EL CANAL DE LA MANCHA: PARTE FINAL (POR AHORA)

A punto de ser comprada como producto de exportación en las cadenas internacionales…

La Presidencia de la República, Colchones Paraíso del Perú y el Partido Aprista Peruano presentan el desenlace de su telenovela:

EL CANAL DE LA MANCHA

Con las participaciones estelares de Alan García Pérez, Luis Alberto Salgado, Baruch Ivcher y Miguel Facundo Chinguel.

Hoy presentamos: El retorno de Salgado, giros inesperados y un intento de colofón

En nuestros capítulos anteriores (parte 1, parte 2 y parte 3):

Luis Alberto Salgado, principal funcionario de derechos humanos del gobierno, es echado de su puesto por el Presidente de la República, a pesar de sus más de 30 años de militancia aprista. ¿El motivo? Las presiones de Baruch Ivcher para no pagar una deuda acotada por la SUNAT por 54 millones de dòlares. Luego de intentos de ocultar la verdad, Alan termina reconociendo que fue él quien botó a su compañero de partido. Se nombra a un reemplazante cuestionado, quien, además, comienza a echarle barro a su antecesor.

Es hora de volver a la escena, donde la dejamos.

Tal como lo anunció, Salgado volvió esta semana a Lima. Lo primero que hizo fue enfrentar las acusaciones que su sucesor, Miguel Facundo Chinguel, lanzó sobre él a inicios de semana, sobre su capacidad y su gestión en la Comisión de Indultos del Ministerio de Justicia:

“Yo no voy a ponerme al nivel de (Facundo) Chinguel. Seguramente ha hecho esas declaraciones por desconocimiento o absoluta mala fe. Estoy con la conciencia tranquila. Mi despacho no tenía nada que ver en el tema de los indultos o nombramientos de los comisionados. Éstos eran vistos por el despacho ministerial y Palacio de Gobierno”.

El desfile de Salgado por medios de comunicación continuó y fue donde los muchachos de IDL, a quienes les dio una larga entrevista. En ella, reiteró que su despido se debió al caso Ivcher:

El presidente ya regresó de su viaje a Japón y China y con su declaración ha dado una especie de confirmación a lo que inicialmente yo señalaba (caso Ivcher), y es particularmente para mí muy desagradable, difícil y en cierto grado doloroso, porque se trata de un compañero de mi partido quien es nada menos que el presidente de la República y con quien nos conocemos varias décadas desde el año 71. Él es el jefe del Estado, tomó la decisión y se la trasmitió a la señora ministra (Rosario Fernández)”

En esta entrevista, también se trató sobre los efectos de indemnizaciones millonarias en materia de derechos humanos, a las que Salgado consideró como un pésimo precedente:

“Si dependía de mi, no sometía a arbitraje este caso, ni ningún caso de derechos humanos. (…) Si todo lo que sufrieron las víctimas de la violencia política, se cuantifica como lo cuantificó el señor Ivcher, colapsa el Estado y desaparece la Nación peruana, porque no hay fisco. Ese es un referente negativo para la estrategia del Estado en criterio, para establecer reparaciones, es desproporcionado”.

Fuentes que este blog ha consultado señalan que los reclamos de Ivcher venían desde el gobierno de transición, pero que en dicho momento sus lobbys no surtieron efecto. Fue con una norma dictada en el Congreso pasado – gracias a Fernando Olivera – que se pudo llevar al arbitraje el tema de la indemnización.

Volvamos a Salgado. El ex secretario de derechos humanos también mandó un par de mensajes al gobierno, tanto sobre su sucesor como sobre el verdadero fondo del asunto: la actitud del Presidente en torno a los derechos humanos, tan puesta en duda a lo largo de sus dos años en el poder:

“Si de interpretar mensajes se trata y el nombramiento de una persona, es depositarle la confianza de la señora ministra y del presidente de la República, supone un mensaje que se quiere dar. Este señor (Miguel Facundo) por sus propias declaraciones está dando un mensaje muy malo, pues me parece haber escuchado, que existió (en mi gestión) algo de irresponsabilidad e incapacidad al manejar muy mal los temas de derechos humanos, quisiera saber específicamente a que se refiere y yo estoy dispuesto a debatir sobre esto, pero en esos términos no”,

“Quiero darle un mensaje al compañero presidente Alan García. Espero y deseo que el gobierno continúe o fortalezca las políticas de derechos humanos y de gobierno con enfoque y visión de derechos humanos, planteamiento que se ha quedado trunco y que lo inicie en septiembre del 2006, con el objetivo de ampliar el Consejo de Derechos Humanos y darle una visión integral”.

Luego de las últimas declaraciones presidenciales sobre China y los derechos humanos, el deseo de Salgado parece que no será cumplido.

Para el gobierno, este ha sido un sapo duro de tragar. No solo termina con un compañero de partido dolido y seguramente pensando en su renuncia a la casa política que lo cobijó durante más de 30 años, sino con su probidad puesta en duda. Pero las reacciones más fuertes han venido de otros sectores.

De un lado, La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos amenazó con no continuar en dialogo con el gobierno si Facundo Chinguel seguía en su puesto, con lo que la relación complicada entre este organismo y el gobierno tomaba un rumbo de colisión bastante fuerte. Y en una reacción para muchos sorpresiva, la revista Caretas se mandó con el más fuerte de sus editoriales contra Alan García, en lo que va de su gestión, una muestra:

¿Qué es lo que debe a un personaje como Ivcher, que ha mentido a las autoridades notariales, a la Comisión y a la Corte Internacional de Derechos Humanos en términos de su estatus nacional?
¿Qué perjuicio cree que le puede causar la oposición interesada de Frecuencia Latina?
¿Qué ilusión puede cultivar el Presidente en cuanto a la actitud futura de Ivcher y su canal?
¿No sabe que ya hace todo lo posible para no pagar esos impuestos y que, repitiendo las estratagemas antes utilizadas, atacará al gobierno a pesar de los sorprendentes gestos de simpatía del primer mandatario del país?

El gobierno ya acusó en algo el golpe. Hoy Correo publica que Miguel Facundo Chinguel solo será “encargado” del Consejo de Derechos Humanos. Es decir, mandato interino, no hagan olas, el pata se va a ir.

¿Qué nos queda de este penoso suceso? Dejo con la palabra a Fernando Vivas, quien me respondió a una comunicación personal sobre este tema con las siguientes declaraciones, que me ha autorizado a citar:

“Para mi la reflexión más importante que me suscita el caso Salgado, es que si es cierto que fue despedido por declarar a Caretas que había hecho una gestión contraria a los intereses de Ivcher, ello podría ser una prueba más de que este Gobierno, como el anterior, todavía utilice a sus funcionarios para presionar a los medios con acciones administrativas u obtener de ellos simpatía y autocensura cuando las anula o despide al funcionario que las ejecutaría.

Por supuesto, habría que verificar si Salgado, funcionario aprista, contaba con la venia de García o de algún superior al planear la acción aludida. Mientras no tenga certeza al respecto, como entenderás, mi opinión no puede ser concluyente. Lo que sí podemos asumir es que Salgado no contaba, obviamente, con autorización para declarar lo que planeaba haceral medio que esta enredado en una deplorable bronca con Canal 2, bronca que por cierto no quiero alimentar “.

Y hasta el momento, con la respuesta de Vivas, junto a los argumentos que hemos venido dando a lo largo de cuatro entregas, usted podrá sacar su propia conclusión y establecer cual es el final de esta historia.

¿Continuará?

AL GOBIERNO NO LE IMPORTAN LOS DDHH

Si existe una materia a la cual el Ejecutivo se encuentra jalado con 05 es en lo referido a los derechos humanos. No se trata solo de la implementación de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación – tema en el que, a pesar de algunas iniciativas aisladas, las mejorías son pocas – o de no vulnerar derechos fundamentales básicos – y ya se tienen más muertos en las protestas que durante los 5 años de Toledo -, sino de contar con una política integral y transversal a todos los sectores sobre esta materia y de tener gestos que contribuyan a afianzar una cultura de respeto a estos derechos. Esa no ha sido, ni por asomo, la tónica de la gestión de Alan García.

Pero hay actitudes que pueden resultar patéticas y, aún más, signos de deterioro mayor, sobre todo, cuando estos se producen en torno a personal de confianza de la propia Presidencia de la República.

Luis Alberto Salgado fue, hasta hace 48 horas, el Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Justicia y la instancia más importante en el organigrama estatal sobre esta materia. Con Salgado, desde este blog, hemos mantenido discrepancias – como en los casos Cantoral y Castro Castro o su intolerancia frente a las críticas – y también coincidencias – como su posición contraria a la pena de muerte -, y con las enormes distancias que podía tener con varias de sus posiciones, reconozco que se trataba de los pocos funcionarios de alto nivel que intentaba hacer algo por los derechos humanos dentro del estado de cosas antes descrito.

Pues bien, el viernes 14 de marzo salió publicada en El Peruano la renuncia de Salgado, sorpresiva desde donde se le mire. Primero, porque es militante aprista y bastante cercano al Presidente de la República. Segundo, porque en los casos que hacen referencia al periodo 1985 – 1990, Salgado había hecho gala de su carnet antes que de su apego a la verdad. Y tercero, porque se venía un caso caliente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: las leyes de Justicia Militar que violan derechos fundamentales.

Pero la historia de la renuncia de Salgado es bastante truculenta, según lo que cuenta el Instituto de Defensa Legal. De acuerdo con las versiones que desde dentro de Palacio han podido obtener Gustavo Gorriti y su equipo, quedarían claros los siguientes hechos.

1. Salgado no renunció por voluntad propia, lo renunciaron. Fue la Ministra de Justicia Rosario Fernandez quien le informó que García había decidido prescindir de sus servicios. Ante esto, Salgado presentó su carta.

2. Baruch Ivcher habria sido la causa de la destitución de Salgado. ¿Cuál es el tema que involucra a Salgado? Pues dos tópicos: la posibilidad de que Ivcher no haya renunciado a su ciudadanía israelí en 1984 y, por tanto, el despojo de su nacionalidad en 1997 haya sido un capítulo intricado de pasaportes que harían palidecer el koseki de Alberto Fujimori; de otro lado, la improcedencia de la demanda interpuesta por Ivcher para evitar pagar impuestos de Frecuencia Latina, hecho en el que pretendia basarse sobre la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que lo declaro víctima de una vulneración – que si existió – pero sobre el cual ya había cobrado 20 millones de soles por todo concepto de reparación.

Salgado se habría mostrado preocupado por estos asuntos y, como funcionario meridiamente diligente, estaría examinando el caso Ivcher para cautelar los intereses del Estado frente a un empresario que parece hacer el mercenariazgo su modus vivendi.

Si Salgado salió por esta razón, significa que el Presidente de la República prefiere las lealtades partidarias y la lucha por la verdad en materia de derechos humanos a cambio de la complacencia editorial de uno de los canales de televisión màs importantes del paìs. El juego de García es claro: mientras menos me critiquen, mejor. El juego de Ivcher también: a Toledo lo presioné con reportajes desfavorables para que me pague la indemnización, a García lo complazco para que evite que pague mis impuestos.

Peor aún, la influencia gubernamental, según Gorriti, habría llegado a extremos tales como estos:

Había informaciones de que el secretario de la presidencia Luis Nava hacía gestiones en ese sentido, sobre todo en el ámbito aplicable del ministerio del Interior, pero no se sabía si lo hacía por iniciativa propia o por orden presidencial. Ahora se conoce más.

La acción presidencial representa también un ataque directo a la revista Caretas, que ha llevado a cabo una campaña de investigación y denuncia sobre los intentos de Ivcher de hacerse pagar decenas de millones de soles (20 de los cuales ya han sido embolsillados) por sus presuntos sacrificios en favor de la democracia. Con ese gesto, García demuestra una posición que, como presidente de la República, está obligado a explicar.

La otra hipótesis: ¿Lo votaron por el tema de la justicia militar? Eso es lo que señalan medios como Expreso y La Razón, quienes acusan a Salgado de “caviarizarse”. En realidad, estos medios no le perdonan a Salgado que haya manifestado sobre este tema lo siguiente: “Personalmente, coincido con que los magistrados militares deben ser nombrados por el CNM y en que tienen que ser oficiales en retiro”. Es es justamente la posición que no defiende actualmente el gobierno del Perú ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. De ser esta la verdadera razón de su salida – o sumada a la anterior – sería igualmente grave y diría mucho de cuanto pesan las botas en Palacio de Gobierno.

¿Y quién es el reemplazante de Salgado? Se llama Miguel Facundo Chinguel, otro conspicuo miembro del Partido Aprista Peruano, pero que tiene en su haber un antecedente bastante grave frente a los derechos humanos: Denunció a la Fiscal Cristina Olazabal, a miembros de organizaciones de derechos humanos y hasta Fernando Olivera de participar en una asociación ilícita para delinquir, solo por que la Fiscal Olazabal citó a Alan García como testigo en los casos Accomarca y Cayara, ocurridos bajo su primer gobierno. La denuncia incluso quiso comprender al entonces Presidente Alejandro Toledo.

Estos antecendentes hacen tener suspicacias sobre la conducta que Facundo Chinguel tenga sobre la judicializaciòn de los casos de derechos humanos ocurridos bajo el primer gobierno aprista y que la Sala Penal Nacional procesará este año, con o sin el concurso del renunciante Pablo Talavera.

Toda esta actuación no hace más que abonar las suspicacias sobre la verdadera responsabilidad penal de Alan García en estos sucesos. El Presidente, que tanto se jacta que la CVR “sólo” encontró responsabilidad política en estos sucesos – hecho que en un país más proclive a la causa de los derechos humanos hubiera hecho que por decencia AGP ni siquiera intente postular – debería dar una explicación apenas baje del avión que lo transporta de Pekín.

Porque esta serie de acontecimientos solo produce una sensación de melancolía bastante próxima al asco.