NO HAY DERECHO

derechoshumanosperu

Hay que ponerlos un poco al corriente y mostrarles el capítulo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación relacionado al accionar del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru. Ahí está todo en detalle, cómo fueron sus secuestros, los asesinatos.

Estas declaraciones no han sido mencionadas por un izquierdista, un liberal consecuente, o un “caviar”. Son nada menos que de Alejandro Aguinaga, miembro del Grupo Parlamentario Fujimorista y presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de la República, quien ahora valida el documento que el reo de Barbadillo ha intentado cuestionar, sobre todo, porque es parte clave en la acusación que puede mandar al Chino a 30 años de prisión. 

Sin duda, a alguien van a jalarle las orejas en la próxima reunión de bancada, dado que es el fujimorismo uno de los principales interesados en que la CVR y las organizaciones de derechos humanos queden desacreditados ante la opinión pública, tal como buena parte de la clase política viene impulsando a raíz de la patinada de APRODEH frente al Parlamento Europeo.

Vamos a ser claros. Nuestra clase política tiene tanto interés en los derechos humanos como Alan García en hacer una dieta.  Por un lado, esqueletos escondidos debajo de las fosas hay en casi todos los partidos políticos: Los Cabitos, en el segundo gobierno de Belaúnde, El Frontón, en el caso de García, el proceso a Fujimori por violaciones a los derechos humanos y el caso Madre Mía que involucra a Ollanta Humala. De otro lado, la convicción en otros sectores (p.e.: Unidad Nacional) que los derechos de las personas son un tema secundario frente al crecimiento económico o que subordina a las necesidades de “seguridad nacional”.

En esa misma lógica se encuentra el gobierno de Alan García, quien no mencionó “derechos humanos” como un tema o un eje de su Plan de Gobierno, lo que ya nos daba un indicador de lo que ha sido su gestión posterior en esta materia.

La última del gobierno en materia de derechos humanos ha sido retirar a la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y a las iglesias del Consejo Nacional de Derechos Humanos, entidad gubernamental en la que participaban como observadoras desde hace más de 20 años, es decir, desde el primer gobierno de García.  ¿El motivo? Lo explica El Comercio:

El motivo para retirar a la Coordinadora Nacional de DD.HH. es que los miembros de las ONG –según el decreto– no son funcionarios y, por lo tanto, no están obligados a guardar reserva de los asuntos que se tocan al interior del CNDH. Así mismo, con este reglamento modificado las otras dos entidades que funcionaban como observadoras –la Conferencia Episcopal Peruana y el Concilio Nacional Evangélico del Perú– ya no tienen esa calidad y tampoco pueden acreditar un representante de enlace con ese ministerio.

Para entender realmente por qué los retiraron del CNDH, El Comercio se comunicó con la ministra de Justicia. Inicialmente ella dijo que esto se debía a que los integrantes de la coordinadora no son funcionarios y que no se les puede exigir la reserva del caso. Sin embargo, después agregó que se debía a que “tienen un conflicto de intereses que colisiona con la posición del Estado en temas de derechos humanos”.

¿Y cual es el supuesto conflicto de intereses? Pues para Miguel Facundo Chinguel, Secretario Ejecutivo de este Consejo, el hecho de que el país haya perdido 23 de los 24 casos a los que ha sido sometido en la Corte Interamericana de Derechos humanos se debe a esta presencia, pues supuestamente se tenía información privilegiada.

Pero Facundo Chinguel – ex abogado del Presidente de la República y partidario de la pena de muerte – miente descaradamente. Y el encargado de desmentirlo es su antecesor en el cargo, Luis Alberto Salgado – sí, el mismo que botó Alan por no favorecer a Baruch Ivcher – que le ha aclarado a La República:

Lo expuesto por Facundo Chinguel fue negado por su antecesor, el ex secretario general del CNDH Luis Alberto Salgado, quien dijo que los observadores solo asisten a sesiones del Consejo cada tres meses, que es cuando por ley se realizan, y que en ninguna de estas, además, se hace referencia a la estrategia peruana.

“Eso no es cierto. La estrategia de defensa del Estado se diseña a partir del Grupo de Coordinación y Consultas, integrado por la jefa del gabinete del ministerio de Justicia, el director de Derechos Humanos de la Cancillería y el secretario general del Consejo Nacional de DDHH. En este grupo no participa ningún observador, y el informe que elaboran lo elevan directamente a la ministra de Justicia”, dijo.

Salgado también dio su propia explicación a las derrotas del Estado peruano en el exterior.

La mejor defensa de un Estado democrático en las instancias supranacionales es hablar con la verdad. No se defiende mintiendo y distorsionando, eso lo hace una dictadura. Es importante el reconocimiento de que el Estado peruano incurrió en violaciones, sobre la base de hacer investigaciones para deslindar responsabilidades”, sostuvo.

En otras palabras, si perdemos los casos en San José no es por culpa de que las ong’s de derechos humanos accedan a información privilegiada – que no la tienen -, sino porque los hechos relatados allí son ciertos y porque en muchos casos la estrategia no ha sido la más adecuada.

Por tanto, la abogada de Ernesto Schutz y el defensor de la pena de muerte que está en el CNDH no pasarían un detector de mentiras y la norma que se ha dado no tiene ni pies ni cabeza, sino que existe un severo olor a represalia en todo esto.

Pero debe anotarse algo más. Sí, es cierto que este gobierno menosprecia los derechos humanos. Sí, es verdad que buena parte de nuestros políticos tiene fantasmas que no los dejan dormir. Sí, es cierto que las ong’s de derechos humanos se han convertido en entidades fiscalizadoras frente al silencio de alguna prensa que prefiere el felpudo. Pero al darles el pretexto perfecto para ello, los Giampietris, las Alcortas y los Alan Garcías han podido dar el zarpazo y volver a una situación que me hace recordar los años noventa y no precisamente por el grunge.

Como para que también piensen en ello.

MAS SOBRE EL TEMA:

Salomón Lerner Febres: Este gobierno no acierta en DDHH

Francisco Távara, Presidente del Poder Judicial: Cambio en Reglamento del Consejo de Derechos Humanos fue apresurado

Walter Albán: Así aumenta la brecha con la sociedad civil

Martín Tanaka vuelve a comentar el tema

El blog del Morsa: La terapia de shock en el Perú

Fernando Tuesta: Una carta desafortunada

Pronunciamiento del Partido Fuerza Social sobre el tema

MARCHA CONTRA LAS FARC: UNA EVALUACION

Me ha sorprendido gratamente el éxito que ha tenido la movilización mundial contra las FARC, rechazando los actos vulneratorios de los derechos humanos que esta organización ha cometido y sigue perpetrando, en particular, en lo que se refiere a la gran cantidad de personas que mantienen secuestradas durante varios años.

Sin duda, esto constituye un mensaje claro para los miembros de esta organización, quienes aún consideraban que gozaban de un respaldo para su supuesta causa en favor de la justicia social. A estas alturas, seguir pretendiendo que la violencia es un medio adecuado para resolver los problemas refleja no entender lo que sucede en el mundo.

Pero la protesta ha evidenciado también los límites y crisis de algunas organizaciones, tanto en Bogota como en Lima.

Mi amigo Eduardo Dargent, quien se encuentra en Colombia, ha relatado como se produjo la manifestación en Bogotá y como reaccionó el Polo Democrático, la principal agrupación opositora a Álvaro Uribe. Copio uno de sus párrafos:

Sin embargo, a raíz de la marcha, entraron en unas discusiones bizantinas sobre si había que marchar o no que fueron de caricatura (ojo, no digo bizantinas por el tema de la convocatoria, que creo sí debia discutirse, sino por la pésima impresión que creo dejaron). Cuestionaban que la forma en que se convocó la marcha terminaba apoyando a Uribe y a la opción belicista. Además, señalaban que se centraba la violencia en las FARC y no se incluía otros tipos de violencia tan o más dañinas.

El Polo se equivocó de cabo a rabo. Apoyar la marcha contra las FARC no significaba avalar los tratos de Uribe con los paramilitares o las acciones del Ejército colombiano que hayan vulnerado derechos humanos. Participar en la misma – hicieron una movilización paralela – no solo les hubiera otorgado el favor de una población cansada de la violencia, sino que, en términos meramente políticos, les hubiera permitido descolocar a Uribe y tener mayores argumentos para criticar los límites de su plan de pacificación para Colombia.

Aquí en Lima, algunos la supieron ver y otros no. Alan García supo montarse sobre la ola – de manera legítima, pues también es muy cercano a Colombia – y se anotó un gol apoyando la protesta. Claro, si ese mismo entusiasmo lo tuviera para saldar las cuentas del conflicto interno, otro sería el país y otra sería mi percepción sobre Alan.

Quienes no la supieron ver son mis amigos de las organizaciones de derechos humanos. Marco Sifuentes ha citado las declaraciones de Miguel Jugo y Francisco Soberón para justificar la ausencia, las cuales, por cierto, han sido aprovechadas convenientemente por Rafael Rey.

No creo que exista, como señala el Ministro de la Producción, una complicidad con las FARC o el marxismo. De haberla, los chicos de la Coordinadora no se mandarían con un comunicado como este:

SENTENCIA HISTÓRICA CONTRA ABIMAEL GUZMÁN

La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) saluda la ratificación de sentencia a cadena perpetua impuesta contra Abimael Guzmán Reynoso y Elena Iparraguirre, responsables de la masacre de Lucanamarca que acabó con la vida de 69 pobladores. Así mismo respaldamos la máxima pena de cárcel impuesta por la Segunda Sala Penal Transitoria a las líderes terroristas Laura Zambrano y María Pantoja, autoras y responsables de execrables crímenes de lesa humanidad en agravio de miles de peruanos y peruanas.

Si la CNDDHH fuera “pro terruca” como dicen sus enemigos, ¿haría un comunicado de este tipo?

Lo que si ha existido y de modo claro, es una falta de cálculo y, también, algo de desinterés por esta movilización. Quien deseaba ir se podía enterar por diversos medios: los diarios, la televisión, la radio, los blogs – de hecho, aquí informamos sobre la realización de esta actividad – y del Facebook (donde se inició esta movilización). Y cualquiera que sigue la prensa peruana sabe que hay lobos dispuestos a hacer piñata a la Coordinadora por quitame estas pajas. ¿No calcularon ese efecto?

Sin duda, en Lima y en Bogotá deberán hacer una severa autocrítica.

MAS SOBRE EL TEMA:
ANDINA: Aprodeh emite comunicado solidarizándose con Colombia
Editorial de El Comercio: Terrorismo disfrazado de insurgencia
El Fondo del Vaso: ¿Por qué las ONG no marcharon en la protesta contra las FARC?
Blogiarquía: Las FARC y el 4 de febrero
Cuaderno de Borrador: ¿Por qué no más FARC?
Habla Sonia Luz: Millones de Voces