Cinco escenarios del segundo año de PPK

Araoz PPK

Con el nombramiento de Mercedes Araoz como presidenta del Consejo de Ministros, comienza el segundo año de gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, para todo efecto práctico. ¿Qué retos deberá afrontar esta administración en este segundo tramo? Ensayamos una respuesta, a partir de cinco escenarios centrales que deberá afrontar.

La economía

Sin duda, para un gobierno caracterizado por la fuerte presencia de tecnócratas, este es el escenario donde se sienten más cómodos, por dos razones. En primer lugar, porque buena parte de las obsesiones del equipo gubernamental pasan por el éxito en recuperar tasas de crecimiento relativamente altas en forma paulatina. Destrabe es una de las palabras más pronunciadas en los pasillos de todos los ministerios, sobre todo, aquellos ligados a los sectores productivos.

En segundo lugar, porque el escenario internacional suena mejor. Los precios del cobre y del zinc son más que favorables para nuestras exportaciones primarias y reactivarán, sin duda, proyectos mineros dormidos. La recuperación económica en simultáneo de Estados Unidos, Europa y China es otra buena noticia. En los salones de la CONFIEP y otros gremios empresariales se respira confianza, no solo por la buena marcha internacional, sino también por el nombramiento de Claudia Cooper en el Ministerio de Economía y Finanzas.

Sin embargo, más allá de los entusiasmos empresariales, el ciudadano debe sentir que el gobierno trabaja para su bolsillo. Ello va desde calmar las ansiedades por controles de precios que sabemos a dónde nos llevan, hasta una adecuada fiscalización de los derechos del consumidor. Es en esta materia donde PPK y su equipo tienen una seria deuda. Y una “reforma laboral pro empleo”, como la que pretenderían encabezar mediante facultades legislativas, requeriría dotes políticas que hasta ahora parecen escasear en el gobierno.

Donde parece no existir aún un norte claro es en los necesarios ajustes que el modelo económico requiere. Como advirtió el politólogo Alberto Vergara en su columna en El Comercio, es evidente que la economía no crece como quisiéramos hace varios años. Más allá de las responsabilidades particulares del gobierno de Humala o de la gestión Thorne en el MEF, resultaría necesario hacer este trabajo de pensamiento en torno al modelo de desarrollo que requiere el Perú. Pero las reacciones de nuestra derecha liberal en lo económico ante el artículo del docente de la Universidad del Pacífico hacen pensar que, precisamente, las presiones irán por continuar con más de lo mismo. Y es probable que en jirón Junín las acaten.

Género

Una materia en la que el gobierno hizo grandes esfuerzos durante el primer año fue en la lucha por la igualdad de género. La gestión de Ana María Romero tuvo como una de sus prioridades la lucha para defender a las mujeres de cualquier tipo de violencia. Al mismo tiempo, se dieron algunas iniciativas a favor de los ciudadanos LGTBI, como el Decreto Legislativo 1323 que incorporó a los crímenes de odio en la legislación peruana.

Sin embargo, esos avances parecen estar en peligro. La nueva titular del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables está más preocupada en el empoderamiento femenino a través del mercado antes que en afrontar situaciones de violencia de género. Si bien la presidenta del Consejo de Ministros está sensibilizada con estos temas y anunció que propondrá un proyecto que busque la igualdad salarial entre hombres y mujeres, habrá que esperar a su discurso de investidura para conocer cuáles serán las prioridades del gobierno en esta materia. Y el tema LGTBI ha desaparecido de la agenda gubernamental. A ello se suma el nombramiento de Idel Vexler y Fernando D’Alessio en ministerios claves como Educación y Salud, siendo conocidas sus simpatías conservadoras.

Al mismo tiempo, confluyen dos escenarios. El gobierno se siente lo suficientemente débil como para encarar varias batallas y uno de los campos en los que indica que arriará banderas en lo referido a la igualdad de género. Y, de otro lado, los sectores conservadores buscan aprovechar la visita del Papa Francisco para obtener cualquier declaración que salvaguarde sus intereses. Si a ello se suma la división interna del gobierno en torno a temas confesionales, tenemos un escenario bastante complicado en esta materia.

El fujimorismo

Uno de los problemas que el gobierno nunca pudo resolver fue su relación con el fujimorismo. Las indecisiones en torno a este vínculo terminaron irritando a todos: detractores de Fuerza Popular que consideran inviable pactar con una mafia, resignados a la real politik que señalaban que “es necesario algún tipo de entendimiento para que avance alguna reforma” y entusiastas con un “cogobierno que le cierre el paso a la izquierda en 2021”.

Con el nombramiento de Araoz y la salida de ministros incómodos para el fujimorismo, cierta tregua política parece haberse alcanzado. Se da por sentado que, más allá de algunas modificaciones, la Ley de Presupuesto 2018 será aprobada. Y el gobierno procura que el clima político se enfríe hasta el verano, aprovechando la visita papal en enero.

Sin embargo, no se advierte aún una estrategia en el gobierno respecto a la bancada mayoritaria. Mejor dicho, hasta el momento no se modifica el status quo de la relación con Fuerza Popular y tampoco queda claro qué es lo que quiere hacer el gobierno. Por ahora, se prefiere mantener la indefinición, pero dos escenarios pueden cambiar las cosas: la aceleración de la crisis en el fujimorismo por el factor Kenji Fujimori y un posible indulto humanitario a Alberto Fujimori.

El indulto

Precisamente este es uno de los temas donde el gobierno tampoco tiene una definición clara. En Palacio de Gobierno, sin duda, se prefiere evitar que Fujimori muera en la cárcel, para evitar las consecuencias políticas de la posible creación de un “mártir”. Sin embargo, varias cuestiones complican una decisión en Palacio de Gobierno.

De un lado, es evidente que Keiko Fujimori no quiere un indulto humanitario a su padre. Ella oscila entre la posibilidad remota de una sentencia judicial que revierta en parte la condena sobre violaciones a los derechos humanos y el silencio claro sobre una gracia que su hermano sí está dispuesto a impulsar y, sobre todo, a tranzar con el gobierno.

De otro lado, el sector más movilizado en torno a reafirmar la culpabilidad de Fujimori en los casos de crímenes de lesa humanidad y corrupción tiene una capacidad de incidencia en el gobierno. No solo porque tiene perfiles mediáticos importantes o una personalidad con capacidad de influencia como Mario Vargas Llosa, sino también porque tiene un elemento que el sector favorable al indulto no puede esgrimir: capacidad de movilización en las calles.

Las élites están divididas sobre este tema, lo que lleva a que la decisión se siga postergando en Palacio de Gobierno. Eso sí, por ahora, está descartada la existencia de informes médicos o que la venida del Papa sea el momento perfecto para llevar a cabo esta complicada determinación.

Conflictos sociales

Por ahora, con excepción del conflicto alrededor de la posibilidad de una consulta previa en el Lote 192, las posibilidades de disputas en torno a proyectos mineros y de energía son reducidas. Los yacimientos más polémicos –Conga y Tía María– no se llevarán a cabo en este gobierno, más allá de los deseos de algunos entusiastas analistas. Por ahora, el gobierno tiene un flanco menos que cubrir en esta materia.

Sin embargo, la prolongada huelga de maestros mostró las debilidades estatales para afrontar conflictos donde lo laboral se mezcla con la política. Se desconoce el rol que tuvo el viceministerio de Gobernanza Territorial en este conflicto en particular, así como el papel que cumplirá en otras disputas de diverso tipo.

Precisamente, es el flanco laboral el que deberá cuidar más el Poder Ejecutivo. La huelga magisterial demostró que gremios con posibilidad de movilización tienen la capacidad de ponerlo contra las cuerdas. Si va por una reforma laboral, sin duda, se vendrán varias movilizaciones que podrían replicar lo visto en las marchas contra la “Ley Pulpín”. Sin política, cualquier cambio o proyecto importante se podría debilitar. Ya lo demostró el primer año de gestión.

(Publicado originalmente en Ideele. El autor hace la salvedad que trabajó en la Presidencia del Consejo de Ministros entre marzo y junio de 2017)

Cipriani en los descuentos

(El año de Cipriani da para este gesto. Foto: Info Vaticana)

El 28 de diciembre de 2018, Juan Luis Cipriani Thorne deberá presentar al Papa Francisco su carta de renuncia como Arzobispo de Lima. Si bien el pontífice tiene la potestad de aceptarla o no, lo cierto es que el Cardenal peruano juega, en tiempos eclesiales, los minutos finales de su mandato al frente de la Iglesia Católica limeña. Aquí un análisis sobre cómo se encuentra su poder.

Durante el último año, Juan Luis Cipriani ha podido comprobar que su poder ha mermado considerablemente. Si bien sigue siendo, a ojos de la opinión pública, el personaje eclesial con mayor influencia en el país, resulta claro que no vive sus mejores horas en términos de posición estratégica. Varios escenarios que le eran favorables hasta hace relativamente poco tiempo, hoy comienzan a serle desfavorables. Una mezcla de factores abona en dicha perdida paulatina de predominio: la acentuación de la secularización de la sociedad peruana – sobre todo, limeña -, una posición más moderada por parte del Papa actual frente a sus predecesores más conservadores, escándalos que han escapado a su control y, por supuesto, errores propios que lo han dejado mal ante el público.

A continuación, una revisión de los escenarios en los que el Cardenal mantenía cierta ventaja y, en la actualidad, comienza a ver una sustancial disminución de su influencia.

(El Cardenal terminó fuera de El Comercio por plagios. Foto: BBC)

Los medios

En noviembre de 2014, Fernando Berckemeyer asumió la dirección del diario El Comercio donde, durante dos años, se había desempeñado como Editor General de Opinión.

Entre 2008 y 2013, el periódico había asumido banderas bastante conservadoras en varios temas, entre ellas, las vinculadas a temas religiosos y, por supuesto, a la visión de la familia que compartía el sector más tradicional de la Iglesia Católica peruana. Esta visión chocaba con la de Berckemeyer y su editor adjunto, Enrique Pasquel (actual subdirector), quienes se definen como liberales en los sentidos más amplios del término.

A las pocas semanas de asumir el puesto, el abogado y periodista emprendió una serie de cambios de editores que cambiaron la faz del diario privado más antiguo del país, bajo la impronta de renovación y eficiencia. En el proceso, dejaron el diario Diana Seminario, editora de Política y Rossana Echeandia, quien comandaba la Mesa Central de Redacción. Ambas, en las páginas del diario, habían sido claras en sus convicciones católicas conservadoras, en particular, en contra de la unión civil para parejas del mismo sexo y cualquier intento para despenalizar las causales del aborto. Esta impronta no solo estaba en sus columnas de opinión, sino que también se traslucían en las páginas del diario. Ninguna de las dos periodistas ha ocultado su amistad con el Cardenal Cipriani.

Por razones distintas, vinculadas a lo que el director consideró como un acto de difamación en su contra, también quedó fuera del diario Martha Meier Miró Quesada, la persona que ejerció el poder en la práctica en El Comercio durante varios años. La periodista comparte los mismos puntos que sus colegas antes mencionadas respecto a temas eclesiales y valorativos.

Con la salida de las tres mujeres de prensa, el diario tuvo una posición más equidistante de la Iglesia Católica en sus páginas. En mayo de 2015, el periódico editorializó a favor del matrimonio igualitario en el Perú y, en plena campaña electoral, manifestó su tendencia a eliminar las contribuciones que hace el Estado a cualquier confesión religiosa. Ello no evitaba que personajes del mundo eclesial pudieran comentar en sus páginas, entre ellos, el Cardenal Cipriani. Aunque un sacerdote cercano al prelado, Luis Gaspar, ha cuestionado en su cuenta de Twitter la constante aparición de críticas al miembro del Opus Dei en este medio.

Dos columnas publicadas en 2015 por el Arzobispo de Lima le valieron un duro golpe. El blog Utero.pe identificó que Cipriani había plagiado escritos de Juan Pablo II y Paulo VI en dichas piezas de opinión. Con el escándalo desatado – y más plagios detectados en homilías del Cardenal – Berckemeyer optó por no recibir más columnas del prelado en el futuro. Esta decisión supuso tensiones fuertes al interior del diario de la familia Miró Quesada, que el director supo capear. Recientemente, la revista Caretas publicó dos informes con nuevos pasajes de otros autores sin citar en artículos y predicas del exarzobispo de Ayacucho.

Con esta perdida de espacios, las opiniones mediáticas del Cardenal están confinadas al rebote mediático de alguna de sus homilías dominicales y, sobre todo, al programa Diálogo de Fe, que mantiene en RPP. El propietario del conocido grupo mediático, Manuel Delgado Parker, fue uno de quienes firmó el comunicado de “notables” a favor del Arzobispo, una vez que los plagios fueron detectados. No es el único vínculo. De acuerdo con el periodista José Enrique Escardó, la productora del espacio religioso sabatino es Ursula Delgado, hija del accionista principal de la emisora, ligada al Sodalicio de Vida Cristiana.

(Cipriani junto a los sacerdotes sodálites Juan Carlos Rivva y Juan Mendoza. Foto: Las Líneas Torcidas)

El escándalo Sodálite

Precisamente, los destapes periodísticos sobre los abusos psicológicos, físicos y sexuales cometidos al interior del SCV colocaron otro flanco duro de afrontar por Cipriani. La investigación de Pedro Salinas y Paola Ugaz, a través del libro “Mitad Monjes, Mitad Soldados” y reportajes publicados en La Republica, apuntaba directamente a una de las organizaciones tradicionalmente aliadas de los puntos de vista políticos y sociales del Arzobispo limeño. En los primeros días del escándalo, él optó por el silencio.

En las semanas siguientes a los destapes principales, Cipriani intentó desmarcarse del tema. Señaló públicamente que el fundador de la organización, Luis Fernando Figari, debería ser separado del SCV. En privado, de acuerdo a la versión recogida por la periodista Laura Grados, el prelado pidió personalmente al superior del Sodalicio, Alessandro Moroni, que expulsara al controvertido laico, acusado de violación sexual, secuestro y maltratos. Hasta la fecha, si bien Moroni ha declarado persona non grata a Figari, él sigue residiendo en una casa de la institución en Roma, a la espera de lo que el Vaticano decida hacer con él.

Otro flanco abierto para Cipriani con este caso se vincula con la presunta inacción del Tribunal Eclesiástico de Lima frente a las denuncias interpuestas por diversas personas que denunciaron abusos sexuales en el Sodalicio. El caso viene investigándose en el Ministerio Público. Hace dos meses, el portal religioso Crux dio a conocer que el presidente del Tribunal, cercano al Cardenal, había cumplido con remitir la documentación a Roma, donde se estaba produciendo la demora en su tramitación. Sin embargo, las víctimas de diversos tipos de maltrato al interior del SCV cuestionan que Cipriani, en términos pastorales, no se haya interesado a tiempo por el caso.

(Obispos representantes ante la Asamblea Universitaria de la PUCP junto al Rector Marcial Rubio. Foto: PUCP)

La PUCP

Desde la llegada del Papa Francisco, la situación en torno al conflicto sobre el estatus de la Pontificia Universidad Católica del Perú frente a la Iglesia Católica así como a los procesos judiciales sobre la administración de sus bienes, se había mantenido en calma. Tanto las autoridades de dicha casa de estudios como el Arzobispado de Lima habían mantenido un prudente silencio respecto de este tema. En 2014, el Vaticano había nombrado una comisión a cargo del arzobispo Peter Erdó, quien había llegado al Fundo Pando como visitador hace algunos años, para una solución global y definitiva a estos desencuentros.

En las últimas semanas, algo parece haberse movido a favor de la Universidad. El pontífice decidió que los cinco obispos que integran la Asamblea Universitaria – de acuerdo con los Estatutos de la PUCP – se reintegraban a esta instancia luego de cuatro años de ausencia. La decisión era vista desde San Miguel como el inicio paulatino de mejores relaciones con Roma. No supone, como algunos diarios titularon, como “el fin del dominio de Cipriani en la Católica”, que nunca tuvo. El Arzobispo mantiene las prerrogativas que le da el Estatuto como Gran Canciller, en particular, aquellas vinculadas a la autorización de los profesores que dictan Teología. Sin embargo, no ha ganado terreno en medio de la negociación que mantiene el equipo Rectoral con varios de los secretarios de la Curia.

Al cierre de este informe, los procesos judiciales respecto de la administración del legado de Jose de la Riva Agüero se mantenían pendientes de resolución.

(Cipriani en el cierre de la Marcha por la Vida. Foto: El Comercio)

La vida y la familia

Sin duda alguna, el tema que más ha movilizado al Cardenal durante los últimos años es lo que se conoce bajo el lema “defensa de la vida y la familia”. Membrete que en realidad cubre las campañas de Cipriani en contra de la legalización de cualquier supuesto de aborto, así como el mantenimiento de la idea de núcleo familiar en la que cree el Arzobispo, sin dar pie al reconocimiento jurídico de parejas del mismo sexo. En este esfuerzo tiene, a su vez, alianza y competencia en los sectores más radicales de las iglesias evangélicas, los mismos que hicieron que Keiko Fujimori firme un documento en contra ambos temas.

Se trata de materias a las que dedica amplio espacio en sus homilías – de hecho, felicitó al presidente Humala por su “defensa de la familia”, al no tener una posición sobre la unión civil para parejas del mismo sexo – y también en su programa “Diálogo de Fe”. En los últimos meses, ha afinado su discurso para enunciar a lo que considera su enemigo: lo que denomina “ideología de género”.

Resulta cierto que la línea oficial de la Iglesia Católica no reconoce ni el aborto ni a las parejas homosexuales. Pero el Arzobispo de Lima va un paso más allá, pues busca deslegitimar a la lucha de miles de mujeres por el reconocimiento de sus derechos.De hecho, como ha señalado Luis Pásara en el libro “Cipriani como actor político”, la mirada cardenalicia apunta, más bien, a un rol conservador de la mujer, confinada a los aspectos estrictamente educativos y hogareños.

Es en esa línea que se inscriben las infelices declaraciones del Cardenal respecto de las causas de la violencia contra la mujer, las mismas que le valieron, como casi nunca en su mandato, un pedido público de disculpas. Sin embargo, el prelado nunca hizo alusión a la marcha “Ni Una Menos”, movilización nacional que logró congregar más personas que un movimiento impulsado desde el Arzobispado de Lima: la Marcha por la Vida, en contra de cualquier tipo de aborto. De hecho, el sábado 13 de agosto, día de la multitudinaria concentración, Cipriani no apareció en su programa radial.

(El Presidente de la República marca cierta distancia del Cardenal. Foto: Perú.21)

La política

A estas alturas, no cabe duda que las cercanías políticas del Cardenal tienen color naranja. En una campaña electoral en la que, inusualmente, tuvo un perfil más bajo que las anteriores, solo en el último fin de semana tuvo pronunciamientos que deslizaban un apoyo a la candidata Keiko Fujmori. Habló de un “pensamiento único” que tuvo “un gran rebote porque se observa una cierta concertación de medios”, indicando que “Fulano es corrupto porque el centro de inteligencia del pensamiento único ha determinado. Menganito es demócrata. Fulanita es corrupta porque nosotros hemos determinado que es corrupta. Y así van tomando determinaciones inapelables. Y así salen en las redes, en los diarios”. Además, defendió la visita del alcalde Luis Castañeda Lossio a la postulante de Fuerza Popular. Como se sabe, Cipriani ha defendido la liberación del expresidente Alberto Fujimori mediante un indulto humanitario.

Si bien el Cardenal ha señalado que tiene una amistad con el actual Presidente de la República, Kuczynski ha decidido mantener en parte el camino de su predecesor, es decir, asumiendo una distancia respetuosa. Es claro que el Cardenal buscará seguir presionando para que su agenda se imponga frente a un plan de gobierno y acciones anunciadas que implican tanto el impulso del reparto gratuito de la anticoncepción oral de emergencia como de la unión civil para parejas de diversas orientaciones sexuales.

Sin duda, Cipriani cuenta con algunos aliados políticos. Al revisar su libro “Semillas” que reúne sus homilías en la misa de acción de gracias por Fiestas Patrias, nos encontramos que el congresista aprista Jorge del Castillo es uno de los comentaristas de las prédicas del Cardenal, en tono de elogio. Lo mismo ocurre con representantes de otros partidos, como Lourdes Flores Nano (PPC), Luis Iberico (APP), Marcíal Ayaipoma (PP) y Ántero Flores – Araoz (Orden) y los expresidentes del Consejo de Ministros Luis Solari, Ana Jara, así como abogados cercanos al Arzobispo limeño como Fernán Altuve y Augusto Ferrero Costa.

Todos firmaron el comunicado de respaldo cuando se descubrieron sus plagios. Paradójicamente, el libro que comentan también los contiene. Una cruz de la que, junto con sus declaraciones – en ocasiones infelices, en otras controversiales -, le será difícil desprenderse a Juan Luis Cipriani hasta su próxima jubilación. Serán dos largos años para el Cardenal, antes de su retiro.

Informe publicado en Revista Ideele N° 263.

¿Nuevo Fujimorismo?

A enero de 2016, Fuerza Popular tenía apenas 4169 militantes inscritos a nivel nacional. De hecho, la mayor parte de sus congresistas electos no pertenece formalmente a la agrupación liderada por Keiko Fujimori. ¿Cuál es la razón de su éxito? Aquí algunas respuestas.

El fujimorismo obtuvo 73 parlamentarios en la reciente elección general, lo que le permite obtener, en principio, la mayoría en las votaciones en el Congreso de la República. De acuerdo a las cifras publicadas por la Asociación Civil Transparencia, apenas 11 congresistas se encuentran inscritos en Fuerza Popular, el partido liderado por Keiko Fujimori.

Ello se condice con la cifra mencionada al inicio de este artículo. Con poco más de cuatro mil militantes, la agrupación obtuvo la mayor parte de congresistas y parlamentarios andinos, así como serias posibilidades de acceder a la Presidencia de la República. Además de las reglas electorales – que premian a la agrupación que obtuvo la primera votación en cada circunscripción -, ¿qué factores le han permitido al fujimorismo este éxito?

Un primer factor a analizar tiene que ver con la forma de organización del fujimorismo. Como ya ha comentado la politóloga Adriana Urrutia, no se puede hablar de una militancia orgánica. Ella señala que “Tienes un planeta central, que es el Comité Ejecutivo Nacional, y alrededor gravitan un conjunto de organizaciones que se distinguen por dos cosas. Tienes organizaciones de jóvenes, de mujeres. Y hay un segundo tipo de organización que son las organizaciones más territoriales, que operan a nivel regional y local”.

En las primeras encontraríamos a Factor K, la agrupación de jóvenes que ha venido organizando concursos de hip hop y bicicleteadas como forma de acercamiento a este sector de electores. Entre las segundas, están los comités en cada distrito o provincia que, según comenta el politólogo Paolo Sosa en el libro Anticandidatos, se asocian con los ciudadanos a través de la proporción de diversos servicios que van desde la oferta de menús hasta la transmisión de partidos de fútbol.

Una segunda cuestión se vincula con el reclutamiento de figuras conocidas tanto a nivel nacional como local para integrar la lista parlamentaria. En el primer caso contemplamos a aquellas personas que postulan en Lima, como los reelectos congresistas Lourdes Alcorta y Luis Galarreta – provenientes de las canteras del Partido Popular Cristiano -, la campeona mundial de motonáutica Paloma Noceda o el cantante lirico Francesco Petrozzi.

El segundo caso merecería más estudio. Fuerza Popular incorporó como candidatos en provincias a personas que han ejercido cargos de elección popular anteriormente, como a quienes no obtuvieron los resultados esperados en las elecciones regionales y municipales de 2014. Entre los primeros se encuentran el exvicepresidente regional del Callao Víctor Albrecht, el exalcalde provincial Juan Carlos del Águila o el exalcalde distrital Miki Dipas. Entre los segundos, el nombre más notorio es el de Osías Ramírez, parlamentario electo por Cajamarca y que reemplazará a su hermano, Joaquín, actual secretario general de Fuerza Popular e investigado por lavado de activos.

Esta experiencia de reclutamiento de candidatos resulta bastante parecida a la que tuvo, en su momento, Vamos Vecino, el intento más orgánico que tuvo el fujimorismo para forjar un partido en la década de 1990, con miras a las elecciones municipales de 1998. Figuras independientes o que habían renegado de sus anteriores partidos engrosaron las filas de candidatos del partido que tenía como símbolo a un tractor. Pero existe una diferencia sustancial: el espacio subnacional durante los años del postfujimorismo cobró crucial importancia, lo que lo vuelve más importante para el trabajo nacional.

De hecho, Keiko Fujimori hizo buena parte de su tarea en provincias. Constitución de comités distritales y provinciales, observación de líderes regionales para sus listas, incorporación de clanes familiares – los Elías en Ica, los Ramírez en Ica – y figuras ya conocidas en sus regiones – como Patricia Donayre en Loreto – han sido parte de su trabajo fuera de Lima. Y ello explica también el éxito obtenido.

Sin embargo, quedan aún serias interrogantes respecto del vínculo con los ciudadanos. ¿Qué mueve al votante fujimorista: recuerdo paterno, empatía con Keiko, clientelismo o representación de necesidades puntuales en cada región? Preguntas que ameritan estudios más prolongados y un análisis más fino, sobre todo, luego de la segunda vuelta electoral.

(Artículo publicado en la Revista Ideele N° 260. Resulta pertinente a la luz de los primeros pasos de la bancada fujimorista en el Congreso de la República)

FEDERICO DANTON: ULTIMAS REPERCUSIONES


El día miércoles aparecieron dos novedades relacionadas con el célebre caso del sexto hijo de Alan García, Federico Dantón García Chessman.

La primera, una larga columna de César Hildebrandt donde da cuenta con bastantes detalles de la persecusión judicial de la que viene siendo objeto. Como hemos mencionado ya en esta columna, Hildebrandt es continuamente hostigado por el Poder Judicial para que preste su declaración en el caso de Fernando Zevallos. Hace unas semanas, en el programa “Panorama”, el ex lugarteniente de Zevallos, Jorge Chávez “Polaco”, sindicó a CH como periodista comprado por el narcotraficante a cambio de 35,000 dólares americanos.

Aunque el periodista no deja de dar sus “chiquitas” a su eterna némesis – El Comercio, donde trabaja su archienemigo, Fernando Ampuero -, la verdad es que el interrogatorio presentado a Hildebrandt es realmente risible y que la intención de citarlo de grado o fuerza francamente ridícula. CH no deja de percibir un tufillo a vendetta por la revelación del hijo de AGP.

Y a ello se suma lo más preocupante de su columna:

Hace más de un mes, aduciendo razones comerciales difíciles de entender, el dueño de Radio San Borja me dejó sin ingreso económico alguno. Eso me ha llevado a la determinación de suspender Al día con Hildebrandt hasta que pueda comprar el espacio y financiarlo por mi cuenta, cosa que no parece agua de rosas en la escena política que vivimos“.

La segunda, es un extenso reportaje de Paola Ugaz en la revista Ideele sobre el caso Federico Dantón.

La nota en cuestión da cuenta de los entretelones del reconocimiento paternal hecho por el presidente, así como las visiones que sobre este tema – en particular, las actitudes de AGP y de Pilar Nores – tienen analistas como Jorge Bruce y Martín Tanaka e incluso la célebre congresista Luciana León se anima a opinar sobre la materia (obviamente, justificando al jefe).

No escapó al análisis la relación de los blogs con este caso y el rebote que se le dio desde la chologósfera a un caso que fue cubierto de manera tímida por la prensa establecida. Una frase de Jorge Bruce llama al debate:

“Lo que los medios de comunicación callaron apareció por otras vías. En Internet, a través de sus blogs, se dice todo lo que no se está diciendo en los medios y más. Lo que está apareciendo en los blogs es lo prohibido, lo proscrito, lo excluido, lo que no es políticamente correcto. Viene con carga de agresividad, de obscenidad, en algunos casos, y de chisme, en otros”.

Pero, como el “animus Magaly” no podía dejar de estar presente, el reportaje culmina con el siguiente dato:

“Tras el anuncio presidencial, la tormenta no ha amainado en Palacio de Gobierno, porque, de acuerdo con fuentes allegadas al Presidente consultadas por ideele, los cuatro hijos de la pareja Nores-García se han puesto del lado de la
madre y le han criticado su aparición junto a su padre durante el anuncio. En estos días la Primera Dama se debate en una tormenta interna de sentimientos encontrados y
aún no termina de decidir si se separa o no de García, quien también estaría pasando por una atribulada situación”
.

La tormenta desatada aun no amaina, según parece. Bien lo pueden decir César Hildebrandt y Alan García.

MAS SOBRE EL TEMA:
Paola Ugaz: En el nombre del Hijo.
César Hildebrandt: ¿El costo de Federico Danton?