QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE COMO FUNCIONA EL MERCADO!!!

Luego de varias semanas, y aprovechando el feriado de estos días, me doy una vuelta por el mercado, junto a mi madre. Y, como ya va siendo costumbre en estos meses, oigo su letanía: los precios siguen subiendo. Y subida de precios tiene un nombrecito técnico que para cualquiera que tiene mas de 20 años le causa pavor: inflación.

Pero la pregunta que mi madre, las amas de casa y, en general, todos nos estamos haciendo es, ¿por qué suben los precios?

La primera persona a la que debieramos consultar es el Ministro de Economía. Pero don Lucho Carranza parece alumno de Luis Castañeda Lossio y solo sale a hablar generalidades, si es que sale a hablar. Y para muchos, va a ser el fusible a quemar en el próximo cambio ministerial. Así que vayamos descartando esa opción.

Pero a falta de Carranza, los demás ministros han salido a tratar de decirnos que todo está bien, que vivimos en Suiza y que los precios no suben. Una salidita al mercado y no a Wong le valdría bien a muchos y muchas que tienen fajín. Comenta Augusto Alvarez Rodrich:

En primera fila de la escuelita debería estar la ministra de Justicia Rosario Fernández. Apelando a su condición de ama de casa, y con una wincha en la mano, quiso demostrar anteanoche que los precios no están subiendo, como si su carretilla del Wong de Asia fuera la canasta del consumidor promedio. Sin duda, no es la de los niveles socioeconómicos D y E, cuya inflación en febrero pasado fue casi el doble de la de NSE A.

Osea, mejor calladitos nomás. De hecho, parece que quieren hacer volver una tradición de la que mi abuela me ha hablado antes: poner la pizarrita de precios en los mercados o buscar la forma de controlar la especulación. Pues es a ese fenómeno a lo que un sector del gobierno intenta aludir cuando se habla de alza de precios. Mi pregunta es: si no hay control de precios, ¿cómo se puede hablar de especulación? Eso se podía hacer cuando estabamos en el Aprocalipsis, pero no en tiempos del libre mercado.

Para complicar más nuestro pobre entendimiento económico, recién bajado del avión, Alan García intenta darnos lecciones de economía global:

“Nosotros no marcamos el precio del petróleo mundial; eso lo hacen sus dueños (…) No podemos fijar el precio del trigo mundial, con lo que se hace el pan y los fideos (…) eso no depende del Perú. Lo que depende de nosotros es no perder la calma, la serenidad ni la responsabilidad”

Digamos, es relativamente cierto que la economía mundial está condicionando varias de nuestras variables, pero no todas. Algo se está manejando mal en la economía y esa es la sensación que le queda tanto a Carlos Adrianzén como a Humberto Campodónico, desde las orillas opuestas del pensamiento económico. El tema está en que nuestros economístas no se ponen de acuerdo en que es lo que está mal y claro, uno que busca saber que es lo que pasa, se queda más desinformado.

Ultimo recurso: una voz sensata e incapaz de ser acusada de alarmista: Rosa María Palacios:

Merecemos una explicación de las causas de la inflación y, conociendo estas, de las medidas que, en consecuencia, se tomarán. Los economistas parecen no ponerse de acuerdo, pero una corriente dice que el Banco Central de Reserva está emitiendo más de lo que debe para rescatar el dólar de una caída en picada. Así, se salva el dólar (a duras penas y con la certeza de que será insalvable) y los precios se incrementan. Si esa es la explicación, este no parece un buen negocio para la mayoría de los peruanos. No se puede cargar ese costo a millones de peruanos que no tienen mucho más para sobrevivir que lo que se llevan a la boca.

Sobre todo, cuando ese costo lo pagan los más pobres. ¿Alguién en el BCR se ha puesto a pensar en eso?

¿Y quienes son los beneficiarios? Algo me dice que en ADEX, a diez cuadras de mi casa, están bastante contentos con el MEF. Pero en el mercado que está a la vuelta de ADEX y que es en donde hago mis compras – además de Wong y Plaza Vea – no creo que las amas de casa estén muy satisfechas que digamos.

Entre un dolar subsidiado y la falta de explicaciones, el Perú no avanza.

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: Alan is back

OTRA VEZ, LA INFLACION

Inflación. Mala palabra en términos económicos cuyo significado conocemos todos aquellos que hemos nacido, crecido y/o padecido el primer gobierno de Alan García Pérez.

Hasta para los más neófitos en economía, nos quedó claro que inflación significaba dos cosas: la pérdida en el valor real de los ingresos – sobre todo, para quienes menos ganan – y, además, elimina toda posibilidad de confianza en quienes manejan nuestra economía.

Sobre este último punto, ya algo hemos comentado por aquí. Frente a la crisis en Estados Unidos, era necesario que Luis Carranza explicara si, más allá de nuestra bonanza, nuestra economía era realmente sólida como para aguantar los embates internacionales y, además, saber si es que el auto del desarrollo sostenido realmente estaba andando sobre una pista amplia y con buenos cimientos.

Pero Carranza ha procurado imitar en esto a Luis Castañeda Lossio y competir por el título de autoridad más callada del país.

Sin embargo, lo que hoy saca El Comercio en primera plana debería hacerlo despertar del letargo.

Un informe de la Universidad del Pacífico ha logrado medir el impacto real de la inflación en los sectores más pobres. Cabe recordar que la inflación del año pasado fue, según cifras oficiales, de 3.9%, una de las más bajas de la región, pero de las más altas en 10 años. Y lo que dice la UP es preocupante:

Que debido al mayor peso de los alimentos dentro de su canasta, para una familia con un ingreso mensual de S/.800 la inflación no fue de 3,9%, como dice el INEI, sino que podría haberse ubicado en alrededor de 8,2%, según demuestra un estudio del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico.

Es decir, cuando tenemos incluso una inflación aparentemente baja en comparación con la región, los afectados siguen siendo los pobres. Los especialistas de la UP se cuidan mucho de desconfiar de las cifras oficiales – cuestión que, con este INEI, no compartimos – e indican también que:

“No es que se esté escondiendo la inflación, sino que el índice de precios que se publica se construye con el promedio de los precios de la economía y no con el promedio de las inflaciones de las familias. Por ello, refleja más la de los grupos con ingresos más altos, porque consumen más”

Ello indica que la variable de construcción de la inflación no estaría reflejando adecuadamente que es lo que ocurre verdaderamente en el país, por lo que, si a ello se suma la desconfianza en el gobierno, pues el resultado puede ser perjudicial para la economía peruana.

Haría bien el ministro Carranza en explicar este tema. Sobre todo, cuando todos sentimos que los precios suben de verdad y nadie dice absolutamente nada, salvo que todo sigue marchando bien.

Ojalá esto no sea un deja vu y mañana vuelva a escuchar de inflación bruta e inflación neta. Ya sabemos como acabó esa historia.