MAJAZ: UNA VISION EN LA ZONA

Ayer, por motivos de trabajo, estuve en Chulucanas, zona relativamente cercana a donde se produce el conflicto minero vinculado a las operaciones de Minera Majaz y el proyecto Río Blanco. Asi que pude tener cierto contacto con dicha problemática, por lo que aquí van mis impresiones sobre el particular.

Desde que llegas a Piura, se respira la sensación de que el tema está muy presente. De hecho, apenas sales del aeropuerto, a las 3 cuadras, comienzas ver pintas en favor del Proyecto Río Blanco. Y en la carretera que une Piura y Chulucanas, puedes ver las mismas pintas, además de carteles puestos por la minera asegurando las bondades del proyecto.

Luego de la conversación que tuve con dirigentes de organizaciones sociales en Chulucanas, me quedaron algunas ideas bastante claras.

1. La Iglesía Católica de Chulucanas no es un cuco antiminero. De hecho, los propios representantes de la Diócesis me indicaron que su posición no está dentro del extremismo “minas sí o sí – minería ni aunque me paguen”. Por el contrario, buscan tener un rol facilitador del diálogo y, de hecho, han logrado legitimidad. En la reunión de la Mesa de Diálogo celebrada el lunes pusieron a la Diocesis como candidata a mediar. Lejos está Monseñor Daniel Turley de la caricatura que intentó montar Aldo Mariátegui.

2. El problema es mas complejo que la minería: De hecho, lo que más preocupa en la zona es la serie de diferencias violentas que se producen entre los partidarios de minería y antiminería. Ello puede dañar en un futuro cercano el tejido social y es allí donde se busca hacer la mayor incidencia: en que la población tenga un proyecto común, haya o no proyecto Río Blanco y aprenda a convivir en la diferencia.

3. El caso de la minería artesanal informal y Tambogrande: Hace unos meses, Marco Sifuentes se mandó con un post sobre el daño que estaría generando la minería artesanal informal a Tambogrande, luego de que se rechazara el polémico proyecto de Minera Manhattan. Aprovechando dicha información, el gobierno señaló que esto era causa directa de la oposición a la minería, ya que la gente seguía siendo pobre. Habría que matizar dicha afirmación de Jorgito y decir que si la agricultura no ha tenido el efecto querido en el crecimiento se debe, fundamentalmente, a que los pocos proyectos de desarrollo que hay en la región no son tomados en cuenta por las autoridades regionales, que ha hecho de los Presupuestos Participativos poco menos que una formalidad.

4. La gente no confía en el Gobierno: Es más, me atrevería a decir que confían más incluso en los dueños de Majaz – que ahora son chinos – y quienes han dicho que no tienen mucho apuro en comenzar un proyecto que no tiene, por el momento, el apoyo mayoritario de la población. La impresión que se tiene es que el Gobierno apuesta, sí o sí, a mantener el crecimiento económico basado en la mera extracción de recursos naturales, antes que apostar por productos con valor agregado. Muestra de ello, por supuesto, el comentadísimo artículo de El Perro del Hortelano escrito por el excelentísimo señor Presidente de la República. Y claro, están conscientes de que le quieren endilgar a la empresa privada lo que le compete hacer al Estado.

5. Se reclama una urgente planificación del desarrollo de la región: Si una palabra pude escuchar más fue esa. Si, ya se que a nuestros “liberales” no les gusta, ya que les recuerda a los planes quinquenales de la URSS, pero cualquier empresa privada tiene metas y caminos a trazar y el Estado no puede ser la excepción. La región Piura – y todas las demás – requiere de un plan de desarrollo y de planificación territorial. Lo reclaman a gritos.

Sin duda, esta mañana llegué de Piura con una visión más completa de lo que ocurre con el problema con Majaz. Sin duda, ver el tema en la zona te permite tener una mirada distinta que la que podemos tener desde Lima. Lo que no cambian son las convicciones: la inversión privada es necesaria, pero no a cualquier costo.

CONAM: URGENTE REFORMA

Si a alguien le quedaba alguna duda de que la minería es percibida tan mal por las comunidades porque no tenemos autoridades ambientales independientes, pues preste atención a lo siguiente. Y si no tenía dudas, siga leyendo, que la historia es buena.

El Blog del Morsa nos informa sobre un escándalo que refleja la real política del gobierno de Alan García en materia de relación entre minería y medio ambiente: el Presidente del Consejo Nacional del Ambiente, Manuel Bernales Alvarado, trabajó en la elaboración de un informe a pedido de Majaz pocas semanas antes de ocupar el cargo que hoy tiene en sus manos.

Y para completar el cuadro, Alan y Jorge, mediante una Resolución Suprema, le dan todo el poder a Bernales para que pueda remover a todos los funcionarios importantes del CONAM, al considerarse estos cargos como de confianza. Por una situación similar, renunciaron varios miembros de los organismos reguladores.

Como dijo Alvarez Rodrich anteayer, el Presidente y el Primer Ministro parecen jefes de relaciones públicas de las mineras. Con este hecho, se confirma la situación.

LA PRENSA Y MAJAZ

No pueden darse referéndums caprichosos al margen de la ley y del JNE, desmembrando nuestro concepto de Estado Unitario, pues no somos federales. ¿A cualquiera le sale del forro hacer una “consulta popular” sobre un tema local y el resto de peruanos debe aceptarlo? El país se va a partir así en feudos, en miniestados. Y un premier que se deja desairar al irle a rogar a esos alcaldes… Como en el Mercado de Santa Anita, pongan autoridad de una vez y frustren esa payasada antes de que se desmadre. ¡No a la anarquía!
(Aldo Mariátegui, Correo, 12.09.2007)

Que se vayan al carajo. A Majaz solo entrarán sí los campesinos así lo quieren. Y que no vayan a bufalear por esa región de nubes glorisamente bajas porque all{i los campesinos respiran aire y no monóxido y por eso están lúcidos y plenos. Y por eso no se dejan bufalear por don Jorge del Castillo, que se cree el camarlengo de ese hombre que dice que habla con Dios y que recibe órdenes de las nubes altas, cuando, en realidad, todo lo que recibe es por lo bajo
(César Hildebrandt, La Primera, 13.09.2007)

Sí, estamos hablando del mismo país y del mismo problema: Majaz.

A estas alturas, las posiciones contrapuestas parecen haberse convertido en una caricatura de si mismas, en el intento de caricaturizar al rival. Y ello a punta de creer dogmáticamente en una posición u otra. Gerardo Seminario y Fernando Vivas han descrito muy bien como esta falta de matices ha hecho que perdamos de vista los elementos de fondo del problema y quedemos atrapados en la lógica “Teniente Roca” (el milico abusivo de La Boca del Lobo): O estás conmigo o estás contra mí.

Lo de Majaz nos vuelve a revelar al país de los desencuentros, a los peruanos que no nos podemos poner de acuerdo en un proyecto de desarrollo común porque queremos imponer a rajatabla el nuestro. Claro, se trata del mismo país que parió a Fujimori y a Sendero, las dos epítomes de lo que se puede llegar cuando una nación – o mejor dicho, las varias naciones que conforman el Perú – no llegan a un acuerdo mínimo sobre lo que quieren ser.

Buena parte de nosotros no estamos en ninguno de los dos extremos. El problema es que tratamos de ubicar un punto medio que resuelva las cosas en términos prácticos y es difícil hallarlo.

¿Qué demonios hacemos?

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MAJAZ: UN PLEITO DE ESTOS TIEMPOS

Cada cierto tiempo, cuando sale una nueva noticia sobre el ya endémico conflicto entre minería y comunidades, me viene a la mente la siguiente idea:

La minería es, sin duda, una de las actividades que ha sostenido el crecimiento económico tan bueno que hemos tenido en estos años, producto de los buenos precios internacionales, pero también de los proyectos de inversión impulsados por el capital privado. ¿Es necesaria esta inversión para generar desarrollo? Por supuesto que sí.

¿Pero es necesario ser totalmente condescendiente con el capital y permitir que cualquier tipo de inversionista venga? Creo que no. El mundo viene exigiendo cada vez más estándares de calidad, de respeto al medio ambiente y de responsabilidad social empresarial a las empresas. Las mineras no están exentas de dichas exigencias.

El nuevo capítulo de esta pugna se llama Proyecto Río Blanco, conocido también como Majaz. Se trata de un proyecto minero que quiere explotarse en el departamento de Piura, con la oposición de las comunidades agrícolas de la zona, que se consideran afectadas por el inicio de estas actividades. Los enfrentamientos entre ambos bandos han llegado hasta niveles de violencia que cobraron vidas humanas.

Son tres los problemas centrales que se enfrentan: el primero: si es que las comunidades pueden decidir cuales son las actividades económicas que se pueden desarrollar en la zona, a semejanza de lo ocurrido en Tambogrande; el segundo, si es que es compatible la convivencia entre minería y agricultura en la zona; el tercero, de optarse por la minería, cuáles serían las condiciones de explotación y beneficios que se tendría con el Proyecto Río Blanco.

La situación se ha complicado por dos hechos. El primero, es que Monterrico Minerals, la empresa que quiere invertir en minería, ha sido comprada por capitales chinos, lo que a muchos les recuerda lo que fue la pésima privatización de Hierro Perú, vendida a Shougang.

El segundo, que ha ocupado las portadas de los diarios, es la realización de una consulta popular convocada por los alcaldes de los tres distritos aledaños al proyecto, votación que no ha sido avalada por las autoridades electorales. El gobierno tardíamente acude a la zona, los alcaldes no quieren dialogar, los medios de comunicación dividen sus opiniones entre quienes están a favor de la consulta y los pro mineros a ultranza. En suma, un despelote que no augura nada bueno.

¿Qué hacer? Dejo en esto la palabra a Tanaka:

¿Qué hacer? Primero, es necesaria la información, la consulta y la participación de los vecinos en la toma de decisiones. Segundo, esto no es suficiente, porque siempre habrá algunos a favor y otros en contra: es necesario que en este debate se tome en cuenta los intereses de los afectados y también el “bien común”, y este debate es eminentemente político (debate sobre desarrollo local). Tercero, este debate debe expresarse en criterios de zonificación y desarrollo urbano transparentes (ordenamiento territorial; no es mina sí o no, sino en qué condiciones). Cuarto, debe haber una autoridad (ambiental) capaz de dirimir disputas, velar por el establecimiento de compensaciones adecuadas para los afectados, por el cumplimiento de los acuerdos, y capaz de imponer sanciones, drásticas, de ser necesario. Se necesita otra institucionalidad estatal.

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