al complicado escenario que tendremos durante este año, marcado por el alza del barril de petróleo por encima de los 100 dólares y la ya declarada recesión norteamericana – confirmada por varios bancos de inversión – García ha hecho alusión a la fortaleza de la economía peruana para resistr a los escenarios adversos.

Si bien ya resulta curioso que el Presidente contradiga en público – y en la misma ceremonia – a su Ministro de Economía (vaya Dios a saber porque sigue tratando a sus Ministros como Ferrando a sus partners de Trampolín a la Fama), es más sorprendente y preocupante que Alan emita estas declaraciones a solo 5 días de haber dicho que, luego del alza internacional del petróleo, el país entraba en economía de guerra. Declaración, esta última, que motivó incluso la reconvención amable de Jaime Cáceres Sayan, presidente de la CONFIEP.

Y mientras pensamos quien de los dos personajes de las altas esferas del poder tiene un serio problema con la verdad, cabe recordar que Carranza no ha tenido una semana fàcil.

Desde las bancadas de oposición se han iniciado los preparativos para sendos pedidos de interpelación y denuncia constitucional por el incumplimiento de la Ley que otorga un bono extraordinario a los trabajadores del Poder Judicial, que se encontraban en huelga hasta el fin de semana pasado. Hasta la fecha, el MEF ha incumplido con este mandato legal, lo que pone a Carranza en un severo aprieto.

Lo peor del caso – para el Ministro, se entiende – es que hasta la bancada aprista lo ha atacado. La ex presidenta del Congreso Mercedes Cabanillas le ha pedido mayor sensibilidad ante la demandas de las Fuerzas Armadas por mayor presupuesto, en la misma línea de algunos diarios que nos siguen vendiendo la idea de una posible guerra con Chile.

Lo cierto es que el Ministro de Economía se encuentra en una difícil encrucijada política y técnica. Por un lado, tiene que ser el inflexible cajero que le diga “no” a Alan García, sobre el cual pesa un historial desastroso en materia económica. Por otro lado, Carranza no ha sido capaz de realizar políticas de redistribución efectiva de la riqueza y está teniendo severos problemas para enfrentar las presiones de todos los sectores que, en época de bonanza, le reclaman mayor flexibilidad en el gasto.

Pero si a ello se suma la discrepancia sobre como nos irá frente a las variables de la economía mundial, Carranza termina la semana severamente cuestionado en su liderazgo al frente de una cartera que, a decir verdad, requiere suficiente ductibilidad para ser flexible en determinados aspectos y duro en otros.

A este punto, a Carranza le vienen dando con todo. Dependerá de su aguante para ver si es que soporta más patadas o pide su cambio. Como en el fútbol, todo dependerá de la preparación física y de lo que decida el entrenador. Y cuando se ve que entrenador y jugador difieren en sistema de juego, es que la banca comienza a calentar.

MAS SOBRE EL TEMA:
Federico Salazar: El punto flaco de Alan García
Laura Arroyo Gárate: Temblores ministeriales
Roberto Bustamante: Alan García y su economía de guerra
José Talavera: El gran asunto para Estados Unidos en 2008: la recesión

EL CAFE POR EL CAFAE

O porque los miembros del Tribunal Fiscal no pagan impuestos por parte de su sueldo.

La semana pasada, la Contraloría General de la República informó de la existencia de una doble planilla en el Ministerio de Economía y Finanzas. Los trabajadores del MEF que se encuentran dentro de los alcances del Decreto Legislativo 276 – la norma básica del empleo en el régimen estatal – reciben remuneraciones por dos vías: la regular y los recursos destinados por el Comité Administrador del Fondo de Asistencia y Estímulo (CAFAE).

Contraloría detectó que los ingresos por incentivos del CAFAE eran 5 veces mayores que los de la planilla regular y, en algunos casos, llegan hasta ser 10 veces más el sueldo de estas personas.

Como informa hoy Perú.21, las disputas entre el Contralor Genaro Matute y el titular del MEF, Luis Carranza son bastante fuertes. Carranza arguye que la utilización del CAFAE se ha hecho para nivelar los sueldos en términos reales y no pagar CTS ni pensiones reales – es decir, hecha la Ley, hecha la trampa -, mientras que Matute insiste en lo que cualquier Estado debería tener: una planilla única, bien fundamentada y con sueldos reales. Además, se informó que el Ministerio de Energía y Minas tendría la misma situación.

Además del tema de la burla a los trabajadores estatales y del desorden en la planilla del Estado – más aún, en el Ministerio que es el cajero del Estado -, hay una cuestión más grave. Como lo explica el abogado laboralista Jorge Toyama:

El Cafae está financiado por descuentos de tardanzas e inasistencias, aportes y multas por faltas de carácter disciplinario impuestas a los trabajadores del sector público. Los fondos pueden ser utilizados para programas de asistencia familiar, recreación, premios, inversiones que pasarán a constituir propiedad de los trabajadores, becas o proyectos conjuntos de asistencia personal y familiar, etc.

Naturalmente en estos casos no estamos ante un salario. Estamos ante prestaciones asistenciales y de bienestar social a favor de los trabajadores y sus familias. Por tanto, no amerita el pago de tributos y aportes laborales.

Es decir, estamos pagando como remuneración algo que no tiene esa naturaleza y, por tanto, esa plata no pasa por el pago de impuestos.

El Comercio publicó en su portal en Internet las planillas de los funcionarios del MEF que estaban en esta situación irregular. Y un dato llamó mi atención: la lista 13. En la primera parte de la misma, como pueden ver en la parte de abajo, aparecen, nada menos, que los integrantes del Tribunal Fiscal, la entidad que resuelve en última instancia todos los reclamos tributarios. Para decirlo en cristiano, quienes resuelven nuestros reclamos sobre impuestos, no tributan por una parte importante de sus ingresos.

Dos preguntas:
¿Por qué el MEF, que se supone es una de nuestras mejores islas de eficiencia, hace este tipo de cosas, cuando se supone que los criterios de transparencia en el uso de los recursos debería ser la norma?
¿Por qué los miembros del Tribunal Fiscal, entidad que resuelve en última instancia los reclamos tributarios, terminan sacándole la vuelta al Fisco?