BALANCE POLITICO DE MEDIO AÑO

Alan García: Termina un semestre complicado y le espera un mes de movilizaciones sociales. Ha acentuado sus rasgos intolerantes frente a cualquier tipo de crítica, lo que evita que los mecanismos de diálogo y concertación tengan algún tipo de éxito. No tener oposición consistente le permite gobernar sin mas contratiempos que las críticas de la prensa. El paquete de normas emitido esta semana termina siendo su reforma más importante de los dos años, pero sin consolidación institucional que exhibir, podría terminar en lo mismo que los noventa, claro, sin autoritarismo, pero con debilidad estatal.

Luis Gonzales Posada: Una de las Presidencias más grises que recuerde el Congreso en su historia.  La demora en el caso Tula Benites y el papelón de la reforma constitucional frustrada han marcado a un Congreso sin agenda clara y que delegó en el Poder Ejecutivo las normas más importantes. A pesar de ello, gracias a la debilidad opositora, Javier Velásquez Quesquén tiene aun grandes opciones de ser Presidente del Congreso.

Ollanta Humala: Viene procurando conseguir la formación de un frente de izquierda que consolide su candidatura al 2011 y marcando un perfil opositor en el plano económico. El problema es que no aparece encabezando las movilizaciones sociales y, en provincias, las bases del PNP piensan más en las elecciones regionales. Por default, sigue ocupando el lugar de “cuco” de la derecha.

Lourdes Flores: Intenta volver a la escena pública con un discurso más social y menos de derecha que García. Sin embargo, su ausencia y el matrimonio tirante con Solidaridad Nacional, además de las disputas internas en el PPC, han impedido que sea este discurso el que se consolide. Mayor presencia pública en el segundo semestre podrían hacerla encabezar la oposición, pero la táctica que viene privilegiando UN es un corset demasiado grande para ello.

Luis Castañeda Lossio: Las encuestas lo siguen favoreciendo, pero viene quedando más en claro que su gestión tiene severos límites, reflejados ya no solo en una clamorosa ausencia de visión de ciudad, sino en las limitaciones de sus obras, que todos los limeños padecemos. Al igual que Alan, no se aprovecha más sus errores para capitalizar un movimiento ciudadano que procure una mejor administración municipal.

Alejandro Toledo: Entre viajes de ida y venida, no ha perdido presencia política. Busca ser el representante del sector de centro, por lo que sus críticas a AGP se han acentuado en los últimos meses. La carencia de un partido sólido sigue siendo su principal lastre.

Alberto Fujimori: Con menos margen de maniobra que hace meses. Si bien sus partidarios políticos y mediáticos lucen envalentonados y siguen blandiendo encuestas, lo cierto es que su futuro se juega en un tribunal y no en las calles o en una confrontación con el gobierno, del que se vienen desmarcando. La intención de la amnistía revela cierta resignación ante lo que puede ser un fallo judicial adverso.

El peligro: Que Alan se crea cosas como esta (ver a partir del minuto 0:40):

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Y no, no es un chiste que le quita seriedad a este análisis. Todo lo contrario, refleja algo bastante peligroso para un país como este: un presidente que se crea monarca sin controles.

Por ello, la conclusión seria: necesitamos una oposición de verdad, urgente.

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LLAMEME PARASITO, SI QUIERE

A estas alturas, uno no sabe si pedirle a Luis Castañeda Lossio que hable más o que vuelva a su estado de mudez habitual. Sin duda, es necesario que el alcalde de Lima nos de explicaciones por una gestión cada día más criticable desde varios aspectos, pero sus últimas intervenciones han tenido como tónica la descalificación de los críticos que de tener mentalidad de bodegueros han pasado a ser parásitos. Lindo vocabulario para quien representa a la ciudad y sus habitantes.

Pues bien, uno de los errores de Castañeda va a comenzar a cobrarle factura: la suspensión de las revisiones técnicas de modo unilateral, ante la caducidad unilateral del contrato. En su comentario editorial, El Comercio mencionaba las dificultades legales que entrañaba este tema:

Para aumentar la confusión y el caos, ni siquiera se ha aclarado la figura legal de la caducidad, mientras la empresa Lidercon achaca la culpa a la comuna y anuncia que exigirá el cumplimiento del contrato y hasta un nuevo arbitraje.

No hacía falta ser Nostradamus – o Nosjodimus – para predecir que, ante una polémica sobre la caducidad del contrato, Lidercon acudiría al mecanismo de solución de controversias que le facultaba el contrato: un arbitraje.

Para quienes no están familizarizados con el lenguaje abogadil, un arbitraje es un medio alternativo de solución de controversias. Cada parte elige a una persona como arbitro y estos árbitros, a su vez, escogen a un tercero para que complete una suerte de tribunal, que decide sobre aspectos contractuales. La “sentencia” del tribunal arbitral, llamada Laudo, es de obligatorio cumplimiento por las partes.

¿Y cual ha sido el resultado? Pues la Cámara de Comercio de Lima ha declarado que deben reabrirse las plantas de revisiones técnicas cerradas por Castañeda, lo que quiere decir que pueden volverse a hacer las inspecciones. Es decir, Castañeda legalmente no tiene razón y Lidercon tiene un punto más para poder pedir una indemnización por la cancelación del contrato.

Todo esto nos lleva a una situación legal complicada que aquí explicamos.

Por un lado, el abogado de la Municipalidad de Lima pretende no acatar el laudo, con argumentos dignos de Cantinflas:

La medida cautelar del tribunal arbitral de la Cámara de Comercio de Lima, que la comuna minimizó con el calificativo de “supuesta”, no tendrá efectos prácticos, según el abogado de la Municipalidad de Lima, Jorge Sánchez Arriola.

“El contrato ha sido declarado caduco y a la fecha esa situación no se ha modificado; por lo tanto, la caducidad está firme”, remarcó el defensor de la comuna.

También cuestionó que “si el tribunal hubiera declarado que se dejara sin efecto la ordenanza de la Municipalidad de Lima que declara que ya no son obligatorias las revisiones técnicas vehiculares, entonces la comuna tendría que requerir una aclaración o nulidad del fallo, si fuese el caso, pues se estaría resolviendo respecto de un tema sobre el cual el tribunal no tiene competencia”.

Lo que el abogado de la Municipalidad no recuerda – o no quiere recordar – es que los laudos, como las sentencias, se cumplen a pesar que no nos gusten. Y en el caso de las soluciones arbitrales, el hecho de que nombres a un árbitro te condiciona más. Además, la caducidad del contrato, salvo para los abogados de la Municipalidad, ocasiona una consecuencia directa a la que Castañeda se niega a admitir: el pago de una fuerte cantidad de dinero.

Pero la cuestión se complica para todos, pues el Congreso aprobó un proyecto de Ley para que las revisiones técnicas estén a cargo del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, con lo que volver a las revisiones vía Lidercon sería una solución temporal. Y si bien las municipalidades y gobiernos regionales pueden encargarse de esta materia, vía tercerización, lo cierto es que, en la práctica, la Municipalidad de Lima va a perder la competencia en esta materia, una vez que se promulgue la norma que, dicho sea de paso, fue promovida por el propio Castañeda.

Y es que en este lío legal, los únicos afectados son los ciudadanos. De un lado, si vuelven las revisiones vía Lidercon, ¿alguna autoridad le reconocerá validez a sus certificados? Y, de otro lado, si el Ministerio de Transportes y Comunicaciones hace las revisiones, ¿será capaz de asumir el costo social de sacar vehículos del parque automotor?

Algo que Castañeda podría respondernos, pero sin llamarnos parásitos.

INTOLERANCIA AL POR MAYOR

El post anterior, sobre la izquierda caviar y lo que implica el uso de este término, terminaba con una interrogante bastante seria sobre los niveles de intolerancia en el país. En la política peruana, lo hemos visto de sobra, cada vez más son mayores los gestos de este tipo. Alberto Adrianzén lo expresaba el sábado de esta manera:

En nuestra sociedad, como en otras, “mirar hacia afuera” y “decir” lo que sucede, se convierte en un peligro. Hablar de la pobreza, de la desigualdad, de los bajos salarios, del mal gobierno, del medio ambiente, del divorcio, del aborto, de la prepotencia de las elites, de las transnacionales es “introducir” la división cuando lo que debe de primar es la unanimidad oficial. Como también está prohibido “mirar hacia adentro” cuando se habla de los “clubes privados” en las playas de Asia o de otras expresiones del racismo.

Ese mismo día, Luis Castañeda Lossio llamaba a sus detractores “parásitos”, haciendo gala de su reaprendido uso del habla para la descalificación de sus críticos. Así, todo aquel que no alabe su supuesta obra o que lo critique, no sería más que una persona que intenta aprovecharse de la supuesta capacidad de Castañeda para transformas la ciudad, capacidad que, por cierto, está hace rato puesta en duda.

Y ya no hablemos de las, hasta ahora, detenciones poco explicadas de varios jóvenes que fueron a una reunión bolivariana en Ecuador. Independientemente que las ideas chavistas me parecen nefastas y una repetición de los peores males de América Latina – el autoritarismo, la cerrazón frente al mercado, el caudillismo, la utopía totalitaria y la corrupción -, no se puede encarcelar a alguien por tener determinada idea, sobre todo, cuando en el país debe existir la presunción de inocencia como regla. Ello, claro, no implica que no se hagan investigaciones sobre el tema para investigar si realmente hay elementos violentos en dichas agrupaciones.

Si esto no es suficiente, el ejemplo se traslada al fútbol, una de las actividades que contemporáneamente nos definen como sociedad.

Luego de las sanciones a los jugadores juergueros de la selección peruana – justas, en el fondo, pero elaboradas con una redacción que haría jalar el curso de argumentación a quienes hicieron el fallo correspondiente – no han faltado las críticas a la Federación Peruana de Fútbol. Quizás la más cuerda ha sido la de Juan Manuel Vargas, uno de nuestros más importantes jugadores, quien ha dicho lo siguiente sobre los dirigentes:

“A ver, quién los sanciona a ellos. A los directivos les pones un micro y hablan cualquier cosa. Si ellos no hacen las cosas bien, entonces deben dar un paso al costado.”

Es cierto que los jugadores que hicieron de la concentración casi una fiesta romana merecen ser sancionados, pero los dirigentes que apañaron durante muchos años estas actitudes también deberían irse a su casa. Vargas – y en esto no coincido con él – defiende a sus compañeros, pero hace bien en señalar que las cabezas también hacer un mea culpa y presentar su renuncia.

Pero la respuesta de la Comisión Sudáfrica 2010 ha sido destemplada y, nada menos, que por boca del congresista José Mallqui. Perú.21 registra este ejemplo de tolerancia a las críticas:

“Qué autoridad moral puede tener alguien que celebra sus goles besándose con otro hombre”, le respondió Mallqui en declaraciones a radio Ovación.

“Quizá lo que pretende Juan Vargas es que Jaime Bayly sea la cabeza visible de la Federación”, añadió el directivo, quien no descartó que el lateral del Catania sea suspendido.

Todo un prócer del respeto a la diversidad sexual. Y este personaje es un congresista cuestionado por sus prácticas poco santas en el plano deportivo. ¿Se acuerda, señor parlamentario, del intento de soborno en Talara o de como el Sport Ancash salvó la categoría? Si Mallqui acusa a alguien de poca autoridad moral, tal vez debería comenzar por mirarse al espejo.

Luego de ver estas actitudes, no me queda más que preguntarme: ¿qué pasa en la política peruana que se tiene poco respeto por la disonancia?

MAS SOBRE EL TEMA:
Philip Butters: La sanción
El Blog del Morsa: Cuando Hulk dialoga
Menos Canas: Ciudadanía Crítica
Real Politik: La intolerancia del pensamiento único
La Hora del Pucho: Intolerancia
La Palabra Ingenua: Los siete de Tumbes

LOS CHIFLADITOS

Es decir, lo que no se ha hecho en años se pretende hacer en semanas. Claro, la idea es presentar la mejor imagen posible ante el extranjero, pero no exageren no? Digo, con o sin cumbres, está bien la remodelación, pero al menos termine la vía expresa primero! Está creando gran incomodidad a miles de transeuntes y transportistas!

Inexplicable, porque pecaré de ignorante, pero no he encontrado a nadie que me explique la sinuosa lógica por la cual el remozado carril central de la Vía Expresa se ensancha y se angosta, se vuelve ora de tres carriles, ora de dos, a veces dos a la izquierda y uno a la derecha o viceversa.

Estos dos comentarios de Catalina y de Fabber, dos ciudadanos limeños como yo y como muchos de los que leen este blog, reflejan lo que muchos sentimos ante el desorden de la ciudad, ante tantas obras viales que, aunque necesarias, demuestran ser improvisadas y poco planificadas.

Me pregunto: Si se sabía desde hace algunos años que habrían dos cumbres internacionales en Lima, ¿por qué las obras se han hecho a ultimo momento? Y, en el caso de la Vía Expresa, ¿no se ha tomado en cuenta los errores en experiencias similares como el Transantiago o Transmilenio?

Pero nuestro alcalde, Lu Castañeda, ha optado por romper su silencio, claro, no para responder a los cuestionamientos de los vecinos, sino para decir cosas como esta:

“Lo que pasa es que quienes critican eso todavía andan con una mentalidad muy pequeña, una mentalidad de bodeguero. Las cosas ya cambiaron”.

Quizas al alcalde le convendría darse una vuelta por la ciudad, cuestión que parece no hacer, y percatarse que los bodegueros, a los que ha intentado menospreciar, son gente bien chambera y emprendedora. No en vano de una bodega salió un imperio de supermercados a escala peruana. Y creo que cualquier persona que tiene espíritu de emprendimiento querrá que su ciudad tenga un norte y no sea una seguidilla de huecos, cemento sin sentido y caos vehicular.

¿Y por qué Lu Castañeda da una respuesta tan destemplada? Fácil, 83% de aprobación en las encuestas y la convención de que los de arriba y los de abajo solo piden cosas básicas a su alcalde y no una gestión que vaya más allá de lo mediocre o de la placa de inauguración. La carencia de una visión nos deja sin revisiones técnicas, con una Vía Expresa defectuosa, sin mirar al mar que tenemos como privilegio y dejando a los alcaldes distritales lidiar con una distínción entre espacios públicos y privados que no se tiene en una ciudad que ha crecido caóticamente.

Pero no ha sido la única autoridad local con complejo de personaje de Chespirito. Ayer, un presidente regional se creyó Chaparrón Bonaparte y no precisamente por su parecido con Valentín Paniagua.

Hernán Fuentes es el controvertido presidente regional de Puno, cuyo estilo radical le ha valido no pocas críticas, estilo que mezcla a Hugo Chávez – a quien califica como presidente democrático (¿?) -, Antauro Humala y que aprovecha un tejido social debilitado para poder gobernar con cierta comodidad, aunque no con pocas dificultades.

Pues Fuentes se ha mandado con dos declaraciones que denotan su deseo de ser “yo el supremo” en su región, olvidando que pertenece a un Estado nacional. Primero, con su deseo de hacer un examen nuevo a los maestros de su región, para cubrir las plazas pendientes, olvidando un acuerdo entre los Presidentes Regionales y el Ministerio de Educación, mediante el cual éste último se encargaría del proceso de nombramiento de docentes.

Pero lo de Fuentes ayer fue para el escándalo. Expresó su deseo de convertir a Puno en un Estado Autónomo, sobre la base de un presunto federalismo que debiera adoptar el Perú. Fuentes ignora que los gobiernos federales se formaron porque entidades estatales pequeñas se juntaron en una mayor y le delegaron facultades, no al reves. El Perú siempre se definió como Estado unitario y ni siquiera se planteó el debate sobre su “federalización”, debido, justamente, a que su origen como Estado no fue ese.

En el fondo, Fuentes lo que entiende por descentralización es hacer lo que le da la gana, sin que el gobierno central lo controle. Pero de eso no se trata un proceso de descentralización, que tiene que ver con la creación de autoridades y aparatos de poder más cercanos a las necesidades básicas del ciudadano, sobre la base de las distintas realidades locales. Tan repulsiva ha sido la propuesta que el líder de la Asamblea de Presidentes Regionales, Yehude Simon, ha rechazado semejante barbaridad.

Y para remate, Fuentes es cuestionado por los propios congresistas de Puno, por gastos que no puede sustentar como la adquisición de una camioneta último modelo por 122 mil nuevos soles, para uso del Presidente Regional, o los 4 millones 249 mil 104 nuevos soles que se ha presupuestado para “propinas” (¡!).

Parece que hay autoridades locales que piensan que la gente dice que ellos están locos y que son ellos los que están en la razón. Sin embargo, no terminan de entender que con ello minan un proceso de descentralización que es vital para el país. La necedad y la incompetencia se dan la mano.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El Plan de Fuentes
Roberto Bustamante: Castañeda habla
Utero de Marita: Castañeda contra los bodegueros
Menos Canas: Sin fuentes
Fabber no duerme: Lo inexplicable: la Vía Expresa de Castañeda
Cuaderno de Borrador: Por estas calles, por estas pistas

VISIONES URBANAS

Durante las últimas semanas, Lima ha sido materia de dos debates intensos sobre el uso futuro de dos espacios públicos de la ciudad.

El primero, se refiere al Museo de Arte Contemporáneo, ubicado en el Parque Montero Bernales, una de las pocas áreas verdes relativamente extensa de Barranco. El proyecto del MAC forma parte de una concesión del parque, el cual ha sido recortado en su extensión para hacer la estrucura metálica. Posteriormente, el actual alcalde Antonio Mezarina ha clausurado de manera definitiva las actividades del Museo, para congraciarse con los vecinos opositores a la medida.

El tema ha llegado a un punto muerto: de un lado, Lima requiere de un espacio para la exhibición de obras de arte contemporáneo con el que cuenta cualquier ciudad importante en el mundo. De otro, los vecinos de Barranco requieren mantener sus espacios de recreación pública, muchos de los cuales han sido recortados – como las playas de la Costa verde. Y, para completar el panorama, las autoridades municipales y del gobierno central no cuentan con políticas públicas de incentivo de la cultura y de planificación urbana. Parece que el miedo a la palabra planificación heredado de la década de los 90 sigue siendo una suerte de enfermedad común en todas nuestras autoridades.

El segundo conflicto tiene que ver con la posible ampliación del área comercial en la Residencial San Felipe. El cuestionado alcalde de Jesús María Luis Ocrospoma pretende dar cabida a un proyecto de Supermercados Peruanos – propietarios de Santa Isabel, Plaza Vea y Vivanda – en el que se amplíe el área del supermercado, así como la zona de estacionamientos.

Los vecinos de la Residencial San Felipe se han organizado en oposición a una medida que rompe con el espacio ya establecido en una de las pocas zonas de Lima que fue planificada. Rafo León lo describió con atención la semana pasada en Somos:

San Felipe es una de las mejores cosas que le han ocurrido a la ciudad de Lima. Construido en lo que había sido el hipódromo del mismo nombre, heredó el concepto de las unidades vecinales de Odría (cuyo epítome es la excelente Nº 3 del Callao) pero lo proyectó hacia lo alto, mediante edificios de hasta quince pisos. La idea que subyace a San Felipe es la de la planificación urbana en torno a espacios comunes y espacios privados, engarzados en una dialéctica a la vez propia y separada. Lo que es común se debe cuidar como si fuera lo peronal, pues allí se juegan los estándares de comodidad, seguridad y calidad que yo exijo para lo mío.

Ambos conflictos – y otros menores, como las oposiciones de vecinos de algunas zonas de Lima a la instalación de cualquier tipo de negocio que perturbe su tranquilidad – tienen que ver con el manejo de espacios urbanos por parte de las municipalidades y el entendimiento de los mismos por parte de los vecinos.

Dónde está el límite entre los espacios públicos y privados en una ciudad poco planificada es una pregunta irresuelta y que pocas autoridades locales tienen en cuenta. En San Borja tenemos el privilegio de que las zonas de crecimiento hacia arriba del distrito están delimitadas por las avenidas centrales y los topes de los edificios están claramente definidos en las zonas residenciales. Sin embargo, esa es la excepción a la regla. Como lo comenta Roberto Bustamante:

partha chatterjee habla de que en las ciudades poscoloniales ha habido un proceso de negociación entre lo que él llama la “sociedad política” y las autoridades, donde la agenda política está dada por la primera y no por la segunda. la sociedad política está compuesta por el conglomerado de actores subalternos con necesidades concretas.

el gobierno municipal de alberto andrade significó, siguiendo el modelo de chatterjee, un segundo tiempo de una clase media criolla como actor privilegiado en las negociaciones con las autoridades (con las bienales nacionales e internacionales en el centro de la ciudad); un diálogo que le valió finalmente la reelección.

castañeda, por su parte, ha sabido capitalizar un diálogo fluido con esta sociedad política (justamente a través de la construcción de vías de acceso -pistas y escaleras-, las piletas, algunos cambios en ornato, los hospitales de la solidaridad, etc.).

el modelo le sirve a castañeda para mantenerse en el-pi-co-de-la-po-pu-la-ri-dad, pero no para sostener una ciudad que no produce ciudadanos, sino pasajeros y conductores.

El problema es que no encontramos un diàlogo claro y fluido entre autoridades locales, los vecinos y el inversionista privado – sea empresa o asociación -. Casí el mismo problema que encontramos entre minería y comunidades. Un Estado (hay que recordar que los gobiernos locales también lo son) que no es capaz de intermediar en los conflictos o que no es capaz de ceder cuando es parte de los mismos. Recuperar el diálogo es parte de la democracia y, claro, que el mismo se traduzca en soluciones concretas para la población.

Y será necesario también que los gobiernos municipales se pongan de acuerdo para el crecimiento de la ciudad. Se hace imperiosa una Asamblea Metropolitana de Alcaldes que Luis Castañeda Lossio no convoca hace 5 años, para tener una visión compartida de ciudad, aquella que no tiene nuestro burgomaestre metropolitano y otros de sus pares, aquella que nos falta para hacer y vivir en una ciudad mejor.

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Barranco no es Macondo, pero se parece

CASTAÑEDA, ¿EL HOMBRE DE ALAN?

Ayer Luis Castañeda Lossio salió en defensa de Alan García, luego de las declaraciones bastante duras que diera su supuesta aliada Lourdes Flores Nano, respecto de la gestión del actual Presidente.

No es la primera vez que se evidencia un acercamiento entre los vecinos de la Plaza Mayor. De hecho, el Presidente no trata al Alcalde con el mismo rigor que a los Presidentes Regionales, a los cuales insulta cada vez que puede, sino que le ha concedido créditos para la mejora de la ciudad con miras a las cumbres que se realizarán en mayo y noviembre.

Sin duda, no es malo que existan buenas relaciones entre las autoridades y colaboración entre las mismas. En realidad, esa debería ser la relación normal en el país, a pesar de las diferencias políticas. De hecho, mucho daño le hizo a Lima la pelea que Fujimori tuvo con Ricardo Belmont y Alberto Andrade, a los que vio como potenciales rivales electorales.

El problema se encuentra en la falta de congruencia de Castañeda Lossio con la alianza política formada con el Partido Popular Cristiano. De hecho, Unidad Nacional no ha sabido encontrar hasta el momento un perfil que le permita posicionarse políticamente de manera adecuada: ¿es oposicion dura o light o es pro gobierno? Y cuestiones como estas son cada dia más evidentes.

El problema de fondo es que Unidad Nacional está conformada por un partido de larga trayectoria que no ha terminado de definir su identidad política de manera clara y por una agrupación sustentada únicamente en el carisma (¿?) y obras físicas de su líder. Al no haber una unidad sobre ideas y programas, se producen estos cortos circuitos que terminan desdibujando a ambas agrupaciones y a ambos liderazgos.

Pero de hecho, tampoco debe dejar de contemplarse otra hipótesis que se ha tocado antes en Menoscanas: la persistencia de Alan García en tener un candidato no aprista para el año 2011. ¿Evidencias? Están en el pasado de Alan. Recordemos que en 1990 no apoyó a Luis Alva Castro – paradojas de la vida – y prefirió respaldar a Alfonso Barrantes, primero y a Alberto Fujimori, después. ¿El objetivo? Que su liderazgo en el APRA no se viera cuestionado con miras a 1995. Claro, el golpe de Estado varió las cosas, pero no cabe duda que la misma jugada puede estarse comenzando a gestar en estos momentos, a pesar que medios relativamente cercanos a Alfonso Ugarte digan lo contrario. Recordemos que Alan 2016 suena más fuerte que Del Castillo 2011, en términos reales.

Así, dos de los partidos más antiguos del país y dos de las autoridades más importantes están involucradas en una de las comedias políticas más tristes. Sobre todo, porque, al final, no terminan dando risa, sino lástima por la inconsistencia de los partidos y los liderazgos. Y ello es lo que, en buena cuenta, le causa un grave daño al Perú.

MAS SOBRE EL TEMA:
Santiago Pedraglio: Lourdes Flores o como jamás ganar las elecciones

COSTA VERDE, ALCALDE EN ROJO

Aprovechando que estamos en plena temporada playera – y que es domingo – vuelvo a un tema que anteriormente he tocado: el estado de la Costa Verde, el espacio que hace que Lima sea la única capital sudamericana con mar incorporado.

En nuestros dos capítulos anteriores hemos visto la contaminación de las playas gracias a los colectores y el recorte de la zona para los veraneantes en Barranco, dos de los problemas más álgidos y notorios de esta zona de la capital.

Como lo hemos mencionado en ambas ocasiones, es necesario que los gobiernos locales, en particular el Metropolitano, asuman su responsabilidad en esta materia y no solo se encarguen de quejarse ante la Autoridad Autónoma de la Costa Verde o el Gobierno Central, sino que propongan soluciones.

Parece que ese clamor está atendiéndose. De hecho, los alcaldes de Magadalena, San Miguel y Miraflores tienen clara la necesidad de mejorar sus zonas costeras e invertir en el espacio que podría iniciar la recuperación de la Costa Verde: un malecón. Por su parte, el Colegio de Arquitectos del Perú viene propiciando discusiones sobre la viabilidad de los distintos proyectos que tienen como norte común la recuperación de un espacio público en favor de los vecinos de Lima y, claro, del turismo nacional y extranjero.

Sin embargo, hay una persona que viene obstaculizando estos proyectos: Luis Castañeda Lossio. Y es que ahora el alcalde mudo de la ciudad se propone convertir la Costa Verde en una autopista, lo que implica que se amplien a 6 carriles las vías del Circuito de Playas, con el consiguiente perjuicio para la formulación y concreción de cualquier idea que busque redefinir nuestra franja costera como espacio público recreativo.

Castañeda no solo contradice a los alcaldes de su propia agrupación – que son los más interesados en mejorar sus playas -, sino que también va en contra de su propio Plan de Gobierno:

LA COSTA VERDE Y LOS BALNEARIOS DE LIMA:
Tiene como OBJETIVO recuperar ambientalmente las Playas y Mar de la Costa Verde, convocando a la Iniciativa privada para que a través de concesiones, se ejecuten proyectos de locales recreativos, turísticos y de servicios. En esa línea nos proponemos: (01) Aprobar el nuevo Plan Integral de Promoción y Desarrollo de la Costa Verde, elaborando los estudios especializados complementarios, los nuevos lineamientos para las edificaciones en acantilados, y las propuestas para la ampliación del área pública de playa (02) Aplicar a través de las Municipalidades Distritales y la empresa privada, las obras urbanas en los espacios públicos de la Costa Verde (malecones, escaleras, puentes, paraderos, pérgolas, jardines, etc); (03) Aprobar y Supervisar el desarrollo de los proyectos de inversión privada; (04) Continuar con las gestiones con el Gobierno Central para que los proyectos Mesías, Interceptor Norte y Colector Costanero, cumplan con sus etapas de ejecución y descontaminar el mar

Si hay algo que Castañeda puede legar a la ciudad en los tres años que le faltan para terminar – por fin!! – su gestíón, es la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos. Y un proyecto integral para la Costa Verde lo haría: se mejora el paisaje y el medio ambiente, se descontaminarían las playas y tendríamos otro espacio turístico que presentar al país y al mundo.

Sin embargo, como señala Roberto Bustamante:

y luego con las obras heredadas por ricardo belmont y el abandono de la costa verde, lima no es más (¿lo fue alguna vez?) una ciudad jardín y por el contrario es una ciudad carretera o ciudad autopista. una ciudad diseñada para ir en carro y no para caminar o ser peatón. (lo cual me lleva a recordar un viejo cuento de ray bradbury donde se prohibía caminar por las calles y los peatones eran personas de las que había que sospechar). que la costa verde sea actualmente una vía rápida y no el gran espacio público de la ciudad es mucho más que un indicador sobre la imagen de ciudad que se tiene desde la municipalidad de lima. ciudad carretera: ni siquiera tenemos playa, tenemos una autopista que le come metros a la orilla.

Una ciudad carretera, que ahora Castañeda quiere ampliar a la playa en lugar de mejorarla. Y, claro, como es su estilo, sin consultar a nadie.

¿Lima podrá resistir a su alcalde?

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Luis Castañeda contra las playas
Salvador Heresi, alcalde de San Miguel: No comparto la idea de privatizar las playas.