ELECCIONES EE.UU.: GUIA BASICA DEL SISTEMA POLITICO

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El acontecimiento político internacional más importante del año será el proceso electoral presidencial en Estados Unidos, cuyas repercusiones impactarán en el resto del mundo. A lo largo de tres semanas les brindaremos en este espacio algunas herramientas para comprender el proceso.

En Estados Unidos el Presidente es elegido en forma indirecta. El primer martes de noviembre de cada cuatro años, los ciudadanos inscritos para votar – el sufragio no es obligatorio –, al marcar por el candidato de su preferencia, en realidad optan por los 538 delegados al Colegio Electoral que se encargará, en última instancia, de cumplir con el acto formal de elección.

Caben dos atingencias adicionales: el candidato ganador en cada Estado se lleva la totalidad de votos del Colegio Electoral correspondiente a dicho territorio, y se requieren al menos 270 votos en esta instancia para ser electo Presidente. Si no se alcanza esa cifra, el Congreso deberá elegir al mandatario.

Si bien hay varios partidos en Estados Unidos, dos son las identidades políticas principales. En términos gruesos: los republicanos proponen una menor regulación en la economía, más autonomía de los estados y una mayor intervención en la vida privada de las personas, mientras que los demócratas tienen una visión opuesta.

Estas visiones generales se matizan dependiendo del candidato, así como por los temas que interesan a cada uno de los estados que conforman el país y los distintos públicos a los que se dirigen los postulantes.

También debe tenerse en cuenta la importancia de la religión en Estados Unidos. Si bien se trata de un país que no tiene una confesión religiosa oficial, la mayor parte de candidatos apelan al sistema de creencias y valores del ciudadano común y corriente. Es muy difícil que un candidato abiertamente ateo gane una elección en dicho país. Este factor es más importante para los republicanos y para varios estados, pero los demócratas toman también en cuenta esta condición.

Durante el primer semestre del año electoral, los partidos organizan procesos de selección de su candidato presidencial, elecciones a las que se le conoce como primarias. Estas elecciones tienen distintas variantes, dependiendo de cada estado, lo que incluye la posibilidad de permitir el voto a independientes. En algunos estados se organizan ‘caucuses’, una forma de designación especial de delegados. El proceso termina en una Convención Nacional, en agosto, donde se proclama al candidato presidencial.

La próxima semana veremos las primarias y ‘caucuses’ republicanos.

(Columna publicada en Diario 16 el 12.01.2012)

Reflexiones Eclesiales

La Iglesia Católica ha marcado la vida del país en los últimos siglos, para bien y para mal. Sin irnos a tiempos coloniales, en épocas más recientes, a raíz del conflicto armado interno, vimos ambos lados de la moneda.

De un lado, religiosos y laicos que murieron por atrocidades de Sendero Luminoso y que denunciaron violaciones a los derechos humanos; de otro lado, algunos obispos que decían frases como éstas: “No podemos permitir que por el miedo, temor y cobardía de unos cuantos el país no apruebe la pena de muerte” (Juan Luis Cipriani, 27.07.1993).

Esta semana, se ha vuelto a discutir la vinculación Iglesia – sociedad a partir de dos casos. El primero de ellos, fue la denuncia presentada por este diario sobre una presunta inconducta del fundador del Sodalicio de Vida Cristiana, Luis Fernando Figari. El vocero de esta organización católica ha indicado que su fundador considera como falsa dicha versión.

Sin embargo, creo que es necesario que, como lo ha pedido Diario 16 en su respuesta a la carta del Sodalicio, el señor Figari pueda responder en una entrevista una serie de preguntas acerca de una organización en la cual militan personas con vocación auténtica, pero a la cual algunos ex miembros han hecho severos cuestionamientos. Más aún, cuando hace algunos meses este medio hizo público el caso del fallecido guía espiritual sodálite Germán Doig.

El segundo, es la ya prolongada disputa entre el Arzobispado de Lima y las autoridades de la Pontificia Universidad Católica del Perú. El último episodio ha sido una petición de la Santa Sede para permitir una mayor injerencia de Juan Luis Cipriani en la elección del Rector de la Universidad. En el fondo, se enfrentan dos visiones sobre la formación universitaria: quienes quieren un centro de adoctrinamiento casi inquisitorial y quienes procuran una enseñanza plural y de calidad.

En términos jurídicos, me remito a lo señalado por el doctor César Delgado Barreto en la página web de la PUCP, quien demuestra que muchos de los argumentos presentados a favor de Cipriani no se condicen con una interpretación acorde al propio derecho canónico invocado.

Una profesión de fe es madura cuando implica cuestionamiento. En un país donde Gustavo Gutiérrez demostró que se puede reflexionar sobre la creencia a partir de textos laicos, el oscurantismo termina haciéndole mucho daño a la Iglesia Católica y a su relación con la sociedad peruana.

(Columna publicada en Diario 16 el 25.08.2011)

PPC: Por fuera Flores…

Luego de la derrota electoral en Lima, el Partido Popular Cristiano tendrá que encarar una serie de definiciones, algunas de corto plazo, otras de largo aliento. Varias de estas definiciones pueden causar varios sismos internos.

Como encarar derrotas: En el 2006, Lourdes Flores señaló que perdió en la mesa. Cuatro años más tarde, cuando quiso ganar con impugnaciones, ha deslizado que su descalabro se debió a la falta de criterio del JNE. La acusación resulta falsa, dado que los criterios para observar un acta no son los mismos para declarar su nulidad. Pésimo discurso para cerrar una campaña.

Como ir hacia el 2011: Cuestión con tres problemas a definir: ¿Apoyan a Castañeda Lossio o postulan en solitario? Si van solos, ¿ponen candidato presidencial u optan por la lista parlamentaria? ¿Cuál será el rol de la presidenta del partido que ya dijo que no va a postular, pero que es fácil de convencer que “se inmole” por los demás?

Definiciones dirigenciales: Tanto este diario como otros medios han señalado la existencia de dos bandos claros: “los jerarcas”, más dedicados a la labor parlamentaria y que han acompañado el crecimiento político de Lourdes y “los reformistas”, pertenecientes a la generación inmediatamente posterior a Flores y que ya tienen algunos puestos en el partido. Ambos están en disputa en tres terrenos: la responsabilidad del fracaso electoral, los cargos internos y la ubicación en la lista parlamentaria.

Cuestiones ideológicas: Daniel Córdova – reconocido economista presentado como nuevo jale – mencionó que el PPC era el más fuerte partido de su sector ideológico. A Córdova se le percibe más liberal que la propia Flores, que revindica el socialcristianismo cada vez que puede. Y con ellos convive un sector poco proclive a la defensa de los derechos humanos, que es parte de la Doctrina Social de la Iglesia. Por tanto, ¿qué es el PPC en términos de ideas?

Más allá de Lima: Quizás el punto clave de sus derrotas nacionales. El PPC se ha jactado de sus 15 alcaldías distritales, regidores metropolitanos y distritales. ¿Y más allá de Ancón, Asia y Chosica? Ni un solo gobierno regional, ni una alcaldía en una ciudad importante fuera de la capital. Crisis aún peor que la de los demás partidos, que al menos ganaron algo más.

El país requiere de una derecha liberal, ¿podrá el PPC encarnarla? Está en manos de sus miembros definirlo.

(Publicado en Diario 16 el 28.10.2010)

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