LA CONFIANZA Y LA EDUCACION

Muchas veces me he preguntado a mi mismo porque no funcionan las políticas públicas en el Perú. Claro, la primera respuesta que inmediatamente se me puede venir a la mente es su inexistencia, pero otra buena explicación – y que comenzó a ser pertinente desde que ví el tema de minería y comunidades – es la desconfianza que suscita el Estado en un buen sector de la población, en particular, a quienes se dirigen los planes que supuestamente deberían beneficiarnos a todos.

Algo de ello es lo que viene pasando en el sector Educación. Vía el blog Menos Canas nos podemos enterar de lo que viene pasando con las capacitaciones de maestros: éstas se están realizando desde hace 5 meses y el Ministerio de Educación se comprometió a entregar una suma de 50 soles como estímulo a la capacitación y para, además, cubrir el costo de la pérdida de trabajos eventuales a las que nuestros docentes se dedican en muchas ocasiones por los exiguos sueldos que reciben.

Esta situación motivó que los profesores se quejaran y que muchos de ellos boicoteararan los exámenes de medición de la capacitación que se realizaron el fin de semana.

La situación es más complicada que el no pago de este estímulo y el posible peligro que corre la validez de los pocos exámenes que se rindieron el fin de semana. Ya en la discusión de la Ley de Carrera Magisterial , nos percatamos de los errores de enfoque que existen en la esquina de Cavallini y Van de Velde, en San Borja, donde queda la oficina de José Antonio Chang. En lugar de vender las bondades de la norma, el gobierno y sus aliados mediáticos tomaron esto como una guerra contra el SUTEP, pero terminaron satanizando a todos los maestros.

A ello se sumó algo que denunció Rosa María Palacios en su momento: cientos de profesores le escribían preocupados pensando que sería el carnet lo que primaría a la hora de la evaluación. Y la reciente medida de nombrar a 25,000 profesores sin tener el Reglamento de la Ley de Carrera abona en esa misma sensación de sospecha frente a lo que ocurre con relación a las supuestas mejoras de la situación magisterial.

Y para complicar más el panorama, tenemos a un Ministro que, lejos de dar explicaciones, parece estar más concentrado en sus negocios informáticos y universitarios, lo que le resta credibilidad ante los docentes y, claro, los dirigentes del gremio que no quieren que nada cambie tienen allí la ganancia lista para azuzar a otro tipo de medidas.

Si se quiere mejorar las condiciones de calidad de los docentes, pues el primer paso a tomar es que los canales de comunicación funcionen y que se cumpla aquello que se promete. De lo contrario, tenemos dos problemas: la sospecha natural de los maestros, que desconfiarán de cualquier otra medida de este tipo, y el desorden en establecer una política esencial para el desarrollo del país. Pues cuando hablamos de educación no solo hablamos de mejorar capacidades intelectuales, sino de formar personas. Y esa facultad pedagógica parece estar fuera de las acciones y columnas presidenciales.

ACLARANDO POSICIONES

En este blog y en el de Marco Sifuentes, se ha desatado un debate acerca de las detenciones de los dirigentes del SUTEP y del ex parlamentario Javier Diez Canseco. El debate no solo ha comprendido el hecho de las detenciones en sí – a esta hora, varios de los ayer retenidos, incluyendo a Diez Canseco, han recuperado su libertad – sino también sobre las protestas sociales, las posiciones de izquierda y derecha, Ollanta Humala y las posiciones frente al gobierno de Alan García.

Por ello, creo que es necesario aclarar algunos puntos sobre mi posición personal sobre todos estos temas.

Sobre el tema coyuntural que motivó el comentario de ayer, luego de ver las imágenes en los dos programas de las 11 de la noche, debo señalar algunas cosas.

Por un lado, la marcha de ayer no era autorizada y, por tanto, se tenía el perfecto derecho de impedir el desorden del tránsito en la ciudad. Ello no implica que apruebe los golpes y patadas que miembros de la Policía dieron a los dirigentes del SUTEP. El respeto a la ley y a los derechos de los demás, que las fuerzas del orden deben garantizar, no implica que la autoridad tenga carta blanca para abusar de su poder.

Por otro lado, en el caso de Javier Diez Canseco, no se ha podido ver una agresión de su parte, pero si un forcejeo en que teníamos a 10 policías rodeándolo. Ratifico mi opinión de ayer, en que creo que su detención fue arbitraria.

Creo en el legítimo derecho que tiene la gente a protestar por aquello que le parece injusto. Pero ese derecho, como todos, tiene un límite claro: los derechos de los demás. Los bloqueos de carreteras son una modalidad penalizada por la ley y, por tanto, aquellos que los practiquen o los azuzen como medio de protesta deben ser sancionados. Es un mínimo de orden que un país civilizado, como el que pretendemos construir, debe mantener para canalizar lo que, en muchos casos, son demandas plenamente justificadas.

En el caso particular de la huelga magisterial, hay que separar dos cosas. Por un lado, una Ley de Carrera Pública Magisterial que, luego de revisarla exhaustivamente, resulta ser adecuada para dos objetivos claros: mejorar la calidad de vida de los profesores – quienes se encuentran mal pagados y con condiciones de trabajo que francamente son inaceptables – y tener reglas claras en el ingreso y salida de los profesores, estableciendo criterios claros de evaluación. Quizás hay aspectos de la Ley que puedan mejorarse, pero la norma, en términos generales resulta siendo adecuada.

Por otro lado, el gobierno erró tremendamente al vender una norma solo como una ley de despidos, haciendo eco de lo que los aúlicos de una derecha cavernaria quieren conseguir: que cualquier resquicio de izquierda o afectación de lo que consideran sus intereses particulares desaparezca. Basta leer los editoriales de Expreso o las columnas de Aldo Mariátegui para notar el odio que destilan frente a todo aquel que piensa distinto a ellos.

Lamentablemente, eso también pasa en el lado zurdo más radical y varios de los comentarios a los blogs antes mencionados van en esa línea. Como se mencionó como réplica a estos comentarios, ocurre la siguiente ecuación:
Zurdos:
JDC = bueno
todo lo que él critica = malo
Derecha extremis:
JDC = malo
arrestarlo = bueno
Opositores a Alan:
el gobierno = malo
todo lo que se oponga a él = bueno

Esto, en todas partes del mundo, se llama maniqueismo y, como análisis político resulta siendo realmente pobre, pues no permite ver que los procesos políticos, sociales y económicos, como todo en la vida, son mucho más complejos de lo que el simple blanco – negro nos hace aparecer.

Con respecto a la izquierda, recuerdo un post que hice en plena campaña electoral llamado Esquizofrenia Zurda. En él analizaba como los tres grupos políticos que se presentaban con banderas de izquierda tenían diferentes banderas y signos. Los radicales que seguían teniendo un programa al estilo Oxigeno (es decir, full década de los 80’s), los democráticos y modernos que habían comprendido las bondades de la democracia y el mercado pero que seguían aspirando al cambio social y a la consolidación de los derechos humanos (lo que yo llamo, más bien, liberales de izquierda) y aquellos, como Javier Diez Canseco, que eran los que padecían realmente de esquizofrenia, pues no sabían si seguir cantando “Hasta Siempre Comandante”, aplaudir a Chavez y auparse a Humala, o si ir por el camino que la izquierda chilena – incluso la más radical – u otros países en la región han seguido.

Lo que critico en personas como Diez Canseco no es su trayectoria moral, tanto en lo público como en lo privado, sino que terminen aplaudiendo a dictadores como Fidel Castro, Hugo Chávez o a aprendices de tiranos como Ollanta Humala. Y es que, como lo conversaba con varias personas en estas horas, esta parte de la izquierda peruana construyó una utopía sobre la transformación social que era muy valiosa en muchos casos, dada la pobreza y la marginalidad subsistentes en nuestro país, pero que olvidaba que sin democracia y sin legalidad cualquier cambio es efímero, pues dura lo que el voluntarismo del gobierno de turno propone y puede terminarse vulnerando las libertades en nombre de una supuesta utopía igualitaria.

Y sobre Humala, me remito a un comentario previo a la segunda vuelta electoral:

Como toda persona que desconoce que la separación de poderes y funciones es consustancial a la democracia y a cualquier Estado que pretenda funcionar de manera adecuada, Humala nos vende la idea de que él y sólo él podrá encabezar una “gran transformación”, que con su mera voluntad se bajarán los combustibles al 30%, que por su mera imposición cambiará las reglas de juego, tanto las de la Constitución como los de los contratos de concesión, que por ser él quien lo decrete “nacionalizará” actividades económicas, sin precisarnos aún que es lo que ese vocablo, que tanto nos evoca a Juan Velasco Alvarado, significa.

Su impronta militar y su formación familiar hacen que Ollanta sea poco proclive a consensos y entendimientos, lo que es pernicioso para cualquier sistema democrático, en la que la voz de las minorías debe respetarse y en la que los acuerdos políticos – ojo, no las componendas – deben primar en los temas importantes.

No puedo votar por Humala, en suma, porque veo en él, nuevamente, la perversión de la política y la economía, aplicando una receta económica ya fracasada y con una vocación por la impunidad.

Ciertamente, el gobierno de Alan García ha cometido serios errores, sobre todo, en lo que respecta al campo de la institucionalidad, los derechos humanos, la lucha contra la corrupción y la impunidad. Y ha sido incapaz de generar consensos e improductivo para atender a los sectores que no votaron por él, aunque debe reconocerse que ha sabido mantener la estabilidad económica y tener algunas medidas puntuales que considero acertadas. La encuesta nacional de la PUCP, realizada a un año de mandato, confirma un bajón significativo en la popularidad del mandatario, que ya había sido registrado por la Universidad de Lima.

Pero a pesar de los errores, groserías, exhuabruptos y tensiones con el Presidente y las abiertas discrepancias que este espacio mantiene con su persona, no estamos a favor de cualquier interrupción del mandato constitucional o de intentos claros de sacarlo del poder. Eso sí, este blog seguirá estando alerta sobre aquellos actos que merezcan nuestra atención sobre la conducta del Gobierno en general, lo que no quiere decir que la oposición no deba ser criticada, tan o más que quien está en Palacio de Gobierno.

MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: Ministro de Economía admite que la mejora no llega a todos los sectores del país.
Perú.21: En Trujillo, manifestantes intentan a acercarse a Alan
Fernando Obregón: La izquierda en el Perú. Ni calco ni copia, solo creación heroíca.
Y demostrando que no aprenden, congresista aprista Edgar Nuñez ataca a Defensora del Pueblo a través de El Peruano.

EL SUTEP, EL GOBIERNO Y LOS DEMAS


La co-responsabilidad de los actores en la crisis de la educación peruana

Nueva huelga magisterial. Siempre de carácter indefinido. Siempre con los mismos actores. Siempre con las mismas antojeras de ambos lados.

Hace unos meses, cuando escribía sobre las protestas ante la anunciada evaluación a los maestros, decía lo siguiente sobre el SUTEP, opinión que no modifico en una sola línea:

La visión que tiene el SUTEP de la educación sigue anclada en los años 70, cuando el mundo era otro y la educación peruana sí merecía el nombre de tal (aunque ya comenzaba a dar signos de su visible deterioro). Aun se sigue pensando en una educación gratuita para todos, cuando es necesario que quienes puedan pagar aunque sea una cantidad simbólica lo hagan. Se continúa pensando en términos de una estabilidad laboral que inmovilice ante el mal rendimiento. Se sigue pensando en términos del “empleador cuco que sólo quiere despedirme”. Se sigue pensando que la confrontación es la única vía para hacer cosas. Y se nota la carencia de ideas que tienen los dirigentes del SUTEP sobre que hacer con la educación peruana, pues siguen pensando que “sólo el cambio del modelo económico” será la condición necesaria y suficiente para que el sistema educativo funcione de verdad.

El tema central para el sindicato es que ha sido capturado por dos grupos que no practican la democracia hacia adentro y uno – liderado por Robert Huaynalaya -en el que se puede discutir incluso si es que no está ya incurso en una vertiente cercana a la lucha armada. Claro, Huaynalaya tuvo apoyo aprista durante el gobierno de Toledo, como lo ha recordado Rosa María Palacios.

Incluso, aunque de manera tímida, Ollanta Humala acepta que el dominio de Patria Roja en el sindicato de maestros contribuye al problema de la educación. Hay un claro consenso mínimo de que los liderazgos radicales le hacen mal a la legitimidad de las demandas de los profesores – muchas de ellas, bastante justas, sobre todo las que se refieren a su calidad de vida – y a la calidad de la educación peruana.

¿Pero el SUTEP es el único responsable de esta situación? No. El gobierno tiene su cuota de responsabilidad en este problema, tanto en no saberlo afrontar de manera adecuada, como en empujar a la radicalidad al sindicato.

Como sabemos, este nuevo pleito tiene su nombre: Ley de Carrera Pública Magisterial. Una norma que puede servir claramente para que los maestros tengan oportunidades para mejorar su calidad de vida y de condiciones, pero que, torpemente, el gobierno – y gente como Aldo Mariátegui – la vende como la manera de acabar con el sindicato. Y claro, con eso abonas más gasolina al fuego y le das pretextos a la gente de Patria Roja y Huaynalaya para radicalizarse aún más.

Como lo ha expuesto brillantemente Constantino Carvallo:

Hay otro modo de hablarles que llamarlos sinvergüenzas y no distinguir la dirigencia de la legión de maestros, entre los cuales hay miles de profesionales serios que con sus atenciones a los niños impiden que este país se autodestruya más? ¿No puede el gobierno seducirlos a ellos? ¿Hablarles de pagarles mejor, de mejorar su situación, de convocarlos para participar en una reforma de la que son actores necesarios? No. La ley se vende por el lado más prepotente: evaluar, despedir. Y se impone abusivamente en la Comisión de Educación.

Resultado: convertir ahora al sector más duro del Sutep en protagonista y acentuar la desconfianza de los maestros, los correctos, aquellos a quienes, humildemente, debiera dirigirse la acción gubernamental.

Federico Salazar más bien acentúa los errores del gobierno en otro punto: dejar de lado el tema de la capacitación, que tan bien sirvió para vender al público en general y a los maestros cuando se aplicaron las evaluaciones. Y además hace una pregunta de fondo: ¿Un examen escrito es la única forma de saber cual es el rendimiento de los profesores? Quizás el ministro Chang pueda respondernos a esa pregunta.

Y para culminar con la serie de errores gubernamentales, una nueva provocación del gobierno. Esta se llama Declaración de la Educación como servicio esencial, eufemismo que sirve para restringir el derecho a huelga. Sin embargo, cuando uno lee las interpretaciones hechas por la OIT a sus Convenios sobre Huelga en el sector público, se da cuenta que “servicio esencial” es solo aquello que afecte a la vida o a la seguridad de las personas. Y la educación no está comprendido en este concepto. Solo en caso de huelgas prolongadas, la OIT acepta que una actividad se considere como servicio esencial, pero solo para tener un servicio mínimo. Es decir, si la gente del SUTEP ha sido bien asesorada, le va a ganar la demanda de acción popular que le ha interpuesto al gobierno, por la vulneración de un derecho fundamental.

Y en el medio de todo, alumnos que no pueden educarse de manera adecuada, padres de familia desesperados y una ciudadanía confundida. En esto, tanto el SUTEP como el Gobierno merecen un 05, por lo que ambos le hacen a la educación peruana.

ACTUALIZACION (02:50 PM):

Y confirmando que la “estrategia” del gobierno es el insulto, hoy Alan se despachó con un discurso furibundo en una inauguración en Surco. Y de ello se deja constancia en la propia web de la Presidencia de la República. Aquí los parrafitos más, ejem, resaltantes:

“Quiero enviar un mensaje de absoluta tranquilidad contra todo lo que dicen: Los fundamentos económicos del país están sólidos y el Perú avanza, hay un poco de ruido en el techo, ruido de exageración, de revancha, de extremismo, ruido alentado desde afuera, pero los fundamentos están sólidos, el edificio está firme”.

“Todos saben que los gatos maullan y lloran en las noches, especialmente cuando han perdido las elecciones(…). Hemos tomado un camino democrático y un camino de construcción y de inversión y esto no va a cambiar; no zapatees, espera la elección del 2011 si puedes. Hay que hablarle con tranquilidad y serenidad al país para que no se deje engañar por el cuento de los fantasmas

Don picón, don criticón, don comechado están siempre queriendo detener el rumbo del Perú, pero el Perú no se va a dejar detener porque ya tomó un camino. Hay muchos comechados que no quieren ir a dar clases, no quieren capacitarse, lo que queremos es que a nuestros hijos les enseñen bien”

Gracias Alan, así les das más pretextos a los radicales.

Y claro, van a tener más luego de lo que ha ocurrido esta mañana en Huancavelica. La menor Janeth Sánchez falleció al caerle una piedra durante una manifestación del SUTEP, por lo que 14 maestros han sido detenidos para que declaren sobre las circunstancias de la muerte de la menor.

La radicalidad va tomando extremos que no queremos que vuelvan al país, tanto de un lado como del otro.

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Pepitaspuntocom describe el discurso de García de esta mañana.