ANTERITO, SE MAS CALETA

Tomo prestada esta frase de Laura Arroyo Gárate para titular este post, pues es ilustrativa de la nueva crisis que parece avecinarse en el Partido Popular Cristiano y que ha sido alertada de la manera, digamos, menos ortodoxa.

Esta historia comienza hace poco menos de un año. Ántero Flores – Araoz anunciaba sus deseos de conformar un Foro Socialcristiano con personalidades intelectuales afines, sueño que quedó en suspenso con su nombramiento como Embajador ante la OEA y su posterior partida del PPC. (insertar “Me Voy” de Julieta Venegas como música de fondo).

Pero Ántero está de vuelta por el barrio y no solo como Ministro de Defensa. Para pocos es un secreto que Alan lo quiere tener de recambio para cuando Jorge del Castillo deje la Presidencia del Consejo de Ministros. Y también es claro que Flores – Araoz sigue pretendiendo tener un juego propio en la política peruana, liderando algún intento relativamente orgánico hacia el 2011.

Ecos de reuniones sostenidas entre el titular del sector Defensa y algunos miembros del partido de la Plaza Bolognesi han llegado a los oídos de los jerarcas pepecistas y han amenazado con la expulsión a todo aquel que se reuna con ex – miembros del PPC con el fin de tentar suerte en otras agrupaciones políticas.

Este hecho me suscita algunas preguntas que intentaré responder y que quizás, con la aguda reflexión de los lectores, podamos enriquecer el diálogo.

Una primera interrogante es: ¿Por qué tanta gente se va del PPC?

Hagamos un repaso rápido y veamos la lista de quienes se fueron de allí para formar su partido propio o tener mayores posiciones de liderazgo: Además de Flores – Araoz, son los casos de Alberto Borea, Alberto Andrade y Alex Kouri, los dos últimos con relativo éxito en el campo municipal y parlamentario. Sin embargo, ninguna de las agrupaciones que se escindió del PPC ha logrado conseguir lo que tanto ansiaban: la Presidencia de la República. De hecho, en eso cargan con el estigma que ha tenido su partido madre. En realidad, hasta aquí tenemos la explicación psicológico – política de los egos demasiado grandes o el fenómeno “cabeza de ratón”.

Pero hay otra causal, sobre el cual he insistido mucho durante estos meses, a costa de ser cargoso: la indefinición programática de un partido orgulloso de ser socialcristiano. Me explico, a pesar que el PPC se ha definido como seguidor de la Doctrina Social de la Iglesia y de la Economía Social de Mercado, pues sigue padeciendo de una duda que hace quedar a Hamlet como un mero interrogador pueril: ser un grupo liberal, socialcristiano o conservador. Lo que no es poca cosa, pues ello define que programa de gobierno vas a tener y la forma de acercarte a la gente. Y creo que buena parte de los problemas de “partido limeño” que tiene el grupo liderado por Lourdes Flores radican en ello.

Y un tercer motivo tiene que ver con la imagen del PPC. Si bien de allí han salido buenos parlamentarios y alcaldes en sus 41 años de existencia, no han tenido ningún Presidente de la República, arrastrando – no se que tan justo sea esto – una imagen de partido perdedor. Y como en todos sitios, a nadie le gusta estar en el partido que no gana la elección mayor.

Una segunda pregunta: ¿Flores – Araoz tendrá éxito en sus intentos de un partido propio?

Pues primero hay que ver una paradoja. Ahora es Ántero quien quiere hacer un frente y Lourdes – y sus escuderos – los que defienden la existencia del PPC. Hasta hace unos tres años, la disputa era inversa en las posiciones. Ello nos vuelve a demostrar que subsiste la pugna sobre dos ideas que aluden a la manera como desarrollarse políticamente en un mismo espacio político. Por ese lado, el Ministro de Defensa tiene cierto espacio para maniobrar.

De hecho, un conspicuo dirigente del partido como el alcalde de San Miguel, Salvador Heresi, ha criticado a quienes prohíben reuniones con ex miembros e incluso fustigó la cena de la alta dirección de su partido en Palacio de Gobierno. Allí hay otro punto donde Flores – Araoz puede jalar la pita: entre aquellos que están cercanos a Alan y aquellos que no, dependiendo hacia donde vayan sus propias conveniencias.

Sin embargo, el principal problema de Flores – Araoz lo puede percibir cada vez que se ve al espejo. El carisma de Ántero es tan escaso como mi conocimiento de física cuántica, no se ha caracterizado por ser un hombre que brille por sus ideas y ha escogido mal sus caminos de proyección política. Pensar, en un país como el nuestro, que dos cargos desgastantes como un Ministerio o la Presidencia del Congreso son efectivos trampolines políticos es tener tanta agudeza mental como el cariño que el “Puma” Carranza tiene por Alianza Lima.

Interrogante final: ¿Cómo van a vigilar que estas reuniones no se produzcan? Que yo sepa, el derecho de reunión está permitido por la Constitución. Y no creo que un partido democrático como el PPC se dedique a hacer vigilancia de sus dirigentes desde que se levantan, hasta cuando se van a la playa.

Recuerdo que la última propaganda de Flores – Araoz decía algo como “No va a dormir, sino a trabajar”. Y vaya que está trabajando, pero en sus intereses. La duda que aqueja es que si ello es compatible con su ardua chamba de Ministro de Defensa – a menos que haya decidido dejar todo en manos de las Fuerzas Armadas – y con el fortalecimiento de los partidos políticos en el Perú. Dicha incertidumbre quizás no lo sea dentro de poco. Total, mi país vive en una montaña rusa, donde cualquier cosa puede pasar.

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UNA ELECCION EMPAÑADA

Vía El Utero de Marita:

Lista oficialista para la mesa directiva del Congreso:
Presidente: Luis “Cabezón” Gonzáles Posada (APRA). Vicepresidentes: Aldo Estrada (UPP), Martha Moyano (fujimorista) y Carlos Torres Caro (tránsfuga).

Lista opositora para la mesa directiva del Congreso:
Presidente: Javier Bedoya de Vivanco (Unidad Nacional). Vicepresidentes: Carlos Bruce (Perú Posible), Rafael Yamashiro (Unidad Nacional) y Mario Peña (Acción Popular).

COMENTARIOS:

1. Se confirma la alianza (¿o coincidencias?) entre apristas y fujimoristas. Peor aún, meten a alguien de la calaña de Torres Caro

2. Aldo Estrada ha sido el damnificado final de toda esta telenovela. Quien hasta hace unos minutos era el Presidente de este ¿partido? acaba de ser expulsado de la bancada. Bueno, mucho de lealtad y sentido común no podía esperarse del autor de obras tales como la bandera gay como Patrimonio Histórico del Perú u Ollanta, solo fuimos tu vientre de alquiler.

La otra pregunta: ¿Con esto se parte UPP? La verdad, eso recién lo sabremos mañana que son las elecciones, pero, a estas alturas, el descrédito de una agrupación que ha venido practicando la prostitución política y el vientre de alquiler político hace buen rato – lejos de lo que fueron las motivaciones de Javier Pérez de Cuellar – es clamoroso.

3. Tampoco es que al otro lado haya grandes luminarias. Javier Bedoya de Vivanco, con lo honorable que es, tampoco es que se destaque por ser precisamente una lumbrera. Alguien que se atrevió a defender a un topo como José Luna Gálvez no tiene precisamente mi respeto.

Y en el caso de Rafael Yamashiro, uno de los integrantes de la lista, cabe recordar que hace unos meses fue denunciado por un ex trabajador suyo por quedarse con parte de sus ingresos, además de utilizar su oficina descentralizada como parlamentario para la campaña electoral de Unidad Nacional a las elecciones municipales y regionales en 2006. Y fue uno de los que cobró los cuestionados gastos de instalación.

4. ¿Pronóstico para mañana? Reservado.

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¿(IMP)UNIDAD NACIONAL?

Denuncias, complots y ríos revueltos

Durante las últimas semanas el Congreso de la República se ha visto remecido por varias denuncias que implican a el – por decir lo menos – aprovechamiento personal que lucen algunos de nuestros representantes para elegir a sus asesores.

La mayor parte de las denuncias involucran a la bancada de Unidad Nacional. Los casos más conocidos son los de Elsa Canchaya y Walter Menchola. Más recientemente, se ha presentado denuncias contra los parlamentarios Franco Carpio – por favorecer a un pariente suyo – y Rafael Yamashiro. Frente a ello, si bien en los dos primeros casos se ha respondido con cierta celeridad por parte de la bancada de Unidad Nacional, cuando han venido los siguientes, tanto Lourdes Alcorta como Javier Bedoya de Vivanco han arguido la tesis del complot para intentar sacudirse de la batahola de acusaciones.

El complot contra UN, según Alcorta y Bedoya, se debería a dos razones: la postulación del hijo del líder del PPC a la Presidencia del Congreso y las intenciones del Ministro de la Producción y ex integrante de UN, Rafael Rey, por formar una bancada propia, dado que algunos posibles accesitarios de las curules que podrían quedar vacantes por estos escándalos pertenecen a Renovación, votos que pasarían a engrosar los de las filas del oficialismo.

Vamos por partes.

Lo cierto es que las denuncias contra Canchaya, Menchola y Carpio son bastante concluyentes. Hay documentos de por medio, videos y demás evidencia que atestigua que los tres parlamentarios están metidos en un lío bastante grueso. Es más, los dos primeros casos ameritarían, de todas maneras, su salida del Congreso. El caso de Yamashiro, a quien se acusa de quedarse con la mitad del sueldo de un ex asesor, quien además le ayudaba en labores partidarias antes que parlamentarias, debe ser materia de mayor verificación, dado que, hasta ahora, todo se basa en un sólo testimonio. Es decir, en todos los casos presentados hay, por lo menos, algo serio que investigar, ante evidencias o indicios que apuntan hacia la comisión de delitos o, por lo menos, de serias faltas éticas.

Lo segundo es que los miembros de Unidad Nacional fueron advertidos que tenían serios cuestionamientos a su lista parlamentaria. Un reportaje de La Ventana Indiscreta recordó los antecedentes de candidatos al Congreso y Rosa María Palacios también hizo algunas notas sobre este tema. La prensa se lo dijo, pero, en uno de los errores que quizá le costó la Presidencia, Lourdes Flores Nano dio una patética conferencia de prensa en la que se dedicó a defender a los “angelitos”.

Sobre la postulación de Bedoya, ¿realmente tiene posibilidades de ganar? Y mi respuesta sobre ese punto es negativa por dos razones fundamentales: la primera, es que, ante sus pares – y buena parte de la opinión pública – Mercedes Cabanillas ha hecho una buena labor de conducción del Congreso y merecería ser reelegida (por lo menos en la opinión de estas personas); la segunda, es que Bedoya no cuenta con los votos necesarios para ganar, ni siquiera dentro de las propias filas opositoras: desde el nacionalismo, por ejemplo, se reclama que UN defina un rol “más opositor” frente al Gobierno.

Los miembros de UN no puede achacar a la prensa intenciones subalternas, por lo menos, no en el caso de los periodistas y programas que denunciaron estas malas prácticas parlamentarias.

Sin embargo, no puede negarse que beneficiados con este tema existen. El Ministro Rey sería uno de ellos. Y no cabe duda que buena parte de la información proporcionada – que luego fue contrastada por los periodistas – ha venido de dentro del Congreso, dado que estos datos no son fáciles de conseguir (pues no eran públicos hasta hace unas semanas). ¿Cabe concentrase en eso? Bueno, lo suficiente como para saber quienes están jugando su partido propio – con chuponeo de mails, como lo indicó el propio Bedoya -, pero tampoco para servir como pretexto para dejar las denuncias serias presentadas sobre la actuación de los asesores parlamentarios y para no debatir lo que debiera ser una carrera pública parlamentaria mucho más estable que los simples favores de campaña electoral.

Si Bedoya y Alcorta están tan preocupados por la imagen de su agrupación, quizás debieran ver más en como sanear lo que queda de Unidad Nacional. De los intereses subalternos que pueden existir, ellos saldrán a la luz tarde o temprano. Lo sustancial es que la política peruana se adecente, de una vez por todas.

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