WALESA EN LIMA

Veo que todos los medios de comunicación han cubierto con interés y curiosidad la visita de Lech Walesa a Lima. Y claro, cada cual ha jalado agua para su molino, tomando la parte de las declaraciones que a cada uno le conviene.

Por un lado, los progres de La República han titulado la nota sobre Walesa como “El Capitalismo de hoy no sobrevivirá”, en clara alusión a las críticas que Walesa ha enviado a la forma en como se entiende el mercado en nuestros días. Por el otro lado, los liberalis economicus extremis de Correo han puesto su énfasis en que el ex Presidente de Polonia dice que el “Extremismo de los sindicatos no conduce a nada”, consecuente con la posición que este diario tiene hacia los gremios de trabajadores.

Más cautos y serenos en sus notas, El Comercio y Perú.21 han destacado el carácter democrático de su liderazgo y las críticas que por igual repartió a Hugo Chávez y a la actuación norteamericana en Iraq.

Lo cierto es que, declaraciones contingentes o de coyuntura al margen, nuestro visitante es un personaje bastante importante en la historia contemporánea.

Walesa no era un hombre de partido – es más, no lo fue durante su presidencia, bastante controvertida para los polacos -, sino alguien que desde la sociedad civil se enfrentó a una dictadura que copaba todos los espacios de la vida de sus ciudadanos. Y resulta curioso que el movimiento fuera construido desde un sindicato de trabajadores, quienes debían ser, desde la óptica comunista, los grandes beneficiarios de su proyecto político y económico.

Y no era fácil enfrentar a una maquinaria que tenía todo el apoyo de una gran potencia detrás. Por eso es que el esfuerzo de Walesa por devolver la libertad a su país debe ser resaltado en toda su dimensión, dado que tuvo que enfrentar toda serie de persecusiones, espionaje e incomprensiones. Y fue a base de coraje que pudo construir un liderazgo capaz de sacudir la Cortina de Hierro.

Acabo de escucharlo en una entrevista en RPP y, más allá de las declaraciones sobre coyuntura, veo que Walesa tiene claro que la solidaridad es necesaria para que los beneficios del mercado y la globalización puedan llegar a todos y tiene muy presente que los sindicatos tienen un gran rol en la construcción de una sociedad más igual. Quizás esto no les guste mucho a los amigos de la CONFIEP, quienes son los que lo han traido a Lima, pero quizás expresa que, más que un líder anticomunista – como Aldo Mariátegui ha tratado de presentarlo – hay un líder democrático que no deja de preocuparse por la justicia social.

Por ello, además que preguntarse que piensa la CGTP de él, habría que meditar si es que los empresarios peruanos habrán captado el mensaje.