UNA SENTENCIA INJUSTA

Hace dos días los periodistas Juan Carlos Tafur y Roberto More, director y ex redactor de Diario 16, respectivamente, fueron condenados a 2 años de prisión suspendida y al pago de 120,000 soles a favor del ex ministro del Interior Antonio Ketin Vidal Herrera, quien les planteó una querella por una supuesta difamación.

El caso se basa en la publicación de un artículo que reproduce tanto un atestado policial como pasajes de un libro escrito por el periodista Carlos Paredes, sobre una posible relación entre el ex jefe policial y la familia Sánchez Paredes, investigada por varios años por lavado de activos y presuntos vínculos con el narcotráfico. La noticia fue publicada en enero de 2011, en plena campaña electoral, cuando se especulaba que Vidal podría tener presencia dentro de los candidatos a la vicepresidencia o al Congreso de la República.

Los fundamentos de la demanda tenían algunos problemas. Se imputaba a ambos periodistas emprender una “campaña sistemática” en contra del presunto agraviado, cuando solo se publicó una nota sobre el personaje en cuestión. Asimismo, se atribuía que ambos hombres de prensa habían empleado adjetivos bastante gruesos al momento de presentar la información. Sin embargo, al leer la noticia en cuestión, no se encuentran algunas de las palabras mencionadas por el ex ministro.

Para complicar aún más la situación, en cuatro oportunidades el juez de la causa llamó a sentenciar, sin escuchar el alegato de la defensa legal de Tafur y More, lo que es una clara vulneración a las reglas básicas del debido proceso. Esta situación motivó una queja ante la Oficina de Control de la Magistratura por esta afectación al derecho a la defensa. Y si bien una unidad al interior de la OCMA había recomendado sancionar con una multa al magistrado por esta razón, hasta el momento la sanción no se hace efectiva.

A pesar de ello, el martes se dictó la sentencia. De acuerdo con lo señalado por Diario 16, hay dos defectos centrales en la misma. El primero, es que el juez considera al documento policial que sustenta la nota como apócrifo. Sin embargo, al no poder enunciarse los alegatos de defensa ante el magistrado, dicha afirmación resulta difícil de sustentar. Tafur señaló anoche en una entrevista con Milagros Leiva que tiene pruebas y testigos de que el documento resulta cierto y que presentará los mismos en la apelación del proceso ante una Sala Superior.

El segundo se refiere a que la nota se emitió en un contexto de campaña electoral, por lo que la afectación al supuesto agraviado era mayor. Sin embargo, la sentencia ignora en este punto que la protección a la libertad de expresión frente a funcionarios públicos o postulantes a serlo resulta mayor. Veamos lo que señala la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre esta materia:

39. Las expresiones, informaciones, ideas y opiniones sobre funcionarios públicos en ejercicio de sus funciones y sobre candidatos a ejercer cargos públicos también gozan de un nivel especial de protección bajo la Convención Americana, por las mismas razones que explican la protección especial del discurso político y sobre asuntos de interés público.

40. Como se mencionó, el control democrático de la gestión pública, a través de la opinión pública, fomenta la transparencia de las actividades del Estado y la responsabilidad de los funcionarios públicos sobre su gestión, así como la participación ciudadana más amplia. Por ello, en el contexto democrático, las expresiones sobre funcionarios públicos o personas que ejercen funciones públicas, así como sobre los candidatos a ejercer cargos públicos, deben gozar de un margen de apertura particularmente reforzado. En este sentido, los funcionarios públicos y quienes aspiran a serlo, en una sociedad democrática, tienen un umbral distinto de protección, que les expone en mayor grado al escrutinio y a la crítica del público, lo cual se justifica por el carácter de interés público de las actividades que realizan, porque se han expuesto voluntariamente a un escrutinio más exigente y porque tienen una enorme capacidad de controvertir la información a través de su poder de convocatoria pública. En efecto, debido a su condición — que implica una mayor influencia social y mayor facilidad de acceso a los medios de comunicación — éstos tienen más posibilidades de dar explicaciones o responder a los cuestionamientos o las críticas que se les formulen.

Además, no se ha considerado que la información en cuestión hacía un reporte fiel de los documentos que sustentaron la nota. La CIDH ha señalado lo siguiente acerca de la doctrina del “reporte fiel”:

Los fundamentos de esta doctrina se encuentran también en la importancia de la libertad de expresión e información para la existencia de una sociedad democrática. La democracia requiere que el debate público sea fluido y amplio. La publicidad de información proveída por terceros no debería verse restringida por la amenaza de responsabilizar al informador simplemente por reproducir lo manifestado por otro. Indudablemente esto implicaría una restricción innecesaria que limita considerablemente el derecho de todas las personas a estar informado.

Por estos motivos, esperamos que la sentencia contra ambos periodistas pueda ser revertida en una instancia superior. Nadie se niega a que los periodistas asuman responsabilidades cuando no hacen bien su trabajo. Pero tampoco resulta factible que se sancione, sin fundamento alguno, a quienes sí lo cumplieron adecuadamente.

(Foto: La República)

CASOS DE VIERNES



CASO 1: SEGURO INTEGRAL, ¿DE CORRUPCION?

El blog Pepitas punto com me informa sobre algo que no vi ayer en Prensa Libre – porque estaba avanzando con la tesis – y que ya había llegado a este Tercer Piso: un escandalo de corrupción que involucra al ex jefe del Seguro Integral de Salud Julio Espinoza Jiménez.

Según lo registrado en el programa de Rosa María Palacios, Espinoza realizó una licitación aprovechando la emergencia por el terremoto en el sur para favorecer a la empresa Plamol SRL. Esta compañía se dedica a fabricar zapatos, pero fue favorecida con la compra de raciones de alimentos. Para completar el cuadro, la compra fue sobrevalorada.

Claro, el Ministro Vallejos dice que Espinoza salió a finales del mes pasado. Pero no dijo algo que el portal Perú al Día registra:

El saliente jefe SIS Dr. Julio Espinoza Jiménez tuvo la oportunidad de abordar a los funcionarios que elaboran el PEI, a quienes explicó la razón de su salida y calificó como traición la actitud de dos funcionarios que evadieron su responsabilidad y se encargaron de enlodar su gestión con chismes y mentiras llevados a las altas esferas del gobierno.

“Hace poco a través de Internet se pretendió involucrar a mi persona y otros funcionarios en actos de corrupción, so pretexto de haber apoyado decidamente a los damnificados del sur”.

Es decir, ya sabía porque lo reemplazaban por Esteban Chiotti.

CASO 2: BENEDICTO SIN RESGUARDO

Ya saben que Benedicto Jimenez no es precisamente santo de mi devoción. La buena imágen que tenía de él se derrumbo cuando se conoció sus chantajes vía audio, sus posibles conexiones con Fernando Zevallos y el copamiento aprista del INPE.

Caído en desgracia, sin embargo, no debe dejar de reconocerse que Benedicto fue una de las personas que ayudo más a la captura de Abimael Guzmán y que, por tanto, alguna medida de seguridad tiene que tener.

Como informa el Area de Seguridad Ciudadana del IDL Jiménez solicitó al cuestionado Ministro del Interior Luis Alva Castro, en dos oportunidades, la restitución de la seguridad personal para él y su familia. Además de que los remanentes de Sendero Luminoso podrían tenerlo en la mira, sus recientes declaraciones contra el Grupo Colina en el juicio que se les sigue por violaciones a los derechos humanos aumentan los peligros para el ex policía.

¿Y qué ha hecho Alva Castro? Pues ha cumplido con la característica central de su gestión: nada.

A tal punto ha llegado el malestar del sheriff que le ha enviado una carta a Jorge Del Castillo con esta frase: “… el ministro del Interior, me ha hecho comprender que la palabra “confraternidad”, que enseñara el maestro y fundador del aprismo, Víctor Raúl… está más vacía que nunca, para mí, al menos carece de significado”

En el dolor, ¿hermanos?

CASO 3: TORPEZA RADIAL, PATINADA GUBERNAMENTAL

Mientras el caso Majaz sigue conscitando la atención por las tensiones ambientales y periodísticas que conscita – siguiente capítulo: la disputa sobre que ocurre en Tambogrande como ejemplo de lo que puede pasar en Majaz: ver artículo de la República y post en el Utero – dos pleitos entre periodismo y gobierno acaparan la atención.

El primero tiene que ver con la negativa de Radio Cutivalú a pasar un spot publicitario del Ministerio de Energía y Minas sobre la consulta popular en Majaz. El debate se centró sobre si había una censura al Estado – cuestión que parece dificil de sostener jurídicamente, dado que el Estado no tiene derechos fundamentales – o si es que había una falta de equilibrio informativo de la estación radial.

Tanto el Instituto Prensa y Sociedad como Augusto Alvarez Rodrich, bajo criterios similares, han indicado que Radio Cutivalú tenía el legítimo derecho de decidir pasar o no publicidad estatal – lo que no quita que es siempre mejor tener equilibrio informativo, al margen de la línea editorial de cada medio – y, como agravante del caso, el anuncio publicitario no tenía a un responsable sindicado y, además, contenía información falsa. Rosa María Palacios ha expuesto otros argumentos que intentan señalar que la publicidad estatal sobre el ejercicio de derechos políticos sí estaría cubierto bajo el mismo manto protector de la libertad de expresión (es decir, no podría ser objeto de “censura previa”) e indica que la publicidad engañosa puede ser sometida a INDECOPI, pero no a un filtro de parte del dueño. Como dice Rosa María al final de su intervención, este es un caso como para que el Tribunal Constitucional determine los alcances de la publicidad estatal.

El segundo caso se ha producido en Pisco. A través de las ondas de Radio Orión se propagaba el rumor de que la intensidad del terremoto en Pisco había sido mayor a 8 grados, con lo que los pobladores podrían reclamar la condonación de sus deudas. Claro, una mentira del tamaño de una catedral. ¿Consecuencias? Ayer, de madrugada, Radio Orión fue cerrada. Y aunque viene siendo claro que esta estación operaba de manera tal hace varios años, la oportunidad en que se produjo este hecho parece ser inoportuna, dado que la radio era bastante crítica de la acción del gobierno en la zona del desastre y, claro, ha terminado sacando las suspicacias a flote.

A tal grado llegan las patinadas que el habitualmente mesurado El Comercio ha sacado un editorial indicando su alarma por estos hechos que, claro, hay que sacarlos del esquema “mis amigos de mis enemigos son los buenos” y verlos en todos sus matices. Igual, el gobierno termina siendo, una vez más, su propio complotador.

PERIODISTAS EN APUROS


Dicen que el periodismo es una de las profesiones más amenazadas. De hecho, basta ver cualquier informe de Reporteros Sin Fronteras o las alertas del IPYS para darnos cuenta de los riesgos que se corren.

Pero muchas veces estos riesgos son producto del absurdo, la sinrazón, autoridades piconas por reportajes incómodos o un Poder Judicial obtuso. Más aún en países como los nuestros, donde el Poder Judicial no termina de ser un ente institucionalizado y respetuoso de los derechos de las personas. Esto ocurre con tres importantes periodistas de nuestro medio.

Augusto Alvarez Rodrich es víctima de las represalias por uno de los mejores reportajes de investigación que ha presentado su diario: el caso Tula Benites, la Canchaya del APRA. Dado que el tio de Tula, Walter Vasquez Bejarano, ha sido involucrado en el caso, a AAR se le han ido los leones judiciales: el reportero y el fotógrafo que hicieron la nota tienen dos denuncias en las Comisarías de Santiago de Chuco y San Isidro, mientras que el tío de Tula ya amenazó con iniciar un proceso judicial.

Juan Carlos Tafur ha sido condenado por tres reportajes sobre la fuga de un narcotraficante, en los que se encontró responsabilidad a la jueza encargada del caso. Tafur ha indicado que el próximo miércoles la Corte Suprema celebrará la audiencia final. Viendo los alegatos del caso, suena bastante inverosimil que te procesen por presentar una noticia con pruebas.

Finalmente, Marco Sifuentes y Paola Ugaz han documentado el caso de Pedro Salinas. El autor de “Mateo Diez” escribió una columna llamada Lampa, en la que termina comparando a esta ciudad con Juliaca, con escatológica analogía al final. La comprensible iracibilidad de los juliaqueños parece ser manipulada por su alcalde David Mamani, quien parece aprovechar el pánico para ocultar la poca transparencia de su gestión municipal. Y, para ello, el alcalde ha demandado por 50 millones de dólares a Salinas, cantidad que el pobre Pedro no sacaría ni vendiendo su consultora.

Si sumamos a esto el caso de Nelson Manrique, vemos que muchas autoridades siguen pensando que las demandas a la prensa los libran de los anticuchos y la defensa de la verdad. Pero ello no debe impedir el ejercicio de la libertad de expresión, base de la democracia.

EXPRESO CALLA A BETO

Aunque estaba en un canal de antena fría, el programa de Beto Ortiz había logrado una significativa audiencia para los estándares del canal donde se encontraba. Incluso, en algún día, ¡Càllate, Beto! le ganó a La Ventana Indiscreta.

Ayer, que no vi programas a las 11 p.m., un amigo me aviso que el programa de Beto no había salido al aire. Me parecía raro, dado que era el rostro que más rating le daba al 11.

Sin embargo, hoy Correo da las razones: el único auspiciador del programa, el diario Expreso, presionó para cerrarlo. ¿El motivo? Unas declaraciones de Ortiz, en un programa de la semana pasada, en la que señaló que no compartía la línea editorial de Expreso. Y con la tolerancia que lo caracteriza, García Miró pidió la cancelación.

Mala suerte ha tenido Beto este año. Primero lo saca Genaro por un reportaje y ahora el diario más reaccionario del país lo deja sin chamba.

Ojalá los 4 integrantes de su equipo no tengan que volver a pasar por esto:

LA INTOLERANCIA DE JORGITO

“Su periódico está en una posición lamentablemente distinta a la del resto de la prensa nacional. Mientras la prensa nacional alienta la unión entre los peruanos, hay un diario que se ha dedicado a bombardear…”,

Estas declaraciones no corresponden al gorila venezolano que funge de dictador de su país, sino, nada menos que a Jorge del Castillo, Presidente del Consejo de Ministros.

¿A quién se las dirigió? A un reportero del diario La Primera, quien le preguntaba al Primer Ministro por los cuestionamientos hechos hacia Julio Favre, el encargado de la reconstrucción del sur.

Peor aún, la pataleta del número 2 del gobierno continuó así:

“Usted está en su derecho y nosotros respetamos tanto la libertad de prensa que hasta le ponemos (a ustedes) aviso del Estado el día de hoy. Abra su página para que vea”

Varios comentarios.

Particularmente, no siempre estoy de acuerdo con la línea editorial de La Primera. Se que intenta ser un periódico de izquierda, de oposición militante al gobierno y que pone ideas distintas sobre la mesa, pero justamente ello termina confundiendo línea editorial, opiniones, investigación e información en un solo saco. Echar la culpa del desastre del terremoto del sur al “modelo económico neoliberal” o cuestiones por el estilo, hacen que, a pesar de leerlo todos los días, tome con pinzas las informaciones que saca todos los días, incluyendo la seria denuncia contra Favre de participación en actos violatorios de los derechos humanos.

Sin embargo, todo medio tiene el derecho de tener la línea editorial que quiera, sea de izquierda, derecha, democrática, autoritaria y no por ello debe hostilizarse. Se puede discrepar, evidentemente, con lo que publica, pero, si eres autoridad pública, no puedes hacer una pataleta como la que el Primer Ministro hizo, más aún, cuando – y hasta lo dice una revista tan cercana al actual gobierno como Caretas Favre si tiene varias cosas por las cuales debería pedir disculpas o dar explicaciones.

Finalmente, y como lo ha señalado Gustavo Gorriti, la publicidad estatal no es algo discrecional del Estado, de acuerdo a la la línea editorial. Quizás estas declaraciones expliquen porque a Garrido Lecca le salvaron la cabeza, a pesar de las mermeladas.

PD: Mi solidaridad con Juan Carlos Tafur, a quien el programa Prensa Libre – conducido y dirigido estas semanas por Sol Carreño – no citó como fuente de un reportaje sobre las corruptelas en INABEC, tema iniciado en su programa.

NADA QUE VER…POR LA CENSURA

Nada que Ver era parte del espacio Políticamente Incorrecto, una de las nuevas propuestas de Sony hechos especialmente para América Latina. En esta suerte de South Park light, los muñequitos representaban a los presidentes más conocidos de la región: Chávez, Evo, Uribe, Lula, Kirchner, Alan y Bachelet.

Pues bien, en Chile se armó un gran escándalo por la escena final del capítulo de la semana pasada: una parodia de los talk shows – conducido por Kofi Annan, el ex Secretario General de la ONU – que, para el diario Las Ultimas Noticias, era poco menos que una afrenta para la presidenta de Chile.

Como señala OcraM, cosas muchas más fuertes se han visto en televisión. Y peores parodias se han hecho a la presidenta chilena, como las que El Especial del Humor perpetró en una época con el Gordo Cassaretto a la cabeza.

Paréntesis: Por cierto, también hay una jocosa foto de los dibujos de Alan y Uribe en un cabaret.

La polémica se desató en Chile. El diputado Marcelo Forni (de la pinochetista UDI) puso el grito en el cielo y planteó una denuncia ante el Consejo Nacional de Televisión. El vicepresidente de esta entidad, Hernán Chadwick, dijo que se estaba atentando contra la dignidad de las personas. Y el Comité Pro Defensa Ciudadana había manifestado su protesta contra Forni y Chadwick, ante lo que era claramente un intento de censura.

Golpe de Imagen: Sony anunció frente a la polémica desatada que incorporaría al difunto dictador Augusto Pinochet en próximos capítulos de Nada que Ver.

Pero hoy todos los medios latinoamericanos destacan que los dibujos animados han sido sacados del aire, horas antes que se emitiera el tercer programa. Vía La Tercera de Chile:

En un comunicado muy al estilo “irreverente” que caracterizaba al espacio, la empresa anunció el fin de la serie animada.

“Lo hicimos de nuevo. No es la primera vez que prometemos algo, y lo cumplimos. Dijimos que haríamos la serie más irreverente e inútil jamás vista antes en televisión por cable. Parodiamos de la forma más irracional e infame a personajes insólitos en Nada que Ver. Y la gente nos vio. Pero hubo siempre una advertencia: A alguien botarían por esto. Y así fue”, explica el comunicado.

Ahora “los guionistas están en un rincón del salón. Volteados, mirando hacía la pared. Alguien los regañó, y feo. A alguien botaron por esto.Y de Nada que Ver quedará evidencia en http://www.canalsony.com. Seguiremos, eso sí, burlándonos del mundo los martes, en la hora PI. De eso, que no quede la menor duda. Ahora Nada que Ver, no será visto en las pantallas de Sony Entertainment Television”, concluye.

Y luego del comunicado en joda, ya en serio, los directivos de Sony indicaron que la medida se tomó por el impacto y polémica que tuvo la serie en Chile. Cualquier parecido con el caso Piero Quijano no es mera coincidencia.

No me extraña que esto ocurra en Chile. Hasta hace pocos años, nuestro vecino del sur tenía un Consejo de Calificación Cinematográfica que tenía a su cargo un sistema de censura abierta para la exhibición de películas. Así, fueron censuradas obras como Brian’s Life (la parodia de los Monty Python sobre Jesús), Il Casanova de Federico Fellini, Missing (sobre los desaparecidos en Chile, ya se imaginan cuando fue censurada), Pepi, Luci, Bom y otras chicas del Montón (el primer Almodovar) o Bilbao (del polémico Bigas Luna).

Pero, el caso más grosero y conocido fue el ocurrido con La Ultima Tentación de Cristo, la película de Martin Scorsese basada en una obra de ficcion de Nikos Kasantakis sobre Jesús de Nazaret.

Luego de 8 años de censura, en 1996 el Consejo de Calificación Cinematográfica había autorizado su exhibición para mayores de 18 años. Inmediatamente después, 7 abogados presentaron un recurso de amparo contra dicha decisión, por y a nombre de Jesucristo (no, no es broma), la Iglesia Católica y por sí mismos, por considerar que la cinta ofendía la reputación de Cristo y de los católicos. El entonces conservador Poder Judicial chileno dio la razón a los demandantes. El caso llegó hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que indicó, de manera clara, citando a una sentencia de su par eutopea, que la libertad de expresión no solo se aplica para las informaciones o ideas que son favorablemente favorecidas, sino para aquellas que chocan, inquietan u ofenden al Estado o a una fracción cualquiera de la población (¿escuchaste, Alan?). Y, sobre el caso en particular, señaló que no estaba permitida la censura previa por los motivos alegados por los demandantes, por lo que la película debió ser exhibida.

Como vemos, los políticos chilenos suman otro papelón más a su cuota de pacatería y censura. Lástima que algunos aquí en Lima quieran seguirles los pasos.

MAS SOBRE EL TEMA:
Radio Cooperativa de Chile: You Tube saca el video de las caricaturas.
La Nuez también comenta el caso.
La Tercera: Diputado que protestó contra la serie pide regular programación de televisión por Cable.

¿LIBERTINAJE DE EXPRESION?

Varios hechos coincidentes han producido que se vuelva a reabrir el debate sobre la libertad de expresión.

Por un lado, las posiciones a favor y en contra del cierre de RCTV y el rol de los medios de comunicación, a los que los defensores de Chávez acusan de ser “vendidos al sistema”.

Por otro lado, la conferencia del periodista Manuel Jesús Orbegozo, titulada El Boom de los Blogs y el Libertinaje de Expresión, frase esta última que ha suscitado todo un debate en la blogósfera lorcha.

Finalmente, el polémico artículo de Mario Vargas Llosa que, a partir de la publicación de las fotos de Cecilia Bolocco, reflexiona sobre la banalización de la esfera pública y hasta que punto la libertad de expresión puede tener límites más allá de los que señalan los tratados internacionales de derechos humanos.

Como era de suponerse, no ha faltado quien ha tratado de sacar agua para su molino, señalando que el artículo de MVLL se refería a los llamados blogs basura – discusión que no pienso reabrir aquí. Lo único que puedo anotar es que Vargas Llosa no señala que debe censurarse el contenido de los medios, así que aquellos que con ínfulas censoras debieran leer más detenidamente el último párrafo del artículo del escritor.

Sin embargo, hay un debate mayor que sí se desprende del artículo del más célebre de nuestros escritores: ¿En qué consiste la “banalización de la esfera pública? ¿Son los medios los responsables de la creación de la “civilización del espectáculo”?

Hoy Santiago Pedraglio intenta hacer una respuesta a Vargas Llosa, desde su posición de izquierda. Para él, la llamada “civilización del espectáculo” es producto de los defectos de los dos valores que el escritor defiende: la libertad y el mercado. Quizás Pedraglio, quien es una de las personas más inteligentes de la orilla izquierda, podría hacerse estas dos preguntas. La primera: ¿es el mercado el culpable de una crisis de valores o de un decrecimiento en el nivel del debate público? La segunda: ¿quién debe regular y qué debe regular, de acuerdo a lo que señala en su comentario? Ninguna de las dos cosas queda meridianamente establecida en su texto.

Coincido en que el nivel del debate público en los medios de comunicación es bastante pobre. Pero creo que las causas no están en los medios de comunicación social o en el mercado.

Una de las cuestiones que frecuentemente se plantea un críticos de los medios como Fernando Vivas es ¿deben cumplir un rol de “educación”? No. Su objetivo no es la formación académica de las personas. Pero al ser los principales formadores de opinión pública de este tiempo, pueden mejorar su nivel, por lo que puede (y debe) reclamarse esa mejoría, pero no por ello tiene que venir alguien a imponernos que ver o que no ver (sino veamos el ejemplo de Chávez en Venezuela). Cabe recordar también que los medios terminan siendo – en parte – reflejo de la sociedad en la que se desarrollan.

Noto, además, dos obsesiones de quienes tratan este tema en las orillas opuestas: por un lado, el escándalo frente a la cultura popular, casi como una pose de “yo soy más culto que el otro”; del otro lado, una teoría de la conspiración sobre “lo que los medios se callan”.

Sobre lo primero, conversando con un amigo llegabamos a la conclusión de que en realidad la cultura popular puede tratarse con altura y nivel tanto en los medios como en el círculo académico. Menospreciarla al punto de señalar que no existe o tratarla como si fuese una “noticia pintoresca” es negarle su reconocimiento como parte de las manifestaciones de la gente. A mi me parece igual de culto un ensayo de Levinas, como un estudio antropológico sobre Trampolín a la Fama o un buen reportaje sobre los graffitis o la Muñequita Sally. Esa obsesión por lo “culturoso” ha creado una suerte de snobismo culposo.

Del otro lado, la existencia de medios como internet o los blogs hecha por tierra las cuestiones de la manipulación mediática. Existe en este momento tanta información como nunca hemos tenido. Y varios de los profetas de la postura del complot terminan siendo tan o más tendenciosos que los medios a los que critican. Quizás el caso más claro, por lo cercano a nosotros, es el de Guillermo Giacosa, una persona medianamente inteligente, pero que desde un tiempo a esta parte termina viendo que todo aquello que se oponga a Estados Unidos es per se bueno, Chávez incluido.

Termino. Creo yo que los términos del debate público pueden modificarse – y de hecho ya se están haciendo con los blogs – pero no creo que para ello deba existir un ánimo censor. Si se quiere que se traten temas de fondo en los medios, quizás haya que buscar fórmulas más imaginativas o creativas de hacerlo. Y claro, hacer un esfuerzo por tener una educación de mejor calidad, pues de lo contrario, seguirán siendo pocos los que intervengan en la esfera de la opinión pública o lo harán de manera desinformada. Un sistema educativo que ayude a discenir y ser críticos es quizás la mejor herramienta para tener una mejor ciudadanía.

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Mario Vargas Llosa y la sociedad del espectáculo