Novos escândalos podem impulsionar ‘outsiders’ no Peru, avalia analista

Marcha Corrupcion - Reuters
Trabajadores de limpieza en Lima protestaron contra la corrupción en multitudinaria marcha ante crisis en el sistema de justicia (Foto: Mariana Bazo – Reuters)

Bruno Salvador, periodista del diario O Globo, el más importante de Brasil, me entrevistó sobre la crisis desatada en la justicia peruana. Reproduzco aquí la nota en portugués, que puede entenderse fácilmente.

RIO E LIMA – O Peru vive uma crise quase sem precedentes em seu Judiciário. Desde que, há duas semanas, áudios de juízes de diferentes instâncias foram revelados mostrando supostas compras e combinações de sentenças para ajudar criminosos, a Justiça sofre um esfacelamento. Já caíram o presidente do Supremo e o ministro da Justiça; um juiz foi preso; cinco ministros do Supremo acabaram suspensos; dois membros do conselho que nomeia os magistrados nacionais renunciaram; e o novo procurador-geral do país tem o cargo ameaçado no mesmo dia em que toma posse, por causa das conversas suspeitas.

O inconformismo só ganha força nas ruas de um país que tem cinco ex-presidentes acusados de corrupção e um Legislativo sempre às voltas com casos de tráfico de influência mostra extrema fraqueza institucional. É o que acredita o jornalista e cientista político José Alejandro Godoy, que colabora para importantes veículos de comunicação do país. Para ele, este sentimento deve fomentar o inconformismo social e impulsionar candidatos fora do sistema para a próxima eleição presidencial.

Qual a dimensão do escândalo no Judiciário? Os efeitos dos áudios que envolveram os membros do Conselho Nacional de Magistratura (CNM), o Poder Judiciário e também o novo procurador-geral só parecem crescer.

Este é o maior escândalo de corrupção no Judiciário desde a queda do regime autoritário de Alberto Fujimori, em 2000. Para além dos efeitos imediatos, o caso gerou uma rápida reação pública e mobilizou as ruas em exigência ao processo rápido dos mesmos. Além disso, a situação ocorre em um momento em que o descrédito sobre a política é amplo no país, devido a vários fatores, entre eles, a Lava Jato, cujos avanços em investigação e em punições no Peru ainda são insuficientes.

O que chamou mais sua atenção nestes casos? Existem tantos áudios e situações controversas envolvidos…

Duas situações mais me chamaram a atenção. De um lado, a maioria das pessoas envolvidas nos áudios já havia sido questionada por ONGs e jornalistas por causa de outros episódios de sua carreira no sistema de Justiça. Do outro, a existência de uma rede que inclui juízes, procuradores, funcionários públicos, empresários e jornalistas, tendo em vista o controle do Judiciário.

O presidente Martín Vizcarra prometeu fazer uma reforma judicial. Como isso pode acontecer, efetivamente?

Uma reforma judicial efetiva implica em uma série de modificações constitucionais e legais, que necessariamente passam pelo Congresso da República. Também requer o apoio de juízes e promotores, já que uma reforma não pode ser feita sem os elementos honestos do Judiciário e do Ministério Público. Mas o apoio de outras organizações também é necessário, tais como universidades, que devem se empenhar em melhorar a educação jurídica no Peru, e associações de advogados, que devem cumprir o seu papel como fiadores da retidão ética dos seus membros.

Vizcarra terá credibilidade e força para fazer mudanças reais? Ele era vice de um presidente também envolvido em um escândalo de corrupção…

Até algumas semanas atrás, a resposta teria sido negativa. Vizcarra governou sem grandes confrontos com o Força Popular (partido dos fujimoristas), que domina o Congresso peruano. No entanto, o presidente começou a mostrar alguns gestos e mensagens que sugerem que ele tenha força para propor mudanças. Vizcarra apoiou as manifestações públicas realizadas na quinta-feira contra a corrupção, bem como a proposta de reforma judicial, o que lhe permite colocar-se como o ator político mais bem posicionado nessa crise.

Todos os Poderes do Peru estão envolvidos em casos de corrupção. A situação da Justiça, os escândalos no Congresso, os presidentes acusados pela Odebrecht… O que isso explica sobre as instituições do país? Qual momento o Peru está encarando?

O Peru está passando por um momento de extrema fraqueza institucional. Embora seja verdade que o país tenha crescido nos últimos 15 anos, não houve o mesmo zelo em melhorar as instituições e a democracia. O país não tem partidos políticos sólidos, e a corrupção, cíclica na História peruana, voltou a ter um pico importante com os casos ligados à Lava Jato. Isso alimentou a desconfiança do público em um país onde a credibilidade da classe política já é bastante baixa. Isto poderia levar à possibilidade de um outsider antissistema, independente de seu signo ideológico, em 2021 (próxima eleição presidencial), o que poderia colocar em risco a democracia peruana.

 

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“Todo el tema del indulto ha reconfigurado totalmente el escenario político”

José Alejandro Godoy Ideele

Estuve nuevamente en Ideele Radio para conversar con Glatzer Tuesta y Ernesto de la Jara sobre la coyuntura política posterior al indulto a Alberto Fujimori y el contexto en el que el Papa Francisco llega al país. Sin duda, el mapa político peruano se ha reconfigurado a partir de la pasada Navidad.

Pueden ver la entrevista a continuación:

 

Chicharrón de Prensa: Odebrecht, peajes, la deuda del fútbol y espacios públicos

Esta semana estuve como invitado en Chicharrón de Prensa, el espacio de discusión sobre temas políticos y sociales que tienen Luis Davelouis y Man Ray desde hace poco más de un año.

Junto al periodista Jaime Cordero y al abogado José Verona analizamos los siguientes temas:

1. Odebrecht: ¿Cuáles son los alcances del caso más fuerte de la semana? ¿Qué responsabilidad tienen los periodistas que se acercaron en algún momento sobre la compañia? Ojo a lo que cuenta Jaime Cordero sobre periodistas y al dato de Man Ray sobre un viceministro.

2. Peajes: Las responsabilidades de las gestiones Villarán y Castañeda en la protesta en Puente Piedra. ¿Por qué en los últimos tiempos afrontamos estos problemas en base a soluciones violentas?

3. La deuda del fútbol: ¿Por qué el Estado tendría que condonar la deuda tributaria de los clubes de fútbol más importantes del país? ¿Hay salida a esta crisis?

4. Espacios públicos: Si sabemos que la solución no va por privatizar, ¿cómo poder definir mejor nuestra relación, desde nuestra posición como autoridades y ciudadanos, con los espacios de la ciudad?

Disfruten aquí el programa completo:

Steve Levitsky: “Es preocupante que, quien lidera las encuestas por bastante margen, no ha resuelto con claridad que pasaría con su padre”

Levitsky

Steve Levistky estuvo en Lima a mediados de noviembre para cumplir con varios compromisos académicos. Durante su estancia en nuestra capital, el profesor de la Universidad de Harvard dialogó con nosotros sobre el panorama electoral que se nos viene, así como en torno a la calidad de la democracia peruana, quince años después de su recuperación. El reconocido politólogo también evalúa, uno a uno, a los candidatos con mayor opción para ganar las elecciones presidenciales del próximo año.

Estamos ad portas de la cuarta elección presidencial consecutiva en el Perú, luego de la caída del fujimorato. Este hecho podría denotar, en sí mismo, una buena predisposición con la democracia en el Perú. Sin embargo, a la vez, tenemos serios problemas de insatisfacción con nuestro sistema político, luego de quince años del fin de nuestro último autoritarismo. ¿Aún corremos el riesgo de pasar a un régimen autoritario?

El riesgo persiste. En muchos sentidos, este ha sido el periodo más exitoso y el régimen más democrático de la historia peruana. Existe una protección básica de los derechos humanos, con algunas excepciones, así como controles impuestos a los gobiernos que no se habían visto antes. Durante los últimos años, Perú ha sido registrado por índices sobre democracia como el país que mejor resalta en la región andina, dejando de lado Chile. En el ranking de The Freedom House, Perú es la única nación que recibe la calificación de libre en dicha zona del mundo. Es un éxito en una perspectiva comparada con su propio pasado. Ahora, como bien señalas, estamos ante una democracia de baja calidad. El control sobre los gobiernos se da más por default que por una cuestión institucional.

En suma, por las propias debilidades de los gobiernos entre 2000 y 2015.

En efecto. Es más fuerte esta explicación antes que la capacidad de control que tiene el Congreso o el Poder Judicial. Los gobiernos han sido constreñidos por la sociedad o por sus propios errores. No hay una institucionalización de la democracia. La causa principal de la muerte de las democracias en América Latina no ha sido un golpe militar, sino el autogolpe o el tránsito de los gobiernos elegidos en autoritarismos competitivos.

Precisamente, el libro que publicó junto con Lucan Way indica que los propios gobernantes deciden saltarse los controles.

Paradójicamente, la enorme desconfianza que existe en el Perú sobre los partidos políticos y los gobiernos ayuda a evitar ese camino plebiscitario. No se puede hacer un proyecto bolivariano o fujimorista con menos del 50% de apoyo. Ningún gobierno en los últimos quince años ha tenido ese porcentaje de apoyo.

¿Por qué ningún gobierno peruano, en el último decenio y medio, ha tenido un importante porcentaje de respaldo popular?

En Perú, una de las grandes paradojas es que el país ha crecido como ninguno en América Latina, pero está en el piso en términos de satisfacción con la democracia y aprobación presidencial. En promedio, el apoyo al gobierno es el más bajo en la región. En parte tiene que ver con la incapacidad de un estado que no funciona bien. También se vincula con la falta de políticas de redistribución: el gasto social es uno de los más bajos en Latinoamérica, ha mejorado con Humala, pero sigue siendo escaso.

¿Estos dos factores son suficientes?

Existe una tercera variable: es la pobreza de la representación electoral. En una democracia, debe hallarse una correlación mínima entre el resultado electoral y el comportamiento del gobierno, es decir, su orientación y políticas deben reflejar las preferencias de los ciudadanos.

Es decir, pesan en la desaprobación presidencial los giros de gobernantes que llegan con un programa de izquierda o centro izquierda y terminan implementando políticas de derecha.

Esto termina minando la confianza que tiene la gente en la democracia. Toda América Latina pasó por una época – entre finales de la década de 1980 e inicios de 1990 – donde, por la crisis económica, los gobiernos hicieron reformas neoliberales: Menem, Carlos Andrés Pérez, Cardoso, Fujimori. En la década de 2000, la representación mejoró. Te pueden gustar o no las políticas de Uribe, Kirchner, Lula o Correa, pero hicieron lo que dijeron. Uribe prometió mano dura y cumplió. En Uruguay hizo las políticas redistributivas que enunció en campaña. Los Kirchner hicieron políticas más nacionalistas y, para bien o mal, lo hicieron. Aquí prometen una cosa y hacen lo contrario. No solo los presidentes, sino la mayoría de gobernadores regionales, alcaldes y congresistas.

Temas como derechos humanos, manejo de los conflictos sociales, derechos de grupos vulnerables o lucha contra la corrupción, que pertenece a una agenda más institucional, han tenido un destino impredecible en los últimos quince años. Toledo enunció esta agenda en forma fuerte, García mucho menos y Humala la adoptó en la segunda vuelta. ¿Aquí también se traicionaron las promesas?

La corrupción sigue siendo una base principal de los giros, sobre todo a nivel local. Todos los candidatos a alcaldes, sobre todo en provincias, denuncian actos de este tipo, prometen luchar contra ella, pero muchas veces terminan en medio de escándalos. Es una fuente de desconfianza de la gente. Es lo que ocurre con personas como Omar Chehade, quien llegó con un discurso anticorrupción y terminó fuera de la vicepresidencia. Temas como la inseguridad es otra fuente de giros. Nadie sabe cómo luchar contra ella. Humala, que no habló mucho del tema en 2011, por haber sido militar tenía la percepción que podía enfrentar el problema y ha sido una decepción, pero en buena parte porque no se sabe cómo afrontarla. Ello mina a todos los políticos.

En lo que se refiere a los conflictos sociales, con Humala – y podríamos tener lo mismo con Keiko -, cuando una protesta se vuelve en una crisis nacional y hay represión estatal, la mayoría de ciudadanos se puso del lado de las comunidades. El Presidente hizo su campaña en alianza con las comunidades y fue visto como un traidor, lo que impacta en toda la clase política. Una vez que estás en el gobierno, recibes información de inteligencia sobre supuestos elementos violentos infiltrándose en la protesta y sientes un montón de presión.

A Humala, entonces, le ganó el reflejo militar en este caso.

Sí. Pero también hay una presión fuerte de la derecha. Me parece preocupante que puede pasar lo mismo con Keiko Fujimori. Ella, como parte de sus cambios de los últimos meses, se ha puesto más cercana a los reclamos de las comunidades frente a las empresas mineras.

Probablemente, en el gobierno ella estaría más dispuesta a reprimir.

Nadie sabe qué piensa en su fuero interno, pero va a tener las mismas presiones que Humala para ir en ese sentido.

Ya que menciona a Keiko Fujimori, usted fue el moderador del famoso evento en la Universidad de Harvard en el que todos vimos con sorpresa su discurso a favor de ciertos aspectos del Informe Final de la Comisión de la Verdad o de la Unión Civil. ¿Este giro corresponde a una convicción genuina o solo se trata de una mera estrategia de campaña?

Nadie lo sabe a ciencia cierta. En el Perú, el fujimorismo ha sido poco estudiado. Vale la pena mencionar que las cosas más sorprendentes que dijo Keiko fueron respuestas a interrogantes del público. El discurso que había preparado, más bien, era algo aburrido.

En efecto, al ver el evento, se notaba que el discurso de la lideresa de Fuerza Popular era endeble y la hacía presa fácil de sus rivales. Lo que causó impacto en Perú fueron sus respuestas.

Por ello, no veo un plan o una estrategia muy organizada. Pero Keiko sí está segura que perdió en 2011 porque Humala le ganó el centro. Ella sabe que tiene conquistar votos no fujimoristas y tenía que suavizar las críticas en su contra. Va a buscar posiciones más a favor de los derechos humanos. Nadie sabe si es sincera y podríamos debatir, como ocurrió con Humala durante un año, si el cambio es real. Casi siempre es una parte de los dos. Sin ninguna duda, hay un tema de pragmatismo político. Sus asesores podrían ser más precisos al respecto. Pero hay que tener en cuenta que las posiciones públicas pesan y, si bien los políticos pueden hacer giros u olvidarse de sus promesas, hay un costo.

Más allá de la sinceridad de la postura de la candidata, muchos opositores al fujimorismo se preguntan si es que es ético brindarle una tribuna a ella para que se exprese de esta manera o si es que la ciencia política puede ser ajena a los valores democráticos. Ellos creen que este discurso en parte de un plan para ocultar que quien gobernará en realidad será Alberto Fujimori.

En efecto, nadie sabe que va a pasar con el fujimorismo. Es preocupante que, quien lidera las encuestas por bastante margen, no ha resuelto con claridad que pasaría con su padre.

¿Por qué hicimos este evento? Keiko Fujimori tiene grandes posibilidades de ganar la Presidencia de la República. Nosotros en Harvard no lo inventamos. Cualquier estrategia que quisiera tomar para vencer resistencias en su contra podía haber sido enunciada en cualquier otro lugar. Es bastante probable que ella sea la próxima presidenta. A nosotros nos interesaba contar con las figuras más importantes de la política peruana. Hemos tenido a Kuczynzski, invitamos al presidente Humala pero declinó la oferta. Estábamos preocupados por el retorno al poder de una fuerza política autoritaria y vimos que, pocas veces, la candidata respondía a preguntas difíciles en el Perú. La idea era invitarla y si, es una espada de doble filo. Pero pusimos como norma que tenía que responder a preguntas muy difícil.

Por mi papel como académico voy a responder distanciándome un poco con la militancia antifujimorista: mi trabajo es generar debate político e intelectual, casi con todos lados. Hay una línea que no cruzaría y entiendo que, para muchos, el fujimorismo la ha cruzado. Evaluamos ello y vimos que, en la universidad, tuvimos a sandinistas, representantes del gobierno cubano, miembros del Frente Farabundo Martí de Liberación, pinochetistas. No me parece que el fujimorismo es más autoritario que el gobierno cubano.

Sin embargo, el fujimorismo es probablemente más corrupto. Es cierto que, en Chile y en España, los partidos que apoyaron a Pinochet y a Franco pudieron reconvertirse. Pero no tenían esta imagen de corrupción sistemática.

En efecto, no la tenían. Hay una línea de decencia que trazar siempre sobre casos de corrupción y violación a los derechos humanos. Pero yo prefiero más debate y diversidad de opiniones. Mi tendencia, en caso de duda, es a alentar la discusión.

Vayamos a los otros candidatos. ¿Cree que Alan García pueda hacer frente a las dificultades planteadas por el caso de los narcoindultos? ¿No está el recuerdo de su segundo gobierno demasiado fresco para tener éxito en una nueva postulación presidencial?

García tiene como ventajas su propia habilidad y la tremenda debilidad de sus rivales. Él no está frente a Ricardo Lagos o Fernando Henrique Cardoso. Si se suma ello a su propia capacidad política, hasta el día de las elecciones, Alan va a tener posibilidades. Pero el tema de los narcoindultos le ha pegado duro. A ello se suma – y no se ha dado cuenta de ello – que el voto anti establishment en el Perú es muy fuerte dada la tremenda desconfianza que existe en el Estado, los partidos y las instituciones. Por ello, quienes están en el gobierno sufren. García no está en el poder, pero el recuerdo de su último mandato está muy fresco. Y por eso, Keiko, aunque representa a una fuerza que hizo uno de los gobiernos más corruptos de la historia, tiene una ventaja, porque su partido no ejerce poder desde hace buen tiempo. Si bien ella era primera dama, no es vista como parte del cogollo de aquel régimen. Alan sí es percibido como un miembro del elenco estable de la política, que no es muy querido por la gente.

Y sumemos a ello que, por su personalidad, García termina concentrando en su figura tanto lo bueno como lo malo de sus dos gobiernos.

Claro. Al ser identificado como alguien que recién estuvo en el poder, tiene una mochila difícil de cargar.

Sin embargo, personajes que han tenido algún tipo de poder político en tiempos recientes han visto crecer sus posibilidades de llegar a la Presidencia. Es el caso de César Acuña. Ha sido alcalde de Trujillo, gobernador regional de La Libertad y ha basado su ejercicio político en el clientelismo y el uso de su imperio universitario. ¿Cómo ubica al líder de Alianza Para el Progreso en esta línea de partida electoral?

Acuña es un caso interesante. Es uno de los pocos políticos que sí ha construido una suerte de carrera política: fue alcalde, luego gobernador regional y ahora quiere ser Presidente. Es el tipo de línea que cualquier libro de texto de Ciencia Política recomendaría seguir, a diferencia de hacer un fallido golpe de Estado o ser la hija de un presidente autoritario. Me parece que hay dos factores que contribuyen al relativo éxito de Acuña. Ha podido gastar una cantidad de dinero enorme y tiene una capacidad de financiar una campaña de casi una década. La otra ventaja es no ser conocido. Si bien ha estado en el poder, su carrera se ha concentrado en La Libertad. No es un outsider, pero es visto como alguien que viene de fuera.

Como alguien nuevo.

Por lo menos no tiene los problemas de García y  Toledo por su paso por la Presidencia. Además, ten en cuenta que muchos votantes están buscando una alternativa, sobre todo, aquellos que no pertenecen a la derecha limeña.

Precisamente, hay un sector que usted ha descrito muy bien como “coalición paniaguista”, cuyos integrantes se preguntan: ¿con qué candidato me voy: PPK, el postulante que escoja Acción Popular, Julio Guzmán? Precisamente es este grupo de ciudadanos el que impulsa más la agenda vinculada a temas institucionales, derechos humanos o lucha contra la corrupción. Con la caída de Toledo, este sector quedó huérfano.

Creo que este grupo sigue a la espera de un candidato. No creo que se vayan con Acuña. Las denuncias sobre corrupción y la gran evidencia de clientelismo no resultan muy atractivas para ese sector. Tal como van las cosas, ellos podrían terminar con PPK por default. Quizás algunos esperen que Julio Guzmán brinde un salto en las encuestas para no perder su voto.

La izquierda ha pasado por una primaria en el Frente Amplio y, al hacer esta entrevista, tenían pendiente las elecciones internas de Unión Democrática. No sabemos si Verónika Mendoza terminará uniéndose al vencedor en la otra facción de este sector. Se trata de un espacio donde la aspiración es tener una bancada propia, sin intermediarios de por medio.

En realidad, se corre el riesgo que no haya ningún progresista en todo el Congreso peruano. Si no hay bancada nacionalista, ni toledista y la izquierda no supera el 5%, no tendríamos representantes de ese espacio. Me llamó la atención que, en una encuesta, el 80% no supiera quien es Verónika Mendoza. Es cierto que aún es temprano, pero ese nivel de desconocimiento preocupa. A pesar de los problemas que tuvieron en la primaria, el Frente Amplio se ha portado como algo más que un instrumento personal y han hecho bien en hacer esta elección interna. Mi evaluación es que Mendoza es la mejor candidata que tienen, pero la gran mayoría no la conoce. Suma a ello que la izquierda no tiene mucha plata ni organización, ni siquiera Patria Roja puede penetrar en organizaciones como en los años 80. Muchos en este sector quieren captar el voto otrora humalista, pero la gran mayoría no conoce a su candidata. En el Perú es muy difícil ser candidato nacional sin plata ni aparato.

Dada la posibilidad que no existan representantes del centro y de la izquierda en el Congreso de la República, que tradicionalmente ha visto temas vinculados a la institucionalidad y los derechos humanos, ¿existe la posibilidad que estos temas estén presentes en la campaña electoral, más allá de las críticas hacia el fujimorismo?

Habría que estar a la expectativa de quien es el candidato de Acción Popular, así como de quienes ingresan a colaborar con PPK. En este último caso, su campaña ha logrado captar a personas que han trabajado en el gobierno de Toledo y que están comprometidas con la democracia y los derechos humanos.

En una segunda vuelta entre Keiko y PPK o Keiko contra García, se verán movilizaciones antifujimoristas bastante fuertes. La mejor manera de evitar que ella llegue a 50% es confrontarla con el legado de su padre, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos.

¿Más allá de este uso electoral, estos temas estarán en la campaña?

Va a ser un tema de campaña. Hay dos opciones luego de las elecciones: la primera es que, probablemente, habrá poca gente comprometida con los derechos humanos en el Congreso. La segunda, más arriesgada, es que Keiko Fujimori, para ganar, tenga que hacer algunos compromisos muy fuertes en torno a derechos humanos. Ella es joven y, a diferencia de hace 10 años, estoy convencido que quiere hacer una carrera política larga: ser presidenta y tentar un segundo mandato. Por ello, está estimulada a mantener una imagen duradera. Si ella lo primero que hace es nombrar a Martha Chávez ministra de Justicia y sacar a su padre de la cárcel, se liquida. Y si ella quiere ser una política exitosa, va a tener que plantear otro tipo de imagen. Sin embargo, es un escenario muy pesimista tener como esperanza que un giro de Keiko va a mantener la agenda de derechos humanos. Yo veo, lamentablemente, en cuanto a la agenda de derechos humanos, un escenario muy pobre y oscuro.

(Publicado originalmente en la revista Memoria del IDEHPUCP)

Diego García Sayán: “La sociedad peruana tiene que conocer que las deudas con las víctimas son concretas, tienen rostro y nombre, no son solamente una estadística”

Diego García Sayán

El 21 de marzo, con la presencia del presidente de Alemania Joachim Gauck, se inauguró la muestra itinerante del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social (LUM), primer avance de lo que representará su exposición permanente, que deberá ser puesta a disposición del público durante este año. Dialogamos con Diego García Sayán, presidente de la  Comisión de Alto Nivel en torno al proyecto del LUM, sobre las principales preocupaciones y críticas hechas a este espacio de memoria. En el diálogo, esclarece varias dudas y anuncia la creación de un patronato para garantizar la independencia de contenidos del museo.

Comencemos nuestro diálogo con una referencia a la muestra temporal itinerante del LUM, que tiende a ser una muestra de la exposición permanente. ¿En qué consiste este primer adelanto de lo que será este museo?

En efecto, se trata de un avance en torno a los grandes temas de la exposición permanente. Se busca hacer una descripción del proceso de violencia. Existe una línea de tiempo que permitirá al visitante saber que ocurrió durante aquellos años. Se busca poner énfasis en la gente: no se busca solo hacer una secuencia que permita describir en resumen que fue lo que pasó, lo que es una pretensión imposible.

Se quiere resaltar el rol de las víctimas, así como algunos casos emblemáticos que podrían ser recogidos en la puesta permanente. Para esta muestra itinerante, hemos escogido Uchuraccay, Putis y lo ocurrido con los asháninkas, que representan situaciones de afectación a comunidades y búsqueda de respuestas. Por ejemplo, en el caso de Uchuraccay, luego de todas las desgracias ocurridas, sus habitantes están orgullosos que su pueblo es ahora un distrito y que están reconstruyendo su vida.

Entonces, de acuerdo a lo que nos ha señalado, el centro tanto de la muestra temporal como de la exposición permanente son las víctimas.

Se busca mostrar a una sociedad que fue víctima y también como actor que supo responder. Se da un espacio a las manifestaciones de la sociedad civil en las calles, en la resistencia que se tuvo en la comunidad educativa, como las universidades que se resistieron a ser un reducto de Sendero Luminoso. Y, sobre todo, el papel de la mujer, al que le hemos dado más énfasis que al inicio del proyecto, luego del proceso participativo que hemos tenido para crear el guión del LUM.  No solo se mostrará a la mujer que sufrió o atropellada en sus derechos porque Sendero asesinó a su esposo o una unidad militar le desapareció al hijo, sino también como actora de su destino y luchadora que fue capaz de responder. Se hizo cargo de la familia e incrementó su relación con el resto de la sociedad. Hay un proceso que va desde las madres de ANFASEP que se acercan a los cuarteles a preguntar “donde está” a la actualidad, donde ellas entran a discutir políticas de reparaciones.

Se trata de una mujer más empoderada y, por tanto, capaz de sostener económicamente a su familia ante la pérdida del padre o el esposo.

Se trata de ciudadanas que sostienen sus puntos de vista. Lo que hemos recogido durante el proceso participativo es que ellas no querían aparecer solo como víctimas, sino que se recogiera todo lo que hicieron.

En efecto, este es un punto que aparece a lo largo del libro “Cada uno, un lugar de memoria”, que recoge el proceso participativo en torno a la exposición permanente del LUM. Cuando se consulta a las comunidades, se indica que no solo quieren aparecer como víctimas, sino también como agentes de su destino, que tenían un pasado y quieren contar con un futuro.

Y ese no es el enfoque clásico en torno a este tipo de espacios. Normalmente, las víctimas aparecen como individuos o grupos pasivos, “solamente afectados por”. Sin duda, esa es la esencia de dicha condición. Pero, creo que, en la perspectiva de una sociedad que busca que la memoria sea un elemento contributivo de la sanación, la reparación y la reconciliación, ese es un ingrediente importante. Lleva a que en las reuniones entre viudas de militares y policías asesinados por Sendero Luminoso y las madres y esposas de desaparecidos a manos de las Fuerzas Armadas, lejos de existir un elemento de antagonismo o de tensión, prevalecía lo común: “todas hemos sufrido, hemos sacado a nuestras familias adelante y el Estado aún tiene una deuda con nosotras”.

Se trata de mujeres que, además, hace varios años trabajan juntas por los temas de reparaciones. Lo que resulta interesante es que ambos sectores remarquen tanto la existencia de un Estado que les debe algo.

Ello resulta muy importante. La sociedad peruana tiene que conocer que las deudas con las víctimas son concretas, tienen rostro y nombre, no son solamente una estadística. Parte del proceso que tenemos pendiente en el Perú es tener conciencia que dicha deuda hay que pagarla y asumirla y que ello ingrese en la agenda política. Tú le preguntas a cualquier ciudadano sobre la política en torno a reparaciones y el 98% de peruanos no tiene la más remota idea de su existencia.

Y ello me lleva a una siguiente interrogante. El LUM tiene como centro a la víctima. La mayor parte de los afectados durante el periodo de violencia pertenece a los sectores más excluidos de la sociedad, como señala la Comisión de la Verdad y Reconciliación. En Lima, siguen siendo invisibilizados y, en algunos sectores, aún son vistos como “costos a pagar por la pacificación”.

Aquí el tema de la inclusión, agregado al concepto en el nombre del LUM, cobra importancia. Supone visibilizar la condición plural de este grupo de peruanos y peruanas. No solo se trata de víctimas, sino también de ciudadanos que están batallando y que tiene objetivos e ideas sobre lo que pasa en el Perú. Queremos que los visitantes puedan escuchar testimonios breves de personas con nombre y apellido en una sala denominada “Una persona, muchas personas”. Allí 20 víctimas o representantes de ellas contarán su drama humano brevemente, viendo sus rostros, más allá de las estadísticas.  El espacio busca que se pueda escuchar a las personas y se aprecie que, más allá de sus legítimos reclamos, también aporta ideas sobre nuestro país.

Es decir, en esta parte específica del LUM se procura generar empatía del visitante hacia la persona que ha sido víctima del conflicto. Precisamente, este es un aspecto carente en nuestra mirada colectiva sobre este periodo.

En efecto, se pretende tener este tipo de reflexión, que incluso puede ser autocrítica dependiendo del visitante. Si bien hay información básica a lo largo del recorrido, se busca una mirada a través de la identificación con quienes sufrieron en este periodo. Por supuesto, el Lugar de la Memoria también contará con un Centro de Documentación para quien quiera profundizar más en la información en torno a este periodo. Se buscará dar un acceso más fluido a la documentación producida en el trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

Otra inquietud que salió de los talleres participativos para generar el relato de la exposición permanente del LUM giró en torno a las historias regionales. En Ayacucho y Satipo, lugares donde se desarrollaron estas reuniones, se enfatizó que la mirada no sea estrictamente limeña, sino que se busque recoger su visión, sus objetos, sus relatos.

Se trata de un reto complicado. Existe un esfuerzo complejo para dar la suficiente información para dejar claro que hay más datos. Quisiera que la sistematización de los 17,000 testimonios de la CVR pueda hacerse en este espacio, con énfasis regionales que aún están pendientes de analizar.

¿Qué rol ha jugado el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en la construcción de la narrativa del Lugar de la Memoria?

Se trata de una fuente muy importante de consulta, pero no la única. Desde que se presentó el Informe Final hasta ahora han transcurrido más de 10 años, se han incorporado nuevas perspectivas y datos. No se puede negar su importancia. Sin embargo, el LUM no es una síntesis del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que se trata de un trabajo bastante bien realizado.

En un inicio, un sector que podía tener resistencias frente al LUM era el militar. Al leer el libro “Cada uno, un lugar de memoria”, los representantes castrenses señalaron la importancia de la existencia de este espacio, pero también buscan un reconocimiento del heroísmo, lo que supone una tensión con una narrativa que enfatiza en la existencia de una tragedia nacional. ¿Cómo va a tratar el Lugar de la Memoria tanto la buena predisposición que tienen las Fuerzas Armadas a su existencia como las demandas de las víctimas de violaciones a los derechos humanos perpetradas por militares?

No es fácil, pero para resolver este problema tenemos dos criterios. El primero es la verdad. Como lo dijo el presidente de Alemania: “la verdad no hace daño y es buena”. Si alguien ha cometido atropellos, dar a conocer ese hecho no puede ser asumido como un insulto a la institución a la que esta persona que cometió una ilegalidad pertenece. El segundo se vincula con el rigor y la objetividad. Estamos teniendo mucho cuidado, en general, nada que pueda considerarse como una adjetivación. Se mostrarán los hechos tal cual fueron, sin ningún calificativo. Sobre esta base, tendrán que ser reconocidas graves violaciones a los derechos humanos. En efecto, en la exposición temporal hay un panel dedicado a los sucesos de Putis, como hecho oculto durante años y con imágenes impactantes sobre lo que ocurrió.

Y también, si existen actos que muestren el sacrificio de miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional y que deban ser reconocidos también serán mostrados. Esto ha sido recogido en el proceso de diálogo, tanto con los representantes de los institutos armados, como también en los civiles. En Ayacucho, el representante de un distrito alejado reflexionaba, además del tema de los desaparecidos, sobre los policías humildes de su zona que habían sido asesinados. O la visión de Michel Azcueta, quien en su rehabilitación en el Hospital de Policía, el sufrimiento de oficiales y suboficiales humildes asesinados o mutilados por cumplir con su deber.

Cada vez más, desde la propia sociedad, surge una visión comprensiva, que no niega las violaciones a los derechos humanos, pero también aspira a reconocer, por ejemplo, el rol de los policías. Nosotros tratamos de combinar ambas cosas, no es antagónica. No se trata de caer bien a los altos mandos, sino que se trata de un análisis y una descripción objetiva de lo ocurrido en aquellos años.

Sin embargo, a pesar de este acercamiento con el sector militar, aún persisten sectores dentro de la sociedad peruana que no quieren un Lugar de la Memoria o tienen miedo a lo que allí se vaya a presentar. Esto se nota, sobremanera, en la reunión que sostuvo el equipo del LUM con los empresarios, en particular, al inicio de la misma.

Estaban varios expresidentes de CONFIEP. Al inicio, es cierto, hubo una expresión de malestar. Pero, al culminar la reunión, ellos dijeron: “ahora que nos han explicado, vemos que este proyecto está bien, sigan adelante”. Hay juicios que se hacen a partir de imágenes y percepciones que vienen de algunas voces intolerantes. Su existencia es parte de un proceso inevitable en una sociedad que tiene estos hechos cercanos en el tiempo.  Estas percepciones pueden atenuarse cuando se acercan a la realidad. Hay personas que han criticado por televisión lo que se ha expuesto en el LUM, sin acercarse a apreciarlo.  Hay algo que no es exclusivo del Perú, sino que, frente a situaciones tan dramáticas como las vividas, surgen varios tipos de reacciones. En Alemania, durante muchos años, no se habló del nazismo o de la Segunda Guerra Mundial. Si bien lo ocurrido no es comparable al Holocausto, existe una corriente en nuestro país que va en la misma línea y otros que consideran que conocer la verdad es peligroso.

Incluso hay víctimas que han optado por no recordar.

Así es. Es parte de un proceso que debe ver con cautela. Si hay intolerancia, es un dato con el cual habrá que lidiar. Gradualmente, los ciudadanos se darán cuenta que el Lugar de la Memoria está abierto a todos, donde quienes no tienen una idea clara de lo ocurrido puedan encontrar un espacio interesante de reflexión, en el que se desarrolle una vida cultural en torno a esta materia. Si hay visiones alternativas a lo que presentamos en la muestra permanente, las mismas pueden ser acogidas en las salas temporales, con el respeto a las víctimas en particular.

¿Cómo van a lidiar con la visión que, sobre este periodo, tiene el denominado Movimiento por la Amnistía y los Derechos Fundamentales (MOVADEF)? ¿Y cómo van a presentar lo ocurrido a las nuevas generaciones que no vivieron estos sucesos, quienes ven lo ocurrido como algo lejano en una época de bonanza y a quienes grupos como MOVADEF buscan acercarse?

Por unanimidad, en la Comisión del Lugar de la Memoria, hemos definido que tiene que quedar claro en la narrativa de este espacio que el origen de este drama fue el accionar terrorista de Sendero Luminoso. En la exhibición itinerante queda claro y ello se mantendrá en la muestra permanente. También enfatizaremos que las acciones producidas por Sendero Luminoso respondían a una ideología totalitaria que sostenía que, a través de la violencia, se podía cambiar el Perú y el mundo y que debía imponer una manera de ver las cosas, imponiendo desde un centro todopoderoso que es lo que podían o no producir los campesinos. No solo se trata de un actor que produce violencia, sino también que tiene una mirada totalitaria, que constituye la médula de su pensamiento.

El Lugar de la Memoria va a pasar al Ministerio de Cultura para su sostenibilidad e institucionalización. Y allí surgen dos interrogantes con las que quisiera culminar esta conversación. La primera se vincula con la responsabilidad política de los gobiernos que dirigieron el país durante los años del conflicto. Los tres partidos que tuvieron la responsabilidad de conducir los destinos nacionales entre 1980 y 2000 tienen opciones serias de ganar las elecciones en 2016. ¿Cómo hacer sostenible un Lugar de la Memoria en un contexto de este tipo?

Nunca se puede adivinar qué cosa pasará en nuestro país. Lo ideal hubiera sido contar con un diseño legal como aquel que tiene el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Chile: administración privada con un patronato donde el gobierno tiene una presencia minoritaria y sostenida con fondos públicos.  En el Perú eso es imposible, pues hubiera requerido condiciones políticas distintas. Lo que se viene diseñando es la existencia, junto con la institucionalidad que corresponde a un museo del Estado, de un patronato plural – con figuras altamente calificadas y que representen a universidades y centros de investigación – encargado de definir cambios y ajustes a la narrativa del Lugar de la Memoria, a partir de la inclusión de nuevas tecnologías y enfoques.

El patronato no puede tener control total de un museo del Estado. Pero una entidad de este tipo, compuesta en forma plural y por personalidades serias, puede constituir una suerte de tutoría.

La segunda interrogante, con la que concluimos esta conversación, ¿cómo el LUM se puede convertir en el ente rector de una política de memoria en nuestro país?

Es difícil de decirlo, porque nosotros no podemos poner la agenda del LUM cuando esté terminado. Nuestra labor culminará cuando este espacio esté inaugurado y en funciones, con un director que deberá ser designado por el Ministerio de Cultura. Quisiera que, en la medida que sea un espacio vivo de diálogo, dejaremos ideas sobre cuáles pueden ser las posibles exposiciones temporales para los primeros dos años del museo para ayudar a que la gente pueda acercarse a este sitio.

Naturalmente se abren imponderables, como pasó con la exposición fotográfica Yuyanapaq.  Nosotros hemos hecho todos los esfuerzos posibles para se concrete y formalice el convenio entre la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Cultura para que esta muestra se quede por un periodo bastante largo en el Museo de la Nación, cuestión que ya se ha concretado. Este lugar, que ya se ha convertido en simbólico, debe mantenerse. Mientras más espacios de reflexión existan, mejor. En el LUM tendremos una versión electrónica de Yuyanapaq, no solo para presentar la muestra, sino también para estimular a que los visitantes al Lugar de la Memoria puedan ver las fotos en el Museo de la Nación.

(Entrevista originalmente publicada en la Revista Memoria)

Entrevista en Semana Económica: “Los congresistas, como lógica de representación, se concentran en la recepción y atención de pedidos”

En julio de 2013, conversé con el entonces editor web de Semana Económica, Hans Rothgiesser, sobre el Congreso de la República, sus funciones, dinámica interna y los problemas de representación que tienen frente a los ciudadanos.