DONAYRE YANKEE Y LA GASOLINA DEL EJERCITO

Edwin Donayre Gozzich. General del Ejército Peruano. Comandante General del Ejército. Productor de películas sobre el conflicto armado interno, censurador de obras de arte y condecorador de diarios bastante cuestionados.

Hasta allí, parecería ser el perfil de un comandante general típico en el Perú: conservador, demasiado pegado a un malentendido espíritu de cuerpo y procurando una buena relación con los medios que no lo cuestionan.

Sin embargo, Donayre tiene algo serio que responder y por lo que intenta evadir a la justicia.

En diciembre de 2006, Gustavo Gorriti remeció al Ejército con una documentada denuncia sobre una inusitada inflación de gasolina en la Comandancia General del Ejército. Esta fue la causa de la caída del General César Reinoso y del ascenso de Donayre al alto cargo que hoy ocupa.

Pero Donayre no es indemne a estas denuncias y, de hecho, aprovechó su amistad con el Presidente de la República para quedarse un año más en el puesto y hacer las siguientes movidas en el alto mando, que las relató así La República:

Fuentes del Ejército confirmaron que Donayre proyecta cambiar de colocación al inspector general Francisco Vargas Vaca y al jefe de la Región Militar del Centro (RMC), Otto Guibovich Arteaga. Al primero lo enviaría como comandante general de alguna región militar, mientras que al segundo lo designaría al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA).

Vargas Vaca es autor del informe de Inspectoría que detectó el presunto mal uso de combustible asignado a distintas unidades. Entre los oficiales a los que señaló para que respondan sobre el destino de miles de galones de petróleo y gasolina se encuentran los generales Edwin Donayre Gotzch y Luis Cateriano Vela, precisamente los números uno y dos del Ejército y, por añadidura, compañeros de la 79ª “Promoción Teniente Coronel Juan Bautista Zubiaga”.

El caso lo ventila la fiscal anticorrupción Marlene Berrú Marreros. Donayre ha faltado al menos a dos citaciones “por razones de agenda” y asistiría después de las celebraciones del Día del Ejército.

Efectivamente, los cambios se produjeron. A Vargas Baca se le mandó a Iquitos, como castigo por “osar” meterse con el Comandante General. Y Donayre no ha concurrido a las, ahora, 6 citaciones que la Fiscal Berrú le ha extendido para que aclare su situación.

En estas semanas, Gustavo Gorriti ha averiguado algunas de las movidas poco santas alrededor de este caso. En primer lugar, una malsana intención para sacar a Marlene Berrú del caso:

La semana pasada expliqué la estrategia de la defensa del general (r) Reinoso, de pedir que se incluya en la investigación a los comandantes generales que tuvo el Ejército desde el 2000 hasta el 2006. El propósito, como expuse entonces, era lograr incluir en la investigación al general EP (r) Roberto Chiabra, ex comandante general del Ejército y ex ministro de Defensa, quien tuvo como ayudante al comandante EP Orlando Berrú, hermano de la fiscal, para forzar a esta a excusarse y separarse del caso.

En realidad, la movida es más complicada. La defensa de Reinoso busca involucrar a todos los ex comandantes generales que lo precedieron para, de taquito, sacar a la Fiscal Berrú con la argucia legal antes comentada. Ellos, indignados, fueron a buscar a Donayre el miercoles 26 de marzo al Pentagonito para darle las quejas. Pero la actitud del Comandante General del Ejército fue bien rara. Relata Gorriti:

En la reunión con los comandantes generales, el 26 de marzo, el actual comandante general del Ejército, general EP Edwin Donayre ni se refirió a Reinoso ni lo culpó de nada. Dijo, mas bien, que “el responsable” de la “fuga” de documentación a los medios fue el ex inspector general del Ejército, general EP Francisco Vargas Vaca.

Es decir, no culpó a su antecesor y comenzó a decir sandeces sobre su investigador. Digamos, ahora se entienden los cambios.

Pero la trama se complica con la aparición de un personaje oscuro: Gino Ríos Patio, el procurador anticorrupción nombrado por Alan García para investigar a Alejandro Toledo y a este gobierno y que tiene una serie de cuestionamientos por varias inconductas.

Pues bien, Ríos Patio ha hecho lo siguiente, de acuerdo con Gorriti:

Si alguna duda quedaba respecto de la intención del gobierno aprista de encubrir el mayor caso conocido de corrupción militar en lo que va de esta década, Gino Ríos Patio, el procurador de Alan García, se encargó de borrarla el viernes pasado.

Ese día, uno después de la publicación de “Cuestión de generales” en Caretas 2021, Ríos Patio se dirigió por escrito a la fiscal anticorrupción Marlene Berrú (que investiga la asignación corrupta de combustible el año 2006, bajo el entonces comandante general del Ejército, general EP (r) César Reinoso) para hacerle una solicitud que casi equivale a una confesión.

En el escrito, Ríos Patio le solicita “la suspensión de las diligencias programadas por su Despacho (sic) debido a que he solicitado (…) se inhiba del conocimiento de la presente investigación”.

Es decir, el presunto procurador “anticorrupción” le exige a la fiscal Berrú paralizar toda su investigación en este megacaso de corrupción.

Y adivinen que diligencia se suspendería. Sí, la tantas veces postergada declaración de Donayre ante la Fiscal Berrú.

¿Coordinaron algo Ríos Patio y Donayre? Última cita de Gorriti:

Donayre también afirmó a los ex comandantes generales que no conocía a Ríos Patrio. Les mintió. Ríos Patio ha acudido asolapadamente varias veces a verlo. También ha ido el jefe de la policía “anticorrupción”. Ahora ya hay que ponerle comillas.

Luego de este relato, algunas preguntas:
1. ¿Por qué los ex Comandantes Generales fueron a ver a Donayre si sabían que también estaba comprendido en la investigación?
2. ¿Por qué Donayre tiene toda la discrecionalidad y aval presidencial para poder mandar a la siberia iquiteña a quien lo investigó?
3. ¿Por qué Gino Ríos Patio sigue en el cargo de Procurador a pesar que la ex Ministra de Justicia, María Zavala, dijo que debía salir y dejaba en manos del Presidente la decisión de su salida?
4. ¿Por qué Donayre no es citado de grado o fuerza a dar su declaración?

Aquí huele a gasolina quemada. Y el humo que comienza a desprender es tóxico para la sanidad del Ejército.

MAS SOBRE EL TEMA:
La República: Ejército contrata a empresa a la que denunció por adquisiciones irregulares

LOS GESTOS Y LA CONSECUENCIA

Ayer estuve en el bautizo del hijo de un buen amigo y, entre las cosas que dijo el sacerdote – mi profe de religión en quinto de media – una se me quedó grabada: la consecuencia entre lo que se dice y lo que se hace. Ponía como ejemplo al padre de familia que le dice a su hijo que no mienta y a los 5 minutos, cuando le tocan la puerta, le dice al niño: por favor, di que no estoy. ¿Qué mensaje le das al niño? Lo más benévolo sería decir que lo dejas tan o más confundido que al inicio.

Creo que lo mismo se puede aplicar a la educación peruana. Si bien el gobierno tiene un mensaje bastante proclive a considerar a la educación como una de sus prioridades, por momentos uno piensa que entre el discurso y la práctica media una distancia similar a la que hay entre Lima y Shanghai. Dos botones de muestra nos ejemplificarán este problema.

Vayamos hasta San Juan de Lurigancho, donde el colegio Antenor Orrego ha tenido problemas de infraestructura bastante severos, que, tal como lo ha contado Carlos Meléndez – sociólogo y ex alumno de dicho plantel -, implicaron dos derrumbes en los últimos años – uno de ellos, con dos víctimas fatales – y su consiguiente clausura por Defensa Civil.

Pues bien, en lugar de hacer lo sensato para una comunidad educativa, que era reparar el colegio para que los alumnos en marzo pudieran estar llevando sus clases de la manera más tranquila, pues lo que se hizo fue reprimir violentamente las protestas de alumnos y padres de familia y, peor aún, se pudo conocer el verdadero plan de la Municipalidad de San Juan de Lurigancho para el colegio: Tomar parte del terreno del colegio para unirlo con una propiedad de la municipalidad y concesionarlo a Tottus.

¿Centro comercial expandiéndose en área no comercial? El tufillo al caso Residencial San Felipe es evidente, pero, a diferencia de este último caso, parece que las protestas vecinales y colegiales no vienen surtiendo efecto.

Dos preguntas: Si se conoce este problema, ¿por qué el Ministerio de Educación no hizo nada por reparar un plantel? Bueno, tal como van las cosas en Pisco y la reconstrucción de los colegios nos da una idea de como se viene manejando el tema. Pero lo segundo es ¿por qué tenemos municipios a los que les interesa más un centro comercial antes que la educación de los niños? Y el tema me llama más la atención considerando que el alcalde Carlos Burgos ha sido cuestionado en otras oportunidades por malos manejos y porque estamos hablando del distrito más grande del país. Si esto ocurre aquicito nomás, ¿qué no ocurrirá en otras partes del Perú?

El segundo ejemplo lo coloca Constantino Carvallo, ex miembro del recientemente renovado Consejo Nacional de Educación. El director del colegio Los Reyes Rojos advierte que, conjuntamente con una elección relativamente buena de los miembros del Consejo, se puede venir un peligro inmediato y bastante fuerte para esta institución:

Por eso ha hecho bien el ministro Antonio Chang en nombrar rápidamente un nuevo Consejo integrado por personalidades notables y por excelentes consejeros que al mantenerse en el cargo ayudarán a lograr esa esencial continuidad. Lo que resulta inusitado (al límite de lo increíble) es que envíe un proyecto al Congreso para ser él (el ministro) quien presida este órgano necesariamente autónomo y situado más allá de los cambios de gobierno y de las contingencias de la política.

Y debe de estar muy mal aconsejado o alguien redacta peor sus intenciones para que en el artículo cuarto afirma que los consejeros “actúan colegiadamente y ejercen sus funciones con plena autonomía y están prohibidos de actuar individualmente“. Así dice su propuesta. PROHIBIDOS. Aunque usted no lo crea. ¿O sí?

El CNE fue creado como parte de una visión: contar con un ente que sea independiente de los vaivenes políticos, para que pudiera fijar políticas de Estado en materia educativa. Fue producto del consenso entre sus miembros, pertenecientes a diversas tendencias e ideologías, que se pudo lograr un Proyecto Educativo Nacional que debe plasmarse como política de Estado, pero, más allá de la retórica, esto no ha sido así.

Y tanta ha sido la autonomía del Consejo en estos años, que han sido varios de sus miembros los críticos más ácidos de la actual gestión del Ministro de Educación.

Quizás sean estos elementos lo que llevan a pensar a algunos en querer amarrar al CNE, para que la visión única y sin críticas que AGP y su solícito Ministro quieren poner en práctica en el Perú. Sin que nadie diga nada, sin que nadie haga nada.

MENTALIDAD DE BODEGUERO, O TORONJA OTRA VEZ

“Lo que pasa es que quienes critican eso todavía andan con una mentalidad muy pequeña, una mentalidad de bodeguero”

Esta frase de nuestro alcalde, Luis Castañeda Lossio, no expresa más que lo poco que nos conocemos los peruanos unos a otros y, sobre todo, que tan poco valoramos a cierta clase de trabajadores. Quizás al tío Luchito le valdría ver como los bodegueros de la Vía Expresa se preocupan más por la ciudad que él mismo.

Pero, como toda práctica social, ésta también se plasma en otras facetas, no solo en la política. Así…

…De los mismos autores del afiche fallido del Festival de Lima, llega:

EL NUEVO SPOT DE LA UNIVERSIDAD FAVORITA DEL GOBIERNO (cámaras, acción):

Como ya El Morsa y Henry Spencer han mencionado, el blog Choledad Privada ha hecho notar que la narrativa del spot padece del síndrome Castañeda Lossio, al minusvalorar unas tareas antes que otras y olvidarse del tan mentado y necesario “derecho de piso”:

¿”No te ves filmando bautizos, no te ves pegando curitas, no te ves construyendo un closet“? Así como para ser un chef preparado se necesita conocer los avatares del día a día entre sartenes sucias, cebollas por picar y peladores de papa, la Universidad pretende obviar este hecho e invita al estudiante a basurear al equipo operativo y ejecutor de las filmaciones de una empresa audiovisual, u olvidar que todo buen diseñador industrial necesitará saber cómo armar un closet antes de pretender hacer una serie de 500 mil unidades de exportación. La arrogancia inaudita de la universidad que habla es sorprendente, nos hiere y nos asusta.

Se supone que en una universidad aprendemos a aprender y que todos tenemos conciencia que no la vida no la comienzas de gerente general. Sin embargo, frente a la necesidad laboral de ubicarse en un buen puesto, varias universidades – sobre todo aquellas que están bajo el régimen con fines de lucro – intentan minusvalorar los estudios generales, las etapas formativas y la teoría, para irse a la práctica de frente o, en este caso, a saltear etapas necesarias de crecimiento. Digamos, la pedagogía mentada por esta universidad incita a que sus egresados no tengan en cuenta que la vida es un proceso.

Pero el palo también le cae a la agencia publicitaria encargada de la campaña. Ya Toronja había protagonizado un soberano papelón con el afiche del festival de Cine de la PUCP, en el que había ido contra uno de sus rollos principales como empresa: la inclusión. Ahora lo vuelve a hacer, de modo más sutil, pero igualmente pernicioso y granjéandose nuevamente críticas desde una cholósfera particularmente sensible ante este tipo de problemática tan presente en el Perú de hoy.

Sin duda, los publicistas y las empresas – al igual que con las campañas sobre el género en los comerciales – van a tener que poner atención sobre las imágenes que vienen enfatizando sobre a quienes consideran como más o menos peruanos, ciudadanos o trabajadores. Como me dijo alguien hace poco: la cultura se construye todos los días, desde lo más cotidiano. Y la forma de combatir la exclusión también.

LA EDUCACION Y LOS TERCIOS

Como todos saben, ayer se hizo notar desde aquí que el Ministro de Educación no cumplío con el requisito del tercio superior en su paso por la PUCP. La denuncia ha merecido rebotes y también críticas, lo cual es bastante saludable en medio de lo monocorde que suele ser la información en el Perú. Y, quizás, como punto final sobre este tema, habría que mencionar que ello demuestra la ignorancia ministerial sobre lo que es el tercio y la diversidad en la exigencia de distintas universidades (cuestión que hasta Mercedes Cabanillas ha anotado).

Sin embargo, y como bien apunta Laura Arroyo Gárate, este pasaje de la vida de José Antonio Chang no debe hacernos perder lo que está en juego en realidad: la calidad de la educación en el Perú.

Ayer el gobierno tuvo que retroceder en su intento de imponer una norma inconstitucional e inconveniente. Así, en la mayor parte del país se tomará el 9 de marzo un examen único para obtener plazas de docentes nombrados y contratados. Si bien la solución no me satisface del todo – Lima, Callao y otras 4 regiones quedan fuera de esta prueba, debido a que ya aplicaron el criterio del tercio, lo que deja a las regiones de mayor número de alumnos en suspenso -, lo cierto es que esta medida puede ser un avance frente a lo que suponía un panorama gris en la educación peruana.

Mis reparos contra la norma del tercio superior los he explicado antes, pero valdría la pena resumirlos en cuatro puntos centrales:
1. Es una norma que se hace dentro de una disputa contra los maestros, a los que este gobierno ha tratado con la punta del zapato.
2. No soluciona los problemas de calidad de los institutos pedagógicos o de las facultades de educación, que es donde se encuentra el problema de la calidad de los nuevos docentes.
3. Posterga la adopción de reformas como la existencia de un sistema de acreditación independiente que pueda indicarnos que facultades de educación sirven y cuales no.
4. Está fuera del Proyecto Educativo Nacional, cuyos elaboradores, los miembros del Consejo Nacional de Educación, son ninguneados por el Ministro y, ahora, por el Presidente de la República
.

Lo peor del caso es que estos cuatro puntos reflejan claramente lo que ha sido la gestión del actual Ministro de Educación. Si el Ministro conoce que es lo que tiene que hacer para mejorar la paupérrima calidad y ha adoptado el Proyecto Educativo Nacional como su hoja de ruta, pues lo que tiene que hacer es aplicar dicho Proyecto, no adoptar medidas que no se condicen con el mismo. Una tarea de este tipo, por cierto, implica establecer alianzas con los maestros, lo cual, por cierto, no ha sido precisamente la característica del dueño de la Universidad de San Martín de Porres.

Y sobre este último punto también cabe recordar la serie de favores y compromisos que este gobierno ha adquirido con la Universidad del Ministro. Cabe preguntarse, con justa razón, si es que la demora o ausencia en la toma de algunas medidas que mejoren la calidad de la educación superior están en relación directa con dicha incómoda posición de Chang, la cual representa, desde mi punto de vista, un severo conflicto de intereses.

En resumen, a Chang no debe condenársele por sus notas, lo cual, a fin de cuentas, es un detalle anecdótico en medio del panorama antes descrito. Al actual Ministro de Educación debe exigírsele la renuncia no por sus omisiones o mentiras respecto de sus calificaciones en la PUCP, sino por las severas deficiencias de gestión que hemos reseñado y que siguen haciendo que la educación peruana esté en un déficit realmente espeluznante.

Y si queremos que los beneficios del crecimiento lleguen a todos y, por supuesto, contar con mejores ciudadanos, es necesario seguir en la batalla por mejorar la educación en el Perú. En ese pleito ya estamos, en esa lucha seguiremos.

MAS SOBRE EL TEMA:
Laura Arroyo Gárate: No cambiemos de objetivo
Federico Salazar: Gobierno quiere pelear, no educar
Antonio Zapata: El tercio superior
El Blog del Morsa: La Buena Educación
Eduardo Villanueva: Un ministro descolocado
Constantino Carvallo: Pasado Académico de Chang no es importante
Agenciaperu: Revelan que Chang no perteneció al tercio superior en la PUCP
El Mundo de Plástico: Tricampeones

CHANG SE HACE EL TERCIO

El señor Ministro de Educación, José Antonio Chang Escobedo, ha defendido a capa y espada la norma del tercio superior, por considerar que refleja un requisito necesario para la mejora de la enseñanza superior.

Pues bien, incluso el Ministro de Educación, como lo han informado diversos medios, ha mencionado que perteneció al tercio superior de su universidad.

Sin embargo, Chang olvida mencionar a que centro de educación superior se refiere.

Nuestro Ministro no ha colocado en su hoja de vida su paso por la Pontificia Universidad Católica del Perú, por la que estuvo cinco ciclos de su educación superior. En esas épocas y hasta la década pasada, según me recuerdan varios egresados PUCP, las notas se publicaban en la pared de cada facultad, con lo que todos podian saber quien era quien dentro de la Universidad.

De hecho, varios alumnos se acuerdan de Chang y no precisamente por su buen rendimiento. De hecho, el Ministro podría comentarnos como fue su historial académico entre sus ciclos tercero y quinto de la carrera, en los que llevó tres veces los mismos cuatro cursos, lo que ocasionó su salida de la universidad.

Es cierto que la exigencia del tercio superior no hace a un buen profesional o a un buen maestro. Susana Villarán, en un buen post, ha señalado lo importante de la experiencia y de otros requisitos para ser un buen docente. El problema aquí con Chang no son sus notas, sino su doble moral. ¿Por qué exige un requisito que ni siquiera pudo cumplir en sus años como alumno?

Y ahora vea de nuevo a los maestros, señor Ministro. ¿No se da cuenta de lo improvisada de su propuesta? ¿Su terquedad le ha hecho olvidar su propio pasado y que la capacidad y el mérito son los que deben ir de la mano? Sí, todos queremos que la educación peruana mejore, pero no con medidas improvisadas, tercas y que ni siquiera su principal propulsor puede cumplir con la misma rajatabla con la que quiere imponerla al resto del país.

Pelearse con los maestros es productivo para las tribunas, en un país donde la profesión de docente no es la más valorada, ni por el Estado, ni por la ciudadanía. Pero no para una educación que anda en estado comatoso. Como lo ha dicho Constantino Carvallo, aqui tenemos al paciente muriendo y el director del hospital se pelea con los médicos.

Y quizás, lo mejor para todos, es que el director de ese hospital llamado Ministerio de Educación se vaya de una vez a su casa.

MAS SOBRE EL TEMA:
Utero de Marita: Las tricas del Ministro Chang en la PUCP
Roberto Bustamante: El Ministro triquero
Fernando Tuesta: El Tercio de Chang
El Fondo del Vaso: El tercio de Chang tricampeón
Pepitaspuntocom: Ministro Chang fue echado de la PUCP

PLEITO SUPERIOR

Dentro de poco más de 15 días comenzarán las clases en los colegios. Sin duda, todos queremos que este año escolar no se vea interrumpido por una huelga y que, en términos generales, los alumnos tengan una formación mejor de la que se ha tenido el año pasado. El problema de la calidad de la educación es algo que todos los peruanos debemos enfrentar, pero, para ello, se requieren dos cuestiones: conocimiento del tema y vocación de diálogo.

Pero parece que mis vecinos del Ministerio de Educación no lo comprenden así.

A principios de año, el MINEDU anunció que, para el concurso de profesores contratados, solo podrían presentarse quienes estuvieran en el tercio superior de las Faculdades de Educación e Institutos Superiores Pedagógicos. José Antonio Chang vendió la medida como uno de los pasos más importantes para tener mejores docentes, cuestión que necesitamos a gritos en la educación peruana.

Sin embargo, desde que se ha anunciado este instrumento de política educativa – asumamos, por el momento, que Chang tiene alguna noción de la misma – los obstáculos y las críticas no han sido pocas.

Para comenzar y, tal como ha sido la tónica de esta gestión, el anuncio se ha producido en el marco de una disputa con los maestros. Como parece ser su estilo, Chang confunde a la díscola dirigencia del sindicato magisterial con todos los maestros. Creo que al Ministro le convendría conversar más con los docentes, para que conozca que ellos también están a favor de una política de mejora de la calidad educativa. Además, como en toda democracia que se precie de serlo, la forma de implementar las políticas se consulta, no se impone como si fuera una dictadura.

Yendo al tema de fondo, la idea del tercio superior no termina de convencer a nadie, salvo a los amigos del gobierno. Y es que parece que el Ministro se olvida que el tercio superior de la mediocridad en la que se debaten la mayor parte de los centros pedagógicos del país no supone una mejora en la calidad o que realmente se aplique el criterio del mérito.

Por ello es importante la implementación del SINEACE, el ente encargado de la acreditación educativa en el país, que esperamos se haga lo màs pronto posible y con el personal màs idòneo. Expertos con los que pude consultar esta semana me señalaron que el temor a la implementación del SINEACE está en que centros de educación superior bastante ligados a este gobierno no pasen la prueba. Y, como ya lo hemos visto antes, el Ministro prefiere su interés de bolsillo antes que el de la formación de niños y jóvenes en el país.

A estas dificultades técnicas se ha sumado la oposición de los Presidentes Regionales, quienes serán los encargados de implementar la controvertida medida. Para ellos, el hecho de que solo se permita el acceso a un grupo de personas a participar en el concurso para la contratación supone un tema de discriminación. Esta mañana escuché al Presidente del Poder Judicial señalar que el tema es algo más complejo, pues algunos requisitos podrían ser o no considerados como discriminatorios, según el cristal con el que se mire. Y es que será finalmente el PJ el que determine este tema, ya que se han interpuesto sendas demandas en contra del Decreto Supremo Nº 004-ED-2007.

Decíamos al inicio que, podríamos asumir que la medida estaba enmarcada en un intento de política educativa. Sin embargo, eliminemos dicha presunción. A estas alturas, queda más claro que seguimos ante medidas aisladas que no toman en cuenta lo señalado por el Proyecto Educativo Nacional, que elaborara el Consejo Nacional de Educación (CNE). Y es que, en el fondo, lo que se viene haciendo es establecer dos tipos de criterios para tener maestros en el Estado: unos para los contratados y otros para los profesores nombrados, a los que se les aplica la Ley de Carrera Magisterial que este gobierno tanto defendió. La existencia de estos regímenes diferenciados no fue contemplada por el PEN y, peor aún, supone, desde mi punto de vista, un caso de discriminación que bien podría ser declarado por el Poder Judicial, con lo que este pleito superior armado por Chang terminaría de la peor manera.

Y con este punto quisiera cerrar. Han sido justamente los expertos del CNE los más críticos con el Decreto Supremo 004, lo que confirma la importancia de un órgano estatal independiente de carácter consultivo que se encargue de supervisar las políticas de mediano y largo plazo en materia educativa y que llame la atención sobre medidas controvertidas o la no implementación del PEN. El periodo de los miembros del CNE acabará en marzo y, como bien ha anotado Augusto Alvarez Rodrich, se espera que el gobierno no termine nombrando a un grupo de borregos que solo le digan lo que en la esquina de Cavallini con Van de Velde quieren escuchar.

Se viene el año escolar, pero este Ministro está jalando en su gestión, antes de que la campana de entrada a clases vuelva a sonar.

MAS SOBRE EL TEMA:
José Antonio Chang: Norma del tercio superior acabará con el tarjetazo
Editorial de La República: Decreto Discriminador
Augusto Alvarez Rodrich: Terco Superior
Laura Arroyo Gárate: “El” tercio superior
Constantino Carvallo: El Ministerio de Educación debe lograr consensos en ley del tercio superior
León Thratemberg: Chang se equivocó

¿TENEMOS UNA VISION SOBRE EDUCACION?

En estas primeras semanas del año, aunque casi de manera imperceptible, el Ministerio de Educación ha anunciado una serie de iniciativas que, en teoría, podrían ayudar a la mejora de uno de los sectores en los que adolecemos de una pésima calidad en el servicio ofrecido a los ciudadanos.

De estos anuncios, cuatro han sido destacados: el Reglamento de la Ley de Carrera Magisterial, el anuncio que solo se tomará en cuenta a los egresados en el tercio superior de las facultades de Educación e Institutos Superiores para acceder a los puestos de docentes, las 5,000 becas para que los mejores estudiantes del país puedan acceder a la tarea magisterial y el cambio de currículo educativo para el 2009.

Sin embargo, vale hacernos la pregunta sobre la solidez de estas medidas y, sobre todo, sobre si la forma en como se vienen presentando nos demuestra la existencia de un proyecto educativo de carácter mayor.

Creo que todos convenimos en la necesidad de elevar la calidad de la educación. A estas alturas, es claro que no nos hemos adecuado a los cambios producidos durante estos años, ya no solo en materia de ciencia y tecnología, sino también en la importancia de formar ciudadanos con plena conciencia de sus derechos y que sean capaces de potenciar sus mejores capacidades en todos los planos de su vida. Es cierto que es imperiosa la necesidad de mejorar los paupérrimos niveles de aprendizaje en lenguaje y matemática, demostrada por diversos estudios internacionales en los últimos años, pero perder de vista este horizonte hace que se deje de lado lo que significa un proyecto educativo integral.

Y es allí donde encuentro la primera falla de este gobierno. Al margen que se haya hecho el gesto de “adoptar” el Proyecto Educativo Nacional elaborado por el Consejo Nacional de Educación – con el que Chang parece haberse peleado -, pareciera que no se tiene un proyecto definido en la materia con el cual se pueda definir toda la política educativa. Si no se va más allá del gesto, pues el PEN quedará puesto en una linda biblioteca junto a otras iniciativas de reforma que fueron elaboradas por técnicos convocados por el Estado y que se encuentran allí, listas para ser ejecutadas, pero sin voluntad existente para ello.

Con la inexistencia de un Proyecto en la práctica – por cierto, el PEN propuso una serie de medidas de emergencia, que habrá que revisar si es que han sido adoptadas -, pues los anuncios realizados simplemente serán parches coyunturales que, en efecto, pueden conseguir algunos logros limitados pero que no brindan una salida integral. De hecho, incluso varias de estos instrumentos han merecido críticas bien sustentadas por parte de expertos en educación, que señalan sus límites y reiteran la carencia de una visión que las comprenda en un todo único y armónico.

Pero, además, estas medidas no pueden darse en enfrentamiento con los docentes. Desafortunadamente, el Ministro Chang ha (mal)entendido que su principal tarea al frente de su sector es pelearse con la dirigencia del sindicato de maestros – que también tiene su cuota de responsabilidad en la pésima calidad educativa -, lo que es aplaudido por los medios más cercanos al gobierno, pero que refleja la poca visión politica que se tiene para hacer cambios. En medio de sus ataques, Chang termina enfrentándose con quienes deberían ser principales agentes de cambio: los demás docentes que pertenecen al sindicato, quienes desconfían de él, con legítima razón, al ver que el Ministro llega a extremos tales como retar al SUTEP para que haga una huelga en enero.

A esta mala imagen poco colabora la poca transparencia que tiene el Ministro en relación con una entidad de su propiedad. Y es que, de acuerdo a datos proporcionados por CONSUCODE, la Universidad San Martín de Porres ha quintuplicado sus ingresos con el Estado en el 2007. Un hecho que merece una investigación bastante seria y una explicación del Ministro que, en otras ocasiones, ha favorecido a la casa de estudios de la que sigue siendo dueño.

Tener una mejor educación no es solo un deber del Estado, sino también un derecho humano que todos debieramos coadyudar a conseguir. Esta reflexión de Constantino Carvallo, con la que cierro este post, quizás nos de mayores perspectivas sobre ello:

“El grave problema es que el país no tiene viabilidad, no solo económica, sino humana, moral, sin una profunda reforma de la educación. Entendida en sentido integral, ligada a la construcción de la igualdad, la paz y la posibilidad de la felicidad”.

Pero parece que, a pocas cuadras de este Tercer Piso, José Antonio Chang mira su despacho y sus papeles sobre el escritorio, sin entender ni una sola letra de lo que acabo de citar. Al igual que la comprensión lectora en el país, su comprensión sobre la tarea educativa se encuentra en el último lugar.

MAS SOBRE EL TEMA:
Luis Jaime Cisneros: Las cinco mil becas
Mirko Lauer: Preguntas de un decano
León Thratemberg: Vanguardia Docente
Fernando Villarán: ¿Qué puede hacer el gobierno en los años que faltan?