Un miserable gobierna la capital del Perú

Castañeda

Esta mañana, amanecimos con la mala noticia de un incendio en Cantagallo. Específicamente, en la zona donde, desde hace 16 años, habitan compatriotas shipibos en condiciones bastante precarias. Si bien no hay víctimas que lamentar, sus viviendas han quedado destruidas.

A los minutos de reportada la noticia, el sujeto que funge de alcalde de la ciudad, Luis Castañeda Lossio, solo atinaba a prometer carpas en una zona igualmente precaria (Martinete) y no tenía empatía alguna con las familias que acababan de perder el lugar donde habitan.

Peor aún, Castañeda solo buscaba echarle la culpa a la gestión anterior por la falta de reubicación de los ciudadanos que viven en Cantagallo. Este funcionario público pretendía que Lima olvide que fue él quien evitó que el proyecto Río Verde, que contemplaba dicha acción estatal (así como la revaloración de la ribera del río Rímac en la parte que corresponde al Centro Histórico), finalmente se concretizara.

El poco empático alcalde, que solo aparece en microondas complacientes y que se corre de las preguntas agudas (hoy en RPP las hicieron), pretendió que los ciudadanos seamos amnésicos frente a la realidad: él negoció, cuando era autoridad recién electa, que no se firmara la adenda del contrato para que Río Verde sea una realidad. A cambio, nos colocó un bypass que no ha solucionado los problemas de tránsito de la zona donde fue instalado y, además, le ha traído serios cuestionamientos.

El señor Castañeda pretende que también olvidemos que negociaba por lo bajo con OAS para que pararan la publicidad de Vía Parque Rímac. Con un “no recuerdo” que solo se escucha en autoridades que tienen tremenda mochila de ineficiencia y, vamos a decirlo claro, serias acusaciones de corrupción, pretende que los vecinos no le reclamemos por sus arreglos debajo de la mesa.

Y si bien hoy hubo algunos periodistas que alzaron la voz e hicieron las preguntas que el alcalde solo atinó a evadir, otros se desviven pidiendo colectas. Ante la emergencia, toda ayuda es necesaria (y es necesario estar atentos a apoyar a nuestros hermanos que han quedado damnificados). Pero se trata, en muchos casos, de los mismos que omiten siquiera hacer una crítica a una autoridad que no tiene el más mínimo escrúpulo ni le da la gana de contestar los reclamos de los ciudadanos y de la prensa que si lo fiscaliza.

Ayer, haciendo gala de la prepotencia que la caracteriza, la gestión Castañeda pretendió evitar que dos congresistas pudieran ingresar a ver las sesiones de Concejo Metropolitano. Y, cuando finalmente lo hicieron, las graderías destinadas al público estaban ocupadas por trabajadores municipales. Peor aún, la teniente alcaldesa, que solo atina a hacerlas de escudera mediática de un sujeto que no se atreve a dar la cara cuando las papas queman, comenzó a hacer gala – en redes sociales – de modales que distan mucho de una autoridad y la emparentan más con la arrabalería.

Es hora que el alcalde de Lima deje de suponer que quienes cuestionan su gestión son fans de una alcaldesa que, teniendo ideas relativamente claras sobre lo que había que hacer con la ciudad, falló clamorosamente en hacer política para llevarlas a cabo. Sus críticos no son villaranistas. Son vecinos que ven que la ciudad está dejada al capricho de un sujeto que no atina a decirnos si habrán 3 o 5 bypass destrozando la avenida Salaverry, que no responde por la reforma del transporte, que ha mediocrizado la vida cultural de la ciudad, que ha dejado de lado cualquier plan de largo plazo a cambio de los aplausos por legarnos un mamarracho de capital o de los marcartistas más ramplones que tenemos en Sudamérica.

Los fans (y trolls) del señor Luis Castañeda Lossio repiten que es “el mejor alcalde de la historia”. Además de insultar la memoria de Alberto Andrade y olvidar lo que hizo Luis Bedoya Reyes por la ciudad, este rasgo de mesianismo solo recuerda al totalitarismo norcoreano que rinde culto a su líder con frases de ese tipo.

Es hora que los limeños le pongamos un alto al miserable que funge de alcalde de la ciudad. Y que deje de correrse de nuestros reclamos.

Nuevos datos sobre el By Pass de Castañeda

(La obra chochera de Luis Castañeda Lossio es la que le trae grandes dolores de cabeza. Foto: Perú.21)

Como sabemos, la semana pasada IDL- Reporteros presentó las negociaciones entre OAS y una persona ligada al alcalde Luis Castañeda Lossio, cuando este no había aún asumido el cargo, para no firmar la adenda al proyecto Línea Amarilla que estipulaba la realización de la sección Río Verde. El dinero destinado a la mejora del entorno del Río Rímac a la espalda del Centro Histórico terminó en el controvertido by pass de 28 de Julio y el puente Bella Unión.

El informe ha motivado la citación al burgomaestre a dos comisiones del Congreso de la República y dos pedidos de investigación ante el Ministerio Público.

Hoy Desde el Tercer Piso recoge algunos datos importantes que nos dan una idea mayor de la negociación.

Ayer, en entrevista en Sin Pauta, espacio de TV PUCP que conduce la periodista Rosa María Palacios, el abogado y regidor metropolitano Augusto Rey recordó algunos hechos claves sobre Línea Amarilla que conviene tener como antecedentes.

  • Línea Amarilla no es un proyecto de inversión pública, sino es una iniciativa privada, propuesta por OAS. El privado desembolsó el dinero y, a cambio, se le otorgó durante una determinada cantidad de años el monto de lo recaudado en los peajes de la Vía de Evitamiento, que comprendía un tercio de los ingresos por esta materia.
  • Entre 2009 y 2011 la obra estaba paralizada, porque había un componente social que atender: la reubicación de viviendas en una de las márgenes del río Rímac. La compensación que iba a dar la gestión Castañeda.
  • El proyecto es extraño y caro, dado que suponía un tunel por debajo del Río Rímac, en lugar de potenciar a la Panamericana Norte y Sur y a la misma Vía de Evitamiento.
  • Susana Villarán quiso anular el proyecto, pero las penalidades eran demasiado caras para hacerlo. Por ello, se buscó renegociar el contrato de concesión. Se logró que OAS invierta más dinero en la concesión: un fideicomiso de 75 millones de dólares para el proyecto Río Verde y una compensación mayor para los expropiados. Ello se compensaba con más años de peaje. Todo se firmó, excepto el fideicomiso.
  • El fideicomiso estaba constituido, pero solo faltaba la firma para que Río Verde se firme. Rey indicó a Palacios que todos en la Municipalidad sabían que OAS no deseaba, en el fondo, dicha parte de Línea Amarilla. “Ellos construyen fierro, cemento, no hacen parques”. OAS no estaba contenta con el escenario y tuvieron que ceder en todo, salvo en Río Verde, que se negaron a firmar hasta el final.

Pueden ver el video completo aquí:

Pero lo que pocos habían recordado es que Castañeda Lossio, días antes de ser elegido, presentó un par de maquetas ante cámaras. Una de las cuales contenía nada menos que el By Pass de 28 de Julio.

(Foto: Manuel Igreda)

Como verán en este video de la entrevista que Castañeda dio a TV Perú el 23 de septiembre de 2014, el famoso by pass estaba integrado con un paso a desnivel en la intersección entre Paseo Colón y Wilson. Y, además, había otro paso a desnivel en la intersección de las avenidas Prolongación Tacna y Alcazar, en el Rímac. El entonces candidato presentó ambas maquetas como una continuidad.

El ingeniero de tránsito David Fairlie comentó en Twitter: “La geometría y la configuración de carriles son absurdas. Dice q el concepto es preliminar pero ya he visto obras hechas así”.

Dos fueron las obras viales presentadas por Castañeda en campaña electoral. Una de ellas fue el bypass dentro de un circuito mayor. Y la otra fue esta, el famoso monorriel:

(El video del Monorriel. Foto: Perú.21)

Como recordarán, IDL-Reporteros registró que la idea del Monorriel fue discutida con OAS:

Entre el 5 y 7 de noviembre de 2014, Léo Pinheiro y Giselle Zegarra conversaron por whatsapp sobre el monorriel que OAS está construyendo (en consorcio con otras compañías) en Sao Paulo, Brasil, y la posibilidad de hacer una obra parecida en Lima.

Vale la pena recordar que en agosto de ese año, Castañeda había prometido en campaña hacer un monorriel. Con la certeza del cumplimiento de la promesa, vamos a hacer un monorriel en todo lo que es la avenida Universitaria, dijo Castañeda.

LP: Mono Rail em São Paulo.

Bejos

(Monorriel en Sao Paulo. Besos.)

GZ: Es sao Paulo

???

LP: São Paulo.

Martes estarei ai.

(Sao Paulo. El martes estaré ahí)

GZ: Acabo de enseñarle a lucho las fotos

Estoy con el

Coordinare la cita para el martes en la tarde

LP: Ok

(..)

GZ: De donde es?

Cuantos pasajeros por día transporta?

LP: 48.000 passageiros/hora por sentido.

GZ: Es bastante

Es el de OAS con Queiroz?

LP: OAS + Queiroz + Bombardier

GZ: En que porcentajes?

LP: 600.000 passageiros/dia

50/50

GZ: Y crees que funcione en Lima?

LP: O pessoal estáanalisando.

Ficamos então para quarta (Miércoles) as 17hs?

(El personal lo está analizando. Quedamos entonces para el miércoles a las 5 de

la tarde?)

Y luego, en enero de 2015, cuando Castañeda ya era alcalde, dijo que el Monorriel se hará con inversión privada. Y menciona como ejemplo la obra de Sao Paulo. Es decir, la que estaba haciendo OAS. Pero la empresa brasileña luego terminó en los problemas de corrupción en Brasil que le hicieron vender sus intereses en el Perú.

Y con el by pass ocurrió lo que señala el portal Spacio Libre en esta cronología:

(Todo esto luego de presentar la obra en maqueta. Foto: Spacio Libre)

Es decir, Castañeda presenta dos obras en campaña. Una fue una sugerencia clara de OAS. La otra fue otorgada a OAS en forma fast track renegociando el contrato de Línea Amarilla, para no hacer el parque que los brasileños no querían. La emisaria para ambos casos era una exgerenta de la gestión Castañeda, que era consultora de OAS en 2014 y, luego, fue consultora de la MML en Línea Amarilla.

¿Cómo se llama la película?

Historia de un By Pass (y de una negociación a escondidas)

(Leo Pinheiro, encarcelado expresidente de OAS, y Luis Castañeda Lossio, alcalde de Lima, en la firma del contrato del proyecto Línea Amarilla. Hoy ambos son cuestionados. Foto: Andina)

El martes 18 de marzo de 2015, la Municipalidad Metropolitana de Lima colocó este aviso en varios diarios de circulación nacional:

Con este anuncio, Luis Castañeda Lossio daba el puntapié inicial a la obra más controvertida de su tercera gestión municipal. De hecho, se trata de la única idea vial que ejecutó y que no era herencia de la gestión Villarán. La misma que se ha convertido en su peor pesadilla.

El by pass que se encuentra en la intersección de las avenidas 28 de Julio, Wilson, Arequipa y Arenales es, a estas alturas del partido, la cruz de Castañeda Lossio. No solo porque la vía no ha resuelto los problemas de tráfico de la zona, sino porque, además, fue hecha con un dinero que originalmente sería dirigido a la mejora del Río Rímac y a la generación de mejores espacios para los shipibos asentados en la zona conocida como Cantagallo.

Lo que sabemos ahora, gracias al trabajo de investigación de varios periodistas, es que el By Pass fue negociado por una emisaria de Castañeda cuando él era candidato, es una obra con sobrevaloración y existen varios documentos que complican la situación de la Municipalidad Metropolitana de Lima.

Ahora sí, podemos reconstruir la historia completa.

(Giselle Zegarra, cuando era funcionaria de la Municipalidad Metropolitana de Lima en la segunda gestión de Castañeda. Foto: RPP)

EL ARREGLO PREVIO

Ayer, un informe de Romina Mella y Guilherme Amado para IDL-Reporteros revelaba una bomba: mensajes en Whatsapp entre Leo Pinheiro, expresidente de OAS, y la abogada Giselle Zegarra daban cuenta de la negociación entre la constructora brasileña y el entorno de Castañeda Lossio para evitar que se firme una adenda al contrato del proyecto conocido como Linea Amarilla o Vía Parque Rímac.

Los mensajes fueron incautados a Pinheiro por la Policía Federal brasileña, en el marco de la investigación que supuso una condena a 16 años de prisión por su participación en coimas para que su empresa constructora se beneficie de contratos con la empresa petrolera brasileña estatal Petrobras.

Zegarra fue gerenta de inversión privada de la Municipalidad Metropolitana de Lima durante las dos primeras gestiones de Castañeda Lossio. Ella firmó el contrato de concesión del proyecto que fue conocido como Línea Amarilla (durante la gestión solidaria) y Vía Parque Rímac (en la administración Villarán). Zegarra colocó una cláusula en el contrato para no asesorar a OAS, pero sí reconoció haber hecho consultorías para la MML en la actual gestión sobre el proyecto en 2015. Pero, además, fue la encargada de negociar con la compañía brasileña un punto clave.

Como se sabe, durante la gestión Villarán se renegoció el contrato de Línea Amarilla para que el proyecto contemplara un parque que revalorizara la sección del Río Rímac que se encuentra a la espalda del Centro Histórico de Lima. Al mismo tiempo, se destinaría un terreno para la reubicación de la comunidad shipiba, así como una mejor compensación para ellos. Sin embargo, esa adenda al contrato nunca llegó a firmarse.

El informe de IDL-Reporteros muestra los mensajes de Whatsapp que dan cuenta sobre las conversaciones entre Zegarra y Pinheiro para evitar la firma de la modificatoria del contrato. Zegarra es explícita en el pedido: “Lucho me pide que no lo firmen”. Y, en los demás mensajes, queda claro que OAS no quería, en el fondo, el proyecto Río Verde.

Además, Zegarra intercambió mensajes para concretar el descabellado proyecto del Monorriel para Lima, sobre la base de la obra similar que venía haciendo OAS en Sao Paulo. Aún no se concreta dicha obra.

Si bien OAS ha vendido su parte en Línea Amarilla a la constructora francesa Vinci, debido a los escándalos de corrupción que han afectado su liquidez, lo cierto es que aún se esperan explicaciones de todas las partes. Hoy El Comercio en su web registra la arista legal del caso:

Si bien Giselle Zegarra no era funcionaria pública cuando se llevaron a cabo estas negociaciones, podría haber incurrido en delito de tráfico de influencias. Esto no deja a la Municipalidad de Lima libre de cuestionamientos.

El contrato que obtuvo ella como consultora a inicios del 2015 con la Municipalidad de Lima tendría que ser evaluado porque suena a que habría estado dirigido a su favor“, dijo a El Comercio Julio César Castiglioni, abogado especialista en temas municipales.

Por este motivo, considera que la revelación de estas conversaciones debería ser suficiente para que las obras del ‘by-pass’ de 28 de Julio y las modificaciones al proyecto Línea Amarilla a inicios del 2015 sean evaluadas por la Contraloría de la República.

“Son por lo menos cuestionables estas decisiones y las propuestas de Castañeda, ya que todas se habrían realizado con negociaciones previas entre Zegarra y personal de OAS”, concluyó.

Y todo ello hace que cobre sentido lo señalado por Gerardo Cárdenas para el portal de investigación dirigido por Gustavo Gorriti hace un año:

Después de un año de negociaciones entre la municipalidad y la empresa, en octubre de 2014 estuvo lista la versión final del contrato de obra del proyecto Río Verde, según un acta del Fondo Metropolitano de Inversiones (Invermet), que entonces gerenciaba el proyecto. Es decir, todos los acuerdos estaban dados y solo faltaba que la constructora firme el contrato para que empiecen los trabajos.

Eso nunca sucedió.

La constructora OAS no firmó el contrato, lo cual provocó la queja de Invermet, que pidió una autorización para elegir a otra empresa constructora para el proyecto Río Verde.La queja no tuvo mayor eco. Villarán había perdido las elecciones y Castañeda se alistaba para su tercer periodo como alcalde.

En marzo pasado, a tres meses de iniciada su gestión, Castañeda anunció la construcción del baipás de 28 de Julio. Su financiamiento saldría del fideicomiso de 74.5 millones de dólares que estuvo destinado inicialmente al ahora descartado proyecto Río Verde de Villarán, a pesar de que son obras totalmente distintas.

En la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto del baipás presentada en marzo pasado por la municipalidad al ministerio de Transportes y Comunicaciones y aprobada en abril, figuran dos estudios: “el plano de especies arbustivas” y “el conteo de volúmenes vehiculares”. El primero se hizo bajo la supervisión de OAS, y el segundo a pedido de esta. ¿Qué tienen de particular? Ambos fueron hechos en diciembre del 2014.

Es decir, aún no terminaba el período de Susana Villarán y OAS ya estaba preparando estudios -por lo bajo- para un proyecto que se realizaría durante el mandato del recién electo Castañeda. Pocos meses después, en marzo de este año, empezó la construcción del baipás.

Es decir, Castañeda ya tenía preparado el proyecto del By Pass de 28 de Julio, en concertación con la constructora OAS, antes de ser alcalde, vía una emisaria. Y luego prepararon los estudios cuando aún no asumía la alcaldía de Lima.

Como indica la exregidora Marité Bustamante, a OAS “nunca les gustó el fideicomiso. Preferían negociación individual con afectados y no proyectos de generación de espacios públicos”. Esa sería, hasta ahora, la razón por la cual hicieron el trato directo con Castañeda. Obviamente, tendrá que investigarse si es que hubo otros móviles sobre esta decisión.

A ello se suma, como refiere Cárdenas, que solo en cerco, cesped y pintado de sardineles, el by pass tiene un sobrecosto de más de un millón de soles.

Pero no es lo único que huele mal en el by pass de Lucho.

LOS DOCUMENTOS DEL BY PASS

Durante los últimos meses, en el portal Spacio Libre, el periodista Francisco Pérez García ha publicado una serie de reportajes que dan cuenta de diversos elementos sobre el By Pass de 28 de Julio que la Municipalidad Metropolitana de Lima. Y todo está documentado.

¿Cuáles son estas cuestiones que la gestión Castañeda debe aclarar?

  • Fechas de documentos: Varios de los estudios y resoluciones necesarias para presentar la Declaración de Impacto Ambiental ante el Ministerio de Transportes y Comunicaciones tienen fecha posterior a su entrada a mesa de partes del MTC. Además, existen documentos que fueron aprobados en forma bastante rápida, casi sin estudio.
  • El biólogo solidario: Roberto Paredes Rodríguez fue el encargado de realizar la Declaración de Impacto Ambiental del by pass. Es militante de Solidaridad Nacional y su empresa ganó un contrato con Protransporte en esta gestión. Además, su empresa tiene como cliente nada menos que a OAS.
  • Diferencias e irregularidades: En la DIA se indica que el By Pass era parte del proyecto “Rio Verde”, que en la práctica fue liquidado. También hay diferencias en los carriles finalmente formulados. También hubo diferencias en los plazos proyectados con respecto a la ejecución final del proyecto. Y no aparece la famosa pasarela aérea del boulevard aun inconcluso en 28 de Julio. A ello se suman otros detalles que nunca existieron o que pasaron por agua tibia (como un acueducto de la época colonial).
  • Fechas que no cuadran: Se incluyeron documentos que se expidieron en fechas posteriores a la entrada en mesa de partes de la DIA en el Ministerio de Transportes y Comunicaciones.
  • Un estudio de solo 8 horas: La Declaración de Impacto Ambiental justificó la obra con un conteo de volúmenes vehiculares que solo se hizo en 8 horas. Este documento se hizo en diciembre de 2014, lo que ahora calza con la negociación previa que IDL-Reporteros dio a conocer.
  • Adendas vinculadas al bypass: No solo se firmaron recién en octubre de 2015 (cuando la obra ya se había iniciado), sino que las obras se iniciaron cuando OAS ya estaba en problemas económicos serios por los casos de corrupción. Asimismo, se vuelan formalmente el proyecto Río Verde y se incluye el tantas veces postergado puente Bella Unión (cuya responsabilidad en las demoras corresponde a las gestiones Villarán y Castañeda).
  • La controvertida pasarela aérea: En una nueva adenda, la gestión Castañeda busca construir nuevamente la parte faltante de la obra, a pesar que no estaba contemplada en el proyecto original.

¿Por fin la actual administración municipal dirá algo que no sean excusas? Es hora de responder. Y también es hora que los congresistas por Lima comiencen a fiscalizar con mayor rigor al alcalde metropolitano.

Crisis Solidaria: a Castañeda se le van los alcaldes

(Luis Castañeda Lossio en tiempos mejores. Hoy su partido anda en serios tropiezos, aunque quieran negarlo. Foto: Solidaridad Nacional)

Este viernes, se confirmó que la excongresista Esther Capuñay dejó las filas de Solidaridad Nacional. En su carta de renuncia, adujo motivos personales, sin señalar mayores discrepancias. De hecho, su salida se reprodujo en buenos términos. La teniente alcaldesa de Lima Patricia Juárez le deseó suerte en sus nuevos emprendimientos.

No ha sido el mismo caso de los cinco alcaldes renunciantes a Solidaridad Nacional en el año y nueve meses que lleva la actual gestión municipal.  Resultó sintomático que, el sábado, luego de tuitear que la salida de Capuñay implicaba una crisis en el partido amarillo, varios seguidores entusiastas del alcalde Luis Castañeda Lossio resaltaban que los alcaldes que se habían salido “no trabajaban” y que no eran tan populares como el burgomaestre limeño.

Como ha reseñado El Comercio hace algunos días, la salida de las cinco autoridades locales responde a distintos motivos. En el caso de Comas, Miguel Saldaña pretextó que no tendría tiempo para la vida partidaria. Mientras que, en Independencia, el alejamiento de Evans Sifuentes respondía a un acercamiento a las actuales filas oficialistas, pero el alcalde no está inscrito en Peruanos Por el Kambio. En los casos de Enrique Peramás (Rímac) y Carlos Palomino (Villa María del Triunfo), ambos adujeron falta de apoyo para sus proyectos.

El caso de Elías Cubas, alcalde de La Victoria, merece comentario aparte. La autoridad edil señaló que hace tres semanas renunció a su militancia en SN también por no priorizar sus obras. Pero también indicó a EC que pesó su cercanía con José Luna Gálvez, exsecretario general del partido, que se alejó del mismo una vez que Castañeda Lossio dio la orden de retirarse de las elecciones generales de 2016. Luna está armando su propio partido, del cual ya se ven pintas en algunas zonas de Lima. Al final, Solidaridad decidió expulsar a Cubas por supuestas denuncias en su contra.

De hecho, la reacción de Patricia Juárez sobre estas renuncias denota que aún están procesando el golpe (vía Andina):

Asimismo lamentó las renuncias de varios militantes a SN, y dijo que “es desagradable” que algunos alcaldes hayan utilizado a dicha agrupación política como un “club electoral”.

“Hay alcaldes que se han ido a un mes de ganar la contienda municipal y otros (exmilitantes) que  tienen otras perspectivas políticas, que son  respetables (…)”, aseveró.

Solidaridad Nacional ha optado por dos caminos para hacer frente a la crisis. De un lado, nombrar como secretario general al empresario Rafael López Aliaga, quien ha ordenado una actualización del padrón de afiliados, en vista que no habían documentos actualizados así como existían serios incumplimientos en el pago de las cuotas. De otro lado, se ha reactivado el Instituto Solidaridad como centro de formación partidaria, con López Aliaga y Juárez a la cabeza.

El problema es que la crisis no solo responde a la pobre estructura partidaria de Solidaridad Nacional. Es claro que, conforme se acerque la fecha de las elecciones, varios de los alcaldes distritales electos bajo filas amarillas comenzará a pensar si es negocio continuar en las filas amarillas, considerando que, si bien es posible que Castañeda Lossio postule a un cuarto periodo, tendrá la tarea más difícil debido a que estará más expuesto a las críticas de sus posibles rivales (entre ellos, Enrique Cornejo y Jorge Muñoz).

Asimismo, es claro que el alcalde de Lima no está teniendo buenas relaciones con sus pares distritales y que la expectativa en el apoyo a determinadas obras está marcando los vínculos entre ellos. Resulta evidente que, antes que una coordinación municipal, Castañeda solo trabaja para su imagen personal, sin permitir que existan liderazgos distritales que tengan miras a sucederlo.

A ello sumemos el hecho que Luna Gálvez, al tener un importante poder económico, busca suceder a Castañeda con una fórmula que puede ser atractiva en sectores populares: obras, clientelismo y un nuevo rostro que se asemeje más a los migrantes que han hecho la nueva Lima en los últimos 70 años. Y ello resulta un peligro para un alcalde que, precisamente, tiene sus mejores números de aprobación en dichos sectores.

Castañeda afronta un problema. Confinada su figura personal a competir eternamente por la Municipalidad Metropolitana de Lima, sin un sucesor notorio a la vista y sin la visión de estadista que le permita vislumbrar un legado para la ciudad más allá del cemento, resulta evidente que su carrera política está supeditada a sus propias capacidades y límites. Ya en 2011 mostró algunos de sus límites como candidato. Lo ocurrido en su tercera gestión ya no solo muestra sus serias limitaciones como alcalde, sino también como líder partidario. De continuar así, Solidaridad Nacional quedará sentenciada al declive una vez que, por salud o por desgaste, el alcalde de Lima decida colgar los chimpunes.

Castañeda: alta aprobación, pero…

(El único – pero importante – activo del alcalde de Lima es su popularidad. Foto: Trome)

No cabe duda que el principal activo político de Luis Castañeda Lossio es su popularidad. De acuerdo con Ipsos Perú se mantiene en un promedio mayor al 60% (66% este mes) y, si bien otras compañías encuestadoras indican que sus cifras de popularidad son menores – caso claro, GFK -, tiene una aprobación envidiable para cualquier político peruano (con excepción del Presidente de la República).

También es indiscutible que Castañeda ha conseguido posicionar como mayor atributo el hecho de ser trabajador. Más allá de las críticas a sus obras – o al hecho que, salvo el controvertido by pass de 28 de julio, solo está ejecutando lo ya planeado o iniciado por su antecesora -, queda claro que para la mayoría de limeños es una persona que hace cosas. Su lema “simplemente trabajando” ha pegado, más allá de las críticas a otros aspectos de su gestión, donde sus vacíos son clamorosos.

El problema es que está haciendo el alcalde de Lima con dicha popularidad. En un equivocado sentido de lo que es una gestión municipal, plantea para los próximos cinco años 29 proyectos viales y solo tres para peatones. Lima sigue siendo vista como una enorme ciudad carretera donde la infraestructura es hecha para el vehículo privado en detrimento del transporte público y, claro está, del ciudadano literalmente de a pie. Ello para no olvidar que desechó el PLAM 2035, una visión de la ciudad con miras a su quinto centenario que no se quedaba únicamente en intercambios viales – y, de hecho, no contenía varios de los proyectos que hoy Castañeda coloca en agenda – solo para mencionar un ejemplo.

De hecho, si le hacemos caso a las cifras de GFK, la mayor parte de limeños considera que el alcalde está descuidando una reforma importante para la ciudad: la del transporte. Y la cifra es contundente en todos los sectores socioeconómicos. Las demoras en la implementación de los corredores complementarios son clamorosos y cada vía viene siendo más evidente que la dejadez en esta materia es la constante en el alcalde.

Para agravar las cosas, Castañeda termina confirmando que la percepción que un importante sector de limeños tienen sobre él es que “roba pero hace obra”. De acuerdo con la encuesta de Ipsos Perú, el 62% cree que el alcalde se ha beneficiado de recursos destinados a obras. Es decir, incluso dentro del sector de gente que lo aprueba, se cree que la principal autoridad de la ciudad tiene un mal manejo de los fondos públicos, para ser elegantes en la caracterización. Y ello se condice con el 60% de limeños que apoya la campaña Habla Castañeda, para que el alcalde rinda cuentas sobre el estado de la ciudad.

Y en el plano interno, el alcalde no las tiene todas consigo. Ya se le han ido de la agrupación los alcaldes de Comas, Independencia, Villa María del Triunfo y Rímac. Si a ello se le suma el hecho que su otrora mecenas José Luna Gálvez está lanzando un nuevo partido, es probable que otros de sus socios se terminen yendo a otras agrupaciones, considerando que pueden apostar a otros competidores para el 2018 para conseguir su reelección, como Enrique Cornejo (APRA), Jorge Muñoz (en conversaciones con dos partidos), el propio Luna y Julio Gagó (con movimiento propio fuera del fujimorismo). Y si bien Castañeda podría postular en 2018 si se levanta la absurda regla de prohibir la reelección de alcaldes, el desgaste de imagen le podría ser mayor frente a candidatos mucho más fuertes en sus críticas como el posible nuevo secretario general del APRA o el alcalde de Miraflores.

Finalmente, queda un punto por dilucidar: ¿cuál será el legado del alcalde Castañeda a la ciudad en sus tres periodos? La alta popularidad no sirve para entrar en los libros de historia. Las obras solo ocupan un párrafo. A menos que el sentido de trascendencia del burgomaestre solo se equipare a un mero listado de inauguraciones, antes que a una visión de la ciudad.

Habla Castañeda

(Foto: Diario Uno)

Como cientos de ciudadanos ya lo han hecho, hace unos días firmé un planillón de la iniciativa “Habla Castañeda” impulsada por el regidor metropolitano Hernán Nuñez, con miras a que el alcalde de Lima rinda cuentas sobre el uso de recursos públicos en diversas obras.

Todo comenzó cuando Nuñez comenzó a solicitar información sobre los fondos de una de las obras más cuestionadas del alcalde: el by pass de 28 de Julio. La Municipalidad Metropolitana de Lima se negó a darle dichos datos. Y, dados los datos recopilados por Spacio Libre sobre dicha obra, resultaba claro que la gestión Castañeda tenía mucho por ocultar. Asimismo, es notorio que las sesiones de Concejo Metropolitano  han vuelto al secretismo, que es roto por un puñado de regidores que no pertenecen a Solidaridad Nacional.

Nuñez pudo adquirir un kit electoral para una demanda de rendición de cuentas. Se tienen que reunir 25,000 firmas para que el alcalde de Lima indique como se han hecho estos gastos en la comuna limeña. Ya varios ciudadanos, al igual que periodistas y artistas e instituciones como Proética, se han sumado a suscribir esta iniciativa.

¿Por qué me parece una iniciativa importante? Es bastante claro que, en sus tres gestiones, Castañeda Lossio ha sido poco claro en explicarle a la gente en qué se gasta la plata de la MML. Para ser aún más directos, el alcalde de Lima siente un sumo menosprecio por el ciudadano, al que no le rinde cuentas sobre su gestión y solo se limita a decir que hace obras. Lo curioso es que, en este tercer periodo, con excepción del ya mentado by pass, únicamente se ha limitado a completar lo que ya venía haciendo su predecesora.

Es claro que el alcalde se ha sentido “ofendido” por esta solicitud ciudadana. Así lo reseñó El Comercio el viernes:

“Las cosas están tan claras que estamos multiplicando las obras. Yo me pregunto por qué no lo hacían antes. Lo que más hay es transparencia durante de mi gestión, esta es la característica de que hagamos tantas obras (…) Se trata de hacer su escándalo político”, dijo.

Al ser consultado sobre si presentarán un informe de rendición de cuentas, el alcalde Luis Castañeda se mostró fastidiado y aseguró que lo hacen “todo el tiempo”. “Tú no puedes mover ni un dedo si no tiene la contraloría la inspectoría y todo. Que pidan los informes”, agregó.

Lo cierto es que el alcalde – y sus fans que repiten cual bots los mismos sonsonetes en redes sociales – no deben tenerle miedo a un mecanismo ciudadano que está en la Ley y que, además, es mucho menos oneroso que una revocatoria. Es hora de explicarnos a los limeños que hay detrás del consabido lema “Vuelven Las Obras”.

Puedes descargar el planillón para que 10 personas lo puedan firmar. Y en las redes sociales de Habla Castañeda te indicarán donde llevarlo.

Es momento que Castañeda hable. Fuerte y claro.

San Isidro: detrás de una revocatoria

Hace dos semanas, en el blog Desde el Tercer Piso, di a conocer la compra de un kit para revocar al alcalde de San Isidro, Manuel Ve­larde. ¿Por qué un grupo de ciudadanos bus­ca retirar a un funcionario que, visto desde fuera, desempeña un buen trabajo? Enuncio algunas posibles respuestas.

Para comenzar, hay razones políticas. En varias par­tes del país, rivales políticos de una autoridad local que ganó ajustadamente la elección impulsan revo­catorias. Por ello no extraña que el kit revocador haya sido adquirido por un exmiembro del equipo técnico de Fuerza Popular y que sectores conservadores del PPC –partido por el que Velarde fue elegido– colabo­ren para sacarlo del cargo.

Hay que tener en cuenta, además, las dificultades de gobernar un distrito cuyos habitantes reclaman por los detalles mínimos. En sus memorias, el exalcalde de San Isidro Jorge Salmón relata las incomprensiones de ve­cinos que no lo veían en misa o cómo lo convocaban a dirimir pleitos per­sonales. Un ciuda­dano más exigen­te, hasta extremos que podrían pare­cernos risibles.

A estos dos fac­tores sumemos el descontento de un sector de vecinos sobre la visión del alcalde. Puede en­trar a Facebook y ver cómo la mirada del alcalde sobre espacios públicos y obras es rechazada con argumen­tos que van desde la defensa de la residencialidad has­ta epítetos racistas y clasistas. A ellos se suman los di­rectamente perjudicados con los cierres de vías para su remodelación, como ocurre con la calle Libertadores.

Para completar el panorama, como ocurrió con Su­sana Villarán, tenemos a una autoridad que no advir­tió estos riesgos para su gestión. Es claro que a Velar­de le ha faltado hacer mayor trabajo político con sus vecinos, para vencer resistencias y malos entendidos. Ahora debe emprenderlo, ya no solo para avanzar con sus proyectos, sino para sobrevivir en el cargo.

Un habitante de San Isidro, Pedro Pablo Kuczynski, debería anotar lo ocurrido en su distrito para ver los límites del tecnócrata sin reflejos políticos, así como las complejidades de los cargos públicos de elección popular. Requerirá tomar esto en cuenta para el si­guiente quinquenio.

(Columna publicada en Exitosa Diario el 26.06.2016)