PILAR COLL Y EL SERVICIO A LOS DEMAS

La próxima semana, la Defensoría del Pueblo hará entrega de su premio anual a una persona realmente excepcional: Pilar Coll Torrente. Para quienes estamos en contacto constante con el movimiento de derechos humanos, el reconocimiento hecho a Pilar es una recompensa a más de 40 años de trabajo en el Perú y a una vida incansable.

Como pueden ver en la foto, Pilar se parece mucho a cualquiera de nuestras abuelas. Y de hecho, me recuerda mucho a la mia, por la firmeza en sus convicciones, su vocación por buscar el bien del otro y la fundamentación de su trabajo dentro de una fe inquebrantable. Cuando tuve la oportunidad de hablar con ella por primera vez, hace casi dos años, tenía la sensación de encontrarme a una persona sencilla, pero que irradiaba una energía especial. Debe ser que cuando acumulas kilometraje vital y ha sido acompañado con una vida de servicio a los demás generas ese tipo de reacción. Solo la he sentido en pocas personas.

Coll Torrente ha sido hija de una de las guerras más atroces que la humanidad padeció: la Guerra Civil Española. Ver sangrar a tu patria es una de las peores experiencias que un ser humano puede tener. Bien lo sabemos nosotros. Y a Pilar le tocó profundamente: su padre fue asesinado en dicha barbarie. Así le comentó a La República aquel pasaje duro de su vida:

“Nos dijeron que los habían quemado. La verdad era que los habían enterrado muy superficialmente en un barranco y cuando había tormenta los cuerpos quedaban al aire. Mi hermano Joaquín tuvo que pedir al comité para enterrarlo a mayor profundidad. Un año antes de terminar la Guerra Civil, pudimos trasladar los restos al cementerio de Fonz, nuestro pueblo“.

El mundo siguió girando. Vino el franquismo y Pilar estudió leyes en un momento en que hablar de Estado de Derecho y derechos humanos era casi mencionar una novela de ciencia ficción. Su compromiso como misionera laica la hizo venir a Perú en 1967. Y comenzó a comprarse pleitos. Uno de los primeros fue el de las cárceles. Allí sigue yendo como voluntaria, a interesarse por la vida de quienes son recluidos tras las rejas y muchas veces olvidamos que también son seres humanos.

Y aquí en el Perú, otro conflicto se atravesó en su vida. Ya no era una niña que supo de la muerte de su padre luego de varias semanas, sino que día a día se enteraba de varias muertes, de la barbarie senderista, de la equivocada respuesta del Estado. No en vano fue la primera secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y fue con su liderazgo que se establecieron líneas básicas: el rechazo a la violencia viniera de donde viniera, escuchar a las víctimas y tener también en cuenta los derechos económicos, sociales y culturales. Fueron tiempos duros, en los que amenazas de uno y otro lado corrieron.

Hasta hoy – y muchas veces de manera voluntaria -, sigue trabajando para reparar las secuelas del conflicto. Estuvo como voluntaria en el equipo jurídico de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y hoy forma parte del Consejo de Reparaciones, encargado de elaborar el registro de víctimas del conflicto armado interno a las que el Estado deberá reparar.

En un artículo de hace algunas semanas, Rocío Silva Santisteban culminaba de la siguiente manera su retrato de Pilar:

Esta consideración por Pilar Coll en una de las zonas más duras de este país, en una cárcel, es algo que, en verdad, no sólo se admira sino que casi se envidia. Porque un respeto así sólo es posible cuando el ser que lo provoca se mantiene firme y sólido, y además convencido en la fe por el ser humano. Como suele decir ella: “bonita… mis respetos”.

Dar a los demás es una tarea de todos los días. Por eso ella tiene cierto sonrojo frente a los reconocimientos de este tipo. Porque, en realidad, la tarea que esta señora española con el corazón anclado aquí la pudo haber hecho cualquiera de nosotros. Y es que todos los días, sin que lo notemos, podemos hacer algo bueno por alguien. A veces basta un abrazo o una sonrisa y ya hicimos que el sol saliera para una persona en dificultades. Otras veces se requiere de un trabajo más esforzado. Y si ese esfuerzo tiene solidez en el tiempo, termina siendo una forma de vida.

Hablar de esta extraordinaria mujer el día de hoy me pareció oportuno. No solo por la distinción que Beatriz Merino le hará entrega la próxima semana, sino porque, en un día en que creyentes y no creyentes recordamos a alguien que hizo de su vida un servicio a los demás, sea bueno tener en cuenta que cualquier persona puede hacer de su vida algo más trascendente. Y quízás varios de los políticos “caseritos” de este blog pudieran reflexionar hoy sobre como la política debiera ser un acto de servicio y no de servirse. Aquí tenemos un ejemplo de que es posible.

MAS SOBRE EL TEMA:
Susana Villarán: Pilar Coll
Rocío Silva Santisteban: Una mujer llamada Pilar Coll

UN MINISTERIO RECORTADO

Cuando Alan García anunció la creación del Ministerio del Medio Ambiente (MMA), desde aquí expresé mis reservas sobre dicha medida.

Es claro que existe la necesidad de crear una autoridad ambiental autónoma, que es necesaria y fundamental para tener, por fin, una política en torno al desarrollo sostenible y a la preservación de climas y especies que solo existen en un país como el Perú.

Sin embargo, y aquí vienen mis peros, el gobierno ha dado pocas muestras de querer tener dicha política y, por el contrario, ha atacado a toda persona que ha tenido legítimas preocupaciones por el medio ambiente y ha adoptado medidas contraproducentes sobre la materia.

Pensaba, ingenuamente, que esta vez me equivocaría y que tendríamos un proyecto sobre la materia que tome en cuenta, el borrador elaborado por el Poder Ejecutivo contiene un serio error.

Tal como informa El Comercio, el MMA no contemplaría la fiscalización sobre la actividad minera, al no contemplar la fusión de las Direcciones Ambientales del Ministerio de Energía y Minas con las demás entidades que formarán el nuevo ente rector de la política ambiental.

Esto supone dos errores, tanto ante la opinión pública como en un tema de fondo.

Buena parte de los conflictos sociales en el país han tenido relación directa con la relación entre medio ambiente, minería y comunidades. La Defensoría del Pueblo, en su reporte sobre conflictos sociales correspondiente a diciembre de 2007, indica que el 47% de las disputas reportadas están referidas a asuntos socioambientales, relacionadas, principalmente, al tema minero.

Si no se contempla, entre las funciones del MMA, la fiscalización ambiental minera – actualmente en manos de la entidad que, a su vez, debe promover la inversión privada en dicho sector -, pues la población en general sentirá que el ofrecimiento presidencial es una mera maniobra o gesto, como los que caracteriza a este gobierno. La palabra estafa va a comenzar a sonar alrededor de esta propuesta.

Pero, además, desde el punto de vista técnico, también se cometería un error. Si la intención de la creación del MMA es separar las funciones de control ambiental de la promoción de la inversión en cada sector productivo, pues mantener juntas ambas competencias en el Ministerio de Energía y Minas supone dejar de lado la motivación principal por la cual se crearía la nueva entidad.

Además, como bien anota un experto de la Defensoría del Pueblo, la creación del MMA supone:

en primer lugar, una mirada estratégica que indique claramente qué queremos lograr con esta nueva organización para, posteriormente, concentrarnos en la estructura, atribuciones y funciones que necesitamos poner a disposición del nuevo ministerio y su sistema de agencias técnicas.

¿Tiene el gobierno esta mirada estratégica? Por lo que hemos visto, no la tiene. Y si este borrador de proyecto es el que finalmente se envía, pues de nada habrá servido un discurso presidencial. Bueno, este último detalle es consustancial a Alan.

Cuando hablamos de medio ambiente, no es que nos opongamos al desarrollo o a la inversión. Entiendo la necesidad de explotar los recursos naturales, pero que se haga de manera tal que mis hijos y mis nietos puedan disfrutar de un mar limpio, de bosques que purifiquen nuestro aire y en el que sigan viviendo nuestras aves y de un aire que puedan respirar tranquilamente.

Se que a veces puede sonar utópico, pero este es un sueño que si quiero que se cumpla.

MAS SOBRE EL TEMA:
Jesús Coronel, presidente regional de Cajamarca: Ministerio del Medio Ambiente no puede exonerarse de tratar tema minero.

CONFLICTIVIDAD SOCIAL

La portada de ayer de La República fue bastante elocuente: los conflictos sociales son cada vez mayores, más intensos y se vienen extendiendo por todo el país.

El foco más fuerte de protestas se encuentra en Pucallpa. Marco Sifuentes estuvo por allá y ha descrito mejor de lo que yo haria que es lo que viene pasando por la selva que básicamente se resume en dos frases: las exoneraciones no han servido para incentivar las inversiones y era lógico que se recorten, pero no se ha calculado el impacto social que la medida ha podido tener. Y claro, entre un gobierno que no prevee el efecto de la protesta, los distintos intereses regionales en juego y la ausencia de Estado, resulta la precariedad institucional. Tiene que ir una ministra a negociar y, luego de discutir hasta como se va a llamar el acta, acuerdan que se paraliza la eliminación de las exoneraciones y se buscarán soluciones al pliego de reclamos. Digamos, era lo que cabía como medida de damage control, pero no puede ser el modus vivendi del gobierno.

Para que tengamos una idea real de lo que pasa en el paìs, procuren darle una chequeada cada mes a los Reportes de Conflictos Sociales de la Defensoría del Pueblo. Allí están registrados los focos de protesta en marcha, los conflictos latentes y, más importantes, las causas reales de porque las personas vienen protestando. El mensaje que la Defensoría le manda al gobierno con este tipo de reportes es el siguiente: “Oiga, prevea los posibles efectos de sus medidas o mire lo que está ocurriendo en tal o cual zona del país”. ¿Y que hace el Estado frente a ello? Pues en la mayor parte de casos, nada, y luego tenemos corriendo a Jorge del Castillo o a otros ministros competentes a apagar los incendios en cada región del país donde no se tuvo capacidad de previsión.

Peor aún. Este gobierno ciego no tuvo mejor idea que petardear el Consejo Nacional de Descentralización y volarlo en mil pedazos. Claro, había que reformular la entidad, que se había convertido en un elefante blanco y burocrático. Pero tenía algo bueno: era la única instancia donde estaban representados gobiernos regionales y locales. Ahora lo han reemplazado por un órgano de línea de la PCM, la Secretaría de Descentralización, sin representación alguna de los gobiernos regionales y locales. Si antes se tenía un CND que no servía de mucho, ahora ni siquiera existe institucionalidad. Se prefiere el “trato directo” y ahora vemos las consecuencias. Los presidentes regionales medianamente responsables – como Vladimiro Huaroc y Yehude Simon – intentan armar una Asamblea de Presidentes Regionales para tener una agenda concertada, mientras otros eligen el protestar más fuerte para que el gobierno ceda a las presiones.

Y, claro, luego el Gobierno comienza a demonizar a los manifestantes, a llamar a los sindicatos “primos hermanos” de Sendero Luminoso, o a decir que hay una mano oscura que está detrás de todas las protestas sociales. Como bien nos lo ha recordado Martín Tanaka, el hecho que varias protestas se presenten de manera simultánea no implica concertación, porque cada grupo de protesta tiene su propia plataforma y, en el caso de las cuestiones regionales, su propia dinámica. Demonizar a Patria Roja como causante de todos los males genera dos efectos perversos: dar a ese grupo político más importancia de la que realmente tienen y, además, solo logra tranquilizar a los chicos del Club Empresarial de San Isidro o a cualquier incauto que quiera creerle al Gobierno. Más allá de mis diferencias y discrepancias abiertas con los radicales de izquierda, ni son terrucos, ni son los causantes de todos los males del país, como algunos medios y políticos quieren hacernos creer. Claro está, tampoco es que ayuden mucho para modernizar el país en serio.

Si de algo adoleció Alejandro Toledo fue de muñeca para hacer frente a estas protestas con inteligencia. Tal parece que el cambio de mando no hizo que los hábitos frente a los conflictos sociales cambiaran mucho en Palacio de Gobierno.

MAS SOBRE EL TEMA:
Perú.21: Frente de Defensa de Ucayali da 10 días de tregua al gobierno.
El Comercio: Hay 35 conflictos sociales activos según la Defensoría
Augusto Alvarez Rodrich: Corvinas fritas con su limón
Mirko Lauer: La estructura de la protesta regional
Javier Torres Seoane: Hay que desatar los nudos.

DOS HOMENAJES MERECIDOS


Esta semana, como hemos visto, se ha caracterizado por personas renombradas puestas al descubierto en prácticas poco santas, en asesinatos de periodistas no esclarecidos y en la lucha de una Universidad por mantener su autonomía.

Por ello, de vez en cuando, es necesario sacar a la luz ejemplos de personas que hacen su tarea de la mejor manera, contribuyendo desde lo que son a hacer que este loco mundo – y, en especial, este país de sentimientos encontrados – pueda ser un lugar mejor donde vivir.

Esta semana, la Defensoría del Pueblo premió a dos personas congruentes con su fe y que han hecho grandes esfuerzos por la defensa de la vida y la dignidad humana: Gustavo Gutiérrez Merino y María Estrella Valcarcel, la Madre Covadonga.

Gutiérrez es reconocido como uno de los más importantes teólogos latinoamericanos. Los postulados de su Teología de la Liberación incidieron en tres aspectos: el cambio social como base de la construcción de lo que los católicos llamamos “el reino de Dios en la tierra”, la opción preferencial por los pobres a quienes debía dotarse de capacidades para dejar de lado su situacion de minusvalía ciudadana y la defensa de la dignidad humana.

La obra de Gutiérrez fue malinterpretada durante años, tanto por seguidores suyos como por sus detractores. Sin embargo, luego de varios años de reflexión teológica, su obra ha sido reconocida como congruente con la doctrina religiosa por la Congregación para la Doctrina de la Fe, con lo que cualquier controversia con el Vaticano – y con el actual Papa – ha quedado superada.

Gutiérrez ha sido inspiración para cientos de jóvenes en el país. Supo poner la religión al alcance de generaciones que veían con cierto recelo a la Iglesia, combinó la reflexión eclesial con una visión filosófica y una preocupación social que empataron con sus alumnos en distintas universidades.

En una de sus obras, escribìa lo siguiente sobre el conflicto armado interno:

“¿Cómo hacer teología durante Ayacucho? ¿cómo hablar del Dios de la vida cuando se asesina masiva y cruelmente en el “rincón de los muertos”? ¿Cómo anunciar el amor de Dios en medio de tan profundo desprecio por la vida humana? ¿Cómo proclamar la resurreción del Señor allí donde reina la muerte, en particular la de niños, mujeres, pobres e indígenas, la de “insignificantes” de nuestra sociedad?”
(El Dios de la Vida, pp. 222 – 223).

Por su lado, la Madre Covadonga llegó de Asturias, España, hace más de 50 años y desde hace varias décadas realiza su labor en Ayacucho.

Su trabajo se ha centrado en labores de promoción y defensa de los derechos ciudadanos de las mujeres campesinas, los desplazados y las personas con discapacidad. También se ha dedicado a dar atención y apoyo legal a los internos en las prisiones ayacuchanas.

En los últimos años, su labor se dedicó fundamentalmente a los niños y jóvenes campesinos, así como a ayudar a jóvenes de las múltiples pandillas que se formaron en Ayacucho luego del conflicto armado interno. Labor infatigable, a pesar de los 85 años a cuestas.

Sobre el trabajo de la Madre Covadonga y sus hermanas dominicas, dice el Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación:

“Las misioneras dominicas, establecidas durante muchos años en Ayacucho, donde administraron por largo tiempo un colegio nacional que tenía prestigio y buen conocimiento del medio, atendían a grupos de necesitados, como en las cárceles adonde entregaron alimentos con la ayuda del obispo Richter y también medicinas. Cabe destacar aquí la labor de la madre Covadonga, religiosa domunica que prestó y presta ayuda incansablemente a la población ayacuchana”.

Dos ejemplos de adultos mayores que siguen bregando por transformar el mundo. Otros hombres que se dicen pastores, en lugar de criticarlos, deberían seguir su ejemplo, al igual que todos nosotros. Sin duda, Beatriz Merino acertó al premiar a estas dos personas que merecen nuestro reconocimiento.