5 DE ABRIL: UNA LOGICA QUE CONTINUA

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16 años después del último golpe de Estado en el país:

¿Ya no se detiene a nadie arbitrariamente? Melissa Patiño nos puede dar una respuesta.

¿Ya no hay censura en los medios de comunicación? César Hildebrandt y Juan Carlos Tafur nos podrían contar sus experiencias, como lo hicieron ayer.

¿Ya no se pide amnistías o condecoraciones a los asesinos? Basta ver al director de La Razón pidiendo poco menos que la Orden del Sol para Santiago Martin Rivas.

¿Se toleran las opiniones discrepantes? Para los líderes de opinión de diversas corrientes hay sintómas preocupantes para decir que la tolerancia es un bien escaso.

¿Ya no tenemos a los hijos de los funcionarios aprovechándose de los cargos públicos?
Miguel del Castillo y su puesto en RBC nos podrían dar un indicativo.

¿Ya no se ataca a los opositores o a quienes presentan denuncias? Quizás sea hora de inquirir a Aldo Mariátegui sobre la forma en como trata a los que no están de lado del gobierno.

¿Importan los derechos humanos en el Perú? El maltrato a Luis Alberto Salgado por parte de su propio jefe nos dará la justa medida.

Todas estas preguntas responden a conductas que el gobierno más corrupto de nuestra historia ejerció con gran gala desde un golpe que no solucionó nada. Porque no fue producto del golpe la captura de Abimael y la mentada liberalización económica no fue más que mero mercantilismo. El país se barbarizó y se volvió en el páramo donde los Montesinos, los Martín Rivas y los Sosa mataban con total impunidad, los pésimos privatizadores le hicieron un grave daño a la economía de mercado, los Crousillat y las Lauras Bozzo convertían a la televisión en una casa de citas que aplaudía las trapacerías del régimen.

Sí, Fujimori ya está sentenciado y está siendo procesado por violaciones de los derechos humanos. Pero parece que el tufo a dictadura está siendo añorado por muchos, sobre todo, por algunos que están en el poder.

Y por eso, en esta fecha, hay que decirlo, para que no se repita.

(Reportaje sobre 5 de abril: Marco Sifuentes)

UN GOLPE CONDENADO

5 de abril de 1992. El último golpe de Estado de nuestra historia. Alberto Fujimori tomaba todo el poder para sí, sin nada que lo justifique. Ni los problemas más graves que atravesaba el país justificaron la ruptura del orden constitucional y las consecuencias de aquel funesto hecho, que hizo añicos la democracia, puso en el poder a una cúpula mafiosa y corrupta, que cometió graves crímenes que hoy vienen siendo procesados por el Poder Judicial.

26 de noviembre de 2007. El Poder Judicial peruano, en una sentencia histórica, señala que los golpes de Estado constituyen un delito, por primera vez en toda la historia republicana. Y, en tal mérito, condena a 10 Ministros de Estado que avalaron la aventura dictatorial de Fujimori.

De acuerdo a lo que señala Correo, los ex Ministros Jaime Yoshiyama, Carlos Boloña, Absalón Vásquez, Víctor Joy Way, Oscar de la Puente Raygada, Jaime Sobero Taira, Alfredo Ross Antezana, Víctor Paredes Guerra y Augusto Antoniolli Vásquez fueron condenados a cuatro años de prisión condicional – que pueden disminuir a tres – por avalar el golpe de Estado al continuar en el gobierno de facto, pese a que ese mismo día presentaron su renuncia. El hecho de que no hayan participado en los preparativos de la aventura golpista es el motivo por el cual la pena sería baja.

En contraste, el valiente ejemplo del ex Ministro Alfonso de los Heros, quien dejó el cargo una vez suscitado el golpe, terminó de determinar la responsabilidad penal de estos funcionarios, quienes prefirieron estar con un dictador antes que con la democracia. Nota al margen: el país le debe un especial reconocimiento a De los Heros, quien salvó la dignidad y su propio nombre en ese gesto.

En este proceso penal, el caso más complicado ha sido el del general Juan Briones Dávila, ex Ministro del Interior, condenado a 10 años de prisión no solo por su participación en el planeamiento del golpe y en su aval al quedarse en su cargo, sino también por su participación en los secuestros y detenciones arbitrarias que ocurrieron ese día. Jorge del Castillo debe recordar muy bien, hasta el día de hoy, su propia detención.

Y ello complica también al reo Fujimori. Cabe recordar que el extraditado ha venido a responder justamente por uno de los secuestros de aquel día infausto, el del periodista Gustavo Gorriti. Si Briones, que fue uno de los ejecutores de las órdenes de detención, ha sido condenado, cabe esperar que lo mismo ocurra con el principal responsable del golpe, cuyo plan comprendía las detenciones producidas aquel día.

Sin embargo, hay aun dos procesos pendientes por este caso. El primero comprende al cogollo civil – militar que participó directamente en el planeamiento del golpe y que comprende, entre otros, a Vladimiro Montesinos y Nicolás Hermoza Ríos. Dicho proceso avanza con pies de plomo en el Poder Judicial. Y el segundo se encuentra pendiente de ser enviado a Chile, pues se requiere una ampliatoria de la extradición para que Fujimori, el golpista, pueda responder por lo que constituye su falta principal al país – independientemente de las violaciones de los derechos humanos -: vulnerar la separación de poderes, la democracia y la Constitución.

Y como necesitamos recordar continuamente que los golpes de Estado en toda circunstancia son condenables, pueden ver el video que Marco Sifuentes hizo hace algún tiempo sobre lo que fue ese día infausto, en que el país se suicidó, apoyando mayoritariamente a un dictador. Las consecuencias de la cerviz agachada las vivimos hasta el día de hoy.

Para nunca más vivirlo, para nunca más olvidarlo.

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MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: La noche en que la democracia cayó en un profundo agujero negro
Perú.21: Fiscal considera la sentencia como benigna
La República: Corte Suprema condenó el autogolpe
Discrepancias Apristas: Mientras Luis Negreiros señala la trascendencia de la sentencia, Giampietri critica condena a Briones.
Luz Salgado: Condena es una venganza

EL VERDADERO “LEGADO” DE FUJIMORI

Una dictadura que jamás se debe repetir.

Recuerdo vagamente aquel domingo. No se porque extraña razón no podía dormir. Lo cierto es que puse, para variar, Goles en Acción y en eso apareció el cintillo: Mensaje a la Nación del Ing. Alberto Fujimori Fujimori. Me extrañó la hora. Lo que dijo también, aunque mis viejos – a mis 10 años – me lo aclararon al toque: ahora ya sabes lo que es un golpe de Estado. Y claro, esa noche supe también lo que era que pasen como 20 vehículos de tropa militares y policiales por la puerta del edificio – vivía en el Centro en aquel entonces – y supe también que, a diferencia de lo que muchos peruanos pensaron en aquel momento, algo malo había hecho el ingeniero nisei cuyos hijos estudiaban en el mismo colegio que yo y cuyo centro de trabajo – léase, Palacio – había visitado hacía sólo 8 meses.

Han transcurrido 15 años desde aquella fecha y cada vez me parece más repulsiva, por todo lo que vino después. Enumerar las violaciones a los derechos humanos, los atropellos al Estado de Derecho, la deformación de un modelo de economía de mercado, el populismo ramplón, el asistencialismo con voto incluido, la yuca como emblema nacional, la corrupción desmedida, sería redundar en lo que ya sabemos y, algunos cínicamente, niegan o intentan disimular su impacto negativo.

El fujimorismo supuso una caricatura de lo peor de la política peruana. No precisamente porque nos hiciera reir, sino porque mostró en toda su dimensión lo putrefacto que puede ser el ser humano. La justificación de atropellos en nombre de una pacificación en la que los detentadores del poder no tuvieron participación alguna, la exacerbación de un modelo económico que no sirvió para curar nuestra pobreza y empobreció más a la clase media, el cinismo pragmático que embruteció a nuestra población y la acostumbró a la antipolítica (es decir, a sólo preocuparse por sobrevivir), el robo del Estado con el pretexto de comprar armas para hacer la guerra o de privatizaciones mal hechas. Y una corte de seguidores que aplaudía – y algunos aun aplauden – y justificaba – y algunos aun justifican – las tropelías del régimen.

Pero también, gracias a que existió una dictadura, pude comprobar que había gente con entereza y que no tenía miedo a decir las cosas, pude constatar que había una reserva moral en el país y en todas sus generaciones, pude tener el ejemplo de mis viejos y mis abuelos que – a pesar que el resto de la familia nos podia mirar como bichos raros – no aplaudieron el golpe y durante los años que siguieron esperaron el momento en que todo esto acabara. Fue por ver aquellos atropellos que decidí seguir la carrera de Derecho, hablar desde que estaba en el colegio sobre todo lo que ocurría y marchar cuando estuve en la Universidad para que nos devolvieran aquello que nos habían robado: la dignidad, la decencia, la libertad, el orgullo de ser peruanos.

Hoy las secuelas de aquel periodo nefasto de nuestra historia persisten. Hay quienes piensan que defender los derechos humanos es hacerle el juego al terrorismo, que defender los derechos laborales es una herejía al libre mercado, que hablar de transparencia es una frivolidad digna de Suiza, que la economía se restringe a tener la caja fiscal cuadrada y punto, que no se puede decir que las privatizaciones estuvieron mal hechas, que hablar de democracia es secundario cuando la gente tiene que sobrevivir. Pero es en democracia cuando se pueden hablar estas cosas, cuando se puede conseguir que el modelo económico respete los derechos de todos, que se logre la transparencia en el gasto del Estado para que tengamos los servicios básicos que requerimos, que podemos fiscalizar desde la política de Defensa hasta el combate a la pobreza.

Dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Ojalá no tengamos que volver a pasar una dictadura para apreciar las ventajas de la democracia. Ojalá no se cumpla la profecía del célebre poema de Brecht: hasta que no me llevaron, no hice nada para cambiar las cosas.

Porque una ignonimia como la que representó Alberto Fujimori Fujimori no debe volver a ser padecida por los peruanos.

QUINCEAÑERA FUJITIVA

Me piden que difunda esto y con gusto lo hago.

Y mientras tanto…
El fujimorista Giampietri dice que el fujimorista Pandolfi trabaja en la PCM hace 5 meses!!! (Perú.21)
García Belaúnde le sigue dando en el piso a Giampietri (CPN Radio)
Otro miembro de Colina lo echa a Fujimori (Ver comentarios del Utero)

MAS SOBRE EL TEMA:
Archivo del Tercer Piso: Disolver, disolver, el juicio sobre el golpe de Estado.

DISOLVER, DISOLVER, EL JUICIO DEL GOLPE DE ESTADO

Uno de los procesos más importantes que tiene el Poder Judicial peruano entre sus manos es el referido al golpe de Estado del 5 de abril de 1992.

Como se recuerda, ese día Alberto Fujimori disolvió el Congreso de la República, destituyó a los magistrados del Poder Judicial y del Tribunal de Garantías Constitucionales, intervino a los demás organismos constitucionales, limitó la libertad de prensa y comenzó una dictadura que duraría 8 años y que dejó al país con una institucionalidad debilitada, una economía en recesión, violaciones a los derechos humanos y actos sistemáticos de corrupción.

En el proceso judicial, son comprendidos los Ministros que suscribieron la Ley de Bases del Gobierno de Emergencia y Reconstrucción Nacional, norma con la cual se quiso legitimar jurídicamente a la dictadura.

Recordemos esta lista de la infamia: Oscar de la Puente Raygada, Carlos Boloña Behr, Jaime Yoshiyama Tanaka, Víctor Joy Way, Absalón Vásquez Villanueva, Juan Briones Dávila, Víctor Malca Villanueva, Augusto Blacker Miller, Jaime Sobero Taira, Fernando Vega Santa Gadea, Augusto Antonioli Vásquez y Víctor Paredes Guerra. De ellos, solo Malca se encuentra fuera del país, en calidad de prófugo.

Todos los ministros son acusados del delito de rebelión. Además, Malca y Briones son acusados del delito de secuestro, por la serie de detenciones ilegales que se produjeron ese día (como las de Jorge del Castillo, Roberto Ramírez del Villar, Felipe Osterling, Gustavo Gorriti, entre otras). A Fujimori se le reservó el proceso hasta que venga al país.

El juicio es importante por dos motivos.

El primero, las penas. La pena máxima es de 20 años por el delito de rebelión. Con ello, personas como Boloña, que hasta ahora pasaban piola o habían recibido penas benignas, podrían pasar una buena temporada en San Jorge. O sentenciados como Joy Way ampliarían su temporada en Castro Castro.

El segundo, el hecho de que por primera vez se condene a los autores de un golpe de Estado en un proceso civil en América Latina. Ello es un mensaje para quienes quisieran ver a la democracia nuevamente derrotada y para los tontos útiles que se siguen creyendo el cuento de que el golpe de abril de 1992 era necesario.

Como lo dijimos hace unos meses:

“Cabe recordarle al pais y al ex autócrata que la bancada del FREDEMO le daba apoyo a todas sus leyes que permitían la liberalización de la economía. Y si las bancadas del APRA, la izquierda y el FREDEMO rechazaron sus leyes contra el terorismo fue porque dichas normas vulneraban la Constitución y los derechos de las personas (como se demostró despúes) e incluso estaban trabajando en proyectos de ley sobre medidas judiciales para enfrentar al terrorismo, pero sin los excesos que caracterizaron al régimen. Por tanto, Fujimori no podía señalar que los partidos lo obstaculizaban en sus tareas, todo lo contrario, pretendían colaborar con el y consensuar medidas, pero él optó por hacer las cosas a su manera.

Es también falso que el golpe de Estado fuera causa directa de la estrategia contrasubversiva que permitió la captura de los máximos líderes terroristas. El Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) que capturó a Abimael Guzmán fue formado en 1989, con el apoyo de Agustín Mantilla y el general PNP Luque Freyre. Su labor quiso incluso ser infiltrada por Montesinos, sin conseguir exito en dicha infiltración. La verdadera estrategia contrasubversiva fue la detención arbitaria, las desapariciones forzadas en el interior del país y en pueblos jóvenes (de esta época, oh casualidad, son los sucesos de Madre Mía) y el procesamiento de acusados por terrorismo sin ninguna garantía”.

Sin embargo, este proceso podría volver a fojas cero por algo que los abogados conocemos como leguleyada. Como lo ha mencionado el Procurador Omar Chehade, la defensa de Fujimori y los ministros – que en muchos casos tiene nombre propio: César Nakasaki – se busca recursar a un vocal de la sala penal de la Corte Suprema que procesa este caso para que, en jerga judicial, “el juicio se quiebre”, con lo que tendría que iniciarse un nuevo juicio oral.

Para la quiebra del proceso, se necesita la aceptación de la recusación de dos magistrados. Ya se logró con uno, el honesto juez César San Martín Castro, por haber trabajado en el estudio del ex procurador José Ugaz. Actualmente, dos miembros de la sala tienen una recusación pendiente, interpuesta por la defensa para ver si les resulta lograr la demora del proceso.

Ciertamente, estaremos alertas a este proceso y que no se hagan maniobras para intentar dilatarlo más. De no prosperar las artimañas fujimoristas, estos ex funcionarios de la dictadura podrían ir haciendo maletas hacia San Jorge en poco más de un mes. Por la salud moral y democrática del país, ojalá ocurra en un futuro cercano.

MAS SOBRE EL TEMA:
Agencia Perú: ¿Qué pasó el 5 de abril?
Archivo del Tercer Piso: 5 de Abril: el día de la infamia que no debemos olvidar.