MINERIA Y COMUNIDADES: ¿APRENDEREMOS LA LECCION?

Más que su interesante artículo de todos los martes, hoy lo más destacado de Martín Tanaka ha sido su visión de primera mano sobre la Convención Minera de la semana pasada, coincidente en el tiempo con el conflicto de Majaz.

Básicamente Tanaka comprobó lo que parecen ser sentidos comunes dentro de quienes se encuentran dentro del lado empresarial de la minería: las comunidades están mal informadas, se les manipula y los ingresos del canon no llegan. Sin dejar de tener algo de razón, habría que matizar en mucho dichos juicios, dada la ausencia del Estado, tanto como garante de bienes básicos – salud, justicia, educación, seguridad, redistribución del ingreso -, como en fiscalizador de la actividad minera. Allí creo que están las causas de porque se producen muchos de los reclamos en contra de una actividad que, en efecto, genera grandes ganancias, pero, de las cuales, las comunidades ven poco o nada y, debido a la ausencia del Estado, también terminan endilgándole a la empresa privada las labores que debería cumplir – independientemente de la responsabilidad social empresarial.

Pero además Tanaka da cuenta de un fenómeno común a la Convención Minera: mayor presencia de temas vinculados a la mejora tecnólogica antes que a lo social. Y ello lo atribuye a que aun existe cierta mirada menospreciativa de las comunidades, una visión cortoplacista de las inversiones – que ve la mejora de las relaciones con los comuneros como un gasto más – y prácticas tradicionalistas de trato hacia el ser humano.

Pero, ¿esto no ha terminado de ser moneda común en nuestras conferencias de empresarios? Una de las pocas excepciones parecía ser la CADE del año pasado, sin embargo, unas cuantas mesas sobre inclusión no disminuyen el tema de fondo: nuestros empresarios grandes – salvo excepciones – no pasarían un test de inclusión social (y sino, aplíquemosle el que elaboré el año pasado), dejando de ver al país como cifras y viendo lo que hay detrás de ellas: una sociedad en la que se excluye del ejercicio de los derechos básicos y en el que la brecha social es cada día mayor.

Como para que en el Club Empresarial lo mediten entre Etiqueta Negra y Chivas.

MERCANTILISTAS S.A.

La relación entre empresarios y política en debate.

La semana pasada, Lourdes Flores Nano presentó su balance de los 100 primeros días de gestión del Presidente Alan García. Aunque reconoció aciertos del gobierno, la tónica general fue de crítica a las reformas que el gobierno estaría dejando de hacer, en un momento de bonanza económica y alta popularidad.

Sin embargo, las declaraciones que más llamaron la atención fueron aquellas referidas a los empresarios – entendiéndose como ellos a los agrupados en CONFIEP – y su relación con AGP: “se han echado con el gobierno”, “son mercantilistas”, fueron algunas de las expresiones utilizadas y que fueron rechazadas por representantes de los gremios empresariales.

Es ciertamente curioso que sea Lourdes Flores quien haga estas declaraciones. Después de todo, el Partido Popular Cristiano – que preside -, a pesar de su impronta socialcristiana, ha sido el mejor defensor político de los intereses empresariales. Y no olvidemos el mote de “candidata de los ricos” a los que se hizo acreedora por llevar en su plancha a Arturo Woodman, uno de los brazos derechos de Dionisio Romero, como por tener el respaldo de aquellos cuya única y sempiterna preocupación ha sido que los intereses de los grupos económicos se solidifiquen, incluso a despecho de trabajadores y del crecimiento del propio país.

Pero, a pesar de esta observación, Lourdes Flores no ha dicho una mentira. Por el contrario, que recuerde, es la primera vez que un político que no pertenece a la izquierda o haya sido zurdo haya dicho palabras como esta. Aunque, debemos decirlo, Hernando de Soto fue quien acuñó la percepción sobre el mercantilismo en su libro El Otro Sendero.

En el Perú, se ha confundido el apoyo al empresariado y a la inversión con “hagamos lo que el inversionista quiere”, “demósle prebendas no importa su productividad”, “quedemos bien con el poderoso” o “no importa que los trabajadores o las comunidades revienten, flexibilicemos las reglas laborales al máximo y no nos preocupemos del medio ambiente, papá Estado siempre defenderá la inversión”.

Esta situación nos resume nuevamente la precariedad institucional de nuestro país, donde el empresariado trata de congraciarse con el gobierno, para que éste no boicotée sus actividades o le permita trabajar como desea. Pasó en el segundo belaundismo con Ulloa y Rodríguez Pastor como representantes de los empresarios, con los 12 apóstoles de García en su primer gobierno, con los contubernios con el fujimorismo, con PPK durante casi todo el gobierno de Toledo.

Es cierto que algunos empresarios parecen haber entendido el mensaje de responsabilidad social empresarial que está en boga en el mundo contemporáneo y de no pasar por Palacio para hacer negocios. Sin embargo, un gran bloque, que parece ser aún mayoritario sigue considerando que la legislación sólo debe estar adecuada a sus intereses, que el trato directo con el gobierno es la única manera de hacer business, que el medio ambiente y el trabajador son sólo meros instrumentos del capital. Eso es contrario a la existencia de una economía social de mercado estable, sólida, con reglas claras y que permita un desarrollo sostenible.

El país necesita inversión para poder crecer. Es cierto. Pero no por ello todos los pedidos empresariales son per se saludables. Nuestros empresarios deben reflexionar en que no son una isla, ni los únicos en el país y que el desarrollo de sus actividades debe tener en cuenta su entorno, tanto dentro como fuera de la empresa.

En el país necesitamos más Wong, Añaños y Acurios, empresarios emprendedores y creativos, y menos Dionisios que sigan sacándole dádivas a un Estado siempre dispuesto a hacerles caso.

ENLACES:
Lourdes Flores Nano: Empresariado está “totalmente echado” al gobierno.
Juan de la Puente: Empresariado nacional es tradicionalmente mercantilista.
Augusto Alvarez Rodrich: Los políticos de los ricos. Pérdidas y Ganancias.
Federico Salazar: Lourdes descubre la pólvora.