¿Cómo enfrentar el legado de la violencia?

Abimael Morote
El abrazo del terror (Foto: Rolly Reyna / El Comercio)

La semana pasada, la opinión pública peruana se vio conmocionada por la decisión judicial que otorgó arresto domiciliario a Osmán Morote Barrionuevo y Margot Liendo, integrantes de la cúpula de Sendero Luminoso. Cada vez que un sentenciado por terrorismo sale de prisión – debido al cumplimiento de su pena y/o a la demora en los procesos pendientes contra los integrantes de la mayor banda criminal de nuestra historia – nuevamente se desatan pasiones que creíamos bastante dormidas.

Es innegable y comprensible el rechazo que despiertan estas decisiones. Sendero Luminoso fue una organización subversiva y terrorista que inició un conflicto armado interno que desangró a la sociedad peruana y que cobró una alta cantidad de víctimas mortales, la mayor en la historia republicana. Los miembros de su cúpula no han expresado – a diferencia de lo ocurrido con varios integrantes del MRTA – arrepentimiento alguno por sus crímenes. Y, peor aún, sus abogados, familiares y algunos jóvenes que se han adherido a sus ideas propugnan una inaceptable amnistía que saque de la cárcel a estos criminales. Estos sentimientos, sin duda, son legítimos.

Pero, además, salen a la luz otras manifestaciones con menos asidero. El incumplimiento de decisiones judiciales que, aunque controvertidas, se ajustan a derecho. La reivindicación de un indultado autócrata que se preció de “derrotar al terrorismo”, pero cuyo fantasma sobre su posible resurrección es agitado por sus sucesores. Ciudadanos que alucinan que la única forma de acabar con el terror es a lo Rambo, olvidando que los repudiados senderistas fueron capturados con las armas de la ley, gracias al GEIN y a valerosos policías y militares. Y, por supuesto, irresponsables congresistas que ya se ven proponiendo leyes de amnistía porque pretenden seguir confundiendo a nuestros héroes con la gente que deshonró el uniforme de Grau y Bolognesi.

En otras palabras, el miedo, la desesperación y los reflejos autoritarios terminan ganando a un sector de ciudadanos. Y, en su variante más dura, se llega al terruqueo.

Durante los últimos días, se han propuesto una serie de soluciones legales y policiales que miran una importante arista del problema: es necesario que el Poder Judicial y el Ministerio Público hagan bien su trabajo y culminen los casos Soras y Tarata a la brevedad posible, con las más altas penas para los involucrados, de acuerdo a su responsabilidad. Y lo mismo con el caso Perseo, que se concentra en la conexión entre los cabecillas senderistas y los miembros del Movadef.  Sin duda, ello cerraría el círculo que, con la salida de Morote y Liendo de la cárcel, se ha vuelto a abrir.

No es la única tarea legal en ciernes. Lo ocurrido con los casos Soras, Tarata y Perseo es lo mismo que viene ocurriendo con procesos recaídos sobre agentes del Estado. Los juicios orales en casos emblemáticos como Cabitos y Accomarca, por solo mencionar dos ejemplos, han durado más de cinco años. Ello es inaceptable tanto para los familiares de las víctimas – varios de los cuales han muerto en el camino – como para los mismos acusados (aunque, muchas veces, son sus abogados quienes han dilatado estos procesos). Cuando algunos políticos se llenan la boca diciendo que “hay casos que duran 30 años”, olvidan que han mediado juicios (inválidos) en el fuero militar, la Ley de Amnistía de 1995 y las demoras judiciales atribuibles tanto al sistema procesal peruano como a los abogados de los acusados. Es necesario, por tanto, que la Sala Penal Nacional recupere su especialidad exclusiva para estos casos y, de una vez por todas, los cierre con sentencia.

No hay que olvidar tampoco como llegamos a esta situación. Los defensores de las cadenas perpetuas a mansalva de la década de 1990 olvidan que estos juicios no cumplieron con las garantías del debido proceso. Y que tuvimos que anularlos ante sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el Tribunal Constitucional. Tal es así que el propio Fujimori – el principal responsable de esta situación – tuvo que crear una comisión ad hoc para indultar a personas que eran inocentes. Y los juicios realizados en democracia no solo cumplieron con las reglas del debido proceso, sino que aseguraron altas penas para los terroristas, en base a sus responsabilidades individuales. Podemos discutir las penas impuestas, pero lo cierto es que los procesos fueron ejemplares.

Pero la solución no queda únicamente en el plano estrictamente legal y policial (vinculado, sobre todo, al seguimiento necesario a los sentenciados por terrorismo que salen por cumplimiento de penas). Es cierto que el caso Perseo probablemente deje a los líderes de Movadef en una prisión que, por su edad, terminará en una suerte de cadena perpetua en la práctica. Pero lo cierto es hay un conjunto de jóvenes que se ha visto persuadido de una ideología fundamentalista. Por ello, conviene prestar atención al espacio educativo, como señaló Roberto Bustamante hace un lustro:

El asunto es que, como país, no terminamos de ocuparnos de las escuelas. Estas siguen siendo espacios violentos, que generan un sentimiento de desapego en muchos niños y niñas del Perú. ¿Qué clase de ciudadano sale de un colegio lleno de rejas, donde el profesor está esperando con una vara a que termine el recreo para golpear a los alumnos para que regresen al aula? ¿Qué pasa cuando el profesor le dice al alumno que su forma de hablar el español es “motosa” y que debe “aprender a hablar bien”?

No cabe duda que la enseñanza (crítica) sobre el periodo de violencia es necesaria. Como docente universitario, compruebo que los jóvenes requieren información sobre un lapso de tiempo que ven como lejano, pero sobre el que, en muchos casos, quieren conocer. Y ello no solo implica que los alumnos conozcan el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación o vayan al LUM. Sino que realmente nuestras escuelas y universidades sean lugares donde el docente no sea el único propietario del saber, sino que enseñe a aprender a sus alumnos, en forma democrática.

Por supuesto, también implica que nuestros partidos den una respuesta. Como refirió hace algunos años Martín Tanaka, ello implica denunciar “claramente lo que Sendero Luminoso es, un grupo terrorista, homicida. Y si ellos se paran delante tuyo y te gritan consignas a favor de Abimael Guzmán, lo que hay que hacer es pararse y gritarles también en la cara que repudiamos a los asesinos y terroristas”. Nada más, nada menos. El debate con el fundamentalismo resulta una tarea imposible.

Y también es necesario que nos asumamos como una sociedad post conflicto. Algo que significa apreciar que existen comunidades andinas y selváticas en las que conviven, en un mismo espacio, perpetradores y víctimas (así como sus familias). En donde el periodo de violencia fue aprovechado para venganzas privadas. Conociendo que la mayor parte de víctimas provino de los sectores más excluidos de nuestra patria. Y donde, en las ciudades (sobre todo en Lima), vivimos con el panorama descrito por Marco Avilés:

Pensemos en el cuarentón de la camioneta. También en quienes ahora dirigen el país, desde el Gobierno hasta las empresas. Son los jóvenes que durante la guerra vivieron encerrados en casa mientras afuera las bombas estallaban y la gente era secuestrada. No iban a fiestas ni a discotecas. Sus padres no los llevaron de vacaciones al Cusco. Tengo hermanas mayores y de niño vi el celo con que salían para intentar divertirse. Siempre en grupos. Siempre a lugares cercanos. Si no había condiciones de seguridad, se quedaban en casa. Un día mataron al compañero universitario de una prima cercana en un atentado. Empezaban los años noventa. En los meses siguientes, ella hizo todo lo posible para irse del país y nunca más volvió. Muchos se fueron. Otros no se fueron nunca. Se quedaron. Y terminaron de formarse en ese país aterrorizado, corrupto, donde se estafaban o mataban unos a otros. Veinte años después, cuando la paz es esto que vivimos, ellos están en el poder. Están en el Gobierno, en las empresas, dirigiendo sus propias familias. Quieren darles a sus hijos lo que nunca tuvieron: seguridad a cualquier precio. Sienten el derecho de tomar lo que antes les fue negado. Y lo hacen con ese mismo frenesí de los niños que salen al recreo después de haber pasado mucho tiempo castigados y encerrados. Quizá intuyen que la libertad será breve, pasajera. Que deben conseguirlo todo para hoy. Porque quizá el mañana no existe.

Asumir que somos una sociedad que tiene que convivir con un legado de dos décadas de violencia y miedo es el primer paso para superar aquellas marcas indelebles que aún los peruanos tenemos pendientes por procesar. Y ello no se superará en tanto sigamos negando aquello que, cada vez que volvemos a tener temor de volver a vivir un pasado de terror y muerte, nos vuelve a saltar en la cara.

INVESTIGACIONES FORENSES: DESENTERRANDO LA VERDAD

El Santa

Luego de 19 años, 7 familias podrán concluir su proceso de duelo. Esta semana se hallaron los restos de 9 campesinos y comerciantes del distrito de El Santa (Ancash), desaparecidos y asesinados por miembros del destacamento Colina el 2 de mayo de 1992. En octubre de 2010, la mayor parte de los miembros de Colina, así como mandos civiles y militares, fueron condenados a penas entre 15 y 25 años de prisión por este y otros crímenes.

Más allá de la confirmación de la política de violaciones a los derechos humanos aplicada por el gobierno de Alberto Fujimori, este caso vuelve a poner en la agenda pública la necesidad de una política de Estado para la búsqueda e identificación de personas desaparecidas.

El hallazgo de los restos de las 9 personas de El Santa desaparecidas y asesinadas se ha debido a los esfuerzos de los familiares antes que a la existencia de una política de investigaciones antropológico – forenses en nuestro país. Un reciente comunicado del Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) señala que “urge la necesidad de que exista hoy una política eficiente de búsqueda e identificación de personas desaparecidas fomentada por el Estado”.

Este no es un problema menor. De acuerdo con cifras manejadas por el EPAF, más de 15,000 peruanos desaparecieron entre 1980 y 2000. En sus investigaciones, la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) registró la existencia de 4,644 sitios de entierro a nivel nacional. La CVR también recomendó la elaboración de un Plan de Intervención Antropológico – Forense que permitiera la investigación, identificación y recuperación de los restos de desaparecidos o ejecutados extrajudicialmente. Este Plan sería ejecutado por una Oficina de Personas Desaparecidas, que nunca fue creada.

Sin embargo, dicho Plan no ha sido implementado en la forma recomendada por la CVR, lo que no ha impedido que tanto el Ministerio Público, a través del Instituto de Medicina Legal, así como con el apoyo de organizaciones no gubernamentales, haya podido recuperar los restos de varias personas. A pesar de este esfuerzo, la dimensión de la tarea es enorme, tanto por la cantidad de sitios de entierro, como por el alto número de víctimas.

Es necesario que tanto el Ministerio Público como el nuevo gobierno pongan atención a este tema. Más allá de la obtención de pruebas judiciales, se trata de una respuesta para cerrar un duelo que parece ser eterno.

(Columna publicada en Diario 16 el 11.08.2011)

BONUS TRACK: Reportaje de Bruno de Olazabal (2001) sobre la masacre del Santa

BONUS TRACK 2: Beto Ortiz entrevista a José Pablo Baraybar, director ejecutivo del EPAF, sobre la necesidad de una política de investigaciones forenses:

TARATA: MEMORIA DEL OLVIDO

El año pasado escribí un post recordando lo que fue el atentado de la calle Tarata, ocurrido hace exactamente 16 años. Fueron 25 los fallecidos, 155 los heridos y la sociedad limeña entera conmocionada. Si bien no era la primera vez que sentíamos el terror, pues los coches bomba, los apagones y los asesinatos selectivos para causar terror eran parte de la estrategia de Sendero Luminoso, fue la ocasión en la que quienes somos privilegiados en un país como el nuestro sentimos, en toda su magnitud, el impacto del horror que miles de nuestros compatriotas vivían en otras zonas de nuestro país.

¿Cuál fue el real impacto de dicho atentado? Salomón Lerner Febres lo explica:

La explosión de la calle Tarata, en Miraflores, tiene una ubicación remarcable en la memoria de la violencia en el Perú. Hay quienes, dejándose llevar por la retórica, sostienen que solamente a partir de ese atentado criminal de Sendero Luminoso las clases medias y altas de la capital tomaron nota del conflicto que desangraba al país. Eso resulta evidentemente falso si tenemos en cuenta que desde muy temprano, en la década de 1980, la prensa nacional reseñaba los asesinatos y desapariciones que venían cometiendo los actores armados. Más justo sería decir que aquella explosión, que cobró la vida de muchas personas inocentes, ha conquistado carácter icónico porque simbolizó el extremo de autoengaño al que había llegado aquella organización subversiva. El atentado de la calle Tarata creó la impresión fugaz, poco meditada, de que Sendero Luminoso estaba a un paso de conquistar el poder nacional; en realidad, fue la señal clara de que, ya perdido el norte estratégico, trataba de desmentir con actos de atrocidad desbocada una realidad que se le había escapado de las manos.

En muchas ocasiones, más que las palabras, es a través de la expresión artística que podemos encontrar la verdadera dimensión de lo que nos ocurre. Cuando Picasso hizo el Guernica, no solo vimos a través de sus figuras y formas el horror de la Guerra Civil Española, sino de todas las guerras. Cuando Spielberg dirigió Schindler’s List, nos contó una historia del pueblo judío y de como hubo alguien que, en medio de sus negocios y su ambición económica, ayudó a sobrevivir a cientos de persona. Ver una muestra como Yuyanapaq nos traslada a los años del conflicto armado interno y ver en lo que nos convertimos, en lo que podemos ser y lo que debemos dejar de ser como país.

En el caso del atentado de la calle Tarata, las expresiones artísticas no se han hecho esperar. Hace más de 10 años, en la miniserie La Captura del Siglo, que contaba la historia del GEIN, se recreó la explosión ocurrida en Miraflores. En los próximos meses, Fabrizio Aguilar filmará una película que retratará a la sociedad limeña de 1992 a partir de los coches bomba que interrumpieron la noche miraflorina y causaron muerte, destrucción y pavor. 

Hoy, en el Espacio de Arte del Café Bar Habana, en Miraflores, se inaugura la muestra Memoria del Olvido, elaborada por Ana María McCarthy sobre la base de fotografías y vídeos hechos por ella y por su hermano Kevin, a los pocos días de ocurrido el atentado. Los hermanos McCarthy compartían un departamento en Tarata que fue destruido y cuyas imágenes son las que se podrán ver en esta muestra. Luego de observar parte de esta muestra, nos queda como evidencia la desolación y la tristeza que acompaña a un momento como este. Y por ello comparto este video hecho por Kevin McCarthy y que solo es una pequeña parte de lo que puede verse desde esta noche hasta el 18 de agosto:

Es necesario señalar que esta exposición es parte de un proyecto mayor denominado Partes de Guerra, que se completará con una instalación de Ricardo Wiesse, en el mismo lugar, sobre los desaparecidos de La Cantuta. Como lo indicó Roberto Bustamante hace un año, ambos sucesos tienen una relación directa y particular: sin Tarata, no hubiera sido posible para la camarilla de poder encabezada por Alberto Fujimori justificar los asesinatos de La Cantuta.

Y esa también es una verdad.

MAS SOBRE EL TEMA:
Comisión de la Verdad y Reconciliación: Los asesinatos y lesiones graves producidos en el atentado de Tarata.
Audiencias Públicas de la CVR: Testimonio de Oswaldo Cava Arangoitia y Oswaldo Cava Gárate

Katherine Subirana: Tarata y la memoria del olvido
Roberto Bustamante: Violencia política: recordando Tarata

Marco Sifuentes: Tarata: 16 años después

(Foto: Ana María McCarthy, Memorias del Olvido)

INGRID, LA LIBERTAD Y URIBE

Betancourt y Uribe

La liberación de Ingrid Betancourt, sin duda, no solo supone una buena noticia para Colombia y para el mundo, sino que también abre una serie de escenarios alternativos, tanto en el conflicto armado interno como para la política colombiana.

Sin duda, esta ha sido una gran derrota de las FARC, que en este año han enfrentado el repudio masivo de todo el mundo, la frustrada internacionalización del conflicto – donde el padrinazgo chavista ha trocado en llamados a dejar las armas -, la pérdida de su líder histórico y ahora, una operación militar de inteligencia que respetó los derechos humanos en la que ha quedado demostrado que su poder militar está en declive.

Sin embargo, ello no implica desconocer que este grupo aún conserva a 700 personas en su poder, las cuales, para ellos, van a seguir siendo un arma para seguir en una lucha armada que no lleva a nada y en seguir convirtiendo a Colombia en un páramo en el que la paz no sobreviva.

Tampoco hay que dejar de tener en cuenta que ni todos los paramilitares se han desmovilizado y el ELN, el otro grupo alzado en armas, sigue aún en actividad, por lo que la salida al conflicto colombiano sigue siendo compleja y aún infructosa.

Para complejizar más el asunto, se encuentra el polémico presidente Álvaro Uribe.

No cabe duda que lo ocurrido ayer le granjea un gran apoyo y respaldo popular, pero ello no debe hacernos olvidar sus vínculos con la para política, el escándalo por los votos para su primera reelección y el intento por consumar la segunda. Y claro, todo ello con un explícito apoyo del Partido Repúblicano de Estados Unidos: la visita de John McCain fue un claro mensaje en ese sentido.

César Hildebrandt resume bien el punto:

La buena noticia es que Ingrid está libre. La mala es que Uribe podrá ahora sentirse más fuerte para arremeter en contra de la Corte Suprema. Y es que se juega la vida con esa investigación abierta sobre Yidis Medina, la congresista que, al cambiar su voto por el encanto de un soborno, posibilitó la reelección del presidente colombiano.

Hay quienes han manifestado que Ingrid Betancourt podría ser la rival de Uribe en 2010. Aún veo esa posibilidad como lejana, sobre todo, cuando recién acaba de salir de un cautiverio prolongado. Quizás pueda ser la líder de una tercera vía que adopten los colombianos hartos de la corrupción uribista y también lejanos de las dudas del Polo Democrático.

Pero ahora, dejemos a Ingrid Betancourt disfrutar con su familia y recuperar el tiempo perdido. Mientras tanto, los colombianos y colombianas – al igual que sus amigos en todo el mundo – siguen luchando para que el sueño de la paz tan ansiada se concrete, lejos de los narcos, de las guerrillas desfasadas, de los paras de derecha (y esto es un comentario personal) y, también, del cada vez más peligroso inquilino del Palacio de Nariño.

MAS SOBRE EL TEMA:

BBC Mundo: Cobertura Especial – Fin de un cautiverio

Editorial de La República: Ingrid por fin libre

Editorial de El Tiempo de Colombia: El Mensaje de Ingrid

La versión del New York Times: Colombia plucks hostages from rebels’ grasp

Caretas: La madre de Ingrid – Entrevista a Yolanda Pulecio

Rocío Silva Santisteban: Betancourt liberada

Ramiro Escobar: Aun quedan 700 rehenes

Fernando Tuesta: Todos somos Colombia

Aldo Mariátegui: Uribe sigue en racha

Menos Canas: Golpe a las FARC

Paola Ugaz: Ingrid Betancourt será presidenta de Colombia

Oceano de Mercurio: Rescatan a Ingrid Betancourt y 14 rehenes

El Paki: Acerca de Ingrid

Cuaderno de Borrador: Por fin Ingrid Betancourt libre!!!

PUTIS: LOS MUERTOS QUE FALTABAN

Cuando salió el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, una de las principales críticas que se hizo a este grupo de trabajo tuvo que ver con la proyección de víctimas que se presentó al país.

La CVR hizo esta proyección en consideración a que el tiempo y los recursos para sus investigaciones, a pesar de su amplitud, eran escasos para registrar a todas las víctimas posibles, labor que competería, además, al ente que lo sucedería, ya en la labor explicita de reparar a las víctimas. El Consejo de Reparaciones viene cumpliendo con dicha labor.

Pero dichas proyecciones si tuvieron dos objetivos claros. El primero, lo indica Roberto Bustamante:

me acuerdo de los tiempos de la comisión de la verdad y todo el tema de contar casos tras casos y reconstruir hechos. y claro, luego ver cómo se cruzaba todo para ver qué había pasado, cuántos muertos hubo, cuántos desaparecidos.

lo más espeluznante fue descubrir cuánta responsabilidad le tocaba a cada uno de los actores. que lo de las cuotas de sangre de sendero luminoso no fue ni un chiste. que el ejército comprobadamente hizo tierra arrasada (tirándose abajo cualquier idea de “excesos”).

El segundo objetivo era recordarnos que aún habían varios muertos por buscar en el país. Se recuerda poco que, junto a la proyección de víctimas, la CVR comprobó que habían 4,664 sitios de entierro en todo el país, lo que nos indicaba que aún faltaban más víctimas por encontrar.

Según reportan la Asociación Paz y Esperanza y El Comercio, se ha encontrado la fosa común más grande en el país, ubicada en la localidad de Putis, región Ayacucho.

Los detalles del caso:

Luego de 24 años se inició esta semana la exhumación de lo que sería la fosa común más grande del Perú, ubicada en la comunidad de Putis, altura de Huanta (Ayacucho), que contendría los restos de más de 100 personas asesinadas por las fuerzas militares.

Este crimen atroz ocurrió en los primeros días de diciembre de 1984 cuando numerosas familias de las comunidades de Vizcatampata, Cayramayo, Sinhuamachayniyocc, Orccohuasi y Mashuacancha, acudieron al llamado de la Base Militar de Putis con la finalidad de buscar protección frente a los abusos de los terroristas que los habían obligado a abandonar sus hogares y vivir en las comunidades mencionadas.

Cuando llegaron se les reunió en un colegio de la localidad y se les dijo que se les daría trabajo. A los varones se les ordenó cavar una fosa, supuestamente para una piscigranja, sin embargo, se trataba de un engaño, ya que una vez que la fosa estuvo lista, se reunió allí a mujeres, hombres y niños para posteriormente fusilarlos y enterrarlos.

“Vengan no va a pasar nada, por eso estamos acá (decían los militares)…ellos han venido con todas sus cosas (ganados, dinero, comida ) a Putis para formar un centro poblado porque pensaban que iban a estar más tranquilos al lado de la base…” recuerda un sobreviviente que perdió a sus hermanos durante la masacre, en un testimonio recogido por la Asociación Paz y Esperanza de Ayacucho, que brinda apoyo a los deudos del conflicto armado que vivió el Perú entre 1980 y el 2000.

En estos momentos, luego de proceder con las labores de exhumación, se viene buscando el apoyo económico para la construcción de un cementerio en el que se pueda enterrar a las víctimas de Putis. Este no es un tema menor en un proceso de reconciliación: se trata, por un lado, de dar un lugar adecuado de sepultura a personas que, además de ser vulneradas en sus derechos, fueron vejadas en su integridad al no darles un entierro digno. De otro lado, ayudará a los familiares a reconstruir el tiempo de duelo necesario para poder procesar la pérdida y, posteriormente, ir reconstruyendo sus vidas.

Sin duda, una muestra más que el dificil camino de reconciliar al país sigue siendo una gran tarea pendiente.

ACTUALIZACIÓN (28.05.2008): Aia Paec de El Blog de Cayo me recuerda un dato importante: la CVR indicó que, en realidad, la más grande fosa común del país fue el Río Huallaga. Y han puesto en digital la versión impresa del Informe Final de la CVR. Denle una revisión.

MAS SOBRE EL TEMA:
Comisión de la Verdad y Reconciliación: Ejecuciones extrajudiciales en Putis

EL CAU CAU DE EXPRESO Y LA RAZON

Si una táctica mediática fue desplegada en los años noventa fue la campaña sistemática en contra de los opositores al fujimorato. A través de titulares que tocaban el mismo tema en varios diarios – todos comprados al mejor postor por Vladimiro Montesinos -, todo aquel que se opusiera a Alberto Fujimori era pasado por una moledora de carne sistemática, con contenido dictado desde la salita del SIN.

Y si bien Fujimori y Montesinos ya están en prisión, su espíritu está presente en algunos medios de comunicación.

A estas alturas del partido, queda claro que los diarios Expreso y La Razón están enfocados en una campaña sistemática en contra de las organizaciones de derechos humanos, la CVR y todo aquel que defienda estas causas o plantee reformas institucionales de fondo. Los ataques son sistemáticos y parten desde dos miradas distintas: en el caso de Expreso, un macarthismo a prueba de balas, mientras que en el de La Razón es su fujimorismo el que los delata. En ambos casos, tienen enemigos comunes a los que les dan con palo.

Uno de estos enemigos es Gustavo Gorriti, una de las personas que encarna lo que debe ser un buen periodista: una buena pluma, uso de los métodos de investigación y corroboración, principios democráticos sólidos e investigaciones que lo respaldan.

El 7 de mayo de 2008, Gorriti sacó un artículo sobre la lucha que viene emprendiendo la Policía Nacional contra “Artemio”, uno de los líderes de lo que queda de Sendero Luminoso. La historia que cuenta el periodista nos da una idea de como se va estrechando el cerco sobre este personaje, a pesar de las limitaciones logísticas a las que el despacho que “encabeza” Luis Alva Castro. Debo decir que del relato de Gorriti puedo admirar a los policías que, con inteligencia y sin violar derechos humanos, vienen aplicando una estrategia inteligente y que, estoy seguros, dará resultados en el futuro cercano.

Sin embargo, días más tarde, el domingo 11 de mayo, Expreso y La Razón pasaron a Gorriti por sus respectivas moledoras de carne: sus secciones de trascendidos – Polidatos y Carnecitas, respectivamente – sacaron sendas notas en contra del reportaje, específicamente por hacer alusión a la palabra “guerrillero”, a la que estos diarios atribuyeron como condescendencia con Sendero Luminoso, la cual, cualquiera que conoce la trayectoria de Gorriti, sería bastante idiota en creer en la misma.

Dos cuestiones me llamaron la atención de este asunto.

La primera, es el párrafo de marras al que ambos medios aluden y que, como verán, es claro en su afán descriptivo de un fenómeno militar:

Con más de 25 años de experiencia militar en el terreno, “Artemio” es uno de los más veteranos guerrilleros en América Latina. (A diferencia de quienes utilizan el término “terrorista” o “guerrillero” con una connotación esencialmente valorativa, IDL-SC los usa solo como una descripción de metodología militar). Su conocimiento del terreno y su red de información rápida, ambos muy eficientes, le han permitido eludir varias veces capturas que parecieron inminentes.

Los dos diarios no solo se olvidan de todo el contenido del artículo, que reconoce de modo amplio los esfuerzos que viene haciendo la Policía por acabar con los remanentes de Sendero en el Alto Huallaga. Asimismo, se olvidan del segundo párrafo del artículo, que aclara las cosas aún más:

Así, frente a una insurrección guerrillera (que suele incluir acciones terroristas, de sabotaje, políticas y de propaganda junto con las propiamente guerrilleras), no es fácil saber quién está ganando y quién perdiendo. El número de bajas y de arrestos, por ejemplo, puede ser un indicador engañoso, que demuestre el resultado de golpes eficaces contra los insurrectos o, por lo contrario, mayor actividad de éstos.

En otras palabras, Gorriti no propagandiza a favor de SL, tal como ambos medios pretendieron presentarlo, sino hacer lo que hace un analista militar serio: presentar los hechos y las estrategias describiendo los hechos y tomando partido, de manera indiscutible, por el bando democrático, que es el del Estado que hoy gobierna Alan García.

Pero más sorprendente es aquello que ambos diarios hicieron y que el propio Gorriti denunció el miércoles pasado en su acostumbrada columna semanal en Caretas: Palabras más, palabras menos, Expreso y La Razón colocaron en sus secciones de trascendidos el mismo texto. Vean los recortes de ambos diarios y hagan la comparación:

En jerga periodística, a esto se le conoce como un “bajado”. Es decir, alguien redacta una nota para que otros medios la reboten tal cual, o cambiando solo unas palabras. En el caso de La Razón y de Expreso, se trata del mismo trascendido en dos partes, al que le cambian los títulos y algunas cuestiones ligeras de redacción, pero el contenido esencial y hasta el final son exactamente iguales.

Esto hace suponer dos cosas: O ambos diarios están coordinando campañas de este tipo – a las cuales también se suma en varias ocasiones Correo – o alguien les dicta a ambos diarios el contenido de sus notas, trascendidos y supuestas investigaciones.

Señores Luis García Miró y Uri Ben Schmuel, por un mínimo de respeto a sus lectores y a la verdad, ¿podrían explicarnos cual es realmente su cau – cau?

LERNER VS. TOLEDO

Por lo general, el ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Salomón Lerner Febres, no es de las personas que da declaraciones sin que tenga un motivo especial para hacerlo. Y menos aún, que se mande con una revelación sin tener sustento sobre las mismas. En ello y en su trayectoria, ha residido buena parte de su credibilidad.

Por ello es que lo que ha mencionado hoy, durante un viaje a Alemania para la presentación de la versión del Informe Final de la CVR en alemán, va a causar gran conmoción. Vía El Comercio:

El ex presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), Salomón Lerner, reveló hoy en Berlín que el ex presidente Alejandro Toledo privó deliberadamente a las víctimas de la guerra sucia librada en su país entre 1980-2000 de ayudas por valor de 70 millones de euros.

Lerner desveló ese dato sin pretenderlo, al agradecer en rueda de prensa a la ministra alemana de Cooperación y Desarrollo, Heidemarie Wieczoreck-Zeul la ayuda que ofreció Alemania a las víctimas de los crímenes y atropellos de la guerra sucia investigada por la CVR.

“Agradezco la importante ayuda que Alemania ofreció al Perú para que el gobierno pudiera hacer frente a las indemnizaciones recomendadas por la Comisión. Y lo agradezco aunque esa ayuda nunca se consumó porque el gobierno la rechazó, lo que profundamente lamento“, dijo Lerner a la ministra, que respondió asintiendo con la cabeza.

Lerner explicó que Alemania se ofreció a condonar al Perú un año de deuda por resarcimiento a las víctimas identificadas por la CVR.

Se trataba de un monto de 70 millones de dólares, cantidad que el gobierno de Toledo quería diluir en los presupuestos para disponer de ella libremente y sin condicionamientos. La negativa de Berlín a condonar deuda entregando un cheque en blanco contrarió al Ejecutivo peruano, quien pese a la necesidad de las víctimas rechazó la oferta. Así lo confirmaron a Efe fuentes del Ministerio de Cooperación que tuvieron acceso a la correspondencia mantenida por el entonces presidente del parlamento Wolfgang Thierse y miembros del Gabinete de Toledo.

Vayamos por partes.

Los miembros de la CVR eran suficientemente conscientes que el monto de las reparaciones, dada la magnitud del conflicto y el número de víctimas, sería bastante alto, por lo que pensaron en fórmulas alternativas para que el Estado peruano pudiera obtener financiamiento para esta tarea. De hecho, en el Tomo IX del Informe Final, se señaló que:

Dado el alcance y duracíón del PIR, así como la necesidad de que el país mantenga y consolide su estabilidad macroeconómica en el corto y mediano plazo, el financiamiento interno no será suficiente para cubrir los costos del PIR. En este sentido, la CVR hace un llamado urgente a la comunidad internacional para que solidarice con las víctimas de la violencia, participando activamente en el financiamiento complementario del PIR, cuyas acciones no pueden ni deben ser consideradas como parte de las políticas sociales.

Además de los aportes directos y de la reorientación de programas ya existentes, la Comisión cree factible que la cooperación internacional pueda contribuir al financiamiento del PIR a través de diversos canales, uno de los cuales – innovativo – sería implementar un mecanismo de conversión de deuda externa a favor de proyectos vinculados directamente a la política de reparaciones. Hasta ahora, dicho mecanismo se ha utilizado exitosamente para financiar proyectos sociales.

El gobierno alemán estuvo interesado en esta iniciativa y estuvo dispuesto a dar un monto bastante significativo.

¿Por qué Toledo se negó a aceptar el ofrecimiento alemán? Pues ninguna de las opciones lo deja bien parado. O el ex Presidente nunca entendió que las reparaciones eran distintas de los programas sociales, o simplemente – como a buena parte de la clase política – le importó poco el tema.  Quizás algo que el ex mandatario, hoy en Lima, pueda aclarar a la prensa, dado que su credibilidad como “respetuoso de los derechos humanos” queda sensiblemente mellada luego de esta revelación desde Berlín.

Dada su actual posición frente a los derechos humanos. dudo que Alan García esté muy interesado en el asunto. Pero tal vez los mandatarios europeos, a los que tanto admira, tal vez podrían persuadirlo de la importancia de un mecanismo como este, ahora que estarán de visita por Lima.  Ya que el gobierno habla tanto de las víctimas de la violencia, quizás sea momento que haga algo real para mejorar su situación. Y quizás en eso sí pueda superar a su antecesor, al que parece seguir en algunas cosas y estar en modo inferior en otras. 

Como siempre, tarde o temprano, la verdad sale a la luz.