UNA MIRADA AL INTERIOR

Mapa del Peru

Ayer, en mi clase de Teoría Política, Santiago Pedraglio hizo una reflexión sobre como la noticia se centra demasiado en lo que ocurre en Lima, sin mirar las dinámicas que ocurren en el interior del país. Pasa con la prensa escrita – que dedica pocas páginas a la sección Interior o Perú -, en la radio ocurre un poco menos gracias a los corresponsales y en la televisión el fenómeno es más extendido. 

En el caso de la blogósfera, esta costumbre también se presenta. De hecho, buena parte de los bloggers provenimos de Lima y nos concentramos mucho en los fenómenos políticos y sociales que ocurren en nuestra ciudad. En parte es porque es lo que tenemos más a la mano o con lo que tenemos más empatía. En parte también es porque muchas veces no conocemos paginas a través de las cuales informarnos. Y otras – como en mi caso – que existen dificultades para traducir en lenguaje sencillo, dinámicas a las que estamos un poco ajenos.

Ciértamente, hay esfuerzos meritorios de blogs que cubren acontecimientos regionales – no solo en lo político, sino también en lo cultural – como Diario de IQT o Gua 3.0, pero que, dada la centralidad y ombloggismo en que muchas veces nos embarcamos, parecen perderse un poco en el camino.

Hoy me di el trabajito de ver dos páginas con datos interesantes sobre el interior del páis, con noticias que seguramente no son portada, pero que nos muestran la dinámica que existe en este momento en las provincias. Así que, gracias a Enlace Nacional e Ideele Radio, podemos conocer que:

– En Huancavelica, ayer se realizó una protesta fuerte contra el presidente regional y el alcalde provincial, en medio de las celebraciones por el aniversario de la región. La protesta del Frente Regional acabó en apredreamientos hacia las comitivas de ambas autoridades y en la represión de lo ocurrido. Según el corresponsal de Ideele Radio:

El detonante de la protesta fue el descubrimiento de indicios y testimonios por parte del Frente de Defensa, de que tanto el gobierno regional y la municipalidad provincial habrían ocultado y arrojado al río cientos de toneladas de alimentos que habían sido acopiados para los damnificados del terremoto del 15 de agosto del 2007.

– En Chimbote se viene produciendo un paro de transportistas contra la Municipalidad Provincial del Santa. El reclamo es por la rebaja del costo de la tarjeta de circulación y la medida ha afectado a los escolares que no pueden asistir a clases. De lo visto en Enlace Nacional, no solo Castañeda tiene problemas serios para ordenar el transporte en Lima, sino que la situación parece reproducirse en otras partes del interior del país.

– En Pucallpa, las preocupaciones ecológicas están a la orden del día. La laguna Yarinacocha se está convirtiendo en un importante foco de contaminación, a pesar de ser el principal atractivo turístico de la región. Quienes han puesto el grito en el cielo son los miembros de la Asociación de Botes Turísticos de Pucallpa, los que se ven directamente afectados por los perjuicios a esta zona y reclaman a las autoridades que arreglen el tema de los desechos y el desague. Es decir, no solo mis amigos de La Perla padecen tener alcaldes poco preocupados de la seguridad ambiental.

– Terminamos en Arequipa, donde se ha desatado una controversia que va a tener repercusiones nacionales. El gobierno regional aprobó un protocolo sobre aborto terapéutico para ser aplicado en dicha región, pero retrocedió en su aspiración ante una petición del Arzobispado. Juan Manuel Guillén ahora solicita al Congreso que zanje el tema, lo que sin duda, va a producir un debate bastante polémico en el seno del Poder Legislativo y, claro, considerando la presencia de Rafael Rey en el gobierno y las cercanías de Juan Luis Cipriani con Alan, el Presidente va a terminar metiendo su cuchara.

Como vemos, con otras dinámicas y otras formas de ver el mundo, varios de los temas que se ven en Lima se tratan en el interior del país. Y también surgen problemas que van a ser noticia en los próximos días. Tal vez podríamos entender un poco mejor a nuestro querido país si es que no solo nos vemos como limeños, sino como parte de una comunidad más grande, la de todos los peruanos.

RECOMENDANDO 4 BLOGS DE PROVINCIAS:

Iquitos: Diario de IQT

Piura: Gua 3.0

Arequipa: Blog de mi querida Arequipa

La Libertad: Noticias Trujillo

(Y si se les ocurre alguno más, añádanlo en los comentarios).

LOS CHIFLADITOS

Es decir, lo que no se ha hecho en años se pretende hacer en semanas. Claro, la idea es presentar la mejor imagen posible ante el extranjero, pero no exageren no? Digo, con o sin cumbres, está bien la remodelación, pero al menos termine la vía expresa primero! Está creando gran incomodidad a miles de transeuntes y transportistas!

Inexplicable, porque pecaré de ignorante, pero no he encontrado a nadie que me explique la sinuosa lógica por la cual el remozado carril central de la Vía Expresa se ensancha y se angosta, se vuelve ora de tres carriles, ora de dos, a veces dos a la izquierda y uno a la derecha o viceversa.

Estos dos comentarios de Catalina y de Fabber, dos ciudadanos limeños como yo y como muchos de los que leen este blog, reflejan lo que muchos sentimos ante el desorden de la ciudad, ante tantas obras viales que, aunque necesarias, demuestran ser improvisadas y poco planificadas.

Me pregunto: Si se sabía desde hace algunos años que habrían dos cumbres internacionales en Lima, ¿por qué las obras se han hecho a ultimo momento? Y, en el caso de la Vía Expresa, ¿no se ha tomado en cuenta los errores en experiencias similares como el Transantiago o Transmilenio?

Pero nuestro alcalde, Lu Castañeda, ha optado por romper su silencio, claro, no para responder a los cuestionamientos de los vecinos, sino para decir cosas como esta:

“Lo que pasa es que quienes critican eso todavía andan con una mentalidad muy pequeña, una mentalidad de bodeguero. Las cosas ya cambiaron”.

Quizas al alcalde le convendría darse una vuelta por la ciudad, cuestión que parece no hacer, y percatarse que los bodegueros, a los que ha intentado menospreciar, son gente bien chambera y emprendedora. No en vano de una bodega salió un imperio de supermercados a escala peruana. Y creo que cualquier persona que tiene espíritu de emprendimiento querrá que su ciudad tenga un norte y no sea una seguidilla de huecos, cemento sin sentido y caos vehicular.

¿Y por qué Lu Castañeda da una respuesta tan destemplada? Fácil, 83% de aprobación en las encuestas y la convención de que los de arriba y los de abajo solo piden cosas básicas a su alcalde y no una gestión que vaya más allá de lo mediocre o de la placa de inauguración. La carencia de una visión nos deja sin revisiones técnicas, con una Vía Expresa defectuosa, sin mirar al mar que tenemos como privilegio y dejando a los alcaldes distritales lidiar con una distínción entre espacios públicos y privados que no se tiene en una ciudad que ha crecido caóticamente.

Pero no ha sido la única autoridad local con complejo de personaje de Chespirito. Ayer, un presidente regional se creyó Chaparrón Bonaparte y no precisamente por su parecido con Valentín Paniagua.

Hernán Fuentes es el controvertido presidente regional de Puno, cuyo estilo radical le ha valido no pocas críticas, estilo que mezcla a Hugo Chávez – a quien califica como presidente democrático (¿?) -, Antauro Humala y que aprovecha un tejido social debilitado para poder gobernar con cierta comodidad, aunque no con pocas dificultades.

Pues Fuentes se ha mandado con dos declaraciones que denotan su deseo de ser “yo el supremo” en su región, olvidando que pertenece a un Estado nacional. Primero, con su deseo de hacer un examen nuevo a los maestros de su región, para cubrir las plazas pendientes, olvidando un acuerdo entre los Presidentes Regionales y el Ministerio de Educación, mediante el cual éste último se encargaría del proceso de nombramiento de docentes.

Pero lo de Fuentes ayer fue para el escándalo. Expresó su deseo de convertir a Puno en un Estado Autónomo, sobre la base de un presunto federalismo que debiera adoptar el Perú. Fuentes ignora que los gobiernos federales se formaron porque entidades estatales pequeñas se juntaron en una mayor y le delegaron facultades, no al reves. El Perú siempre se definió como Estado unitario y ni siquiera se planteó el debate sobre su “federalización”, debido, justamente, a que su origen como Estado no fue ese.

En el fondo, Fuentes lo que entiende por descentralización es hacer lo que le da la gana, sin que el gobierno central lo controle. Pero de eso no se trata un proceso de descentralización, que tiene que ver con la creación de autoridades y aparatos de poder más cercanos a las necesidades básicas del ciudadano, sobre la base de las distintas realidades locales. Tan repulsiva ha sido la propuesta que el líder de la Asamblea de Presidentes Regionales, Yehude Simon, ha rechazado semejante barbaridad.

Y para remate, Fuentes es cuestionado por los propios congresistas de Puno, por gastos que no puede sustentar como la adquisición de una camioneta último modelo por 122 mil nuevos soles, para uso del Presidente Regional, o los 4 millones 249 mil 104 nuevos soles que se ha presupuestado para “propinas” (¡!).

Parece que hay autoridades locales que piensan que la gente dice que ellos están locos y que son ellos los que están en la razón. Sin embargo, no terminan de entender que con ello minan un proceso de descentralización que es vital para el país. La necedad y la incompetencia se dan la mano.

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El Plan de Fuentes
Roberto Bustamante: Castañeda habla
Utero de Marita: Castañeda contra los bodegueros
Menos Canas: Sin fuentes
Fabber no duerme: Lo inexplicable: la Vía Expresa de Castañeda
Cuaderno de Borrador: Por estas calles, por estas pistas

¿DESPEGA LA DESCENTRALIZACION?

Si hubo una materia en la que la Presidencia de la República salió jalada con creces el año que pasó, fue la descentralización.

El único gesto importante que se tuvo desde Palacio sobre el tema fue la desactivación del Consejo Nacional de Descentralización, para concentrar el proceso en manos de la Presidencia del Consejo de Ministros. Todo indicaba que se repetía la misma lógica subyacente al primer gobierno de García: un proceso que era controlado desde Lima y en el que el empoderamiento de las regiones sería minúsculo.

Peor aún, el gobierno se puso en confrontación con los Presidentes Regionales, quienes formaron una Asamblea que ha tenido relativo éxito en convertirse en un canal de expresión de demandas y necesidades que, aunque diversas, coinciden en la necesidad de ahondar un proceso conveniente para el paìs y corregir los defectos heredados de la administración anterior. García no entendió la lógica regional y se la pasó reprimiendo paros y reclamos regionales durante buena parte del 2007.

La recuperación del diálogo parece haber surgido el viernes, luego de una extensa reunión entre Alan y todos los presidentes regionales, en la que se han definido temas de agenda y grupos de trabajo específicos para ver diversas cuestiones vinculadas al desarrollo regional.

Para que dicho esfuerzo resulte, se requiere, en primer lugar, de una nueva predisposición tanto del gobierno central como de sus pares regionales, en medio de una lógica que no privilegie la confrontación. Pero también requiere de compromisos de ambas partes. Como bien anota Jorge Bruce:

Pero esta vez (Alan) se ha comprometido ante un conjunto de dirigentes -algunos tan afiatados como Guillén, Huaroc o el propio Simon- que no le van a dejar salirse con la suya tan fácilmente como el Congreso o el gabinete ministerial. Estos deberán dar cuenta de los avances ante su electorado, que trasladarán al poder central… si este no cumple sus compromisos descentralizadores. A su vez, esto obligará a dichas autoridades a desempeñarse con eficiencia en sus respectivas regiones, privados de la excusa de la centralización limeña. En suma, un círculo virtuoso cuyos resultados serán revisados en la próxima reunión trimestral, pactada para marzo.

Retos para ambas partes y que deberán afrontar con eficiencia. Cabe recordar que el mayor descontento con la democracia y con el modelo económico se concentra en provincias, por los motivos que ya conocemos. Si se llegan a encontrar sinergias importantes entre estas autoridades y se hacen planes congruentes con ello – por cierto, ¿para cuando el Centro de Planeamiento Estratégico? – si podrían ponerse las bases para una mejor redistribución y mejores servicios básicos.

Para que la descentralización funcione, empero, no es solamente necesario que los gobiernos regionales y central hagan bien su tarea. También se requiere del concurso de otros agentes, como el empresariado y las organizaciones no gubernamentales. Pero dejo esta idea suelta para pensar: ¿Qué pasa con las universidades públicas y el efecto que pueden tener en el desarrollo regional?

Y aquí viene una idea que tal vez se pudiera recoger. Imaginemos que Gobiernos Regionales y las Universidades Públicas puedan tejer alianzas estratégicas que puedan beneficiarlos a ambos. De un lado, podríamos tener universidades con mejor presupuesto y dedicadas exclusivamente a las carreras que tengan mayor incidencia en el desarrollo de cada región del país. Del otro lado, podemos tener regiones que aprovechen mejor sus capacidades, tengan profesionales con conocimientos en ciencia, tecnología y humanidades que puedan trabajar por la mejora de la zona del país en la que viven.

Hasta ahora, esa propuesta parece un sueño. Dependerá de ambas partes si lo quieren realizar. Y ese es un aporte que no requiere de transferencias del gobierno central, por lo que la tarea está pendiente de cumplir.

Como vemos, la descentralización nos compete a todos. Y ya no puede esperar más tiempo. De lo contrario, vayamos haciendo apuestas sobre el próximo outsider del 2011

MAS SOBRE EL TEMA:
Augusto Alvarez Rodrich: El tuturú regional
Editorial de La República: ¿Tregua Lima – regiones?
Santiago Pedraglio: Relaciones intergubernamentales
Juan Paredes Castro: Deshielo entre el Gobierno Central y el Perú profundo

Y SIN EMBARGO, ¿SE MUEVE?


Reforma del Estado, Descentralización y Conflictos Sociales en el primer año de Alan II

Cuando Alan García asumió el mando hace un año y anunció sus primeras medidas, pudo preverse cierto entusiasmo sobre la reforma de un Estado que no ha sido capaz de satisfacer las necesidades básicas de la población.

Las primeras medidas de austeridad, prometidas en la campaña para recuperar la confianza de la población, eran un gesto reclamado por la población, pero que no debían convertirse en el único eje de la reforma del Estado. Peor aún, su aplicación a los cuadros técnicos del Poder Ejecutivo comenzaron a provocar fugas en mancha o búsqueda de empleos en el sector privado, con la consiguiente pérdida de calidad del personal contratado en altas esferas.

Posteriormente, con Verónica Zavala a la cabeza, se inició lo que se llamó el “inicio de la Reforma del Estado”, con la fusíón de organismos públicos descentralizados y programas sociales. No estaba mal, pero se notó carencia de ideas cuando se convocó a la prensa para que diera sus opiniones, o cuando simplemente se dejó de hablar el tema desde el gobierno.

El gobierno no entendió una visión más amplia de la Reforma del Estado, que fuera más allá de la mera simplificación administrativa, que tuviera metas por sectores y programas, con reformas institucionales de fondo como acompañantes importantes y que promoviera la transparencia.

¿Los resultados? No tenemos hasta el momento un Centro de Planificación Estratégica en que se plasmen las políticas del Acuerdo Nacional, el shock de inversiones fue un monumental fracaso y tuvo incluso serias denuncias de corrupción y la sensación que quedó en la población es que no se saben gastar los recursos públicos.

Para complicar más las cosas, otro fuerte componente de la reforma del Estado, la descentralización, ha sido abandonada a su suerte. Ya durante la campaña electoral se notaban las deficiencias del planteamiento aprista. Luego, con pompa, se anunció que octubre de 2006 sería el mes de la descentralización, sin que se tomaran medidas efectivas para reimpulsar el proceso.

Pero la “política real” de descentralización se fijó el 25 de enero de 2007, cuando se liquidó el Consejo Nacional de Descentralización. En dicha oportunidad escribimos lo siguiente:

“El gobierno no tiene un esquema claro de que quiere hacer con la descentralizaciòn. Y es que el APRA padece de cierta esquizofrenia sobre el tema. Durante su primer gobierno, los Alfonso Ugarte Boys estuvieron a favor de la misma y fue uno de los caballitos de batalla de AGP, pero el esquema que emplearon centralizaba toda decisión sobre el tema en el Presidente de la República y dejaba bastante debilitados a los presidentes regionales frente a las asambleas no elegidas por la población. De allí el fracaso de esa experiencia descentralizadora.

Curioso recordar además que fue el APRA la principal propulsora del No en el referéndum realizado para la formación de macroregiones en octubre de 2005, cuando decía que era necesario fortalecer a los gobiernos regionales”.

Luego comenzaron a repartir los cheques del canon en Palacio de Gobierno, dando la apariencia de impulso a las regiones, pero el engaño quedó descubierto cuando vino la ola de protestas sociales y no se tenía una instancia que pueda articular políticamente los intereses del Poder Ejecutivo y los niveles subnacionales de gobierno. Hasta el aprista Rodolfo Raza, último presidente del CND, ha señalado que la eliminación de este organismo fue un grosero error.

A ello se suman errores de la concepción que tuvo el proceso de descentralización desde el gobierno de Alejandro Toledo, en el que se priorizó la elección de autoridades sobre la conformación de regiones más grandes. El resultado: los impulsos para la creación de regiones son escasos y, en la práctica, se han transferido competencias a los departamentos que debieron transferirse a las regiones, lo que complica aún más el proceso. Y claro, los reclamos regionales son cada vez más incesantes.

En ese panorama surge la protesta social, en medio de un Estado que no encuentra mecanismos de desfogue y previsión de conflictos. Y cuando los encuentra, como en el caso de la Defensoría del Pueblo, el Poder Ejecutivo resume su impotencia y le dice: “resuelve tú el conflicto” cuando no es su tarea hacerlo.

¿Por qué se optó? Por la satanización de las protestas – a la que abonó, sin duda, la radicalidad y violencia con las que muchas de ellas estuvieron acompañadas – o el remedio meramente represivo (criticado hasta por apristas conspicuos como Luis Negreiros).

28 de julio puede ser una buena oportunidad para un cambio de rumbo que profundice en reformas importantes que hagan que tengamos un Estado eficiente, al servicio de las personas, descentralizado, transparente y previsor de los conflictos sociales.

DESCENTRALIZANDO A LA LOCA

Hoy en la mañana, una de las primeras sorpresas con las que Raul Vargas me despertó en RPP fue que se había publicado la norma que le daba la partida de defunción al Consejo Nacional de Descentralización.

Luego de ver la norma y de pensarla durante todo el día, me percaté de algunas cuantas cosas.

La primera es que una de las primeras cosas que te enseñan en la Facultad de Derecho es que una norma de rango inferior no puede derogar una norma de jerarquía superior. El Consejo Nacional de Descentralización fue creado por la Ley de Bases de la Descentralización. ¿Cómo lo eliminan? Con una norma de menor rango.

Esta situación, a todas luces irregular, la advirtió el presidente de la Comisión de Descentralización del Congreso, Juan Carlos Eguren, así como miembros de organizaciones no gubernamentales dedicadas al tema de la descentralización.

Sin embargo, el gobierno no ha dicho “esta boca es mía” y, por el contrario, sus oficiosos voceros no han tenido verguenza en defender la leguleyada.

Rafael Rey, convertido cada vez más en el “traductor” de Alan Garcìa, ha dicho la barbaridad siguiente:
“Resulta que lo que aparentemente importa es la institución pública y no es eso lo importante (…) es importante la descentralización, no el Consejo Nacional de Descentralización (…) lo verdaderamente importante es ser eficaces en la descentralización (…) olvídense de la independencia de una institución.

Claro, viniendo de alguien que se callaba en los siete idiomas con lo que hacía Fujimori, es comprensible. Lo incomprensible es que alguién que diga algo como esto sea Ministro de Estado.

Lo segundo es la improvisación y el voluntarismo que parece regir la toma de decisiones en Palacio de Gobierno. El Presidente dice “a” y al día siguiente se le tiene que satisfacer el capricho. No importa que para ello tengan que dar una norma errónea, no se piense en cuál es la política de descentralización. Lo único que le importa es quedar bien y punto, sin preocuparse con el efecto dañíno que viene haciendo en la institucionalidad que juró defender al momento de asumir su mandato.

Lo tercero es que el gobierno no tiene un esquema claro de que quiere hacer con la descentralizaciòn. Y es que el APRA padece de cierta esquizofrenia sobre el tema. Durante su primer gobierno, los Alfonso Ugarte Boys estuvieron a favor de la misma y fue uno de los caballitos de batalla de AGP, pero el esquema que emplearon centralizaba toda decisión sobre el tema en el Presidente de la República y dejaba bastante debilitados a los presidentes regionales frente a las asambleas no elegidas por la población. De allí el fracaso de esa experiencia descentralizadora.

Curioso recordar además que fue el APRA la principal propulsora del No en el referéndum realizado para la formación de macroregiones en octubre de 2005, cuando decía que era necesario fortalecer a los gobiernos regionales.

Cierto es que el CND fue una entidad burocratizada y que necesitaba una reforma a gritos. Sin embargo, el camino elegido es ilegal e inadecuado por poco meditado. Mientras no se tengan ideas claras en Palacio, cualquier intento de reforma pasará por el mero voluntarismo de Alan. Esto ya no es casualidad, es el mismo estilo de hace 20 años.