INVESTIGACIONES FORENSES: DESENTERRANDO LA VERDAD

El Santa

Luego de 19 años, 7 familias podrán concluir su proceso de duelo. Esta semana se hallaron los restos de 9 campesinos y comerciantes del distrito de El Santa (Ancash), desaparecidos y asesinados por miembros del destacamento Colina el 2 de mayo de 1992. En octubre de 2010, la mayor parte de los miembros de Colina, así como mandos civiles y militares, fueron condenados a penas entre 15 y 25 años de prisión por este y otros crímenes.

Más allá de la confirmación de la política de violaciones a los derechos humanos aplicada por el gobierno de Alberto Fujimori, este caso vuelve a poner en la agenda pública la necesidad de una política de Estado para la búsqueda e identificación de personas desaparecidas.

El hallazgo de los restos de las 9 personas de El Santa desaparecidas y asesinadas se ha debido a los esfuerzos de los familiares antes que a la existencia de una política de investigaciones antropológico – forenses en nuestro país. Un reciente comunicado del Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) señala que “urge la necesidad de que exista hoy una política eficiente de búsqueda e identificación de personas desaparecidas fomentada por el Estado”.

Este no es un problema menor. De acuerdo con cifras manejadas por el EPAF, más de 15,000 peruanos desaparecieron entre 1980 y 2000. En sus investigaciones, la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) registró la existencia de 4,644 sitios de entierro a nivel nacional. La CVR también recomendó la elaboración de un Plan de Intervención Antropológico – Forense que permitiera la investigación, identificación y recuperación de los restos de desaparecidos o ejecutados extrajudicialmente. Este Plan sería ejecutado por una Oficina de Personas Desaparecidas, que nunca fue creada.

Sin embargo, dicho Plan no ha sido implementado en la forma recomendada por la CVR, lo que no ha impedido que tanto el Ministerio Público, a través del Instituto de Medicina Legal, así como con el apoyo de organizaciones no gubernamentales, haya podido recuperar los restos de varias personas. A pesar de este esfuerzo, la dimensión de la tarea es enorme, tanto por la cantidad de sitios de entierro, como por el alto número de víctimas.

Es necesario que tanto el Ministerio Público como el nuevo gobierno pongan atención a este tema. Más allá de la obtención de pruebas judiciales, se trata de una respuesta para cerrar un duelo que parece ser eterno.

(Columna publicada en Diario 16 el 11.08.2011)

BONUS TRACK: Reportaje de Bruno de Olazabal (2001) sobre la masacre del Santa

BONUS TRACK 2: Beto Ortiz entrevista a José Pablo Baraybar, director ejecutivo del EPAF, sobre la necesidad de una política de investigaciones forenses:

LA AGENTE ZANATTA: 10 AÑOS DESPUES

Hace 10 años, el testimonio de la agente del Servicio de Inteligencia del Ejército Luisa Zanatta remeció al país, por el calibre de sus revelaciones sobre hechos claramente delictivos ocurridos durante la dictadura de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

En sus declaraciones, Zanatta dijo varias cosas que hoy se saben ciertas y que pueden ser claves para los procesos judiciales en los que Alberto Fujimori debe aclarar cuentas ante la justicia peruana. Además, develó con ello la entraña de un régimen autoritario y corrupto, independientemente de los supuestos logros de los que sus partidarios se jactan.

Es por esta razón que rescato el testimonio de la agente Zanatta. Esta persona – sin ánimos de volverla martir, pues fue parte de varias de las acciones por las cuales se juzga a varias personas en este momento – tuvo la capacidad de hacer un alto en su vida y decidir salir de un sistema cada día más podrido y denunciar varias de las cosas que hizo, vio y escuchó.

MARIELA BARRETO

En una entrevista larga con el periodista Edmundo Cruz, para el diario La República, Zanatta habla del caso del descuartizamiento de la agente Mariela Barreto, ex miembro del destacamento Colina y ex pareja de Santiago Martin Rivas:

¿De qué tratò su ùltima conversación con Mariela Barreto Riofano?
Me dijo que el “Chato Bazán” (Antonio Sosa Saavedra, miembro del grupo Colina) le habìa dicho que todo apuntaba hacia ella, en relación a una investigación abierta por el SIE para determinar quien filtraba información a la prensa. El Chato Bazàn es el màs maldito de todos, me dijo. Yo le comente que hasta donde sabìa, efectivamente, ella habìa participado en el grupo Colina. Inclusive Maflo (siglas de Marco Flores, miembro tambièn de la banda), que es un técnico, habìa comentado el asunto.
¿Mariela Barreto era del grupo Colina?
Si, ella me lo dijo. Yo la vi muy mal, estresada y nerviosa. Entonces le recomendé que hablara con su jefa y le contara que estaba siendo presionada. “Ah Luisa, tu estás creyendo que los chanchos vuelan”, me respondò: “tu presentas un informe y terminas cantando en la puna. No, no voy a hacer eso, tu sabes que yo tengo una bebé y que están rondando mi casa”
¿Sabía que la estaban persiguiendo?
Si, me dijo que tenía problemas con Maira (agente AIO María Chumpitaz)
(Esta agente también participó en las actividades de Colina)
¿Por qué?
Le habìa confiado algunos problemas a ella y esta (Maira) la había delatado. Mariela le dijo a Maria que quería salirse del Ejército. También le dijo a Maria que ella había sido una de las personas que había entregado informaciones a la revista Sí.
¿Le dijo que los casos La Cantuta y Barrios Altos eran de la autoría de Colina?
Sí, porque ella quería que investiguen a toda la gente que ha particiapdo. Estaba molesta con Martin Rivas porque no le pasaba la pensión para su hija. Esto la irritó y la decidió a delatarlos. yo le pregunté si la habían detectado y me dijo que no, que usaba a una tercera persona. Y le dije “No me cuentes nada, mientras menos sepa, mejor”.

Cabe indicar que, hasta la saciedad, Santiago Martin Rivas ha negado su autoría en estos hechos, pero este indicio apunta hacia el escuadrón de la muerte que este personaje dirigió.

FRAUDE 95

Esta es la firma de Luisa Zanatta en el registro electoral de la mesa de votación en la que votó en las elecciones municipales de 1995. El problema es que, como personal militar, durante esa época, no tenía el derecho a emitir su voto, sino que fue parte de una consigna para aumentar la votación a favor de Alberto Fujimori. Esto fue lo que le contó a Cruz:

¿En cuantas elecciones has votado?
En todas las que han habido desde 1990, pero solo en la de 1995, para Presidente de la República, nos dieron una consigna.
¿Consigna? ¿Orden?

¿El mismo día de las elecciones?
El viernes anterior. El jefe del Departamento de Enlace nos reunió y nos explicó lo que teníamos que hacer.
¿Les dijo por quién había que votar?
Es obvio, teníamos que votar por el que estaba gobernando
¿Quien era?
El presidente Fujimori
¿Cuál fue tu rutina ese sábado nueve?
La verdad, llegué tarde, casi no voto. Después me quedé a observar y chequear para que no pasara nada. Eso fue lo que nos dijeron.
¿Votaban todas las agentes?
Todas las que teníamos libreta habilitada. En general, para cada elección nos reunían y se hacía planes.
¿El SIE te gestionó tu libreta electoral?
No, yo tenía libreta electoral cuando ingresé a la escuela
.

CHUPONEO CON COLINA

Esta foto es reveladora de muchas conexiones. Aparece Luisa Zanatta, en medio de una central de espionaje telefónico, en la que se encontraron varios equipos de interceptación. La persona que está a su costado es Marco Flores Albán, jefe del Puesto de Escucha del Servicio de Inteligencia del Ejército y, quien, además, era parte del personal administrativo del destacamento Colina.

Caretas contó cuales fueron las acciones de Zanatta como parte del espionaje:

Luisa pasó todas las pruebas. En 1994 se utilizaban equipos llamados “roperos” o “frigideres” para interceptar llamadas.Estos pertenecían al equipamiento de la CPT y, según el testimonio de Luisa, había una partida presupuestal especial para pagar al personal encubierto en esta empresa por su “colaboración”.

En el “ropero” estaban los cables de las líneas telefónicas y allí se manipulaban los “chupones”. A veces Luisa era una de las agentes que estaba literalmente al otro lado de la línea, en vivo y en directo.

Otras veces, desgrababa cintas activadas por la voz y acumuladas automáticamente.

A fines de 1994, se compraron equipos de origen israelí más modernos y de mayor capacidad.Llegaron con instructor y todo. Quince días de clases con el agente visitante (Luisa hizo las veces de traductora con sus 2 años de inglés) bastaron para aprender el manejo de estos aparatos.

En adelante, el trabajo fue más fácil. La computadora para intervenir las comunicaciones apodada “Octopussi” funcionaba como una audiograbadora múltiple y además registraba cómodamente todos los números telefónicos de las llamadas que recibía el interceptado, imprimiendo las copias necesarias con la identidad de los usuarios.

¿Quiénes eran los “escuchados”? Ella recuerda por lo menos a Henry Pease y a Jorge del Castillo. La mayoría eran políticos de oposición, pero tambien periodistas, incluyendo dos de agencias internacionales y sobre todo oficiales de las propias Fuerzas Armadas.

Fue con los nuevos equipos israelíes que se trabajó en la campaña de 1995. El mayor EP Ricardo Anderson Kohatsu del SIE -a quien en 1997 se le acusara de participar en las torturas a la agente Leonor La Rosa- era jefe de Luisa Zanatta. En 1995 se enteró a través de este oficial que el coronel EP Enrique Oliveros del SIE había dado la orden que se incluyera a una persona más en la lista de los interceptados.

Esa persona era el candidato presidencial Javier Pérez de Cuéllar. Esta versión de la señora Zanatta confirma nuevamente la denuncia lanzada por el programa “Contrapunto” del Canal 2 en la era de Baruch Ivcher.

COLINA SI EXISTIO

Keiko Fujimori ha tenido que aceptarlo, pero, con ello, ha hecho trizas la estrategia de César Nakasaki, el abogado de su padre. Diez años antes, Zanatta decía lo siguiente:

Se que ha existido el grupo Colina desde cuando yo estaba en la Escuela. Recuerdo que un instructor nos comentó lo de Barrios Altos. Inclusive dijo que cuando habían operativos en Ayacucho o el Alto Huallaga y encontraban subversivos, los mataban, los quemaban, los fondeaban, los tiraban al río
¿Tuvo oportunidad de conocer a algún miembro de ese grupo?
Cuando regresé tuve la oportunidad de trabajar con el señor “Bazán”
¿A quién te refieres cuando hablas de Bazán?
Me refiero a Antonio Sosa Saavedra.

Pero también se reveló que Colina era parte de los engreidos del régimen, tal como los propios agentes han revelado en el juicio a Fujimori.

Los Suboficiales del Colina, ¿gozaban de algún privilegio?
Si, se les pagaba una remuneración extra, se les daba movilidad también.
¿Una bonificación o auto?
Un auto. También celulares, biper. Mientras que a nosotras nos daban rines.
(…)
¿Había mucha diferencia con el resto?
Claro, se notaba en el trato
¿Por qué en el trato?
De repente la mala suerte mía fue que entonces yo era una “pinche” porque cuando podíamos preguntar por qué nos trataban mal, la respuesta consoladora era: “Cuando estés en Colina…”. Así nos decían.

Y sobre Martin Rivas, Zanatta da varias opiniones bastante fuertes y que terminan de demoler el testimonio que dio hace algunas semanas en el proceso:

El jefe del Colina aparentemente era Martin Rivas, ¿lo llegó a conocer?
A Martin Rivas lo conocía de nombre a través de Mariela. En persona, me crucé con él cuando me tocó cubrir el servicio de penal en el Cuartel Bolivar. Hubo una audiencia y allí estuvo. Tenía que darme su documento para entregarle su tarjeta de visita. Me miró y lo dejé pasar.
¿Como veían usted y sus compañero al mayor Martin Rivas?
Era muy hermético, pero todo el mundo hablaba de que era muy sanguinario.
El dice que era un analista nada mas
Analista, ¿de qué? De muertos.
Ante la Comisión de Derechos Humanos ha dicho que se dedicaba a analizar y elaborar documentos.
No, no. La prueba es Mariela. Mariela antes de morir fue maltratada por él. La lastimaba. Si él era una persona honesta, con nombre, por qué nunca quiso ayudarle con su hija. Mariela sufría además porque dentro del sistema. Es más, a nosotras nos decía. Ya, una semana con Martin Rivas, para que aprenda ¿Qué nos iba a enseñar? ¿A analizar?

EPILOGO

Aunque luego hizo declaraciones ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y ante otros medios de comunicación, Zanatta desapareció del mapa. Hasta donde he podido averiguar, sigue viviendo en Estados Unidos, con la misma vida tranquila que comenzó a llevar por aquellos años. Sin duda, su testimonio permite corroborar varios de los hechos que se han mencionado durante el juicio a Fujimori y se mencionarán en el siguiente proceso, que comprende el tema del espionaje telefónico.

La inexistencia de pruebas no puede ser esgrimida por el fujimorismo. Este testimonio desde dentro lo demuestra. Y quienes quieran leer todo lo que le contó Luisa Zanatta a Edmundo Cruz, pueden revisar La Azotea del Tercer Piso.

Rescatando la memoria, el pasado no se olvida. Sobre todo cuando tenemos un ex presidente amnésico que pretende hacernos “caidos del palto”.

PD: Este es el post 1,000 de este blog. Agradezco a todos los lectores, detractores y amigos de esta página por haberme permitido llegar a este número significativo de actualizaciones.

MENTIRITAS CONMIGO NO

La semana pasada, Santiago Martin Rivas expuso al desnudo la táctica de defensa de Alberto Fujimori: negar hasta el hartazgo la existencia del destacamento Colina, acusar a los testigos de vendidos al sistema o “colaboracionistas” – lo que en jerga militar, quiere decir, traidores (¿a qué o a quién?) – y desacreditar lo que pueden ser los testimonios y documentos más contundentes contra el ex mandatario.

Sin duda, el testimonio de Martin Rivas logró impactar en la opinión pública y, por lo menos el miércoles, logró sorprender incluso a los magistrados y a los abogados de todas las partes. Pero el viernes pasado su suerte cambió, cuando los asistentes al video y quienes lo veían por televisión podían apreciar el video que filmó el líder operativo de Colina ante el periodista Umberto Jara. Vídeo que, por cierto, no admite dudas de su certeza y frente al cual la tesis del ensayo no resiste el mayor análisis y una simple pregunta: ¿Por qué Martin ensayaría una declaración que no es compatible con su defensa judicial?

Pero otras falsedades de la declaración han sido desmentidas. El jefe de Colina llegó a desconocer a sus propios compañeros de armas y de crimen. Pero los conocía y desde algunos años antes de los crímenes. La foto que ven a continuación, presentada por el diario La República, muestra a Martin junto a varios de los personajes a los que negó conocer o a los que mencionó que solo había visto “alguna vez”.

A ello se sumó la presentación de documentos vinculados con las operaciones del Destacamento que fueron firmados por Martin. La firma fue reconocida por Jesús Sosa Saavedra, uno de los jefes de equipo de este escuadrón de la muerte y que actualmente se encuentra en la clandestinidad.

Pero no es lo único que ha dicho Sosa, quien además es una de las fuentes principales del libro Muerte en el Pentagonito. En declaraciones más amplias a La República, indicó que la orden para ejecutar la matanza de Barrios Altos provino de Vladimiro Montesinos. Esta es la parte pertinente del diálogo:

¿Qué fue lo primero que comenzaron a hacer como grupo?
Entrenar, como es normal. Solo que aquí se incluía un entrenamiento con armamento, y había que tener más continuidad porque se supone que en cualquier momento puedes hacer operaciones. No es lo mismo que estar en oficina.

Barrios Altos fue la primera operación, ¿no es cierto?
Claro.
¿Quién la ordenó?
Montesinos, que era el asesor del presidente Fujimori.
¿Directamente él?
Sí, porque le fueron a dar parte a él, le fueron a decir ‘ya se cumplió el trabajo’. Y tú le das parte a la persona que te pide hacer el operativo.
¿Cómo fue?
Al día siguiente de lo que pasó, fuimos con Martin, Pichilingüe y Rodríguez Zabalbeascoa a la oficina del SIN y en la puerta se encontraron con Montesinos y ahí le informaron. No escuché todo, pero sí que dijeron que ya se había hecho el operativo y ahí estaban los muertos. Yo estaba a cuatro metros.
¿Y en el camino hacia el SIN ellos comentaron lo que le dirían a Montesinos?
Se lamentaban por la muerte del chiquillo. Ahora buscan quién lo mató, pero nadie sabe quién lo hizo. El chiquillo se metió justo cuando se estaba disparando a los terroristas que Abadía había señalado.
¿Cómo llegó la orden para Barrios Altos?
Nosotros nos preparábamos, entrenando. Yo he tenido dos o tres contactos con Abadía, fui a hacer un reconocimiento al lugar donde se iba a hacer la pollada y hasta ahí yo no sabía que se iba a entrar a eliminar o sacar gente. La orden llega cuando ya se iba a ejecutar.
¿Martin Rivas les dijo que había orden de matar?
No. Nosotros fuimos cerca del lugar y paramos a tres cuadras para esperar e hicimos un reconocimiento. Entonces solo pensábamos que haríamos una detención. Martin Rivas dijo: entramos, juntamos a la gente y ahí nomás les damos, nos demoraremos dos o tres minutos.
¿Al terminar la reunión con Montesinos recibieron alguna felicitación?
Cuando nos regresamos, ellos (Martin Rivas, Pichilingüe y Rodríguez Zabalbeascoa) comentaron que no querían seguir trabajando para él. Dijeron: ‘ta cojudo este, nosotros somos verdes, tenemos que trabajar con el comandante general
.

Sosa admite otras cosas más: la existencia del destacamento – aunque con el nombre de “Lima” -, cuyas ordenes operativas estaban a cargo de Martin Rivas. Y, con posterioridad a Barrios Altos, las órdenes de matar – pues Sosa admite los crímenes – ya vinieron del Comandante General del Ejército, Nicolás Hermoza Ríos. Con ello se confirma la tesis de que Colina respondió a dos tipos distintos de mando, pero que ambos tendrían como cúspide a Alberto Fujimori. Todo ello desbarata la tesis esgrimida por Martin de que Colina no existía o nunca cometio asesinatos.

Ayer jueves, se terminó de conocer el grosor de las mentiras brindadas la semana pasada en el proceso. En un artículo en Caretas, Umberto Jara contó las presiones que sobre él han caído por los famosos vídeos de Martin Rivas y como Carlos Pichilingüe ha intentado desprestigiarlo con la especie de que se plagió sus escritos. La verdad es que el ex Colina tuvo escritora a cargo y su libro no fue editado por su contenido difamatorio.

Pero Jara deja una sorpresa más: Un nuevo video de Martin Rivas. Y dos imágenes de regalo que lo muestran explicando lo mismo que dijo en el primer video, pero con cuadros, papelógrafos y demás elementos ilustrativos. Solo le faltaba el power point.

¿Otro ensayo, mayor?

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LA LOGICA DE MARTIN RIVAS

No sorprende que Martin Rivas haya esgrimido la palabra “No” tantas veces que pretendiera hacer que creamos su cinismo y sus mentiras.

Decir que la entrevista brindada a Umberto Jara fue “un ensayo de lo que iba a declarar en el Poder Judicial” resulta francamente inverosimil, sobre todo cuando en dicha “práctica pre – judicial” esgrime una autoconfesión, ante un periodista con el que se sentía cómodo, sobre las actividades del Destacamento Colina, “ensayo” que, por cierto, no ha puesto en práctica en sus declaraciones judiciales.

¿A qué está jugando Martin Rivas? Pues no esta jugando precisamente para el esclarecimiento de los hechos. De hecho, el ex procurador César Azabache explicó ayer en Prensa Libre la serie de incongruencias del testimonio del jefe operativo de Colina, así como los elementos que el tribunal debería tomar en cuenta para ponderar el testimonio de alguien que ha faltado a la verdad. Y también recomendó a todos los abogados involucrados en el proceso que hagan bien su tarea y se dediquen a convencer a quien tienen que convencer, que es a la Sala Penal Especial y no necesariamente a la opinión pública.

Sin embargo, el juicio si puede servir, como apunta bien Laura Arroyo Gárate, para desarmar la tesis esgrimida por los medios adictos a la dictadura de que era necesario vulnerar derechos humanos para derrotar a Sendero Luminoso – y que es la tesis que Martin Rivas esgrime en el libro de Jara – y para el mundo confirme que lo que indicó la Corte Suprema de Chile, al aprobar por unanimidad la extradición en violaciones de los derechos humanos, lo que indica que sí existen elementos claves para el procesamiento y sanción de Alberto Fujimori.

Pero creo que este proceso judicial también deberá servir para comenzar a separar la paja del trigo. Ayer, el jefe de Colina quiso arguir que las acusaciones en su contra eran una campaña contra las Fuerzas Armadas. No todos en las Fuerzas Armadas actuaron como este sujeto y su grupo de la muerte. Hubieron oficiales que defendieron al país con honor y respeto a los derechos humanos y quienes dejaron su vida por defender la democracia. ¿Pueden los familiares de estos militares honorables sentirse bien por ser confundidos con asesinos por declaraciones como estas? No lo creo. Y si bien las Fuerzas Armadas aun son reticentes a aceptar la dimensión de violaciones a los derechos humanos cometidas por sus miembros, no toleran grupos como Colina en su seno.

Seguiremos viendo más declaraciones como estas en varios dias. Y sin duda, no habrá quien se ofrezca a justificarlas. Pero, al final, serán los jueces quienes ponderen. Y para ello, la Fiscalía y los abogados de la parte civil deberán hacer bien su trabajo.

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