INTOLERANCIA AL POR MAYOR

El post anterior, sobre la izquierda caviar y lo que implica el uso de este término, terminaba con una interrogante bastante seria sobre los niveles de intolerancia en el país. En la política peruana, lo hemos visto de sobra, cada vez más son mayores los gestos de este tipo. Alberto Adrianzén lo expresaba el sábado de esta manera:

En nuestra sociedad, como en otras, “mirar hacia afuera” y “decir” lo que sucede, se convierte en un peligro. Hablar de la pobreza, de la desigualdad, de los bajos salarios, del mal gobierno, del medio ambiente, del divorcio, del aborto, de la prepotencia de las elites, de las transnacionales es “introducir” la división cuando lo que debe de primar es la unanimidad oficial. Como también está prohibido “mirar hacia adentro” cuando se habla de los “clubes privados” en las playas de Asia o de otras expresiones del racismo.

Ese mismo día, Luis Castañeda Lossio llamaba a sus detractores “parásitos”, haciendo gala de su reaprendido uso del habla para la descalificación de sus críticos. Así, todo aquel que no alabe su supuesta obra o que lo critique, no sería más que una persona que intenta aprovecharse de la supuesta capacidad de Castañeda para transformas la ciudad, capacidad que, por cierto, está hace rato puesta en duda.

Y ya no hablemos de las, hasta ahora, detenciones poco explicadas de varios jóvenes que fueron a una reunión bolivariana en Ecuador. Independientemente que las ideas chavistas me parecen nefastas y una repetición de los peores males de América Latina – el autoritarismo, la cerrazón frente al mercado, el caudillismo, la utopía totalitaria y la corrupción -, no se puede encarcelar a alguien por tener determinada idea, sobre todo, cuando en el país debe existir la presunción de inocencia como regla. Ello, claro, no implica que no se hagan investigaciones sobre el tema para investigar si realmente hay elementos violentos en dichas agrupaciones.

Si esto no es suficiente, el ejemplo se traslada al fútbol, una de las actividades que contemporáneamente nos definen como sociedad.

Luego de las sanciones a los jugadores juergueros de la selección peruana – justas, en el fondo, pero elaboradas con una redacción que haría jalar el curso de argumentación a quienes hicieron el fallo correspondiente – no han faltado las críticas a la Federación Peruana de Fútbol. Quizás la más cuerda ha sido la de Juan Manuel Vargas, uno de nuestros más importantes jugadores, quien ha dicho lo siguiente sobre los dirigentes:

“A ver, quién los sanciona a ellos. A los directivos les pones un micro y hablan cualquier cosa. Si ellos no hacen las cosas bien, entonces deben dar un paso al costado.”

Es cierto que los jugadores que hicieron de la concentración casi una fiesta romana merecen ser sancionados, pero los dirigentes que apañaron durante muchos años estas actitudes también deberían irse a su casa. Vargas – y en esto no coincido con él – defiende a sus compañeros, pero hace bien en señalar que las cabezas también hacer un mea culpa y presentar su renuncia.

Pero la respuesta de la Comisión Sudáfrica 2010 ha sido destemplada y, nada menos, que por boca del congresista José Mallqui. Perú.21 registra este ejemplo de tolerancia a las críticas:

“Qué autoridad moral puede tener alguien que celebra sus goles besándose con otro hombre”, le respondió Mallqui en declaraciones a radio Ovación.

“Quizá lo que pretende Juan Vargas es que Jaime Bayly sea la cabeza visible de la Federación”, añadió el directivo, quien no descartó que el lateral del Catania sea suspendido.

Todo un prócer del respeto a la diversidad sexual. Y este personaje es un congresista cuestionado por sus prácticas poco santas en el plano deportivo. ¿Se acuerda, señor parlamentario, del intento de soborno en Talara o de como el Sport Ancash salvó la categoría? Si Mallqui acusa a alguien de poca autoridad moral, tal vez debería comenzar por mirarse al espejo.

Luego de ver estas actitudes, no me queda más que preguntarme: ¿qué pasa en la política peruana que se tiene poco respeto por la disonancia?

MAS SOBRE EL TEMA:
Philip Butters: La sanción
El Blog del Morsa: Cuando Hulk dialoga
Menos Canas: Ciudadanía Crítica
Real Politik: La intolerancia del pensamiento único
La Hora del Pucho: Intolerancia
La Palabra Ingenua: Los siete de Tumbes

SOBREDIMENSIONANDO EL PARO

La famosa patadita de Alan. Pocos en Alfonso Ugarte lo recuerdan ahora, pero fue dada en medio de un Paro Nacional coorganizado con la CGTP, en 2004. Ya que era época de la Copa América, me acuerdo de los carteles de la estrella reggeatonera del APRA pateando una pelota bajo el mensaje Métele un gol al mal gobierno.

Tres años después, ya con Alan en Palacio, este es el discurso:

Ahora bien, se anuncia para el día 8 una movilización o una paralización por sectores extremistas, por sectores comunistas y por la CGTP, la entidad de algunos sindicatos.

Yo pienso que el Perú no quiere paralizaciones ni violencia, yo pienso que el Perú quiere orden y trabajo; y estoy convencido que la mayoría de la población sabe que, a pesar de los problemas que son de larguísimo tiempo, el Perú va por buen camino, se le respeta y se le reconoce internacionalmente.

¿Porqué empujar una huelga, por orden internacional, por orden política, por consigna política?

Yo estoy seguro que son las dirigencias solamente, ¿porqué?, por consigna política, por pertenecer a grupos extremistas, porque no se resignan a que el pueblo no les de la razón en las últimas elecciones y entonces pretenden mediante paralizaciones, bloqueo de pistas, violencia, hacer que les den aquello que el pueblo no quiere darles.

(Extractos de la Declaración al País del señor Presidente de la República, 5 de noviembre de 2007)

El Presidente hace alusión a la Segunda Jornada Nacional de Lucha convocada por la CGTP para el día de mañana, y que ha desatado las iras santas del gobierno, que a través de sus voceros ha manifestado, palabras más, palabras menos, lo que Alan señaló el lunes en la noche. Incluso se ha hablado de respuestas políticas y marchas alentadas por la central sindical afin al APRA, la CTP.

Aquí el gobierno comete dos errores serios. El primero es volver a satanizar las protestas. Si la gente está descontenta – y vaya que en el país hay motivos para estarlo – tiene el legítimo derecho de manifestarse en contra de aquello que le parece inadecuado o erróneo en la política general del gobierno. Claro, las protestas deben guardar el respeto a los derechos fundamentales y a la propiedad privada y, en ello, en honor a la verdad, las últimas movilizaciones de la CGTP han sido bastante respetuosas de ambos aspectos.

El segundo es darle mayor peso político a una movilización que, en verdad, no tiene tanto impacto político como el gobierno y los organizadores de la protesta pretenden darle. Las convocatorias a estas Jornadas Nacionales de Lucha, con reivindicaciones maximalistas en el terreno económico, hace varios años que vienen siendo rutinarias, antes que verdaderos golpes de timón en la variable política. Y, de otro lado, el poco aggiornamiento de las centrales sindicales convocantes le restan peso a estas movilizaciones, con las cuales pocos terminan sintiéndose identificados, más que por las cuestiones laborales, por quienes encabezan la primera línea de las marchas.

Así, el gobierno termina creándose un enemigo ficticio y sobredimensionado, el cual, a su vez, se ve sobrerepresentado por este tipo de actitudes. Y ello no ayuda nada a los cambios que unos y otros – tanto para gobernar como para mejorar sus modos y plataformas laborales – deben emprender.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: Rémoras de lucha
Mario Huamán: Agradezco al Presidente Alan García por la publicidad gratuita
Utero de Marita: Alan: This is Sparta!

RESCATANDO AL SOLDADO FAVRE

FORSUR en crisis, con intolerancias presidenciales de por medio

Las renuncias de los empresarios Henry Day y José Chlimpler al directorio de FORSUR – al que podría agregarse PPK – revelan que la estrategia gubernamental sobre la entidad que se encargará de la reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto va a tener que ser seriamente ajustada.

Sin duda, el compromiso de la empresa privada es importante para la reconstrucción. Y claro, se requiere de personas a tiempo completo para ello, cuestión que habría alejado a los renunciantes Day y Chilimper. Pero también, en voz baja, se cuestionó que estas personas tuvieran carácter de funcionarios públicos. Desde este espacio hemos estado de acuerdo con que se les de dicho carácter, dada la responsabilidad que asumen ante el país por el manejo de dinero importante para una tarea que requiere de mecanismos de transparencia. Por tanto, una solución que contemple la eliminación de responsabilidades por este dinero es la menos óptima, tanto para la imagen de las personas que participen como para la necesaria fiscalización al empleo de estos recursos.

Sin embargo, el Presidente de la República ha vuelto a hacer gala de su intolerancia. Aunque las preguntas eran sobre el alejamiento de los dos empresarios antes mencionados, Alan aprovechó en defender al cuestionado Julio Favre con frases como estas:

“Ahora sale en periódicos que (Favre) jugaba fútbol con la cabeza de los detenidos”.

“Los hombres de Estado tienen que ser como las estatuas y mantenerse firmes, aunque pasen pajarracos y les defequen en la cabeza”.

“Muy bien que renuncien y todos los que vean que su honor está siendo mancillado por los perros que renuncien. Me parece justificado y claro”.

Parece que el Presidente de la República no ha entendido dos cosas. La primera, es que todos los funcionarios públicos están sujetos a críticas y cuestionamientos, incluso aquellos que pudieran parecer más desdeñables. La segunda, es que a Favre no se le cuestiona por un capricho, sino porque en la granja que prestó para una base militar se cometieron violaciones a los derechos humanos.

Todos queremos que la reconstrucción vaya bien. Pero, para ello, deben estar las personas indicadas, escuchar pacientemente las críticas y comprometer a personas que tengan la disposición y el tiempo necesarios para emprender una tarea que el país agradecerá.

MAS SOBRE EL TEMA:
Menos Canas: Réplica en FORSUR

ONG’S: ¿ACABARA EL FUEGO CRUZADO?

Por fin se dio a conocer hoy la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la Ley que controla a las ONGs.

Luego de leer el texto completo de la sentencia, me queda claro el sentido de lo que el TC ha señalado. Por un lado, reconoce el derecho de la Agencia Peruana de Cooperación Internacional a fiscalizar actividades realizadas con fondos que vienen por cooperación internacional que llega a través del Estado y a aquellas entidades que se acogen a beneficios tributarios. Esto nunca fue cuestionado por las ong’s que impulsaron la demanda.

Por otro lado, la sentencia saca del ordenamiento jurídico los puntos más rochosamente inconstitucionales de la Ley: ya no serán materia de control obligatorio las entidades que no reciban fondos canalizados a través del Estado, la famosa “priorización” de actividades no será compulsiva para quienes usen fondos privados, ni se cerrarán ong’s por vía administrativa.

Este equilibrio constitucional puesto por el TC ha hecho que ambas partes hayan recibido tranquilamente la sentencia. Tanto onegeros como el gobierno se han mostrado respetuosos de la sentencia. Donde sí han habido pataletas es en los sectores más recalcitrantes: los fujimoristas amenazan con presentar otro proyecto controlista y los empresarios mineros siguen diciendo que quienes no piensan como ellos entorpecen el desarrollo del país. Pobre gente.

Y ello me hace pensar que esta suerte de guerra sucia contra las organizaciones no gubernamentales, sobre todo, contra las que ven temas de medio ambiente, derechos humanos e institucionalidad, continuarán en los medios de comunicación más cercanos a estos intereses. Jurídicamente la discusión queda zanjada, pero la intolerancia seguirá persistiendo en cada epiteto de Mariátegui, cada calumnia de Ben Schmuel o cada mentira de Expreso.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Carta de Goldfinger
Roberto Bustamante: Las ong’s versus el Perú
Ricardo Vasquez Kunze: Derecha rochosa y ONGs

(Fotomontaje: El Utero de Marita)

TOLERANCIA CERO (CON LAS OTRAS OPCIONES)


Cuando leo cosas como las que comentaré a continuación, me pregunto si aún estamos en la Edad Media, o, peor aún, en la época del nazismo.

Creo que muchos hemos compartido la preocupación por la designación de Luis Alva Castro como Ministro del Interior. Su pasado como Ministro de Economía del primer gobierno aprista, su desconocimiento sobre temas de seguridad, su complicada relación pasada con el Presidente de la República y el peligro del copamiento del partido de gobierno en puestos públicos son suficientes síntomas para encontrarnos en alerta frente a lo que sucede en Corpac.

Sin embargo, hay quienes cuestionan a LAC por lo que suponen es una inconducta…

Un blogger de ratonil apodo, pero que responde en el registro civil al nombre de Guillermo Barrientos, cuya intolerancia por la justicia social, los derechos humanos o por lo que, a su criterio, es lo contrario al dogma católico, señaló lo siguiente en su comentario sobre la designación de Alva Castro:

El culpable del aprocalipsis 85-90, Luis Alva Castro, vuelve al gobierno por la puerta grande. Olvidémonos de las dudas sobre su sexualidad (“queridito” incluido), incluso de las sospechas de contubernio con el fujimorismo (se acuerdan de la carátula de Caretas “La Boda del Siglo” Fujimori-Alva Castro?). ¿Ke plan tienen los compañeros con Alva Castro de ministro del Interior?

Mi pregunta es: ¿la opción sexual de una persona es razón suficiente para descalificarla? De haber sido así, Miguel Angel no habría podido pintar una de las obras religiosas más importantes de la historia, los frescos de la Capilla Sixtina, por encargo de dos papas.

Esa misma intolerancia fue la que llevó a que los nazis a perseguir a los homosexuales, a quienes consideraban como inferiores o defectuosos genéticos y a quienes impusieron ponerse un tríangulo rosado invertido para identificarlos, además, claro, de enviarlos a campos de concentración. O al Franquismo español a considerar esta conducta como “peligrosidad social”, por lo que era suceptible de una sanción y de ser enviado a centros de salud mental para su “reeducación”. O como el castrismo cubano, como lo recordarán quienes vieron Fresa y Chocolate.

O, por supuesto, a la proverbial intolerancia de nuestro Cardenal, quien alguna vez dijera que “los homosexuales no están en el plan de Dios”. ¿No que todos somos hijos de Dios?

Si lleváramos esto al extremo, tendríamos que echar a la hoguera todas las obras de Oscar Wilde, los discos de Freddy Mercury o las películas de Pedro Almodovar.

Ya en otras ocasiones esta visión que tiene este personaje ratonil ha sido criticada, con justa razón. El autoritarismo ramplón, el conservadurismo irreflexivo se juntan en este personaje con una apertura de mercado que ni Hayek o Friedman propugnarían. Muestra patente que algunas mentes equivocan liberalismo con conservadurismo, de la manera más patética e intolerante.

Finalmente, volviendo a mi reflexión inicial, creo que poco nos debe importar lo que un político haga o no en su alcoba. Si el Ministro del Interior tiene o no determinada conducta sexual no es algo de nuestra incumbencia. Su trabajo es el que está bajo el escrutinio de sus ciudadanos. Y en eso es en lo que nos concentraremos a la hora de criticarlo o apluadirlo. Lo demás, es mera chismografía barata.

LOS FALSOS LIBERALES


Hace dos días, escuché a Julio Cotler en el programa de Rosa María Palacios tocar el tema referido a la ley que intenta amordazar a las ONG’s, promovida por el fujimorismo y auspiciada por el aprismo y por Unidad Nacional.

En dicha entrevista, Cotler dijo una de las frases más lúcidas que el reconocido sociólogo peruano ha proferido: “nuestro país no ha tenido una derecha liberal” y añadió “los liberales en el Perú son escasos” y muchos de ellos – señaló – provienen ahora de las canteras de la ex izquierda.

Pero el tema quedó rebotando en mi cabeza: ¿en verdad hemos tenido liberales en el Perú? Y creo coincidir con lo que dice Cotler, son pocos y contados con los dedos de la mano los liberales consecuentes. Mario Vargas Llosa es el primer nombre que se me viene a la mente. Fernando de Syzszlo otro. Por allí, Ricardo Vega Llona. Rosa María Palacios el último nombre. Y de allí no cuento a más – de notoriedad – en el Perú.

Es curioso que quienes se proclamen liberales en el Perú solo miren el aspecto de la apertura comercial y económica, sólo se preocupen cuando las empresas privadas son afectadas y aplaudan a los gobiernos de turno cuando se da una dádiva a los intereses empresariales.

En el Perú tenemos falsos liberales, gente que se presenta como defensora de las libertades, pero sólo de las económicas, quedándose sólo con el primer capítulo de los libros de Adam Smith y rindiendo un culto al mercado que ni los feligreses de la iglesia del pastor Lay profesan a Dios.

Son los que se callaron en los idiomas existentes en el mundo de los atropellos profusos efectuados por el fujimorismo durante la década de los noventa, los que apluadieron el golpe de Estado, los que pedían (y piden) dejar sin derechos laborales a sus trabajadores, los que exigieron luego a Toledo y García que reprimieran a sangre y fuego las protestas sociales, los que poco les importó que miles de compatriotas que viven en la sierra y la selva de nuestro país murieran a manos de SL o de las Fuerzas Armadas. Algunos de ellos incluso acudieron a la salita del SIN a recibir dádivas o a hacer gala de su “trato directo” con el poder.

Son los que aplaudieron la Ley de Amnistía, como Rafael Rey, los que exigían que Fujimori se quede en su puesto cuando la reelección inconstitucional se consagraba, como Julio Favre, los que vendían su línea editorial como Calmell del Solar (cuyo fantasma parece haber reencarnado en Luis García Miró, actual director de Expreso), los que llaman electarado a los que no votaron por su candidata, como Aldo Mariátegui. Los que acudieron a hablar con Montesinos a pedir favores, como Dionisio Romero. Los que son capaces de dar pena de muerte hasta a los carteristas, como Lourdes Alcorta.

Hoy están parapetados en sus medios de comunicación y escriben cosas como estas:

Los mismos actores socialistas de los ochenta –hoy vestidos de metroizquierdistas– vuelven a denigrar al Perú. Recordémoslos viajando al extranjero para desacreditar al gobierno democrático de Fernando Belaunde Terry. Porque ese era –y es– su negocio: participar en foros y en conferencias ante medios del exterior, con el fin de desacreditar y extorsionar a nuestra nación. Este chantaje les facilitó siempre –y en simultáneo– adquirir poder y dinero. ¿Cómo? Al presentar ante gente poco informada el espectáculo de una supuesta lucha por los menesterosos, y los principios democráticos y derechohumanistas, para justificar pedidos de donaciones al extranjero, pero eso sí, a nombre de los pobres del Perú, cuando en rigor su objetivo fue –y sigue siendo– dominar al Estado peruano. Preparémonos entonces porque el poder caviar es inescrupuloso y mendaz. Pretendió desestabilizar al gobierno de Belaunde y ahora prepara una guerra sucia para debilitar a los flamantes Parlamento y Ejecutivo. Porque a las ONG no les interesan los pobres, los derechos humanos ni la democracia. Sólo el Poder, para seguir recibiendo dineros secretos del exterior sin transparencia alguna“.
(Editorial de Expreso, 08/11/06)

Sucede que Beatriz Merino –de regreso de las poderosas oficinas washingtonianas del Banco Mundial– ha retomado su viejo proyecto de ser candidata presidencial, presumiblemente el 2011. Y con la ingenuidad que la caracteriza considera que el ruido mediático de una prensa de vergüenza –comprometida hasta los pelos con las oenegés políticas– puede servirle de “catapulta” en su imaginario tránsito a la primera magistratura. Pero, ¿por qué Merino no protestó ante esa permisividad de su gobierno que engendró la reagrupación terrorista que hoy amenaza a la sociedad? ¿Acaso Merino alzó la voz cuando la Corte Interamericana anuló las sentencias a cadena perpetua para los terroristas, beneficiando tanto a Guzmán Reynoso como a Lori Berenson, “la joven norteamericana pacifista, defensora de los derechos humanos y periodista presa en el Perú” según señala la página web de su abogado, Ramsey Clark, quien como informamos ayer sospechosamente defiende –asimismo– a Saddam Hussein, uno de los principales colaboradores de la secta terrorista islámica Al Qaeda?”
(Luis García Miró, Expreso, 08/11/2006)

Si bien es idealista y liberal, Merino también tiene indudables ambiciones políticas y por allí que razona que no vale la pena pelearse con la caviarada, dada la tremenda fuerza mediática que están demostrando. Es muy “políticamente correcto” y romántico quedar como una Juana de Arco en la defensa de libertades que supuestamente se estarían recortando (lo cual no es cierto en este caso).
De otro lado, Merino demostró un razonamiento jurídico espectacular en su presentación con la frase: “Allí donde pocos alzaron su voz durante gobiernos autoritarios, las ONG canalizaron la decidida voluntad democrática de nuestro pueblo y reivindicaron los derechos que eran conculcados”.
Esas palabras son: a) Un juicio de valor bastante relativo, porque hubo muchas ONG, como la Comisión Andina de Juristas y otras más, que firmaron jugosos contratos con Fujimori (y con integrantes que antaño apoyaron al dictador Velasco o a la dictadura del proletariado). B) Una evaluación política muy discutible, pues es dudoso que “hayan canalizado” algo cuando demostraron políticamente ser cuatro gatos en las urnas. Seguramente se referirá a la mesa de diálogo de la OEA, pero ésta se impuso por presión gringa, no por las ONG. O tal vez la Marcha de los Cuatro Suyos, aquella caviar gesta épica que supuestamente tumbó a Fujimori. Pero ésta también anda sobrevalorada. Lo que desintegró a Fujimori, cual la luz a Drácula, fue el video Kouri-Montesinos, y allí todo el mérito es de Olivera, un político, no de las ONG. C) Y lamentablemente es irreal ese aserto de que nuestro pueblo tiene una “decidida voluntad democrática”. Más del 40% votó por Fujimori. Posteriormente, Humala sacó una cifra similar. Y esos votos provenían mayoritariamente de C-D-E y de provincianos, que es lo que más se conoce coloquialmente como “pueblo”.
No pues. Estas son simples opiniones, no el análisis jurídico riguroso que uno espera de una defensora del Pueblo. Si Merino sale a hablar, que nos diga que la norma es inconstitucional o represiva por “x” razones, no con frasecitas políticas
“.
(Columna de Aldo Mariátegui, Correo, 07/11/2006)

Y son falsos liberales, porque el liberalismo, desde John Locke, pasando por J. Stuart Mill y el propio Adam Smith hasta llegar a nuestros días no sólo cree en la libertad económica, sino también en la libertad política y en los derechos ciudadanos, en la igualdad de oportunidades, en la autonomía individual no sólo como consumidores, sino también como seres humanos.

Ni siquiera merecen título de “neo liberales”, palabreja acuñada hace algunos años para denominarlos, sino el de “neo conservadores”.

El término “neo conservador” no es como los epítetos que esta gente se atreve a soltar en contra de quien no piensa como ellos, es acuñado por la ciencia política desde los años ochenta. En un inicio hizo referencia a los asesores de Reagan que impusieron liberalización económica a todos los países del mundo y aplaudían dicha liberalización sin importar que en dicho estado se atropellaran los derechos ciudadanos. Hoy han vuelto a la Casa Blanca y encabezan uno de los gobiernos más torpes y desprestigiados de los que la historia norteamericana contemporánea tiene historia. Hablan de libre comercio, pero restringen beneficios sociales. Hablan de paz en el mundo, e invaden un país a la mala. Hablan de libertad, pero la restrigen con su Ley Patriota.

Hoy sus émulos en el Perú tachan de “caviares” a quienes le incomodan, a la prensa que no se alinea con el gobierno – como ellos lo hacen todos los días -, a quienes se oponen a su proyecto de control de libertades ciudadanas que busca no incomodar al capital, a la bayoneta y a su muy querido Cardenal. No responden con argumentos, lo hacen con los insultos y la prepotencia de la que siempre han hecho gala. Y desde algunas torres del Club Empresarial, el Cuartel General del Ejército y el Arzobispado de Lima, los aplauden con fruición.

Como lo dijimos hace unos meses, Joseph McCarthy, el perseguidor de izquierdistas, el que hacía cacerías de brujas, goza de buena salud en la ciudad de Lima.

ENLACES
Gonzalo Gamio: El gran miedo a la sociedad civil.
Mirko Lauer: Socavando la democracia liberal.
Juan Paredes Castro: La lógica que no calza en la ley contra las ONG.
Augusto Alvarez Rodrich: Los perros en la chacra.
Otra Orilla: Los espejismos de la libertad.
El Blog del Morsa: Nace el mundo de Alditus.
Archivo del Tercer Piso: Mc Carthy vive en Lima.