LAS TRAGEDIAS DE ALIANZA LIMA

El último domingo, Alianza Lima salvó angustiosamente la categoría luego de ganarle a Sporting Cristal. Más allá de especulaciones sobre el rendimiento rimense, lo cierto es que los jugadores blanquiazules se dieron íntegros en el campo de juego. Pero, sobre todo, habrá que hacer un gran reconocimiento a la hinchada de Alianza. Sufrida como ninguna, en las últimas semanas los seguidores de este equipo han hecho frente a las bromas de los rivales y a dirigentes francamente ineptos que llevaron al club a su peor momento deportivo de los últimos 20 años.

La salvación de categoría de AL, que tiene un antecedente en el descenso de 1938, debe dejar como lecciones varias cosas: la necesidad de una política deportiva en el club que sea consecuente (36 jugadores en el plantel es, a todas luces, un exceso) y la reconversión de Alianza a una gerencia moderna, lejos de los mecenas e improvisados que, amen de darles triunfos temporales al hincha, hicieron del manejo futbolístico del equipo un cúmulo de contrataciones para alcanzar un título nacional pocas veces esquivo.

No ha sido la primera vez que Alianza se expuso a una verguenza deportiva. De hecho, hasta hace 11 años, tuvieron una larga racha de 18 años sin obtener un título nacional. Fueron los años de vacas flacas del club, que tuvo dos hitos importantes: su recuperación a partir de 1993 y, sobre todo, la tragedia del Fokker que llevaba a su equipo en 1987.

La tragedia de Alianza tuvo como componente central la negligencia de la Marina de Guerra del Perú, en épocas en que miembros de la Marina se habían visto involucrados en casos de violaciones de los derechos humanos. Sobre las analogías entre la violencia de aquellos años y la tragedia aliancista, recordemos lo dicho por Roberto Bustamante, a raíz de que los informes de la Marina sobre el caso salieron a la luz:

a mi, por lo menos, me llevó todo el rato a reflexionar sobre el proceso de violencia política y la voluntad explícita de callar todo el tiempo por parte del estado frente a los afectados: ¿acaso no saben ellos que sus familiares fueron asesinados en tal o cual cuartel? ¿eso les impide seguir buscando información, un por qué, una razón y un perdón por parte de las autoridades correspondientes?

así, no se trata de “novedades periodísticas”, sino, como aclararon muy bien carvallo y pizarro, de la verdad, de denunciar el silencio de la marina de guerra y que pidan perdón, no solamente por la negligencia de mandar a un piloto inexperto a volar un avión que no conocía al detalle, sino por el desprecio a los familiares de las víctimas, la mayoría provenientes de clases populares.

de verdad, en la parte final, yo cambiaba el decorado y los actores, y encontraba casi lo mismo.

un argumento contra la comisión de la verdad fue justamente ese: “la comisión gastó un montón de plata en algo que ya sabíamos todos”. no. mentira. la comisión confirmó lo que ya sospechábamos algunos, y en tanto era una comisión del estado, su palabra fue más importante que la de cualquier institución no gubernamental. para el caso del fokker de la tragedia, más allá de si un periodista lo dijo o no años atrás, es importante encontrar documentos oficiales que nos expliquen qué pasó, quiénes fueron los responsables, etc.

De hecho, era importante encontrar este tipo de documentos. Durante muchos años, la tragedia de Alianza fue motivo de una serie de historias: si el avión fue volado porque conducía una carga de droga, si es que los jugadores obligaron al piloto a estrellar el avión en el mar para evitar que se estrelle contra Ventanilla, o cual fue el destino del jugador Alfredo Tomassini (proveniente, más bien, de clases medias otrora ajenas al club de modo simbólico). E incluso, reportajes truchos como el de la pelota supuesta encontrada en el avión, perpetrado por Alejandro Guerrero. Todas estas historias y su relación con el contexto de violencia y narcotráfico que vivía el país fueron analizadas en un artículo de Victor Vich y Aldo Panfichi y que ha sido recopilado en un reciente libro sobre fútbol editado por la PUCP.

De ese documento, me interesa un párrafo que refleja una suerte de deja vu:

Hay, sin embargo, un actor adicional en el que nos interesa ahondar con mayor profundidad y detenimiento: la Marina de Guerra del Perú. Como hemos anotado, la Marina era propietaria del avión que esa noche se precipitó al mar y que había sido alquilado por el club, como vuelo charter, para viajar a Pucallpa. Que un avión militar tuviera uso comercial es realmente algo controvertido que muestra no solo la debilidad económica de las instituciones militares sino, además, la desorganización del fútbol peruano: un Estado pobre cuyos aviones se caen y un club sin recursos que se apoya en la informalidad.

Quizás, a esta altura, lo más trágico termine siendo, además de las pérdidas humanas, que esos males sean similares 21 años después. En realidad, la tragedia de Alianza ha sido la tragedia del Perú durante los años de la desinstitucionalización.

INTOLERANCIA AL POR MAYOR

El post anterior, sobre la izquierda caviar y lo que implica el uso de este término, terminaba con una interrogante bastante seria sobre los niveles de intolerancia en el país. En la política peruana, lo hemos visto de sobra, cada vez más son mayores los gestos de este tipo. Alberto Adrianzén lo expresaba el sábado de esta manera:

En nuestra sociedad, como en otras, “mirar hacia afuera” y “decir” lo que sucede, se convierte en un peligro. Hablar de la pobreza, de la desigualdad, de los bajos salarios, del mal gobierno, del medio ambiente, del divorcio, del aborto, de la prepotencia de las elites, de las transnacionales es “introducir” la división cuando lo que debe de primar es la unanimidad oficial. Como también está prohibido “mirar hacia adentro” cuando se habla de los “clubes privados” en las playas de Asia o de otras expresiones del racismo.

Ese mismo día, Luis Castañeda Lossio llamaba a sus detractores “parásitos”, haciendo gala de su reaprendido uso del habla para la descalificación de sus críticos. Así, todo aquel que no alabe su supuesta obra o que lo critique, no sería más que una persona que intenta aprovecharse de la supuesta capacidad de Castañeda para transformas la ciudad, capacidad que, por cierto, está hace rato puesta en duda.

Y ya no hablemos de las, hasta ahora, detenciones poco explicadas de varios jóvenes que fueron a una reunión bolivariana en Ecuador. Independientemente que las ideas chavistas me parecen nefastas y una repetición de los peores males de América Latina – el autoritarismo, la cerrazón frente al mercado, el caudillismo, la utopía totalitaria y la corrupción -, no se puede encarcelar a alguien por tener determinada idea, sobre todo, cuando en el país debe existir la presunción de inocencia como regla. Ello, claro, no implica que no se hagan investigaciones sobre el tema para investigar si realmente hay elementos violentos en dichas agrupaciones.

Si esto no es suficiente, el ejemplo se traslada al fútbol, una de las actividades que contemporáneamente nos definen como sociedad.

Luego de las sanciones a los jugadores juergueros de la selección peruana – justas, en el fondo, pero elaboradas con una redacción que haría jalar el curso de argumentación a quienes hicieron el fallo correspondiente – no han faltado las críticas a la Federación Peruana de Fútbol. Quizás la más cuerda ha sido la de Juan Manuel Vargas, uno de nuestros más importantes jugadores, quien ha dicho lo siguiente sobre los dirigentes:

“A ver, quién los sanciona a ellos. A los directivos les pones un micro y hablan cualquier cosa. Si ellos no hacen las cosas bien, entonces deben dar un paso al costado.”

Es cierto que los jugadores que hicieron de la concentración casi una fiesta romana merecen ser sancionados, pero los dirigentes que apañaron durante muchos años estas actitudes también deberían irse a su casa. Vargas – y en esto no coincido con él – defiende a sus compañeros, pero hace bien en señalar que las cabezas también hacer un mea culpa y presentar su renuncia.

Pero la respuesta de la Comisión Sudáfrica 2010 ha sido destemplada y, nada menos, que por boca del congresista José Mallqui. Perú.21 registra este ejemplo de tolerancia a las críticas:

“Qué autoridad moral puede tener alguien que celebra sus goles besándose con otro hombre”, le respondió Mallqui en declaraciones a radio Ovación.

“Quizá lo que pretende Juan Vargas es que Jaime Bayly sea la cabeza visible de la Federación”, añadió el directivo, quien no descartó que el lateral del Catania sea suspendido.

Todo un prócer del respeto a la diversidad sexual. Y este personaje es un congresista cuestionado por sus prácticas poco santas en el plano deportivo. ¿Se acuerda, señor parlamentario, del intento de soborno en Talara o de como el Sport Ancash salvó la categoría? Si Mallqui acusa a alguien de poca autoridad moral, tal vez debería comenzar por mirarse al espejo.

Luego de ver estas actitudes, no me queda más que preguntarme: ¿qué pasa en la política peruana que se tiene poco respeto por la disonancia?

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ALAN Y EL FUTBOL

Veo esto vía El Comercio:

El presidente de la República, Alan García, responsabilizó hoy a los clubes por el fracaso de su gobierno en intervenir a la Federación Peruana de Fútbol (FPF), tal como se lo proponía con apoyo mediático y popular. “Para hacer cambios se necesitan hombres y parece que no los hay en los clubes”, dijo García durante una rueda de prensa, aunque se negó a profundizar en el tema.

El mandatario recordó que las leyes establecen que para intervenir una federación deportiva se necesita conformar una comisión transitoria de tres miembros, todos ellos dirigentes activos de las bases de la respectiva federación, algo que en el caso del fútbol, insistió, no fue factible por “falta de hombría”.

El Presidente de la República no termina de entender que el tema de la intervención en el fútbol no tiene nada que ver con una cuestión de testosterona.

EL TEMA JURIDICO: La Federación Peruana de Fútbol es una asociación privada, por lo que el Estado no tendría ingerencia alguna sobre ella por no manejar fondos públicos. Más o menos, estamos ante el mismo principio que el Tribunal Constitucional señaló en el tema de las ONG’s.

LOS INTERESES DE LOS CLUBES:: Es claro, ningún club quiere quedarse sin Copa Libertadores, Copa Sudamericana, venta de jugadores al extranjero (Cristal, Alianza y la U estarían por concretar operaciones por sus jugadores). Y será por eso que la propuesta de Philip Butters de formar una Super Liga paralela con los clubes grandes es una utopía.

¿BENEFICIOS PARA LOS AMIGOS? Resulta sintomático que los únicos clubes que apoyaron la moción Woodman – quien nos malogró la cancha del Estadio Nacional – fueran San Martín, perteneciente al Ministro de Educación, y Sport Boys, cuyo presidente es el compañero Miguel Monteverde.

LA REAL SOLUCION: Como todos los hinchas, estoy en contra de que Burga se quede en la FPF. Carece del consenso y la voluntad para hacer las reformas institucionales necesarias para que el negocio llamado fútbol pueda ser competitivo en el país.

Y es que, al igual que pasa en la política, ya tenemos un plan de acción para el fútbol: la Estrategia para la mejora de la Competitividad e Incremento de la Rentabilidad del Fútbol Peruano, preparado por Apoyo hace algunos años. De su implementación, ni una sola palabra, ni de Burga, ni de Woodman, ni de ningún político que ahora anda preocupado por el fútbol.

Esto se debe a que, para nuestros políticos, el deporte no importa. Bueno, sí importa, pero solo para lanzar cortinas de humo o tomarse fotos poseras como las de arriba. Ahora entendemos porque seguimos siendo un país sin rumbo deportivo.

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¿POR QUE ELLOS SI PUEDEN?

A estas alturas no es un secreto para nadie que me gusta el fútbol. De hecho, alguna vez participé en 100% Fanáticos – video que ustedes jamás verán – y puedo pasarme algun que otro domingo viendo varios partidos seguidos. Y claro, soy crema, además.

Viendo esta mañana parte del partido con Tayikistan – por favor, conseguir video de Farid Kahhat explicando más sobre este país en Entre Titulares – me preguntaba lo mismo que muchos de ustedes deben haberse hecho: ¿Por qué estos chicos han podido vencer miedos y frustraciones anclados durante 25 años en el sentir futbolero nacional y han llegado tan lejos?

Como todo en la vida, eso no se explica con un solo factor.

Por un lado, ha existido un buen trabajo de acompañamiento, tanto de padres, familiares y, por supuesto, de su entrenador. Aquí no vemos a estrellas poseras, a chicos que aspiran al titular con la Malcriada del Trome de turno o a chicos que pisen huevos a la hora de caminar. Es cierto, aún están en formación y alguno de ellos podría ser un potencial Waldir (o, peor, Kukin), pero hasta el momento, tienen la cabeza fría que es necesario acompañar para un corazon grande a la hora de jugar.

Lo segundo es que al talento se ha sumado disciplina táctica. Los “Jotitas”, como los han bautizado, saben cual es su libreto, como opera el equipo cuando hay cambios, conocen sus posiciones en la cancha y no hay improvisaciones a lo Julio César Uribe.

Y lo tercero es que tienen sed de triunfo. Al igual que mi generación, estos chicos nunca vieron a su selección en un mundial de fútbol por méritos propios y querían ser quienes nos dieran esa satisfacción.

¿Es un equipo perfecto? No. Tiene un defecto acentuado partido a partido: la falta de gol, tan consustancial al fútbol peruano. Y no por falta de oportunidades, que vaya que las crean, pero la definición tendrá que ser algo que el entrenador de la sub 20 a la que pasen estos chicos debe pulir para convertirnos en un cuadro realmente competitivo.

¿Qué pasará el sábado? No soy de los que creen que ya se ha conseguido el objetivo. Por el contrario, esa sed de triunfo debe seguir acompañando a estos chicos que deben seguir creciendo para ser buenos jugadores y mejores ciudadanos.

Y que viva el Perú.

COMPACTO DEL PARTIDO:

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LO PEOR DE AYER

No, no fue comprobar que mientras Julio César Uribe sea entrenador del Perú, Sudáfrica 2010 será una utopía más grande que ver a Alan García abrazado con Popy Olivera.

Tampoco saber que sin Acasiete la defensa es una rémora, que Joel Herrera no es jugador de selección, que Farfán se lesionara y que debemos dar gracias a Dios y a la inspiración de Claudio Pizarro que hubo dos goles que nos permitieron pasar a jugar, atención, con Paraguay o Argentina, los dos mejores equipos de la Copa América.

Fue, más bien, ser espectador de algo que aprecié camino a mi casa.

Pues bien, todos saben que una conocida cerveza viene haciendo una campaña con esto del fútbol. Tan hincha como tú es el nombre de la publicidad en la que chicos y chicas te convencen para compartir el espíritu deportivo, comprometerte con la selección y, de paso, comprar la chela que promocionan. (Prefiero la Pilsen o la Cusqueña, paso) Claro, uno hace caso de la publicidad cuando ve chicas tan simpáticas como la que aparece a continuación, ejem:

Pues bien, cuando estaba en la combi, en la esquina de Aviación y Javier Prado, comienzo a sentir ruidos de bombos, cornetas y claxons. Era muy tarde como para manifestación política o pliego de reclamos, así que pensé en los chicos y chicas de la chela y dos segundos después vi que volteaban hacia la Javier Prado como ocho Coasters rojas haciendo caravana (como las pocas veces que Perú gana), armando bulla, con bombos en la mano y chicas con medio cuerpo salido de las combis agitando banderas peruanas.

Y claro, adivinan, eran los muchachos de la cerveza, celebrando luego de jugar un partido horrible. Claro, no los culpo, es su chamba. Pero para quienes veníamos de soplarnos 90 minutos en los que todos reconocimos que Bolivia fue superior, como que me supo mal tanta algarabía.

Por eso lo repito: Perú rumbo a Irak 2018.

(Logo y Foto: de la chela que hace esta promoción)

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La “tía” Oblitas: Jugamos el peor partido.
El Comercio califica uno a uno a los jugadores.

ME TAPARON LA BOCA

Dije que sería goleada, pero uruguaya.

Y me alegra haberme equivocado…3 veces.

Ahora, a romperle el arco a los Chavez’s Boys.

MAS SOBRE LA GOLEADA:
El blog de Oblitas: Perú estuvo soberbio
Blogger uterino – periodìstico te invita a reventarle cohetes a Uribe…hasta que volvamos a perder.
La Cebolla se burla de hinchas peruanos y de Uribe
Desde el Fondo del Vaso, una crónica completa del Perú – Uruguay