EVALUANDO LA EVALUACION

Los resultados del examen tomado a los docentes para su nombramiento nos han vuelto a mostrar la improvisación, la poca transparencia y la ausencia de implementación de un Proyecto Educativo Nacional.

Sin duda, un examen era mejor que la controvertida norma del tercio superior para poder saber quienes eran las personas adecuadas para acceder a las plazas para docentes que el Ministerio de Educación. Sin embargo, vale la pena preguntarnos si es que un exámen de conocimientos es la única manera de saber quienes son las personas más capacitadas, dado que también se requiere ver la forma en que el docente puede transmitir sus conocimientos a los alumnos. No solo se requiere ver si es que el maestro sabe su materia, sino también si es que cuenta con la metodología y la cancha suficiente para enseñar. Creo que un sistema que combine ambos elementos debe ser el utilizado para próximas evaluaciones o concursos públicos.

Otro aspecto de fondo a considerar es lo que se refiere a la capacitación docente. Sin duda, existen maestros que se han dado el esfuerzo de ir todos los fines de semana a los cursos dictados en varias universidades para buscar la mejora de su nivel de preparación. Pero habría que hacer algunas preguntas que el MINEDU no puede contestar con evasivas: ¿Qué es lo que se está enseñando a los maestros? ¿Se hace la capacitación considerando que hay docentes que dictan para primaria y para secundaria? Y en provincias, ¿se toma en cuenta el contexto regional y local para los ejemplos básicos?

En lo que se refiere al examen en sí, queda claro que la transparencia ha sido escasa. Los reportes de Rosa María Palacios y Enlace Nacional nos demuestran que existen quejas fundadas respecto a tres puntos claves: la venta de exámenes de manera previa a la evaluación, la lentitud en la presentación de resultados y la poca claridad en las indicaciones que revelan incompetencia. A estos aspectos, debe sumarse el hecho de que la prueba no haya sido presentada al público, para verificar si es que se diferenciaron o no las especialidades o se trata de un exámen único. Palacios mencionó que ESAN preparó 4 pruebas y se escogió 1 de ellas para tomar, horas antes de la evaluación. ¿Sobre qué criterios se prepararon dichas pruebas?

Y para comprobar la improvisación, el Ministro Chang ha anunciado que se contratará a maestros desaprobados para cubrir las plazas vacantes. Si eso se hace, pierde sentido el gasto en hacer una evaluación de este tipo, dado que se seguirá contratando a personas que, para los estándares del MINEDU, no están capacitadas. El Ministerio se contradice a si mismo.

Pero además de este tema, hay otros de fondo en la educación peruana, que solo dejo como preguntas.

1. Las metas del PESEM: La semana pasada tuve la oportunidad de leer el Plan Estratégico Multianual 2007-2011 del Ministerio. Y de este documento me llamaron la atención las metas que se habían impuesto para el cierre del gobierno. Así, para el 2011 se espera conseguir que el 25 % de los alumnos que concluyen secundaria tengan un desempeño suficiente en matemáticas y que el 48% de los alumnos que concluyen secundaria tengan desempeño suficiente en comprensión lectora. Las metas parecen ser, desde un punto de vista meramente estadístico, aparentemente realistas. Sin embargo, y considerando de la educación tiene como misión central formar a seres humanos que sean mejores personas, ciudadanos y trabajadores, esto me suscita dos preguntas: ¿Qué pasa con los alumnos que quedan fuera de estos porcentajes, los descartamos del mercado laboral? ¿Y qué tipo de calidad de conocimiento adquirirán los alumnos que se encuentren dentro de la meta del MINEDU?

2. Dejando de lado las problemáticas regionales y de género: A propósito del día de la mujer, Roberto Bustamante escribió un buen post sobre un tema del que ya he comentado en este espacio: la exclusión lingüística. Fenómeno que se presenta, a la par, en quechuahablantes y en mujeres. Copio uno de los párrafos de lo escrito por Bustamante, que muestra el drama que se vive:

En las distintas entrevistas realizadas, son las mujeres las que por un lado conservan el quechua, pero al mismo tiempo las que tienen un castellano “deficiente” (en el sentido de manejo de vocabulario y acceso a la escritura). Han tenido por lo general un acceso menor a la educación, y cuando la han tenido, seguramente han tenido un profesor como el que hemos citado. Su lengua materna (metáfora que liga la primera lengua con la madre, con el espacio doméstico, con el hogar y que nos empuja a pensar a la mujer como transmisora de cultura) es vista como algo plenamente oral, natural, casi genético. El castellano, por otro lado, es básicamente masculino, escrito, asociado a los espacios oficiales (colegio, municipalidad, cargos públicos). Si el quechua es actualmente sinónimo de pobreza, las mujeres quechuahablantes son más pobres dentro de las zonas pobres del país.

Todos estos temas deben ser parte de una discusión mayor. El Consejo Nacional de Educación la ha propiciado, pero se corre el riesgo de que el Ministerio nos deje con un CNE acrítico y que no pueda decir cosas como esta:

No basta declarar al PEN política de Estado. Su eficacia depende, en gran medida, de la capacidad para adecuar permanentemente la propuesta inicial con los requerimientos del desarrollo humano de cara a las exigencias de políticas-económicas y sociales de nuestro país, en el contexto de la globalización del mundo. Se requiere decisión política evitando rupturas y asegurando la necesidad de continuidad, más allá de la alternancia de los gobiernos.

Demasiado fuego artificial hay en el Ministerio de Educación. Hacerse preguntas clave y tener un norte nos vendría bien a todos. El futuro del país, realmente, depende que se hagan las cosas bien en este sector.

MAS SOBRE EL TEMA:
Javier Sota Nadal: Regiones deben encargarse de evaluación docente y MINEDU debe convertirse en ente normativo
Roberto Bustamante: Hechos en la reciente evaluación docente
Eduardo Villanueva: Tras la evaluación, ¿qué?
Laura Arroyo Gárate: Descentralización forzada

LA EDUCACION Y LOS TERCIOS

Como todos saben, ayer se hizo notar desde aquí que el Ministro de Educación no cumplío con el requisito del tercio superior en su paso por la PUCP. La denuncia ha merecido rebotes y también críticas, lo cual es bastante saludable en medio de lo monocorde que suele ser la información en el Perú. Y, quizás, como punto final sobre este tema, habría que mencionar que ello demuestra la ignorancia ministerial sobre lo que es el tercio y la diversidad en la exigencia de distintas universidades (cuestión que hasta Mercedes Cabanillas ha anotado).

Sin embargo, y como bien apunta Laura Arroyo Gárate, este pasaje de la vida de José Antonio Chang no debe hacernos perder lo que está en juego en realidad: la calidad de la educación en el Perú.

Ayer el gobierno tuvo que retroceder en su intento de imponer una norma inconstitucional e inconveniente. Así, en la mayor parte del país se tomará el 9 de marzo un examen único para obtener plazas de docentes nombrados y contratados. Si bien la solución no me satisface del todo – Lima, Callao y otras 4 regiones quedan fuera de esta prueba, debido a que ya aplicaron el criterio del tercio, lo que deja a las regiones de mayor número de alumnos en suspenso -, lo cierto es que esta medida puede ser un avance frente a lo que suponía un panorama gris en la educación peruana.

Mis reparos contra la norma del tercio superior los he explicado antes, pero valdría la pena resumirlos en cuatro puntos centrales:
1. Es una norma que se hace dentro de una disputa contra los maestros, a los que este gobierno ha tratado con la punta del zapato.
2. No soluciona los problemas de calidad de los institutos pedagógicos o de las facultades de educación, que es donde se encuentra el problema de la calidad de los nuevos docentes.
3. Posterga la adopción de reformas como la existencia de un sistema de acreditación independiente que pueda indicarnos que facultades de educación sirven y cuales no.
4. Está fuera del Proyecto Educativo Nacional, cuyos elaboradores, los miembros del Consejo Nacional de Educación, son ninguneados por el Ministro y, ahora, por el Presidente de la República
.

Lo peor del caso es que estos cuatro puntos reflejan claramente lo que ha sido la gestión del actual Ministro de Educación. Si el Ministro conoce que es lo que tiene que hacer para mejorar la paupérrima calidad y ha adoptado el Proyecto Educativo Nacional como su hoja de ruta, pues lo que tiene que hacer es aplicar dicho Proyecto, no adoptar medidas que no se condicen con el mismo. Una tarea de este tipo, por cierto, implica establecer alianzas con los maestros, lo cual, por cierto, no ha sido precisamente la característica del dueño de la Universidad de San Martín de Porres.

Y sobre este último punto también cabe recordar la serie de favores y compromisos que este gobierno ha adquirido con la Universidad del Ministro. Cabe preguntarse, con justa razón, si es que la demora o ausencia en la toma de algunas medidas que mejoren la calidad de la educación superior están en relación directa con dicha incómoda posición de Chang, la cual representa, desde mi punto de vista, un severo conflicto de intereses.

En resumen, a Chang no debe condenársele por sus notas, lo cual, a fin de cuentas, es un detalle anecdótico en medio del panorama antes descrito. Al actual Ministro de Educación debe exigírsele la renuncia no por sus omisiones o mentiras respecto de sus calificaciones en la PUCP, sino por las severas deficiencias de gestión que hemos reseñado y que siguen haciendo que la educación peruana esté en un déficit realmente espeluznante.

Y si queremos que los beneficios del crecimiento lleguen a todos y, por supuesto, contar con mejores ciudadanos, es necesario seguir en la batalla por mejorar la educación en el Perú. En ese pleito ya estamos, en esa lucha seguiremos.

MAS SOBRE EL TEMA:
Laura Arroyo Gárate: No cambiemos de objetivo
Federico Salazar: Gobierno quiere pelear, no educar
Antonio Zapata: El tercio superior
El Blog del Morsa: La Buena Educación
Eduardo Villanueva: Un ministro descolocado
Constantino Carvallo: Pasado Académico de Chang no es importante
Agenciaperu: Revelan que Chang no perteneció al tercio superior en la PUCP
El Mundo de Plástico: Tricampeones

CHANG SE HACE EL TERCIO

El señor Ministro de Educación, José Antonio Chang Escobedo, ha defendido a capa y espada la norma del tercio superior, por considerar que refleja un requisito necesario para la mejora de la enseñanza superior.

Pues bien, incluso el Ministro de Educación, como lo han informado diversos medios, ha mencionado que perteneció al tercio superior de su universidad.

Sin embargo, Chang olvida mencionar a que centro de educación superior se refiere.

Nuestro Ministro no ha colocado en su hoja de vida su paso por la Pontificia Universidad Católica del Perú, por la que estuvo cinco ciclos de su educación superior. En esas épocas y hasta la década pasada, según me recuerdan varios egresados PUCP, las notas se publicaban en la pared de cada facultad, con lo que todos podian saber quien era quien dentro de la Universidad.

De hecho, varios alumnos se acuerdan de Chang y no precisamente por su buen rendimiento. De hecho, el Ministro podría comentarnos como fue su historial académico entre sus ciclos tercero y quinto de la carrera, en los que llevó tres veces los mismos cuatro cursos, lo que ocasionó su salida de la universidad.

Es cierto que la exigencia del tercio superior no hace a un buen profesional o a un buen maestro. Susana Villarán, en un buen post, ha señalado lo importante de la experiencia y de otros requisitos para ser un buen docente. El problema aquí con Chang no son sus notas, sino su doble moral. ¿Por qué exige un requisito que ni siquiera pudo cumplir en sus años como alumno?

Y ahora vea de nuevo a los maestros, señor Ministro. ¿No se da cuenta de lo improvisada de su propuesta? ¿Su terquedad le ha hecho olvidar su propio pasado y que la capacidad y el mérito son los que deben ir de la mano? Sí, todos queremos que la educación peruana mejore, pero no con medidas improvisadas, tercas y que ni siquiera su principal propulsor puede cumplir con la misma rajatabla con la que quiere imponerla al resto del país.

Pelearse con los maestros es productivo para las tribunas, en un país donde la profesión de docente no es la más valorada, ni por el Estado, ni por la ciudadanía. Pero no para una educación que anda en estado comatoso. Como lo ha dicho Constantino Carvallo, aqui tenemos al paciente muriendo y el director del hospital se pelea con los médicos.

Y quizás, lo mejor para todos, es que el director de ese hospital llamado Ministerio de Educación se vaya de una vez a su casa.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Las tricas del Ministro Chang en la PUCP
Roberto Bustamante: El Ministro triquero
Fernando Tuesta: El Tercio de Chang
El Fondo del Vaso: El tercio de Chang tricampeón
Pepitaspuntocom: Ministro Chang fue echado de la PUCP

PLEITO SUPERIOR

Dentro de poco más de 15 días comenzarán las clases en los colegios. Sin duda, todos queremos que este año escolar no se vea interrumpido por una huelga y que, en términos generales, los alumnos tengan una formación mejor de la que se ha tenido el año pasado. El problema de la calidad de la educación es algo que todos los peruanos debemos enfrentar, pero, para ello, se requieren dos cuestiones: conocimiento del tema y vocación de diálogo.

Pero parece que mis vecinos del Ministerio de Educación no lo comprenden así.

A principios de año, el MINEDU anunció que, para el concurso de profesores contratados, solo podrían presentarse quienes estuvieran en el tercio superior de las Faculdades de Educación e Institutos Superiores Pedagógicos. José Antonio Chang vendió la medida como uno de los pasos más importantes para tener mejores docentes, cuestión que necesitamos a gritos en la educación peruana.

Sin embargo, desde que se ha anunciado este instrumento de política educativa – asumamos, por el momento, que Chang tiene alguna noción de la misma – los obstáculos y las críticas no han sido pocas.

Para comenzar y, tal como ha sido la tónica de esta gestión, el anuncio se ha producido en el marco de una disputa con los maestros. Como parece ser su estilo, Chang confunde a la díscola dirigencia del sindicato magisterial con todos los maestros. Creo que al Ministro le convendría conversar más con los docentes, para que conozca que ellos también están a favor de una política de mejora de la calidad educativa. Además, como en toda democracia que se precie de serlo, la forma de implementar las políticas se consulta, no se impone como si fuera una dictadura.

Yendo al tema de fondo, la idea del tercio superior no termina de convencer a nadie, salvo a los amigos del gobierno. Y es que parece que el Ministro se olvida que el tercio superior de la mediocridad en la que se debaten la mayor parte de los centros pedagógicos del país no supone una mejora en la calidad o que realmente se aplique el criterio del mérito.

Por ello es importante la implementación del SINEACE, el ente encargado de la acreditación educativa en el país, que esperamos se haga lo màs pronto posible y con el personal màs idòneo. Expertos con los que pude consultar esta semana me señalaron que el temor a la implementación del SINEACE está en que centros de educación superior bastante ligados a este gobierno no pasen la prueba. Y, como ya lo hemos visto antes, el Ministro prefiere su interés de bolsillo antes que el de la formación de niños y jóvenes en el país.

A estas dificultades técnicas se ha sumado la oposición de los Presidentes Regionales, quienes serán los encargados de implementar la controvertida medida. Para ellos, el hecho de que solo se permita el acceso a un grupo de personas a participar en el concurso para la contratación supone un tema de discriminación. Esta mañana escuché al Presidente del Poder Judicial señalar que el tema es algo más complejo, pues algunos requisitos podrían ser o no considerados como discriminatorios, según el cristal con el que se mire. Y es que será finalmente el PJ el que determine este tema, ya que se han interpuesto sendas demandas en contra del Decreto Supremo Nº 004-ED-2007.

Decíamos al inicio que, podríamos asumir que la medida estaba enmarcada en un intento de política educativa. Sin embargo, eliminemos dicha presunción. A estas alturas, queda más claro que seguimos ante medidas aisladas que no toman en cuenta lo señalado por el Proyecto Educativo Nacional, que elaborara el Consejo Nacional de Educación (CNE). Y es que, en el fondo, lo que se viene haciendo es establecer dos tipos de criterios para tener maestros en el Estado: unos para los contratados y otros para los profesores nombrados, a los que se les aplica la Ley de Carrera Magisterial que este gobierno tanto defendió. La existencia de estos regímenes diferenciados no fue contemplada por el PEN y, peor aún, supone, desde mi punto de vista, un caso de discriminación que bien podría ser declarado por el Poder Judicial, con lo que este pleito superior armado por Chang terminaría de la peor manera.

Y con este punto quisiera cerrar. Han sido justamente los expertos del CNE los más críticos con el Decreto Supremo 004, lo que confirma la importancia de un órgano estatal independiente de carácter consultivo que se encargue de supervisar las políticas de mediano y largo plazo en materia educativa y que llame la atención sobre medidas controvertidas o la no implementación del PEN. El periodo de los miembros del CNE acabará en marzo y, como bien ha anotado Augusto Alvarez Rodrich, se espera que el gobierno no termine nombrando a un grupo de borregos que solo le digan lo que en la esquina de Cavallini con Van de Velde quieren escuchar.

Se viene el año escolar, pero este Ministro está jalando en su gestión, antes de que la campana de entrada a clases vuelva a sonar.

MAS SOBRE EL TEMA:
José Antonio Chang: Norma del tercio superior acabará con el tarjetazo
Editorial de La República: Decreto Discriminador
Augusto Alvarez Rodrich: Terco Superior
Laura Arroyo Gárate: “El” tercio superior
Constantino Carvallo: El Ministerio de Educación debe lograr consensos en ley del tercio superior
León Thratemberg: Chang se equivocó

¿TENEMOS UNA VISION SOBRE EDUCACION?

En estas primeras semanas del año, aunque casi de manera imperceptible, el Ministerio de Educación ha anunciado una serie de iniciativas que, en teoría, podrían ayudar a la mejora de uno de los sectores en los que adolecemos de una pésima calidad en el servicio ofrecido a los ciudadanos.

De estos anuncios, cuatro han sido destacados: el Reglamento de la Ley de Carrera Magisterial, el anuncio que solo se tomará en cuenta a los egresados en el tercio superior de las facultades de Educación e Institutos Superiores para acceder a los puestos de docentes, las 5,000 becas para que los mejores estudiantes del país puedan acceder a la tarea magisterial y el cambio de currículo educativo para el 2009.

Sin embargo, vale hacernos la pregunta sobre la solidez de estas medidas y, sobre todo, sobre si la forma en como se vienen presentando nos demuestra la existencia de un proyecto educativo de carácter mayor.

Creo que todos convenimos en la necesidad de elevar la calidad de la educación. A estas alturas, es claro que no nos hemos adecuado a los cambios producidos durante estos años, ya no solo en materia de ciencia y tecnología, sino también en la importancia de formar ciudadanos con plena conciencia de sus derechos y que sean capaces de potenciar sus mejores capacidades en todos los planos de su vida. Es cierto que es imperiosa la necesidad de mejorar los paupérrimos niveles de aprendizaje en lenguaje y matemática, demostrada por diversos estudios internacionales en los últimos años, pero perder de vista este horizonte hace que se deje de lado lo que significa un proyecto educativo integral.

Y es allí donde encuentro la primera falla de este gobierno. Al margen que se haya hecho el gesto de “adoptar” el Proyecto Educativo Nacional elaborado por el Consejo Nacional de Educación – con el que Chang parece haberse peleado -, pareciera que no se tiene un proyecto definido en la materia con el cual se pueda definir toda la política educativa. Si no se va más allá del gesto, pues el PEN quedará puesto en una linda biblioteca junto a otras iniciativas de reforma que fueron elaboradas por técnicos convocados por el Estado y que se encuentran allí, listas para ser ejecutadas, pero sin voluntad existente para ello.

Con la inexistencia de un Proyecto en la práctica – por cierto, el PEN propuso una serie de medidas de emergencia, que habrá que revisar si es que han sido adoptadas -, pues los anuncios realizados simplemente serán parches coyunturales que, en efecto, pueden conseguir algunos logros limitados pero que no brindan una salida integral. De hecho, incluso varias de estos instrumentos han merecido críticas bien sustentadas por parte de expertos en educación, que señalan sus límites y reiteran la carencia de una visión que las comprenda en un todo único y armónico.

Pero, además, estas medidas no pueden darse en enfrentamiento con los docentes. Desafortunadamente, el Ministro Chang ha (mal)entendido que su principal tarea al frente de su sector es pelearse con la dirigencia del sindicato de maestros – que también tiene su cuota de responsabilidad en la pésima calidad educativa -, lo que es aplaudido por los medios más cercanos al gobierno, pero que refleja la poca visión politica que se tiene para hacer cambios. En medio de sus ataques, Chang termina enfrentándose con quienes deberían ser principales agentes de cambio: los demás docentes que pertenecen al sindicato, quienes desconfían de él, con legítima razón, al ver que el Ministro llega a extremos tales como retar al SUTEP para que haga una huelga en enero.

A esta mala imagen poco colabora la poca transparencia que tiene el Ministro en relación con una entidad de su propiedad. Y es que, de acuerdo a datos proporcionados por CONSUCODE, la Universidad San Martín de Porres ha quintuplicado sus ingresos con el Estado en el 2007. Un hecho que merece una investigación bastante seria y una explicación del Ministro que, en otras ocasiones, ha favorecido a la casa de estudios de la que sigue siendo dueño.

Tener una mejor educación no es solo un deber del Estado, sino también un derecho humano que todos debieramos coadyudar a conseguir. Esta reflexión de Constantino Carvallo, con la que cierro este post, quizás nos de mayores perspectivas sobre ello:

“El grave problema es que el país no tiene viabilidad, no solo económica, sino humana, moral, sin una profunda reforma de la educación. Entendida en sentido integral, ligada a la construcción de la igualdad, la paz y la posibilidad de la felicidad”.

Pero parece que, a pocas cuadras de este Tercer Piso, José Antonio Chang mira su despacho y sus papeles sobre el escritorio, sin entender ni una sola letra de lo que acabo de citar. Al igual que la comprensión lectora en el país, su comprensión sobre la tarea educativa se encuentra en el último lugar.

MAS SOBRE EL TEMA:
Luis Jaime Cisneros: Las cinco mil becas
Mirko Lauer: Preguntas de un decano
León Thratemberg: Vanguardia Docente
Fernando Villarán: ¿Qué puede hacer el gobierno en los años que faltan?

AL COLEGIO NO VOY MAS

Reflexiones sobre educación inspiradas por cuatro buenos artículos

Ciertamente la educación es uno de los temas que más me interesa y en el último año le he dedicado varios artículos. Considero que sin una buena educación el país carecerá de seres humanos que puedan desarrollar sus capacidades profesionales, manejar sus aspectos emocionales, ser buenos ciudadanos y personas con una ética medianamente consistente. Como verán, no restrinjo la educación a los aspectos estrictamente cognitivos.

Por ello, me alegra ver artículos buenos sobre la educación en el Perú, tema que tradicionalmente se trata cada vez que hay huelga del SUTEP o un anuncio del Ministro de Educación pero, para un pais como el nuestro, debería estar más en el candelero.

Para comenzar, León Tratemberg se ha referido al tema de las OLPC, que fueron lanzadas oficialmente la semana que pasó. Y creo que las preguntas que hace, fuera de los cuestionamientos sobre la participación de la Universidad del Ministro, son quizás las mejores que he escuchado al respecto y se refieren a si no existían otras opciones con relación a este tema y, fundamentalmente, a sí se tiene real conciencia de que estamos implementando un proyecto que se está haciendo con un prototipo y sin un plan pedagógico detrás. Preguntas que el entusiasta Chang podría explicarnos calmadamente. A Rosa María Palacios no se lo pudo explicar y hasta hoy seguimos esperando respuestas.

Pero su jefe también tendría que darnos algunas cuantas aclaraciones sobre la política educativa del gobierno. El ya célebre artículo de El Perro del Hortelano ha suscitado las reflexiones de Roberto Bustamante y Rocío Silva Santistevan.

Desde la crítica textual, Rocío se pregunta porque nuestro actual gobernante – y yo añadiría al anterior – no ha aumentado el presupuesto del sector Educación hasta llegar al 6% del PBI, compromiso asumido en el Acuerdo Nacional. Y es que el tema presupuestal no se restringe solo a sueldos y salarios, sino también a la mejora en infraestructura, a como implementar los planes de educación rural y multilingüe, a como mejorar los currículos en sí y a como tener departamentos psicopedagógicos decentes. Todo lo que nuestro Plan Educativo Nacional dice, pero que nuestro gobierno y el resto de partidos no asumen como algo a aplicar.

Mientras tanto, leyendo a Roberto y sus cifras de la evaluación del Foro Económico Mundial – a las que Alan no puede acusar de ser hechas por marxistas – yo me pregunto: ¿habrán entendido en Palacio que el TLC tiene que ver con mucho más que comercio exterior y que no sabremos aprovechar varios de sus beneficios si es que no invertimos en la calidad de la misma?

Last but not least, Laura Arroyo Gárate nos habla del factor humano en la educación: el maestro. Las capacitaciones a los profesores no llegan a ser amplias en su cobertura y con muchos problemas que ella misma ya ha comentado anteriormente. Y a ello se suma un problema que anda medio oculto entre los diarios: la huelga de docentes universitarios en demanda de la homologación de sueldos con los magistrados, promesa que parece incumplirse otra vez, por un cambio en las reglas del juego que se ha anunciado desde la esquina de Cavallini con Van de Velde: el aumento a cambio de evaluaciones, a pesar que ya están consideradas en cada universidad.

Por cuestiones de trabajo, en las últimas semanas he podido conocer un poco más sobre la problemática de la universidad pública. Hay que decir, en defensa de los profesores, que hay muchos que están preocupados por la mejora de la calidad de la enseñanza, que están hartos de la mediocridad y que quisieran evaluaciones mucho más rigurosas que las que tienen ahora. Sin embargo, la misma se sigue imponiendo debido a que justamente las reglas de juego con las que juega la universidad pública – la actual Ley Universitaria – benefician a la mediocridad, dado que no exigen mejora en los títulos a los docentes, no estimulan la investigación en los centros de enseñanza superior, no garantizan el control sobre los fondos otorgados a las universidades. En fin, podría seguir enumerando, pero la homologación y el aumento de sueldos a los profesores – que es necesario – es simplemente una de las tantas aristas que el problema de la educación superior pública tiene.

Como vemos, el tema educativo es más complejo que romperle el brazo al SUTEP o repartir computadoras como si fueran libros de texto. Y quizás para cerrar la idea de todo esto y volviendo a mi reflexión inicial, me quedó con lo que Serrat decía en Esos Locos Bajitos:

Nos empeñamos en dirigir sus vidas
sin saber el oficio y sin vocación.
Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones
con la leche templada
y en cada canción.

Nada ni nadie puede impedir que sufran,
que las agujas avancen en el reloj,
que decidan por ellos, que se equivoquen,
que crezcan y que un día
nos digan adiós.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: No seamos tan bestias
Nelson Manrique: Presupuesto educativo: más compromiso

LA CONFIANZA Y LA EDUCACION

Muchas veces me he preguntado a mi mismo porque no funcionan las políticas públicas en el Perú. Claro, la primera respuesta que inmediatamente se me puede venir a la mente es su inexistencia, pero otra buena explicación – y que comenzó a ser pertinente desde que ví el tema de minería y comunidades – es la desconfianza que suscita el Estado en un buen sector de la población, en particular, a quienes se dirigen los planes que supuestamente deberían beneficiarnos a todos.

Algo de ello es lo que viene pasando en el sector Educación. Vía el blog Menos Canas nos podemos enterar de lo que viene pasando con las capacitaciones de maestros: éstas se están realizando desde hace 5 meses y el Ministerio de Educación se comprometió a entregar una suma de 50 soles como estímulo a la capacitación y para, además, cubrir el costo de la pérdida de trabajos eventuales a las que nuestros docentes se dedican en muchas ocasiones por los exiguos sueldos que reciben.

Esta situación motivó que los profesores se quejaran y que muchos de ellos boicoteararan los exámenes de medición de la capacitación que se realizaron el fin de semana.

La situación es más complicada que el no pago de este estímulo y el posible peligro que corre la validez de los pocos exámenes que se rindieron el fin de semana. Ya en la discusión de la Ley de Carrera Magisterial , nos percatamos de los errores de enfoque que existen en la esquina de Cavallini y Van de Velde, en San Borja, donde queda la oficina de José Antonio Chang. En lugar de vender las bondades de la norma, el gobierno y sus aliados mediáticos tomaron esto como una guerra contra el SUTEP, pero terminaron satanizando a todos los maestros.

A ello se sumó algo que denunció Rosa María Palacios en su momento: cientos de profesores le escribían preocupados pensando que sería el carnet lo que primaría a la hora de la evaluación. Y la reciente medida de nombrar a 25,000 profesores sin tener el Reglamento de la Ley de Carrera abona en esa misma sensación de sospecha frente a lo que ocurre con relación a las supuestas mejoras de la situación magisterial.

Y para complicar más el panorama, tenemos a un Ministro que, lejos de dar explicaciones, parece estar más concentrado en sus negocios informáticos y universitarios, lo que le resta credibilidad ante los docentes y, claro, los dirigentes del gremio que no quieren que nada cambie tienen allí la ganancia lista para azuzar a otro tipo de medidas.

Si se quiere mejorar las condiciones de calidad de los docentes, pues el primer paso a tomar es que los canales de comunicación funcionen y que se cumpla aquello que se promete. De lo contrario, tenemos dos problemas: la sospecha natural de los maestros, que desconfiarán de cualquier otra medida de este tipo, y el desorden en establecer una política esencial para el desarrollo del país. Pues cuando hablamos de educación no solo hablamos de mejorar capacidades intelectuales, sino de formar personas. Y esa facultad pedagógica parece estar fuera de las acciones y columnas presidenciales.