DESINTELIGENCIAS

Más sobre el caso de venta de información de inteligencia de la Marina a agentes privados.

Hoy hemos tenido mayores repercusiones sobre el escandaloso caso de venta de información de inteligencia, hecha por el ex agente Carlos Barba Daza, a empresas privadas, así como la contratación de este personaje para laborar en estas corporaciones, a pesar de estar prohibido que se contrate a personal en actividad de las Fuerzas Armadas para hacer labores propias de su función.

El diario La República señaló hoy un potencial conflicto de intereses del Presidente de la Comisión de Inteligencia del Congreso (y Primer Vicepresidente de la República) Luis Giampietri en una posible investigación sobre este tema, dado su carácter de marino. Un argumento más fuerte, a mi modo de ver, lo presenta Augusto Alvarez Rodrich, que recuerda que el Almirante, como primera acción dentro como presidente de esta comisión, investigó a una institución incómoda para sus intereses: el Instituto de Defensa Legal. Y a ello habría que sumar los rumores incesantes de que algunas de las primicias del llamado “SIN Chicha” serían de su autoría.

Pero también se han producido nuevas revelaciones sobre el caso del capitán Barba. Un reportaje elaborado por Augusto Thorndike para Domingo al Día (América Televisión), reveló que Barba también había prestado servicios de poligrafía – el famoso detector de mentiras – para Telefónica Seguridad Integral, división de la transnacional española. El director de esta división, hasta el año pasado, era un oficial de la Marina en situación de retiro. Y según información de primera mano que he tenido durante esta tarde, varios oficiales en retiro de la Marina trabajan en esta subsidiaria de la empresa española.

Pero más revelador aún es saber que, entre la información que Barba filtró, se encontraban las coordenadas exactas de los remanentes de Sendero Luminoso, así como informes de inteligencia que permiten establecer que estos remanentes vienen sufriendo varias enfermedades y dificultades logísticas. Ojo, los informes son del segundo semestre del 2006, cuando este gobierno ya estaba en el poder. Pregunta: ¿por qué no se actuó aprovechanddo ese momento de debilidad? ¿Falta de estrategia, de recursos o, porque no preguntarlo, convencimiento en las Fuerzas Armadas que mantener una amenaza latente es la única manera de obtener recursos?

Demasiadas preguntas sueltas. Demasiados intereses alrededor. ¿Alguna respuesta?

MAS SOBRE EL TEMA:
Jorge Bruce: Naufragio Moral.
Jorge del Castillo: Se sancionará a traficantes de información de inteligencia.
El Comercio: Especialista Alberto Bolívar recomienda regular a empresas privadas de seguridad.

EL VERDADERO SIN “CHICHA”

Venta de información de Inteligencia de la Marina revela verdadero estado de los sistemas de inteligencia.

Jerónimo Centurión, reportero de La Ventana Indiscreta, reveló el último jueves la existencia de, por lo menos, un agente de inteligencia de la Marina de Guerra del Perú que ha vendido información clasificada a una empresa privada y se ha desempeñado como polígrafo en otra empresa (Ver Parte 1 y Parte 2)

La denuncia es bastante seria. Por un lado, Carlos Barba Daza, el agente de inteligencia involucrado en la denuncia, está impedido de laborar para una empresa privada (Grupo Atenea) – al igual que sus pares – y, menos aún, poniendo en práctica la actividad para la que fue entrenado: la detección de mentiras.

Por otro lado, es significativamente grave la venta de información a una empresa privada (Andrick Service, que tiene en su plantilla a Raúl Gonzáles, senderòlogo vinculado a las Fuerzas Armadas), quien a su vez, suministraba los datos dados por Barba a empresas mineras. Lo que se hacía era seguimiento y files de las autoridades y personas que presuntamente se oponían a la actividad minera, para poder encontrar algo que pudiera involucrarlos en actividades o conductas poco santas. No es difìcil recordar lo ocurrido con el seguimiento al padre Marco Arana y al equipo de Grufides en Cajamarca.

Si bien Allan Wagner y la Marina de Guerra del Perú han reaccionado rápidamente, disponiendo la separación del oficial involucrado y una investigación en Inspectoría de la Marina, la cuestión es más seria de lo que se piensa, dado que las empresas involucradas pertenecen a oficiales retirados de la Marina y Barba no sería más que uno de los varios agentes de inteligencia que hacen este “doblete” de información.

Cuestión que nos debe hacer reflexionar sobre el verdadero estado de la Inteligencia en el Perú. Hace unas semanas escribí al respecto y concluía diciendo que era necesaria una reforma, pero que habían varias personas en el gobierno poco interesadas en que dicha reforma se produzca, dado que conviene a sus intereses particulares tener un servicio desarticulado, que les permita acceder a información que pueda servirles para sus propias campañas.

Jerónimo promete más reportajes sobre este tema para la próxima semana. Sin duda, para que el Gobierno comience a ponerse a las pilas.