PERIODISMO Y NARCOTRAFICO


Los periodistas tenemos muchos defectos, pero de todos la vanidad es el peor, porque lo encuentro más propio de escritores, artistas y políticos que de gente tan imperfecta como nosotros, que somos seudointelectuales y, muchas veces, ignorantes. Gran parte de nuestro problema son los enormes egos en nuestra profesión.
(Ricardo Uceda, 10 de febrero de 2008)

Los encuentros y desencuentros sobre la situación de la fiscal Luz Loayza, la primera persona que se atrevió a acusar a Fernando Zevallos por el delito de narcotráfico, han traspasado los pasillos del Ministerio Público y han llegado a las salas de redacción de los diarios.

Dos posiciones comienzan a ser claras. De un lado, los diarios El Comercio, Perú.21 y La República, quienes manifiestan quejas fundadas y documentadas hacia la actuación de la Fiscal de la Nación Adelaida Bolívar y que incluso llegan a lanzar propuestas para solucionar este caso que tiene como trasfondo la falta de seguridad para magistrados y testigos involucrados en la lucha contra el narcotráfico. Varios bloggers hemos hecho eco de estas denuncias y las hemos complementado con varios datos y puntos de vista.

Del otro lado, el diario La Primera – y, en menor medida, Expreso y La Razón – han emprendido una campaña para desacreditar las versiones a favor de la causa de Loayza. Los argumentos centrales de los columnistas César Hildebrandt y Raúl Wiener – los más empeñados en esta empresa – no se basan en una inconducta de la fiscal o en documentos que desmientan su versión sino, simple y llanamente, en una sola palabra: prejuicios.

No voy a ponerme a defender a los grupos editoriales El Comercio y La República. Cada persona sabe en su fuero interno a quien le cree y a quien no. Sin embargo, si me parece criticable que la posición de dos periodistas que tienen varios años de carrera en el medio – independientemente del abismo de credibilidad que media entre uno y otro – se basen en sus odios, fobias y resentimientos hacia personas naturales o jurídicas o en teorías de la conspiración que niegan hechos que, por lo demás, están fehacientemente demostrados.

Peor aún, toda esta aventura ha tenido un corolario realmente penoso. Ha vuelto a revivir viejas rencillas entre periodistas, las cuales, lejos de centrarse en el tema de fondo con relación a la denuncia sobre narcotráfico, han sacado odios y perjuicios. Basta ver las diatribas de Wiener contra El Comercio y el periodista Marco Sifuentes, así como el intercambio de puyas entre Fernando Rospigliosi y Hildebrandt para darnos cuenta que el centro de la noticia está ya no en el lío entre fiscales o los vínculos del narcotráfico con las organizaciones encargadas de investigarlo, sino en estas pugnas y teorías de la conspiración que flaco favor le hacen al esclarecimiento de los hechos, como a la imagen de la prensa.

Y quizás por ello sea adecuada una voz algo más intermedia, como la que se recoge de Ricardo Uceda en una entrevista del dia domingo:

El caso Loayza es un síntoma de lo mal que está el Ministerio Público y buena parte de la prensa. Naturalmente están los medios que defendieron a Fernando Zevallos y no me sorprende que tengan en su agenda el defender a la fiscal de la Nación. Pero yo diría que en la prensa que sí investiga al narcotráfico hay muchas veces una excesiva intimidad con los jueces y los fiscales que desde sus fueros ven este caso.

Hace algunos meses, escuché a Santiago Pedraglio señalar que la prensa de investigación debía tener como norte de sus principales preocupaciones e indagaciones lo que venía pasando con el narcotráfico, dado que se venía constituyendo. Algunos periodistas parecen haber seguido dicha senda y han conseguido datos importantes, tanto sobre Zevallos como sobre los Sánchez Paredes. Otros, en cambio, parecen subestimar el tema, en el mejor de los casos, si es que los tentáculos de la corrupción no han llegado hasta algunas salas de redacción.

Lo importante para el periodismo es, por un lado, investigar hasta las últimas consecuencias en este tipo de casos, tomando la debida distancia de las fuentes que, no lo olvidemos, tienen “agenda propia”. Ello no implica dejar de lado casos como el de las amenazas a Luz Loayza, pues las mismas no tienen fecha de caducidad y es necesario incidir en la necesaria protección a los magistrados, lo cual, por cierto, no implica que la prensa deje de criticar las actuaciones judiciales y fiscales cuando sea necesario.

Lo peor de estas historias de “sospechosos comunes” es que, bien intencionados o no, estos hombres de prensa fanáticos de las intrincadas fantasías sobre evil news corporations dejan de lado aquello que es lo central de este caso: la existencia de poderosos narcotraficantes en el país que tienen montada una red de contactos en la política, el empresariado y, además, en las instituciones encargadas de investigarlos. Y ello debe sumarse el problema de seguridad interior que vienen propiciando a través de sus sicarios y protectores, algunos de ellos, remanentes de Sendero Luminoso.

Así como se exige independencia a los periodistas de los poderes políticos y económicos, también es necesario que no sean tontos útiles del narcotráfico, que es otro poder en el Perú. Y, por las últimas revelaciones, parece que recién estamos comenzando un partido bastante largo en la lucha por obtener la verdad. ¿Lo sabrán jugar todos los periodistas?

POST DATA SOBRE EL TEMA DE LA FISCAL LOAYZA:
Luego de ver los reportajes en Cuarto Poder y Panorama sobre el lío entre fiscales, me quedan claras dos conclusiones, que ya fueran adelantadas por Mirko Lauer en una columna de la semana pasada: la Fiscal Luz Loayza no se encuentra en una posición adecuada para seguir en este caso, no por los errores administrativos que ambos programas detectaron o por las vínculaciones con la DEA de las cuales Hildebrandt reniega – en un error del experimentado periodista desde mi punto de vista – sino porque emocionalmente no está lo suficientemente tranquila como llevar a cabo una investigación que requiere nervios de acero.

El otro gran punto urgente es la creación de un sistema de protección a testigos, jueces y fiscales que funcione de veras y que evite que nuestros magistrados queden en guardia baja frente a amenazas físicas o amendrentamiento mental. Y, por último, es imperioso que el Consejo Nacional de la Magistratura investigue en serio a Adelaida Bolívar: su conducta y los contactos de su esposo con la banda de Fernando Zevallos lo ameritan y han hecho que muchos ciudadanos dejemos de confiar en ella.

Si las instituciones de nuestro país dan algunos pasos en esta dirección, evitaremos que el gran ganador de este sainete sea Fernando Zevallos.

MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: Rechazan hàbeas corpus a Luz Loayza
Luz Loayza: Quien se beneficia de esto es Zevallos
Juan Paredes Castro: Los poderes del Estado vs. el poder del narcotráfico
César Hildebrandt: Prensa y poder
El Mundo de Plástico: Amores Perros (nos van a matar)

DOS PARA SEGUIR INVESTIGANDO A ZEVALLOS

En medio de las peleas entre fiscales y periodistas desatada por el caso Luz Loayza, nos estamos olvidando del personaje principal de esta historia: Fernando Zevallos.

Invocar ese nombre no es precisamente nombrar a quien le agradaría a alguien que fuera su compañero de cuarto ni mucho menos. Es necesario recordar que Zevallos estaba en la lista de 10 narcotraficantes más importantes del mundo, que ha hecho negocios con alcaldes asesinos y que poco a poco han ido muriendo varios testigos que lo implicaban en sus oscuros negocios.

Por ello, quizás sea bueno tener en cuenta dos pistas de investigación que, en ocasiones anteriores, dos periodistas han presentado.

En su momento, Sally Bowen fue enjuiciada por este párrafo de su libro El Espía Imperfecto:

Por esa época, manifiesta (Oscar) Benites (informante de la DEA, que hizo negocios con Zevallos), Montesinos había reorganizado por completo el negocio de las drogas. Había embaucado a los Estados Unidos, capturando unos cuantos peces pequeños y habìa establecido alianzas con hombres, que según afirma, eran grandes narcotraficantes del Perú, como Eudocio Martines de Hayduk y Fernando Zevallos, el fundador de Aerocontinente.

De hecho, ya existe un proceso penal abierto a Montesinos y Zevallos por sus conexiones en el negocio de la droga. Y el último narco-asesinato en Lima fue justamente el de uno de los principales testigos en este proceso. Y luego dicen que Zevallos no tiene posibilidades de mandar matar a alguien.

Al final, la pista de Bowen resultó correcta, Zevallos está sentenciado y espera otros juicios por narcotráfico. Por cierto, a Oscar Benites también lo han amenzado de muerte.

Pero Zevallos no solo tuvo vínculos con la dictadura, sino que sus conexiones han llegado hasta funcionarios de este gobierno.

Moisés Tambini del Valle es el Presidente del Consejo de Defensa Judicial del Estado. En castellano: el jefe de todos los procuradores del país. Controvertido personaje que no ha dudado en proteger a Giampietri de acusaciones de corrupción o de vincularse con vocales montesinistas y, oh casualidad, cuya esposa fue la que pretendió hacer prescribir el caso El Frontón.

Pues este video de Marco Sifuentes nos hace ver que hablar de “familia”, en el caso del Dr. Tambini, equivale al sentido que le daban, ejem, los Corleone, dadas sus vinculaciones con el clan Zevallos:

¿Tienen ahora duda de porque Luz Loayza teme por su vida?

MAS SOBRE EL TEMA:
Mirko Lauer: No a la ruleta rusa
El blog del Morsa: Internal Affairs
El Fondo del Vaso: Sobre la extraña alianza entre el narcotráfico, el APRA, Adelaida Bolivar, César Hildebrandt y Moisés Tambini contra la fiscal Luz Loayza

GUIA DEL DIA DEL NARCO


Hoy día he estado algo desconectado del mundo, pero, al volver a la blogósfera, me he percatado que varios hemos coincidido en tocar el tema que creo que debe preocupar más a la prensa y al país en general: el narcotráfico.

Así que veamos esta suerte de guía bloggera del día del narco:

El Fiscal, el APRA y el narcotráfico: Roberto Bustamante nos señala los vínculos familiares de la Fiscal de la Nación con personas del partido de gobierno y con el clan Zevallos. Preocupante saber que personal de confianza de la Presidencia del Consejo de Ministros – de la que, ojo, depende DEVIDA – está vínculada a una persona cuestionada por vínculos presuntos con el narcotráfico.

Los Infiltrados: Segunda parte de lo comentado por Bustamante, en este blog. Vean como la prima de la Fiscal de la Nación es la intermediaria con su posible reeemplazante y la historia del nexo mediático de Fernando Zevallos: José Mejía Regalado. La yapa: recuerden una de las razones por las que Benedicto Jímenez cayó en desgracia.

¿Cuál guerra contra el narcotráfico?: El ahora freelance Marco Sifuentes, sobre la base de una columna aparecida en Correo de Trujillo, nos recuerda a algunas de las joyas del partido de la estrella con vínculos con el narcotráfico. Casos clamorosos: el abogado aprista de los Wolfenson y de los Sánchez Paredes, los narcocandidatos a alcaldías en el 2006 o el jefe de los procuradores vinculado con los Zevallos. Y eso que no nos remontamos a casos como los de Manuel Angel del Pomar o Carlos Langberg, en los ochenta, a los que bien valdría la pena darles una nueva revisión, a la luz de lo que vemos hoy.

El columnista valiente: También del Utero de Marita y que nos demuestra los límites de las teorías conspirativas. Coincidiendo con varios comentaristas anónimos – y otros seudónimos – de este blog, el periodista Raúl Wiener se manda con una teoría conspirativa de campeonato: El Comercio ha tendido un tinglado para bajarse a Adelaida Bolívar para lo cual estaría utilizando a Luz Loayza. El señor se olvida que en Iquitos los sicarios están a la orden del día, las documentadas amenazas a Loayza y hasta los pedidos cachacientos de Zevallos para que la Fiscal vuelva a Maynas. Increible como la ceguera ideológica puede llevar a extremos de negación como estos. Bueno, si hasta Gustavo Espinoza Montesinos sigue pensando que Tarata fue obra de los militares…

Cuento incompleto: En su irónico estilo, Laura Arroyo Gárate les cuenta la historia completa del caso Bolívar – Loayza – Zevallos como para que hasta Raúl Wiener la pueda entender.

Luego de ver todo esto, tengo la sensación de que estamos solo ante la punta del iceberg. Creo que hay mucho más por ver aún en esta larga novela. Solo espero que su título no sea La Próxima Víctima.

UPDATE (07.02.2008):
Raúl Wiener intenta responder al post de Marco Sifuentes. Pero en el camino comete dos errores de marca mayor.

El primero, admitir que no leyó los informes de inteligencia que alertaban de las amenazas a Luz Loayza. Cuestión gravísima en alguien que es jefe de investigación de un diario. No me extraña dado que – modestia aparte – aquí tuvimos que presentar las pruebas que omitió en un reporte sobre las andanzas de Aldo Mariátegui en Tailandia, pagadas por Suez.

El segundo, no presentar pruebas sobre la presunta conspiración del grupo El Comercio contra Adelaida Bolívar. A estas alturas, Wiener solo balbucea las hepáticas columnas de César Hildebrandt, cuyos odios por la familia Miró Quesada y Fernando Ampuero (que trabaja para el Mercioco) ya cansan a estas alturas. Y solo esboza como prueba la acusación fiscal contra Fernando Rospigliosi, columnista de Perú.21. Vamos, la acusación contra Rospi era tan descabellada que las patrañas de Bolivar tuvieron que detenerse por falta de pruebas.

Francamente, a veces uno no entiende como personas como Wiener llegaron a manejar medios de comunicación. Y no por sus ideas, que son respetables a pesar que están en las antípodas de las mías, sino porque no hace lo que un periodista debe hacer: contrastar información y sustentar sus afirmaciones.

Don César Levano, por favor, mándelo a Bausate.

LOS INFILTRADOS

En estos últimos días el revuelo causado por el caso de la fiscal Luz Loayza se ha incrementado, debido a las acusaciones mutuas que han esgrimido ambos bandos de la contienda entre miembros del Ministerio Público.

De un lado, Loayza ha acusado a Adelaida Bolivar de obstruir las investigaciones del caso Zevallos – acusaciones que no son recientes -, mientras que la Presidenta de la Junta de Fiscales Supremos Gladys Echaiz señaló que no tuvieron informes sobre las amenazas a quien investigó el caso Fernando Zevallos. Con ello, intentó lavar la cara del MP e incluso acusó a Luis Alva Castro de no presentar dichos reportes. Con ello, Echaiz quiso justificar la decisión de enviar a Loayza a lo que parece ser una muerte segura.

Independientemente que las órdenes de un superior deban acatarse, lo cierto es que todos los indicios apuntan a que algo raro está pasando en el Ministerio Público en relación con el narcotráfico, por no decir que hay personas en dicha entidad que se estan coludiendo con el mayor flagelo a la seguridad del país.

Y hay pistas que indican que las conexiones de Adelaida Bolivar con el poder político le garantizan defensa segura.

Hoy Roberto Bustamante informa sobre la prima de la Fiscal de la Nación, Nilda Rojas Bolívar, quien es la actual Secretaria de Gestión Pública de la Presidencia del Consejo de Ministros. (Ver foto arriba).

Pues bien, Bustamante encontró un reportaje de la extinta revista Quinto Poder, en el que se señalaba, en relación con la elección de Bolívar, que:

No es novedad que la ‘candidata’ del APRA en el Ministerio Público era doña Gladys Echaiz, quien repentinamente dio su voto para que Adelaida Bolívar gane por unanimidad la titularidad de la Fiscalía de la Nación. ¿Qué pasó? Esa es una pregunta que ronda en el ambiente y requiere una respuesta inmediata. Según pudo conocer 5to Poder, el cambio de actitud de Echaiz –cuyo esposo es un connotado militante aprista–, se debió a una ‘negociación’ entre las citadas fiscales supremas, gracias a la intervención de Nilda Rojas Bolívar, dirigente nacional del APRA, allegada al congresista Jorge del Castillo y prima hermana de la nueva Fiscal de la Nación. De acuerdo con nuestra fuente, se habría convencido a Echaiz que desista de su intento de ocupar el cargo de la Fiscalía de la Nación, pues tenía todas las de perder frente a Bolívar, de quien se habría obtenido el compromiso que actúe con todo el rigor del caso en las hipotéticas acusaciones contra Alejandro Toledo y su entorno.

Y según la revista Caretas, a Echaíz le devolverían el favor en noviembre, convirtiéndose en la nueva Fiscal de la Nación. Ello explicaría porque anda con tanto cuidado con su actual jefa y defendiendo órdenes indefendibles.

Hay un dato más extraño aún. Quinto Poder no era cualquier revista, sino que estaba ligada al recientemente capturado José Mejía Regalado, hombre de confianza de Zevallos en el manejo de medios de comunicación. No en vano fue sintomático que, cuando Zevallos cayó en desgracia, fuera a través de este medio que Mejía Regalado intentara deslindar con su ex patrón.

Y Mejía tendría otros vínculos más por explicar. Como informó El Comercio el domingo:

En la época del primer gobierno de Alan García asesoró a muchos incautos parlamentarios apristas y de otras tiendas políticas, y lo mismo hizo durante los gobiernos de Alberto Fujimori y Alejandro Toledo. Fue hombre de confianza de Absalón Vásquez, el ex ministro fujimorista, hoy preso por haber participado en la falsificación de firmas del partido Vamos Vecino.

Trabajó con Julián Cortez, un periodista de prensa y televisión vinculado a Fernando Zevallos, Nicolás de Bari Hermoza y Vladimiro Montesinos. También asesoró a los hermanos Winter, cuando el gobierno de Alberto Fujimori le quitó esa televisora a Baruch Ivcher, y fue informante en los programas de César Hildebrandt.

Últimamente fue asesor de Antauro Humala y de los parlamentarios de UPP Daniel Abugattas, Cenaida Uribe, Juvenal Silva, entre otros. Hasta la semana pasada, cuando fue detenido, era asesor principal del presidente del Gobierno Regional de Puno, Hernán Fuentes, quien apoya al presidente venezolano, Hugo Chávez.

Y no es la única conexión APRA – Zevallos. Cabe recordar que el año pasado se denunció que Benedicto Jiménez filtró los nombres de los policías que investigaban al narco a un allegado del mismo, el ex embajador en Panamá (y ex ministro fujimorista) Alfredo Ross Antezana.

Toda una historia que hace ver a Los Infiltrados como un juego de niños.

MAS SOBRE EL TEMA:
Roberto Bustamante: La Fiscal, el APRA y el narcotráfico

¿BOLIVAR INTENTA LIMPIAR A ALGUIEN?

Varios sucesos ocurridos durante el año pasado nos dan cuenta que el narcotráfico se ha convertido en el mayor problema de seguridad del país. Asesinatos de policías, la ausencia de una política clara en materia de seguridad ciudadana y lucha contra el tráfico de drogas y las amenazas a jueces y fiscales que investigan a las mayores firmas del país son una muestra de los efectos que puede llegar a causar esta actividad ilegal en nuestro medio.

Es nítido también que la solución a este problema no pasa únicamente por la represión y persecución policial y judicial de los involucrados en actos ilícitos, sino también por la repotenciación de las zonas rurales, abandonadas durante varios años, en las que la brecha entre los ciudadanos y el Estado y el mercado genera un escenario proclive a la aparición de alternativas reñidas con la legalidad.

Sin embargo, preocupa que, además de la carencia de una política de desarrollo en la selva de nuestro país, se sigan registrando contradicciones en la persecución judicial del narcotráfico.

Es lo que ha ocurrido con la disputa entre la Fiscal de la Nación y el Ministro del Interior por la protección a la Fiscal Superior Luz Loayza, una de las profesionales del sistema de justicia que ha enfrentado, con valentía, a Fernando Zevallos, el máximo capo de la droga en el Perú. Lejos de la defensa de la vida ejercida por el Ministro Alva Castro – en uno de los pocos aciertos de su gestión –, Adelaida Bolívar nos ha sorprendido a todos con una frase poco feliz: “Todo fiscal debe trabajar afrontando los riesgos. Si no tengo el coraje para desempeñar la función, no tengo el perfil para asumir el cargo”.

No se trata, como sostiene la Fiscal de la Nación, de un problema de personas reñidas con la valentía, sino de las precauciones básicas que un magistrado debe tener para poder ejercer su puesto sin presiones de ningún tipo, lo garantiza, por un lado, sus derechos a la vida y a la integridad personal y, de otro lado, su independencia.

Este último aspecto es el que parece estar en carestía en las oficinas de la avenida Abancay. Como lo han demostrado varios medios de comunicación, varios fiscales han sido sorprendidos en conductas sospechosas: ¿Qué hace la fiscal del caso Sánchez Paredes acudiendo a una diligencia en una camioneta de sus investigados? ¿Por qué un fiscal en Cajamarca pretende coaccionar la libertad de expresión, al tratar de averiguar las fuentes que dieron a un diario la “lista blanca” de los más grandes narcotraficantes del país? ¿Podría explicarnos la Fiscal de la Nación porque los informes fiscales aun en reserva sobre los Sánchez Paredes los pudo conocer el Estudio Souza & Nakasaki, patrocinante de la cuestionada familia trujillana?

Hay una palabra que define a personas como la procuradora antidrogas Sonia Medina Calvo, a los policías de DINANDRO que todos los días salen a enfrentar al narcotráfico o a fiscales como Luz Loayza. Pero parece que no se encuentra en el vocabulario común de muchas personas en el Ministerio Público, comenzando por su máxima representante. Comience a practicarla, señora Fiscal de la Nación: Coraje.

(Artículo publicado originalmente en Prensaperuana.com. Links añadidos para este blog)

MAS SOBRE EL TEMA:
Editorial de El Comercio: ¿Quién saca la cara por la legalidad?
Augusto Alvarez Rodrich: Unas piedras bien gordas
Fernando Rospigliosi: La Fiscal y el narcotráfico
CPN Radio: CNM investigará a Fiscal de la Nación
Correo: Procuradora Sonia Medina Calvo critica a Fiscal de la Nación

UNA HISTORIA DE PUCALLPA

Ruben entra al restaurant donde almuerza al mediodía. La jornada de comercio en la provincia de Coronel Portillo es incesante y, dado que el avión ha llegado hace algunas horas, recién puede tener acceso a los diarios que han llegado de Lima. Pide el menú de costumbre, una Ucayalina y que le traigan Perú.21, para leer mientras se refresca un poco y recupera fuerzas para el trabajo de la tarde.

Cuando llega a la página 8, abre bien los ojos para ver si lo que tiene ante sí es cierto: su alcalde, Luis Valdez Villacorta, es acusado de traficar drogas en sociedad con Fernando Zevallos en 1990.

Otra vez ‘la Vieja’“, se dice para sí, recordando el apodo que los gringos de la DEA le habían puesto al alcalde. Y justamente uno de los colaboradores de la DEA, a quien Ruben recuerda vagamente haber visto alguna vez, Oscar Benítes, es quien ha mencionado, con lujo de detalles la operación de tráfico de drogas, en la que Valdez puso 300 de los 580 kilos de cocaína que llevaron a Estados Unidos.

Su compadre Jorge, que vive en Lima, le había contado la última vez que estuvo por la capital que una periodista inglesa, que hace años vive en el Perú, había perdido un juicio por citar en un libro las declaraciones de Benites en contra de Zevallos. Y hace pocos días había leido que el Lunarejo tenía contactos con la gente de arriba. Sobre el vaso vacío, volvía a caer el líquido de cebada y lúpulo que había consumido con fruición mientras veía la noticia en el diario. El recuerdo se patentizaba en su mente, mientras llegabamos a los 33 grados de temperatura.

Valdez nunca tuvo buena reputación, siempre se dijo que estaba vinculado a cosas no santas, igual que su sobrino, Víctor Valdez, que fue congresista por Ucayali y del que no sabemos nada aquí en Coronel Portillo desde hace tiempo. Se decía que la fábrica de madera del alcalde dispuso una avioneta para el tráfico de armas a las FARC, donde estaba metido Montesinos y parece que hasta Fujimori.

Hace tiempo vino un reportero de allá de Lima, que también estuvo investigando algo sobre sus negocios de madera, Sifuentes creo que se llamaba. A las semanas vi en la tele que nuestro alcalde tendría algo así como 50 concesiones de madera obtenida solo Dios sabe como. Y como es de Lima, ese patita de lentes no corrió la misma suerte que otro periodista.

Aun parece ayer cuando escuchaba a Alberto Rivera en Transparencia, denunciando las cochinadas del alcalde, sus negocios con la madera, sus regalos para comprar a medio Pucallpa y obtener la alcaldía. Todos dicen que Valdez le mandó meter bala, pero el Poder Judicial de aquí lo acaba de absolver.

¿Por qué tiene tanto poder?, se pregunta Ruben mientras termina el plato de comida y se sirve lo que queda en la botella. Quizás sea, dice en voz baja, porque muchos de los políticos de aquí también tienen vinculos con los narcos. Como ese pata, Julio César Reátegui, que postuló como teniente alcalde de Pucallpa por el APRA y había resultado ser abogado de Zevallos en los mismos años en que dicen que se iniciaba en el negocio y, luego, defensor de uno de los lugartenientes de Valdez que mató al periodista Rivera.

Antes de dejar cancelada la comida, Ruben se pregunta por qué esta situación no cambia. Mira la cerveza que ha tomado y se da cuenta que es de la fábrica del alcalde, que la madera que ayuda a transportar es de la compañía del alcalde, que hasta el cementerio donde le lleva flores a su mamá todos los domingos también es de Valdez. Se percata que su pueblo está atrapado en una vorágine que viene desde hace varios años y que no sabe como va a salir de esta. La lluvia comienza a caer y hay que volver a trabajar, mientras los Luis Valdez Villacorta del mundo se siguen saliendo con la suya.

UNA EXPLICACION PERIODISTICA DE ESTE CUENTO:
Utero de Marita: Luis Valdez acusado de narcotráfico (otra vez)

EL PODER DEL NARCOTRAFICO

A estas alturas, me queda claro que la principal amenaza para la seguridad del país es el narcotráfico. No solo por las acciones violentas que ha protagonizado en las ultimas semanas, sino porque termina convirtiendo a la política y a las instituciones en presas de un poder corruptor que, como vemos en las experiencias cercanas de México y Colombia, puede hacer bastante daño a las estructuras políticas y sociales del país.

Esta mañana, vi con estupor el buen reportaje de investigación que saca hoy La República: Fernando Zevallos logró tener contactos claves en el Congreso de la República y el Tribunal Constitucional. Dentro de su computadora se lograron localizar comunicaciones claves referidas al ex magistado del TC Juan Bardelli Lartirigoyen y con los ex parlamentarios Heriberto Benitez y Víctor Valdez.

Los resultados de dichas comunicaciones:
– A Bardelli – como a muchos políticos, empresarios y periodistas – le regalaron pasajes en Aérocontinente, conversaron con él y finalmente se expidió una resolucíón favorable en un amparo.
– En el caso de Benitez, a través de él pudieron conocer las entrevistas con los informantes del caso Zevallos, en el marco del trabajo de la Comisión Herrera. La Comisión no llegó a incluir lo vinculado al narcotraficante entre sus conclusiones, aunque 11 meses despúes Zevallos sería incluido en la famosa lista de la Kingpin Act.
– Valdez, uno de los congresistas más controvertidos de la gestión pasada, fue quien presentó una moción en el Congreso para investigar a los policías que acompañaron a quienes declararon en Chile en contra de Zevallos, Incluso se habría solventado las campañas populistas del parlamentario en Pucallpa.

No es la primera vez que se detecta un tema como este en el pais. Hace unas semanas, este blog habló de las relaciones del abogado aprista de Moisés Wolfenson con los Sánchez Paredes, recientemente incluidos en la lista de mayores narcotraficantes peruanos, para ya no hablar de lo ocurrido con candidatos al Congreso, el propio Vladimiro Montesinos y experiencias pasadas en la década de los ochenta.

Hace unas semanas, Miguel Ramírez, el periodista que destapó el caso Zevallos, señaló que el tema tenía aún muchas aristas que abordar. Hace unos meses, Santiago Pedraglio dijo en una conferencia que el tema que más debía abordar el periodismo es el narcotráfico y sus redes de poder. Las alertas periodísticas están dadas y los primeros resultados los estamos viendo ahora.

Los destapes sobre narcotráfico nos pueden ayudar a saber quien es quien en la política peruana. Puede que esto afecte, en el corto plazo, a varias agrupaciones, pero siempre es mejor saber la verdad a vivir en el engaño. Sin duda alguna, el país merece conocer quienes están del lado de la legalidad y quienes apoyan a la mayor amenaza para el país.

¿Cuál será el próximo titular?