ALAN GARCIA Y UN COMBINADO CON SABOR A LANGOY

Nota preliminar: Desde hace unas semanas estoy escribiendo una columna en el portal Prensa Peruana.com, página liderada por Willie Vásquez (a.k.a. el Paki) y que viene siendo un importante esfuerzo por hacer prensa seria y bien hecha desde Internet. Esta fue la razón principal por la que me animé a participar en esta experiencia. Esta es la columna correspondiente a esta semana, que se explica por si misma. Disfrútenla y también leánla en Prensa Peruana.com.

Revisando algo sobre historia de los chifas en el Perú, me topé con el langoy, que no es otra cosa que la mezcla de las sobras de los clientes para revenderlas a los consumidores de más bajos recursos. Quizás lo más cercano que vemos ahora en un restaurante de este tipo es el famoso combinado, que ya no se hace a base de sobras, sino que termina siendo uno de los platos favoritos de muchos (me incluyo). Pero, dependiendo del cocinero y de la limpieza del establecimiento, hay combinados que parecen langoy, por el sabor y el olor que tienen.

Algo de este tipo de toques culinarios se encuentra en las actitudes recientes del Presidente de la República en torno a los derechos humanos, que han coincidido con su antes, durante y después de su gira asiática, en especial, su visita a China.

De un lado, en una noticia que ha debido merecer mayor atención, Alan García despidió al secretario del Consejo Nacional de Derechos Humanos, Luis Alberto Salgado, por no estar de acuerdo con las investigaciones que este funcionario estaba haciendo sobre el caso del empresario Baruch Ivcher, en referencia a la aparición de su pasaporte israelí y a su intención de no pagar 54 millones de soles en impuestos.

A García no le importó que su funcionario fuera diligente, que quisiera salvaguardar los intereses del Estado y menos aún que fuera militante aprista desde hace más de 30 años. Prefirió que el canal de Ivcher no lo toque, pues teme que su popularidad baje aún más con los problemas económicos que todos comenzamos a sentir o con los indicios de corrupción que aparecen de cuando en cuando. La subordinación a los intereses de un empresario que hizo de una causa que muchos consideramos justa un tributo al mercenariazgo dice mucho de un gobierno que tiene como guías a la billetera, la cortina de humo y la falta de escrúpulos.

Sino, no se explicaría porque el reemplazo de Salgado es un abogado cuestionado por las organizaciones de defensa de los derechos humanos y hasta por los propios apristas, cuestión que agria más las relaciones entre estos organismos y el gobierno, que están casi al borde de la ruptura.

Pero García no se ha quedado tranquilo con ese despido y ha pasado a una defensa de la política de China Popular que ni siquiera el más fanático de los sinólogos – o el más cínico de nuestros analistas políticos – se atrevería a hacer. Luego de comer su galleta de la fortuna y su wantan frito, Alan menospreció todas las acusaciones que se han hecho sobre la represión a las manifestaciones que los monjes budistas del Tibet han hecho pidiendo respeto a su autonomía, o la situación de los periodistas y bloggers presos por decir lo que piensan en un país donde el pensamiento único – Gustavo Gorriti dixit – parece ser el “marxismo – leninismo – maoísmo – pensamiento Von Hayek” y al que nuestro presidente, cada vez más parecido a las estatuas de Buda de Capón, alaba cada vez que puede.

El Presidente dijo esto en China y se ha encargado de adornarlo aún más en un artículo que bien podría haberse titulado “el perro del hortelano son ahora los defensores de los derechos humanos”. Bajo el pretexto de una supuesta conspiración internacional de intereses económicos para hacer sabotaje a los próximos Juegos Olímpicos, García ha descartado declaraciones de personas que tienen poco de “caviares” como Steven Spielberg o de comunistas, como los miembros de Reporteros Sin Fronteras. Para él, lo que importa es firmar su TLC con China, que venga la plata y amparar violaciones de derechos fundamentales bajo una dosis de relativismo cultural que no veía desde los tiempos de Fernando de Tragzegnies en la cancillería peruana. Casi tan descarado como Juan Luis Cipriani criticando al Centro Carter en las fraudulentas elecciones del 2000, cuando señaló que lo único que quería de los Estados Unidos era su dinero.

Resulta curioso y lamentable como la imagen del Presidente de la República se ha desfigurado y no lo digo por los efectos que el sobrepeso genera. Los peruanos elegimos a un presidente que debía hacer cambios sociales para reducir las brechas que la exclusión ha generado en nuestro país, reformas que debían hacerse en democracia. Hoy tenemos a un gobernante aconchavado con lo más conservador del empresariado, de los poderes fácticos y de la prensa, sin vocación de reformar nada y con un menosprecio por la institucionalidad cada vez más clamoroso.

Sin duda, una fórmula que nos va a dejar una fuerte indigestión el 28 de julio de 2011.

MAS SOBRE EL TEMA:
Salomón Lerner Febres: Alan debe retractar su respaldo a China
Rosa María Palacios: ¿Negocios son negocios?
Susana Villarán: China, el Tibet y la inaceptable posición de Alan García
Gustavo Gorriti: El comisario García
Utero de Marita: Abugattas denuncia interferencia del gobierno chino en Perú
El Morsa: China y la real politik (parte uno) y (parte dos)
Menos Canas: ¿Alan habla chino?
Blog del Paki: En un bosque, de la China…
Oceano de Mercurio: La imposibilidad de un Tibet independiente
El Ratón en la Luna: El Tibet que teme China

EL CANAL DE LA MANCHA: PARTE FINAL (POR AHORA)

A punto de ser comprada como producto de exportación en las cadenas internacionales…

La Presidencia de la República, Colchones Paraíso del Perú y el Partido Aprista Peruano presentan el desenlace de su telenovela:

EL CANAL DE LA MANCHA

Con las participaciones estelares de Alan García Pérez, Luis Alberto Salgado, Baruch Ivcher y Miguel Facundo Chinguel.

Hoy presentamos: El retorno de Salgado, giros inesperados y un intento de colofón

En nuestros capítulos anteriores (parte 1, parte 2 y parte 3):

Luis Alberto Salgado, principal funcionario de derechos humanos del gobierno, es echado de su puesto por el Presidente de la República, a pesar de sus más de 30 años de militancia aprista. ¿El motivo? Las presiones de Baruch Ivcher para no pagar una deuda acotada por la SUNAT por 54 millones de dòlares. Luego de intentos de ocultar la verdad, Alan termina reconociendo que fue él quien botó a su compañero de partido. Se nombra a un reemplazante cuestionado, quien, además, comienza a echarle barro a su antecesor.

Es hora de volver a la escena, donde la dejamos.

Tal como lo anunció, Salgado volvió esta semana a Lima. Lo primero que hizo fue enfrentar las acusaciones que su sucesor, Miguel Facundo Chinguel, lanzó sobre él a inicios de semana, sobre su capacidad y su gestión en la Comisión de Indultos del Ministerio de Justicia:

“Yo no voy a ponerme al nivel de (Facundo) Chinguel. Seguramente ha hecho esas declaraciones por desconocimiento o absoluta mala fe. Estoy con la conciencia tranquila. Mi despacho no tenía nada que ver en el tema de los indultos o nombramientos de los comisionados. Éstos eran vistos por el despacho ministerial y Palacio de Gobierno”.

El desfile de Salgado por medios de comunicación continuó y fue donde los muchachos de IDL, a quienes les dio una larga entrevista. En ella, reiteró que su despido se debió al caso Ivcher:

El presidente ya regresó de su viaje a Japón y China y con su declaración ha dado una especie de confirmación a lo que inicialmente yo señalaba (caso Ivcher), y es particularmente para mí muy desagradable, difícil y en cierto grado doloroso, porque se trata de un compañero de mi partido quien es nada menos que el presidente de la República y con quien nos conocemos varias décadas desde el año 71. Él es el jefe del Estado, tomó la decisión y se la trasmitió a la señora ministra (Rosario Fernández)”

En esta entrevista, también se trató sobre los efectos de indemnizaciones millonarias en materia de derechos humanos, a las que Salgado consideró como un pésimo precedente:

“Si dependía de mi, no sometía a arbitraje este caso, ni ningún caso de derechos humanos. (…) Si todo lo que sufrieron las víctimas de la violencia política, se cuantifica como lo cuantificó el señor Ivcher, colapsa el Estado y desaparece la Nación peruana, porque no hay fisco. Ese es un referente negativo para la estrategia del Estado en criterio, para establecer reparaciones, es desproporcionado”.

Fuentes que este blog ha consultado señalan que los reclamos de Ivcher venían desde el gobierno de transición, pero que en dicho momento sus lobbys no surtieron efecto. Fue con una norma dictada en el Congreso pasado – gracias a Fernando Olivera – que se pudo llevar al arbitraje el tema de la indemnización.

Volvamos a Salgado. El ex secretario de derechos humanos también mandó un par de mensajes al gobierno, tanto sobre su sucesor como sobre el verdadero fondo del asunto: la actitud del Presidente en torno a los derechos humanos, tan puesta en duda a lo largo de sus dos años en el poder:

“Si de interpretar mensajes se trata y el nombramiento de una persona, es depositarle la confianza de la señora ministra y del presidente de la República, supone un mensaje que se quiere dar. Este señor (Miguel Facundo) por sus propias declaraciones está dando un mensaje muy malo, pues me parece haber escuchado, que existió (en mi gestión) algo de irresponsabilidad e incapacidad al manejar muy mal los temas de derechos humanos, quisiera saber específicamente a que se refiere y yo estoy dispuesto a debatir sobre esto, pero en esos términos no”,

“Quiero darle un mensaje al compañero presidente Alan García. Espero y deseo que el gobierno continúe o fortalezca las políticas de derechos humanos y de gobierno con enfoque y visión de derechos humanos, planteamiento que se ha quedado trunco y que lo inicie en septiembre del 2006, con el objetivo de ampliar el Consejo de Derechos Humanos y darle una visión integral”.

Luego de las últimas declaraciones presidenciales sobre China y los derechos humanos, el deseo de Salgado parece que no será cumplido.

Para el gobierno, este ha sido un sapo duro de tragar. No solo termina con un compañero de partido dolido y seguramente pensando en su renuncia a la casa política que lo cobijó durante más de 30 años, sino con su probidad puesta en duda. Pero las reacciones más fuertes han venido de otros sectores.

De un lado, La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos amenazó con no continuar en dialogo con el gobierno si Facundo Chinguel seguía en su puesto, con lo que la relación complicada entre este organismo y el gobierno tomaba un rumbo de colisión bastante fuerte. Y en una reacción para muchos sorpresiva, la revista Caretas se mandó con el más fuerte de sus editoriales contra Alan García, en lo que va de su gestión, una muestra:

¿Qué es lo que debe a un personaje como Ivcher, que ha mentido a las autoridades notariales, a la Comisión y a la Corte Internacional de Derechos Humanos en términos de su estatus nacional?
¿Qué perjuicio cree que le puede causar la oposición interesada de Frecuencia Latina?
¿Qué ilusión puede cultivar el Presidente en cuanto a la actitud futura de Ivcher y su canal?
¿No sabe que ya hace todo lo posible para no pagar esos impuestos y que, repitiendo las estratagemas antes utilizadas, atacará al gobierno a pesar de los sorprendentes gestos de simpatía del primer mandatario del país?

El gobierno ya acusó en algo el golpe. Hoy Correo publica que Miguel Facundo Chinguel solo será “encargado” del Consejo de Derechos Humanos. Es decir, mandato interino, no hagan olas, el pata se va a ir.

¿Qué nos queda de este penoso suceso? Dejo con la palabra a Fernando Vivas, quien me respondió a una comunicación personal sobre este tema con las siguientes declaraciones, que me ha autorizado a citar:

“Para mi la reflexión más importante que me suscita el caso Salgado, es que si es cierto que fue despedido por declarar a Caretas que había hecho una gestión contraria a los intereses de Ivcher, ello podría ser una prueba más de que este Gobierno, como el anterior, todavía utilice a sus funcionarios para presionar a los medios con acciones administrativas u obtener de ellos simpatía y autocensura cuando las anula o despide al funcionario que las ejecutaría.

Por supuesto, habría que verificar si Salgado, funcionario aprista, contaba con la venia de García o de algún superior al planear la acción aludida. Mientras no tenga certeza al respecto, como entenderás, mi opinión no puede ser concluyente. Lo que sí podemos asumir es que Salgado no contaba, obviamente, con autorización para declarar lo que planeaba haceral medio que esta enredado en una deplorable bronca con Canal 2, bronca que por cierto no quiero alimentar “.

Y hasta el momento, con la respuesta de Vivas, junto a los argumentos que hemos venido dando a lo largo de cuatro entregas, usted podrá sacar su propia conclusión y establecer cual es el final de esta historia.

¿Continuará?

EL CANAL DE LA MANCHA – PARTE 3

Con el auspicio de Wong (sucursal Asia), Colchones Paraíso del Perú y chocolates Winter, Desde el Tercer Piso Producciones presenta, su telenovela favorita:

EL CANAL DE LA MANCHA

Starring:
Luis Alberto Salgado como “el despedido”
Alan García como “el Presidente”
Rosario Fernández como “la Ministra”

Actuaciones Especiales:
Mauricio Mulder como “perro de chacra” y Jorge del Castillo como “Jorgito”

Actuación fantasmal de Baruch Ivcher como “el dueño”

En nuestros capítulos anteriores – ver parte 1 y parte 2 -:

Luis Alberto Salgado, el más alto funcionario del gobierno en materia de derechos humanos y compañero aprista, ha sido renunciado en su cargo hace una semana y algunos días. ¿La razón? Su intervención para esclarecer el caso Baruch Ivcher. Salgado ha mencionado por calles y plazas esta versión, que pone al Presidente de la República y a la Ministra de Justicia en un serio problema.

HOY PRESENTAMOS: Salgado se sigue despachando y a la Ministra no le cree nadie

Nuestro protagonista, el despedido, sigue declarando desde Washington, cada vez con más detalles. Esta vez, a los chicos del Instituto de Defensa Legal, les da más datos sobre las presiones presidenciales:

El 4 de febrero recibí una llamada telefónica del presidente García expresando su preocupación por el envío, por el agente del Estado para el caso Ivcher, Iván Bazán, de unos documentos a la Corte de San José. Era la información con la denuncia de la revista Caretas y, además, copia de un documento oficial emitido por la cancillería polaca en Varsovia y remitido a su consulado en Lima, el cual a su vez había sido enviado a mi oficina en la Secretaría Ejecutiva del Consejo nacional de Derechos Humanos en el Ministerio de Justicia. El presidente no me pidió expresamente algo, pero sí expresó su mortificación por lo sucedido, indicando que el agente Bazán ya no gozaba de su confianza. Le informé al presidente que el agente Bazán, quien además era funcionario en la Secretaría Ejecutiva a mi cargo, había actuado con mi conocimiento y autorización, por creer que ese era el deber de todo funcionario responsable, habiendo de por medio además grandes sumas de dinero del fisco y existiendo un juicio (acción de amparo) entablado por el señor Ivcher contra la SUNAT y el MEF. El presidente me recordó que el señor Ivcher había sido víctima de la dictadura de Alberto Fujimori y le contesté que eso estaba fuera de discusión y que no era el tema de lo que se trataba con la Corte de San José.

Pero no fueron las únicas presiones en ese mismo sentido, así se incorporan dos nuevos personajes del partido de la estrella a la trama:

¿Habló usted sobre el tema con algún otro alto dirigente aprista o del gobierno?
Con el congresista Mauricio Mulder, a comienzos de febrero, a pedido de él. Se acercó a mi oficina a expresar su preocupación sobre lo que ocurría. No me pidió nada al respecto. Fue muy prudente pero sí me manifestó que había un riesgo que con ello los Winter recuperaran el control del Canal 2.

El viernes 7 de marzo me reuní, a pedido mío, con el premier Jorge del Castillo, a fin de solicitarle me explicara el motivo de la cancelación de mi viaje a Washington DC con motivo del 131 Período de Sesiones de la Comisión Interamericana. El presidente del Consejo de Ministros me manifestó que la ministra Rosario Fernández había suscrito la Resolución Suprema autoritativa [del viaje], igual que él [Jorge del Castillo]; pero que el presidente Alan García estaba muy mortificado por el asunto con Baruch Ivcher y disgustado por los pasos que había tomado la Secretaría Ejecutiva del CNDH en ese caso.

Disciplina compañeros, todos defendemos a Ivcher. Y al que no lo hace, simplemente, lo echamos del puesto. ¿Lindos, verdad?

Pero otra involucrada en la trama – nuestra Catalina Creel, la villana de la historia – no las lleva todas consigo. Luego de intentar defender la versión que el despido de Salgado se debió a una evaluación normal de su sector, Rosario Fernández – sí, la misma que da consejos económicos basada en su wincha de Wong -, va a tener que ir al Congreso a dar explicaciones. Hasta Aurelio Pastor ha dicho que, al menos, tiene que darse un mayor sustento. Eso es cierto Aurelio, sobre todo si han nombrado a un cuestionado compañero tuyo como reemplazante de Salgado.

¿Qué más dirá Salgado cuando llegue a Lima? ¿El Presidente se pronunciará al respecto? ¿La Ministra de Justicia nos dará su próxima conferencia de prensa desde el programa de Cecilia Barraza? ¿Mulder y Del Castillo reemplazarán a Beto y Miyashiro en Enemigos Intimos? ¿En Frecuencia Latina darán alguna explicación, aunque sea para negar lo innegable? ¿La Chichi hará un programa a lo Alessandra Rampolla próximamente? ¿Y que dicen los demás medios de comunicación al respecto?

No se pierda, El Canal de la Mancha: la única telenovela que no puedes ver en ningún canal, vaya Dios, Alan y Baruch a saber porqué.

ACTUALIZACION (24.03.2008):

Ayer, de manera lacónica, Alan aceptó que echó a Salgado:

El presidente de la República nombra y desnombra (sic) a los funcionarios. Esa es su potestad

Con ello quedan de lado las declaraciones de la Ministra de Justicia, que insistía en la renuncia como la causal de la salida del funcionario, confirmadamente despedido.

Pero ya comenzaron las presiones en contra de Salgado. Vía uno de los diarios favoritos de Palacio, el sucesor de Salgado, Miguel Facundo Chinguel, dice que a su antecesor lo botaron por incompetente. Considerando que ambos son compañeros, bien podría titularse a esta telenovela también como “La Fraternidad de Caín”.

LO BOTARON POR IVCHER

Por cortesía de Colchones Paraíso del Perú, Desde el Tercer Piso Producciones presenta su telenovela “El Canal de la Mancha”

En nuestro capítulo anterior

Luis Alberto Salgado, el más alto funcionario de derechos humanos del gobierno, es obligado a renunciar por Alan García. Las hipótesis: sus indagaciones sobre el caso Ivcher y su negativa a cuadrarse con el gobierno en el tema de justicia militar.

Hoy presentamos, “Me botaron por Ivcher”.

Ayer, desde Washington, Salgado declaró al diario La Primera su verdad sobre su renuncia. Agárrense de sus asientos:

-¿Doctor Salgado, usted renunció al cargo por presiones políticas que nada tuvieron que ver con el desempeño de sus funciones?
-Bueno eso no deja de ser real, pero ahora no quiero hablar de eso. Luego cuando retorne a Lima, el lunes (24), lo contaré todo.

-Pero doctor, acá en Lima circulan dos versiones: una es que lo obligaron a renunciar por su posición frente a la conformación de la Corte de Justicia Militar y la otra relacionada al tema de Baruch Ivcher. ¿Puede aclararnos esto?
-Lo de la Corte de Justicia Militar no tuvo nada que ver.

– ¿Entonces queda lo de Ivcher, en todo caso confírmelo o niéguelo?
Sí, yo renuncié porque el presidente (García) pidió mi renuncia y fue por el caso del empresario Baruch Ivcher. Eso si lo puedo confirmar, cuando regrese a Lima, estamos hablando.

¿Salgado hablará cuando llegue a Lima? ¿El APRA lo mandará callar para no seguir dando vergüenza? ¿Dirán algo en el canal de San Felipe? ¿Levantarán Enemigos Intimos luego del roche de los emos?

No se pierdan, luego del lunes 24, el próximo capítulo de esta telenovela. Veala por Frecuencia Latina (no, ahí no creo que la pasen).

PERO EL SIGUIENTE CAPITULO SE ADELANTA:

Y mientras todos nos aprestamos a celebrar Semana Santa, Salgado sigue narrando su vía crucis. Esta vez, a Caretas. Lo más saltante:

¿Cómo ocurrieron los hechos?
–Ayer a las 7:30, estando en mi casa, recibí la llamada de la ministra Rosario Fernández. Me dijo que estaba saliendo de la Presidencia del Consejo de Ministros y tenía un mensaje importante que sólo podía dármelo personalmente. Llegué como a las 8:15. Me manifestó que por encargo del Presidente de la República, lo que había ocurrido en el día era insostenible y que había considerado que era necesario que yo me separara de la Secretaría Técnica del Consejo de Derechos Humanos.

-¿Qué había ocurrido ese día?
–Lo único que había ocurrido en el día era la publicación que ustedes habían hecho en la página 18 de la revista. Renuncié también a los cargos de presidente de la Comisión Nacional de Derecho Internacional Humanitario y de agente del Estado ante la Corte Interamericana por el caso Castro Castro. Me dijo que lamentaba ser portadora del mensaje del Presidente porque nos conocíamos de muchos años y porque ella me había ratificado la confianza.

–Cuando la doctora Fernández le dijo que para el Presidente esta situación era insostenible, ¿a qué se refería?
–A lo que había salido publicado ese día. No me dijo CARETAS.

–¿La única noticia que atañía directamente a su gestión era la que daba cuenta de que el empresario Baruch Ivcher tendría que pagar los S/. 54 millones que le debe a la SUNAT?
–Sí.

Mientras tanto, nuestra Catalina Creel, Rosario Fernández, le niega el teléfono a Caretas y manda a decir que botaron a Salgado por perder el caso Saúl Cantoral. Pero, si esta última versión fuera cierta, ¿por qué no da entrevistas sobre el tema?

No se pierdan los próximos capitulos de “El Canal de la Mancha”, por una cortesía de Colchones Paraíso del Perú y chocolates Winter. Les garantizamos que aún habrá acción luego de esto.

Y EN UNA TRAMA ANEXA:
Perú.21: APRODEH critica al nuevo Secretario de Derechos Humanos

AL GOBIERNO NO LE IMPORTAN LOS DDHH

Si existe una materia a la cual el Ejecutivo se encuentra jalado con 05 es en lo referido a los derechos humanos. No se trata solo de la implementación de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación – tema en el que, a pesar de algunas iniciativas aisladas, las mejorías son pocas – o de no vulnerar derechos fundamentales básicos – y ya se tienen más muertos en las protestas que durante los 5 años de Toledo -, sino de contar con una política integral y transversal a todos los sectores sobre esta materia y de tener gestos que contribuyan a afianzar una cultura de respeto a estos derechos. Esa no ha sido, ni por asomo, la tónica de la gestión de Alan García.

Pero hay actitudes que pueden resultar patéticas y, aún más, signos de deterioro mayor, sobre todo, cuando estos se producen en torno a personal de confianza de la propia Presidencia de la República.

Luis Alberto Salgado fue, hasta hace 48 horas, el Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos, dependiente del Ministerio de Justicia y la instancia más importante en el organigrama estatal sobre esta materia. Con Salgado, desde este blog, hemos mantenido discrepancias – como en los casos Cantoral y Castro Castro o su intolerancia frente a las críticas – y también coincidencias – como su posición contraria a la pena de muerte -, y con las enormes distancias que podía tener con varias de sus posiciones, reconozco que se trataba de los pocos funcionarios de alto nivel que intentaba hacer algo por los derechos humanos dentro del estado de cosas antes descrito.

Pues bien, el viernes 14 de marzo salió publicada en El Peruano la renuncia de Salgado, sorpresiva desde donde se le mire. Primero, porque es militante aprista y bastante cercano al Presidente de la República. Segundo, porque en los casos que hacen referencia al periodo 1985 – 1990, Salgado había hecho gala de su carnet antes que de su apego a la verdad. Y tercero, porque se venía un caso caliente ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: las leyes de Justicia Militar que violan derechos fundamentales.

Pero la historia de la renuncia de Salgado es bastante truculenta, según lo que cuenta el Instituto de Defensa Legal. De acuerdo con las versiones que desde dentro de Palacio han podido obtener Gustavo Gorriti y su equipo, quedarían claros los siguientes hechos.

1. Salgado no renunció por voluntad propia, lo renunciaron. Fue la Ministra de Justicia Rosario Fernandez quien le informó que García había decidido prescindir de sus servicios. Ante esto, Salgado presentó su carta.

2. Baruch Ivcher habria sido la causa de la destitución de Salgado. ¿Cuál es el tema que involucra a Salgado? Pues dos tópicos: la posibilidad de que Ivcher no haya renunciado a su ciudadanía israelí en 1984 y, por tanto, el despojo de su nacionalidad en 1997 haya sido un capítulo intricado de pasaportes que harían palidecer el koseki de Alberto Fujimori; de otro lado, la improcedencia de la demanda interpuesta por Ivcher para evitar pagar impuestos de Frecuencia Latina, hecho en el que pretendia basarse sobre la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que lo declaro víctima de una vulneración – que si existió – pero sobre el cual ya había cobrado 20 millones de soles por todo concepto de reparación.

Salgado se habría mostrado preocupado por estos asuntos y, como funcionario meridiamente diligente, estaría examinando el caso Ivcher para cautelar los intereses del Estado frente a un empresario que parece hacer el mercenariazgo su modus vivendi.

Si Salgado salió por esta razón, significa que el Presidente de la República prefiere las lealtades partidarias y la lucha por la verdad en materia de derechos humanos a cambio de la complacencia editorial de uno de los canales de televisión màs importantes del paìs. El juego de García es claro: mientras menos me critiquen, mejor. El juego de Ivcher también: a Toledo lo presioné con reportajes desfavorables para que me pague la indemnización, a García lo complazco para que evite que pague mis impuestos.

Peor aún, la influencia gubernamental, según Gorriti, habría llegado a extremos tales como estos:

Había informaciones de que el secretario de la presidencia Luis Nava hacía gestiones en ese sentido, sobre todo en el ámbito aplicable del ministerio del Interior, pero no se sabía si lo hacía por iniciativa propia o por orden presidencial. Ahora se conoce más.

La acción presidencial representa también un ataque directo a la revista Caretas, que ha llevado a cabo una campaña de investigación y denuncia sobre los intentos de Ivcher de hacerse pagar decenas de millones de soles (20 de los cuales ya han sido embolsillados) por sus presuntos sacrificios en favor de la democracia. Con ese gesto, García demuestra una posición que, como presidente de la República, está obligado a explicar.

La otra hipótesis: ¿Lo votaron por el tema de la justicia militar? Eso es lo que señalan medios como Expreso y La Razón, quienes acusan a Salgado de “caviarizarse”. En realidad, estos medios no le perdonan a Salgado que haya manifestado sobre este tema lo siguiente: “Personalmente, coincido con que los magistrados militares deben ser nombrados por el CNM y en que tienen que ser oficiales en retiro”. Es es justamente la posición que no defiende actualmente el gobierno del Perú ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. De ser esta la verdadera razón de su salida – o sumada a la anterior – sería igualmente grave y diría mucho de cuanto pesan las botas en Palacio de Gobierno.

¿Y quién es el reemplazante de Salgado? Se llama Miguel Facundo Chinguel, otro conspicuo miembro del Partido Aprista Peruano, pero que tiene en su haber un antecedente bastante grave frente a los derechos humanos: Denunció a la Fiscal Cristina Olazabal, a miembros de organizaciones de derechos humanos y hasta Fernando Olivera de participar en una asociación ilícita para delinquir, solo por que la Fiscal Olazabal citó a Alan García como testigo en los casos Accomarca y Cayara, ocurridos bajo su primer gobierno. La denuncia incluso quiso comprender al entonces Presidente Alejandro Toledo.

Estos antecendentes hacen tener suspicacias sobre la conducta que Facundo Chinguel tenga sobre la judicializaciòn de los casos de derechos humanos ocurridos bajo el primer gobierno aprista y que la Sala Penal Nacional procesará este año, con o sin el concurso del renunciante Pablo Talavera.

Toda esta actuación no hace más que abonar las suspicacias sobre la verdadera responsabilidad penal de Alan García en estos sucesos. El Presidente, que tanto se jacta que la CVR “sólo” encontró responsabilidad política en estos sucesos – hecho que en un país más proclive a la causa de los derechos humanos hubiera hecho que por decencia AGP ni siquiera intente postular – debería dar una explicación apenas baje del avión que lo transporta de Pekín.

Porque esta serie de acontecimientos solo produce una sensación de melancolía bastante próxima al asco.

CASO CANTORAL: NUEVA PIEDRA EN EL ZAPATO DEL GOBIERNO

En enero, mientras se debatía (again) el retiro de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, este blog puso en conocimiento de la existencia de un caso incómodo para Palacio de Gobierno, ventilándose en esta instancia internacional: el asesinato del dirigente sindical Saúl Cantoral y de la activista Consuelo García Santa Cruz, victimados el 13 de febrero de 1989, durante el primer gobierno de Alan García.

La razón de dicha incomodidad era que los presuntos autores de dichos asesinatos habrían sido miembros del Comando Paramilitar mal llamado Rodrigo Franco, una organización que, hasta donde se tiene conocimiento, era liderada por Agustín Mantilla Campos.

El viernes, la Corte Interamericana hizo de conocimiento público la sentencia sobre este caso. Las reseñas periodísticas del día sabado han destacado dos cuestiones importantes del fallo: la obligación del Estado de investigar estos sucesos y el pago de reparaciones a los familiares de Cantoral.

Sin embargo, Luis Alberto Salgado, secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos y principal vocero del gobierno en esta materia, ha señalado que interpondrá una demanda de interpretación de la sentencia y que no pagará las reparaciones. Como era de esperarse, los familiares de Cantoral han elevado su protesta por esta nueva acción del Estado en contra de sus derechos.

¿En que se centra la protesta de Salgado? En que, si bien la Corte Interamericana de Derechos Humanos no examina responsabilidades individuales en este tipo de casos, si ha manifestado cual es la hipótesis más plausible sobre la autoría del crímen:

98. La Corte observa que, 18 años después de ocurridos los acontecimientos, el Estado no ha impulsado un proceso judicial que determine con claridad los hechos y responsabilidades, y presenta ante la Corte diversas hipótesis respecto a la autoría de los hechos. El Estado utiliza, inter alia, dos informes del Congreso y algunos documentos policiales para defender la atribución de los hechos a agentes no estatales. Como fue señalado (supra párrs. 75 y 96), la acusación que, entre otros elementos, sirvió como base para la hipótesis de dichos informes del Congreso, concluyó en una decisión judicial absolutoria de dos estudiantes por cargos, inter alia, de terrorismo. Por su parte, la hipótesis manejada en los informes policiales culminó con el archivo de las actuaciones ordenadas por el Ministerio Público. Por el contrario, la atribución de responsabilidad por los hechos a agentes estatales se encuentra recogida en pronunciamientos oficiales, tales como el informe de mayoría de la comisión parlamentaria conocida como “Comisión Herrera”, el informe pericial del Instituto de Medicina Legal y, particularmente, el de la CVR, cuyo informe ha sido respaldado por los poderes públicos peruanos (supra párrs. 91, 93 y 97) y no ha sido desvirtuado en sede judicial. Por consiguiente, considerando las conclusiones de las instituciones oficiales que han conocido sobre los hechos del presente caso, la Corte no encuentra elementos suficientes para arribar a una conclusión distinta a la responsabilidad de agentes estatales por los hechos contra Saúl Cantoral Huamaní y Consuelo García Santa Cruz. Lo anterior lleva a la Corte a concluir que el Estado incumplió con su obligación de respetar los derechos a la libertad personal y a la vida por la detención ilegal y arbitraria y muerte de Saúl Cantoral Huamaní y Consuelo García Santa Cruz, lo cual constituye una violación de los artículos 7 y 4 en relación con el artículo 1.1 de la Convención Americana.

Les cuento un poco el argumento con el que fue el Estado en esta materia. Ante la Corte, el Perú aceptó que no se había hecho una investigación suficiente para dar con los responsables. Sin embargo, fue hasta con 5 hipótesis sobre la autoría del crimen: Sendero, el Comando – hipótesis que no fue enfatizada, dado que Salgado es aprista -, delincuentes comunes e incluso se llegó a acusar a empresarios mineros de haber contratado sicarios. La verdad, es que suena extraño que un gobierno aconchavado con la gran inversión minera termine acusando a algunos de ellos de cometer un crímen tan execrable como este.

Sin embargo, y como señalé párrafos atrás, la Corte no determina responsabilidades individuales porque no es su papel. Para la Corte, el Estado será responsable independientemente del agente que cometió el hecho. En el caso Cantoral, este dirigente sindical había recibido amenazas de muerte y el clima contra los dirigentes mineros era de zozobra. El Estado debió garantizar la seguridad de este líder laboral, pero no lo hizo. Y ello, independientemente de quien fue el ejecutor, ya le acarreaba una responsabilidad al Estado por este hecho.

Esto me deja la impresión de que, antes de ser abogado del Estado, Luis Alberto Salgado parece el abogado del gobierno aprista en este caso. ¿No habrá sido a él a quien Agustín Mantilla se refirió como una de las influencias amicales que tiene en el Gobierno?

MAS SOBRE EL TEMA:
El Morsa: El caso de Saúl Cantoral

SALGADO: UN HUMANO POCO DERECHO

Luis Alberto Salgado Tantte es el actual Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos, órgano dependiente del Ministerio de Justicia. Esta entidad se encarga de planificar la política oficial del Estado en materia de Derechos Humanos y, por tanto, se requiere una persona experta y que sea proba.

Sin embargo, Salgado deberá explicar algunas cosas en su currículum bastante serias.

La primera, que salta a la vista, es que no incluye algunos cargos en los que participó durante el primer gobierno de Alan García. Como informó el diario La República en su momento, Salgado fue asesor del Ministerio de Economía y el enlace con el comité de administración del Banco de Crédito en 1987, como parte de la frustrada estatización de la Banca. También se ha desempeñado como asesor del Ministerio de Justicia y Secretario General de dicho sector en 1988, durante la gestión de Camilo Carrillo Gómez, hoy convertido en la principal carta aprista para el Tribunal Constitucional.

Tampoco reporta su CV que el hoy agente del Estado ante la CIDH ha sido miembro del Comité Ejecutivo Nacional del APRA entre 1989 y 1992, cuando era Secretario General el hoy Ministro del Interior Luis Alva Castro.

Más curioso resulta saber el destino de varios de los integrantes del Instituto de Derechos Humanos, institución de la cual Salgado ha sido el directivo ejecutivo central durante varios años. Si bien la institución tiene la presencia de una figura de la importancia del padre Ricardo Morales, presidente del Consejo Nacional de Educación, otros más bien han visto en su paso por el Instituto y su ligazón con el partido de la estrella como un trampolín a la chamba en este gobierno.

Pero antes, resulta curioso ver junto al padre Morales a una figura poco santa como Ricardo Nugent Flores. Este personaje fue magistrado del Tribunal Constitucional y su presidente en la época de la destitución de sus colegas que se opusieron a la reelección de Fujimori. Recuerdo que Nugent renunció, en un inicio, a su cargo, pero finalmente se quedó por los 3 años más que la dictadura se quedó con el poder absoluto.

Jorge César Ferradas Nuñez no sólo es militante aprista, sino el actual Jefe de la Oficina de Coordinación Parlamentaria de la Presidencia del Consejo de Ministros. Fue miembro fundador del IDH.

Otro miembro fundador del IDH, Enrique Gutiérrez Arbulú, fue designado en diciembre de 2006 como agente del Estado para los casos Cantoral Benavides y Tribunal Constitucional, en los que tiene que justificar el cumplimiento de ambas sentencias por parte del Estado peruano. Es curioso, dado que esta persona ha sido asesor en la Comisión Ejecutiva del Poder Judicial en el tema de modernización y gerente de asesoría legal del Ministerio Público, es decir, ha trabajado durante la reforma judicial controlada por el fujimorato, tiempo en que no se respetaron los derechos humanos.

Fernando Valverde Camán, otro militante aprista y actual Director Ejecutivo del IDH, también consiguió un puesto gracias a Salgado: agente del Estado en el cumplimiento de la sentencia del caso Lori Berenson ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Sin duda, Salgado tendrá que darnos una explicación sobre todas estas cosas, además de su actuación como defensor del Estado, que más parece ser la actuación del abogado del partido al que pertenece.