CANDAMO Y EL TLC

El fin de semana pasado, dentro de un post sobre las debilidades del Estado en política ambiental, tocamos el tema del Parque Nacional Bahuaja Sonene, conocido también como Candamo, que se ve amenazado por un proyecto de Ley que recortaría su extensión para la explotación petrolera. Ello a pesar que un ex funcionario de INRENA señaló su opinión técnica contraria.

Los autores de El Blog del Morsa y de El Utero de Marita – dos de los blogs que han hecho eco del tema – informaron que los ambientalistas que impulsaban la campaña señalaban, entre sus argumentos, que la norma en contra de Candamo estaría en choque con el Tratado de Libre Comercio Perú – Estados Unidos, teniendo en cuenta que las addendas al TLC firmadas este año se centraban en el medio ambiente, entre otros puntos.

La tarde de ayer, tuve acceso a una carta que confirma estos temores y que presento a continuación. La misiva, dirigida por el Representante de Oregon Earl Blumenauer al embajador del Perú en Washington Felipe Ortiz de Zevallos, expresa la preocupación de este congresista por el proyecto de Ley que recortaría el Parque Nacional Bahuaja Sonene y señala que el propósito de la norma es “contrario al espíritu del nuevo acuerdo que supone el TLC Perú – Estados Unidos”. Incluso llega a señalar que, mientras la preocupación de Estados Unidos es apoyar a Perú para convertirse en un centro de atracción de inversiones, nuestro país estaría siendo poco congruente con dicho esfuerzo al reducir las protecciones ambientales.

La opinión de este congresista demócrata no es moco de pavo. Blumenauer fue uno de los que impulsó una corriente para renegociar el TLC con el Perú, debido a la alta tasa de tala de madera, y que culminó en la suscripción de las ya mencionadas addendas, con las que el congresista estadounidense estuvo de acuerdo. Cabe recordar, además, que este representante votó en contra del TLC con Centroamérica, por lo que convencerlo de apoyar la iniciativa a favor del acuerdo con Perú ha sido harto difícil.

La negociación “sí o sí” fue un error y, en general, las posiciones frente al TLC han estado teñidas de muchos prejuicios, sean a favor o en contra. Aunque particularmente no he estado en contra del Tratado, sí lo he estado de la forma empecinada como se negoció y en como se ha descuidado la agenda interna para aprovechar sus beneficios. Una muestra de esto último es el proyecto de Ley para reducir Candamo.

Si para comerciar también importa el desarrollo sostenible y el respeto al medio ambiente, ¿por qué se sigue insistiendo en una norma como esta?

MINERIA Y MEDIO AMBIENTE: ECUACION DIFICIL

Los lectores de este espacio saben que soy partidario de la inversión privada como motor de la economía. Sin embargo, también conocen que opino que dicha inversión no puede hacerse atropellando los derechos de los demás, sean los laborales o los ambientales. Y quizás haya que incidir mucho más en este último punto.

Leí ayer la entrevista que le hicieron a Rosa María Palacios en La República y me quedo con este extracto de sus declaraciones, que me permitirán ilustrar lo que diré después:

–Sí, entonces la empresa minera hace la escuela, la carretera. Pero luego tienes otro problema. Un país moderno tiene que establecer reglas de control ambiental, pero qué pasa, que la población no cree que el Estado las va a hacer cumplir, y por eso se oponen a la minería. Si la gente maneja en el Perú sin brevete y no pasa nada, ¿por qué la minera no va a tirar su cochinada sin que pase nada? El Estado trata de hacer consenso entre minería y población, cuando es el que debe hacer cumplir la ley, él es el actor principal.

Pues bien, contradiciendo a Rosa Maria, el Estado no viene cumpliendo con ese rol de preservación del medio ambiente, con miras a un desarrollo sostenible. Ya algo se anticipaba con las extrañas movidas en CONAM, pero dos proyectos de Ley presentados por el Poder Ejecutivo confirman que en Palacio de Gobierno se sigue sin pensar a largo plazo o en todas las consecuencias de los actos que realizan.

El 22 de septiembre, se presentó un proyecto de Ley para declarar de interés nacional la promoción de la inversión minera. En su fundamentación de motivos se dice que se busca agilizar las diversas etapas de los proyectos de inversión minera y, además, se priorizan una serie de proyectos, entre ellos, el de la polémica: Majaz.

El problema central con este proyecto, de solo tres artículos, es que no define como se agilizarán estos procedimientos en los proyectos de inversión minera priorizados, lo que puede llevar a que los ya de por sí leves controles ambientales se relajen más.

Y a ello se suma lo que viene ocurriendo en el Parque Nacional Bahuaja Sonene, conocido también como la cuenca del Candamo. Otro proyecto de Ley que viene siendo discutido en el Consejo de Ministros amenaza esta zona de conservación ambiental, al recortarse parte del área de protección para la concesión de un lote de hidrocarburos.

Por cierto, ya hace 10 años, el documental Candamo: la ultima selva sin hombres había señalado el peligro que corría la zona por este tema.

Lo peligroso es que el proyecto no ha tenido la viabilidad técnica del INRENA, cuestión que le costó el puesto al Intendente de Areas Naturales Protegidas de esta institución, Luis Alfaro. Es decir, al igual que en el caso del CONAM y del proyecto anterior, la institucionalidad ambiental vuelve a ser rebalsada.

Tan importante como la inversión minera es que ésta se realice de la mejor manera que no solo garantice ingresos para las zonas donde esta actividad se realiza, sino que se respete la sostenibilidad de otras actividades económicas y del futuro de las siguientes generaciones. Esa visión es la que diferencia a un politico de un estadista. Pero parece que la segunda está lejos del ideal de Palacio de Gobierno.