INGRID, LA LIBERTAD Y URIBE

Betancourt y Uribe

La liberación de Ingrid Betancourt, sin duda, no solo supone una buena noticia para Colombia y para el mundo, sino que también abre una serie de escenarios alternativos, tanto en el conflicto armado interno como para la política colombiana.

Sin duda, esta ha sido una gran derrota de las FARC, que en este año han enfrentado el repudio masivo de todo el mundo, la frustrada internacionalización del conflicto – donde el padrinazgo chavista ha trocado en llamados a dejar las armas -, la pérdida de su líder histórico y ahora, una operación militar de inteligencia que respetó los derechos humanos en la que ha quedado demostrado que su poder militar está en declive.

Sin embargo, ello no implica desconocer que este grupo aún conserva a 700 personas en su poder, las cuales, para ellos, van a seguir siendo un arma para seguir en una lucha armada que no lleva a nada y en seguir convirtiendo a Colombia en un páramo en el que la paz no sobreviva.

Tampoco hay que dejar de tener en cuenta que ni todos los paramilitares se han desmovilizado y el ELN, el otro grupo alzado en armas, sigue aún en actividad, por lo que la salida al conflicto colombiano sigue siendo compleja y aún infructosa.

Para complejizar más el asunto, se encuentra el polémico presidente Álvaro Uribe.

No cabe duda que lo ocurrido ayer le granjea un gran apoyo y respaldo popular, pero ello no debe hacernos olvidar sus vínculos con la para política, el escándalo por los votos para su primera reelección y el intento por consumar la segunda. Y claro, todo ello con un explícito apoyo del Partido Repúblicano de Estados Unidos: la visita de John McCain fue un claro mensaje en ese sentido.

César Hildebrandt resume bien el punto:

La buena noticia es que Ingrid está libre. La mala es que Uribe podrá ahora sentirse más fuerte para arremeter en contra de la Corte Suprema. Y es que se juega la vida con esa investigación abierta sobre Yidis Medina, la congresista que, al cambiar su voto por el encanto de un soborno, posibilitó la reelección del presidente colombiano.

Hay quienes han manifestado que Ingrid Betancourt podría ser la rival de Uribe en 2010. Aún veo esa posibilidad como lejana, sobre todo, cuando recién acaba de salir de un cautiverio prolongado. Quizás pueda ser la líder de una tercera vía que adopten los colombianos hartos de la corrupción uribista y también lejanos de las dudas del Polo Democrático.

Pero ahora, dejemos a Ingrid Betancourt disfrutar con su familia y recuperar el tiempo perdido. Mientras tanto, los colombianos y colombianas – al igual que sus amigos en todo el mundo – siguen luchando para que el sueño de la paz tan ansiada se concrete, lejos de los narcos, de las guerrillas desfasadas, de los paras de derecha (y esto es un comentario personal) y, también, del cada vez más peligroso inquilino del Palacio de Nariño.

MAS SOBRE EL TEMA:

BBC Mundo: Cobertura Especial – Fin de un cautiverio

Editorial de La República: Ingrid por fin libre

Editorial de El Tiempo de Colombia: El Mensaje de Ingrid

La versión del New York Times: Colombia plucks hostages from rebels’ grasp

Caretas: La madre de Ingrid – Entrevista a Yolanda Pulecio

Rocío Silva Santisteban: Betancourt liberada

Ramiro Escobar: Aun quedan 700 rehenes

Fernando Tuesta: Todos somos Colombia

Aldo Mariátegui: Uribe sigue en racha

Menos Canas: Golpe a las FARC

Paola Ugaz: Ingrid Betancourt será presidenta de Colombia

Oceano de Mercurio: Rescatan a Ingrid Betancourt y 14 rehenes

El Paki: Acerca de Ingrid

Cuaderno de Borrador: Por fin Ingrid Betancourt libre!!!

EL CHONGO DE CHAVEZ

Chavez

Señores, ahora sí empezó la cumbre.

Y es que no hay reunión de Presidentes que se precie, en estos años, de no estar aderezada por un lío con Hugo Chávez

Todo comenzó el sábado, cuando – en lo que ya era domingo para España -, el diario El País publicó un reportaje sobre la vinculación entre Chávez y las FARC. A El País, Chávez le podrá decir zamba canuta, pero no que es un lacayo del imperialismo, ya que es el diario más cercano al PSOE, que no es un partido de derechas.

La investigación de El País se basa en unos documentos encontrados en el computador de Raúl Reyes, a estas alturas, convertida en una de las fuentes de revelación de muchas conexiones de las FARC que para muchos eran presumidas.  Como unas negociaciones entre las FARC y Chávez que hablan de plata, presiones a Uribe y otras cosas:

El pasado 8 de noviembre, Hugo Chávez recibía en Caracas a Luciano Marín, alias Iván Márquez, dirigente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El motivo: impulsar el acuerdo humanitario con Colombia para canjear a 44 secuestrados por 500 guerrilleros presos. Eso fue la parte pública. Pero hubo otra reunión secreta. En ella, el presidente venezolano “aprobó sin pestañear la solicitud” de 300 millones de dólares [194 millones de euros] hecha por la guerrilla marxista. Además, se diseñó un plan para recibir en la región venezolana del Orinoco el armamento enviado a las FARC por dos traficantes australianos y se puso en marcha un mecanismo de coordinación entre la guerrilla y el Ejército venezolano, al más alto nivel.

Pero también se negocian armas, relata El País:

Así, en un correo del 4 de enero de 2007, Iván explica que el general Carvajal y el general Alcalá les van a hacer llegar “la próxima semana bazucas [lanzagranadas] de gran potencia, de los cuales 10 serán para Timo [Timochenko, otro comandante guerrillero en la zona fronteriza] y 10 para acá”. El general Alcalá, además, iba a hacerse cargo del puerto de Maracaibo, “una gran ventaja” para el “desembarque de carga”. Todo apunta a que se trata de Cliver Alcalá, destacado en el Estado del Zulia, cuya capital es Maracaibo.

El envío se materializa días más tarde: “Los aparatos que hemos recibido con Timo son cohetes antitanque de 85 mm., 2 tubos y 21 cargas. El amigo dice que tienen más de 1.000 cargas, y que próximamente nos harán llegar otras más”, escribe Iván el 20 de enero. El general Carvajal se ha comprometido “a traer un ofertante de armas de Panamá”, mientras que el general Alcalá les hace saber que “los jefes de las Brigadas fronterizas tienen toda la disposición” para colaborar con ellos.

¿Y que ha dicho Chávez sobre este reportaje? Respondió en su estilo, como lo detalla Perú.21:

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aseguró que el gobierno de Colombia intenta provocar a su país para ir a una guerra y “justificar” una intervención de Estados Unidos.

 

“El gobierno de Colombia es capaz de provocar una guerra contra Venezuela para justificar la intervención de Estados Unidos. Presidente Uribe, piense muy bien hasta dónde es capaz de llegar, le hago un llamado a la reflexión públicamente”, dijo el mandatario venezolano.

 

“Alerto al continente, al pueblo venezolano, a la Fuerza Armada, acerca de la intención del gobierno de Colombia de provocarnos para una guerra”, expresó Chávez en su programa de radio y TV Aló, Presidente.

 

“Uribe es muy peligroso, fue amigo del (capo del nacotráfico) Pablo Escobar Gaviria”, dijo el presidente venezolano, al indicar que “hay muchos libros” que lo demuestran.

 

“Uribe es un irresponsable, un tremendo irresponsable, no sé cómo es presidente de un país. Es un embustero, un manipulador”, añadió.

Vayamos por partes. Para mi Uribe es un tipo sospechoso por sus no aclaradas vinculaciones con la Parapolítica en su país, pero tampoco creo que les haga fácil un favor a los norteamericanos, dado que hasta ahora no les aprueban el TLC, por problemas de derechos humanos y asesinatos de sindicalistas. Del otro lado, están surgiendo varias evidencias del intento de las FARC por internacionalizar el conflicto colombiano, las cuales no deben ser menospreciadas y bien investigadas, sobre todo, cuando la plata del sátrapa de Caracas parece estar de por medio.

Pero no ha sido la única bronca de Chávez este fin de semana. La primera ministra alemana Angela Merkel ha mencionado que Chávez no representa a América Latina – grande mi tía Angie – a lo cual, luego de llenarla de insultos, don Hugo ha dicho que (vía Correo):

“Yo no sé si voy a la reunión a Lima. Ellos quieren que uno se quede callado. Si voy a Lima, de repente le digo algo y se pone brava, entonces se va a parar también y decir: ¿Por qué no te callas?, carajo”.

Como vemos, ya la bronca con Chávez se inició y con ello, lo que tanto temía la Cancillería peruana: que el tirano de Caracas se robe el show. Como que Alan y Joselo debieron preveerlo antes.

MAS ALLA DE LOS GESTOS

Luego de una semana de tensiones, hoy los presidentes de Ecuador, Colombia, Venezuela y Nicaragua limaron asperezas y culminaron una jornada en la que, si bien no dejan de haber puyas, reclamos y acusaciones mutuas, se dejó en claro que no podía continuarse con una crisis diplomática que tenía aún visos de telenovela.

Sin duda, el gesto es acertado para liberar tensiones, luego de una semana en las que no faltaron los malos augurios sobre un conflicto armado y en las que la intemperancia de todas las partes involucradas hizo más dífícil la salida a este problema.

¿Qué nos debe dejar en claro los sucesos vividos? Que la lucha contra el terrorismo debe hacerse respetando la soberanía de los Estados, lo que debe llevar a América Latina a ir viendo las maneras de colaborar para luchar contra un problema internacional que viene siendo cada vez más grave – y bien lo sabemos los peruanos – y que requiere el concurso de todos.

Pero también esto ha servido para establecer que hay un dictador que está tratando de aprovechar errores y rencillas para poder ganar aliados internacionales, así como aminorar las críticas internas a una gestión autoritaria cada vez más cuestionada dentro y fuera de Venezuela.

No olvidemos esas dos lecciones, pues son las que marcarán, de alguna manera, la agenda de la región en los próximos meses.

MAS SOBRE EL TEMA:
Rosa María Palacios: Vencedores y vencidos
Augusto Alvarez Rodrich: Buenos muchachos
Utero de Marita: Cumbre de Rio: No hay guerra
Fabber: Latinoamérica como trampa

EL ROL DEL PERU EN LA REGION

Desde este espacio he sido, soy y seguiré siendo crítico de una gestión de gobierno que parece no tener como prioridad la ejecución de reformas claras ni una visión de futuro que nos introduzca, verdaderamente, en el camino del desarrollo. Sin embargo, una actitud crítica no debe caer en el extremo de la mezquindad a la hora de reconocer aciertos.

Hago esta introducción dado que me he quedado gratamente sorprendido por el comportamiento que ha tenido Alan García frente a la crisis Colombia – Ecuador – Venezuela. El Presidente ha sido claro en mencionar tres puntos claves: la intromisión colombiana en territorio ecuatoriano y la mentira posterior para negarlo estaba fuera de las reglas de juego, la OEA puede ser el potencial escenario de resolución de conflictos, Caracas debe mantenerse lo más lejos posible de la hoguera que ha contribuido a atizar.

En medio de un escenario regional donde los países llamados a decir algo – Argentina, Brasil y Chile – se callan la boca en los 7 idiomas o miran hacia el techo, por primera vez en lo que va de su gestión, García logra configurar una visión clara e independiente de su política exterior. No deja de apoyar los esfuerzos de Uribe para combatir el terrorismo, pero le recuerda que esa lucha debe emprenderse dentro de estándares internacionales y en el respeto de las reglas del Derecho y no como pretende Estados Unidos. Asimismo, intenta canalizar el lógico enojo del presidente ecuatoriano hacia canales diplomáticos y sacar a Chávez de uno de los juegos más peligrosos a los que nos ha llevado su megalomanía bolivariana.

En este espacio hemos criticado anteriormente la ausencia de una política exterior clara en el año de las cumbres internacionales y, en particular, ante dos temas que estaban presentes en ese comentario: la relación con los miembros de la Comunidad Andina y la reacción frente a las potencias internacionales cuando las mismas tuvieran actitudes dignas de no ser respaldadas. García ha intentado preservar la unidad de la CAN a la que varias veces ha petardeado en los hechos y, a la vez, manda un mensaje a Washington que debiera ser la tónica de los gobiernos latinoamericanos: somos socios comerciales, pero no por ello avalo todo lo que haces. A ello debe sumarse una posición clara frente al chavismo, que no implique, a la vez, la satanización de las protestas internas, tal como ya se viene presentando en estos momentos.

Sin duda, se ha dado un buen paso que puede ser el inicio de una buena política. En Torre Tagle, debieran tomar nota y comenzar a perfilarla.

MAS SOBRE EL TEMA:
Editorial de El Comercio: Un conflicto que debemos disipar, no atizar
Augusto Alvarez Rodrich: Bien jugado
Santiago Pedraglio: Ecuador – Colombia ¿vendrá la muerte?
Mirko Lauer: Correa ¿qué está transportando en esa mochila?
Carlos Meléndez: Una alternativa para comprender las tensiones entre Colombia, Ecuador y Venezuela
Laura Arroyo Gárate: Jugadas ¿bajo? la mesa
La Columna de Tobi: Negocios geopolíticos
La Hora del Pucho: ¿El plan de Chávez para dominar Sudamérica?

PARA ENTENDER A COLOMBIA

A pesar de nuestra cercanía geográfica, pocos peruanos conocemos ampliamente lo que ocurre en el conflicto armado interno en Colombia. Dado que las noticias internacionales se vienen centrando en las idas y venidas de la liberación de rehenes por parte de las FARC, es momento de dar una mirada a la complejidad del conflicto y de sus actores.

LA HISTORIA DEL CONFLICTO

Si bien Colombia ha transcurrido por varios procesos prolongados de violencia a lo largo de su historia, se puede señalar la existencia de un conflicto armado interno desde la década de 1960, con la aparición de guerrillas de izquierda en algunos sectores rurales del país.

Los dos grupos principales que se vienen enfrentando al gobierno democrático colombiano son las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), de inspiración marxista – bolivariana, y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), cercano más bien a la Revolución Cubana.

Las reivindicaciones originales de estos grupos se centraron en el reparto de la tierra y en una mejor redistribución de la riqueza. Colombia es uno de los pocos países de la región que no ha tenido una reforma agraria, por lo que el problema de la tierra sigue presente en la agenda. En la actualidad, la agenda reivindicativa de los grupos alzados en armas es más compleja y confunde cuestiones ideológicas con reclamos puntuales sobre políticas específicas.

Dos características son consustanciales al conflicto. La primera es la marginalidad de la guerra frente al sistema político: Colombia es uno de los países políticamente más estables de la región que, si bien ha pasado por una crisis de partidos como toda América Latina, ha logrado consolidar un sistema institucional y jurídico bastante avanzado en comparación con la región. La segunda es que la geografía del conflicto se define alrededor de la tenencia de la tierra. Existen zonas con control territorial efectivo, donde la ausencia del Estado es bastante fuerte.

Tres factores adicionales complicaron el conflicto durante la década de 1980.

El primero fue la formación de grupos paramilitares, creados en los años ochenta para combatir a las guerrillas, pasando a ser fuerzas ofensivas con el transcurrir de los años. Se agruparon, posteriormente, en las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia. Estos grupos se formaron por iniciativa de los ganaderos colombianos, quienes armaron a los campesinos para defender sus tierras. Posteriormente, estos grupos se fueron acrecentando hasta su unión en las AUC.

El segundo fue la presencia del narcotráfico. La comercialización ilegal de drogas se convirtió en un problema real a partir de los años setenta y los cárteles comenzaron a ocupar presencia importante no solo en la economía, sino en todas las actividades en Colombia, incluyendo la política. Todos los grupos armados en Colombia tienen algún tipo de conexión con el narcotráfico, sea por financiamiento de sus actividades, o porque se han convertido en guardianes de los capos de la droga.

El tercer factor fue el M-19 (Movimiento 19 de Abril), un grupo armado cuyas acciones se concentraban en las ciudades. Los secuestros y asesinatos fueron parte de sus acciones. Posteriormente, en 1990, a raíz de un movimiento para la creación de una Asamblea Constituyente, el M-19 depuso las armas y se incorporó con cierto éxito a la vida política nacional. Actualmente, varios de sus integrantes conforman el Polo Democrático Alternativo, una coalición de izquierda que es, actualmente, la segunda fuerza política de Colombia.

ESTADO ACTUAL DEL CONFLICTO

Desde 2002, el país es gobernado por Álvaro Uribe Vélez como parte de la coalición Primero Colombia. Durante su gobierno ha implementado lo que se conoce como Política de Seguridad Democrática, cuyo objetivo central es la recuperación de territorios controlados por los grupos armados. Si bien se logran recuperar el tránsito por las principales vías y se logra la desconexión de bases, no se ha podido derrotar militarmente a las FARC. A la par, Estados Unidos implementa desde 1999 el llamado Plan Colombia, consistente en ayuda militar directa y labores de monitoreo de la zona de conflicto.

Uribe puso varias condiciones a los grupos armados para negociar una salida pacífica. Las AUC constituyen el único grupo armado que ha negociado con el gobierno una desmovilización. El proceso, originalmente, se enmarco legalmente a través de la Ley de Justicia y Paz, promulgada en 2005, cuyo aspecto central era una rebaja considerable de penas a paramilitares que hubieran cometido violaciones a los derechos humanos a cambio de dar su versión sobre estos hechos. En 2006, la Corte Constitucional de Colombia interpretó esta norma, señalando que la confesión debía respetar el derecho a la verdad, se sanciona el ocultamiento de información, no se posibilitan los indultos y las reparaciones tendrán que pagarse con fondos de las Autodefensas. Estos procesos de confesión se llevan a cabo ante las Fiscalías y los jueces determinan finalmente las penas a aplicar.

Asimismo, la Ley de Justicia y Paz creó la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, con un plazo de 8 años para cumplir con sus funciones. Este grupo de trabajo, que no es propiamente una “comisión de la verdad”, tiene entre sus funciones elaborar un plan de reparaciones colectivas para las víctimas de la violencia, elaborar un informe que explique el proceso nacional de la violencia y hacer un seguimiento al proceso de desmovilización. Es una comisión mixta, conformada por representantes del gobierno, la sociedad civil, las organizaciones de víctimas y organismos de control del Estado.

El proceso se ha visto complicado por el llamado escándalo de la parapolítica, que consiste en la revelación de vínculos de políticos colombianos con los paramilitares. Los políticos habrían obtenido beneficios y cargos gracias a algunas amenazas de las autodefensas, mientras que éstas habrían resultado con financiamiento para sus actividades. Las revelaciones han llevado a investigaciones judiciales, arrestos de diputados e renuncia de ministros de Estado.

En el caso de las FARC, algún intento de negociación se abrió con la liberación de Rodrigo Granda, a pedido del gobierno de Francia, para intentar algún tipo de salida pacífica al conflicto. Sin embargo, la muerte de 11 ex diputados regionales que permanecían como rehenes desde 2002 ha entrampado cualquier negociación. El tema de los secuestrados se ha convertido en la más importante prioridad humanitaria en Colombia.

Y es en este momento que interviene Hugo Chávez. A estas alturas, queda claro que todos los actores armados y políticos del conflicto quieren ganar algo con lo que debería ser un gesto humanitario. En una lúcida columna de hace algunos días, Ramiro Escobar decía lo siguiente:

Ellos (los tres – o dos – rehenes a ser liberados) son parte de los 46 secuestrados que esta guerrilla añeja e inhumana tiene en su poder, los cuales quiere canjear por 500 de sus militantes presos. Pero, en rigor, su galería de plagiados asciende a unos 700. En estos momentos no hay que olvidar eso, y tampoco hay que perder de vista la patética exhibición de fariseísmo de los involucrados en la negociación. No han sido nada navideños.

¿Y HACIA DONDE VAMOS?

Esta pregunta no la puedo responder. Pero todo indica que el conflicto no acabará militarmente, dado que ninguna de las partes va a poder derrotar por las armas a las otras. Todo apunta, así, a que se entre en procesos de negociación, con la complejidad antes relatada y en el que los actores armados no estatales van a buscar mecanismos de impunidad o reducción de las penas.

Lo que deberá tener presente el Estado colombiano es que dichas negociaciones no se podrán hacer hasta que exista una voluntad real de las FARC y del ELN por dejar las armas y liberar a todos los secuestrados. Asimismo, que ningun acuerdo de paz puede contemplar amnistías para crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, pues el derecho internacional no lo permite.

Pero para que ello ocurra, tal vez sea necesaria una figura menos controvertida y menos comprometida con la parapolítica. Uribe podrá haber conseguido grandes avances, pero no creo que sea el Presidente de la paz, por las divisiones que ocasiona su figura. La pregunta es: ¿quién lo podrá ser?

Mientras tanto, Colombia sigue sintiendo que la vida de sus ciudadanos se puede ir en un ratico.

SI QUIERES VER MAS SOBRE EL TEMA:
El Comercio: Los hijos de Ingrid Betancourt publican libro con cartas a su madre
La República: Expertos aclararán paradero de niño Enmanuel (la tercera persona que iba a ser liberada)
Comité Internacional de la Cruz Roja: sus labores en Colombia

COLOMBIA: LA PARACRISIS

El gobierno de Alvaro Uribe soporta su mayor escándalo.

Uno de los gobiernos latinoamericanos más populares dentro y fuera de sus fronteras es el del presidente colombiano Alvaro Uribe.

A pesar de sus claras actitudes personalistas y su poca distancia de Estados Unidos, Uribe supo combinar un estado democrático con la preocupación con la seguridad, la macroeconomía estable con el crecimiento de las exportaciones. Sin embargo, el reto del conflicto armado interno que vive nuestra nación vecina desde hace más de 5 décadas, sigue sin resolverse.

Y son las consecuencias del conflicto las que ahora ponen a Uribe en una situación bastante complicada.

La crisis tiene que ver con los presuntos vínculos que funcionarios del gobierno de Alvaro Uribe tendrían con los grupos paramilitares, en particular con las llamadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), una organización armada ilegal de derecha extrema a la que se le atribuyen violaciones a los derechos humanos y actos terroristas. Uribe negoció durante tres años la desmovilización de las AUC, hecho que se produjo a finales del año pasado.

Sin embargo, ante las denuncias sobre los vínculos entre el gobierno y los paramilitares, se descubrió el plan “Jorge 40” elaborado por el líder de las AUC Rodrigo Tovar Pupo. El plan consistía en que las AUC tendrían su propia bancada parlamentaria, para lo que utilizaron métodos de fraude electoral, amedrentamiento y asesinato de candidatos que no comulgaran con los intereses de los paras.

La investigación de la Corte Suprema de Colombia ha supuesto la orden de captura para 8 congresistas leales a Uribe, a su ex ministro de Agricultura y un gobernador. El escándalo ha sucitado la renuncia de la Ministra de Relaciones Exteriores, María Consuelo Araujo, dado que su padre – ex Ministro de Agricultura y actual senador – y su hermano, también legislador, estaban involucrados en este caso.

Sin duda, estas revelaciones amenazan con estremecer Colombia y a su clase política. Incluso el Presidente Uribe se encuentra en la mira de todos, dado que la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes tiene dos denuncias en su contra por presuntos vínculos con los paramilitares.

Lo que se viene es una investigación bastante compleja, que pondrá a prueba los reflejos democráticos de Uribe, la solidez del sistema judicial colombiano frente a las amenazas que tendrá y, por supuesto, las consecuencias que este caso tendrá para el sistema político colombiano. Esperemos que sea la verdad la que prevalezca, en un país que, a pesar de la violencia que sufre, siempre se preció de tener un sistema institucional modélico en América Latina.